EL NACIONAL - Domingo 03 de Agosto de 2014 Opinión/6
La hembra nueva
Raúl Fuentes
" Las feministas del gobierno reproducen lo que critican". Así, quizá con una contenida dosis de rabia o frustración, pero concisa y acertadamente, una joven psicóloga egresada de la Universidad Central de Venezuela, expuso a este diario un curioso caso de intolerancia y estrechez mental que provocó su salida de una institución que, luego de solicitar y contratar sus servicios, prescindió de ellos cuando constató que, además de ser la excelente profesional que certificaba su currículum académico, se desempeñaba como modelo para promocionar productos de conocidos diseñadores de ropa y accesorios femeninos, lo cual, si a ver vamos, no era de la incumbencia del organismo contratante.
El Instituto Nacional de la Mujer, entidad adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, donde la referida psicóloga alcanzó a trabajar apenas 5 días, adujo, para justificar su precipitado e injustificado despido, que el modelaje la asociaba a con "marcas capitalistas" y eso no sólo era incompatible con la filosofía de Inamujer, sino que contrariaba su elevada misión de dignificar al despectivamente llamado sexo débil. El argumento es falaz e infantil; falaz porque nuestra administración pública marcha por inercia sin rumbo ni propósito, e infantil, pues, supone que mostrarse en una pasarela luciendo ropa de firma es distinto a hacerlo en un despacho ministerial para provocar envidias y comentarios entre las compañeras de trabajo como hacen altas funcionarias, que lo son gracias a la inclusión forzada y el igualitarismo a juro propiciado por la irracionalidad dogmática de comisarios ideológicos de constreñido magín, ahítos y escasos de formación, lo que les impide discernir juiciosamente entre lo que es políticamente correcto y lo que no lo es poniendo de relieve, una conducta hipócrita y un talante reaccionario, semejante a la actitud de esas personas, que añoran las penurias del pasado y rechazan las tecnologías que hoy día contribuyen a una mejor calidad de vida..
Esas mujeres que hablan de "institucionalidad del socialismo feminista en Venezuela", pensando acaso en una "hembra nueva", una especie de tomboy equiparable a los hombres, no por su capacidad, sino por sus modales, están auspiciando un nuevo tipo de discriminación que encuentra en algunos atributos de las damas motivos suficientes para considerarlas enemigas del proceso que ellas dicen encarnar. Cuando no andan trajeadas como tópicas maestras de las tiras cómicas, se les ve disfrazadas de Indiana Jones, con sus cachuchas rojas, sus chaquetas de cazador y sus botas de explorador; prestas a blandir el látigo para escarmentar a quienes hagan mofa de su comportamiento; sin embargo, ninguna de ellas alzó su voz para protestar contra el machismo desmedido de Chávez cuando éste, para ponerle picante a uno de sus tediosos Aló presidente, amenazó con darle lo suyo y duro a Marisabel Rodríguez, su cónyuge.
Algunas de esas mujeres, arrogantes ante quienes estiman se comportan de acuerdo a patrones moldeados por el capitalismo y las consideran sumisos objetos del deseo y la dominación masculina, se enorgullecen de haber superado ese estadio de sujeción a un marido, un padre o un hermano para militar en el peor de los extremismos feministas (aquel que hace del hombre un mal necesario e incluso hasta desechable), han sido cómplices del trato ofensivo y desconsiderado que el gobierno de Maduro ha dispensado a María Corina Machado, de los insultos proferidos contra figuras cuyo compromiso con el país consta a varias generaciones de venezolanos como María Teresa Castillo, blanco de denuestos impublicables con los que se pretendió mancillar su reputación y ensombrecer su protagonismo en la vida cultural del país; del atropello a una valiosa ciudadana, Teresa Albanes, por el sólo hecho de contribuir a la realización de unas elecciones primarias transparentes - que recordaron a la ciudadanía que la independencia es el fundamento del arbitraje comicial - o de la reciente humillación a la joven dirigente Gaby Arellano a la que se le negó su derecho desplazarse por el territorio nacional por enfrentar a Maduro y lo que él y su régimen despótico representan.
Sobrada razón tiene la modelo y psicóloga cuya destitución ha sido pábulo de estos comentarios cuando se rebela contra el encasillamiento del feminismo en un compartimiento estanco donde no tienen cabida la elegancia, las buenas maneras o la belleza; envidia pura y resentimiento es lo que motiva tal reduccionismo; por eso, aplaudimos que en su tesis sobre Moda e identidad sostenga que ser modelo no la hace más o menos feminista, sino representante de otra manera - legítima y respetable - de expresar su condición de mujer.
Ilustración: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/08/03/actualidad/1407079387_192731.html
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lunes, 4 de agosto de 2014
lunes, 24 de junio de 2013
DE LA CONSULTA AL DOGMA
En la casa de Luis
Luis Barragán
Recientemente, participamos en la jornada de consulta del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, realizada en la sede de la Fundación Bigott, en Petare. Empleando nuevamente la metodología de Agapito Hernández, meritorio técnico de la comisión parlamentaria que comenzará a debatiro a mediados del mes venidero, tomamos nota de las distintas consideraciones suscitadas por lo que es un borrador o papel de trabajo, así reconocido por los diputados oficialistas y opositores interesados en la propuesta.
Importa acotar la trascendencia de una materia que ha de suscitar la inquietud de las más amplias mayorías, cuya pluralidad es el dato fundamental para legislar con acierto. Y, como lo señalamos en Porlamar y ratificamos en Petare, el sólo carácter de Ley Orgánica concedido en la primera discusión del proyecto, a mediados de la década pasada, debe concitar la preocupación y el aporte de todos los sectores, incluyendo a quienes no tienen por oficio formal alguna de las actividades culturales. Empero, hallamos acá el problema inicial que afrontará una segunda discusión en la Asamblea Nacional.
El artículo 203 constitucional establece que serán leyes orgánicas, además, las así acordadas por la mayoría calificada de los parlamentarios presentes en la correspondiente sesión plenaria, aunque la práctica apunta a una aprobación del articulado por mayoría simple. Luego, la directa y literal versión de la norma, acaso reforzada por la prisa e improvisación del constituyente, avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, distante de toda la interpretación hermenéutica que merece, ha facilitado la sanción de sendos instrumentos por la mayoría parlamentaria más simple y circunstancial que pueda imaginarse: en los hechos, no hay distinción alguna entre las leyes orgánicas y las ordinarias, por más que – unas – “se dicten para organizar los poderes públicos o para desarrollar los derechos constitucionales y las que sirvan de marco normativo a otras leyes”, y – las otras – precisamente desarrollen las anteriores (por no citar la absurda reglamentación de las leyes orgánicas por el impaciente Ejecutivo Nacional, en lugar de las ordinarias, equivalente a una habilitación legislativa).
La cultura o, mejor, las actividades culturales no deben someterse a una regulación divorciada del consenso indispensable que la haga viable y sustentable. Y tan elemental axioma se impone, porque no tratamos de normar las transacciones (in) mobiliarias, algún ejercicio profesional, el sector petroquímico, o la aeronáutica civil, sino un fenómeno gravitacional que concierne a todos.
En consecuencia, una versión o interpretación tan simplista del dispositivo constitucional escapa de las realidades constantes y sonantes, complejas e indóciles del universo cultural. Por lo que se impone un esencial esfuerzo moral y político de los legisladores para alcanzar un acuerdo que guarde la más exacta correspondencia posible con la cultura y las actividades que ha generado y genera, a objeto de debatir y sancionar una ley convincentemente orgánica y democrática.
Reiteramos nuestra preocupación en la casa de Petare, sombreada por la lluvia, sede de una fundación dedicada a la cultura popular de cuño tradicional, creada por la empresa que levantó Luis Bigott. Integrante de la Comisión Permanente de Cultura, hemos manifestado en otras ocasiones la inquietud que – ojalá – disipe una práctica parlamentaria alternativa, cónsona con los sectores que demandan el reconocimiento de la diversidad, pluriculturalidad o multiculturalidad de una ley gravitacional.
El dogma estadístico
El gobierno nacional asegura el descenso de las cifras de homicidios, desempleo e inflación. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), frecuentemente revela una versión de las realidades que jamás constatamos en la propia, dramática e intransferible realidad que padecemos día a día.
Por si fuese poco, la ministro de la Salud se niega a revelar el número de víctimas del H1N1, banalizando así un problema de suficiente gravedad y angustia para la población. Vale decir, ya no adultera las cifras como solemos presumir, sino las oculta hasta que, después, en la pretendida rendición de cuentas, diga sorprendernos con la fotografía de un país absolutamente saludable.
Los estadísticos (o estadígrafos), profesionales que van más allá de la tabulación de los habituales estudios de opinión, podrán advertir que los números también suscitan los más interesados espejismos. Y, por ello, tarea todavía pendiente, el dogma que impone la gestión gubernamental, amerita de un trabajo de deconstrucción profesional que nos diga de las verdades que suelen taparearse, aunque se sienten más de las veces con los dolores de un fallecimiento inexplicable del familiar o amigo, por no citar los del miedo físico o los del bolsillo que experimentamos consuetudinariamente.
Tenemos derecho a sospechar de los números oficiales, porque – además – recordamos que la Unión Soviética se levantó sobre cifras que no soportaron más el peso de esas realidades ya sentidas y presentidas por una población que probó las supuestas bondades del “socialismo desarrollado”, por cierto, de una descomunal vocación armamentista semejante a la del gobierno venezolano, salvando las distancias. Por si fuera poco, Cuba expone sus juegos estadísticos que resultan tan inconstatables como los que Giordani ofrece, en una versión Wii de los abalorios del poder.
http://www.noticierodigital.com/2013/06/en-la-casa-de-luis/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=973946
Luis Barragán
Recientemente, participamos en la jornada de consulta del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, realizada en la sede de la Fundación Bigott, en Petare. Empleando nuevamente la metodología de Agapito Hernández, meritorio técnico de la comisión parlamentaria que comenzará a debatiro a mediados del mes venidero, tomamos nota de las distintas consideraciones suscitadas por lo que es un borrador o papel de trabajo, así reconocido por los diputados oficialistas y opositores interesados en la propuesta.
Importa acotar la trascendencia de una materia que ha de suscitar la inquietud de las más amplias mayorías, cuya pluralidad es el dato fundamental para legislar con acierto. Y, como lo señalamos en Porlamar y ratificamos en Petare, el sólo carácter de Ley Orgánica concedido en la primera discusión del proyecto, a mediados de la década pasada, debe concitar la preocupación y el aporte de todos los sectores, incluyendo a quienes no tienen por oficio formal alguna de las actividades culturales. Empero, hallamos acá el problema inicial que afrontará una segunda discusión en la Asamblea Nacional.
El artículo 203 constitucional establece que serán leyes orgánicas, además, las así acordadas por la mayoría calificada de los parlamentarios presentes en la correspondiente sesión plenaria, aunque la práctica apunta a una aprobación del articulado por mayoría simple. Luego, la directa y literal versión de la norma, acaso reforzada por la prisa e improvisación del constituyente, avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, distante de toda la interpretación hermenéutica que merece, ha facilitado la sanción de sendos instrumentos por la mayoría parlamentaria más simple y circunstancial que pueda imaginarse: en los hechos, no hay distinción alguna entre las leyes orgánicas y las ordinarias, por más que – unas – “se dicten para organizar los poderes públicos o para desarrollar los derechos constitucionales y las que sirvan de marco normativo a otras leyes”, y – las otras – precisamente desarrollen las anteriores (por no citar la absurda reglamentación de las leyes orgánicas por el impaciente Ejecutivo Nacional, en lugar de las ordinarias, equivalente a una habilitación legislativa).
La cultura o, mejor, las actividades culturales no deben someterse a una regulación divorciada del consenso indispensable que la haga viable y sustentable. Y tan elemental axioma se impone, porque no tratamos de normar las transacciones (in) mobiliarias, algún ejercicio profesional, el sector petroquímico, o la aeronáutica civil, sino un fenómeno gravitacional que concierne a todos.
En consecuencia, una versión o interpretación tan simplista del dispositivo constitucional escapa de las realidades constantes y sonantes, complejas e indóciles del universo cultural. Por lo que se impone un esencial esfuerzo moral y político de los legisladores para alcanzar un acuerdo que guarde la más exacta correspondencia posible con la cultura y las actividades que ha generado y genera, a objeto de debatir y sancionar una ley convincentemente orgánica y democrática.
Reiteramos nuestra preocupación en la casa de Petare, sombreada por la lluvia, sede de una fundación dedicada a la cultura popular de cuño tradicional, creada por la empresa que levantó Luis Bigott. Integrante de la Comisión Permanente de Cultura, hemos manifestado en otras ocasiones la inquietud que – ojalá – disipe una práctica parlamentaria alternativa, cónsona con los sectores que demandan el reconocimiento de la diversidad, pluriculturalidad o multiculturalidad de una ley gravitacional.
El dogma estadístico
El gobierno nacional asegura el descenso de las cifras de homicidios, desempleo e inflación. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), frecuentemente revela una versión de las realidades que jamás constatamos en la propia, dramática e intransferible realidad que padecemos día a día.
Por si fuese poco, la ministro de la Salud se niega a revelar el número de víctimas del H1N1, banalizando así un problema de suficiente gravedad y angustia para la población. Vale decir, ya no adultera las cifras como solemos presumir, sino las oculta hasta que, después, en la pretendida rendición de cuentas, diga sorprendernos con la fotografía de un país absolutamente saludable.
Los estadísticos (o estadígrafos), profesionales que van más allá de la tabulación de los habituales estudios de opinión, podrán advertir que los números también suscitan los más interesados espejismos. Y, por ello, tarea todavía pendiente, el dogma que impone la gestión gubernamental, amerita de un trabajo de deconstrucción profesional que nos diga de las verdades que suelen taparearse, aunque se sienten más de las veces con los dolores de un fallecimiento inexplicable del familiar o amigo, por no citar los del miedo físico o los del bolsillo que experimentamos consuetudinariamente.
Tenemos derecho a sospechar de los números oficiales, porque – además – recordamos que la Unión Soviética se levantó sobre cifras que no soportaron más el peso de esas realidades ya sentidas y presentidas por una población que probó las supuestas bondades del “socialismo desarrollado”, por cierto, de una descomunal vocación armamentista semejante a la del gobierno venezolano, salvando las distancias. Por si fuera poco, Cuba expone sus juegos estadísticos que resultan tan inconstatables como los que Giordani ofrece, en una versión Wii de los abalorios del poder.
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sábado, 21 de julio de 2012
LA MUJER, UN PROYECTO QUE SE REALIZA EN ... CUBA
EL NACIONAL - Sábado 21 de Julio de 2012 Opinión/9
El Tejado Roto
De humanas y vestales
RAMÓN HERNÁNDEZ
En las cenizas que han perdurado de Tribuna Popular, el fenecido órgano del Comité Central del PCV, y que circula con distintivo de Diario Vea, comprometido con Venezuela, se ha intentado achacar a la oposición, léase agrupaciones democráticas que en la página web del Ministerio de la Mujer y del Instituto de la Mujer se publicara un texto disfuncional, atrasado y con ideas anteriores a la Revolución francesa. Se le reprocha a "la oligarquía criolla" que haya armado una alharaca, un escándalo, una algarabía de un texto que define como estupendo y que pretende explicar los papeles que el sistema capitalista asigna a "los seres humanos y humanas".
La "vicepresidenta" del Instituto Nacional de la Mujer, Judith López Guevara, se queja de que se haya satanizado un folleto que divulga las desigualdades de género que ha impuesto el capitalismo y que el socialismo liberalizador ha tratado de eliminar de la faz de la Tierra. Basta ver la cantidad de mujeres que han sido incluidas en los cargos de elección popular en Venezuela en los últimos años y la manera tan respetuosa como los dirigentes tratan a las representantes del sexo femenino, que a todo gañote anuncian en cadena de radio y tevé que esta noche le darán lo suyo o que calladitas se ven más bonitas, para darse cuenta de que la señora López miente, y con descaro.
Obviamente que la mujer sigue siendo discriminada y excluida, pero ya no sólo por su condición de género, sino también por haber firmado la solicitud de referéndum revocatorio contra el Coba criollo y por no haberse inscrito en el PSUV. Las listas Carrasquero y la Maisanta no son para entrar al cielo sino la puerta grande al infierno de no conseguir trabajo en entidades oficiales. Nunca hubo más exclusión que ahora, aunque la gasolina sea casi regalada. Cualquiera en sus cabales sabe que es preferible pagar el combustible a los precios internacionales, como lo hacen muchos pueblos que están en peores condiciones económicas, que sufrir la escasez de productos básicos para la alimentación, la salud, el entretenimiento y la cultura. Es una terrible y criminal manera de excluir que el dinero de la educación, que habría servido para que la señora López y sus colegas aprendieran el correcto uso del idioma, sea quemado en combustible que además se le compra a Estados Unidos porque la ineptitud dañó las refinerías de Punto Fijo, El Palito y Puerto La Cruz.
La funcionarias del Ministerio de la Mujer insisten en que luchan contra "el paradigma del patriarcado", pero hasta ahí. No les parece una contradicción enaltecer el caudillismo militarista ni se desvelan porque 50 años después de la llegada de los barbudos a La Habana la prostitución es la única opción de vida de las cubanas.
Alquilo espejo de cuerpo entero que no distorsiona.
El Tejado Roto
De humanas y vestales
RAMÓN HERNÁNDEZ
En las cenizas que han perdurado de Tribuna Popular, el fenecido órgano del Comité Central del PCV, y que circula con distintivo de Diario Vea, comprometido con Venezuela, se ha intentado achacar a la oposición, léase agrupaciones democráticas que en la página web del Ministerio de la Mujer y del Instituto de la Mujer se publicara un texto disfuncional, atrasado y con ideas anteriores a la Revolución francesa. Se le reprocha a "la oligarquía criolla" que haya armado una alharaca, un escándalo, una algarabía de un texto que define como estupendo y que pretende explicar los papeles que el sistema capitalista asigna a "los seres humanos y humanas".
La "vicepresidenta" del Instituto Nacional de la Mujer, Judith López Guevara, se queja de que se haya satanizado un folleto que divulga las desigualdades de género que ha impuesto el capitalismo y que el socialismo liberalizador ha tratado de eliminar de la faz de la Tierra. Basta ver la cantidad de mujeres que han sido incluidas en los cargos de elección popular en Venezuela en los últimos años y la manera tan respetuosa como los dirigentes tratan a las representantes del sexo femenino, que a todo gañote anuncian en cadena de radio y tevé que esta noche le darán lo suyo o que calladitas se ven más bonitas, para darse cuenta de que la señora López miente, y con descaro.
Obviamente que la mujer sigue siendo discriminada y excluida, pero ya no sólo por su condición de género, sino también por haber firmado la solicitud de referéndum revocatorio contra el Coba criollo y por no haberse inscrito en el PSUV. Las listas Carrasquero y la Maisanta no son para entrar al cielo sino la puerta grande al infierno de no conseguir trabajo en entidades oficiales. Nunca hubo más exclusión que ahora, aunque la gasolina sea casi regalada. Cualquiera en sus cabales sabe que es preferible pagar el combustible a los precios internacionales, como lo hacen muchos pueblos que están en peores condiciones económicas, que sufrir la escasez de productos básicos para la alimentación, la salud, el entretenimiento y la cultura. Es una terrible y criminal manera de excluir que el dinero de la educación, que habría servido para que la señora López y sus colegas aprendieran el correcto uso del idioma, sea quemado en combustible que además se le compra a Estados Unidos porque la ineptitud dañó las refinerías de Punto Fijo, El Palito y Puerto La Cruz.
La funcionarias del Ministerio de la Mujer insisten en que luchan contra "el paradigma del patriarcado", pero hasta ahí. No les parece una contradicción enaltecer el caudillismo militarista ni se desvelan porque 50 años después de la llegada de los barbudos a La Habana la prostitución es la única opción de vida de las cubanas.
Alquilo espejo de cuerpo entero que no distorsiona.
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