TAL CUAL, Caracas, 3 de Julio de 2012
Debates y liderazgo civil
Nadie se imagina a Cipriano Castro debatiendo con Juan Vicente Gómez sobre si la planta insolente del extranjero era más o menos insolente, con el escritor y periodista José Rafael Pocaterra de moderador
GISELA KOZAK ROVERO
Cuando veo debates entre candidatos presidenciales en otros países me pregunto por qué entre nosotros no es costumbre que los aspirantes a la primera magistratura debatan entre sí con reglas claras y turnos de participación. Hubo dos debates en la campaña por la candidatura de la unidad y, más allá de sus defectos, fue gratificante ver a contrincantes ejerciendo la civilidad, respetando las reglas, con los mismos derechos y limitaciones que los demás. El arte de la política en democracia implica precisamente respetar a quien adversamos y compartir los espacios políticos.
Esa burda actitud machista de que candidato que se respete no discute con el contrario es una manifestación más de la época de los caudillos y las montoneras.
Nadie se imagina a Cipriano Castro debatiendo con Juan Vicente Gómez sobre si la planta insolente del extranjero era más o menos insolente, con el escritor y periodista José Rafael Pocaterra de moderador. Si a Juan Vicente Gómez le llevó la contraria alguna de sus innumerables amantes o su hermana mayor, no se sabe mayor cosa.
No me extraña que sea así.
En Venezuela debate puede sonar para los eternos chéveres que quieren estar de buenas con todo el mundo a riña. También podría ser propio de gente fina confundir debate con riña; mi abuela decía que en las familias bien de Cumaná era muy corriente el "mijito, no vayas a discutir" o "háblalo solo conmigo".
Entre mis estudiantes debate no es argumentación, investigación, preparación previa, intercambio con reglas claras, sino enfrentarse con sus compañeros, sobre todo si se trata de temas que rozan la política... Qué va. Algunos envalentonados, sobre todo en redes sociales o en la Asamblea Nacional, piensan que debate es decirle al contrario hasta el mal del que se va a morir o lo inservible y falto de moral que es, por no hablar de la mención de la orientación sexual, la clase social o el color de piel. En una asamblea en la Sala de Conciertos de la UCV, recuerdo a un estudiante que dijo: Esta universidad es oligarca, pirata, burguesa, clasista, odia a los negros y los profesores ganan sueldos multimillonarios.
Profesores, yo los invito a debatir...
Puede que efectivamente Chávez desprecie a Capriles y piense que no es interlocutor para él, que águila no caza moscas y ya tiene ganada la elección e, incluso, que si no hay costumbre de debate no hay por qué empezar. Pero creo que el asunto va por otro lado. Chávez no quiere debatir con su oponente porque es como un niño que no comprende la existencia de límites: ¿hablar cinco minutos para responder una interrogante? ¿Callarse y darle la palabra a otra persona en igualdad de condiciones con él? ¿No poder descalificar al oponente con los insultos que acostumbra? ¿Darle la mano a Capriles? ¿Alguien se imagina al presidente en estas circunstancias? Henrique Capriles Radonski tiene que volver a abrir la senda de Rómulo Gallegos, el hombre de ideas y de leyes, el líder civil por excelencia.
Ilustración: Dumont (El Universal, Caracas, 17/05/12)
Mostrando entradas con la etiqueta Gisela Kozak Rovero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gisela Kozak Rovero. Mostrar todas las entradas
jueves, 5 de julio de 2012
martes, 16 de agosto de 2011
CULTURALES
Ley de ¿cultura?
Gisela Kozak Rovero
El Anteproyecto de Ley Orgánica de la Cultura (www.aporrea.org/actuali dad/a92274.html ) podría aprobarse en la Asamblea Nacional o vía Ley Habilitante. Como suele ocurrir con las propuestas oficialistas destaca la inconsistencia. Al lado de concepciones de cultura, diversidad cultural e interculturalidad propias de UNESCO, con las que todos podemos estar de acuerdo, tenemos el legado comunista y fascista del siglo XX: el Estado y el pueblo son uno solo en el interés de regir los destinos de la nación en materia de la vida cultural, lo cual se tradujo en la práctica en el protagonismo autoritario del primero con el fin de conformar las mentalidades del segundo.
Resalta la noción de hegemonía política, social y cultural del marxista Antonio Gramsci, quien propone que la revolución transformará al pueblo a través de la cultura y la educación y no de la violencia. Se trata de una salida "negociada" que toma en cuenta las tradiciones populares para servirse de ellas políticamente. Y digo en cierto modo negociada porque Gramsci se refería a gobiernos de partido único. En Venezuela hay partidos opositores, pero sí leemos el Proyecto Nacional Simón Bolívar Primer Plan Socialista 2007-2013 constatamos que tanto la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como la posibilidad misma de un gobierno opositor no figuran de verdad en el horizonte oficialista. La mesa estatista y de la formación del "hombre y mujer nuevos" están servidas. Se mencionan con énfasis los consejos comunales pero las gobernaciones y alcaldías pasan al tercer plano al que se les destina habida cuenta de que permiten la llegada al poder de la oposición. Pareciera que la mitad de la sociedad, tomando en cuenta el resultado de las elecciones parlamentarias en el 2010, no tiene importancia para el gobierno.
En este proyecto de ley lo cultural se define en función de indígenas, afrodescendientes y el legado ibérico, por lo cual la "identidad nacional auténtica" se opone a la realidad de que somos una sociedad híbrida y multicultural, de sucesivas oleadas de inmigrantes, que habla sobre todo castellano.
El reconocimiento de las comunidades indígenas del siglo XXI no tiene que ver con la idealización del pasado sino con su participación en la construcción de un presente y un futuro en el que quepan visiones del mundo diversas. Esta mirada pasatista de la cultura como "autenticidad" se evidencia en que no se toma en consideración la importancia de la cultura como generadora empleo y riqueza. Las industrias culturales y creativas amén del turismo patrimonial y la amplia gama de actividades públicas y privadas alrededor de la literatura, la música, las artes visuales y escénicas conforman parte importante del PIB de países como México, España o Brasil.
El énfasis, como suele ocurrir con el gobierno nacional, es ideológico y partidista.
Etiquetas:
Gisela Kozak Rovero,
Proyecto de Ley de Cultura
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
