Mostrando entradas con la etiqueta Rentismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rentismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de abril de 2020

INDEPENDENCIA

De un 19 de abril coronoviral (o los muelles morales)
Luis Barragán

Olvidando los hazañosos orígenes republicanos, la mayoría de los venezolanos hicieron de  las fechas patrias una esperada ocasión para el asueto, relegados los gobiernos de turno al cumplimiento del ritual.  El largo y exitoso período del rentismo petrolero, contribuyó a la ilusión de una riqueza ilimitada   que, de un modo u otro, afectó  nuestra propia identidad, trastocada la historia en una crónica tediosa y ajena.

La vieja ilustración de Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 19/04/1988)  que, al mismo tiempo fue denuncia de un proceso de descomposición, por cierto,  apenas esbozado,  luce demasiado elocuente. Conminado a regresar al cabildo, refiere el humorista, Emparan pregunta “¿cuánto hay pa eso?”.

Nada casual, quedó así constancia de una realidad que exigía de la rápida reorientación y  transformación del país,  suficientemente advertida por los expertos respecto al inevitable período post-rentista que,  desde entonces,  ya explicaba los más profundos dramas compartidos. Sin embargo, frustrados los esfuerzos de modernización y de apertura económica de inicios de la última década del siglo XX, precisamente,  en nombre del patriotismo irredento, surgió la estafa socialista del XXI que nos hizo más ultra-rentistas todavía, despilfarrando demencialmente lo que por fortuna agigantó nuestras arcas y, faltando poco, procurando falsear un pasado histórico que ya a muy pocos convence, domiciliados exactamente en una catástrofe humanitaria a  la que se suma ahora la pandemia.

Confinados en nuestros hogares, la más elemental, previsiva y auto-disciplinada medida ante un Estado negador de los servicios públicos indispensables y cuyos agentes preguntan cuánto hay pa’eso por unas gotas dolarizadas de gasolina, traficando - así - con la desgracia ajena, emerge un movimiento espontáneo de recuperación y valoración de lo que remotamente fuimos.  Los sucesos históricos de 1810, con la mirada puesta en el presente, nos alerta de una extraordinaria convicción republicana que caminó hacia la libertad e independencia, decidida y firme, que no reparó en sacrificio alguno para convertir en realidad  los sueños que, no hay otra opción, realizamos sólo a punta de realidades.

Constituido el nuevo gobierno, a través de José de las  Llamozas y Martín Tovar Ponte, en fecha 27/04/1810 se dirige a los cabildos de las principales capitales americanas: “Caracas debe encontrar imitadores en todos los  habitantes de la América, en quienes el  largo hábito de la esclavitud no haya relajado todos los  muelles morales” (Santos Rodulfo Cortés, “Antología documental de Venezuela 1492-1900”, Editorial Pregón, Caracas, 1971: 244 s.).  Hoy, en tiempos de coronavirus, ojalá también  seamos precursores de la  definitiva liberación de la peste totalitaria, afianzados por el profundo convencimiento de una ética que reclama cordura y audacia política, encausando el inmenso sacrificio que aún hacemos los venezolanos.

19/04/2020:
https://www.lapatilla.com/2020/04/19/luis-barragan-de-un-19-de-abril-coronoviral-o-los-muelles-morales/
https://newstral.com/es/article/es/1150344907/luis-barrag%C3%A1n-de-un-19-de-abril-coronoviral-o-los-muelles-morales-

sábado, 21 de diciembre de 2019

TAMBIÉN LA REALIDAD ESTÁ DETRÁS DE LAS REJAS

La política de la descomposición
Luis Barragán

Todavía tenemos pendientes asir o aprehender el sentido, la intención, el leitmotiv o el hilo conductor de los (in) conscientes yerros políticos que definitivamente caracterizan a un sector de la oposición en su empeño de banalizar el mal. Quizá tratamos de un utilitarismo extremo que responde a la subyacente y prolongada tradición del rentismo o de la mentalidad rentista  de origen prepetrolero, valga el dato; quizá la anomia negativa ha corroído la propia osamenta espiritual, apostando siempre por los caminos de fácil y rentable andar. 

Las redes sociales reportan mensajes, incluyendo sendas entrevistas, destacando el pragmatismo supuestamente amoral que pasa por un realismo inspirado, pues, lo importante es correr la arruga, olvidar los errores, silenciar cualquier inquietud, fijado como objetivo estelar el de derrocar a la dictadura, realzado como una ciega tarea común. Implica la irresponsabilidad o impunidad por los fracasos, , la exoneración inmediata de los costos que acarrean, porque ya los diálogos de Santo Domingo u Oslo se suponen remotos, prescritos o caducos, sin posibilidad alguna de una rendición de cuentas para el debate y la rectificación, por muy parlamentario que sea el escenario natural de los actores.

Importa mantenerse en la palestra, coexistiendo deslealmente con la restante oposición como se pretende que ella lo haga con el régimen que le ha predestinado un cupo inaudito para el ornamento y la extorsión.  Todo  tiene un precio a pactar, porque no hay valores que defender, sino intereses a resguardar; la política es un compromiso excesivamente demodé, teniendo por tal la burda gestión de las circunstancias y el rédito personal que pueda dar; lo importante es estar y ¿para qué ser?, en un despliegue del oportunismo que luego hallará la consigna adecuada.

Necesario es echarle tierra encima al batiburrillo de la corrupción entre quienes juran combatirla, hurgando y acusando de cualquier cosa al denunciante, abriendo un solo surco para el triste reingreso de los diputados del llamado chavismo que fueron aplaudidos por propios y extraños en el hemiciclo; el de maniobrar insólitamente para unos comicios pactados tras bastidores, aunque violenten el Estatuto de la Transición; o el de ensayar un pretendido consenso por la vía de la extorsión que no es consenso, virtualizando la vida parlamentaria en un país de realidades que siguen su curso insobornable. Para ello, está el cinismo más descarado, el falaz argumento de una pérdida del parlamento que ya hasta su sede de trabajo no controla, ofreciendo espacios para que otros oportunistas, incluyendo aquellos que no tienen responsabilidades políticas inmediatas, verbalmente se inserten en el juego de un clientelismo digital capaz de materializarse con atrevidas incursiones en los laboratorios de guerra sucia, la candidatura a un rectorado del CNE o el contrato con este o el siguiente goberno, según esa concepción del azar histórico que cuenta con un venezolanismo harto expresivo: ¡lechazo!, o, toda una gesta, ¡lechazo histórico!

Al régimen sólo le interesa las sanciones impuestas y, por muy individuales y delictivos sean los protagonistas y sus motivos, otros dicen descubrir una vertiente para el entendimiento, con alivio de la represión que, a veces, dista de darles alcance: un movimiento para levantar esas  sanciones, haya cupo expreso o tácito en el juego político. Lo indecible es susceptible de una legitimación en nombre de la supervivencia o de la burda supervivencia que apunta a la descomposición ética y a la teatralidad política que es hablar de la política de la descomposición: el período navideño contribuye a una urgida actualización de los principios y valores que nos inspiran, o al deplorable reconocimiento de una lógica implacable del sistema que nos recuerda a Groucho Marx: si no le gustan mis principios, tengo otros.

Fotografía: LB (AN, Caracas, 2019).

DEL ANTIGUO INVIERNO PETROLERO

Ficción de navidad
Luis Barragán

En días pasados, asistimos a una extraordinaria reunión de trabajo en torno al presente y el futuro de la industria petrolera venezolana. Siempre hay espacio para la reflexión en medio de las tempestades, lo cual eleva el compromiso adquirido en esta desigual lucha contra la dictadura.

Antes de entrar en la discusión, el ponente culminó con dos oportunas citas: la de Juan Pablo Pérez Alfonzo, relacionada con el V Plan de la Nación, el de la destrucción, y la de Ahmed Zaki Yamani, quien – aseguró – hubiese preferido que los saudíes tuviesen agua antes que petróleo.  No obstante, luego de constatada la inverosímil catástrofe en la que nos encontramos, nos satisfizo conocer las propuestas de sendos expertos en  la materia para el corto, mediano y largo plazo de la era post-socialista.

Inevitable fue el de invocar las cada vez más remotas navidades asociadas a los esplendores petroleros, aunque – fue citada, exhibida y explicada la gráfica – el mayor ingreso per cápita que tuvimos, corresponde a agosto de 1977,  aminorando a través de los años y, en el presente siglo, todavía distante a las cifras históricas, muy apenas recuperado con el barril a $ 100. Dijimos no percatarnos del fenómeno,  prosiguiendo con un despilfarro demencial hasta que el llamado chavismo, propio de una mentalidad ultrarrentista, lo llevó a las dimensiones siderales de un populismo irrepetible por las condiciones históricas que lo produjeron.

Recordamos y encontramos, removiendo viejos papeles en casa, una ilustración de Pancho para El Nacional (Caracas, 06/03/1976), en la que el jeque Yamani refleja el aprovechamiento del intenso  invierno de los países consumidores tan dependientes de la OPEP, como ahora no ocurre. Cada festividad decembrina en Venezuela, significaba el aumento significativo de las colocaciones de un crudo que, más tarde, sufragaba nuestras ilusiones de una infinita prosperidad.

Aquellas insólitas festividades, no se compadecen con las de un presente que las simulan bajo un régimen que celebra la aparición de más de un centenar de bodegones en Caracas, al parecer, libres de impuestos, como ejemplo de un bienestar en el que nadie, absolutamente nadie, añadidos sus directos beneficiarios, cree a la vez que la desnutrición ha alcanzado niveles inauditos, tan impensables como deplorables. Por supuesto que la ficción de navidad intentada por los privilegiados del poder, ha fracasado, obligándonos a aceptar, meditar, imaginar y actuar respeto a las realidades que siguen su curso en un país ya definitivamente post-rentista.

Reproducción: Ilustración de Pancho Graells para un artículo de B. D. / Le Monde, intitulado "Arabia Saudita, sus mercados y su petróleo" (El Nacional, Caracas, 06/03/1976).

23/12/2019:

lunes, 21 de octubre de 2019

¿TODO SE PUEDE DESPACHAR COMO UN RESENTIMIENTO SOCIAL?

Tratado elemental de ética
Luis Barragán

Quizá por la vieja mentalidad rentista que el petróleo heredó y agudizó, todos sospechamos de la riqueza material ajena. Bastará un detalle apenas sobresaliente para criminalizarla, activando el resentimiento social. 

Por cierto, resentimiento que explica al régimen actual que lo ha explotado en todas sus facetas, intentando por siempre el factor racial o étnico, con el seguro auxilio de los psicólogos sociales que poco o nada desean saber de la lucha de clases, por más socialista que lo digan. Paradoja ésta que oculta, o dice ocultar,  la inescrupulosa especialización y afinación  de un dominio cada vez más brutal, las consabidas extravagancias de los elencos del poder descontentos con el solo saqueo del erario público,  y el consabido asesinato de los pemones, cuyas vidas valen menos que los sórdidos negocios amparados por la censura. No obstante, es necesario señalar que el resentimiento tan interesadamente cultivado no existe al tratarse de nuestros deportistas profesionales, celebrados como aquellos industriales  que, en las centurias pasadas, trataban de abrirse paso, con esfuerzo propio, ante los importadores de toda suerte de bienes que gozaban de una ventajosa licencia gubernamental, haciendo de las aduanas el gran hogar.

Los beisbolistas, por ejemplo, aunque hayan firmado por las más modestas cifras, gozan de un amplio reconocimiento social, excepto los muy contados que, innecesariamente,  incursionaron en el ámbito oficialista y sus despiadadas manipulaciones para retener una alcaldía y garantizar, así, la supervivencia y la turbiedad clientelares, o  - simplemente – para realizarse como trofeos publicitarios. Aquéllos,  por elevadas que sean sus condiciones de vida, cuidan de la admiración y confianza que generan, sobre todo, en las más recientes generaciones; y éstos, traicionan la confianza por el atajo fácil de la adulación.

¿A qué se deberá el fenómeno que no da alcance a otros ámbitos del quehacer social?, ¿por qué no reciben las consabidas dosis de amargura trastocadas en un singular hábito de inculpación a  terceros por  el infortunio personal?, ¿no cuentan con una fuerza moral de importantes proyecciones pedagógicas? Son algunas de las preguntas olvidadas a la hora de sentenciar nuestras desgracias, amilanados, como nunca antes, por más petrolero que juremos al país.

Al respecto, sostenemos una doble convicción, pues, por una parte, públicamente sabido, todos tenemos la certeza del origen de sus bienes y, lejos de condenarlos, aceptamos y premiamos el esfuerzo sostenido y sacrificado por una continua excelencia deportiva, además, probada a diario en una limpia y leal competencia.  Todo ha partido del providencial y temprano descubrimiento de una vocación orientada al perfeccionamiento del talento natural, traducido en una trayectoria transparente que no depende de las sabidos favores o concesiones graciosas que reinan en otros oficios, por lo que el propio estilo de vida raras veces es cuestionado.

Estilo de vida, por otra parte, si se quiere, moderado o austero, fundado y valorado por el trabajo que no admite o minimiza los deslices, además, comprobadas las capacidades extraordinarias para el aprendizaje con independencia del estrato social de origen.   La aseveración tiene importantes implicaciones, porque se les concede la libertad para hacer con sus bienes lo que lícitamente les venga en gana, añadido el voluntario y nada bullicioso sostenimiento de fundaciones de solidaridad social, sabiéndose nacidos en  un país hundido inmerecidamente en el  pentamundismo. 

Normal el asalto de las tentaciones, la prudencia es una característica importante. Y no sólo por el convencimiento personal alcanzado, sino porque la corporación  beisbolística también marca sus pautas, pues, varias veces podemos disfrutar del video y conmovernos con el batazo que le permitió a Pete Rose romper el récord de imparables, pero- dato en nada despreciable -  él  está justa y vitaliciamente sancionado por las apuestas que acostumbraba.

Un destacado elenco de jugadores tiene un militante rechazo por  la dictadura y, en ocasiones, así lo manifiestan, evitando entrar en la diaria diatriba política. Intuyen y se saben con responsabilidades muy severas, más allá del juego.

No  ofrecemos una versión idílica del desempeño profesional y cívico de los deportistas de alta competencia, aunque dan lecciones necesarias para los políticos de grave desempeño, cuyas conductas inexorablemente permean, por lo que el asunto no puede despacharse tan fácilmente como un caso de resentimiento social o algo parecido. Detrás o delante del home plate, se escribe y vive un tratado elemental de ética que debe apuntar a la otra transición indispensable.

21/10/2019:

Reproducción: Portada de Élite, Caracas, nr. 373 del 05/11/1932. Cfr. http://lbarragan.blogspot.com/2013/01/noticiero-retrospectivo.html

sábado, 23 de junio de 2018

UN GOLPE AL SIGLO QUE NO COMIENZA

Variaciones

Luis Barragán

Agudizada la maldición discursiva a finales de los ’90 del ‘XX, independientemente de toda apreciación y discusión objetiva en torno a sus éxitos y fracasos, el puntofijismo constituyó la principal bandera de quienes ideológicamente supieron encapucharse en su ascenso – por lo demás – electoral al poder. La sola  premisa, contiene elementos para un debate actualizador sobre la estafa política que se acuerpó en el presente siglo y, hoy, al descubierto, apela – irremediablemente – a la fuerza bruta para sostenerse: la crítica bienintencionada – en la que destacaron ciertos sectores liberales – se convirtió en una poderosa arma revanchista en manos del marxismo más retrógrado que todavía abusa del poder, enmascarándose hábilmente con el pretorianismo que terminó por afectarlo y condicionarlo, configurando el Estado Cuartel; neutralizó y deslegitimó asombrosamente, toda posibilidad de entendimiento entre las diferentes corrientes sociales y políticas del país, prescindiendo de un acuerdo histórico, estable y estabilizador; y, por consiguiente, visada la concentración creciente de poderes en Chávez Frías que actos – precisamente – de significación castrense avalaron, como el unilateral e impune ascenso de numerosos oficiales por julio de 1999, contrario a la por entonces vigente Constitución de 1961, sufrimos de la conversión y comprensión de una victoria comicial en un triunfo diferido de la intentona golpista de febrero de 1992, estelarizándose ante los consabidos hechos de noviembre del mismo año.

La tarea discursiva será, inaugurando la nueva centuria, la de manipular y versionar cualesquiera de los resentimientos que arrojaban  los sondeos de opinión y, a falta de una propuesta político-cultural alternativa y real, apelar al interesado romanticismo  guerrillero de los sesenta. Entendemos, la Venezuela que se resistía a la pérdida irreparable de sus mejores épocas, indispuesta para comprender los motivos de sus reveses, agotado el programa de 1958, acogió al novísimo y desconocido liderazgo que sólo le prometió el aprovechamiento de los últimos resquicios del país petrolero.

La propuesta o el proceso chavista, adjetivo que perderá vigencia con los años al manifestarse un fenómeno que fue y es superior al barinés,  no tocará las fibras más íntimas y peligrosas del “nuevo-riquismo”, sino que obtendrá provecho de sus secuelas de superficialidad, facilismo, ostentación y derroche. Descartada la posibilidad de una sobreabundancia inmediata de recursos, la cual llegará tarde, a mediados del decenio de un XXI de sorprendente comportamiento del mercado petrolero internacional, en provecho exclusivo de las camarillas del poder, persistirá – agravándose – la realidad de una sociedad que no contó con un sistema racional y compartido de premios y castigos, trastocada la solidaridad en simple asistencialismo paternal, indiferente al desfalco de un banco, al cobro de peaje en una barriada, al hacerse justicia por mano propia, añadido el linchamiento popular (*).

En su discurso inaugural, Chávez Frías comenzará a construir la otra épica del voluntarismo, profundizando en el gesto moralizador. Enfatizará la herencia de una podredumbre ética y material, aguijoneando el asistencialismo de un Estado que no soportará su agigantamiento, aunque aún no lo reconozca.

Dirá, en una u otra ocasión de 1999: “Yo llamo a los venezolanos todos a luchar para que tengamos Patria, para que tengamos una Venezuela verdadera” o, al referirse a la fundación del partido MVR,  que “nunca nos dio el Estado un bolívar ni le pedimos tampoco. Al contrario, nos quitaron cosas” (**).

La “Venezuela verdadera” es la del presente, tras veinte años de una asombrosa devastación del país petrolero que fuimos. Y huelga comentar que el principal partido de gobierno o, mejor, sus más aventajados clanes que demolieron al Estado para convertirlo en un emporio de las mafias, es el legado que ha perfeccionado Maduro Moros.

Frases tan trilladas, se impone la necesidad de otros paradigmas en correspondencia con un liderazgo político de oposición, distinto al que, importa expresarlo, ayudó – voluntaria e involuntariamente – al desarrollo de un régimen que lo utiliza o desecha, a menos que tenga por vana ilusión la de ser la oposición ornamental de una Unión Soviética o Europa Oriental que la confinó a pocas curules de animación.  Son otras las fibras más íntimas, otros los nervios más sensibles de una emoción y emocionalidad del venezolano que debe empinarse por encima de estas fatales circunstancias, y descubrir o insistir en os principios y valores capaces de mantenerlo en pie.

No sobra el tiempo para las disquisiciones históricas, sociológicas, psicológicas, politológicas o de otro cuño científico, pero resulta y resultará inevitable hacerlas y canalizarlas a través de un debate muy diferente al comentario, circunstancial, anecdótico y efímero. Urge que la reflexión creadora explique la acción política de los días por venir y, por ello, importa la recuperación de un capital intelectual, como el que tuvo Venezuela aún en sus viejas y aciagas horas, porque debemos reiventarnos de aspirar a un país de plenas libertades públicas, rico de verdad, socialmente equitativo y, aunque parezca irónico, que tenga un territorio físico donde asentarse.

La razón es un poderoso instrumento para la discusión y la realización de la empresa de reconstrucción de la propia República. Y, por más que nos empeñemos, no es asunto que concierna a la literatura de la auto-ayuda, con el respeto que nos merecen quienes la cultivan.

Superar las condiciones que hicieron posible este socialismo de las demoliciones, es el mandato de los próximos años. No se trata de cambiar un elenco de poder por otro, ni de pretender que un Tweed sea el vehículo para conquistar un futuro alternativo.

No apostamos por gobierno alguno de filósofos, pero nos espanta que la transición pueda estar manos de otros improvisados, fruto de la sociedad de ágrafos en la que se ha empeñado la dictadura. Por fortuna, hay manifestaciones novedosas en las filas del liderazgo opositor que deben macerarse con la mayor prontitud posible, porque será inmensa la tarea que todos los venezolanos afrontaremos.

(*) Distintas voces advirtieron las consecuencias de una sociedad dineraria e improductiva que consagró el discurso moralizante, a propósito de las denuncias que efectivamente se hacía sobre la corrupción administrativa. Valga la humorada de ZAPATA, recordamos una ilustración de una leyenda tan ingeniosa, como elocuente: “Aquél remoto país estaba tan mal administrado que llamar administrativa a su corrupción era excederse en el elogio, Coromotico”. Vid. ZAPATA, Pedro León (1978) “Zapatazos”, El Nacional, Caracas, 09/08. Cfr. CASTILLO S., Ignacio (1977) “Sociedad y moral”, SIC, Caracas, nr. 392 de febrero; y ORTEGA, G. (1979) “Encuesta: ¿Es nuevo rico el venezolano?”, El Nacional, Caracas, 04/02.

(**)  CHÄVEZ FRÍAS, Hugo (2000) “Seis discursos del Presidente Constitucional de Venezuela”. Ediciones de la Presidencia de la República: 17, 105.

Ilustración: Weston Frizzell.
24/06/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/06/24/variaciones/

domingo, 6 de mayo de 2018

TRILLAR EL MISMO CAMINO ... SOÑADO

EL NACIONAL, Caracas,  26 de abril de 2018
Las ruinas circulares
José Rafael Herrera

Un hombre gris, taciturno y sin nombre, se propone crear un hombre nuevo a través de sus sueños e imponérselo a la efectiva objetividad del mundo. “Su propósito no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad”. Este es, grosso modo, el hilo conductor de la trama que va tejiendo Jorge Luis Borges en uno de sus cuentos-ensayos más célebres: Las ruinas circulares.

La alquimia del proyecto se había convertido en la gran obsesión de su prescindible existencia: “Le convenía el templo inhabitado y despedazado, porque era un mínimo de mundo visible. El forastero se soñaba en el centro de un anfiteatro circular que era de algún modo el templo incendiado”. Al principio, todo el esfuerzo fue inútil. Pero frente a esos primeros y razonables fracasos por crear una existencia salida de sus sueños, pronto comprendió aquel hombre, ya maduro y desgarbado, que “el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de la que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o que amonedar el viento sin cara”.

Purificado e inspirado, fue soñando, uno a uno, los órganos vitales de su nueva creación. En sus largas jornadas de sueño, que parecían años (casi veinte), logró, finalmente, soñar “un hombre íntegro, un mancebo, pero éste no se incorporaba ni hablaba ni podía abrir los ojos. Noche tras noche, el hombre lo soñaba dormido”, como si se tratara –valga la expresión cartesiana– de un auténtico “sueño dogmático”. El nuevo Adán no lograba ponerse de pie: “Tan inhábil y rudo y elemental como Adán de polvo era el Adán del sueño que las noches del mago habían fabricado”. Hasta que, echado a los pies de la efigie de tigre o de potro –no se sabe bien– que aún gobernaba el circular templo en ruinas, logró soñar con un bastardo de tigre y potro, de toro y rosa y tempestad, a la vez. La deidad le habló. Su nombre era Fuego. Le prometió animar su fantasma hasta que toda criatura lo pensara de carne y sangre. Y, asumiendo seguir las instrucciones dadas por aquella deidad, “en el sueño del hombre que soñaba, el soñador se despertó”. Ahora, sí, iba a poder estar con su creación. Su “hijo”, aquel espectro onírico exento de recuerdos –sólo el devenir sabe que es una simulación–, finalmente estaba listo para nacer. Hay candidatos que olvidan que durante los últimos años han sido presidentes y responsables de las ruinas circulares.

Desde la filosofía presocrática, y según las sugerencias dadas por el Obscuro efesio, fuego es movimiento, flujo incesante, precisamente: devenir. Pero todo devenir es un andar y todo andar se va haciendo, al tiempo que va dejando a su paso el recuerdo (no la Gedächtnis sino más bien el Erinnerung) del calvario de su propio recorrido. Corso e ricorso. Es experiencia a la cual en su más antigua acepción –la jónica– se le identificaba con el saber. No hay Realpolitik sin Hautepolitique, como no hay sujeto sin objeto. El resto es crasa ignorancia de quienes no logran comprender que la soberbia no es más que el sello que rubrica su propia tosca ignorancia. Y es que, en realidad, no hay experiencia sin conciencia ni conciencia sin experiencia. De ahí que el saber sea experiencia que deviene conciencia. Fin del simulacro. O, tal vez, sea esta la denuncia de la ahistórica duplicación del simulacro de un simulacro, del Golem de un Golem, esa suerte de “mal infinito” sorprendido en las abstracciones de una ficción.

Al final del cuento borgiano –¡oh, sorpresa!– la mórbida reiteración continua, el mismo estribillo sobre el mismo tiovivo, el despropósito de la circularidad –la circularidad del despropósito– nietzscheana, el nunca poder avanzar, el avanzar para retroceder: “se había repetido lo acontecido”, el una y otra vez de la horrible pesadilla de la Matrix fascista, soviética, castrista, en fin, despótica, que se sustenta en los mitos de un “hombre nuevo” y siempre viejo: “Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo”. Corolario necesario: nunca tuvo un espectro, esa vana apariencia que se autoextraña y duplica, la facultad de ser sí mismo. Desde el inicio, el hombre gris fue el sátrapa de otro sátrapa. Nada se puede esperar de “aquellos alumnos que aceptan con pasividad una doctrina”, por más dignos de compasión o buen afecto, dado que nunca pueden ascender a la condición de individuos. Diría Borges, el mayor de los spinozistas de la América hispana, que prescindir de las determinaciones, es decir, de modos y atributos, equivale nada menos que a la muerte de Dios, si es verdad que Deus sive Natura. La ya inesquiva presencia de las ruinas circulares, de los espectros materializados para sí, anuncian, en consecuencia, si no la muerte, la pérdida de Dios. Como dice Bertolt Brecht, “¿no hemos tenido suerte? No esperes respuesta, salvo la tuya”.

Dice Hegel que en la historia los grandes hombres creen trabajar para sí mismos sin percatarse de que han trabajado para la razón. Pero, ¿para quiénes trabajan los pequeños liliputienses, ruines copias de otras copias? En momentos carentes de toda racionalidad posible, de absoluta pérdida de todo concepto en sentido enfático, en momentos en los cuales corrupción y miseria se han identificado recíprocamente, las fronteras entre los términos opuestos se difuminan y se pone de relieve el imperio de la canalla vil, en medio del cual el Espíritu, ya afectado en sus cimientos, sufre la peor de sus consecuencias: la barbárica pobreza que, cual cáncer terminal, carcome sus entrañas. Quienes se autoproclaman como los más puros, genuinos y auténticos defensores del ideal democrático son los primeros que arremeten contra toda naturaleza y principio democrático. Han hincado sus colmillos y han terminado por infectar al ser social y a su conciencia los espectros de la ruin circularidad descrita por Borges. Esperan un “salvador”. Se ha objetivado la ficción del “hombre nuevo” y, con ella, la pérdida de toda sobriedad. Exaltados los humores caudillescos, la figura del tiranuelo de turno ha encarnado, una vez más, en medio de la peor y quizá la más triste de las crisis orgánicas padecidas por sociedad contemporánea alguna. Grave error el haber subestimado la necesidad de profundizar la formación cultural, la educación estética; el haber despreciado el saber por la mera instrucción; el haber sustituido el mérito por el compadrazgo, el trabajo por el rentismo y el facilismo, la eticidad por el pragmatismo populista y por el militarismo, la previsión por la improvisación. El sueño de un sueño ha terminado ocupando el lugar de las ideas y valores republicanos. Para poder superar los defectos de una sociedad es menester revisarse, romper el círculo vicioso y comenzar a corregir los propios defectos. Entre tanto, día a día, la pesadilla de las ruinas se sigue acumulando en circular disposición insomne.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/las-ruinas-circulares_232322
Ilustración:
http://www.filosofiaecuador.org/evento/club-de-lectura-taller-4-cuentos-y-ensayos-de-jorge-luis-borges/

viernes, 26 de mayo de 2017

FRENTE AL HOCICO QUE SE AGIGANTA

EL UNIVERSAL, Caracas, 26 de mayo de 2017
La hora de la conciencia
Luis Ugalde

La conciencia tiende a domesticarse con la rutina y a adormecerse recostada en la resignación. Los pájaros largamente enjaulados aprenden a no volar, aunque se les abra la jaula. Pero hay momentos en la historia y en las personas en los que la conciencia se enciende e irrumpe con fuerza inesperada, volando alto e indetenible. Donde había fragilidad, rutina y miedo, la conciencia renacida levanta vuelo indomable, como  ocurre hoy en millones de venezolanos, jóvenes y viejos. El poder acostumbrado a la servidumbre domesticada trata de frenar esta insurgencia masiva y ahogarla con armas, leyes tramposas, hambre y manipulación, pero no puede pues su represión enciende nuevas conciencias.

Con la irrupción del Espíritu todo se vuelve nuevo: las establecidas disputas de partidos, de religiones y de parcelas se vuelven ridículas. Como le dijo Jesús a la Samaritana, ha llegado la hora en que no importa el templo o la montaña para el culto religioso, ahora a Dios se le adorará en espíritu y en verdad en cualquier lugar. Al sabio judío Nicodemo, que lo visitó a escondidas y de noche, Jesús le dijo: para caminar los caminos misteriosos del Dios de la vida “hay que nacer de nuevo”; nacer del Espíritu y volar libre como el viento. Nacer de nuevo aunque seamos viejos.

 “A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si se aman unos a otros ahí está Dios porque Dios es amor” (carta de Juan) que invita a cada conciencia a caminar juntos hacia la vida. Aunque les prohíban hablar, les lleven a la cárcel y ante tribunales militares, no se rinden. El poder creyó que la conciencia democrática era aplastable porque no tenía tanques, ni bombas ni cascos y escudos y eran débiles sus manos limpias y sin armas. Ahora el poder tiembla y se pregunta ¿cuántas  conciencias ocultas  y deseosas de rebelarse hay dentro de esos cascos y chalecos represores o entre los jefes que los ordenan?  Es la misma conciencia que  derrumbó el muro de Berlín, derritió el estado policíaco mejor blindado del comunismo de Alemania Oriental. Los alemanes oprimidos por el comunismo renacieron -sin paredones de fusilamiento-  a la reconciliación y a la nueva vida; incluso quienes hasta la víspera  eran espías de “la vida del otro”, de todos los otros por el delito de querer la libertad.

Es también la hora de la tentación de la venganza y de la furia que llama a matar. Ellas  son el veneno del opresor inoculado en nosotros y que pueden desviarnos  hacia el camino de la muerte. Nuestro reto por el contrario es inventar el camino de vida  y hacerlo realidad superando las enormes dificultades. No olvidemos que las “guerras santas” en nombre de Dios son tan criminales y destructivas como las no santas. Venezuela estalla en rabia, pero sólo tiene futuro si levanta el vuelo  para transformar la muerte en vida, el odio en amor y la desesperación en esperanza. Cuanto más alto vuele la conciencia, menos la alcanzan las alambradas, los muros, los escudos y las rastreras bombas lacrimógenas.  A esa altura solo vuelan el encuentro, el abrazo, el perdón y el esfuerzo común, imprescindibles para que haya vida para todos. Democracia antes que nada es un espíritu de reconocimiento, de libertad y de gobierno para la vida compartida. El debido y necesario castigo de los crímenes debe marchar por el cauce de la serena acción de la justicia con pruebas  en tribunales dignos.

Conciencia y construcción. Es la hora de que la conciencia avance a la construcción de lo nuevo, a la sustitución de esta cárcel, a la siembra de campos abandonados. Ahora, cuando el fracaso del régimen actual es evidente e indiscutible, nuestro reto es convertir el mal en bien y  hacernos capaces de tejer lo nuevo, combinando conciencia y utopía sin límites con el realismo racional y programático para que lo necesario se haga posible y convertirlo en realidad. Tenemos que llegar  al momento constructivo  con condiciones de gobernabilidad, de lo contrario el fracaso y la frustración serán inevitables. Las emociones deben ser discernidas y guiadas ante la comprensible tentación de la violencia y convertir  la conciencia en nueva política, nueva economía, nueva educación… no como deseos vaporosos e ilusiones, sino como realidad real que florece en una primavera de vida y de creatividad con iniciativas constructivas.

El talento que saca lo mejor de cada uno suplirá la falta de dinero abundante y de la renta que nos enfermó de muerte, y sacará lo mejor de cada uno como ciudadano y como productor. Demostrar que de verdad creemos más en el “talento y la virtud” (como decían nuestros próceres civiles en la aurora de la  República) de los millones de venezolanos que en la lotería minera que convierte en fiesta lo que no cuesta. Renta petrolera que, usada para el reparto y sumisión clientelar, corrompió el poder y envileció a los seguidores, sin confiar en su talento, ni educar sus potencialidades. La hora de la conciencia no se acabará con la caída irremediable del régimen, sino que alimentará las virtudes ciudadanas y productivas  para el éxito  de la nueva democracia.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/hora-conciencia_653853
Ilustración: Dumont.

sábado, 1 de abril de 2017

EXPO-FICCIÓN

Rigurosa lógica
Luis Barragán


Recientemente, al clausurar la Expo Venezuela Potencia 2017, Nicolás Maduro expresó: “Venezuela tiene todo para producir lo que necesita. Se acabó el rentismo petrolero y ha comenzado una nueva era”.   Calificada por alguien como expo-ficción, lo cierto es que, después de casi dos décadas, distamos demasiado de los niveles de vida que tuvimos al despedir el siglo XX, por decir lo menos.

Novedad alguna reporta un comentario tan recurrente desde principios de los ochenta al hacerse muy serios y fundados los indicios de agotamiento del modelo, punzando deliberadamente una crisis estructural en la presente centuria, huérfanos de una alternativa real y diferente. Lo peor, haciéndose eco de las viejas doctrinas de seguridad, se habla con descarada oquedad de una potencia que sólo podemos ser – por lo visto – en materia delictiva.

Nada más ultrarrentista que el socialismo bolivariano que se ufana todavía por un presupuesto público nacional – ahora ignorado – sostenido predominantemente por la ciudadanía, mientras esconde literalmente los recursos petroleros en sendos fondos de un absoluto manejo discrecional. A sabiendas de bordear el precipicio, el régimen nos ha empujado quebrando el aparato productivo nacional y llevando a decimales las exportaciones no tradicionales.

Por supuesto, Maduro Moros está acabando con el rentismo de todos sus pretextos, porque antes lo ha hecho con el país por la gracia de una rigurosa lógica. En verdad, la nueva era comenzará cuando desaparezca el régimen y se abran las avenidas hacia una transición democrática que nos haga libres, productivos y competitivos.

El sepelio no es otro que el de un socialismo que ha hundido el país, bajo el signo de las destrozadas bolsas de basura que los camiones recogen antes de la hora para que no quede evidencia de la desesperante hambruna que nos aqueja.  No sabemos si la expo-potencia la ideó el miraflorino para el lanzamiento programado de un mensaje dizque estratégico, todo fríamente calculado, o fue el resultado de una faena burocrática más que cumplimentó una agenda tan urgida de ocupar con tareas sustanciales, escurriéndose la consigna nunca olvidada de los años mozos.

Referencia:
http://www.noticierodigital.com/2017/03/maduro-se-acabo-el-rentismo-petrolero
Ilustración: Dumont.
02/04/2017:
http://guayoyoenletras.net/2017/04/02/rigurosa-logica

viernes, 24 de marzo de 2017

DESDE EL SIGLO XX Y DECIMALES

EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de marzo de 2017
Cinco retos del Siglo XXI
Luis Xavier Grisanti

Los países de tradición rentística, como Venezuela, dependientes de la exportación de recursos naturales, enfrentan retos de mayor envergadura para superar la pobreza y el subdesarrollo y alcanzar altos índices de desarrollo humano, como los que exhiben los países escandinavos.

1. Centrar la estrategia de desarrollo en el talento humano y en construir la sociedad del conocimiento: la educación primaria, secundaria y universitaria debe concentrarse en formar un ciudadano honesto, académicamente sólido y socialmente responsable. En democracia, la formación de un ciudadano libre supone brindarle las herramientas técnicas para el emprendimiento empresarial y la innovación tecnológica. Un ciudadano abierto a la globalización podrá asimilar los beneficios de la III y IV Revolución Industrial.

2. Diseñar una estrategia de desarrollo sustentable a largo plazo, adoptando un modelo social de mercado que permita la libertad de emprendimiento, la protección ambiental y la equidad social, en línea con las Metas del Milenio de las Naciones Unidas. Ello supone un pacto social y democrático inclusivo y un sistema de seguridad social integral.

3. Construir instituciones sólidas y responsables ante el ciudadano: el Estado no puede ser invasivo sino inclusivo y eficiente. En los Poderes Públicos, entes descentralizados y estados y municipios, la atención al ciudadano debe ser justa y expedita, sin dejar espacio a la discrecionalidad y a la corrupción. Un Estado promotor y no propietario. El Estado debe estar al servicio del ciudadano y no al revés.

4. Despojarse de la Maldición de los Recursos y la Enfermedad Holandesa: es esencial diversificar la economía y lograr un nuevo modelo de distribución de la renta petrolera que no dependa de los gobiernos de turno. Es crucial una gerencia macroeconómica sana y equilibrada, un fondo de inversión como el noruego y un tipo de cambio único y competitivo, que impida que la divisa se regale y cueste menos importar que producir.

5. Concentrar la inversión pública en la construcción de infraestructuras: El Estado, en consulta con gremios y universidades, debe edificar las infraestructuras de transporte, telecomunicaciones y suministro de servicios públicos de educación, salud, agua y electricidad.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/cinco-retos-del-siglo-xxi_644996

sábado, 28 de enero de 2017

ACEITADOS

La maldición del petróleo
Margarita López Maya 

En estos tiempos tan necesitados de reflexión, la maldición del petróleo es un concepto, que debiera ser más explorado y debatido por nuestros gobernantes y la sociedad toda.

Existe una importante producción académica sobre ella, y las ópticas suelen enfatizar o el lado económico o el lado político, dependiendo de la disciplina desde donde se aborde.

El concepto apareció en los años ochenta para explicar por qué países ricos en minerales, particularmente en petróleo, no lograban utilizar este bien para desarrollarse. Por el contrario, sus tasas de crecimiento, en el largo plazo, eran inferiores a otros países.

Cuatro cualidades de la economía petrolera explicarían esta maldición: una escala de producción masiva, que acalla diferencias sobre su gestión; la naturaleza externa del ingreso fiscal, que hace que los estados no dependan del impuesto a sus ciudadanos; la inestabilidad de los precios en el mercado internacional, que causa permanentes dificultades económicas y la secrecía con que se suele manejar el recurso, que estimula la corrupción y malas prácticas económicas, pues es fácil esconder los errores.

La literatura política se centra en el Estado rentista. El rentismo propicia prácticas autoritarias, inculca la conducta de cazar renta entre funcionarios y la sociedad, moldea un país improductivo. Terry L. Karl, especialista en esta materia, llamó este fenómeno la “paradoja de la abundancia”. Ella es una de las entrevistadas por Carlos Oteiza en CAP, dos intentos, un documental donde la maldición revela su presencia en los mandatos de Pérez, creando situaciones análogas a las actuales.

Venezuela, junto a países petroleros de África, como Angola, es actualmente un caso paradigmático de esta maldición. La teoría, empero, no la considera algo inevitable. Al contrario, describe sus peculiaridades económicas y sociopolíticas, para contribuir a evitarla.

Desafortunadamente, en nuestro país, la maldición se ha convertido en inescapable por la ignorancia o desprecio hacia el conocimiento del que ha hecho gala el poder. Es tiempo de rectificaciones, estudiar y aprender de otros países que han logrado conjurar la maldición y hoy, como Noruega, dan calidad de vida, igualdad y democracia a sus pueblos.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28727-margarita-lopez-maya

domingo, 18 de diciembre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Juan Liscano. "Prisma: Sobre nuestra narrativa". El Nacional, Caracas, 24/12/1969.
- Nelson Hippolyte Ortega entrevista a Rafael Caldera. El Nacional, 08/01/89.
- Guillermo García Ponce. "Cultura del fácil enriquecimiento". Últimas Noticias, Caracas, 18/09/77.
- S/f. "Los rockeros se enguerrillan: Alfredo Escalante se defiende". Venezuela Farándula, Caracas, nr. 356 del 02/06/82.
- Pedro Grases. "La Argentina en los años londinenses de Bello". Revista Shell, Caracas, nr. 19 de 06/56.

Reproducción: Semana, Caracas, nr. 84 del 09 al 16/10/1969.

domingo, 4 de septiembre de 2016

UNA SIGNIFICATIVA VICISITUD DEL VIEJO PARLAMENTO

De una remota reforma tributaria
Luis Barragán


Los venezolanos contamos con una historia y una tradición parlamentarias que contrastan con la última década y media, la que se aprovechó de verdades e infamias que ayudaron a la pretensión de liquidar a un órgano independiente del Poder Público. La rápida reminiscencia contribuirá - de alguna manera -  a reivindicar al viejo Congreso de la República en el que, es necesario recordarlo, significativamente se sentaron aquellos que atentaron contra la naciente democracia representativa, gozando de todas las garantías, como las fuerzas leninistas y perezjimenistas.

Medio siglo atrás, el entonces gobierno encabezado por Raúl Leoni planteó e impulsó la llamada reforma tributaria, luego diluida y derrotada que, por cierto, en la perspectiva histórica, luce tan tímida y también – convengamos – pareció oportuna y hasta necesaria. Tres circunstancias políticas legitimaron la existencia de la bicameralidad de una amplitud de corrientes que, acaso, dialécticamente, zanjó o dijo zanjar el ulterior bipartidismo.

Además de la propia reforma planteada, por una parte, mostró una diferenciación entre los partidos mismos, leales al sistema, con el gobierno que concursaban o no, como URD, FND, COPEI. Apuntemos, al lado de  la alianza de aquellas organizaciones definitivamente  antipuntofijistas que expresaban las posturas de los abstencionistas y rebeldes que quedaron  fuera de toda representación en los comicios de 1963, las hubo discrepantes así coincidiesen – por lo menos – con el espíritu del consabido pacto de estabilización política.

Ante la insistencia gubernamental de imponer la agenda reformista, por otra parte, hubo la respuesta de quienes la adversaban desde el Congreso, pues, un boicot impensable para los gobernantes del siglo XXI hasta ahora conocido, simplemente, emplearon el recurso de no acudir a las sesiones, imposibilitando el quórum reglamentario. Un hecho que arroja una extraordinaria lección, el regreso a sesiones estuvo condicionado a la revisión del gasto público y, camino a la discusión del proyecto de presupuesto anual, fueron intensos y muy publicitados los debates que, incluso,  obligó a los más altos funcionarios del Estado a responder a las preguntas de senadores y diputados, dentro o fuera de los hemiciclos, transcurriendo el año de 1966.

Finalmente, fruto de la organización y movilización de una clase media, otrora más compacta, con la modesta variedad  interior y anterior a  las grandes bonanzas dinerarias, nuevos nombres y bríos surgieron al calor de la polémica, como el de Guillermo Morón y lo que, luego, se conoció como el Movimiento Desarrollista, enemigos de la reforma. Por cierto, queda acá como un indicio de resistencia de determinados sectores sociales a abandonar el sempiterno rentismo de nuestros tormentos, en una evaluación histórica, sociológica y politológica que todavía está pendiente.

Fotografía: Postrimerías del gobierno de Raúl Leoni. Participación de la instalación del Congreso. AD  y los ya había perdido las elecciones de 1968. Con el presidente Leoni, el presidente y vicepresidente del parlamento, José Antonio Pérez Díaz y Jorge Dáger. Luce irrefutable que hubo, como no lo hay en este nuevo siglo, una distinción entre los actos de Estado y los de gobierno, siendo inconcebible que el presidente de la República ejerciera la jefatura del partido que lo sustentaba y encabezara sistemáticamente sus actos.


11/09/2016: