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domingo, 24 de mayo de 2020

CURSO DE LA NARRATIVA ACTUAL

Indeseable epicentro
Luis Barragán

Los buques iraníes se hicieron de nuestros puertos orientales. Muchas fueron y son las expectativas de los peligrosísimos huéspedes que le compiten al COVID19.

Traen algo más que gasolina para los cubanos y sus  turbios negocios y repartos. Otra cabeza de playa para el terrorismo islámico que antes no se conocía tan decidido en el hemisferio.

La Fracción 16 de Julio lo ha denunciado con tiempo. Comprometen severamente la seguridad y defensa de la región.

De Macuto se ha querido una narrativa a lo Bahía de Cochinos. Otra de Guanta o El Palito para evocar la consabida crisis de los cohetes del ’62 del ‘XX.

Una narrativa anacrónica para la cruda realidad actual. Nos convirtieron en el indeseable epicentro de una cruzada anti-occidental con todas las secuelas del caso.

25/05/2020:
https://www.noticierodigital.com/2020/05/indeseable-epicentro/
https://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=155142

domingo, 26 de abril de 2020

PÓLVORA Y PANDEMIA

«Las bayonetas son inútiles  para combatir el coronavirus»
«La intrincada rosca del combustible dolarizado, además de reafirmar la naturaleza íntima del régimen, sólo permite que los privilegiados del régimen acceden al combustible», sostiene el diputado de «Vente Venezuela»
Enrique Meléndez

            ¿Usted cree que en las bombas de gasolina se le está dando prioridad a los sectores relacionados con la salud, como ocurre con otros sectores, como los de la seguridad y el oficialismo?

–Lamentable fenómeno el de la escasez de la gasolina, aunque comprensible a la luz de la potencia petrolera que el socialismo logró quebrar para asombro del mundo entero, añadido el incendio de las refinerías que prosiguen como una amenaza indecible y latente para los residentes cercanos, por la falta de mantenimiento. Es demasiado evidente el desarrollo de una intrincada rosca del combustible dolarizado, reafirmando la naturaleza más íntima del régimen. Lo niegan a los mismos profesionales de la salud que deben atender a sus pacientes hasta por síntomas, enfermedades crónicas y dolencias aún distintas al Covid19. La perversidad del sistema fuerza a algunas funerarias a cobrar un porcentaje de gasolina en especie para la prestación de sus servicios, como ha ocurrido en el estado Zulia.

-Sólo los privilegiados del régimen acceden al combustible y osan romper con la cuarentena, incluso, para acechar a los dirigentes sociales y políticos de la oposición en numerosas localidades. Y los ciudadanos que están obligados a laborar, pagan una tarifa extraordinaria al emplear las reducidas unidades públicas de transporte en los espacios emponzoñados por la deriva, la zozobra, la incertidumbre.

            ¿Cómo ve usted los procesos de fumigación y desinfección que llevan a cabo algunas alcaldías en las distintas comunidades urbanas?

-Hay una absurda comprensión de la pandemia como un hecho enteramente militar y, en lugar de la salubridad y de la sanidad pública, la prioridad está en la seguridad exclusiva de un Estado que no presta y, menos, garantiza los servicios indispensables, como el suministro de agua y de energía eléctrica. Hemos observado, por ejemplo, el empleo de las grandes ballenas antimotines de tan ingrato recuerdo, para las labores de fumigación en las principales ciudades que ostentan los mastodontes blindados. Sin embargo, por inadecuadas las unidades y equipos fabricados y diseñados con otro propósito, el paso de las ballenas fumigadoras ha resquebrajado y literalmente partido el asfalto en algunos sectores de la ciudad capital.

-Que sepamos, las bayonetas son inútiles para combatir el coronavirus. Además, tal combate no puede suponer la destrucción misma del hábitat, clamando por una victoria que siempre será pírrica.

            ¿Qué está haciendo la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó? ¿Se están reuniendo, aunque sea en una forma virtual?

-Sin precedentes en la historia venezolana, la Asamblea Nacional prosigue sus sesiones virtuales, siendo objeto sus integrantes del celo y la persecución de la usurpación que, inevitable, se reserva exclusivamente el derecho de los inevitables encuentros presenciales. Valga acotar, la pandemia ha impuesto la modalidad virtual que intenta en todo lo posible acercarse a la realidad fáctica, en un país de una precaria señal y de una muy acentuada brecha digital. Sugiere para el futuro cercano, afrontar el desafío de la modernización de las telecomunicaciones, trabajar el ancho de banda, procurar el acceso independiente al Estado de las comunicaciones satelitales, entre otros aspectos, para una cuarentena que universalmente parece que se extenderá por más tiempo de lo estimado originalmente. Mal podemos estar a la merced de CONATEL que no colapsa definitivamente las redes, porque perdería la posibilidad de comunicarse con los activistas del régimen en todo el país.

-Por una situación extremadamente excepcional, el parlamento funciona virtualmente, sin que pierdan eficacia – incluso – las consecuencias jurídicas de sus decisiones. Estamos en los predios de las infopolítica o telepolítica que ya se asomaba a finales del siglo pasado, con reflexiones y propuestas que hoy implican la necesaria reforestación digital del país, sin sacrificio alguno del mundo de las realidades palpables.

           ¿En qué ha quedado la AN que preside Luis Parra? ¿Pecó de mal cálculo esta fracción de diputados?

-Fracasada la constituyente a la cubana, el régimen trató infructuosamente de dividir a la Asamblea Nacional que reincorporó a los diputados oficialistas a espaldas de la Constitución y del Reglamento Interior y de Debates. Optó la usurpación por la descarada línea del peseterismo y halló a los Carujo de esta hora que entienden la política como una empresa mercantil, convertidos en una indecible caricatura del colaboracionismo que encuentra eco en otros sectores dizque opositores, extraparlamentarios. 

-La Asamblea Nacional se mantiene en pie y quizá podrá prolongar automáticamente su mandato y responsabilidades, por el principio de continuidad del órgano, a falta de unos comicios pulcros y transparentes. Esta posibilidad luce diferente a una prórroga del mandato; porque el parlamento no pudo desarrollar a cabalidad sus funciones, beneficiaria de una suerte de descuento del tiempo que empleó para defenderse del asedio oficial, como lo ha manifestado un respetable y apreciado jurista en fecha más o menos reciente.

            No cree que María Corina Machado apuesta por lo peor, para el país; puesto que así a la larga resulta mejor, tomando en cuenta que en ese sentido se acelera el proceso de intervención de EEUU. ¿Qué piensa usted?

-Todo lo contrario, María Corina Machado siempre ha advertido y alertado de situaciones, para evitar que empeoren las condiciones de vida de la población y, con tiempo, ha propuesto alternativas e implementado iniciativas que ayudan a atajar las consecuencias.  Por 2014, tempranamente, advirtió y alertó sobre una inminente crisis o catástrofe humanitaria y nunca fue escuchada por los devotos del diálogo y de la cohabitación, que negaban la existencia misma de una dictadura. E insistió en la aprobación del TIAR, como insiste en el principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P), tardando increíblemente la consideración y aprobación del artículo 187, numeral 11 constitucional. Vale decir, hizo biopolítica ante el biopoder, términos que ahora ganan buena cotización en la opinión pública.

-Por lo demás, ha mantenido una extraordinaria independencia de criterio frente a la contribución que la comunidad internacional puede dar para que superemos lo que es algo más que una pandemia. Puede aseverarse: no podemos solos, desde una inequívoca postura venezolanista.

            ¿Cómo ve usted la situación que viven nuestras universidades? ¿Qué piensa que se debería hacer al respecto, una vez que volvamos a la normalidad?

-Recientemente, el recinto y la autonomía de la Universidad Simón Bolívar fueron violentadas por el régimen; que ni siquiera tuvo la amabilidad de comunicarse, previamente, con las autoridades de Sartenejas para la avisar de la dudosa necesidad de transitar a través de una sede cerrada y desolada; como tampoco ha tenido la amabilidad de responder por el vandalismo que ha azotado a la Universidad de Oriente. Valga acotar, la pandemia está muy lejos de acabar con el grave problema de la universidad y el falso dilema entre el artículo 109 constitucional y la sentencia 0324 que está intacta, aunque los cohabitadores de vocación, oficio y confort se hagan vanas ilusiones.

Por cierto, superada la cuarentena tampoco volveremos a la normalidad, porque no hay universidad libre y autónoma. Debemos aprovechar el forzado confinamiento para perfeccionar propuestas, como la que hace Aula Abierta, desde la sociedad civil organizada, sobre la Ley Orgánica de Educación, aunque lo más urgente es que la Asamblea Nacional prevea otros instrumentos necesarios a los fines de realizar las elecciones masivas y simultáneas en todas y cada una de nuestras casas de estudios, a la menor oportunidad posible.

21/04/2020:

Respuestas de LB enviadas por correo a Enrique Meléndez (La Razón)
                ¿Usted cree que en las bombas de gasolina se le está dando prioridad a los sectores relacionados con la salud, como ocurre con otros sectores, como los de la seguridad y el oficialismo?
Lamentable fenómeno el de la escasez de la gasolina, aunque comprensible a la luz de la potencia petrolera que el socialismo logró quebrar para asombro del mundo entero, añadido el incendio de las refinerías que prosiguen como una amenaza indecible y latente para los residentes cercanos, por la falta de mantenimiento. Es demasiado evidente el desarrollo de una intrincada rosca del combustible dolarizado, reafirmando la naturaleza más íntima del régimen. Lo niegan a los mismos profesionales de la salud que deben atender a sus pacientes hasta por síntomas, enfermedades crónicas y dolencias aún distintas al Covid19. La perversidad del sistema fuerza a algunas funerarias a cobrar un porcentaje de gasolina en especie para la prestación de sus servicios, como ha ocurrido en el estado Zulia.
Sólo los privilegiados del régimen acceden al combustible y osan romper con la cuarentena, incluso, para acechar a los dirigentes sociales y políticos de la oposición en numerosas localidades. Y los ciudadanos que están obligados a laborar, pagan una tarifa extraordinaria al emplear las reducidas unidades públicas de transporte en los espacios emponzoñados por la deriva, la zozobra, la incertidumbre.

                ¿Cómo ve usted los procesos de fumigación y desinfectación que llevan a cabo algunas alcaldías en las distintas comunidades urbanas?
Hay una absurda comprensión de la  pandemia como un hecho enteramente militar y, en lugar de la salubridad y de la sanidad públicas, la prioridad está en la seguridad exclusiva de un Estado que no presta y, menos, garantiza los servicios indispensables, como el suministro de agua y de energía eléctrica. Hemos observado, por ejemplo, el empleo de las grandes ballenas antimotines de tan ingrato recuerdo, para las labores de fumigación en las principales ciudades que ostentan los mastodontes blindados. Sin embargo, por inadecuadas las unidades y equipos fabricados y diseñados con otro propósito, el paso de las ballenas fumigadoras ha resquebrajado y literalmente partido el asfalto en algunos sectores de la ciudad capital.
Que sepamos, las bayonetas son inútiles para combatir el coronavirus. Además, tal combate no puede suponer la destrucción misma del hábitat, clamando por una victoria que siempre será pírrica.
                ¿Qué está haciendo la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó? ¿Se están reuniendo, aunque sea en una forma virtual?
Sin precedentes en la  historia venezolana, la Asamblea Nacional prosigue sus sesiones virtuales, siendo objeto sus integrantes del celo y la persecución de la usurpación que  se reserva exclusivamente el derecho de los inevitables encuentros  presenciales. Valga acotar, la pandemia ha impuesto la modalidad virtual que intenta en todo lo posible acercarse a la realidad fáctica, en un país de una precaria  señal y de una muy acentuada brecha digital. Sugiere para el futuro cercano, afrontar el  desafío de la modernización de las telecomunicaciones, trabajar el ancho de banda, procurar el acceso independiente al Estado de las comunicaciones satelitales,  entre otros aspectos, para una cuarentena que universalmente parece que se extenderá por más tiempo de lo estimado originalmente. Mal podemos estar a  la merced de CONATEL que no colapsa definitivamente  las redes, porque perdería la posibilidad  de comunicarse con los activistas del régimen en todo el país.
Por una situación extremadamente excepcional, el parlamento funciona virtualmente, sin que pierdan eficacia  – incluso – las consecuencias jurídicas de sus decisiones. Estamos en los predios de las infopolítica o telepolítica que ya se asomaba a finales del siglo pasado, con reflexiones y propuestas que hoy implican la necesaria reforestación digital del país, sin sacrificio alguno del mundo de las realidades palpables.
                ¿En qué ha quedado la AN que preside Luis Parra? ¿Pecó de mal cálculo esta fracción de diputados?
Fracasada la constituyente a la cubana, el régimen trató infructuosamente de dividir a la Asamblea Nacional que reincorporó a los diputados oficialistas a espaldas de la Constitución y del Reglamento Interior y de Debates. Optó la usurpación por la descarada línea del peseterismo y halló a los Carujo de esta hora que entienden la política como  una empresa mercantil, convertidos en una indecible caricatura del colaboracionismo que encuentra eco en otros sectores dizque opositores, extraparlamentarios. 
La Asamblea Nacional se mantiene en pie y quizá podrá prolongar automáticamente su mandato y responsabilidades, por el principio de continuidad del órgano, a falta de unos comicios pulcros y transparentes. Esta  posibilidad luce diferente a una prórroga del mandato porque  el parlamento no pudo desarrollar a cabalidad sus funciones, beneficiaria de una suerte de descuento del tiempo que empleó para defenderse del  asedio oficial, como lo ha  manifestado un respetable y apreciado jurista en fecha más o menos reciente.
                María Corina Machado apuesta por lo peor, para el país; puesto que así a la larga resulta mejor, tomando en cuenta que en ese sentido se acelera el proceso de  intervención de EEUU. ¿Qué piensa usted?
Todo lo contrario, María Corina Machado siempre ha advertido y alertado de situaciones para evitar que empeoren las condiciones de vida de la población y, con tiempo, ha propuesto alternativas e  implementado iniciativas que ayuden a atajar las consecuencias.  Por 2014, tempranamente, advirtió y alertó sobre  una inminente crisis o catástrofe humanitaria y  nunca fue escuchada por los devotos del diálogo  y de la cohabitación que negaban la existencia  misma de una dictadura. E insistió en la aprobación del TIAR, como insiste en el principio de la Responsabildad de Proteger (R2P), tardando increíblemente la consideración y aprobación del artículo 187, numeral 11 constitucional. Vale decir, hizo biopolítica ante el biopoder, términos que ahora ganan buena cotización en la opinión pública.
Por lo demás, ha mantenido una extraordinaria independencia de criterio frente a la contribución que la comunidad internacional puede dar para  que superemos lo que es algo más que una pandemia. Puede aseverarse: no podemos solos, desde una inequívoca  postura venezolanista.
                ¿Cómo ve usted la situación que viven nuestras universidades? ¿Qué piensa que se debería hacer al respecto, una vez que volvamos a la normalidad?
Recientemente, el recinto y la autonomía de  la Universidad Simón Bolívar  fueron violentadas por el régimen que ni siquiera tuvo la amabilidad de comunicarse previamente con las autoridades de Sartenejas para la avisar de la dudosa necesidad de transitar a través de una sede cerrada y desolada,  como tampoco ha tenido la amabilidad de responder por el vandalismo que ha azotado a la Universidad de Oriente. Valga acotar, la pandemia está muy lejos de acabar con el grave problema de la universidad y el falso dilema entre el artículo 109 constitucional y la sentencia 0324 que está intacta, aunque los cohabitadores de vocación, oficio y confort se hagan vanas ilusiones.
Por cierto, superada la cuarentena tampoco volveremos a  la normalidad, porque no hay universidad libre y  autónoma. Debemos aprovechar el forzado confinamiento para perfeccionar propuestas, como la que hace Aula Abierta, desde la sociedad civil organizada, sobre la Ley Orgánica de Educación, aunque lo más urgente es que la Asamblea Nacional prevea otros instrumentos necesarios a los fines de realizar las elecciones masivas y simultáneas en todas y cada una de nuestras casas de estudios, a la menor oportunidad posible.

domingo, 12 de abril de 2020

COMBUSTIÓN SOCIAL

De una cierta escatología viruscoronaria
Luis Barragán

Quizá estamos más familiarizados con el lenguaje escatológico que la propia disciplina teológica, la wikipédicamente orientada a la realidad última del ser humano y el universo. Sin embargo, vestigios de la llamada Nueva Era que tuvo entre nosotros sus esplendores justo con el ascenso socialista del XXI, dato significativo, solemos escuchar regularmente aquello de la constante reencarnación de todo, menos de los corotos que poco a duras penas saben de varios siglos.

Nada más duro y difícil para los familiares que  un fallecimiento en tiempos de pandemia, peor que  los ocurridos en todas las fechas de feriado oficial que hemos acumulado. Las angustiosas diligencias suelen multiplicarse, postergando el dolor propio, comenzando  por el elemental trámite y  obtención de un acta de defunción.

Puede decirse que los deudos pisan las últimas  realidades terrenales en la despedida de quien las traspasa, sobre todo por los costos. Noticia probablemente nada aislada, nos enteramos hace poco que las funerarias marabinas incluyen por sus servicios el pago de veinticinco litros de gasolina para sus idas y venires, por lo demás, intentando suplir al mismo Estado – por decir lo menos  negligente.

Los más avisados, dirán con razón que versamos en torno a una ley económica infranqueable,  por más que los socialistas de la hora juren alterar la ley de gravitación universal misma. Simplemente, un bien tan escaso y  en especie, suple la golpeada unidad monetaria oficial u oficiosa, dándole alcance a las divisas, comprensible aunque inaceptable.

En todo caso, asistimos a las postrimerías de un sistema o régimen que hizo méritos para llegar a un estadio que sus economistas intentan maquillar, desde hace un buen rato. Nada más aparatoso que hacerlo con el Frankenstein de tantas puntadas de hilo, en el que los instrumentos quedaron dentro, despuntando como un par de tornillos en el rostro de una experiencia imposible de repetir: a menos que creamos en la reencarnación.

Referencia:

domingo, 19 de junio de 2016

INCENDIAR LA PRADERA


El acento patológico
Luis Barragán

Lamentablemente comprobado, el aumento de la gasolina ha resultado inútil y, lejos de atenuarla, ha agravado la situación del país. El problema está en la manifiesta incapacidad, la corrupción y el propio modelo propulsado por un gobierno que tiene por único asidero las armas.

Inadvertidamente, semanas atrás, el vicepresidente de la República asomó la posibilidad de una elevación adicional del precio que, será tan recurrente como inútil para el combustible mientras que no haya las profundas correcciones y reorientaciones o, en definitiva, el cambio por el que clama el país.  Al subsidio ruinoso del Estado se suman factores como la caída mal disfrazada de la producción petrolera, la evidente crisis de refinación que nos ha obligado a la importación de la propia gasolina, el contrabando que apunta a toda una gerencia muy bien organizada y protegida por sus nexos gubernamentales, entre otros. Sin embargo, deseamos insistir en tres elementos que parecen más apropiados para los psicólogos sociales que emplea el régimen, frente a los economistas que, en definitiva, no tiene.

Confesión harto conocida, Maduro Moros sabe del ingrediente socialmente explosivo que está asociado al incremento del precio, postergado para el momento que juzgue como el más apropiado para el ejercicio de la represión hasta brutal, como ya hemos visto y padecido. Por ello, con sus devaneos de una aparente consulta popular de la que nadie se entera, excepto sus colaboradores más inmediatos, se presenta como una suerte de sobrevenido demócrata que escucha tolerantemente los pro y los contra,  y comparte propuestas, aún admitida la inevitable obligación del aumento: una superficial cordialidad precede al anuncio, enfatizando la tozudez criminal de la oposición que no comprende técnicamente  el problema.

El anuncio es por goteo, gracias a la supuesta infidencia de un vocero calificado del gobierno que lo va soltando para la evaluación respectiva, con los inmediatos estudios de opinión del caso y todos sus matices. Detectada alguna inconformidad con sus adversarios, la vincula con los prejuicios de los que dice estar  personalmente librado, como el de no creer inteligente al pueblo para entender las cifras que el gobierno suministra, por cierto, oficialmente escasas, ante la arrogancia de los especialistas de la oposición que emplean un lenguaje para las élites privilegiadas.

Ocurrido el alza, quienes más lloran son los ricos, propietarios de lujosos automóviles frente a las mayorías que, además de compensados salarialmente, reciben los beneficios de las tarifas subsidiadas del transporte público. El mejor y más actualizado parque automotor, en consecuencia, no está en manos de los personeros del gobierno y del hampa organizada, sino de aquellos que, antes y ahora, se benefician exclusivamente del bajo precio de la gasolina y, todo esto, luego de haber saqueado al país así – por lo menos – los hechos hablen  de no haber ejercido el gobierno por todos estos largos años: lejos de la lucha de clases a lo Marx, el acento patológico está en el resentimiento inmediato que se exprese hasta por motivos raciales.

20/06/2016
http://www.diariocontraste.com/2016/06/el-acento-patologico-por-luis-barragan-luisbarraganj

domingo, 16 de agosto de 2015

CAZA DE CITAS

"Una de las mayores injusticias públicas que se ha cometido contra los consumidores venezolanos, es la constante acusación que se le hace de despilfarrador de gasolina, epíteto que le han endilgado casi todos los gobernantes del país.  El despilfarrador es el Estado, no el consumidor. El despilfarrador es el que no ofrece alternativas de transporte público, el que no reglamenta el tráfico fluvial, el que no desarolló a tiempo redes ferroviarias y transporte marítimo costanero. El que no construyó vías de penetración a los centros agrícolas porque estaba muy ocupado construyendo autopistas citadinas suntuosas e importando vehículos de lujo. El que le puso un freno al desarrollo de la industria automotríz del país, dándole un maquillaje de engaño, por la vía del ensamblaje local de lo construido en otra parte. Ese es el verdadero despilfarrador"

Alberto Quirós Corradi

(En: "Venezuela hacia el 2000. Desafíos y opciones", Nueva  Sociedad - ILDIS, Caracas, 1987: 94)

domingo, 28 de septiembre de 2014

PARA REACTUAR

Política y anomalía
Luis Barragán

La mejor herramienta con la que cuenta todavía el régimen  vigente en Venezuela, consiste en el soterrado rechazo y la militante desconfianza  hacia la política, cínicamente asumida como una  experiencia  corrompida y corruptora,  aún sin equivalentes en las más modestas vicisitudes de una junta de condominio. Decididamente maniquea y hábilmente administrada, sacude el fantasma del pasado para convertir toda coincidencia opositora en una gigantesca sospecha de maldad, como si la década y media que ha transcurrido de una dictadura tan propia del siglo sintetizara toda la bondad por la  que, pasiva y obsequiosamente, esperamos.

Padeciendo cada vez más aceleradamente  la pérdida de la democracia y la libertad, como los estragos del desabastecimiento, la inflación, la inseguridad personal y el saqueo de los dineros públicos, amargamente afectados en la intimidad hogareña que creímos blindarla con nuestra indiferencia y, a veces, festejada desafección, debemos trascender a las circunstanciales palabras, gestos y estilos, para percatarnos y  responder a un modelo en curso que,  última instancia,  realiza principios y valores que perjudican un destino inevitablemente compartido. Dato éste, por cierto, sustanciador de la política,  que permitió celebrar el diálogo incondicional de Miraflores como un reencuentro con ella, mientras asesinaban a los estudiantes en las calles.

Cumplido el programa puntofijista, hubo sectores liberales – es necesario reconocerlo – que atinaron en la crítica, hábilmente aprovechada y caricaturizada por el marxismo residual,  y las alternativas para una transición de la Venezuela post-rentista. Casualmente, en días pasados, hallamos un texto periodístico de Arturo Uslar Pietri (El Nacional, Caracas, 07/03/1993), mediante el cual, fundado en la experiencia histórica, reclamó a la política como objeto del pensamiento.

Coincidentes y discrepantes con el aludido texto,  ahora luce más urgente que nunca recuperar y hacerse de la política como un insuperable instrumento para luchar contra las nuevas concepciones, modalidades y aspiraciones de un totalitarismo que todavía espera por la novedosa interpretación de los cientistas sociales. Sugiere comprometerse con un discernimiento, esfuerzo  y emoción que la asuma en toda su natural complejidad, reindustrializándola a través de iniciativas, movimientos, organizaciones y entidades que, al recuperar las más legítimas instituciones públicas, persistan y se desarrollen para una inmediata transición democrática. Por ello, no entendemos a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), sin su decidido concurso en el Congreso Ciudadano que ha de articularnos desde las bases e innovar los planteamientos afincados en una inequívoca postura opositora.

Reindustrialización que ha de incluir al corajudo movimiento estudiantil, como a las tenaces organizaciones no gubernamentales surgidas al calor de una dura y prolongada emergencia, al igual que a los partidos que moralmente refuercen sus demandas democráticas porque – sencillamente – la realizan en sus interioridades, especializándose y subespecializándose también en los asuntos públicos que antes los justificaban. Paradójicamente, transitamos del antipartidismo más vehemente al ultrapartidismo como su inevitable resultado, pues el PSUV-FANB no es un dato anecdótico, fusionado con el Estado de una gigantez tal que lo lesiona para sus más elementales responsabilidades, negador de la sociabilidad con la pretensión de convertirse en el único relacionante, y que, desenfundando el arma del aumento de la gasolina, desea condenarnos al eterno subsidio de la dictadura cubana.

Los venideros comicios parlamentarios, faltando un año para la convocatoria formal, excepto lo adelanten de acuerdo a las conveniencias del régimen, no debe distraernos de las impostergables tareas de una oposición que sea tal,  procurando desde ya una campaña como si gozáramos de una plena, objetiva y serísima normalidad institucional, la que desmienten los médicos alevosamente perseguidos por – apenas – denunciar una situación calamitosa, en medio de la censura y el bloqueo informativo tan palpables.  Por lo demás,   esgrimida la política frente a las anormalidades,  recurrimos a una lectura olvidada, pues, ya lo advirtió Raymond Aron en su “Ensayo sobre las libertades” (Alianza Editorial, Madrid, 1969: 152): “Un régimen autoritario puede mantener el diálogo entre los grupos sociales e incluso la legalidad del ejercicio del poder, suprimiendo al mismo tiempo la competición entre los individuos y los partidos candidatos a las funciones ejecutivas, o, por lo menos, quitando a esa competición su carácter organizado y regular”.

Fuente:



Reproducción: Economía Hoy, Caracas, 15/07/1995. El aumento de la gasolina fue planteado progresivamente a finales del siglo pasado en el contexto de un programa de ajuste estructural. Hoy, es evidente el pistoletazo al pueblo venezolano, pues, en el contexto de un modelo inmodificable que incluye el subsidio a la dictadura cubana, ha de significar el arrodillamiento ante las camarillas gobernantes imposible de aceptar. 

lunes, 18 de agosto de 2014

VIEJOS PLANTEAMIENTOS ACTUALES


Nota LB: Claro está, habría que preguntarse hoy: ¿Produce PDVSA gasolina? ¿Sus pérdidas nada tienen que ver con el subsidio del Estado venezolano a Cuba? ¿No es peor el remedio de la Apertura Petrolera? ¿No está golpeada en su suficiencia financiera? ¿No está aventajada y arrodillada por las transnacionales con las que hasta ayer competía? ¿Qué diría hoy DAR? Y ésta última pregunta resulta importante, pues, el régimen actual es heredero también del tovareño, de lo que pensó, dijo e hizo.

domingo, 17 de agosto de 2014

AVISO

Llamado petrolero
Ox Armand

Hay materias muy especializadas, aunque por serlas no significa que la gente común pueda dar una opinión valedera sobre los problemas que las explican.  El pretendido aumento de la gasolina y la no menos pretendida venta de Citgo nos impone de una complejidad de asuntos que jamás impedirán que ensayemos e implementemos la solución más sensata, básica, elemental, sustancial: aumentar o no, vender o no. Claro está, los expertos orientan, precisan, aclaran, detallan sobre las operaciones y riesgos que comportan o, mejor, sus consecuencias previsibles. Pero, además del problemón que significa el par de decisiones pendientes, tenemos otros: los expertos confiables, reconocidos, acreditados y, agregaríamos, hasta representativos, escasean. Uno de los milagros de Midas que hemos tenido a lo largo y ancho de quince años, es que el elenco notable de esos especialistas quebró. Me refiero a los que contribuyen a eso que llaman la opinión pública o lo que siguen llamándose partidos políticos. Con las rigurosas excepciones, los “petrólogos”, dedicados exclusivamente al tema y ampliamente conocidos, cuyas actividades y convicciones ideológicas generan cierta fe en lo que dicen, ya no están al frente de las empresas, atrevidos a asomar sus diferencias, ni en las direcciones partidistas y, menos, sentados en el parlamento.  Golpeadas tan duramente las instituciones republicanas o las nociones que  están asociadas a ellas, quedan los estudiosos de toda cosa que la necesidad obliga, como al principiar el siglo XX, abiertamente subestimados y desechados por los clanes de opinión y políticos, pues se impuso el “como vaya viniendo, vamos viendo”. Esa necesaria sociología política del último siglo que tanta falta hace, por lo menos en los cursos universitarios que arrojen sendas tesis, útiles y valederas, anuncia algunas características del anterior debate petrolero venezolano.  Nombres como los de Rómulo Betancourt, Arturo Uslar Pietri, Radamés Larrazábal, Eduardo Acosta Hermoso, Aníbal R. Martínez, Manuel Pérez Guerrero, Domingo Alberto Rangel,  Rafael Tudela, Alberto Quirós Corradi, Ezequiel Monsalve Casado, Domingo Maza Zavala,  entre otros, eran referentes en la materia,  aunque más voluntaria que involuntariamente, necesitando de interlocutores, auspiciaron con el debate mismo la aparición de grandes especialistas que inexorablemente ocuparon grandes responsabilidades de Estado en el área, partiendo de las páginas de opinión, la gerencia privada o las jefaturas partidistas.  A pepa de ojo, citamos a Hugo Pérez La Salvia, Rafael Alfonzo Ravard, Valentín Hernández, Andrés Sosa Pietri,  Arturo Hernández Grisanti, Celestino Armas, Humberto Calderón Berti, Ignacio Moreno León, y habría que añadir la sucesión, con la denominada V República, de Alí Rodríguez Araque, Alvaro Silva Calderón, quedando en el tintero Bernardo Alvarez, José Rafael Zanoni o David Paravisini, a favor de alguien del que no se sabía en la discusión pública como experto en petróleo: Rafael Ramírez. 

Toda esta perorata me parece necesaria, porque subir la gasolina no es cosa fácil ni vender Citgo tampoco, convencido como estoy que moralmente este gobierno no tiene autoridad alguna en una materia u otra. Esta sola convicción me permite calificarlo de vende-patria, pero ando ocupado en mis cosas y para perfeccionar esa convicción que tengo, busco la opinión de los especialistas o expertos de cada acera. Consigo es la campaña propagandística del gobierno por doquier y muy poco de la oposición. Ya dije, hay una realidad en términos de la sociología política actual. Pero ella merece remediarse. Injustamente olvidado por Chávez Frías y Maduro en todos estos años, Paravisini, el mismo que en los noventa fustigaba con argumentos la política petrolera de Caldera II,  tratando de promoverse así sea tardíamente, dice en La Razón (17/08/14) que Citgo es un mal negocio, derrumbado por la corrupción desde sus orígenes, a pesar de reconocer que tiene un margen de ganancias, y nadie quiere comprarla. Y propone que se debata en televisión lo de la gasolina. Vale decir, con el monólogo de una cadena presidencial. Ahora bien, mi llamado petrolero (si se puede catalogar así), es que alguien diga, con cierta autoridad, si es mal o buen negocio, por no mencionar que, vivo, Calderón Berti (por citar un ejemplo), debe decirnos algo al respecto. Y, si no lo hace, los integrantes de la comisión de los asuntos petroleros de la Asamblea Nacional. Que en ésta haya integrantes no expertos, arbitrariamente destinados a esa Comisión, bueno, hay que echar pa’lante y asesorarse bien y decir algo (¡por favor!) con cifras en mano. Mis convicciones necesitan de respaldo y las que dan los publicistas del régimen no logran cambiarlas. Así que espero, pues.

sábado, 2 de agosto de 2014

GASOLINAZO


Luis Barragán:

El gasolinazo ya es una inmerecida bofetada para los venezolanos

A juicio del diputado opositor Luis Barragán, miembro de la Comisión Permanente de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, la pretensión de aumentar la gasolina ejemplifica la demagogia de quienes antes se opusieron fervientemente y, ahora, en el poder hacen gala del más descarado cinismo: “Valga la paradoja histórica, quienes antes se opusieron rabiosamente a todo aumento de la gasolina, por insignificante que fuese, después de quebrar prácticamente al país, consumada una gestión inauditable, repentinamente proponen un alza en los precios del combustible que también importamos. Carecen de autoridad moral para tamaña propuesta, pero ya el agua les llega al cuello y poco les importa las consecuencias que tal medida traerá,  generando un cortocircuito que afectará principal y dramáticamente a los sectores medios y populares”.

“Voceros oficiales llaman a un debate sobre la materia, aunque no lo desean libérrimo  en las instancias naturales como el parlamento y en una activa opinión pública, sino a través de las anecdóticas cadenas radiotelevisivas, como si el asunto fuese una humorada.  Temeroso e insincero, frente a la previsible protesta social que el aumento ocasionará, la estrategia gubernamental se ha orientado a plantear la cuestión con pinzas, negándose a debatir en profundidad sobre el desabastecimiento, la inflación y el desempleo que enmascara, mientras afina las otras medidas: la represión y la censura que impida o diga impedir la indignación del pueblo venezolano que los sufre, frente al alza del combustible”.

Indicó el parlamentario que, en diciembre próximo pasado, la Movida Parlamentaria denunció las intenciones por siempre negadas por el gobierno de aumentar la gasolina, a través de la diputada María Corina Machado: “Ahora emplean un vulgar pretexto, como es el subsidio a eliminar de los yates, como si fuese el medio de transporte por excelencia y las vías marítimas como fluviales el paraíso de la seguridad personal y del trabajo sereno, hundiendo toda la economía nacional. Además, prometen que el alza se traducirá en el generoso subsidio a los sectores populares que igualmente ha servido de pretexto para la corrupción generalizada que los burla y empobrece”.

“Basta con eliminar el amabilísimo subsidio a Cuba – enfatizó Barragán – y, sobre todo, los centenares de millones de dólares que nos quita la refinería Camilo Cienfuegos, y no hará falta a corto y mediano plazo el aumento de la gasolina venezolana. El régimen lo sabe muy bien, pero está entregado al protectorado de los Castro, pretendiendo en última instancia que los venezolanos sostengamos, como sostenemos, a la dictadura caribeña”.

Finalmente alegó el diputado Barragán: “El gasolinazo ya es una bofetada inmerecida para el pueblo venezolano que sabe muy bien que se hizo tarde para que corrijan el curso del socialismo rentístico que ha fracasado en década y media, con sus indeseables secuelas  en lo económico y en lo social.  Un gobierno despilfarrador, represivo y por siempre improvisado, incapaz de adoptar las medidas más sensatas para evitar la crisis que lo consume, arrastrándonos a todos, no tiene autoridad moral alguna para imponer un brutal aumento del combustible: a los anaqueles vacíos, a los recurrentes apagones y a la sistemática persecución de la disidencia, sumará mayores recursos para la corrupción que le caracteriza”.
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