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domingo, 19 de abril de 2020

INDEPENDENCIA

De un 19 de abril coronoviral (o los muelles morales)
Luis Barragán

Olvidando los hazañosos orígenes republicanos, la mayoría de los venezolanos hicieron de  las fechas patrias una esperada ocasión para el asueto, relegados los gobiernos de turno al cumplimiento del ritual.  El largo y exitoso período del rentismo petrolero, contribuyó a la ilusión de una riqueza ilimitada   que, de un modo u otro, afectó  nuestra propia identidad, trastocada la historia en una crónica tediosa y ajena.

La vieja ilustración de Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 19/04/1988)  que, al mismo tiempo fue denuncia de un proceso de descomposición, por cierto,  apenas esbozado,  luce demasiado elocuente. Conminado a regresar al cabildo, refiere el humorista, Emparan pregunta “¿cuánto hay pa eso?”.

Nada casual, quedó así constancia de una realidad que exigía de la rápida reorientación y  transformación del país,  suficientemente advertida por los expertos respecto al inevitable período post-rentista que,  desde entonces,  ya explicaba los más profundos dramas compartidos. Sin embargo, frustrados los esfuerzos de modernización y de apertura económica de inicios de la última década del siglo XX, precisamente,  en nombre del patriotismo irredento, surgió la estafa socialista del XXI que nos hizo más ultra-rentistas todavía, despilfarrando demencialmente lo que por fortuna agigantó nuestras arcas y, faltando poco, procurando falsear un pasado histórico que ya a muy pocos convence, domiciliados exactamente en una catástrofe humanitaria a  la que se suma ahora la pandemia.

Confinados en nuestros hogares, la más elemental, previsiva y auto-disciplinada medida ante un Estado negador de los servicios públicos indispensables y cuyos agentes preguntan cuánto hay pa’eso por unas gotas dolarizadas de gasolina, traficando - así - con la desgracia ajena, emerge un movimiento espontáneo de recuperación y valoración de lo que remotamente fuimos.  Los sucesos históricos de 1810, con la mirada puesta en el presente, nos alerta de una extraordinaria convicción republicana que caminó hacia la libertad e independencia, decidida y firme, que no reparó en sacrificio alguno para convertir en realidad  los sueños que, no hay otra opción, realizamos sólo a punta de realidades.

Constituido el nuevo gobierno, a través de José de las  Llamozas y Martín Tovar Ponte, en fecha 27/04/1810 se dirige a los cabildos de las principales capitales americanas: “Caracas debe encontrar imitadores en todos los  habitantes de la América, en quienes el  largo hábito de la esclavitud no haya relajado todos los  muelles morales” (Santos Rodulfo Cortés, “Antología documental de Venezuela 1492-1900”, Editorial Pregón, Caracas, 1971: 244 s.).  Hoy, en tiempos de coronavirus, ojalá también  seamos precursores de la  definitiva liberación de la peste totalitaria, afianzados por el profundo convencimiento de una ética que reclama cordura y audacia política, encausando el inmenso sacrificio que aún hacemos los venezolanos.

19/04/2020:
https://www.lapatilla.com/2020/04/19/luis-barragan-de-un-19-de-abril-coronoviral-o-los-muelles-morales/
https://newstral.com/es/article/es/1150344907/luis-barrag%C3%A1n-de-un-19-de-abril-coronoviral-o-los-muelles-morales-

lunes, 21 de octubre de 2019

TENDENCIAS

De los episodios irreductibles: la universidad venezolana
Luis Barragán

Consabido, la dictadura ha ordenado la celebración de los comicios internos en las universidades públicas y autónomas para finales de febrero de 2020, por supuesto, bajo las condiciones que se le antojen y favorezcan.  Además, recientemente,  el ministro usurpador del ramo, invocó igualmente la llamada mesa de diálogo nacional, dándole otra connotación a la orden, siendo fácil colegir que versa sobre un instrumento de negociación que, en última instancia, es de vil chantaje.

La ampliación de la comunidad universitaria, infructuosamente planteada en 1999 y en 2009, constituye la pieza estelar en el intento de  prefabricar un triunfo que ha sido negado al régimen, aun democráticamente enmascarado, en lo que va de siglo.  Pretenderá literalmente  reinar en las casas de estudios,  dando al traste con el derecho académico de quienes aspira a vencer deslealmente.

A través de numerosas declaraciones de prensa y artículos de opinión, hemos manifestado nuestra inconformidad con el tratamiento parlamentario de una materia frecuentemente subsumida en el cuadro general de la denominada crisis educativa compleja, perdiendo la especificidad e, incluso, importancia estratégica que merece en atención al cese de la usurpación.  Incluso, asumida desde la perspectiva de un movimiento o fuerza social, en un año aproximadamente, hemos intervenido en cuatro oportunidades en las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional dejando constancia de nuestra visión y propuestas a las que ha contribuido, indispensable reconocerlo, el gremio profesoral de la Universidad Simón Bolívar con el que, no por casualidad, coincidimos y compartimos las duras jornadas de protesta en 2017.

Salvo nuevo aviso, los episodios que vive y vivirá la universidad venezolana son y serán francamente irreductibles, porque conciernen a su propia existencia. El propósito enteramente político de la dictadura es deliberado inequívoco y contundente; luego, no admite los eufemismos ni las versiones amables que fluyen entre opositores deseosos de evitar el conflicto, quienes ameritan más de una oportuna consulta con el psicoanalista que de la tribuna de opinión que suelen frecuentar.

Identificando las tendencias, por una parte, evasores del plazo perentorio, hay opositores que confían más en el oleaje de los hechos fortuitos, atentos al peligrómetro personal, que apuestan por una repentina cresta para ahorrar el costo de todo compromiso. Cumplido el plazo, ensayarán un reacomodo quizá confiando que la ejecución de la sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia (ITSJ) puede postergarse, siendo objeto de negociaciones: mientras, si fuere necesario, optarán por empinar mejor un permiso laboral que los aleje del difícil escenario para un posterior y cauteloso regreso.

Entendida como la última oportunidad, por otra parte, están los interesados y hasta entusiastas opositores que, reclamando tal condición, pugna y pugnarán por participar en las elecciones del régimen, conscientes de la flagrante violación del artículo 109 constitucional y de la Ley de Universidades. Confían no sólo en el sufragio a todo evento, prédica de los negociadores de  Oslo y sus derivados, sino en un triunfo masivo y arrollador. Sin embargo, impuesta la suprema ley del embudo, algunas victorias dependerá del supuesto equilibrio que decida esta novedosa  dictadura, e inexorablemente transitarán el camino de los tristemente célebres gobernadores juramentados por la tal constituyente de la que antes renegaron para movilizar a sus electores.

Luego, creyéndola mayoritaria, está la corriente dispuesta a defender la autonomía universitaria que ya no puede postergar más el desafío, como también  habilidosamente lo logró por varios años, y deberá asumir el reto de realizar las elecciones en estricto cumplimiento de la normativa constitucional y legal, al igual que la reglamentaria de casa una de las casas de estudio. Quizá la experiencia puede convertirse en un detonante decisivo para provocar el cese de la usurpación, reivindicando el propio historial universitario del país, en algo semejante, salvando las distancias, a los resultados de los comicios municipales que abrieron cauce a la II República Española.

Reproducciones:
1.- Pedro León Zapata. El Nacional, Caracas, 21/05/2012.
2.- La Asamblea Nacional, fruto de las elecciones del 06/12/15, hizo un tratamiento – si se quiere – rutinario del problema universitario. Empero, después de las masivas y espontáneas protestas de 2017, era evidente el propósito gubernamental de agravar la situación, facturando al sector. Desde entonces, valorados los aportes de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB) que, además,  invocó el artículo 350 constitucional,  promovimos sostenidamente un debate parlamentario específico que, apenas, recientemente se concretó.

21/10/2019:

lunes, 8 de abril de 2019

BARRAS SIN ESTRELLAS

Abstemios anónimos
Siul Nagarrab


A falta de las drogas más duras y costosas, buena parte de la mendicidad no se entendía sin el licor. Por lo general, el más barato y dañino, corroboraba aquél viejo y cruel chiste del borrachito que resbalaba y caía, teniendo la botella en el bolsillo trasero: rogaba a Dios que fuese sangre lo que palpaba con sus temblorosas manos en las nalgas.

Hoy, el colapso humanitario ha barrido literalmente con una pobreza que se hizo tristemente célebre e impertinente en las calles. La cultura petrolera que nos hizo capaces de importar fabulosas  cantidades del mejor whisky, dilapidando millones de oportunidades en un festín que el mismo Chávez creyó inacabable,  tuvo su más acabada expresión en la miseria de la que muchos intentaban escapar a través de los peores bebedizos que agravaban las enfermedades padecidas, principalmente la del espíritu.

De los veinte años bajo el consabido régimen, en los últimos dos él  ha cumplido con una promesa de solución, pero al revés: matándolos previamente de hambre, desasistidos, abandonados y socialmente sentenciados, la persona etílicamente enferma ya no puede sostener algo más que una afición y un sedante. Todo aquel que, en los últimos tiempos, ha cumplido con un itinerario de rutina, puede fácilmente observar la minimización y desaparición de los borrachitos de la calle de cualesquiera edades que la poblaban en sus recovecos y, más de las veces pensamos, ni siquiera los desafortunados gozaron de un mínimo y aceptable sepelio.

A la forzada abstención de los más anónimos del lumpen-proletariado, ahora se suma la de  las clases mediasque no  pueden echarse el debido guamazo de antes,  evocando los que antes acostumbraba, incluso, mientras bajaba el endiablado tráfico automotor. Un derecho perfectamente constitucional a consumir cualquier bebida lícita, en la medida que no sea señal de una patología y haya con qué sostenerla, las barras no constituyen ya una referencia del hacinamiento nocturno, tratándose de los locales mejor cotizados gastronómicamente o de los llamados bares de la mala muerte que siempre tuvieron sus fanáticos, añadida la irresistible atracción por las famosas mesoneras aliadas a la penumbra.

Quedan sólo pocas alternativas y, una de ellas, descubrir una botella de muchos años de madurez entre los peroles de la casa o dar con el alma caritativa que nos obsequie con algunas respetables copas en una modesta fiesta doméstica.  Una opción, sobre todo para los muchachos, es la de apostar un carro con la maleta encervezada en la vía pública, aún a las puertas de un restaurant que pueda suministrar la catira, quizá teniendo la calle por extensión para los fumadores; mas,  una corneta de alto volumen y los peligros del hampa no prometen mucho;  u otra respuesta se encuentre en los negocios que, bajo cualquier modalidad, expresan al Narco-Estado, ya que, reducida la oferta, quebradas las antiguas y aplaudidas referencias, hay caña y buena comida sólo teniendo por delante la cartera abultada de dólares constantes y sonantes.

07/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/34667-nagarrab-s-
Ilustración: Pedro León Zapata, El Nacional (Caracas, 11/06/1985).

domingo, 30 de septiembre de 2018

QUIÉN MUERDE A QUIÉN

Cave canem
Guido Sosola


Siempre hay que tener cuidado con el perro, sobre todo con el ajeno. Para ganar la suya, hay que darle confianza y ésta, por zamarros que nos creamos, inevitable, debe ser sincera.

Ya se están diluyendo todas las expectativas creadas en las filas revolucionarias sobre la visita de Maduro Moros a Nueva York, desinflándose el mito de la autoridad moral que, con la sola presencia de sus portadores,  se impone. Simple, porque no la hay, hizo sin  gloria alguna su pasantía por la tribuna de oradores de la ONU: ni siquiera hubo curiosidad por ver de cerca al orador, pues, demasiado se sabe de las penas que ha ocasionado en su país: es excesiva la distancia con el Fidel que tocó, en sus tiempos iniciales, la ciudad para atraer a propios y extraños, gracias al formidable favor que le hizo  Herbert Matthews para The New York Times y a la demencial locura - porque las hay lúcidas – de los famosos cohetes.

Estados Unidos es un país bien raro, porque el despreciado dictador venezolano se dio la mano con el cubano para visitar la Iglesia Riverside-Harlem y montar un alboroto que quiso hacerse noticioso.  Se supone que ambos debían únicamente acudir a la 73º Asamblea General de la ONU y devolverse, pero se dieron el tupé de visitar un lugar distinto  y de celebrar con la concurrencia, bajo la celosa protección de los servicios orientados desde Washington, imaginándonos el donativo respectivo para una comunidad religiosa (sí, puede decirse, Maduro y Díaz-Canel fueron a misa), e interesadamente negra.

No pasaría algo semejante con Trump en Caracas, obligado a un evento de carácter internacional que le permita, en horas de la tarde, meterse en una cancha de basquetbol del barrio La Bombilla, mitinear a la audiencia señalando con el dedo a Miraflores, cundido el sitio por toda la prensa mundial.  Además de arengados los petareños, aplaudirían el donativo de comida y de medicamentos que tanto les falta, incapaz nuestra policía de resguardar al visitante.

Hay perros que ladran y no muerden, los que muerden y no ladran, pero también los que hacen una y otra cosa, incluso, a la vez.  Me queda por averiguar si a los pastores de la  Riverside-Harlem, sólo les contenta esta suerte de turismo político por un gesto más de ingenuidad que  convicción o, peligrosos,  digieren sin ni siquiera masticar. 

Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional, Caracas, 23/01/1980.
Referencia: https://elcooperante.com/invocando-a-chavez-y-a-fidel-el-show-de-maduro-y-diaz-canel-en-la-iglesia-riverside-harlem/
28/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/28/cave-canem-por-guido-sosola/ 

miércoles, 29 de agosto de 2018

SIGNO (MONETARIO)

De la moneda
Luis Barragán

Por muchas que fuesen sus vicisitudes, el bolívar fue un signo monetario del más amplio reconocimiento más allá de las fronteras. Inevitable referencia en el juego financiero internacional, ilustró muy bien la potencia petrolera que fuimos.

La más modesta devaluación, disparó la crítica despiadada de los sectores que ahora están representados por la dictadura. Rasgaban sus vestiduras, suscitaban una polémica ensordecedora y responsabilizaban directa y personalmente a los devaluadores que, además, debían concurrir a las instancias parlamentarias y defenderse ante la opinión pública, dando cuenta de sus intenciones y pretensiones, como ahora no ocurre ni ocurrirá mientras exista el régimen.

Por lo demás, según lo comentaba una persona amiga, la moneda nos concedía un cierto sentido e identidad nacional. Nos acreditaba como un país con grandes oportunidades para el desarrollo, frente a otros del mismo continente de sombrías posibilidades.

Un bolívar diferente se esconde tras los ocurrentes remoquetes de “fuerte” o “soberano”, tiñéndonos de un insoportable cinismo. Los devaluadores del presente, aniquiladores de la moneda, únicamente cifra sus esperanzas en el trueque.

Necesitamos un Bolívar radicalmente distinto a la versión falsificadora del socialismo parasitario, pero también una moneda que recobre la fortaleza indispensable en el marco de una transición democrática que haga de la sensatez su mejor política económica. Incluso, bajo otro nombre, que hable de un país trabajador, disciplinado, emprendedor, ordenado, creativo, pero – ante todo – libre.

27/08/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33368-barragan-l
Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional, Caracas, 27/07/1990.

domingo, 12 de agosto de 2018

ALLANAMIENTOS '63 y '18: UNA BREVE COMPARACIÓN

Allanamientos y manipulación del pasado
Luis Barragán


Todos los allanamientos a la (s) inmunidad (ades) parlamentaria (s) del presente siglo, tienen por soporte la versión interesada de los ocurridos en décadas muy anteriores. A falta de argumentos políticos y jurídicos, la presente dictadura busca alguna autoridad moral falseando la historia.

Un cuerpo extraño a la Asamblea Nacional, dijo desaforar recientemente a los diputados Juan Requesens y Julio Borges, no sin ventilar la detención de un grupo de parlamentarios hacia finales de 1963.  El atentado real, palpable y elocuente de El Encanto, produjo la decisión presidencial de entonces, en el marco de una insurrección también real, palpable y elocuentemente armada (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html), cuyo objetivo fue el de sabotear los comicios generales del citado año, sembrando el pánico (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).

Que sepamos, los parlamentarios apresados por orden de Betancourt,  fueron conducidos al Cuartel San Carlos (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), y, por lo menos, accedieron a sus abogados defensores y a la comisión de parlamentarios que deseó constatar las condiciones en las cuales se encontraban. Por lo demás, desde años anteriores, hubo paciencia para adoptar medidas tan drásticas, soportando la coalición oficial de entonces cualesquiera debates y escarceos parlamentarios, añadida la tolerada pérdida del control de la Cámara de Diputado por el gobierno (https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html).

A  Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les detuvo a golpes el 2 de octubre de 1963, como le ha ocurrido a Juan Requesens. El gobierno de entonces, asumió inmediatamente la responsabilidad y los llevó a un sitio conocido por todos, mientras que el régimen guardó silencio por días sobre el paradero de Requesens y, apenas, se supo de él cuando numerosos custodios hicieron un traslado, desde El Helicoide.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les incomunicó ni torturó, forzando una declaración difundida por los medios. A Requesens, se le ha aislado y, torturado, se le ha visto en un video, cuya divulgación un vocero calificado del régimen atribuye a sus familiares, sin parpadear ante las evidentes y criminal humillación de un indefenso condicionado por fármacos.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, les siguieron sendos juicios, e hicieron una vida carcelaria que concluyó con las medidas orientadas a la pacificación del país. Requesens debe esperar a hoy lunes 13, para el acto procesal inicial, si no es objeto de las infinitas postergaciones que otros rehenes políticos han conocido.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, se les atendió médicamente, los medios de comunicación social informaban y luchaban por informar libremente, mientras sesionaba el Congreso para pronunciarse. A Requesens, le falta la debida asistencia médica, la verdadera constatación de las condiciones en las que se encuentra, la posibilidad de que la prensa ventile su caso libérrimamente y que la Asamblea Nacional decida su destino, y no un cuerpo extraño y sobrevenido.

Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, obviamente, jamás supieron de Requesens. Y éste, no necesariamente debe saber de aquellos, pero ya se enterará por completo, pues, le pasan la factura de una época en la que ni soñaba nacer.

La actual dictadura le pasa a Requesens, una factura a nombre de Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio. No se atreve a pasarla a nombre propio, aunque todos conocen a los prohombres del régimen que se creen inmunes ante la historia.

Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional (Caracas, 11/07/1980).
13/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/13/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/

sábado, 9 de junio de 2018

TOQUE DE CORNETA

Del libre al taxi
Siul Nagarrabab

Los venezolanos hicimos nuestra la denominación universal apenas comenzando el presente siglo, porque al “taxi” siempre lo llamamos “libre”. Fue más sencillo y hasta ingenioso, sustituir una expresión por otra, quizá porque acá se fabricaba el útil aviso luminoso que ahorraba todo esfuerzo por avistar o verificar si el vehículo estaba o no, en servicio.

La expresión se hizo una curiosidad hasta excéntrica de las películas importadas, por muy popular que fuese la canción alusiva de Los Impalas para una generación, o la de Ricardo Arjona para otra. Etimológicamente, nos remite a un “vehículo” que, por cierto,  siempre llamamos “carro”, con una medida o tasa de alquiler, aunque lo más importante era saber si venía desocupado, dando por descontadas nuestras habilidades contractuales frente a quien también tenía las suyas: el “chauffeur”, término que empleó la Gaceta Oficial por mucho tiempo, cuando publicaba la lista de los beneficiarios de la licencia de conducir, como toda suerte de avisos oficiales en un magazine comprensible para el país de una muy relativa industria editorial.

Ni siquiera nos acostumbramos desde principios de los ochenta del veinte, por mucho que el gobierno quisiese imponer el “taxímetro”. Fracasó, porque – siendo su principal responsabilidad – no solventó el problema de las “colas”, con nuevas alternativas viales o la ordenada distribución y funcionamiento de los semáforos, por lo demás, ya diestras las personas en la rápida y previa negociación de las “carreras”, mejor que la del acuerdo y fijación oficial de las tarifas de transportación, por no mencionar la sospechosa y ventajista importación de los artefactos de medición.

Lo más lejos que llegamos fue aceptar que se era “taxista” de un “carro libre”, sin que tengamos certeza alguna de la denominación del que lo alquilaba por-puesto, ya que “camionetero” es algo propio de los setenta para acá al masificarse la importación de vehículos que, a la postre, dominaron las calles venciendo a los “autobuses”. No logramos familiarizarnos con la expresión “omnibus” o “güagüa”, pero sí – gracias a la otra oleada importadora – con la “buseta” que, ahora, escasa e irreparable, resulta vencida por las tristemente célebres “perreras”.

Definitivamente, ingresó el “taxi” a la jerga cotidiana no sólo por la desaparición del aviso luminoso “libre”, cada vez más fácil de hurtar y más difícil de reponer, sino por una decisión progresiva del Estado en sus diferentes niveles. Y esto, porque tratando de mejorar el transporte público, convertido también en una oportunidad para el turbio negocio,  el gobierno – nacional, estadal o municipal – importaba su propia flota y, so pretexto de actualizar el parque automotor, tenía ocasión de darle trabajo a su clientela partidista y, a la vez, por lo menos, neutralizar al gremio de los transportistas que se negaban, incluso, a uniformar los vehículos con un mismo color que les diera la necesaria identidad y vistosidad en la urbe: otra curiosidad, el oficio no gozaba del estatus social que después alcanzó con la crisis, por el simple y jugoso manejo del dinero en efectivo para quienes arriesgan tanto; acotemos, subestimado o despreciado el conductor de los viejos buses, el del “metrobus” gozó de la prestancia que le concedía un buen y seguro salario, movilizándose en una unidad pulcra, ordenada y segura.

Ante los “libres”, crecientemente chatarrizados, surgieron los cómodos “taxis” con aire acondicionado de un blanco y damero inconfundible, con el que se quedaron definitivamente las líneas adscritas a los centros comerciales, agigantando el aviso luminoso para la rentable publicidad de una marca. Desde principios de la presente década, siendo tan crítica la situación del transporte público y, más aún, la de la seguridad personal, son esas líneas las que circulan con sus uniforme u ornato, sin que pesquen cliente alguno en el camino tras los obscuros vidrios ahumados, pues, siendo tan alta la demanda, el negocio ha quebrado por sus costos y  falta de “cono monetario” o circulante, añadidas las empresas diurnas y nocturnas que se mueven, como en otros países, a través de las redes sociales: la tendencia es la de contratar con personas conocidas o relacionadas, porque un atraco está a la vuelta de cualquier esquina a manos del contratante, del contratado o de un tercero imprevisto que husmea la ruta.

El modesto bombillo “libre” y las placas de alquiler, cuya diligencia era – valga el eufemismo – compleja, o las líneas uniformadas y de gran copete luminoso, permitían distinguir a los buenos servidores de los “piratas”. Empero, todo el servicio se ha “pirateado” y, hoy, cualquier cacharro que se mueva luce válido para el desplazamiento de aceptar los pocos bolívares – faltando poco – “soberanos” que tengamos, aunque el riesgo sea inmenso y sobradamente emblemático.

Ilustración: Pedro León Zapata, "Monóxida Lisa" (1975).
Reproducción: La Esfera, Caracas, 01/06/1941.
10/06/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/32826-nagarrabab-s

domingo, 24 de diciembre de 2017

NECESARÍSIMO ANDAR

De la caminata betlemita
Luis Barragán

Navidades particulares las nuestras, nos hemos deslizado lentamente desde los festejos sauditas, los que se resisten fieramente en el inconsciente colectivo, autorizados sólo para los elencos del poder,  a los de una tregua inaudita bajo el imperio de la escasez, con la pretensión de chantajear y sojuzgar a las grandes mayorías. No obstante, antes dizque  inaudible, el redescubrimiento es el del llamado de Jesús para los creyentes y aún no creyentes que anhelan la paz que no se entiende, ni se entenderá, sin la libertad, la justicia y la solidaridad que la acrediten.

No parece fácil transmitir un mensaje de salutación, cuando – consabido – ha sido un año de desgracias, dolores y amarguras igualmente insólitas que, por cierto, bastará la más somera indagación, nuestros más remotos antepasados  sencillamente no padecieron. Sólo reavivando la fe, la esperanza y el amor, la conocida trilogía paulina,  nos sorprenderá la alegría que podemos experimentar en medio de la tristeza generalizada, pues, la Buena Noticia esperada, es y será capaz de relanzarnos por el camino necesario e ineludible de reconstrucción o transformación radical del desorden hoy establecido, en la perspectiva de la superación y de la trascendencia que una vez perdimos en el fondo de un engañoso barril petrolero que, faltando poco, ya lo robaron a esta altura del siglo con todo y vitrina.

El nuestro es un regreso arrepentido a los más genuinos sentimientos hacia el otro y los otros que son los que permiten reedificarnos como personas, aún en  medio del más feroz y pestilente vendaval. De un modo u otro, a pesar de los pesares, hemos hecho un aprendizaje intenso alrededor de nuestras más infelices deserciones, en procura de aquellos principios y valores que reivindican nuestra propia existencia y la de los demás. Por ello, no debemos flaquear en las más penosas circunstancias, abriendo caminos desde la intimidad del hogar hasta la amplitud de la República misma, ahora – todos – en peligro.

Pelear el buen combate con la fuerza que da la fe y la buena conciencia, escribía Timoteo. Lo estamos librando y, así lo sentimos, siendo la Navidad un motivo más importante que el año nuevo, en el que no se sentirá el tradicional cañonazo, sino el eco enfermizo de las balas y los artefactos lacrimógenos de meses atrás: nuestro abrazo se sentirá en todos y cada uno de los poros de una Venezuela trastocada en un inmenso pesebre que gozará del llanto que anuncia el nacimiento del futuro vivo y generoso que esperamos con ansiedad.

Los tres reyes magos llegarán con la estrella que dará aviso de una extraordinaria novedad y sabrán rectificar el itinerario al volver a sus casas, difundiendo la noticia perenne cuales reporteros que no requerirán de las redes sociales para conmovernos en la más profunda de nuestras fibras. Caminemos con estos magníficos reporteros, corrigiendo lo necesario,   volviendo de Belén a nuestro hogar – Venezuela entera – con esa alegría indispensable que diluye la tristeza que muy pronto convertiremos en un ingrato y aleccionador recuerdo.

Reproducción: Ilustración de Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 25/11/1980).

domingo, 26 de noviembre de 2017

DEL "EQUILIBRIO POLARIZADOR"

Referendum a la vista
Luis Barragán

Llámese exploración, conversación, diálogo, negociación o encuentro casual e inadvertido, lo cierto es que la iniciativa también la imponen algunos factores de la oposición que la legitimarán o dirán legitimarla a través de la Asamblea Nacional.  En una ocasión, reniegan de la tal-constituyente, mientras que, en otra, prometen reconocerla, incierto el destino de las restantes materias de una misma o superior gravedad.

Además, innecesario problema, pero nada inútil a los fines de la dictadura, después de decidido inconsulta y unilateralmente el conversatorio de República Dominicana, la política de los hechos cumplidos aleja cualquier relación y desmiente todo compromiso de carácter unitario. Pretendiendo la adhesión automática para cualesquiera resoluciones y diligencias realizadas, añadidas ciertas temeridades personales, el Palacio Legislativo ha sido escenario de encuentro con un número limitado de sectores sociales que intuyen el cumplimiento de una mera formalidad, aunque sabemos del expreso malestar de los familiares de las personas asesinadas y malheridas en las consabidas protestas del presente año que igualmente inquieren respecto a los más obvios planteamientos, propósitos y detalles, condiciones y garantías, sumada la misma representatividad de los actores.

Avalados los comicios regionales y, ahora, municipales, con olvido de las instancias deliberantes,  preñados de toda suerte de irregularidades, surge la elección presidencial para los meses iniciales de 2018, bajo las peores reglas que sólo admiten cierta mejoría estética. O la apertura de un canal humanitario, cuya misma autorización dirá relevar al régimen no de las correcciones que les son ya imposibles, siendo responsable de la devastación social y económica que ha generado, sino del deber histórico que tiene de marcharse para ahorrarnos mayores calamidades y amarguras.  

Los actores de República Dominicana pueden arribar a un mínimo de acuerdos que muy bien saben que no satisfarán a las grandes mayorías, sumados los partidarios del chavismo originario, por lo que apelarán a una improvisada consulta referendaria que sellará una insólita y antihistórica alianza. Nadie – en su sano juicio – la desea, pero es el lógico desarrollo político de una propuesta de entendimiento asumida y celebrada en los términos y modos ya conocidos.

Al referéndum en cuestión, de suyo traumático y dislocador, puede unirse una elección presidencial que apueste por la literal depuración de la Asamblea Nacional, procurando el “equilibrio polarizador”, hallándole cupo a la desempleada y  cuestionada asamblea constituyente, para consagrar la cohabitación de lo más excelso de los liderazgos oficialista y opositor. Vale decir, una elección complementaria que purgue todo elemento incómodo en ambas aceras, dándole curso a la otra etapa del socialismo que, a la vuelta de la esquina, apuñalará a sus socios de ocasión, tragándose la República misma.

sábado, 28 de octubre de 2017

CONVERSACIÓN DE WHATSAPP

Pánfilo, Maduro y Henry
Nicomedes Febres

* Tengo un viejo amigo llamado Pánfilo Pérez. Es Pánfilo un ser especial, generoso, ingenuo y al margen de los problemas del país porque Dios le dio una de las mayores virtudes que puede tener un venezolano: ser inmensamente sortario en el juego, y Pánfilo que ya se dejó de eso, pudo ahorrar un buen dinero producto de haberse pegado dos cuadros únicos de 5 y 6 y dos veces el premio gordo de la lotería. Desde luego, su esposa Eufemia que es una cuaima encaratada con mal de rabia, le quitó el dinero y lo mando para el exterior convertidos en dólares porque el buenazo de Pánfilo es generoso en exceso. No mijo, bien lejos “nuestro” dinero de esos petardistas amigos tuyos que solo quieren que les pagues el aguardiente, le dice la mujer, y ni que tú fueras Miguel Cabrera para soportar tantos sablazos; y cada día Eufemia le entrega a Pánfilo un monto de dinerillo para sus gastos menores y como la cuaima le prohibió tener tarjeta de crédito luego que un día él se excedió en los gastos, entonces Pánfilo anda por estas calles como un hijo de la panadera más. No sé si es porque anda por allí pelando sin razón o porque lo han asaltado un par de veces, ahora Pánfilo decidió meterse en política, cosa que nunca había hecho, haciéndolo en los escasos ratos que se lo permite sus sesudos estudios de la Gaceta Hípica. El otro día cuando fuimos al béisbol a ver el partido de los insignes Leones del Caracas contra los marruñecos del Magallanes, Pánfilo, que es un abstencionista enardecido, venía despotricando de Henry Ramos y me muestra en su whatsAp una supuesta conversación del jefe adeco con maduro. La oigo y le digo: esas son vainas de Claudio Nazoa que para vacilar puso a hablar a Rolando Salazar imitando a los dos. He aquí el diálogo:

Maduro: Epa Ramitos, como que se te alborotó el gallinero?. Dosdado te manda a tomar agua de moringa pa´que te calmes y dice que ahora tú eres su sopa. Yo aquí, tranquilo, comiendo mi dulcito de lechosa junto a la cuaima y Condorito

Ramitos: Como está ese tarajallo?, sí, tengo enredado el papagayo con los abstencionistas y los justicieros, pero tú sabes que más sabe el diablo por viejo que por diablo, pero con tiempo y vaselina las cosas cogerán su nivel. Para más vaina los viejitos del partido ahora están dándome cogotazos, pero ese problema si no los tienes tú, porque entre los tuyos solo hay puras ratas.

Mduro: eso si es verdad mi pure, aquí en un gabinete se cae un dólar al piso y no llega al suelo, todos los ministros le caen encima. Mira Ramitos, háblale a Guanipa a ver si entra en razón, mira que el Zulia es muy importante. Dile que yo lo ayudo por debajo de la mesa si entra en razón.

Ramitos: Zape, yo no le piso la cola a perro que no conozco y con las declaraciones de la loquita del Táchira, tanto Julio como Leopoldo están muy distantes conmigo, me ven como gallina que mira sal. Fíjate en la sacada de rabo que me echó Capriles. Lo que si te digo es que el fraude que cometieron ustedes fue tan grande que no se lo tragó nadie en el mundo y vienen por tí. Es que esos son políticos serios a los que tú no estás acostumbrado. Ya me lo mandó a decir Felipe González que están enredados con lo de Cataluña allá, oero que Iglesias te manda a decir que con amigos como tú, nadie necesita enemigos y que te diera el mismo consejo del rey Juan Carlos: porqué carajo no te callas, porque lo estás rayando con tu apoyo.

Maduro: Si de pana, creo que el fraude fue muy burdo y por todos lados, pero esas son vainas de tibisay, dosdado y Jorge, que tú sabes que ellos siempre raspan la olla y no dejan pa´ nadie, pero pa´ eso tenemos a los militares, pa´hacé lo que nos da la gana y por eso duermo como un bebé. Pero si no resolvemos lo del Zulia con Guanipa se me envalentona la oposición otra vez y ahora con lo de los magistrados de ustedes en Guachinton jodiendo se nos puede enredar el papagayo. Dile a Borges que me desbloqueé los préstamos internacionales porque estoy mamando y cada día hay que untar a más gente.

Ramitos: Bueno chico, comienza a tomar moringa de nuevo, mira que tú no te mueres de inteligencia. Te mando de la mía. Lo malo es que ahora veré los Caracas y Magallanes por televisión porque el público, que tanto me aclamaba, me va a pitar tanto como si fuera tú. Luego se oye una interrupción como un pito y se corta la trasmisión.

Oíste negro, me dice irritado Pánfilo al cesar el audio, ves que es verdad lo de Henry. Le respondo con una sonrisa: esa son vainas de Claudio, yo conozco a Rolando. Mira esta foto vieja con Zapata, de cuando éramos felices y no lo sabíamos.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213729036440914&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=3&theater

jueves, 5 de octubre de 2017

RIFARSE EL DESTINO

Repunte de las apuestas al detal
Luis Barragán

La tendencia al juego es un fenómeno universal, por lo que tampoco nos pretendemos una suerte de cátaros al llamar la atención sobre el auge reciente de las apuestas que, al parecer, ahora se hacen con “animalitos” en lugar de los números arábigos. El asunto preocupa cuando  desciende al obscuro e interminable sótano del vicio y, al faltar las oportunidades para trabajar, no existe otro medio de alivio al precario presupuesto hogareño.

Antes, durante y después de las consabidas bonanzas petroleras, los famosos terminales se convirtieron en un inmenso dolor de cabeza, incluso, por su sórdido entramado delictivo. Por períodos alternativos, fueron prohibidos y permitidos oficialmente, importando poco la institucionalización de sendas loterías públicas que solían sospechosamente quebrar, aunque – valga la paradoja – la de Caracas naufragó por sortear al ganador el “000” que tuvo tanta probabilidad de salir, como los otros seriales, desviando la atención sobre las causas reales del calculado fracaso.

Acotemos otra paradoja, Venezuela supo de  la extensión asombrosa de las apuestas hípicas que, ahora se reducen a círculos muy íntimos, pero poderosos. La quiebra del Instituto Nacional de Hipódromos (INH), fue otro de los grandes contramilagros que nos distinguieron.

El repunte de las apuestas diarias y al detal, ofrecen esa otra cara de la Venezuela Saudita, asfixiada por un dictadura que siquitrilló a la industria petrolera y desea agigantar aún más la deuda externa para sobrevivir.  En medio de una crisis humanitaria, desplomada la economía, sin posibilidades de adquirir los insumos básicos – además – por su elevadísimo costo, se han incrementado las colas para el juego fácil que beneficia, por supuesto, no sabemos a quién.

La alternativa para una economía y una sociedad post-rentistas, no es la del juego como vicio decisivo, sino la de un modelo y una estrategia de desarrollo que nos haga libres, abiertos, competitivos, disciplinados.  La rifa cotidiana no contribuirá a superar las dificultades y andar por derroteros diferentes a los que el Estado Cuartel predica, exportando a sus prohombres para – esta vez – botar el dinero ajeno en las casas de apuestas más sofisticadas y exigentes del orbe.

01/10/2017:
Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 1965).

viernes, 29 de septiembre de 2017

SAN FRANCISCO DIXIT

Una terca tempestad
Luis Barragán

Transcurren los días de espera para el celebérrimo Cordonazo de San Francisco, en el centro del país. Acunado en la tradición caraqueña, serán horas de una prolongada tormenta que, añales muy atrás, por avisada que fuese, desbordaba El Guaire, sumergiendo en el caos a la ciudad, hasta que cerramos el siglo XX con las obras necesarias para un mejor control de la situación.

Se dice de un fenómeno propio de la convergencia intertropical, concentrados los vientos alisios que acostumbran a viajar desde el oriente del país debido a las bajas depresiones atmosféricas. Por cierto, algo curioso, ocupando un segmento estelar en los noticieros foráneos, alguna vez nos familiarizamos con la jerga gracias a los famosos espacios dedicados al  tiempo o clima que, por una inexplicable decisión de los ejecutivos de las televisoras locales, desaparecieron.

Acontecimientos tan naturales, incluso, por más anunciados que fuesen, siempre nos sorprenden en esta nueva centuria por el gigantesco deterioro que, indolente a todo trance, quizá calculado el aprovechamiento delictivo de las emergencias que acarrean un gasto desordenado, no tiene otro responsable que el gobierno nacional. Privilegiadas las inversiones en armamentos y equipos antimotines, el pago de la deuda, como la propaganda y la publicidad oficiales, indiscutido todo presupuesto público, no se sabe de las cifras destinadas al ámbito de la defensa civil y, mucho menos, de la existencia de un control eficaz.

La tragedia de Choroní y la que ya está avisada en torno al Lago de Valencia, ilustran muy bien la desidia y burla gubernamental, convertida la calamidad en un absurdo escarmiento a la población que razonablemente lo protesta. Tememos mucho a la eventualidad de un sismo aún de medianas proporciones, pues, Maduro Moros, como su antecesor, no es ni será previsivo y diligente ante la suerte de los venezolanos, como lo es respecto a la de los pueblos extranjeros que auxilia inmediatamente con los millones de dólares que nos niega,  en medio de una objetiva e inédita crisis humanitaria.

Una vieja caricatura de Zapata, tomándole declaración a San Francisco,  aseguraba que la Caracas de 1977 no estaba preparada para un cordonazo, mas no “condonazo”, según lo creen ahora muchos jóvenes y adultos. Además de remitirnos al imaginario social de entonces, suponiéndonos un país ahogado en la crisis, permite constatar que hubo libertad de prensa para quejarse, y contrastarlo con un presente ciertamente asfixiante:  la dictadura trata de neutralizar desesperadamente las percepciones suscitadas por una crisis real y escandalosa, procurando la censura y el bloqueo informativo, creyendo domesticable a la misma naturaleza por la vía de un par de decretos.

25/09/2017:
Ilustración: Pedro León Zapata )El Nacional, Oct. 1977).

domingo, 19 de febrero de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Luis Felipe Ramón y Rivera. "Trabajo para nuestros artistas". El Nacional, Caracas, 20/10/1965.
- Con fotografía de Sandra Bracho, Roberto Giusti entrevista y Aurelio Ferrero Tamayo escribe sobre Luis Felipe Ramón y Rivera. El Nacional, 21/08/83.
- Fernando Paz Castillo. "Marginales: En torno a la poesía de Guillermo Sucre". El Nacional, 16/10/76.
- Alejo Carpentier. "Robert Desnos y sus tres cajas mágicas". El Nacional, 30/05/48.

Reproducción: Pedro León Zapata. El Nacional, Caracas, 03/03/1978.

sábado, 4 de febrero de 2017

OBITUARIO

Del sepelio monetario
Luis Barragán


Cierto, por varios años, hemos leído con interés a los economistas versados en materia cambiaria y monetaria, siendo sobradas las advertencias hechas en relación al curso de las políticas oficiales. Argumentos sencillos y complicados, en los extremos de la angustia, dibujaron con bastante precisión la situación en la que hoy nos encontramos.

Lamentablemente, cumplidas las advertencias, no ha sido necesaria una formulación teórica para constatar que el socialismo – valga el acento – irremediablemente rentístico, ha destruido la moneda nacional quizá apostando seriamente a la realización de nuestras transacciones con fichas de distintas acuñaciones, como prometió Chávez Frías al pretender regresarnos al siglo XIX. O, siendo el mismo musiú con diferente cachimbo, a convertir el tal Carnet de la Patria en una suerte de ficha estelar con todas las implicaciones que comporta.

El pasaje mínimo urbano de transportación pública, por ahora, está en cien bolívares y, como lo alegó un pasajero con el que compartimos un largo rato en el tráfico, atentos ante cualquier súbito asalto, no alcanza para comprar una golosina cuando anteriormente, años atrás, el pasaje mínimo equivalía a cinco pequeños paquetes de galletas. Nos llamó poderosamente la atención tan didáctica explicación a la que sumó, siendo apenas un lector irregular de la prensa convencional, pues, no accede a las redes en casa, la disminución de las reservas internacionales, la venta fraudulenta del oro repatriado y el nombramiento del diputado Sanguino que, intentándolo subrepticiamente, reemplazó de manera ilegal a Merentes.

Casualmente, porque lo tenemos en casa, el anónimo compañero de viaje citó a Domingo Alberto Rangel y un libro intitulado “La moneda ladrona” de muy de principios de los sesenta. Explicaba con paciencia que, durante su juventud, simpatizante de las guerrillas, lo leyó para debatir en la universidad que no pudo concluir y, palabras más, palabras menos, espetó: “Parece mentira, fue tanto el escándalo que armamos contra Betancourt por destruir el bolívar que hoy son los izquierdistas, los supuestos herederos del viejo Domingo Alberto, quienes se lo llevaron por el medio, incluyendo el dólar que no veremos nunca jamás”.

No menos cierto, acaparadas las divisas por el gobierno – además – insignemente endeudador, acá no se le verá por largo tiempo la cara a un dólar, a un euro, a una libra esterlina, como en el marcado financiero internacional tampoco al bolívar que antes gozaba de mejor salud. Acotemos, lección final del pasajero en cuestión, tenemos años sin saber de los céntimos o fracciones, ocupando el billete de 50, 20, 10 y 5 el lugar muy anteriormente concedido al real, al medio, a la locha y a la puya: el billete de 100 bolívares  ya alcanzó su nuevo rango, en el prolongado sepelio del dólar.

Ilustración: Pedro León Zapata, El Nacional (Caracas, 08/03/1978).


05/02/2017:

domingo, 25 de diciembre de 2016

FINAL DE UN CAMINO, COMIENZO DE OTRO

Lección de Navidad
Luis Barragán


Necesario reflexionarlo, está concluyendo el período navideño más triste del que tenemos noticia. Nunca antes, procurando salvaguardar al hogar de toda contaminación, la tristeza había corrido tanto por nuestros caseríos, pueblos y ciudades.  Empero, el asunto tiene sus bemoles.

Importa destacar la dificultad y hasta imposibilidad de repetir las viejas festividades sauditas, con la masiva importación de whisky y cohetones, sumergidos existencialmente en una juerga ilimitada. Contrariada la tradicional celebración que nos concedió también un sentido de identidad, jamás puede servir de referente aquella pasión dineraria que, de un modo u otro,  nos tocó para versionar, adulterar, ahogar  y extinguir en lo posible, un genuino y limpio motivo, sentimiento o convicción espiritual.

Sencillamente, extraviamos la dimensión religiosa del período en el que, por cierto, aun no siendo creyentes, confluíamos los venezolanos en procura de fraternidad, hermandad y unidad.  El respeto, la tolerancia y la solidaridad también explicaban a un país que, por humilde que fuese el manjar, se sentaba alegre a la mesa para compartir una esperanza iluminadora.

Aceptemos que al régimen actual, algo más que un gobierno, se le hizo fácil tomar por asalto nuestros afanes decembrinos, aunque las consabidas limitaciones materiales ahora solivianten a los nostálgicos de las ya remotas épocas.  Tratando con tenacidad de vaciarnos espiritualmente para fingir un respeto, una tolerancia y una solidaridad sólo acuñadas propagandística y publicitariamente,  más allá del consumismo trivial, acabó con el propio consumo básico de alimentos y medicamentos, quebrando a un país que recibe noticias del sórdido y sedicente banquete de los privilegiados del poder, incluso, allende la mar.

Lección reciente, esta Navidad nos ha permitido recobrar un poco más su significación real, trascendente y humanizadora, expuesta su mayor riqueza en medio de nuestras dramáticas dificultades, pues, Jesús nació en un establo como el que, agigantado, explica a Venezuela. Importante reivindicación, seamos o no devotos, convirtámonos en constructores espirituales para rehacer la herencia que le dejaremos a las nuevas generaciones, comprometiéndolas con un porvenir diferente.
Ilustración: Pedro León Zapata, El Nacional (Caracas, 18/06/85).


26/12/2016: