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jueves, 21 de mayo de 2020

TEMPERATURA CAMBIANTE

Militares venezolanos
Carlos Blanco 

Hay quienes dicen que los militares venezolanos no se atreven a actuar en contra del régimen porque están comprados, son miedosos o están infiltrados. Esa afirmación es contraria a la evidencia: en todos los años recientes ha habido decenas de intentos más o menos organizados y todos fallidos, hasta este último con aristas todavía desconocidas y contrato de por medio, con sus muertos, torturados y encarcelados; con sus delatores y delatados.
Por supuesto que hay miedo –como en toda Venezuela– por la saña represiva del régimen. El brazo más criminal del régimen, con los escuadrones de la muerte del Dgcim, el Sebin, la FAES y los sicarios que les pertenecen, han demostrado que son capaces de torturar con deleite y de asesinar de frente, a gente rendida y algunos amarrados. Tamara Sujú es una valiente y perseverante activista que les lleva la cuenta al detalle. Ella estará en el Nuremberg venezolano.
También ha habido infiltración. En la medida en que las conspiraciones han crecido y nuevos oficiales se adscriben, el régimen procede a infiltrar mediante la simulación de descontento y llegan hasta las cúpulas de esos intentos. A lo que se agrega el pavoroso uso de los sistemas electrónicos, sobre todo rusos, manejados por estos y cubanos, que tienen hasta los ritmos cardiacos de los enemigos a quienes siguen. En esta materia la escuela de contrainsurgencia cubana es muy eficiente.
También concurre la falta de recursos. De lo que se conoce, las conspiraciones han tenido elementos de rusticidad insólitos: las lanchas, los uniformes, el armamento,… Cuando ha existido poder de fuego comprometido, las operaciones han sido develadas.
Esos intentos parecieran carecer de una mínima recolección de inteligencia sobre el campo enemigo. Semejan pequeños grupos dispuestos a asaltar una inexpugnable ciudadela, de frente y sin capacidad de penetrarla por algún resquicio, lo que expone a los valientes a la muerte o la captura; en todo caso, al fracaso.
Los factores para una operación militar exitosa interna podrían haber desaparecido, como estiman algunos, porque las filas institucionales dentro de la FAN estarían diezmadas y los que sienten la rebeldía estarían arrinconados. Sin embargo, creo que hay dos factores esenciales que actúan en contra de la mayoría de los movimientos pasados: el primero, es que ese tipo de acciones las deben dirigir oficiales con formación de Estado Mayor, coroneles o generales con las destrezas para acciones militares complejas.
La idea que prevalece entre nosotros es la de unos generales y coroneles tan panzones como ladrones, unos desechos morales como la mayoría de los altos mandos. Sin embargo, no todos son así. Hay una reserva sin la cual no habrá diseño exitoso de operaciones.
El segundo factor es la dirección política. Sin una evaluación de las relaciones de poder y una intervención en las fisuras del poder existente, con un diseño de poder alternativo, no habrá victoria. Sin política no hay victoria. Generales o coroneles con visión política, o políticos con visión militar, o todos juntos, son la clave del triunfo. Solo así tendrá sentido el apoyo internacional concertado.

20/05/2020:
Fotografia: Eliseo Trigo. Vista de las ramas cubiertas de hielo y nieve de un árbol en O Cebreiro. Alerta nevadas.

martes, 21 de abril de 2020

MARXOLOGÍA; MARXISMO Y LIBERALISMO

Emeterio Gómez
Carlos Blanco

Fue un hombre bueno. Fue un amigo.

Trabajo ahora con la imprecisa nitidez de los recuerdos. Hacia finales de los años sesenta siendo estudiante de economía en la UCV, ingresé como “preparador”, una suerte de asistente, a la Cátedra de Macroeconomía que dirigía el profesor D.F. Maza Zavala. Allí, a lo largo de un tiempo que ya no retengo, estaban José Moreno Colmenares, Manuel Rodríguez Mena, José Miguel Uzcátegui, Emeterio Gómez y un nuevo: quien esto escribe. Eran tiempos agitados y promisores de la UCV, la época de la Renovación Académica que prendió en todas las facultades y en todas las universidades, en paralelo –pero no consecuencia- del Mayo francés y de las protestas mundiales contra la guerra en Vietnam. Época de decir “el sistema se hunde, haz peso”, “prohibido prohibir” y otras consignas autóctonas o prestadas.

En ese marco y luego ya como jóvenes profesores queríamos innovar en la enseñanza de la economía política. Emeterio fue apasionado partidario y promotor de esos cambios. Estimábamos que los estudiantes debían ir a las fuentes originales del pensamiento neoclásico, marxista y keynesiano, por lo que nosotros comenzamos a estudiar a fondo fundamentalmente a Marx y a Keynes. En esa época compartí un pequeño cubículo con Emeterio y tratamos de estudiar a fondo los autores mencionados. Nos convertimos en marxólogos, estudiosos de Marx, y aproximadamente marxistas. En ese proceso pude apreciar su evolución intelectual.

Emeterio se esforzó por llegarle a la nuez del postulado del origen de la plusvalía de la cual se apropiaba el explotador capitalista. Estudió, discutió, polemizó, escribió artículos y libros, y en ese proceso llegó a una especie de iluminación intelectual al descubrir en la propia trama de El Capital la falacia sobre la cual se fundaba el autor. No fue una postura política la que lo condujo a desechar el marxismo (después la adoptaría), sino el producto de estrujar desde adentro sus contradicciones. Llegó a decir a los años algo que es fácil decir desde una posición ideológica pero no desde una perspectiva analítica: el marxismo es una tontería y Marx un idiota. Más adelante igual demolición aunque más moderada haría con Keynes.

A través de estrujarse el alma y su talento, Emeterio se convirtió en un pionero del liberalismo en Venezuela, cuando no era simpático ni popular adoptarlo. Estudió filosofía, adquirió un tono místico en un contacto que no conocí enteramente pero supuse profundo con la religión, y adoptó una misión en su vida: estudiar y difundir las bondades del pensamiento liberal y aún más, se hizo un crítico implacable del tipo de capitalismo que carecía de sentido social.

Era un polemista de los buenos. No se arredraba ante expertos y sabios. Como portador de sus propios descubrimientos se atrevió a irrumpir en ambientes dominados por la molicie intelectual; la izquierda de la cual había formado parte como militante se debatía ante él entre el odio y la admiración. Tenía un sentido crítico muy intenso, siempre en guardia incluso frente a sus propias convicciones. No era fácil estar de acuerdo con él en “todo” y podía ocurrir que cuando se llegara a estar de acuerdo ya sus propias tesis hubiesen ido hacia adelante a un lugar inesperado.

Esa vida intelectual profunda, comprometida consigo mismo, jamás le hizo perder un suave humor, una sonrisa discreta, una alegría de vivir inmensa, truncada hace unos años por un desgraciado accidente. Vivió con un amor profundo hacia Fanny, su esposa y compañera de todos los tiempos, y sus hijos.

Ahora lo veo otra vez en el podio, fajado como los buenos con los escépticos y resistentes a la buena nueva que portaba. Un abrazo, amigo, nos vemos allá…

Fuente:
Cfr.

miércoles, 11 de marzo de 2020

CLARÍSIMO

El abandono del “cese de la usurpación”
Carlos Blanco

La tesis de la salida del régimen como elemento central de la estrategia ha sido abandonada, en la práctica, por sus proponentes iniciales y sustituida de manera más o menos subrepticia por la tesis de la elección con condiciones “irrenunciables”.
Cabe preguntarse si no es lo mismo aspirar al “cese de la usurpación” que procurar elecciones presidenciales, limpias y justas, pues, al fin y al cabo, se quiere que se vaya la corporación criminal en el poder, precisamente para que haya tales elecciones.
La cuestión no es tan simple. He escuchado de dirigentes políticos la idea de que la tesis de 2019 (“cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”) murió de asfixia mecánica; no se logró y ahora habría que pasar a otra cosa más realista. Arguyen que “la comunidad internacional exige elecciones con condiciones” y los demócratas venezolanos ¡cómo se van a negar ante requerimiento tan exigente de quienes han apoyado tanto!
Lo primero que hay que decir es que no es una discusión honrada. Se sabe que hay partidos de los que controlan la Asamblea Nacional que están precipitados hacia elecciones de cualquier tipo, con Maduro o sin Maduro, como lo dijera sin ambages el diputado del G4 que tiene a su cargo el manejo del asunto con el PSUV. Lo cual significa, en plata blanca, que se aprestan a elecciones parlamentarias con Maduro y su régimen en el poder.
Además, hay que decir que casi todos los partidos están divididos sobre esta y otras materias, lo cual se evidencia en que hay miembros de ellos que están en la AN presidida por Guaidó y otros en la majadería manejada por Parra. Se podrá decir que los que se fueron a la AN de Parra fueron expulsados de sus organizaciones –lo que es cierto–, pero son expresión de agudas contradicciones políticas que no han sido resueltas sino potenciadas.
Y es esta realidad, la “mesita de diálogo”, la fraudulenta AN de Parra, el PSUV, partidos de la legítima AN dispuestos a participar en las elecciones parlamentarias con Maduro,  de un lado, enfrentados a un sector de la oposición que no va a participar en elecciones de ningún tipo con el régimen en el poder y a una amplia base ciudadana que tampoco lo haría; del otro lado, la que coloca como contrapuestas en forma absoluta e irreductible la salida del régimen y las elecciones con el régimen.
Cuando se abandona “el cese de la usurpación” como objetivo que no admite interpretaciones que dejen al régimen en el poder y se opta por elecciones con condiciones, no solo se transmite un cambio inexplicado de objetivos sino que se abre el tortuoso camino para la negociación de condiciones electorales que, mientras Maduro y su corporación criminal estén en el poder, jamás permitirán comicios libres y limpios. Lo que era un objetivo claro y nítido se transforma en un regateo de condiciones.
No olvidemos que la comunidad internacional no es la que marca la ruta sino que es –o debería ser– el liderazgo democrático nacional.

Fuente:
https://www.elnacional.com/opinion/el-abandono-del-cese-de-la-usurpacion/?fbclid=IwAR3R_yEH1O8YgoExxiSX-VLX8ac8zYmE80O1DlqrHtZ7gsskkIslLmOMISo
Cfr.
https://www.elnacional.com/venezuela/ramos-allup-debemos-seguir-presionando-para-que-haya-elecciones/
https://talcualdigital.com/ramos-allup-preparemonos-para-las-elecciones-parlamentarias/
https://www.noticierodigital.com/2020/03/no-ir-a-elecciones-es-entregarle-la-an-a-maduro-advierte-dip-ronderos/
https://twitter.com/Proctologo/status/1237650496212676609
https://www.noticierodigital.com/2020/03/exclusiva-angel-alvarado-maduro-levanto-el-control-de-cambio-y-de-precios-para-mantenerse-en-el-poder/

miércoles, 29 de enero de 2020

O LA VUELTA ES UNA IDA, EN MÁS DE UN SENTIDO

Gira que gira
Carlos Blanco

1.     Hasta el momento Guaidó sigue en su gira con dos éxitos muy importantes. El primero es ser recibido como presidente, con el boato concomitante, en Colombia, Francia, Reino Unido y Canadá. Frente a las escenas del 5 de enero, con un presidente que intenta saltar una verja, surge el contraste de las guardias de honor, caravanas, respaldo político y tratamiento respetuoso dispensado; a lo cual se añaden los encuentros no programados pero sí fotografiados con la canciller Merkel, el ex secretario de Estado John Kerry y otras personalidades. Para la oposición ha sido un bálsamo. Excelente si ve a Trump; mal signo si no.
2.     El segundo éxito importante es la visita a Madrid. Guaidó tuvo un evento de masas, lo que rebotó entre nosotros como algo significativo. Supongo que no solo por el acto en sí mismo sino por el contraste con la frialdad de la calle en Venezuela; fue un factor de relativa moralización doméstica y tal vez de idénticos efectos en la comunidad democrática, venezolana y española, de España. A lo que se agrega el desastre de un gobierno como el de Pedro Sánchez, incapaz de formular una política hacia Venezuela, sumido en las contradicciones provocadas por su alianza con Podemos, y con la metida de pata de la recepción que ocurrió/no ocurrió/pudo haber ocurrido con Delcy Rodríguez.
3.     Sin embargo, la gira ha tenido algunas carencias significativas y errores lamentables. La asesoría no funciona adecuadamente o tiene asesores contradictorios. La intervención en Davos fue muy pobre. Ese es un auditorio de gente que se ocupa del planeta entero y que quiere escuchar lo que viene para el mundo económico, financiero y político. No haberse preparado para ese evento fue un error monumental.
4.     Otro problema es que Guaidó tiene un discurso muy básico sobre los problemas de Venezuela, pero no presenta una estrategia. Sus interlocutores sí tienen visión de la estrategia que debe ser aplicada en Venezuela y sus posiciones no son idénticas, y con frecuencia son contradictorias. No se puede admitir entusiasta la línea dura de Estados Unidos, Colombia y Brasil, y, al mismo tiempo, consentir la línea blanda de la mayor parte de Europa.
5.     El resultado es que ha desplazado “el cese de la usurpación” por “elecciones libres”. En términos retóricos se puede afirmar que no hay elecciones libres sin que cese la usurpación; pero, en términos políticos, si se coloca el tema electoral se vuelve desleída la consigna principal y en el camino se puede llegar a que, “dado que no hay otra cosa”, debe irse a elecciones con el régimen en el poder. Guaidó puede terminar en la posición de Capriles, quien la asume con más claridad.
6.     Finalmente, es absurdo plantear que Cuba puede ser parte de la solución, cuando es el problema central por su dominio rapaz sobre el país.
7.     Deseo su regreso en paz, sin atropello.

29/01/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/gira-que-gira/
Fotografía:
Manaure Quintero (Reuters).
Cfr,
https://www.youtube.com/watch?v=7QqBF9K5f3M
Empero:
https://www.youtube.com/watch?v=XaUjH_N1bpI
https://www.youtube.com/watch?v=zVQH7mgjHIw

sábado, 6 de enero de 2018

REACCIONES DE AUTODEFENSA

EL NACIONAL, Caracas, 03 de enero de 2018
Y los militares, ¿dónde andan?
Carlos Blanco
 
Es opinión bastante generalizada que los militares ya no harán nada para salir del régimen actual. Se sostiene que unos están demasiado comprometidos con la estructura de poder y que los demás están marginados, desesperanzados, en la espera de la baja o sin poder real. No habría nada que esperar de ellos. Se les piensa como un bloque desvencijado, en el cual las partes que no se han desmoronado están demasiado corrompidas como para hacer algo. Su papel en la mortandad contra los civiles demostraría que no hay ninguna reserva institucional ni moral allí.

El epítome de esa repulsiva actitud es la conducta del general Vladimir Padrino López. Después de sus coqueteos institucionales de finales de 2015 fue llamado al botón y se integró (¿o nunca dejó de hacerlo?) a la porción más radical del madurismo. Ha sido capaz de ignorar de manera altanera todo reclamo hecho a la institución que encabeza y su compromiso con el PSUV ha ido más allá de lo que sus propios compañeros de promoción jamás imaginaron.

Con estos elementos no es extraño pensar que toda posibilidad de contribución de los militares a la causa democrática habría que desecharla.

Tengo otra visión. No está de más recordar –aunque convengo que en contextos totalmente diferentes– que por estos días, hace 60 años, el gobierno de las Fuerzas Armadas encabezado por el general Pérez Jiménez se derrumbaba con el concurso de oficiales de las FAN que habían estado a su lado hasta pocas horas antes. El 23 de enero iba a venir de la mano de la protesta civil, del contralmirante Wolfgang Larrazábal y de muchos militares.

La Fuerza Armada de hoy no hay que pensarla como una estructura sólida sino fluida; no como algo ya dado sino en proceso de reformulación permanente. Una vez rotos sus principios de disciplina, obediencia y jerarquía, se volvió una institución también presa del caos, lo cual hace que las posiciones sean tan variadas como los nombramientos y destituciones anarquizados, solo fundamentados en la lealtad política o la sospecha de su inexistencia. La institución militar también es víctima del desastre: no es solo la dimensión socioeconómica que afecta a los oficiales y la tropa sino que la profesión militar está en proceso de extinción.

La situación descrita genera reacciones de autodefensa. Unas que parecen –o son– aisladas o espontáneas; pero no hay que descartar una de mayor sentido político e institucional que tome en sus manos la decisión de rescatar la República. ¿De quién se defiende Maduro cuando rodea Miraflores de tanques y alambradas?

Fuente:

jueves, 5 de octubre de 2017

INADVERTIDA FACETA CULTURAL

Scio me nihil scire
Guido Sosola

La extrema humildad de Sócrates, quien aseguró no saber nada de nada, contrasta con la superlativa vanidad de los que aseguran sabérselas todas.  Éstos yerran con demasiada frecuencia, sobre todo en el terreno político actual, haciendo muy poco caso de los consejos, sugerencias o recomendaciones de las personas que saben más por viejos que por diablos.

Los más avisados dirán de un modernidad líquida, pues, al dirigente promedio sólo le atrae la degustación mediática de sí, encargando por lo general los 140 caracteres que redondean su fama con una recurrente aparición televisiva. Por lo general, no cultiva una disciplina o una mera afición alterna a su ocupación principal, que sea capaz de abrir otros horizontes de interpretación más allá de los burdos hechos que suplen a otros en esta circularidad abierta por la  barbarie que arribó al poder en 1999, contaminando a propios y a extraños.

Sería ocioso, por ejemplo, convertir el debate público en una confrontación lacaniana o junguiana de los hechos y sus personajes, pero luce obvio que todo aquél que nunca siguió y admiró a un pitcher estelar, esperó por la nueva obra de su novelista favorito, lidió con un asunto econométrico, le intrigó la teoría de las cuerdas, preguntó sobre la retroventa,  trató de imitar el riff de su guitarrista favorito, garabateó algunos versos o coleccionó suplementos de Superman de niño, tiene una mirada estrecha para el ejercicio político. Carece de otros elementos de vivencia y de interpretación, tan indispensables en la hora actual.

Nunca antes, tuvimos una crisis histórica sin una intelectualidad convincentemente comprometida y, además, con un liderazgo político que se le acercara en inquietudes y frutos. Valga la digresión, porque siendo – de Weber para acá – tan específica la política como profesión, ésta no se explica sin la reflexión, la vivencia y la experiencia a la que únicamente puede accederse con la paciencia y la modestia necesaria.

Buena o mala intención aparte, siempre nos preguntamos sobre el bloqueo de todo diálogo entre dictadura y oposición, insatisfechos con las respuestas que teníamos a la mano. Sobre todo, porque no acarreaban o acarrean – aparentemente – costo político alguno y  pasan ilesos sus protagonistas del fracaso de 2014 al de 2016, anunciándose ahora otro.

En días pasados, Carlos Blanco tuvo una poderosa intuición que ilustra muy bien el tamaño del desafío que toca desesperado a nuestras puertas: es un asunto cultural (https://www.lapatilla.com/site/2017/09/27/carlos-blanco-sindrome-del-ex-radical).  Hicimos nuestra la actitud fatalista de los antiguos radicales que, por un lado, no saben negociar sino desde sus debilidades, y, por el otro,  paradójicamente, tratan y fustigan a los radicales del momento, por muy desarmados que se encuentren, haciéndose eco de la prédica oficial.

La interpretación que puede ocasionar otras (agregaría la sempiterna espera por el botín de guerra que supone toda negociación, desde el Tratado de Coche para acá),  se nos antoja como una novedad   provechosa que no sólo aporta un político de  probada trayectoria en el oficio, sino el intelectual que nunca ha dejado de ser, como solía ser antes el promedio de los que fatigaban un partido (algo más que un club de bolas criollas).  Se dirá inútil el señalamiento del síndrome del ex – radical, acomplejado por el soldado que hoy lo hipoteca, pero una lectura atenta al artículo de Blanco, ofrece pistas para ensayar otra táctica y otra estrategia desde la oposición, por ágrafa que sea, como es la dictadura.

28/09/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/09/28/scio-me-nihil-scire-por-guido-sosola
http://www.diariobarquisimeto.com.ve/scio-me-nihil-scire-por-guido-sosola
https://venezuelaunida.com/scio-me-nihil-scire-por-guido-sosola

jueves, 28 de septiembre de 2017

CLAVE DE INTERPRETACIÓN

EL NACIONAL, Caracas, 27 de septiembre de 2017
Síndrome del ex radical
Carlos Blanco
 
Los radicales venezolanos de hoy buscan salir del régimen de Maduro lo más pronto, sin desviarse de los objetivos del 16 de julio pasado. Su radicalismo no los hace salir con fusiles, sino defender una posición firme frente a otras más –digamos– pausadas. Los radicales de hoy esgrimen una posición política sin violencia, a diferencia de los alzados en armas hace más de medio siglo. Estos mataron y murieron en combates; fusilaron a los blandos o “traidores” y numerosos fueron víctimas de tortura, algunos asesinados. Ellos desataron la lucha armada de la década de los sesenta.

La democracia incipiente derrotó en toda la línea a esos radicales armados. Comenzó la pacificación cuando gobernaba Raúl Leoni y tuvo un punto de excelente culminación con el primer gobierno de Rafael Caldera. La mayor parte de los radicales de la época, alzados en armas contra la democracia, tuvieron luego una entrada al escenario democrático, derrotados sin apelación, pero no humillados. Algunos grupos quedaron rezagados, llegaron después a la paz, y unos pocos desperdigados se quedaron como hampa común hasta su extinción.

Los más prominentes de los alzados representaron dos hechos significativos: negociaron su entrada en la lucha democrática desde una derrota total; y, segundo, por haber sido autores de la violencia más cruel, adquirieron un recelo al borde del pánico a aventuras, a impromptus mesiánicos y, en general, a audacias juveniles. Llegaron a la democracia por la puerta de atrás; unos cuantos no superaron esa huella. Muchos de esos líderes forjaron una corriente cultural más que política, lo cual drenó hacia una porción de la generación siguiente que los veneró. Así se tiene una corriente zurda, más o menos progre, izquierdosa, que conserva dos características de sus mentores: negocian, cuando de negociar se trata, desde una actitud derrotista en vez de hacerlo desde posiciones de fuerza, cuando las tienen; y son extremadamente conservadores: cualquier intrepidez es aventura; lo que no esté escrito en los manuales, es locura.

El peso de esta cultura conservadora forjada desde la derrota ha permeado con mucha fuerza el ambiente político de hoy, y puede ser lo que explique la disonancia no solo entre los radicales y los ex radicales, sino que muchos líderes mundiales vean con estupor cómo bajo esa “sensatez” se ha abandonado el mandato del 16 de julio en pos de un diálogo tramposo y unas elecciones cuyo problema es que desvían de los objetivos aprobados por 7,6 millones de venezolanos. Parece el suicidio de los “prudentes”.

Fuente:

ANTIDIÁLOGO

EL NACIONAL, Caracas, 20 de septiembre de 2017
Diálogo sin rumbo
Carlos Blanco

La operación política llamada “diálogo” no va para ninguna parte, a menos que se convierta en un mecanismo de cohabitación entre el régimen y un sector de la oposición. No va para ninguna parte porque el objetivo central de Maduro y sus cofrades es quedarse como garrapatas en el poder hasta el final de los tiempos (lo de abandonar en 2018 es puro tente-allá para distraer). Mientras que el objetivo de las fuerzas democráticas ha sido la salida del régimen lo más pronto posible. De allí que el diálogo que tendría sentido sería el que facilite, con los menores traumatismos posibles, el reemplazo de los que se han tomado el Estado como su propiedad particular.

Maduro ha concebido este proceso conversatorio como mecanismo para ganar tiempo. Lo ha hecho recientemente a través de tres instrumentos: 1. La mamarrachada constituyente, convertida en suprapoder que ha anulado la legítima Asamblea Nacional, y ha creado una amenaza de rostro institucional contra cualquier cosa que se mueva en el escenario contraria a los intereses del bochinche bolivariano; 2. Las elecciones de gobernadores hacia las cuales se ha dirigido un sector de la oposición con la idea de que, siendo amplia e inequívoca mayoría, la victoria avasallante es posible, sin atender al hecho de que –aparte del fraude y las trampas en marcha– el abandono del objetivo de cambio de régimen por parte de un grupo de partidos opositores ha dejado a una porción importante del país en estado de desesperanza y desencanto; tal situación puede inducir a una importante abstención; y 3. El llamado diálogo que recuerda los eventos anteriores de similar nombre que solo fueron trampas urdidas entre Maduro y la banda de los meninos, encabezada por Zapatero, destinadas a rebajar el perfil de la protesta, a apartar a la oposición del objetivo que todos –léase bien: todos– los partidos de oposición se habían planteado en memorables jornadas de rebelión dentro y fuera de la Asamblea Nacional.

Si el régimen no es tan torpe como a veces es, dando manotones y disparando sin siquiera averiguar después, mantendrá la pantomima del diálogo, hará concesiones, pero no abandonará su objetivo central, que es permanecer al mando en Miraflores. Tal ha sido la conducta desde hace 18 años: cuando tiene el agua al cuello llama a Jimmy Carter o a Zapatero –igual da–, encierra a la oposición en un diálogo y cuando la ola popular furiosa pasa por encima, deja tirados a los participantes en la cuneta.

El escepticismo no viene de los malvados antidiálogo, sino de los erráticos que lo alimentan.

Fuente:

jueves, 31 de agosto de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- I. A. "José León Escalante, intelectual tachirense de valía". El Gráfico, Caracas, 10/12/1949.
- Braulio Jatar Dotti. "La provincia de Coro". El Nacional, Caracas, 26/07/77.
- Carlos Blanco. "¿De qué viven los políticos?". El Diario de Caracas, 14/07/87.
- Caremis. "Cuando Gómez viajaba a La Carlota y almorzaba en La Casona". El Diario de Caracas, 09/12/85.
- Augusto Pi Suñer. "La alimentación en Venezuela". El Nacional, 01/06/49.

Fotografía de Francisco Edmundo "Gordo" Pérez: LLuviosa celebración de los actos del 5 de Julio, en el Congreso. Marcos Pérez Jiménez, encargado del ministerio de la Defensa, "sin perder la apostura (SIC) militar"; en el fondo, el encargado del ministerio de Fomento, José Martorano Batistini. El Nacional, Caracas, 06/07/48. 

domingo, 10 de enero de 2016

SI YO FUERA COMPETENTE

EL NACIONAL, Caracas, 10 de enero de 2016
Incompetencia militar y política
Raúl Fuentes 

Cuando ocurren tantas cosas casi al unísono, como ha sucedido últimamente, no halla uno por dónde comenzar a cortar para ofrecerle al lector una pieza razonablemente estructurada, sobre todo si lo acontecido no presagia nada bueno. En estos casos, la ortodoxia  aconseja comenzar por el principio; sin embargo, no es dable precisar  cuál fue el inicio de la serie de eventos que caldearon los ánimos y tensaron el ambiente a tal punto que el ministro de defensa tuvo que difundir un pronunciamiento tan sí pero no, que ni siquiera mediante un proceso de desambiguación logró distender el enrarecido clima que precedió a la instalación de la nueva legislatura; mas, para tranquilidad general, se pasó del suspenso al anticlímax , sin solución de continuidad,  al aparecer en el hemiciclo capitolino un diputado rojillo que, durante sus  15 minutos de fama, trató penosamente de poner orden en lo que parecía una  pea monumental – ¿si sufría de trastornos cognitivos, como arguyeron sus compinches, por qué carajo lo pusieron a hacer el ridículo? –; y, a pesar de no ser ésta la primera cuenta del rosario, bien vale como obertura.
El  tragicómico farfullo del referido congresista y  el derroche de consignas devenidas  en ruidos insignificantes por parte de su bancada (el Cantinflas de Si yo fuera diputado se agiganta en nuestra memoria)  ilustran por qué  a los periodistas se les impedía cubrir la fuente parlamentaria y explican que estemos cómo estamos; daba alipori escucharles chacharear sin argumentos, y estimo que la Unidad Democrática  debe disculpas a Pastrana por haberle sometido a  esa deplorable ordalía.
Lo anterior supone un desvío del itinerario que nos habíamos propuesto recorrer a partir de una pregunta que, en su último artículo del año pasado, formula Carlos Blanco: “¿Se han puesto a pensar que la victoria opositora del 6-D tal vez fue aún mayor que la de 112 diputados?”. Esta interrogante, sustentada en las  actuaciones de las señoras que gestionan el CNE como si fuese una empresa subsidiaria del gobierno, viene a cuento porque el ominoso dictamen con que la sala electoral del TSJ puso en jaque la incorporación a la asamblea de los diputados del estado Amazonas podría conducir a la  anulación y repetición  de las elecciones en esa entidad, en cuyo caso, aunque el gobierno gane tiempo tratado de escapar tangencialmente del control parlamentario sufrirá una paliza mayor que la antecedente y  tendrá un diputado menos, lo que parece importarle un bledo.
La duda sembrada por Blanco tiene que ver, también, con cierta rumorología de botiquín que anuncia y amplifica ruidos de sables sin precisar de dónde vienen y hacia dónde van, derivada quizá de las enigmáticas palabras del ratificado Padrino –“Si algo nos enseñó el comandante Hugo Chávez fue a respetar y defender nuestra Constitución: Dentro de ella todo, fuera de ella nada. La FANB es profundamente bolivariana y revolucionaria”–; y, como enero es proclive a los sobresaltos, no está demás prestar atención a tales aprensiones y precisar que, en Venezuela, desde 1958, ninguna alzamiento armado ha tenido éxito y, la más de las veces, terminaron en inútiles derramamientos de sangre a costa del pagapeos habitual, el pueblo que pone los muertos. De Castro León a Carmona, pasando naturalmente por Chávez, las conspiraciones y asonadas con que se ha intentado quebrantar el orden constitucional podrían servir de alimento a la  versión corregida y aumentada de la Breve historia de la incompetencia militar (Stupid wars: a citizen's guide to botched putsches, failed coups, inane invasions, and ridiculous revolutions, 2008), ensayo en el que Ed Strosser y Michael Prince pasan revista con buena dosis de humor a los chascos que, desde el imperio romano a la guerra de Las Malvinas, explican por qué Clemanceau consideraba la guerra asunto demasiado serio para delegarla en militares.  Los milicos enquistados en el poder, sin dar señales de saber de qué se trata, ¿podrán evitar la hambruna que vaticinan estudiosos de nuestra situación? ¿Y qué decir de las guerras imaginarias, como la “económica” que libra sanchopancescamente el sucesor para ocultar su incompetencia política y sobre la que volvió a machacar durante la juramentación del no muy flamante gabinete de crisis?
Felipe González, al precisar que “Maduro ha devaluado tanto la moneda como la figura del Libertador que le da su nombre”, concluye que el gobierno tendrá que optar entre del default o el rescate chino. Así las cosas, la nación pone sus ojos en el nuevo congreso. Éste debe recoger el guante de la arrogante provocación que le arrojó Maduro y definir mecanismos para decirle hasta aquí llegaste, Nicolás, no te vistas que no vas, y el ciudadano sienta que su lucha tiene sentido. Para eso los elegimos, señores diputados; no nos defrauden.

Fotografía: escena de "Si yo fuera diputado" de Miguel M. Delgado (1952).

lunes, 2 de marzo de 2015

ESCALERAJE

EL Nacional, Caracas, 25 de febrero de 2015
Modelos de golpes de Estado
Carlos Blanco 

Designaré estos modelos de modo enigmático, para después explicar. Los que detecto son los siguientes: “JV, el amigo”, “Augusto institucional”, “Calibre 45”, “Ch” y “W”.
El modelo “JV, el amigo”. El amigo, subordinado, segundo hombre del poder y compadre de Cipriano Castro, incontables veces juró lealtad a su jefe desde que emprendieron la marcha hacia la gloria en 1899. Poco a poco, a Juan Vicente Gómez le fueron calentando la oreja, mientras los compadres se juraban afecto y lealtad el uno al otro. Hasta el día que “el mejor amigo” de Castro, a pocas semanas de la ausencia de éste, tomó el poder rodeado del afecto de sus amigos y… de los amigos de Cipriano. Este modelo indica que el segundo más poderoso puede dar el zarpazo.
El modelo “Augusto institucional” es el que trágicamente vivió Salvador Allende. Éste tuvo a Augusto Pinochet como el militar más leal, tanto que la preocupación de Allende una vez desencadenado el golpe de 1973 era saber si Augusto estaba a salvo. No sabía el presidente que su más leal jefe militar era jefe de la insurrección que acabaría con su gobierno y su vida. Este modelo aconseja cuidarse del jefe militar más poderoso y cercano.
El modelo “Calibre 45” es el de la unión de militares jóvenes y el partido del pueblo como ocurrió en Venezuela en 1945. Es un golpe clásico, pero su alianza con un partido de avanzada lo muta en un movimiento de cambio. Hasta se le denomina revolución. Este modelo evidencia que los jóvenes militares suelen ser más decididos que los viejos y que al aliarse con civiles poseedores de ideas y ambiciones pueden generar cambios reales.
El modelo “Ch” es el de Chávez en 1992. Un grupo de oficiales jóvenes, sin hacerle mucho caso a los civiles, se alzan porque consideran que hay mucha corrupción, que el Estado está confiscado por cúpulas podridas, y que los ricos amparados por el régimen son insaciables. Este modelo presenta el encanto de que sus motivos pueden compartirse fácilmente, pero tiene el inconveniente de que así como sirvió en 1992 puede hacerlo en 2015, según el cristal con que se mire. Chávez no admitió que ese alzamiento era un golpe sino una rebelión justa, ¿no habrá imitadores tardíos?
El modelo “W” es el de Wolfgang Larrazábal. Es una protesta nacional que conduce a un golpe militar y que por sus objetivos –establecimiento de la democracia y de la libertad– nadie considera un golpe. Es un evento cívico-militar que termina siendo cívico e institucionaliza a las Fuerzas Armadas.
¿A cuál de estos golpes le teme Nicolás Maduro?

domingo, 9 de septiembre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO





- La tragedia de Tacoa. Elite, Caracas, nr. 2987 del 28/12/82.
- Jorge Olavarría, detenido y "ruleteado". El Nacional, Caracas, 12/03/83.
- Carlos Blanco. "El marxismo no es una economía política". Expresamente, Caracas, nr. 01 de 06/77.
- Ignacio Iribarren Borges escribe sobre Herbert Marcuse. El Nacional, 21/06/69.
- Héctor Mujica. "Materialismo y humanismo". El Nacional, 09/05/48.

Fotografía: Deslinde, Caracas, nr. 16 del 15/02/70.

lunes, 5 de diciembre de 2011

CHAVEZATO UNIVERSITAS





La universidad a $ 107 el barril
Luis Barragán


Padecemos una subcultura política que, en propiedad, es o expresa una esencial subcultura gubernamental. La dirigencia estudiantil del chavismo (expresión de un movimiento político y social), ha sucumbido a la década del chavezato (manifestación del poder y sus intereses), incluyendo la harto deteriorada y manipulada herencia de un pasado de luchas.

El precedente de Adina Bastidas, otrora vicepresidente de la República, devino doctrina. El complot interno de la UCV, no se entiende sin una conspiración decidida y urdida desde el Estado mismo.

Hay un abanico extenso de posibilidades para el simpatizante del oficialismo que puede convertirse en un activista, alcanzando las becas o empleos, u otros beneficios que dispensen las fundaciones y demás entidades públicas. E, incluso, el reconocimiento y la generosidad personales de Chávez Frías, pues, recordemos, en nombre de la supuesta democracia participativa, su muchachada protagonizó los actos solemnes de un no lejano 5 de Julio, aunque fuese – por lo menos – dudosa su representatividad, mientras que la debida atención al problemario juvenil lo remitió y remite a su peculiar Comisión Presidencial y Ministerio de la Juventud.

Quizá alguien diga de la pequeña burguesía radicalizada del oficialismo en las universidades públicas, consecutivamente derrotada – dato esencial – en todos los comicios realizados. Empero, tal radicalización es proporcional a las expectativas y beneficios conquistados, gracias a un Estado que, al abusar de su autoridad, le concede una identidad y hasta un liderazgo mediático que tiene como escenario y garantía las emisoras radiales y televisivas oficiales.

Son estas las circunstancias en las que se inscribe la reciente expulsión de un estudiante y militante del PSUV, cuya fama dice reforzar un acuerdo de la mayoría parlamentaria y los propios comentarios del jefe de Estado. Por si fuese poco, mediante un exitoso recurso de hecho, el contencioso-administrativo reordena su reinserción en la UCV, sin que demostrara el indebido proceso porque ni siquiera la universidad tuvo ocasión para motivar la medida – ciertamente – desesperada, en virtud de una escalada de violencia que promete actos en nada aislados.

Actos de impunidad, promovidos aún en contra del patrimonio arquitectónico de la casa de estudios nunca vistos. Actos que demandan una constituyente universitaria jamás explicada, intentando la entronización de sendos consejos estudiantiles que, a la luz de la fracasa reforma constitucional de 2007, serán groseros artefactos antidemocráticos de control, apenas suspendidos cuando el gobierno nacional trae al país a jefes de Estado para celebrar sus grandes mítines de palacio, ensayando una normalidad del país que es tal.

Programación que adelantan en el camino, según las circunstancias, y a la que se enganchan por acción u omisión algunos enclaves internos de origen sindical. Esto es, la mismísima vigilancia de una universidad autónoma que agarra la cola de la conspiración inaudita en procura de los beneficios que creen adivinar.

La relación de muchas décadas entre autonomía y revolución, continúa el sendero de la violencia. Relación resuelta hoy con el quiebre definitivo de la auitonomía como objetivo, además, asfixiada financieramente la universidad, en la era del barril petrolero a $ 107.

El ultraizquierdismo gubernamental, en los términos de Lenin, es el proyecto político a realizar. Añadido un pasado de luchas por la autonomía que ya no les pertenece, vistas las distancias conceptuales y de tiempo, ese proyecto pasa por la negación demagógica de toda prueba vocacional o de rendimiento para acceder a la casa de estudios, mientras nada dicen de los privilegios militares, porque esas y otras pruebas resultan indispensables para el gran filtro en el que se convierten las escuelas o academias castrenses.

Ultraizquierdismo que no es otra cosa que antipolítica, cuyo antecedente fue el llamado Movimiento ’80, ardid consumado del marxismo encapuchado venezolano y que, no por casualidad, hoy ocupa MIraflores. Acaso, resonancia de aquella campaña electoral de los estudiantes del PCV, en la UCV de 1968, reportada por Gonzalo Alvarez para la caraqueña revista Momento, muy a lo “ye-ye go-go” con su discoteca y rostro de Melina Mercouri.

Valga la digresión, tiempos estudiados por Orlando Albornoz (1972), que forzaban la unidad del PCV y MIR para derrotar a COPEI. Y éste, obviando el rico debate político e ideológico que lo caracterizó en los sesenta, tenido por una vulgar manifestación de la reacción para los analistas de la subversión, de hacer caso a los documentos compilados por Luis Vera Gómez (2006).

Convengamos, por lo pronto, en las dificultades que experimenta el movimiento estudiantil democrático que todavía no atina en un liderazgo de profundidad y también de claridad ideológica, llevándonos a los problemas relacionados con el relevo político que no logran solventar movilizaciones como las generadas por el cierre de RCTV. Digamos, por ejemplo, que en los sesenta no era fácil domesticar a la Federación de Centros Universitarios (FCU), porque en ella actuaban dirigentes como Hilarión Cardozo, Héctor Rodríguez Bauza, Joaquín Marta Sosa, Américo Martín, Abdón Vivas Terán o Juvencio Pulgar, quienes también contaban con una experiencia de partido, por muy jóvenes que fuesen.

El asedio a la universidad es el de una subcultura, ante la cual no hay respuesta. Y quizá el drama está en el mismísimo asedio a los partidos democráticos, los que pueden inicialmente responder para recuperar al movimiento estudiantil más allá del conocido estribillo de “Alto Pana” que pobló las calles con motivo del cierre de RCTV.


http://www.noticierodigital.com/2011/12/la-universidad-a-107-el-barril/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=822894
Fotografías: Justo Molina reseña los comicios estudiantiles en la UCV. Pueden también apreciarse a Juan José Caldera y Carlos Blanco (Momento, Caracas, nr. 603 del 04/02/68).