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jueves, 20 de febrero de 2020

EN LA UNIVERSIDAD NO SE JUEGA CARRITOS, NI MUÑECAS

Locutus est Iesus et Rian
Guido Sosola

Un muchacho de nombre Jesús Mendoza, dijo de otro llamado Ryan Mendoza. Ambos, hacen vida en la Universidad Central: el uno es representante estudiantil en el Consejo Universitario, mientras que, el otro, es secretario de reivindicaciones del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho.

Archiconocido ya, una planta televisiva – por cierto,  cuestionada -  ofreció sus espacios a un debate dominical sobre la universidad y su destino, pero muy bien Mendoza desenmascaró a Ryan por su costosa vestimenta y camioneta. Éste se negó a responder y aseguró que la cosa no saldría al aire,  en vacilante desafío al moderador Halim Naim, siendo otro – aseguró -  el motivo de la discusión.

Los encapuchados de ayer, so pretexto de la autonomía universitaria que ahora impunemente violentan, adolecen de dirigentes universitarios y puede decirse que nunca los han tenido, cuales herederos de inmejorables condiciones, excepto los que hoy ostentan las gobernaciones de Falcón y de Miranda, y un grupo violento como fue el M28: en propiedad nunca ganaron elección alguna y todos los aspirantes a lucirse en la burocracia oficialista tuvieron y tienen por única característica, el nivel de vida de Ryan. Esto es suficiente para contrastar la nomenklatura, o los deseosos  conformarla, con las grandes mayorías que se mueren de hambre y de mengua en este país.

Si algo ha fallado, además, es el liderazgo estudiantil de la oposición, encandilado y capturado por los partidos del status quo correspondiente y, entre el miedo extendido, en medio de la peor crisis existencial que ha sufrido la universidad en Venezuela, no sentimos el aliento histórico necesario y, a veces, nos antojamos,  pareciera como si Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt, después del tronco de discurso que se mandaron en el Panteón Nacional o al celebrar a Beatriz I, en las jornadas de 1928, se hubiesen echado para atrás y negociado la cohabitación con Juan Vicente Gómez y su ministro de Educación, contentos y vanidosos con la repentina celebridad.   Con las muy contadas excepciones del caso (LUZ y USB, por delante), las autoridades y los gremios, todos, están tan chorreados que sólo transmiten confusión, desorientación y, buscando negociar el plazo ordenado por la dictadura que se vence para la Central el 26 de febrero, oportunismo, vulgar oportunismo, tocándoles el deber de llevar adelante el artículo 109 de la Constitución, muy definido, muy expreso, muy preciso: esto es lo que les tocó, así de simple.

Si de los muchachos hablamos, me quito el sombrero por dos que, por cierto, rompen el formato que un día Yon Goicochea consagró: Daniel Ascanio, quien – siendo presidente de la FCU de la USB – recibió y le cantó sus verdades en la jeta al rector usurpador Holder y, suponemos, no querrá recibir el título – está por egresar – de sus manos, injustamente, olvidado y políticamente relegado; y, ya citado, Mendoza, cuyas palabras en la Asamblea Nacional, en los medios y en la propia universidad se hacen sentir, mientras que nadie se ocupa de reclamar ni siquiera la presencia del resto de la dirigencia en cualesquiera consejos de escuela, facultad, universitario o centro de estudiantes,  y, peor, los partidos que la apoyaron hacen mutis. Ambos, actuaron y actúan sin mucha estridencia, con una modestia admirable, respondiendo a sus convicciones y pulsiones, cumpliendo con los más elementales deberes de la representación ejercida, desconocidas las ventajas y mimos de las que gozó la otrora estrella fulgurante del pasaje estudiantil, opositor, como Ricardo Sánchez,  Ojalá, Daniel y Jesús, no se echen a perder.

Cfr.

domingo, 22 de diciembre de 2013

LLEGAR

EL NACIONAL - Lunes 16 de Diciembre de 2013     Opinión/7
Complace su llegada
ILDEMARO TORRES

A solo pocos días de un parto memorable, de un nacimiento que sabemos marcó un cambio fundamental en la historia de la humanidad, me anticipo a darle la bienvenida al que desde entonces ha sido llamado niño Dios; y celebro su llegada porque también se le ha considerado a lo largo de siglos, como mensajero de la paz, y de ella está desesperadamente urgido el mundo de hoy.
Fue un acontecimiento que dejó en evidencia la gama de comportamientos que define la conducta humana, desde la negación de posada para que María diera a luz a su hijo, hasta la calidez solidaria de unos pastores y la adoración de unos Reyes Magos con incienso, mirra y oro. La Navidad es un sentimiento, pero también un hecho cultural y asimismo un tema que en todas las épocas ha inspirado a pintores, escultores, músicos y escritores.
Uno de sus grandes encantos radica en ser una fiesta en torno al nacimiento de un niño, figura emblemática de esperanza y buenos augurios; y el sabor a infancia de esa celebración se siente en las golosinas que pueblan las vitrinas de las confiterías, en la alegre invasión de calles y casas por juguetes, unido a la belleza de los envoltorios de papel; haciendo de las ciudades reinos lúdicros y de fantasía.
Ese día natal, en la corte celestial fue deseada (y es deseo vigente) "paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"; pero no la falsa por aceptación sumisa de vejaciones y atropellos, sino la del respeto mutuo y del derecho reconocido en una relación de iguales; así como la buena voluntad con significado de limpieza de pensamiento y de conducta, más la emanada de la satisfacción de aspiraciones profundamente sentidas.
Se nos plantea la defensa de la vida, y del derecho de vivirla a plenitud y dignamente. En ello me hago eco del credo expresado por el Espacio Anna Frank, institución que goza de merecido reconocimiento por haber establecido y cumplir fielmente como principio, el promover la aspiración de convivir en libertad y en armonía. Fue creada por un grupo de venezolanos, deseosos de ofrecer un foro público para propiciar el acercamiento a otros sectores de la vida nacional en aras de la comprensión, la solidaridad y el respeto a las diferencias, aspirando al fortalecimiento de una sociedad libre de atropellos y de persecuciones por razones étnicas, religiosas, políticas, y de cualquier otra naturaleza.
Le ha sido mostrado al mundo, que aquí el poder ha estado en años recientes en manos de perversos, y que hay cargos claves en la conducción de la República que por la desvergüenza de quienes los ocupan han quedado vacíos de toda honorabilidad. También constatamos lo hondo que hemos caído hacia abismos de miseria y atraso, con ignorantes en rol de jefes de Estado.
"Pudo ser peor". Sí, pudo haberlo sido, y esa afirmación de consuelo acompañada de un "gracias a Dios", es hoy la frase más dicha en la casa, la calle, el trabajo, y donde quiera que uno vaya, como expresión del estado emocional de quien habla, como definición del degradado país, y porque a estas alturas ya no parece haber quien no tenga una historia que contar como víctima de algún delincuente o trastada oficial.Llegar a aceptar como válida esa observación de que todo "pudo ser peor", por corresponder a la crónica objetiva de un mal colectivo, conduce a una suerte de conformidad con lo que hay y nos queda. Y la resignación cual actitud vital sí que es realmente lo peor que nos puede pasar, como individuos y como pueblo.
Si enfrentar en función de superar la adversidad que hoy padece Venezuela, demanda de cada uno de nosotros firmeza y convicción; no menos nos demanda afrontar cualquier asomo de cansancio o depresión.
Ilustración: Antonio Berni, "The Christmas" (1961).