EL NACIONAL - Lunes 16 de Diciembre de 2013 Opinión/7
Complace su llegada
ILDEMARO TORRES
A solo pocos días de un parto memorable, de un nacimiento que sabemos marcó un cambio fundamental en la historia de la humanidad, me anticipo a darle la bienvenida al que desde entonces ha sido llamado niño Dios; y celebro su llegada porque también se le ha considerado a lo largo de siglos, como mensajero de la paz, y de ella está desesperadamente urgido el mundo de hoy.
Fue un acontecimiento que dejó en evidencia la gama de comportamientos que define la conducta humana, desde la negación de posada para que María diera a luz a su hijo, hasta la calidez solidaria de unos pastores y la adoración de unos Reyes Magos con incienso, mirra y oro. La Navidad es un sentimiento, pero también un hecho cultural y asimismo un tema que en todas las épocas ha inspirado a pintores, escultores, músicos y escritores.
Uno de sus grandes encantos radica en ser una fiesta en torno al nacimiento de un niño, figura emblemática de esperanza y buenos augurios; y el sabor a infancia de esa celebración se siente en las golosinas que pueblan las vitrinas de las confiterías, en la alegre invasión de calles y casas por juguetes, unido a la belleza de los envoltorios de papel; haciendo de las ciudades reinos lúdicros y de fantasía.
Ese día natal, en la corte celestial fue deseada (y es deseo vigente) "paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"; pero no la falsa por aceptación sumisa de vejaciones y atropellos, sino la del respeto mutuo y del derecho reconocido en una relación de iguales; así como la buena voluntad con significado de limpieza de pensamiento y de conducta, más la emanada de la satisfacción de aspiraciones profundamente sentidas.
Se nos plantea la defensa de la vida, y del derecho de vivirla a plenitud y dignamente. En ello me hago eco del credo expresado por el Espacio Anna Frank, institución que goza de merecido reconocimiento por haber establecido y cumplir fielmente como principio, el promover la aspiración de convivir en libertad y en armonía. Fue creada por un grupo de venezolanos, deseosos de ofrecer un foro público para propiciar el acercamiento a otros sectores de la vida nacional en aras de la comprensión, la solidaridad y el respeto a las diferencias, aspirando al fortalecimiento de una sociedad libre de atropellos y de persecuciones por razones étnicas, religiosas, políticas, y de cualquier otra naturaleza.
Le ha sido mostrado al mundo, que aquí el poder ha estado en años recientes en manos de perversos, y que hay cargos claves en la conducción de la República que por la desvergüenza de quienes los ocupan han quedado vacíos de toda honorabilidad. También constatamos lo hondo que hemos caído hacia abismos de miseria y atraso, con ignorantes en rol de jefes de Estado.
"Pudo ser peor". Sí, pudo haberlo sido, y esa afirmación de consuelo acompañada de un "gracias a Dios", es hoy la frase más dicha en la casa, la calle, el trabajo, y donde quiera que uno vaya, como expresión del estado emocional de quien habla, como definición del degradado país, y porque a estas alturas ya no parece haber quien no tenga una historia que contar como víctima de algún delincuente o trastada oficial.Llegar a aceptar como válida esa observación de que todo "pudo ser peor", por corresponder a la crónica objetiva de un mal colectivo, conduce a una suerte de conformidad con lo que hay y nos queda. Y la resignación cual actitud vital sí que es realmente lo peor que nos puede pasar, como individuos y como pueblo.
Si enfrentar en función de superar la adversidad que hoy padece Venezuela, demanda de cada uno de nosotros firmeza y convicción; no menos nos demanda afrontar cualquier asomo de cansancio o depresión.
Ilustración: Antonio Berni, "The Christmas" (1961).
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domingo, 22 de diciembre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
LEGIONARIOS
EL NACIONAL - Lunes 21 de Octubre de 2013 Opinión/8
Legión de sapos
ILDEMARO TORRES
Cuando Bolívar estaba entregado de lleno, movido por sus convicciones, a la lucha por nuestra independencia y la exaltación de cuanto definiera claramente nuestra condición de pueblo digno con apego a valores éticos fundamentales, tal vez nos imaginaba felices en goce de tales logros vitales, apuntando a un futuro luminoso.
Supo hacer de lo que pensaba y sentía juicios que devinieron en orientaciones con trascendencia histórica. Un ejemplo de esas observaciones suyas repetidas por siglos dada su validez, es la de cómo el talento sin probidad es un azote; y sin ser posible objetarle el haberse quedado corto en lo dicho, la degradación palpable en esta Venezuela militarizada y saqueada por quienes supuestamente la gobiernan, obliga a sumarle la afirmación de que ello es aún peor cuando a una conducta primaria carente de probidad se le suma, como sucede hoy, tan crasa y vergonzosa ignorancia oficial.
Tenemos ocupando cargos de alta responsabilidad a funcionarios de deplorable mediocridad y mínima formación, pero a los que uno oye opinando desafiantes cual supuestas autoridades en sus campos, siendo ejemplos perfectos de los bio y psicotipos a los cuales cabe decirles viéndolos actuar: "¡pobrecitos!", calificativo usado por años en el país y forma efectiva de dejarlos en evidencia, pues quedando claro que llamarlos así no es porque carezcan de recursos económicos, sino que obedece a esas otras razones exhibidas como parte de una personalidad, en algo nos ayuda a desinflarles la arrogancia.
En verdad no vale la pena insistir en hacer del tal Maduro un tema, pues ya no hay ninguna revelación que agregar a sus conocidas perversiones, a su necio empeño en ser gracioso, ni acerca de la complicidad suya con otros gobernantes de similar primitivismo que incluyen terroristas, narcotraficantes o impúdicos chulos que viven a expensas de Venezuela.
La "revolución" nos tiene inmersos, cual patrón de Gobierno, en una irrespirable atmósfera de ensañamiento contra quienes la adversen; es así constante la agresión a las universidades y reiterado el desconocimiento de la condición autónoma de las mismas, en pretendida devaluación de su jerarquía académica. En una democracia verdadera, la demanda de respeto para la autonomía de una universidad estaría fuera de lugar, pero no es ese el caso de la Venezuela actual.
La involución del país, su trágico cuan bochornoso hundimiento en tan hondo foso de atraso, en los años recientes de embrutecedor chavismo ha probado ser continua y cada vez mayor, pues no conforme con la siniestra labor de sus aparatos armados y pandillas, el gobierno cada día suma crueles y humillantes agresiones a la población civil, en particular opositora. Ante la situación que padecemos viene a nuestra memoria la publicitada ida hace años de Freddy Bernal a Cuba para según se informó ver y conocer de cerca cómo funcionaban los CDR; pues bien, ahora tenemos los nuestros a la cubana, propios, siendo tal vez lo único distinto que no son Comités de Defensa de la Revolución, sino parte del llamado Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria; a partir del cual el atropello exhibe su sello oficial de mecanismo de censura violatorio del derecho a la libertad de expresión e información Y consecuencia de tales medidas aberrantes que los acólitos chavistas califican de legales, todos nosotros, cada ciudadano, por disposición del régimen puede ser (o desde hace rato es) espiado, vigilado, delatado, perseguido y reprimido.
De hecho nada tenemos que celebrar, sí en cambio mucho que enfrentar y derrotar, para bien de nuestra condición humana, de nuestra salud física y mental, de nuestro honor, y del orgullo a sentir por la conciencia del deber ser.
Legión de sapos
ILDEMARO TORRES
Cuando Bolívar estaba entregado de lleno, movido por sus convicciones, a la lucha por nuestra independencia y la exaltación de cuanto definiera claramente nuestra condición de pueblo digno con apego a valores éticos fundamentales, tal vez nos imaginaba felices en goce de tales logros vitales, apuntando a un futuro luminoso.
Supo hacer de lo que pensaba y sentía juicios que devinieron en orientaciones con trascendencia histórica. Un ejemplo de esas observaciones suyas repetidas por siglos dada su validez, es la de cómo el talento sin probidad es un azote; y sin ser posible objetarle el haberse quedado corto en lo dicho, la degradación palpable en esta Venezuela militarizada y saqueada por quienes supuestamente la gobiernan, obliga a sumarle la afirmación de que ello es aún peor cuando a una conducta primaria carente de probidad se le suma, como sucede hoy, tan crasa y vergonzosa ignorancia oficial.
Tenemos ocupando cargos de alta responsabilidad a funcionarios de deplorable mediocridad y mínima formación, pero a los que uno oye opinando desafiantes cual supuestas autoridades en sus campos, siendo ejemplos perfectos de los bio y psicotipos a los cuales cabe decirles viéndolos actuar: "¡pobrecitos!", calificativo usado por años en el país y forma efectiva de dejarlos en evidencia, pues quedando claro que llamarlos así no es porque carezcan de recursos económicos, sino que obedece a esas otras razones exhibidas como parte de una personalidad, en algo nos ayuda a desinflarles la arrogancia.
En verdad no vale la pena insistir en hacer del tal Maduro un tema, pues ya no hay ninguna revelación que agregar a sus conocidas perversiones, a su necio empeño en ser gracioso, ni acerca de la complicidad suya con otros gobernantes de similar primitivismo que incluyen terroristas, narcotraficantes o impúdicos chulos que viven a expensas de Venezuela.
La "revolución" nos tiene inmersos, cual patrón de Gobierno, en una irrespirable atmósfera de ensañamiento contra quienes la adversen; es así constante la agresión a las universidades y reiterado el desconocimiento de la condición autónoma de las mismas, en pretendida devaluación de su jerarquía académica. En una democracia verdadera, la demanda de respeto para la autonomía de una universidad estaría fuera de lugar, pero no es ese el caso de la Venezuela actual.
La involución del país, su trágico cuan bochornoso hundimiento en tan hondo foso de atraso, en los años recientes de embrutecedor chavismo ha probado ser continua y cada vez mayor, pues no conforme con la siniestra labor de sus aparatos armados y pandillas, el gobierno cada día suma crueles y humillantes agresiones a la población civil, en particular opositora. Ante la situación que padecemos viene a nuestra memoria la publicitada ida hace años de Freddy Bernal a Cuba para según se informó ver y conocer de cerca cómo funcionaban los CDR; pues bien, ahora tenemos los nuestros a la cubana, propios, siendo tal vez lo único distinto que no son Comités de Defensa de la Revolución, sino parte del llamado Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria; a partir del cual el atropello exhibe su sello oficial de mecanismo de censura violatorio del derecho a la libertad de expresión e información Y consecuencia de tales medidas aberrantes que los acólitos chavistas califican de legales, todos nosotros, cada ciudadano, por disposición del régimen puede ser (o desde hace rato es) espiado, vigilado, delatado, perseguido y reprimido.
De hecho nada tenemos que celebrar, sí en cambio mucho que enfrentar y derrotar, para bien de nuestra condición humana, de nuestra salud física y mental, de nuestro honor, y del orgullo a sentir por la conciencia del deber ser.
lunes, 1 de julio de 2013
QUE VIVAN !!!
EL NACIONAL - Lunes 01 de Julio de 2013 Opinión/9
¡Qué mezcla!
ILDEMARO TORRES
Sí, terrible la de ignorancia, ineptitud y delincuencia. Padecemos a diario asaltos a nuestras universidades o enfrentamos signos inequívocos de involución social, quedándonos en cada caso pruebas de los perpetradores; pues la comandita cívico-militar que nos acosa parece plantearse como aspiración política la ruina moral, educativa y cultural, como norma el atraso, como estilo lo primitivo, y como gran objetivo la destrucción física del país y la degradación de quienes lo habitamos.
Un hecho cierto y muy preocupante en sus alcances destructivos, como proveniente de un diseño trazado con la más miserable actitud, es la política anti universitaria de extrema agresividad, inducida por un odio manifiesto de negación de cuanto implique estudio, análisis formativos, profundización conceptual, cultura, belleza ambiental y cercanía en lo humano. Es de agregar a lo deplorable vigente, la presencia de personas de vergonzosa mediocridad en cargos de alta responsabilidad, y a quienes sin embargo se les ve opinar en poses de doctos magistrados y burlándose de profesionales de reconocido prestigio. Por lo cual, y siendo tanto testigos como protagonistas y hasta víctimas de cuanto ha venido sucediendo, han sido días de justificadas manifestaciones en reclamo de ser atendidas las necesidades planteadas, del respeto a la libertad de ejercer los diversos derechos como seres humanos y en correspondencia con la condición de miembros de la comunidad universitaria.
Algunas circunstancias difíciles de sobrevivirlas en términos personales e institucionales, debidas a necesidades básicas, han determinado movilizaciones y demandas, dejando evidencia de la conmovedora aproximación solidaria que ha unido a profesores, estudiantes y empleados universitarios, y los ha llevado a marchar juntos y compartir situaciones extremas como las representadas por huelgas de hambre y otros sacrificios.
El Gobierno se ha permitido negar toda atención a las verdaderas instancias universitarias, a oír a los organismos gremiales en sus serios juicios. Con ello ha quedado claro que no basta con declarar el genuino y sentido amor por nuestra alma máter, sino luchar de manera frontal y firme por la autonomía académica, el derecho a un desempeño fructífero en la creación y el trasiego de conocimientos, y con los beneficios de una remuneración justa que haga posible el goce de una vida sin angustias ni carencias degradantes.
El vínculo por décadas a lo académico, permite preciarnos de conocer a los estudiantes universitarios, de verlos como compañeros de ruta, y de allí la preocupación sentida ante las brutales agresiones de que son víctimas; debiendo el oficialismo al demandar actitudes no violentas, dirigirse sobre todo a sus propios cuerpos policiales, a sus aparatos de seguridad y al conjunto de pandillas motorizadas, armadas y entrenadas por ellos. Nada fácil de lograr, porque al régimen le cuesta entender y aceptar que los estudiantes, que hoy manifiestan en todo el país por el pleno respeto a los derechos ciudadanos y un contexto social de sana convivencia, no sean comprables, sumisos ni asustadizos, sino dignos portadores de ideas propias, decididos a luchar por valores éticos trascendentales.
Violeta Parra, por inteligencia suya y sabiduría popular, creó canciones que una vez oídas se quedaron para siempre en nuestra memoria, impregnándonos la vida con el profundo sentido de sus letras; así, no es casual que una de las más recordadas, y hoy de especial vigencia entre nosotros, sea aquella en cuya primera estrofa nos dice: "¡Que vivan los estudiantes,/ jardín de las alegrías!/ Son aves que no se asustan/ de animal ni policía,/ no les asustan las balas/ ni el ladrar de la jauría".
Fotografía: María F. Sigillo, Caracas (28/06/13).
¡Qué mezcla!
ILDEMARO TORRES
Sí, terrible la de ignorancia, ineptitud y delincuencia. Padecemos a diario asaltos a nuestras universidades o enfrentamos signos inequívocos de involución social, quedándonos en cada caso pruebas de los perpetradores; pues la comandita cívico-militar que nos acosa parece plantearse como aspiración política la ruina moral, educativa y cultural, como norma el atraso, como estilo lo primitivo, y como gran objetivo la destrucción física del país y la degradación de quienes lo habitamos.
Un hecho cierto y muy preocupante en sus alcances destructivos, como proveniente de un diseño trazado con la más miserable actitud, es la política anti universitaria de extrema agresividad, inducida por un odio manifiesto de negación de cuanto implique estudio, análisis formativos, profundización conceptual, cultura, belleza ambiental y cercanía en lo humano. Es de agregar a lo deplorable vigente, la presencia de personas de vergonzosa mediocridad en cargos de alta responsabilidad, y a quienes sin embargo se les ve opinar en poses de doctos magistrados y burlándose de profesionales de reconocido prestigio. Por lo cual, y siendo tanto testigos como protagonistas y hasta víctimas de cuanto ha venido sucediendo, han sido días de justificadas manifestaciones en reclamo de ser atendidas las necesidades planteadas, del respeto a la libertad de ejercer los diversos derechos como seres humanos y en correspondencia con la condición de miembros de la comunidad universitaria.
Algunas circunstancias difíciles de sobrevivirlas en términos personales e institucionales, debidas a necesidades básicas, han determinado movilizaciones y demandas, dejando evidencia de la conmovedora aproximación solidaria que ha unido a profesores, estudiantes y empleados universitarios, y los ha llevado a marchar juntos y compartir situaciones extremas como las representadas por huelgas de hambre y otros sacrificios.
El Gobierno se ha permitido negar toda atención a las verdaderas instancias universitarias, a oír a los organismos gremiales en sus serios juicios. Con ello ha quedado claro que no basta con declarar el genuino y sentido amor por nuestra alma máter, sino luchar de manera frontal y firme por la autonomía académica, el derecho a un desempeño fructífero en la creación y el trasiego de conocimientos, y con los beneficios de una remuneración justa que haga posible el goce de una vida sin angustias ni carencias degradantes.
El vínculo por décadas a lo académico, permite preciarnos de conocer a los estudiantes universitarios, de verlos como compañeros de ruta, y de allí la preocupación sentida ante las brutales agresiones de que son víctimas; debiendo el oficialismo al demandar actitudes no violentas, dirigirse sobre todo a sus propios cuerpos policiales, a sus aparatos de seguridad y al conjunto de pandillas motorizadas, armadas y entrenadas por ellos. Nada fácil de lograr, porque al régimen le cuesta entender y aceptar que los estudiantes, que hoy manifiestan en todo el país por el pleno respeto a los derechos ciudadanos y un contexto social de sana convivencia, no sean comprables, sumisos ni asustadizos, sino dignos portadores de ideas propias, decididos a luchar por valores éticos trascendentales.
Violeta Parra, por inteligencia suya y sabiduría popular, creó canciones que una vez oídas se quedaron para siempre en nuestra memoria, impregnándonos la vida con el profundo sentido de sus letras; así, no es casual que una de las más recordadas, y hoy de especial vigencia entre nosotros, sea aquella en cuya primera estrofa nos dice: "¡Que vivan los estudiantes,/ jardín de las alegrías!/ Son aves que no se asustan/ de animal ni policía,/ no les asustan las balas/ ni el ladrar de la jauría".
Fotografía: María F. Sigillo, Caracas (28/06/13).
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miércoles, 2 de mayo de 2012
INCURSIONES
EL NACIONAL - Lunes 23 de Abril de 2012 Opinión/10
¡Logros!
ILDEMARO TORRES
Me imagino al comandante en el patio de un cuartel, celebrando con esa exclamación los palpables resultados de sus proyectos y aspiraciones, de llevar a Venezuela a la ruina total, al más primitivo atraso.
Son muchas y en diversas áreas, las evidencias de tal hundimiento nacional. Comenzando por la economía. Siempre hubo quien delinquiera, y a alguno se le acusó y juzgó por determinado desfalco; pero se puede afirmar y demostrar, que nunca antes ningún funcionario público saqueó con tanta rapidez y voracidad el Tesoro Nacional, siendo larga la actual lista de personajes enriquecidos y cuantioso lo robado. También es delictivo, o al menos irresponsable, el despilfarro de esos bienes en manos de un presidente que los maneja como si fueran suyos, y así los regala a sus colegas presidentes que en rol de chulos de la economía venezolana, garante de la sobrevida y hasta la existencia misma de sus respectivos países, lo adulan para hacerlo sentirse líder continental. Somos testigos de masas laborales que sufren el terrible mal del desempleo, y son llevadas a un grado cada vez peor de marginalidad. Agreguemos a lo nefasto los homicidios y secuestros de cada día, que nos muestran como un país bestializado sin aprecio por la vida humana; muertes que parecen exceder en su cuantía, a las de un país en guerra. Preocupa además la estrecha relación oficial con narcotraficantes y terroristas.
"Vivienda" es hoy sinónimo de damnificado; y el problema de su no posesión, de un caudillo que las ofrece sin cumplir, y la necesidad real de un lugar donde guarecernos, tiene rango de tragedia.
La educación padece una grave merma no sólo de la calidad programática y de objetivos, sino por el número de escuelas en situaciones extremas de deterioro, con alumnos en aulas derruidas, baños inmundos y aguas negras corriendo entre las salas de clases. Maestros con sueldos miserables e irrespetuosas condiciones de trabajo, y tal vez también se imponga el inicio de instrucción militar a ese nivel, junto con insistir en los intentos de enseñar a los niños el manejo de armas.
Qué decir del odio oficial a las universidades, y de las bandas de encapuchados portando hasta bombas incendiarias, decididos a destruir la obra de valor universal legada por Villanueva, y cuanto ella contiene de historia, cultura, valores éticos y morales, que conforman la esencia universitaria y en particular de la UCV. Es la barbarie financiada y estimulada por alguien que antes que concebir a los estudiantes universitarios en funciones culturales, creativas, los prefiere firmes, con armas, y oyéndole sus arengas. Duelen los miles de profesionales jóvenes y de sólida formación forzados a emigrar, en búsqueda de oportunidades de trabajo, ampliación de conocimientos y un futuro de real desarrollo. Ensañado el régimen contra el área de la salud pública, sólo se dispone de hospitales en ruinas; si bien con médicos noblemente dedicados a su labor asistencial, pero devengando sueldos misérrimos y sometidos a humillaciones; en tanto el Presidente elogia a quienes no nos consta si en verdad son médicos, o simples emisarios traídos en "compensación" por los beneficios que su país deriva de aquí.
Dice confiar más en los médicos cubanos, y no sólo fue operado y es tratado por ellos, sino que mientras nuestro digno y de siempre apreciado Hospital Padre Machado está en el suelo y carente de todo tipo de recursos, Venezuela acaba de pagar una exorbitante suma de dólares por unos equipos ultramodernos a ser instalados en Cuba, para la radioterapia y quimioterapia del paciente Hugo Chávez Frías.
Un balance final obliga a juntar lo que él valora como sus logros, y lo que el pueblo arrastra como vida.
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Ildemaro Torres
sábado, 20 de noviembre de 2010
sensibilidad crónica

EL NACIONAL - Sábado 20 de Noviembre de 2010 Papel Literario/2
Crónicas sensibles
ILDEMARO TORRES
Esta es una obra autobiográfica, no por lo contado en ella, no por la anécdota referida, sino porque es fiel reflejo de una forma personal de entender la vida y desenvolverse en ella, en términos de refinamiento, de preferencia por lo naturalmente grato y distinguido, y de preocupación por la fealdad de espíritu y cuanto tenga visos de lesivo a otros seres.
En sus páginas vamos al encuentro de sensibles crónicas de personas, lugares, ambientes y costumbres, como también de rasgos y actitudes concebidas en prosa sencilla de admirable elegancia.
Más que a una definición única o descripción concreta por esquemática de lo que caracteriza a los personajes, asistimos a la construcción progresiva de ellos, de manera que si pensamos en los protagonistas, no es al paso ni superficialmente, tenemos la certeza de llegar a conocerlos bien, porque gracias al grado de información culta que trasiega Gisela Cappellin y de su acertado manejo de las situaciones, recibimos un acabado retrato profesional y humano de cada uno, como sucede en el caso del actor Alberto Luigi.
Su conocimiento del teatro, del desenvolvimiento escénico en sus orígenes y de las expectativas y emociones de quien pertenece a ese mundo, como también de tantas otras cosas, explica su desbordante imaginación y racionalidad al hacerlos vivir.
En la trama no son simplemente Eloísa y Alberto, cual eventual pareja yendo cada uno al encuentro del otro, y el lector siendo sólo testigo de lo que entonces suceda, sino que debido a las pinceladas que la autora va dando (confiada en que habremos de percibirlas y valorarlas) nosotros literalmente queremos acompañarlos en el azar, en lo que el destino les depare. No menos atención nos lleva a prestarle a German Antonio y los rasgos de su personalidad, desde la infancia hasta ser el eje de una tradicional estructura familiar, diciéndonos que él "alberga la serenidad de la vida llevada con rectitud". Nos hace patente además, que en difíciles circunstancias invernales de la vida (soledad, falta de calor afectivo, infortunio) ansiamos la primavera, cual expresión de la identificación nuestra con la naturaleza de la que somos indisolublemente parte entrañable.
Hay frases que son valederas definiciones de cualidades individuales, como las siguientes referidas a situaciones y juicios personales de Eloísa al pensar en Alberto y en sí misma: "Lo encuentra lleno de vida, con una espontaneidad desconocida para ella". "Se sospecha apetecible y tiembla: nunca antes se había figurado en los sueños de otro". "Como si ese acceso a su intimidad no hubiera existido anteriormente".
A sucesos que en la realidad duran pocos minutos, y a veces apenas segundos, nuestra novelista sabe conferirles trascendencia no sólo por sí mismos en su significado, sino por la forma de contárnoslos, en el bello gesto de compartir con el lector tal intimidad, de tratarlo como parte de esa historia; y en cuanto a que la mención permite ahondar en la esencia de los caracteres aludidos y abre un acceso a ellos de sentida proximidad.
A la primavera como tal, siempre ha habido enamorados que suspiran invocándola, e incontables poetas que le han cantado a lo largo de siglos. En Venezuela el recordado quinteto Contrapunto tenía como una de las melodías más apreciadas de su repertorio, el valse andino "El campo está florido", que comienza diciendo: "El campo está brindando/ aromas y colores/ los pájaros felices/se cuentan sus amores"; y en otra estrofa agrega: "Llegó la primavera/con sus mil armonías/las aves son un himno/de dulzura y alegría".
Botticelli hizo de ella personaje y tema en varios cuadros, por demás hermosos, algo así como sumarle belleza primaveral a la de por sí bella Florencia. A su vez, Vivaldi tradujo en finísimas notas su íntimo disfrute de ella, y Stravinsky volcó su pasión de brillante compositor en su obra La consagración de la primavera.
Es conocido el efecto del ambiente climático, de la luminosidad u opacidad del día, la persistente lluvia, el viento frío, sobre el ánimo personal; más de una vez hemos oído confesar depresiones asociadas a una mañana gris y lluviosa.
En países de estaciones definidas, el invierno es el período en que se dan juntas muchas de esas características, que determinan mayor permanencia en casa, teniéndose en ocasiones una sensación de largo encierro con hielo y humedad presentes, lo que hace más deseable no sólo llegada de la primavera, sino una verdadera eclosión primaveral, de un sol que brille y el ánimo en alto, festivo, cantarín.
Pero la historia de muchos pueblos sometidos a regímenes dictatoriales ha permitido conocer y difundir una acepción especial de la palabra primavera, al denominarse con ella el logro de la victoria popular con la reconquista de la libertad y el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos, suerte de florecimiento y de renovación de las hojas de los árboles y vuelta a respirar un aire fresco y limpio; primavera con significado de vida descubierta o recuperada, haciendo de lo imaginado y soñado, de la aspiración con rango de necesidad hasta física, el factor de consuelo y aún más, de salvación.
Esta vez quien nos hace invocarla y añorarla es una admirable escritora, al contarnos una conmovedora historia y darle por escenario un lugar y un pueblo que han padecido dolorosas experiencias, pero que con amor a la vida e inteligencia han sabido recibir con alegría la llegada de esa esperada primavera, celebrando real y metafóricamente el cambio, de árboles ateridos por la desnudez invernal de sus ramas a bosques exultantes en su floración.
Me declaro emocionado y conmovido de haber leído la novela de Gisela Cappellin, Primavera en Berlín, y profundamente agradecido del altísimo honor implícito en su invitación a presentarla.
(Este texto fue leído por Ildemaro Torres en la presentación de Primavera en Berlín , el pasado 28 de octubre, en la Librería El Buscón)
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jueves, 5 de agosto de 2010
obligado contraste

EL NACIONAL, Caracas, 22 de Octubre de 1996
El prodigio del Maccsi
ARTURO USLAR PIETRI
El Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, de Caracas, en el más estricto sentido de la palabra, es un prodigio. Cuando se fundó, en 1973, los museos venezolanos estaban casi totalmente limitados a la exposición de obras de artistas nacionales. En ninguno de ellos existía ni un cuadro, ni una escultura, de los grandes autores que crearon la modernidad del arte a partir de comienzos de este siglo.
Sólo en algunas colecciones privadas era posible contemplar obras de artistas como Picasso, Léger, Braque, Matisse o Miró, para no nombrar sino algunos.
Habría que señalar también, con toda justicia, la admirable presencia de esculturas y vitrales que, comenzando por el gran nombre de Calder, logró reunir en los espacios de la Ciudad Universitaria de Caracas el seguro gusto del arquitecto Carlos Raúl Villanueva.
Se había llegado casi a la resignación de renunciar a la posibilidad de que las obras de esos grandes creadores llegarán algún día a nuestros museos. Bastaría recordar el revuelo que se hizo ante la acaso inaccesible posibilidad de que se adquiriera, para un museo nacional, un retrato de Madame Cézanne que se ofreció en una exposición itinerante. Fue una frustrada tentativa que terminó en desengaño ante la imposibilidad de reunir, de las más diversas fuentes posibles, el monto del precio.
Como todos los prodigios, éste también se produjo inesperadamente y de manera casi inexplicable. Un buen día Sofía Imber, excelente periodista, conocedora de arte y un dínamo de energía y de capacidad creadora, logró que una institución oficial como el Centro Simón Bolívar, constructor de edificios y obras públicas, cediera, en la inmensa estructura de Parque Central, algún espacio para que Sofía Imber, con la eficaz ayuda de su marido, Carlos Rangel, iniciara casi subrepticia e inadvertidamente la fundación de un museo de arte contemporáneo en Caracas.
Lo que logró, con el más tenaz e iluminado esfuerzo, sostenido año tras año, fue que aquella agencia gubernamental, ajena al mundo de las Bellas Artes, se convirtiera en el patrono y en el mecenas de un gran Museo de Arte Contemporáneo, que es hoy uno de los más notables y ricos de toda la América Latina.
Fue una saga de lucha tenaz, de voluntad inquebrantable y arrolladora, de perseguir fines que parecían inalcanzables, la que desarrolló esa mujer excepcional para lograr, en un corto número de años, que se formará en Caracas, milagrosamente, un gran Museo de Arte Contemporáneo, uno de los más ricos y completos del mundo, para darle a los venezolanos la posibilidad de la presencia inspiradora, aleccionadora y educativa del más valioso arte del mundo moderno.
Para los que vivimos la Venezuela de la penuria de los museos, hojear el catálogo de esa increíble institución adquiere la dimensión de un deslumbramiento inagotable. Están allí hoy representados decenas y decenas de los más grandes artistas plásticos del arte contemporáneo. No sólo en obras aisladas sino en conjuntos creativos que permiten seguir el sentido de su evolución y de su búsqueda individual. Están allí Picasso, Miró, Matisse, Poliakoff, Rauschenberg, Vasarely, Adami, Labers, Bacon, Braque, Calder, Chagall, Dubuffet, Herbin y Kandinsky, para sólo nombrar algunos de los más resonantes.
Están también, desde luego bien representados los principales artistas venezolanos contemporáneos: Reverón, Cabré, Narváez, Soto, Otero, Cruz Diez, Jacobo Borges y Zapata.
Todos los días centenares de personas de los más diversos niveles culturales visitan con curiosidad, con asombro y con indudable provecho aquella serie de muestras de lo más valioso del arte contemporáneo. Es inmenso el valor educativo, la formación de la sensibilidad, la ampliación del gusto y la curiosidad intelectual que una institución como ésta ofrece inagotablemente. No es sólo admirable lo que muestra, sino cómo la muestra, con la más exigente técnica museística y los numerosos servicios complementarios, como los archivos y la biblioteca, además de los modernos depósitos que constituyen el conjunto de esta gigantesca empresa cultural que prodigiosamente ha surgido en Venezuela.
EL NACIONAL, Caracas, 27 de Junio de 1997
La UCAB aplaudió la obra de Sofía Imber
``No temo pertenecer a una minoría''
YASMIN MONSALVE
La Universidad Católica Andrés Bello, a través de la Escuela de Comunicación Social, rindió ayer un homenaje a Sofía Imber, periodista y directora-fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en el acto ``Sofía, Una obra''. Esta trabajadora incansable, de menuda humanidad e implacable con la puntualidad, escuchó desde su silla las palabras de elogio que le brindaron el rector de la UCAB, Luis Ugalde; Patricia Guzmán, directora de la Escuela de Comunicación Social; Pedro León Zapata, artista plástico; y Simón Alberto Consalvi, ex-canciller.
Patricia Guzmán, explicó que ``con este acto queremos expresar público reconocimiento a la obra de Sofía Imber y no hay allí un gesto arbitrario, al contrario, de esa forma se pone énfasis en la labor esencial de comunicación de esta universidad. A Sofía Imber nadie le discute su obra, es por eso que siempre de alguna forma estamos en deuda con ella''.
Para comenzar a saldar la deuda con Sofía Imber, fueron invitados a dar testimonio de su trayectoria a Simón Alberto Consalvi, quien la retrató como la periodista ``intransigente'' que ha desarrollado una carrera en la prensa, la televisión y la radio, durante 54 años consecutivos; y a Pedro León Zapata correspondió ``dibujar'' a alguien a quien conoce muy bien.
GRITO DE GUERRA
Para el ex-canciller Simón Alberto Consalvi, quien comentó que ``ni en la Cancillería he visto reunidos tantos embajadores'', al saludar la presencia de los representantes diplomáticos de España, Suecia, México e Italia, ``referirse al periodismo de Sofía Imber es más difícil que hacerlo de su papel en aras del mundo del arte. Lo segundo se origina de lo primero, porque ella llegó al arte con el periodismo''.
Continuó Consalvi ``Yo, la intrasigente'' es el grito de guerra, el santo y seña de Sofía Imber en el periodismo, así título su columna durante muchísimos años. Sofía vivió y participó de una época estelar del periodismo venezolano, que surgió a la muerte del general Juan Vicente Gómez y tengo la temeridad de que nunca más vivirá el periodismo una época como esa''.
El relato de Pedro León Zapata se inició de esta manera: ``Uno de los primeros artistas con quienes me relacioné cuando comencé a estudiar fue Salvador Dalí, gloria del arte universal. Al leer su ``Vida Secreta'' me convencí de que era un genio, cosa de la que él también estaba convencido. Dalí era un pintor y escritor de calidad extraordinaria y un hombre -esto si es un lugar común- de una imaginación increíble. Allí, en su ``Vida Secreta'', él contaba lo que le ocurrió cuando estudiaba en la Academia de San Fernando, al presentar un exámen de esos que uno saca un número. El no sabía nada y decidió estudiar sólo un tema: Grecia. Se convirtió en un verdadero experto en arte griego y cuando llegó frente al jurado y le dijeron `saque el número', el sacó el correspondiente a Grecia. El se paró y dijo que no sabía nada de Grecia. Eso fue lo que yo sentí cuando me invitaron a hablar de Sofía, me dieron ganas de decir `No sé nada de Sofía', porque es un tema que aunque no he profundizado tanto como Dalí a Grecia, todo el tiempo he estado siguiendo sus pasos en el campo del arte y en el museo''.
La directora-fundadora del Maccsi agradeció el gesto de la Universidad Católica Andrés Bello. ``Defiendo el hacer, no el soñar ni el elucubrar'', dijo Imber, agregando que los periodistas ``no deben tener actitudes y si acaso las tienen, que sean la inconformidad y la rebeldía. No temo a pertenecer a una minoría, no temo a ser diferente. Eso es algo que le he inculcado a mis hijos y a la gente con quien trabajo'', dijo finalmente Sofía Imber.
EL NACIONAL, Caracas, 5 de Diciembre de 1998
Todo el Maccsi sin pausas electorales
El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber ofrecerá mañana sus servicios en horario normal mientras se llevan a cabo los comicios presidenciales. Así, el público podrá recorrer sus 14 salas dedicadas a la creación vernácula, descubrir los diseños de Enrique Larrañaga o curiosear por las tiendas, la librería o la biblioteca
Seis entradas permiten que los visitantes accedan desde diferentes puntos de Parque Central a las salas de exposición del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber. Y estas seis puertas permanecerán abiertas mañana, mientras se realizan las elecciones presidenciales.
Fiel a su compromiso de acercar el arte actual al público, el Maccsi mantendrá abiertas sus salas en horario normal: de 10:00 am a 6:00 pm, así como la biblioteca: de 8:00 am a 3:00 pm, la Plaza de las Esculturas, sus tiendas y la librería especializada en material artístico.
El menú que ofrece la institución está integrado por una muestra-homenaje a María Teresa Castillo. En las salas 1 a la 14 la colectiva Arte en Venezuela. Obras de la Colección", exhibe obras de Carlos Cruz-Diez, Paúl Klose, Mateo Manaure, Gego, Jesús Soto, Eugenio Espinoza, Víctor Hugo Irazábal, Cruxent, Sydia Reyes, Juan Calzadilla, Luisa Ritchter, Diego Barboza y otros destacados creadores.
También se puede recorrer el espacio arquitectónico que Enrique Larrañaga y Vilma Obadía han denominado "Lo óptico y lo háptico" (Sala 16), en la cual se encuentra una serie de planos, fotografías y maquetas de proyectos y obras como el "Plan parroquial de ordenamiento urbano de La Candelaria", la propuesta para el "Concurso Internacional Salem Witchtrials Tercentennar y Memorial", la proposición para el "Concurso de ampliación del Museo del Prado en Madrid", el "Desarrollo residencial La Ciudadela, en Cagua", y un grupo de casas y locales comerciales en Caracas, así como piezas de mobiliario, artefactos utilitarios, dibujos y collages.
Los amantes de la naturaleza podrán recorrer el Jardín de las Esculturas, donde se encuentra el trabajo de creadores como Lynn Chadwick, Marcos Salazar, Narváez, Juan Bordes, Mailen García y Eduardo Ramírez Villamizar, así como los pasillos de Parque Central donde resaltan piezas de la Colección Maccsi, entre ellas los murales de Soto y las estructuras ambientales de Gego. Y finalmente, los investigadores y estudiantes podrán utilizar los servicios de la primera biblioteca de arte creada en el país, la Biblioteca Sofía Imber, cuyo archivo computarizado permite acceder a una amplia información sobre el área.
Arte insular Venezuela: destino posible para la plástica cubana es la muestra que, desde el pasado 29 de noviembre, reúne en la Sala Cadafe (extensión oeste del Maccsi), el trabajo de artistas nacidos en Cuba que viven y crean en nuestro país desde hace 10 años.
Pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones realizadas por Marta Limia, David Palacios, Sonia Pérez, Eberth Pérez, Félix Suazo, Ermy Taño, Nikolto von Lara e Isabel Sierra, dan cuenta de lo ya avistado por el investigador y escultor Félix Suazo: "Caracas, más discreta que sus homólogos del continente en materia cultural, ha sido un sitio tanto de tránsito como de residencia definitiva para los artistas cubanos de las promociones recientes. Es, entre todas las capitales a las que ha ido a parar el arte cubano, la más extrovertida y menos polarizada".
Según explica la artista y galerista Marta Limia "el grupo está constituido por creadores que llegaron a Venezuela a partir de los años 80 cuando se formó un revuelo de artistas plásticos y el gobierno cubano aceptó que éstos salieran del país y trabajaran en otros lugares sin renunciar a su ciudadanía (...) Hay una variedad de disciplinas y tendencias. Algunos pertenecen al llamado boom de los años 80 como Félix Suazo, un curador que trabaja con una teoría contemporánea sobre la escultura; Nicolás Lara, un pintor, grabador, fundador del Taller de serigrafía artística cubana "René Portocarrero", que desde la pintura trata de manifestar un panorama de fuerzas convergentes dentro de la cultura (como la pintura popular y el expresionismo alemán), y Ermi Taño, quien formó parte del Grupo Puré (conformado por cinco artistas) que tocó los problemas estéticos de la pintura utilizando el kitsch como elemento fundamental de expresión".
A partir de estas tres tendencias generales (el arte conceptual de Suazo, el arte de calle, de Lara, y el terreno intermedio de Ermy Taño) se puede estudiar a los demás integrantes de Venezuela: destino posible para la plástica cubana, cuyas propuestas están fundamentalmente basadas en la pintura, el dibujo y la fotografía. Todos son integrantes del Sistema Nacional de Escuelas de Arte de Cuba y en Venezuela comparten su actividad creadora con la publicidad, la pedagogía, el diseño y la restauración.
EL NACIONAL, Caracas, 22 de Febrero de 2001
De la manera acostumbrada
Ildemaro Torres
¿Sofía Imber?, ¡fuera!; ¿María Elena Ramos?, ¡fuera!; y otro y otro directivo de las instituciones culturales más importantes del país, ¡fuera!; y todos ellos enterándose de su destitución a través del programa radial dominical del primer locutor de la nación. Y es que, como bien sabemos, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela parece no conocer otra manera de tratar a la gente, a despecho de cuán respetable pueda ser ésta o cuán meritoria sea la obra que haya realizado; su opción es el irrespeto y más aún la humillación y la burla, como se empeña en demostrarlo.
Un hecho cierto es que en conductas o medidas como las asumidas oficialmente en esta oportunidad, siempre quien las ejecuta requiere y tiene a mano un fiel servidor, que le prepara en bandeja los basamentos o justificaciones para proceder a hacer lo que en el fondo ese eficiente asistente desea que suceda, pero que obviamente por sí mismo no puede materializar; movido por un sincero deseo de cambios, o como el típico personaje que se frota las manos con gozosa fruición, haciendo creer que lo hace solamente por el contento que le produce servirle a su señor, cuando lo que en realidad celebra en su intimidad es una de estas dos cosas: al fin drenar por interpuesta persona sus propios rencores, frustraciones, envidias, y tantas otras expresiones de pequeñez, o sentirse en posesión de un supuesto poder, sin medir que en la realidad es escaso, circunstancial y efímero. "¡Asumo la responsabilidad!", dijo la mano derecha cultural del jefe.
¡Bravo!, pero ¿qué significa eso hoy?, cuando las posibilidades de réplica son mínimas y el eventual logro de una rectificación se da por inexistente, como hace sentirlo la forma de aplicación de la mencionada medida. Una vez más ha sido de gran ayuda el recurso semántico, que tanto gusta a este Gobierno, y así como los damnificados pasaron a ser por verbo presidencial "dignificados", ahora en vez de admitir que Sofía Imber y otras destacadas figuras gerenciales fueron literalmente "sacadas" de sus cargos, o "ponchadas" por nuestro lanzador estrella, el asesor cultural nos habla de directores "relevados", transformando el típico madrugonazo en "un relevo dentro de un sano ejercicio de alternabilidad"; relevo que por lo demás en circunstancias normales es lo deseable. El mismo funcionario, en alta voz y elocuente además en su lenguaje corporal (hombros echados hacia delante, boca torcida y puños apretados), al describir la que denomina "nueva gerencia cultural", de una vez se refiere y ubica a quien tenga alguna objeción al proyecto cultural revolucionario, en términos de "Allá quienes tienen posiciones contrarias a los intereses nacionales, porque con este proceso de transformación no habrá nada oculto".
Decididamente el comandante en jefe, que va mucho más adelante que cualquiera de nosotros los ciudadanos corrientes, acaba de poner en marcha su revolución cultural. Se entiende sin embargo -y es una de las cosas que preocupa- que un revolucionario que en verdad lo sea, en cuanto a su formación, visión, y proyecto concreto que fundamente su lucha, conoce muy bien aquello que se propone transformar y tiene aún mayor claridad en lo que se plantea crear; y uno se pregunta ante desplantes como éste con el cual él le ha dado inicio a su revolución de la cultura, cuál es su conocimiento real al respecto, cuánta profundidad hay en sus análisis acerca de ese mundo, cuál ha sido su vinculación previa con ese ámbito en el cual incursiona ahora a paso de bravucón, ganado más para el atropello que para el diálogo. Coherente, eso sí, en cuanto a su manejo del asunto en los términos beisboleros que le son realmente familiares; y cabe preguntar hasta dónde, una vez que anunció que se trataba de cambios "en el bullpen", no se estará imaginando que la política cultural lo que requiere es, y bastaría con eso, un pitcher como él trepado en la lomita.
De hecho, todo ha sucedido dentro del estilo conocido, de la manera ya acostumbrada; y a decir verdad, nada nos debe sorprender, porque cualquier cosa es esperable en una revolución cultural que así comienza.
EL NACIONAL, Caracas, 3 de Agosto de 2002
Personas y Personalidades
Sofía Ímber
“Sofía ha vivido su ‘sophia’ en todas las formas posibles, en la prensa, en la radio y en la televisión. En todas ellas ha sido un caso extraordinario de revelar noticias, problemas y personajes. Sin su impertinencia viviente y fecunda seríamos más torpes, más prejuiciados o más ignorantes. Ella nos hace el bien de no dejarnos pertenecer tranquilamente a nada, que es lo mismo que despertar continuamente al hombre que se duerme en nosotros”. Con estas palabras introdujo Arturo Uslar Pietri en el año 1971 el libro de Sofía Ímber Yo, la intransigente (Editorial Tiempo Nuevo) volumen que contenía todas sus columnas del mismo título publicadas durante años en El Nacional. Las palabras de Uslar son lo suficientemente elocuentes para describir lo que ha sido la labor de Ímber en los medios de comunicación del país. Ella describiría luego en el mismo libro su papel de “pelito de tuna”, como le llamaba cariñosamente un amigo, para describir la reputación ganada en toda su vida de “intransigente”. Es licenciada en Periodismo, profesión que ha ejercido desde la prensa, la radio y la televisión y su postura frente al ejercicio de la carrera es tajante: “A menudo los comunicadores, como los llaman hoy, creen que es suficiente con saber preguntar y oír. Yo creo que eso está bien, pero también hay que saber tomar posición” (El Nacional, 28-12-1993). Vivió un año en la ciudad de Bogotá, donde comenzó su carrera cultural al lado de Plinio Apuleyo Mendoza, Germán Arciniegas y Marta Traba y luego se marchó a Francia y Bélgica (1949-1959) junto a su primer esposo, el escritor venezolano Guillermo Meneses, quien se encontraba cumpliendo funciones diplomáticas. Ambos fundaron la revista Crítica, Arte y Literatura (CAL). Bajo una elegante fachada trajeada a lo Chanel Sofía Imber, nacida en Rusia y nacionalizada posteriormente venezolana (llegó a los 3 años de edad), ha sido una de las mujeres más polémicas de la televisión, donde condujo diariamente el programa de corte político Buenos Días (en Radio Caracas Televisión primero y en Venevisión más tarde) junto a su marido Carlos Rangel y a Reinaldito Herrera, quien luego se retiró. En 1968 inauguró el espacio con una entrevista a Arturo Uslar Pietri y, para 1983, el mismo contaba con más de 4600 entrevistas. “(...) Yo creo que lo exitoso de Buenos días fue esa manera de ser sui géneris, de decir lo que pensábamos, de editorializar, de invitar políticos de todas las toldas y de hacer un programa de opinión con la libertad absoluta que teníamos allí” (La Televisión de Venezuela. Los 40 años de Radio Caracas Televisión. Antonio Olivieri, 1992-1993). Incisiva en sus preguntas y en el abordaje al entrevistado, muchos opinan que Ímber llevó siempre la dirección del programa, dejando en momentos opacado a su compañero, mientras otros consideran que ella era la parte frágil del dúo. Sin embargo, la misma Sofía comentó en entrevista realizada por Manon Kübler (Sofía Imber, la intransigente, Grijalbo, 1994): “Nosotros no éramos dos personas, éramos una sola. En cuanto al programa, había temas que él manejaba mejor que yo, e incluso discutíamos en cámara. Pero siento que había mucho equilibrio entre los dos. Carlos y yo coincidíamos en todo (...) ambos deseábamos hacer un buen programa. Lo que es muy raro en Venezuela y aun en el mundo, es que una pareja que trabaje junta todo el día, que comparta el mismo lugar de trabajo, haya llegado a esa empatía”. Más adelante la autora del libro, Kübler, completaría diciendo que Sofía está presente en el periodismo venezolano desde los años cuarenta, cuando comenzó como reportera de Ultimas Noticias. “De modo que podemos hablar de medio siglo, lo cual contado día a día, como debe contarse la vida de los periodistas, son muchos miles de días, de noches sin sueño y de noches de ensueño”. Al día siguiente del fallecimiento de Rangel (15-1-1988), Sofía cambiaría el nombre del programa a Buenos días con Sofía, el cual se mantuvo en el aire hasta 1992. El programa registró los grandes episodios y las grandes controversias del último cuarto de siglo en Venezuela por el que circuló todo el mundo político, convirtiéndose así en uno de los más importantes programas de opinión y al que asistieron personalidades reelevantes a nivel local e internacional. Imber ha tenido también una extensa labor en el ámbito cultural, no sólo como periodista sino como promotora. Su contacto con la vanguardia artística local e internacional, además de su conocimiento de la materia hizo posible que fundara, con un presupuesto de 230 mil bolívares, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC) en el año 1974, donde Ímber fue directora. En el año 1990, y por decreto de la Gobernación del Distrito Federal, el MACC pasó a llamarse Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber (Maccsi). Una colección de 4.019 obras de América Latina y Europa, y 650 exposiciones, demuestran el afán cultural que la periodista promovió mientras estuvo al frente de la institución. Con la llegada de la Revolución Cultural, Ímber fue destituida de la dirección del Museo, quedando nominalmente como Directora Vitalicia.
Sofía fue directora de las páginas culturales de El Universal y de la revista Variedades y colaboró en los diarios El Nacional, Últimas Noticias y 2001; El Tiempo, de Colombia; La Nación, de Buenos Aires; Excelsior, de México; y Élite, Páginas, Momento y Kena, de Venezuela. Además, fue productora y conductora del programa de actualidad Sofía, un espacio dominical nocturno en el canal 51 con la participación de entrevistados de los más diversos sectores de la sociedad. Ímber recibió el Premio Nacional de Periodismo en el año 1971.
Fotografía: tomada de la red de redes.
martes, 11 de mayo de 2010
La actual narrativa venezolana (II)


EL NACIONAL - Sábado 01 de Mayo de 2010 Papel Literario/6
Percepciones acerca de la novela en nuestra narrativa
ILDEMARO TORRES
Qué estás leyendo? Pregunta frecuente entre amigos, contertulios en una mesa de café, o parejas en medio de un naciente romance; y la respuesta, como festivo inicio de gratas conversaciones, va del título de una novela a la mención de su autor, y si es bueno y conocido, a la mención de otras obras suyas ya leídas. La novela como género siempre ha tenido consecuentes seguidores, dados fielmente a su búsqueda y degustación. Ha sido objeto de estudio, en su evolución con el tiempo y sus cambios temáticos, siendo ella en sí misma un tema que apasiona.
Puede hacerse un recorrido por los títulos publicados en determinado período, por su grado de aceptación, sus méritos y trascendencia; y es perfectamente complementaria de ese recuento, la secuencia cronológica y de variada procedencia, de juicios valorativos emitidos con conocimiento y objetividad por tantos escritores de renombre.
En entrevista a José Balza, publicada en El Nacional el 6 de febrero de 2010, se le consultó si podía reconocer talentos en la generación de autores contemporáneos, el escritor respondió: "Hablar de contemporáneos no significa referirse a una década sino, por lo menos, a 50 años", y citó como ejemplos la poesía de Guillermo Sucre o la de Luis García Morales, las novelas de Carlos Noguera, Vagas desapariciones de Ana Teresa Torres y La otra isla de Francisco Suniaga, el trabajo de Rubi Guerra o de Rafael Arráiz, los libros de Krina Ber y Silda Cordoliani, los ensayos de Tomás Straka e Inés Quintero, la obra admirable de Octavio Armand, "y de tantos otros".
Por su parte, en el N° 7 de la revista Pulso Médico, del Centro Médico de Caracas, el Dr. Ricardo Tobío Martell encargado de la sección "Pulso literario", dice en su entrevista a Oscar Marcano: "Es reconfortante que en la Venezuela de estos tiempos, tan fragmentada, tan ideologizada, encontremos un grupo de escritores de tanta calidad y oficio, y tan alejados del poder. Nombres como Alberto Barrera Tyszka, Oscar Marcano, Eduardo Liendo, Francisco Suniaga, Federico Vegas, Ana Teresa Torres, Fedosy Santaella, Victoria De Stefano, Inés Quintero, están en las manos de más y más lectores todos los días".
Hemos sido afortunados de ser acompañados y muchas veces guiados por la visión inteligente y el buen decir de creadores como Adriano González León, Orlando Araujo o Salvador Garmendia; y tener con nosotros a nuestra Elisa Lerner, con su magnífica obra y su disposición a trazar caminos nuevos y luminosos. Está Jorge García Tamayo, en cuya novela Escribir en La Habana nos reveló que más que el mérito de la no evasión de una realidad, está el de ir al encuentro de la misma y desde su seno percibirla y permitirse objetarla; una novela en la que van de la mano realidad y ficción, en uso eficiente de una técnica narrativa a su vez equilibrada entre el rigor de un escritor serio y el juego festivo de un narrador con sentido del humor; de su prosa dijo Eduardo Liendo que es "verdaderamente espléndida".
En su artículo "La novela en la historia" del 23 de diciembre de 1990, a propósito de su entonces recién aparecida novela La visita en el tiempo, el escritor Arturo Uslar Pietri señaló: "Con todo lo que ha pasado con la novela en este siglo, desde Proust, Joyce, Kafka y Thomas Mann, hasta Faulkner, Herman Broch, Italo Calvino o Kundera, resulta casi imposible hoy hallar una definición apropiada para esa cosa múltiple, variable e ilimitada que ha llegado a ser la novela. De sus antiguas fronteras, de ficción narrativa lineal, ha pasado a saltar muchas vallas, a incorporarse lo que parecía propio de otros géneros. Por ello es el género más abierto, universal y vario que la literatura haya conocido. En verdad, ha dejado de ser un género para convertirse en un lenguaje, en un medio de expresión, y casi en otra dimensión de lo humano".
En una entrevista que le hiciera a comienzos de 2010 la periodista Michelle Roche Rodríguez, el escritor Ednodio Quintero, al hablar del estado de las letras nacionales, marcó una diferencia entre literatura y venta de libros; él asegura que aunque hoy se venden más obras, la literatura venezolana siempre tuvo lo suyo y señala que fue la más vigorosa del continente desde 1924, cuando se editó Ifigenia de Teresa de la Parra, y la década siguiente, cuando Rómulo Gallegos publicó Cantaclaro.
Hace varios años Sergio Ramírez manifestó esta apreciación en entrevista concedida a Rubén Wisotzki: "La narrativa latinoamericana se ha alejado muchísimo del boom. En estos días es una referencia histórica, lo que presenta una situación bastante interesante. Algunos de los escritores del boom están escribiendo con mucha vitalidad, están buscando cómo renovarse o cómo volver sobre sus propios temas. Y eso es algo que llega también a la generación del posboom.
No estamos, por lo tanto, hablando de escritores de museo. Y luego están los escritores más jóvenes que ya no tienen la ambición de escribir esa novela ecuménica a la que hacía referencia Carlos Fuentes, esa novela escrita por capítulos en cada país de América Latina. Ahora hay una amplia diversidad de temas". También dijo: "Imaginar es más fácil que escribir.
Escribir es una traducción de la imaginación. Es difícil calzar en palabras lo que uno se imagina".
A juicio del escritor Oscar Marcano, "la novela desde los años ochenta para acá retoma el dolor en cualquiera de sus facetas (físico, espiritual, como pérdida...) como la causal del nudo; es decir, hay una iniciación, una trama o nudo y un desenlace, es una novela más eficiente, y es una fórmula que utiliza con mucho éxito el cine en Hollywood".
Miguel Gomes en el Papel Literario del 20 de febrero de 2010, al referirse a la novela Bajo tierra (2009) de Gustavo Valle, comenta: "Tal vez los mejores retratos de la estructura de sentimiento con que se organiza la vida venezolana de los últimos tiempos los están ofreciendo sus narradores (...) En esta novela, que escarba en los abismos, se esboza una arqueología moral tanto de la Venezuela más remota como de la que todavía tenemos ante nosotros: enigma para la sensibilidad, el entendimiento y la memoria".
En esa misma edición Paula Vásquez Lezama afirma que en la novela de Francisco Suniaga El pasajero de Truman (2009), Diógenes Escalante "es un hombre brillante pero dominado por una pasión", y esa observación la lleva a opinar que "quizás sea eso lo que nos toque hacer a los venezolanos de hoy, ahogados por las emociones y el acontecer: pensar en el fundamento de nuestros compromisos antes de sentarnos a escribir nuestra propia locura".
Y con miras a futuro vale citar lo dicho por Ernesto Pérez Zúñiga a propósito de la aparición de Combates, primer volumen de los cuentos completos de Ednodio Quintero: "Desde el primer cuento, sorprende una prosa poética que exhibe una actualización del simbolismo para el siglo XXI, un desarrollo narrativo de los hallazgos de Ramos Sucre y de Poe, una galería hacia la más pura de las matrices literarias, donde se funden la conciencia y el sueño".
Años atrás, en texto leído en el Ateneo de Caracas me permití este comentario: cuando se plantean "los desafíos de la literatura ante la realidad latinoamericana", se infiere una toma de posición por parte de los escritores, y ello se define en términos de compromiso o de indiferencia. La conciencia del compromiso puede ser teórica o vivencial; a este último caso se ha llegado entre nosotros a través --por ejemplo-- de circunstancias tales como el padecimiento por parte de muchos de nuestros pueblos, de crueles dictaduras militares.
Los escritores se ven afectados en unos casos por medidas de franco hostigamiento, y en otros por una suerte de operación de seducción que les aplica el sistema por vía de halagarles la vanidad y con un propósito específico de neutralización.
El escritor latinoamericano de hoy enfrenta la certeza de que ya nadie está exento de riesgos ni goza de seguridad, porque a los ojos de la barbarie los creadores no conforman un núcleo humano a ser reconocido y respetado en su integridad. El presente de América Latina pone igualmente ante el narrador un elemento adicional, representado por un lector que es diferente en cuanto a que rechaza la condición tradicional de marginal de la literatura y se percibe a sí mismo como tema, con derecho a una participación activa; un lector con el que no se puede mantener una relación emisor-receptor o dador-beneficiario, sobre todo en circunstancias en que al escritor aún le toca inventar las claves y crear las referencias, así como marchar con el lector al encuentro de lo que para ambos es nuevo.
En su obra El insomnio de Bolívar (2009), el escritor Jorge Volpi hace esta afirmación: "La novela del siglo XX y principios del XXI se ha convertido en una de las artes más conservadoras e inmóviles de nuestro tiempo. Mientras la música, el teatro y las artes plásticas han logrado asimilar la herencia de las vanguardias históricas y la experimentación formal del medio siglo, integrándolas de manera indisoluble en su discurso aun si emplean recursos más o menos tradicionales --la vuelta a la tonalidad, a la acción dramática o a lo figurativo--, en cambio la novela ha retrocedido casi por completo a las convenciones narrativas del siglo XIX".
El crítico Roberto J. Lovera De-Sola en la revista Conciencia Activa (N°21) comenta El crepúsculo del hebraísta de Atanasio Alegre; considera que "estamos ante una novela bien singular en nuestras letras", asimismo que ella es "una de las pocas novelas venezolanas que tocan asuntos universales" y que en este sentido hay que colocarla junto a La visita en el tiempo de Uslar Pietri; La ilusión del miedo perenne (1992) de Antonio García Ponce, acerca de la segunda esposa de Stalin; Pessoa, la respuesta de la palabra (1992) de Teódulo López Meléndez, acerca del pensamiento político del poeta; Nunca más Lili Marleen (2008) de David Alizo, sobre un asesino nazi; y El último fantasma (2008) de Eduardo Liendo, en torno a Lenin.
Llama también la atención sobre "un hecho literario que está sucediendo entre nosotros"; y lo detalla: "En lo que a literatura se refiere, dentro del vigoroso panorama creador que el país está viviendo, también están apareciendo algunos escritores que han esperado la madurez plena para publicar, han impreso sus libros después de los cincuenta años: Francisco Suniaga, Elisa Arraiz Lucca, Gisela Cappellin y el propio Atanasio Alegre".
Me permito sumar a dicha observación una personal: la constatación de la presencia numerosa y entusiasta de artistas, escritores y otros intelectuales en las presentaciones de libros. Un manifiesto aumento del número y frecuencia de dichos eventos, siempre cálidos, que aviva nuestra convicción de que Venezuela es un país firme en la decisión de ir siempre adelante, aún enfrentando circunstancias tan absurdas y adversas como las actuales. Parecería incluso que esa asistencia tiene una motivación adicional en lo político, equivalente a decir ante tanta ordinariez, tanta vulgaridad agresiva, "aquí está el país pensante, creativo, el de apego a valores éticos y culturales esenciales".
El escritor Javier Marías, en el discurso que pronunciara al serle otorgado el IX Premio Internacional de Novela "Rómulo Gallegos" (1995), formuló y respondió bellamente esta pregunta: "¿Por qué seguimos leyendo novelas y apreciándolas y tomándolas en serio y hasta premiándolas, en un mundo cada vez menos ingenuo? Parece cierto que el hombre tiene necesidad de algunas dosis de ficción, esto es, necesita lo imaginario además de lo acaecido y real. No me atrevería a asegurar que el ser humano necesita ’soñar’ o ’evadirse’; prefiero decir más bien que necesita conocer lo posible además de lo cierto, las conjeturas y las hipótesis y los fracasos además de los hechos, lo descartado y lo que pudo ser además de lo que fue. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, quizás estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser. Y todavía es hoy la novela la forma más elaborada de la ficción, o así lo creo. De ahí que acaso no sea justo lo que dije de que la novela relata lo que no ha sucedido. Quizás ocurra más bien que las novelas suceden por el hecho de existir y ser leídas".
Y Ángeles Mastretta al recibir dicho galardón dijo en su discurso, al que tituló "El mundo iluminado":
"Considero un privilegio el oficio de escribir como lo hicieron tantas mujeres y tantos hombres a quienes sólo rigió el deseo de contar una historia para consolar o hacer felices a quienes se reconocen en ella. Aún menos certeros que los geólogos, más empeñados en la magia que los médicos, los escritores trabajamos para soñar con los otros, para mejorar nuestro destino, para vivir todas las vidas que no sería posible vivir siendo sólo nosotros".
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