Mostrando entradas con la etiqueta Partido Demócrata Cristiano de Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Demócrata Cristiano de Chile. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2015

TESTIMONIOS DE LUCHA

Viejos luchadores chilenos
Ox Armand

Fueron muchos los jóvenes y viejos luchadores por el restablecimiento de la democracia chilena. Incluso, los que democráticamente adversaron a Allende, advirtiendo el trágico desenlace. Trago tras trago amargo, no se arrodillaron ni esquivaron sus responsabilidades. Pudieron confinarse a sus cátedras universitarias y esperar que Pinochet pasara, pero insistieron sin dejar de reflexionar y de soñar con un país diferente. Pienso – para sólo referirme a los socialcristianos – en Eduardo Frei,  Patricio Aylwin y Jaime Castillo Velasco, por ejemplo. Ya avanzados de edad, nunca abandonaron sus obligaciones como conductores de la oposición democrática. Velaron por sus familias, sobrevivieron por la calificación de sus profesiones, reflexionaron profundamente sobre la transición posible, pero jamás abandonaron la calle, la diligencia real y palpable en la arriesgada defensa de los derechos humanos. Demostraron una entereza moral a toda prueba y desplegaron sus mejores habilidades políticas para la dificilísima superación de la dictadura. Habilidades que no consentían una calurosa relación personal y hasta comercial, reportando donaciones u otras ventajas propias del tráfico de influencia, con los personeros gubernamentales de la lidia diaria y peligrosa. Fueron literalmente botados del país y pelearon por su regreso, aunque pudieron distenderse en un cómodo y seguro exilio como el que les ofrendó la Venezuela solidaria. Arriesgaban el pellejo y hasta uno de ellos murió envenenado, como se supo a la vuelta de los años.

A nadie pontificaban, ni se ofertaban como los campeones de un equilibrio sospechoso procurando colarse en las alturas del poder. Tampoco maniobraban a cambio del dinero que pudieron recibir subrepticiamente. Estuvieron real, palpable y sonoramente comprometidos con el cambio, fortalecidos por una fe que fue ejemplo. Y todo esto, ya viejos. La edad no fue pretexto para no protestar al régimen dictatorial, combatirlo, facilitar su salida, refundar la institucionalidad democrática. Me contaba un amigo por estos días, a quien le correspondió ejercer la embajada venezolana en Santiago en los noventa del XX, la emoción que expresó Castillo Velasco  al saberse acreedor de la Orden Libertador. Lloró en la cama del hospital donde estaba recluido. Recordó su estancia en la Venezuela que dejó inmediatamente después de enterarse de la autorización para regresar a la tierra natal.

Fueron grandes estadistas, probados en la inmensa dificultad y peligro de una dictadura feroz. Esgrimían ideas, alegaban salidas, oficiaban la política con el soporte de un ideario esclarecedor que no dejaban de cultivar y de profundizar, en lugar del artículo de prensa por encargo, de las apariciones seguras y confortables con la vanidad de un aleccionador ocasional.  Urgimos en Venezuela de conocer a esos líderes, a los viejos luchadores por la democracia continental. Y, por cierto, necesitan los demócrata-cristianos del sur reconocerlos, reivindicarlos, a objeto de superar una crisis que nos resulta incomprensible para un partido que tanto sirvió a su país.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/internacionales/22607-viejos-luchadores-chilenos

viernes, 1 de mayo de 2015

CUADERNO DE BITÁCORA

Sabemos que el PDC de Chile pasa también por difíciles circunstancias. Humberto Burotto Guevara, entre otros, lo ha referido en el Facebook. Y recordamos días atrás, el gran aporte continental que hizo Eduardo Frei Montalva, uno de sus fundadores. Sus vínculos con Venezuela fueron importantes. Y dejó, entre varias, una obra escrita necesaria de reivindicar: “El mandato de la historia y las exigencias del porvenir” (1975) que acá editó Nueva Política. Para sintetizar, digamos que lo que ha ocurrido y ocurre en Venezuela, lo vivió Chile bajo Salvador Allende en una versión más compacta. Sorprende el enunciado allendista de lo que ahora padecemos ya por largo tiempo en nuestro país. Y, como solía ocurrir, cada visita de Frei a Venezuela no sólo fue ocasión para expresar y testimoniar nuestra solidaridad con los que sufrieron allá la larga dictadura, sino – igualmente – para escucharlo. Era regular el seguimiento de su mensaje. La prensa venezolana lo frecuentaba. Él tenía la generosidad de atenderla. En una entrevista que la concedió a El Nacional de Caracas y, luego,  integrada a un tomo de Alfredo Peña, reapareció la ilustración de Pancho Graels.

Seguimos nuestro modesto tributo, con otra nota también orbitada en nuestra cuenta facebookeana. Del siguiente tenor: 

De muchacho, una o dos veces tuvimos ocasión de asistir a dos de sus conferencias. Si mal no recordamos, en la vieja sede del IFEDEC (Qta. Campoamor, Caracas). Apenas, queda el recuerdo borroso de un luchador contra la dictadura, otrora presidente y vicepresidente del PDC de Chile. Como muchos de sus compañeros de causa (o camaradas, según el término democristiano chileno), no esperó sentado en su casa el derrumbe de Pinochet, apostando por una futura y placentera embajada. Fue un defensor de los derechos humanos. Fundó en Caracas el Secretariado Latinoamericano por 1976, cuando fue expulsado de su tierra, por 1976. Y, en su tierra, fundó la Comisión Chilena de Derechos Humanos (1978) e integró la Comisión de la Verdad y Reconciliación (1990-1991). Había sido expulsado de su país "por ser un peligro" en 1976 y dos años después, fue autorizado el regreso. Vale decir, regresó a la lucha a los 62 años de edad para ser expulsado de nuevo, dos años más tarde. Regresará en 1983. Docente universitario, fue abogado de la familia Letelier y activo defensor de las libertades cívicas y de los derechos humanos en los propios tribunales de su país. Autor de varios trabajos, entre ellos "El problema comunista" (1955), "Proposiciones para una crítica del marxismo" (1958), "Fuentes de la democracia cristiana" (1963), "La sociedad comunitaria" (1972), "El derecho de vivir en la patria" (1977), "Dictadura o democracia en el pensamiento latinoamericano" (1984), "Democracia y derechos humanos" (1986), "La teoría de la abstracción en el empirismo inglés (Hume, Locke y Berkeley)" (2000). En su estadía venezolana, cooperó con no pocas jornadas formativas. Fallecido en 2003, hallamos un folleto publicado por ODCA en 2002. Recoge un justo homenaje en el que hablan Luis Riveros (rector de la Universidad de Chile), Patricio Aylwin (arquitecto de la transición a la democracia), Máximo Pacheco Gómez (embajador de Chile en El Vaticano), Marta Cruz Coke (directora de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile), el mismo Jaime Castillo.

Pacheco señalaba una triple circunstancia, entre varias, significativas: "... Su humildad y modestia son proverbiales (...) Fue de los primeros intelectuales chilenos en denunciar los horrores del stalinismo (...) Recordemos que, en la lógica de la guerra fría, quien efectuaba tales denuncias corría el riesgo de ser denunciado de agente de la CIA. Había que tener gran solidez doctrinal y un gran coraje moral para hacerlo".  Además, aludia a u modesta estancia caraqueña cuando le tocó a Pacheco diligenciar los recusos jurisdiccionales del caso, en Chile, concluyendo que "la vida de Jaime ha ardido generosamente por una pasión inclusiva".

¿A qué viene el asunto? Pues, enunciamos varios motivos: existe una fuerza moral del liderazgo latinoamericano hasta con independencia de las específicas adscripciones ideológicas, que inspiran en la lucha por la democracia en Venezuela; que los democristianos chilenos deben hoy reivindicar un importantísimo legado  que tuvieron la generosidad de compartir con este lado del mundo; que, siendo el caso, nuestra animadversión al fracaso comunista no es enfermiza y "tripera",sino está fundada en el sueño de otra sociedad de derechos humanos, libertades, equidad social, calidad de vida, desarrollo. Hay ejemplos hisóricos a seguir. Con los más humanos errores, siguen vigentes como ejemplo para no desmayar. Sobre todo, cuando en Venezuela el 1ro. de Mayo encuentra a un país de inocultable crisis. Inocultable, sórdida e inaceptable crisis.

domingo, 4 de agosto de 2013

CUADERNO DE BITÁCORA

Esta mañana,  pasando de canales, nos encontramos a Ignacio Walker, Presidente del PDC de Chile, ante un panel. Entre los distintos aspectos tratados, acentuaron algunos que tienen relación con la identidad del partido,  su debilidad y aparente naturaleza conservadora en el marco de la Concertación. Obviamente, nos quedamos, ya que - a la distancia - nos preocupa la candidatura de Bachelet.

Una distinta dinámica explica a los líderes frente a la prensa, respondiendo por detalles políticos y hasta de la vida cotidiana, con tanta soltura como habilidad. De un modo u otro, si la memoria no falla, es lo que ocurría antes en Venezuela. Ahora, nuestro marcaje polarizador no admite mayores despliegues, y la política es - para unos - uso y abuso de los privilegios del poder, mientras que, para otros,  defensa constante ante ellos.

Walker abordó - compelido - del tema valórico, tildada la organización de conservadora o de derecha cuando él la insiste como una abanderada de la reforma y cambio social. Y, nos pareció acertado, regresando de los modelos (y modelos clásicos), prefiere hablar de las estrategias del desarrollo que tienen por fundamento la sensatez. Indicó varias de las importantes reformas sobre las que hace hincapié, como la económica, educativa, laboral, política y de pensiones.

Niega una pérsida de fuerza del PDC, pues es el primer partido de oposición luego de los resultados municipales y la composición del senado, al gobernar el 20% de la población. Hay un número significativo de gobiernos locales de signo democristiano.

Habló de la diversidad de los integrantes de la Concertación de inspiración de centro-izquierda, e - incluso - en el mismo seno del PDC. Por ejemplo, siendo Walker partidario sólo del matrimonio heterosexual, respeta la posición de Claudio Arriagada, quien - militante de un partido conservador, interrogó el periodista - se declaró homosexual.

Interrogado sobre la Asamblea Nacioal Constituyente, la dijo un planteamiento que él no lo ve viable. Y no pueden celebrarse iniciativas destinadas a hacerse una Constitución a la medida del caudillo, como - entre otros países - ocurrió en Venezuela. Y esto último, por cierto, se agradece porque ya hay una mejor y más comprometida percepción de la que había sobre nuestro país.

Fuímos a constatar si todavía preservamos el libro de Walker en nuestra estantería, intitulado "El futuro de la Democracia Cristiana", editado años atrás. Estuvimos tentados de sacarlo, releer algunas notas para afinar impresiones, pero otras y más urgentes lecturas ocupan nuestro día. Seguimos inquietos sobre la crisis democristiana en América Latina, y - específicamente - en este lado del mundo, donde ya sólo existen escombros. El agotamiento del mensaje se inscribe en el marco desideologizador de los nuevos autoritarismo, es cierto, y tanto como que ese agotamiento es también deliberado, interesado, acomodaticio. Sólo interesan las consignas amables y, a lo sumo, la añoranza por los viejos tiempos.

LB

lunes, 11 de marzo de 2013

MENSAJE A LOS DEMÓCRATA-CRISTIANOS CHILENOS



En reciente fecha, la Comisión Internacional del Partido Demócrata Cristiano de Chile emitió una declaración relacionada con el deceso del Presidente Chávez Frías, E, inconformes, seis dirigentes socialcristianos de Venezuela,  de los cuales cuatro tuvieron directas responsabilidades internacionales durante la consabida etapa histórica de la crisis chilena que supo de toda nuestra solidaridad, observan algunas de las nefastas consecuencias que produjo el régimen instaurado por el mandatario fallecido, al dirigirse al PDC.


AL PARTIDO DEMÓCRATA-CRISTIANO DE CHILE

Quienes suscribimos este documento hemos ocupado posiciones políticas en la institucionalidad venezolana, algunos en el campo de las relaciones internacionales, y hemos tenido permanentes vínculos de solidaridad con la Democracia Cristiana de Chile,  y con las luchas democráticas del pueblo chileno. En el marco de esta inquebrantable solidaridad política e ideológica, queremos hacer algunas consideraciones en torno a un documento hecho público por la Secretaría Internacional y la Comisión Internacional Político-Técnica del PDC, ante el fallecimiento del Presidente Hugo Chávez Frías.

En esa declaración, fechada el 6 de marzo del presente año, y firmada por Gonzalo Arenas Valverde, Secretario Internacional del PDC, y Héctor Casanueva Ojeda, Presidente de la Comisión Político- Técnica, se expresan las “condolencias al gobierno y al pueblo venezolano por el fallecimiento de su presidente constitucional”. Este pronunciamiento lo consideramos una manifestación de cultura política democrática y de cristiana concepción de la vida humana.

Luego señalan los señores Arenas y Casanueva, en el texto de su declaración, algunas consideraciones frente a las cuales nos sentimos obligados a dar respuesta: Afirman que el Presidente Chávez “marcó la vida de su país y de la región con una impronta integracionista que buscó fortalecer América Latina y el Caribe frente a los desafíos de la globalización, contribuyendo a la fundación y puesta en marcha de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), para lo cual contó con la cooperación de Chile y el resto de los países de la región”.

Este reconocimiento al recién fallecido mandatario no se compadece con lo que ha sido en la práctica la política del “socialismo del siglo XXI” en nuestro país, en nuestro continente y en el mundo. Esa supuesta “impronta integracionista” ha estado ausente, durante catorce años, de la cotidiana relación entre los  ciudadanos venezolanos y el mal llamado gobierno bolivariano. Por el contrario, un país históricamente ajeno a prejuicios raciales, religiosos o políticos, así como a cualquier otro tipo de discriminación, ha sido dividido desde el gobierno mediante una política  virulenta y corrosiva. El odio social y el demagógico asistencialismo hacia las clases más humildes han sido instrumentos para separar a los venezolanos. Utilizando tales modos de disgregación el régimen ha arremetido contra las Iglesias católica y judía. Templos, sinagogas, imágenes y monumentos religiosos han sido profanados en diversas ocasiones por los “colectivos revolucionarios del pueblo”. Los jerarcas de esas iglesias son condenados como agentes imperialistas y presentados ante el pueblo como sus enemigos. El Palacio Arzobispal fue tomado durante varios días por comandos chavistas. Las Universidades Autónomas y las instituciones educativas privadas, en especial las religiosas, sufren el acoso oficial en espera de su liquidación definitiva para construir un modelo educativo uniforme e ideologizado bajo el control de un  Estado que se proclama marxista-leninista.

Una lista de más de tres millones de compatriotas que firmaron la solicitud del Revocatorio Constitucional del mandato de Chávez, revocatorio realizado en 2004, se convirtió en una nómina de perseguidos que no pueden contratar con el Estado, ni trabajar en la administración pública. Una legión integrada por más de 18.000 trabajadores y profesionales de la empresa petrolera estatal –hasta entonces patrimonio y orgullo de la democracia venezolana-, fueron despedidos ilegalmente, sin reconocimiento de sus derechos y prestaciones laborales. La meritocracia profesional de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y demás empresas estatales ajenas al clientelismo político, fue sustituida por una burocracia partidista sin conocimientos técnicos ni méritos para cumplir tan delicados desempeños. La “revolución” logró tomar el control de la petrolera estatal para convertirla en la millonaria fuente de recursos que ha servido para financiar un mito de Chávez centrado en el más aberrante culto a la personalidad, dentro y fuera de las fronteras patrias.

En estos catorce años de “régimen revolucionario”, han reaparecido el crimen político, la violación a los derechos humanos, la tortura, la condena  de personas inocentes, la censura de prensa, el cierre de medios de comunicación y la persecución de sus dueños y periodistas. En estos catorce años de revolución “bolivariana” se ha liquidado el Estado de Derecho, la alternancia republicana y el gobierno civil, que caracterizaron a la vida venezolana durante más de cuarenta años de continua y pacífica existencia.  
  
Como consecuencia de lo anterior, “la impronta integracionista” del régimen “bolivariano” ha logrado que un país tradicionalmente receptor de inmigrantes venidos de todo el mundo haya visto partir, con la esperanza  de mejores oportunidades,  a más de un millón de venezolanos que hoy buscan en otros países lo que aquí se les niega.

En el afán de expandir el totalitarismo bajo el “ideal bolivariano” y la consigna de “revolución pacífica pero armada”,  el gobierno  de la “impronta integracionista”  ha invertido más de 30.000 millones de dólares en adquisición de armamento militar y de represión interna, y colocó tanques de guerra y tropas en actitud amenazante en la frontera con Colombia. Y en ese espacio limítrofe con el hermano país, protege y alberga a las bandas narcoterroristas más peligrosas del mundo (ETA, FARC, ELN, Hezbollah, etc.). Estas armas son las mismas que muestran en sus desfiles militares, en donde oficiales y soldados enarbolan consignas impuestas, como  “patria, socialismo o muerte”, o “las fuerzas armadas son antiimperialistas, chavistas, revolucionarias y socialistas”.  Y  en abono a estas conductas, en reciente declaración pública, el  actual Ministro de la Defensa ha declarado: “hay que votar por Maduro, le daremos hasta en la madre a la oligarquía”. Estos  no son cantos ingenuos. Son, por el contrario, la descarada manifestación totalitaria de un gobierno militarista,  que proclama en su política internacional su “alianza anti-imperialista” con los más feroces dictadores del orbe. Como ejemplos destacan Gadafi, Sadam Husein, Bashar Al-Assad, Ahmadineyad, Mugabe, Lukashenko, Fidel y Raúl Castro.

La política internacional del actual gobierno venezolano ha roto la tradicional conducta de convivencia que caracterizó siempre a este país. Intentó dividir la opinión pública latinoamericana en torno a la delimitación entre Chile y Bolivia, dada ya como cosa juzgada por el Derecho Internacional. Inició el proceso de retiro de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recién comenzado su gobierno, en contra de las decisiones de la ONU, Chávez viajó a Irak a expresar su solidaridad  con Husein. Ha burlado a la ONU en su política frente a Irán. Ha descalificado en términos impropios a Jefes de Estado y al mismo Secretario General de la OEA. Estas no son precisamente manifestaciones de integración.

Muchas otras consideraciones sobre este terrible momento de la vida venezolana pudieran destacarse. Estas son sólo algunas pinceladas sobre la realidad que vive nuestro país. Sin eludir la responsabilidad que tenemos  los demócratas venezolanos en lo que ha acontecido y acontece en nuestra patria, es necesario reflexionar en torno a lo que ha sido la actitud de gobiernos y líderes de nuestro continente y del mundo frente al régimen chavista.

En Venezuela se ha ejercido una tiranía soportada en elecciones realizadas en medio del secuestro de todas las instituciones, incluyendo la fuerza armada. Una tiranía que ha intentado legitimar sus atropellos y su burla a la ley ante la indiferencia, y en muchos casos la complicidad, de gobiernos favorecidos con negociados realizados en desmedro del patrimonio público nacional. 

La democracia venezolana necesita más que nunca solidaridad. Especialmente de las fuerzas democráticas regionales. Es lo mínimo que podemos esperar, y lo mínimo que debemos exigir.

Caracas, 11 de marzo de 2013.

JULIO CÉSAR MORENO LEÓN – Embajador en Chile, Guatemala. Diputado al Congreso Nacional (1980-1993). Miembro del Comité Nacional de Copei (1970-1990).
JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO – Embajador en Nicaragua, Paraguay, El Salvador. Secretario de Relaciones Internacionales de Copei (1982-1985).
SADIO GARAVINI – Embajador en Suecia, Guyana, Guatemala. Vice-Ministro de Justicia (1979-1980). Secretario de Relaciones Internacionales de Copei (2003-2006).
GEHARD CARTAY RAMÍREZ – Gobernador del Estado Barinas (1992-1996). Diputado al Congreso Nacional (1974-1992). Miembro del Comité Nacional de Copei (1994-1999).
MARCOS VILLASMIL – Secretario General Adjunto de la Organización Demócrata Cristiana de América -ODCA- (1997-1998). Secretario General de la Unión Internacional de Jóvenes Demócrata Cristianos -UIJDC- (1991-1994). Secretario de Relaciones Internacionales de Copei (1995-1997).
LUIS BARRAGÁN – Actual Diputado a la Asamblea Nacional. Sub-Secretario General de Copei (2002-2006). 

Fotografía: Reseña de uno de los tantos actos de solidaridad socialcristiana con el pueblo chileno. “Voz de Juventud”, Caracas, 1980.

Respuesta del PDC, dirigida a Marcos Villasmil:

De: HÉCTOR CASANUEVA.PDC INTERNACIONAL
Fecha: 11 de marzo de 2013 19:50
Asunto: Re: MENSAJE AL PARTIDO DEMÓCRATA-CRISTIANO DE CHILE
Para: Marcos Villasmil
Estimado camarada, vamos a analizar su nota y responderemos en la fraternidad demócrata-cristiana. Pero le anticipo que no deben tener Uds. la menor duda de que respetamos el análisis y la realidad interna que describen, y que cuentan con toda nuestra solidaridad y apoyo.
Un abrazo,
Fraternalmente,
 Héctor Casanueva Ojeda
Presidente
COMISIÓN INTERNACIONAL 



PD: En reciente fecha, el PDC ha respondido, y he acá el texto que nos remitiera Marcos Villasmil, suscrito por onzalo Arenas Valverde y Héctor Casanueva Ojeda, respectivamente Secretario Internacional y Presidente de la Comisión Internacional del PDC de Chile:

"Hemos recibido su nota del 11 de marzo, motivada por la declaración emitida por la Secretaría Internacional y la Comisión Internacional del PDC sobre el fallecimiento del presidente de Venezuela, Sr. Hugo Chávez Frías.

    Agradecemos a Uds. la información de contexto sobre la realidad interna de Venezuela durante los mandatos del presidente Chávez, y de aquellos hechos del decurrir político, económico y social del país que lamentablemente Uds. han debido enfrentar. El análisis y datos que nos proporcionan, constituyen un importante insumo para el estudio y los trabajos de la Comisión y la Secretaría.

    Sobre esta base, y las informaciones que recibimos con anterioridad de parte de los personeros del partido y de la oposición venezolana, más el seguimiento que hacemos del proceso político en que ha entrado vuestro país, tanto la Secretaría como la Comisión iremos manifestando como siempre, privada y públicamente, nuestra solidaridad y respaldo a nuestro partido hermano de Venezuela y a la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática, enfatizando lo señalado por el punto cuatro de la declaración en comento.

    Seguiremos estando disponibles para colaborar en todo aquello que Uds. consideren que contribuye a fortalecer la democracia en Venezuela y a velar por las garantías a la libertad de expresión y el quehacer político, apoyando con respeto y prudencia las acciones que internamente corresponde a los venezolanos seguir para asegurar el normal desarrollo del país hermano.

    Fraternalmente ..."


(11/03/13)