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domingo, 10 de mayo de 2020

OPOSICIÓN VENEZOLANA, HOY

A buen entendedor
Luis Barragán

Frecuentemente olvidada, los venezolanos tenemos una larga historia acumulada de oposición, resistencia y lucha contra las dictaduras, Quizá la más exaltada y sistematizada, vista desde los más variados ángulos, aunque falta mucho por hacer en términos historiográficos, corresponde a la llamada década militar del veinte.

Derrocado Gallegos, al principio, hubo desacuerdos entre las principales organizaciones políticas, pero – luego -  la fraudulenta constituyente perezjimenista sinceró una cruda y amarga realidad que, finalmente, condujo a la unidad real, leal y eficaz para responder adecuadamente a  la coyuntura de finales de 1957. Por supuesto, hubo infiltración del régimen en las filas opositoras, pero no sabemos de delaciones que comprometieran decisivamente el empeño y  desempeño de la Junta Patriótica; negociaciones y, mucho menos, negocios comerciales de sus miembros con el poder; y, aprendida la lección de Boca del Río (1952), por ejemplo, tampoco acciones unilaterales y temerarias que empañaran la deseable y honesta articulación de los esfuerzos.

Forzada la unidad, ésta fue probada en las tareas clandestinas y semiclandestinas que se adelantaron y, por muchas diferencias ideológicas que hubiese, la dirigencia de los más disímiles partidos, compartieron alegrías, sudores y lágrimas para hermanarse en una experiencia tan extraordinaria de solidaridad, aunque fuesen distintos los caminos a tomar después y muy después. En el propio y realmente forzado exilio que a muchos les tocó vivir, se reconocían y respetaban, generando una perdurable relación de afectividad que la sola circunstancia de hallarse lejos de la patria suscitaba;  y, además, hay testimonios del mutuo y módico auxilio económico que pasaba por encima del sectarismo político u otra segregación que desconociera las excepcionales condiciones en las que se encontraban.

Probablemente, hubo casos en los que algún recurso económico, recaudado con sacrificios, fuese malversado, pero nunca se hizo regla y quienes, dentro o fuera del país, tenía mejores niveles de vida, muy bien se sabía  de una ayuda o contribución familiar que no hacía mella en la honradez personal, afianzada una conducta decididamente ética. El propósito común de alcanzar la libertad, se asentaba en una transparencia y probidad que la dictadura jamás desmintió – al menos - convincentemente y,  que sepamos, tampoco los historiadores de oficio, siendo absolutamente impensable que el esfuerzo opositor constituyese un modelo de negocios, un modo de vida o la oportunidad para hacerse de recursos ajenos.

No pretendemos una versión idílica de un combate exigente, pero – aceptemos – nada fortuita fue la mística que provocó una tarea que intuyeron o supieron de carácter histórico.  Suele ocurrir, vivenciada una época tan extraordinaria, sobre bases tan auténticas se afincó la llamada generación del ’58, añadida una literatura que también dejó un legado de emoción necesario de retomar.

Fotografía:
© Bettmann/CORBIS.  09 Apr 1965, Caracas, Venezuela, Dr. Enrique Rizo (left), Secretary of the Venezuelan Supreme Court, begins to read the charges against former President Marcos Perez Jimenez (right) as the trial begins (Apr. 9).  At center is the ex-dictator's chief justice defense attorney, Naranjo Osty (white suit).  Filed 4/12/1965.
11/05/2020:
http://www.ventevenezuela.org/2020/05/11/a-buen-entendedor-por-luis-barragan/
https://www.lapatilla.com/2020/05/11/luis-barragan-a-buen-entendedor/
https://apuntoenlinea.net/2020/05/11/luis-barragan-a-buen-entendedor/
https://www.trendsmap.com/twitter/tweet/1259911083227316224

domingo, 19 de enero de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- José Antonio Calcaño. "¿Quién compuso el ´Bravo Pueblo´?". El Faol, Caracas, nr. CLXIX de marzo-abril de 1957.
- Nelson Hippolyte Ortega. "La misa prohibida: Misa folklórica bolivariana". El Nacional, Caracas,  28/02/82.
- Lino Delgado. "A propósito: Los hoteles del General Gómez". El Nacional, 29/01/80.
- Ana Mercedes Pérez. "El pensamiento político de Pío Gil". Élite, Caracas, nr. 2069 del 13/03/65.
- Fermín Brito. "Ante un debatido hecho histórico:  Relación de la dramática entrevista de Bolívar con Monteverde el año de1812". El Universal, Caracas, 27/04/67.

Reproducción: "ALGUNOS DE LOS POCOS CONGRESANTES que quedan en Caracas, cambian impresiones", en: "Los bedeles sueñan cuando los congreantes parte". Fotografía de José Noguera (Noguerita).  Momento, Caracas, nr. 4 del 10/08/1956.

LOS CRESPOS HECHOS

Érase el parlamento postrero de Pérez Jiménez
Guido Sosola

Triunfante en las elecciones constituyentes de diciembre próximo pasado, por abril de 1953 ya tenía Marcos Pérez Jiménez conformado todo el Congreso Nacional que requería. La colaboración más destacada fue la de  Laureano Vallenilla Planchart, quien logró incorporar a aquellos elencos con los cuales el militar nunca tuvo tiempo de conocer y, menos, de cultivar una amistad que le negaban al esposo de una Chalbaud. 

Por supuesto, senadores y diputados promediaron un buen nivel de competencia y eficacia, conectados desde la curul con los intereses del largo gobierno provisional.  Se limitaban a tramitar las autorizaciones de ley, sin ejercer control, y de sancionar leyes de alta factura técnica, como lo denotan los diarios de debates de entonces, pero nunca pisaban el terreno de la polémica política que fue la culpable del asalto al Congreso de 1848, como refería siempre el general Giuseppe Monagas al general Juan Vicente Gómez, tendiendo un puente entre  la casa de Las Monjas y la de Miraflores.

Cinco años después, inventándose el plebiscito que ganó, como la constituyente, Pérez Jiménez debía renovar el Congreso para el ejercicio 1958-1963 y, antes de su caída, ya tenía lista cada cámara con sus suplentes, así como todas las concejalías y asambleas legislativas del país. La prensa de la época está llena de nombres que, incluso, fracasaron en sus “candidaturas”  y  que ahora sorprenderían a más de uno.

Ese parlamento del hijo de Michelena no era tal, por su subordinación, miedo y dependencia con Miraflores, amén de los negocios que enjugaron buena parte de sus integrantes, pero el único requisito que les exigía, además de la lealtad convenida, fueron las credenciales: unos, académicos; otros, empresarios. Es obvio el contraste con el presente, pues, encadenados a la avenida Urdaneta,  los oficialistas buscan y pretenden sobrevivir bajo un contrato de adhesión, esperando de los demás algo semejante: con elecciones amañadas, en 2020, pretenden resolver un Poder Legislativo trapichero que no se compadece con el de los ’50.

Muchísimos se quedaron con los crespos hechos hacia 1958, muy después, olvidados, incorporados a la vida del país turbulento de los ’60. A otros les ocurrirá lo mismo hacia 2020, incluso, en la acera opositora.

domingo, 17 de noviembre de 2019

DEL OTRO TRUJILLATO

Un millón de cartas sobre Caracas
Luis Barragán

La dictadura ha escenificado el triste espectáculo de una tal feria – además, internacional - del libro, a la vez que ha aislado al país, quebrando el mercado editorial, incluyendo las librerías que, por décadas, prestigiaron a la ciudad capital. La ironía que explica la propia existencia de un ministerio para la Cultura, también lo hace con la prácticamente clandestina recepción de la última novela de Mario Vargas Llosa: “Tiempos recios”  [Alfaguara, 2019], complementaría de “La fiesta del Chivo”  [Alfaguara, 2000]. Acotemos, siendo tan familiar el autor a los venezolanos que no tardábamos en leer inmediatamente sus novedades, hoy está desterradísimo de los anaqueles oficiales, excepto la oferta más o menos soterrada del vendedor de FILVEN de un viejo título del autor que lo sabe por siempre atractivo, aunque el precio no guarde correspondencia con los ácaros que anidan en  los ejemplares.

La última novela, afiliada al género de las clásicas dictaduras latinoamericanas, aunque parece anunciar  el otro rubro  que ha de versar sobre los  regímenes inéditos, como el de la Venezuela actual, reitera el protagonismo del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, un espécimen – si se quiere -  curioso en la era de la guerra fría y del proceso urbanizador mismo en el continente. Queda a los críticos dar con las pistas historiográficas y hemerográficas que contribuyeron a la magistral ingeniería narrativa de lo que, inicialmente, fue una sencilla curiosidad que le dio soporte al reconocido talento del hispano-peruano. Por ello, traemos a colación la entrevista que Raúl Acosta Rubio realizara al otrora embajador venezolano en República Dominicana, Luis María Chaffardet Urbina, para la extinta revista Élite (Caracas, nr. 2056 del  20/02/1965), a quien Trujillo le confesó que “o mato a Betancourt o él me mata a mí”, dándonos idea de algo más que una rivalidad en el proceso democratizador de este lado del mundo.

Una pelea a muerte sintetiza la confesión hecha, por cierto, a un diplomático de carrera que prestó sus servicios a Marcos Pérez Jiménez, iniciado con Isaías Medina Angarita y, esperando el ascenso, fue destinado a la isla caribeña en lugar de la Europa que bien conocía. El nuevo destino expresó la existencia de un documentado Plan Geopolítico para El Caribe que, por una parte, reconocía a República Dominicana como “centro y piedra angular” de la extensa área y que, por otra, el entrevistado se excusó de revelar: “Usted me va a perdonar, pero razones de Estado impiden decirlo”. Inferimos, hay dictaduras de vocación transitoria, aunque se prolonguen y finalicen con la propia muerte biológica de sus cabecillas, capaces de asimilar a los funcionarios públicos de carrera, mientras las de nuevo cuño ocultan la desprofesionalización y el nepotismo de sus nóminas, como ocurre con Maduro Moros, con aspiración  milenaria.

Observamos, con muestras de respeto y afecto, que Chaffardet Urbina consideró “tan injustamente detenido” a Pérez Jiménez y reiteró su antigua amistad hacia el también encarcelado Jesús María Castro León, con quien concertó, desde 1959, en Londres, el derrocamiento de Betancourt, añadida la impresión sueca de un millón de cartas subversivas que un avión subrepticiamente contratado en Estado Unidos, burlados los mecanismos de vigilancia, haría caer sobre Caracas.  Siguió cultivando la amistad con Trujillo, al cesar en sus funciones diplomáticas, señalando que lo “conocí y traté íntimamente”, para asegurar que “mi querido amigo, el Generalísimo Trujillo (…) cuando ya su mano ni castiga ni premia, tenía una personalidad avasalladora, una inteligencia y un don de mando poco comunes”.  Sólo imaginar la caída de un número tan considerable de panfletos sobre la ciudad,  conocida luego la operación efectiva de Los Aguiluchos que precipitaron un cantidad más modesta de volantes en la urbe de finales de noviembre de 1961,   da para una extraordinaria pieza literaria a lo Macondo; o la publicación de una entrevista de tamaño calibre y la misma difusión del hecho aéreo, resulta impensable por los consabidos afanes represivos y los rigores de la censura de la Venezuela de los días que corren.

Vargas Llosa indicó, en “Tiempos recios”,  que los consabidos sucesos guatemaltecos que le inspiraron,  provocaron numerosos asilados en la embajada perezjimenista, escuchándose acá las versiones radiales de Ciudad Trujillo [216, 261], pero muy seguramente le hubiese sido de utilidad la consulta de los “magníficos (e) impresionantes archivos” de Chaffardet Urbina que ojalá sobrevivan, después de medio siglo. Inevitable referencia, nos permite recordar el desconyuntamiento de la fundación que hubo para el rescate de los archivos históricos venezolanos en el extranjero  (FUNRES).  Difícil suponer a un régimen que reclama como suyo el presente siglo, enfrentado a la tentativa misma de un millón de tormentosas cartas o a la exposición y venta de una entrevista convencional o digital que lo cuestione severamente, aunque nunca se librará del talento y la habilidad de los narradores que pondrán algún día los debidos puntos sobre las íes que desesperadamente los reclaman.

Reproducciones: Élite, Caracas, nr.  2056 del 20/02/1965.
11/11/2019:
https://www.opinionynoticias.com/opinionhistoria/35989-barragan-l

lunes, 21 de octubre de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Roselena Ramírez. "A juicio del sociólogo Roberto Briceño León: Riqueza petrolera causa de la pobreza". El Globo, Caracas, 0/07/1998.
- Amable Sánchez Vivas y el Proyecto de Ley de Defensa del Idioma. La Efera, Caracas, 15/10/65.
- Giusepp Gianetto. "El problema educativo en su justa dimensión". El Nacional, 12/11/98.
- Iván Claudio entrevista a Ernesto Mayz Vallenilla: "La universidad está amenazada de muerte". El Universal, Caracas, 01/08/68.
- Lino Iribarren Celis. "Atisbos de la hora: El asalto a Cumaná en 1819". El Universal, 23/02/72.

Reproducción: Ilustración de Yépez, La Esfera (Caracs, 23/01/1958).

jueves, 20 de septiembre de 2018

PJ COMO TENDENCIA

EL MUNDO, martes, 8 de diciembre de 1998
Chávez propone el regreso a Venezuela de Pérez Jiménez
El ex dictador se encuentra actualmente exiliado en España
JAVIER ESPINOSA
Enviado especial

CARACAS.- El presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez, se mostró el domingo por la noche (madrugada del lunes en España) partidario del regreso a este país del ex dictador Marcos Pérez Jiménez, que actualmente se encuentra exiliado en España.
Si el general [Jiménez] quiere pasar los años por venir aquí, es nuestro criterio que no debe tener ningún impedimento. Ya está bien de tener fuera del país a un venezolano que cometió errores», dijo Chávez que, sin embargo, negó que Pérez Jiménez le esté asesorando.
Las conexiones entre el ex militar golpista y el autócrata que rigió los destinos de Venezuela durante 10 años han sido un especial motivo de controversia política en el ámbito local en los últimos meses.
Algunos dirigentes de los partidos tradicionales han cuestionado las convicciones democráticas de Chávez por estas amistades.
En este sentido, el mismo domingo, el ganador de los comicios se vanaglorió de la intentona golpista que lideró el 4 de febrero de 1992 y dedicó un saludo a &laqno;la muchachada rebelde del 4F».
El presidente Rafael Caldera lanzó ayer una explícita advertencia a Chávez para que no se preste a veleidades populistas. &laqno;El cambio tiene que ser en paz, en libertad, robusteciendo la democracia y no a través de otro sistema. No podemos dividir a los venezolanos», declaró el mandatario en un mensaje a la nación.
Entrevista
Chávez se entrevistó con Jiménez en su residencia de La Moraleja (en Madrid) el pasado mes de mayo y recibió el respaldo del antiguo dirigente militar.
Según adelantó este diario en aquel entonces, en dicho encuentro el propio anterior hombre fuerte del país le dijo:  ;Usted representa todo lo que yo anhelo. Venezuela, con su Presidencia, volverá a ser la nación que soñó Simón Bolívar».
Al igual que Chávez, Marcos Pérez Jiménez fue el abanderado de un grupo secreto que se creó en el seno del Ejército en 1944, la Unión Militar Patriótica, que acabó por alzarse contra el Gobierno de Rómulo Gallegos a finales de 1947. Jiménez abandonó el poder tras una nueva revuelta de los uniformados el 23 de enero de 1958.
Sin embargo, durante todos estos años la figura del dictador ha mantenido una cierta aureola entre algunos sectores de la sociedad venezolana, hasta el punto de que en los comicios de 1968 resultó elegido senador y sus seguidores ganaron en Caracas. Jiménez fue inhabilitado y continuó en el exilio.
El Gobierno de Estados Unidos, a través de un portavoz, también solicitó a Chávez que respete la Constitución» y anunció que le concederá de nuevo el visado para visitar ese país si lo solicita.
En este sentido, el presidente de Cuba, Fidel Castro, envió un mensaje de felicitación al nuevo presidente electo de Venezuela, en el que le desea: &laqno;Exito en la difícil e inmensa tarea que tienes por delante».

Fuente:
http://www.elmundo.es/elmundo/1998/diciembre/08/internacional/chavez.html

Breve nota LB:  Fallecido en 2001, hoy amanece como tendencia en Twitter el aniversario de Pérez Jiménez. Podría serlo de cualesquiera dictadores, pero - sin dudas - él constituye un fenómeno del imaginario político superviviente. No es la ocasión para despachar un ensayo al respecto que, de algún modo u otro, hemos hecho a través de distintos artículos. E, incluso, tenemos a la mano un texto tomado de la revista Vea y Lea (Caracas, 1970), sobre la posibilidad de un golpe que lo involucrase, muy antes que sus fuerzas políticas, parlamentaria y edilicias, se diluyeran. La tendencia habla por sí sola y resultará interesante escrutar las respuestas de los usuarios. Por lo pronto, he acá parte de lo que dijo Chávez sobre Pérez Jiménez y un reportaje de su nada difícil prisión de El Universal (Caracas, 04/08/1968).

domingo, 29 de julio de 2018

UNOS Y OTROS BARROTES

De los prisioneros de antes y de hoy
Luis Barragán


Medio siglo atrás, cumplida la pena impuesta, Marcos Pérez Jiménez se fue del país para no volver jamás. La tentación es la de versar sobre la dictadura que ejerció o, mejor, el fenómeno electoral que luego encarnó. Sin embargo, deseamos llamar la atención en torno a su prisión en Venezuela, contrastante con la que padeció y padece la dirigencia opositora actual.

Ciertamente, en la década de los ’60 del ‘XX,  por distintos motivos, incluyendo las tentativas de golpe de Estado y la insurrección armada de derecha e izquierda, fueron arrestados numerosos líderes y, por regla general, conducidos al Cuartel San Carlos y otras instalaciones semejantes, con algunas características: raramente incomunicados, recibían atención médica, contaban con un mínimo y seguro desenvolvimiento personal, los frecuentaban familiares  y relacionados, la prensa y los parlamentarios podían constatar las condiciones en las que se encontraban, algunos escribieron sus mejores libros tras  barrotes y, entre  otros aspectos, el no menos fundamental, estaban sometidos a un estricto proceso judicial.  Fácil comparación, los prisioneros o, mejor, rehenes políticos de hoy, no gozan siquiera de la oportuna presentación a los tribunales, cuyos actos resultan postergados infinidades de veces, en el caso de preverlos.

Desde hace tiempo, tenemos pendiente un trabajo extenso en la materia y, si bien es cierto que no a todos los apresados de las décadas anteriores les garantizaron sus derechos, por los excesos represivos de la época, no menos cierto es que una muestra de los más emblemáticos revela una relación de respeto que ahora, sencillamente, no se tiene. Podría aseverarse que, entre otros, Pérez Jiménez fue un encarcelado estelar de entonces, por una obvia significación política, y un equivalente aproximado sería Leopoldo López, quien – por cierto – se entregó pacíficamente en el contexto de un inédito acto de movilización ciudadana.

Principiando agosto de 1968, Pérez Jiménez salió en libertad, dejando constancia la prensa hasta del costo de la boletería aérea de las cinco pesonas qu lo acompañaron al extranjero, señalando que “en mi país fui tratado bien, no así en EE. UU.”.  Un reportaje de Rafael Simón Borges, con fotografías de Rafael Mármol, para El Universal (Caracas, 04/08/1968), revela las condiciones que soportó en la Cárcel Modelo de Caracas, parecidas a las de su celda en la Penitenciaría General de San Juan de Los Morros, la cual abandonó en 1964.

Observa el periodista, cinco puertas metálicas conducían al pequeño apartamento ocupado en la Modelo, equipado con cocina, televisor, tocadiscos, aparato radial ; dormitorio de amplio closet, baño privado  y un patio para ejercicios físicos, dibujaban una rutina que incluía la atención del secretario privado y de la persona que llevaba sus alimentos, la visita matutina de familiares y relacionados entre lunes y viernes, cumplimentada una agenda que añadía la lectura diaria de toda la prensa y la siesta. Al revisar los medios escritos de aquella también prolongada y difícil etapa histórica, podemos verificar que los traslados de un enemigo declarado del régimen democrático, a tal punto que abordó el avión de salida con la punta de una ametralladora a sus espaldas,  acarreaba un importante operativo de seguridad, incluso, para la revisión de las actas procesales, destacando por su pulcro vestir, junto a los abogados defensores, en la entrada y la salida de la otrora sede de la Corte Suprema de Justicia.

Algunos dirán de una exagerada atención, mientras otros elucubrarán sobre un pacto de complicidad con los gobernantes de turno.  Absurdo caso éste, porque finalizando el decenio e iniciándose el siguiente, Pérez Jiménez y sus representes, adquirieron tal importancia y calibre político que hizo necesario enmendar la Constitución de 1961.

Valga acotar, un reportaje de Ultario León, con elocuentes imágenes, para la revista Venezuela Gráfica (Caracas, nr. 570 del 07/09/1962), revela cómo se encontraban Jesús María Castro León, Martín Parada, Edito Ramírez, y otros sobresalientes conspiradores de aquellos años, en el Cuartel San Carlos. Obviamente, algo parecido resulta imposible en lo que va de la presente centuria, respecto a los prisioneros de consciencia lo cual descalifica moralmente a los clanes que gobiernan o dicen gobernar al país.

Reproducciones: Reportaje indicado de El Universal, Caracas, 1968.
30/07/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33198-de-los-prisioneros-de-antes-y-de-hoy

sábado, 14 de abril de 2018

EL PASADO: MÁS POR IGNORANCIA

Frente a 1958; frente a 2018
Luis Barragán


En proceso de diseño y diagramación, está pendiente una nueva edición de la revista especializada “Tiempo y Espacio”, dedicada a la etapa democrática venezolana. En ella, tendremos la ocasión de publicar un modesto trabajo – debidamente  arbitrado – sobre los (in) esperados acontecimientos del 1º de enero de 1958 que nos permitió abanicar las distintas posibilidades dispensadas por la dura y difícil coyuntura ante la feroz dictadura.

Sintetizando, vencido el plazo acordado por la constituyente de 1952, debían celebrarse los comicios generales para el período 1958-1963 y, sin oportunidad de repetir, Marcos Pérez Jiménez ensayó un inconstitucional, fraudulento y sobrevenido plebiscito que, obviamente, ganó. La oposición se encontraba postrada, como literalmente lo refirió uno de los fundadores de la Junta Patriótica, en el contexto de un generalizado descontento que también – tímidamente - daba alcance a los sectores e intereses más íntimos del poder, traumatizados por el problema de la sucesión presidencial.

Para 1957, fueron varios los escenarios políticos  abiertos, en el marco de una ilusa prosperidad económica que ya comenzaba a obscurecerse por la restricción voluntaria de las importaciones petroleras de Estados Unidos y el nivel de endeudamiento de un gobierno que apostaba por nuevas concesiones.  Por ejemplo, la celebración de las elecciones presidenciales, como lo ordenaba la Constitución de 1953, o la puntual reforma constitucional que permitiese la postulación de Pérez Jiménez. E, incluso, las posibilidades igualmente apuntaron al golpe de Estado o al “diálogo insólito” con los funcionarios del gobierno, todas consideradas, además, en un documento suscrito por el joven Luis Herrera Campíns, intitulado “Frente a 1958”, editado en su forzado exilio y que muy bien ejemplifica el nivel de discusión de actores de una clara y limpia vocación política.

Acelerados los eventos por el doble y frustrado alzamiento militar del 1º de enero, teniendo por contexto la protesta cada vez más generalizada y espontánea de la población, destacando la que corajudamente protagonizaron los estudiantes liceístas y universitarios, una firme e indoblegable convicción se unió a los hechos más afortunados, sin que a nadie  – probadas y cerradas las alternativas – se le ocurriese participar en el plebiscito de diciembre de 1957 o cualesquiera otras consultas parecidas, o textualmente cazar y generar un pacto con los círculos más o menos temerosos del poder, promover un acuerdo tras bastidores invocando cualquier pretexto que después dijera legitimarlo, y, muchísimo menos, aceptar favores personales. Hubiese sido tan absurdo como ridículo que, a sabiendas de las condiciones y de la composición misma del Consejo Supremo Electoral, aprendida la lección de 1952, alguien se empeñara en sufragar el plebiscito decembrino y, visto el resultado de antemano cantado, luego se levara  las manos aconsejando esperar otro quinquenio más.

Atravesamos una inédita etapa en la vida venezolana, confrontados con una dictadura de inspiración castro-comunista, aunque – aparentemente cándidos – a muchos se les antoje, tan sabios,  como un anacronismo. Solemos traer a colación el pasado, deseándolo para legitimar el más grosero oportunismo actual, más de las veces por ignorancia, que por un concienzudo inventario de los hechos. Empero, de asomar algún aprendizaje, el que más destaca es el de la entereza, coherencia y transparencia de propósitos y procedimientos para superar una dictadura, como la de 1958, que fue demasiado terrible, pero, al menos, con todos sus defectos, no hambreó descaradamente al país, ubicándonos frente a un 2018 lleno de desafíos irrenunciables, por más que los quieran aminorar o aligerar.

Fotografía: LB (Caracas, 2014). Curioso afiche aparecido en el centro histórico de la ciudad, con motivo del centenario de nacido MPJ.

15/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/15/frente-a-1958-frente-a-2018-por-luis-barragan/
https://www.analitica.com/opinion/frente-a-1958-frente-a-2018/
https://venezuelaunida.com/frente-a-1958-frente-a-2018-por-luis-barragan/

domingo, 21 de enero de 2018

TIMORATOS, POR FONDO

Érase el 23 de cada año
Guido Sosola

Hay cuatro fechas significativas, celebradas y vapuleadas a la vez por los estamentos políticos, ya que el resto del país todavía no las hace definitivamente suyas – siéndolas – al pesar demasiado la larga tradición del respetabilísimo y nunca bien ponderado día feriado. Las del 23 de enero, 19 de abril, 1º de mayo y 5 de julio que se extravían en el discurso oficial de gobierno y oposición, pugnan ya demasiado por hacerse vivas y palpables en el sentir cotidiano.

Se acerca, nada más y nada menos, que el 60º aniversario de la caída de Pérez Jiménez y algo inventará esta dictadura para digerirla y, como siempre, hacerla antesala de los actos ya de Estado del 4 de febrero. Seguramente incurrirá en una marcha de apoyo hacia Miraflores y aguarle, a su paso, la fiesta a   la Asamblea Nacional, en cuyos jardines no cupo la gente al instalarse el 5 de enero de 2015, convertido en un gran sarao de ocasión, y, en la más reciente, la soledad cundió por sus más acendrados rincones, pues nadie va al centro histórico de Caracas sin la mínima garantía de seguridad, incluyendo a los más arrojados críticos de las redes sociales.

Después del discurso de Luis Castro Leiva en 1998, en la plenaria parlamentaria de entonces, no ha habido un orador tan profundo y clarividente, acertado y preciso que lo haya igualado. Es difícil, cierto, conseguirlo y, aunque no demeritamos a nadie, elegirlo comporta una gran responsabilidad.de acuerdo a las apremiantes circunstancias que bien merecen una interpretación que reoriente, antes que nada, a la dirigencia política de oposición o al específico sector que ha fracasado en República Dominicana.

Érase el 23 de 1959 y, planteados los nombres de Miguel Otero Silva y José Luis Salcedo Bastardo, reservándose la estridencia ilustrada de Domingo Alberto Rangel para agasajar a Fidel Castro en el hemiciclo, días después, el Congreso hizo caso de la propuesta de Rafael Caldera: ambos debían hablar y hablaron. Instalándose apenas la corporación, no existía Reglamento alguno de Interior y de Debates, pero la sensatez, cosa que no se entiende sin la madurez, se impuso con la más amplia consulta de las fuerzas e individualidades que componían a ambas cámaras, incluyendo a genuinos héroes de la resistencia.

El 23 de 2018 luce diferente y, en lugar de Enrique Aristeguieta Gramcko, el único sobreviviente de la Junta Patriótica, al parecer, será Ramón Guillermo Aveledo, a quien muy pocos pueden cuestionar por su trayectoria parlamentaria, talento y habilidades, pero que intentará justificar y legitimar la presencia de Neville Chamberlain en Santo Domingo, porque – además – el Reglamento de Interior vigente le da amplias facultades al diputado-presidente Omar Barboza para decidirlo, apenas consultando a la directiva.  Que Aristeguieta Gramcko sea contrario a la línea impuesta por el cuarteto dominante de los partidos asamblearios, poco importaría, ya que hasta Luis Alfonso Dávila se caló a Jorge Olavarría un 5 de julio de 1999, administrándolo lo mejor que pudo. Luego, si llevásemos a los diputados actuales a la escena de 1959, seguramente hubiesen optado por Arturo Uslar Pietri, respetabilísimo aunque timoratísimo frente al gobierno de Pérez Jiménez que de un modo u otro consintió.

17/01/2018:
Fotografía: Enrique Aristeguieta Gramcko, tomada de la red.

viernes, 29 de diciembre de 2017

UNA CLÁUSULA IMAGINARIA

Del receso vedado en diciembre de 1957
Luis Barragán

En las vecindades del 60º aniversario de la caída de la dictadura perezjimenista, precedida por el infructuoso alzamiento escenificado por los tanques y aviones que estremecieron a Caracas, enviándole una poderosa señal a la Venezuela celebrativa del año nuevo, parece casi una socarronería hablar de algún receso de actividades. Por lo menos, el dirigente político de la oposición de entonces, estuvo muy lejos de reclamarlo.

Impensable hubiese sido que la otrora unidad opositora le concediese una tregua al gobierno, facilitando una suerte de armisticio que, sin lugar a dudas, aprovecharía. Y, por muchas que fuesen las flaquezas y los cansancios, la actividad continuaba por el despliegue de las organizaciones que sabían administrarlos y compensarlos, sin perder la necesaria continuidad de los esfuerzos.

No hubo partido político o sociedad civil organizada que se declarara en período vacacional, ni dirigente que se dispensara para disfrutar con la gallardía inaudita de unas comodidades negadas al resto de sus compañeros de causa. Todos estaban en permanente vigilia, seguimiento, evaluación e interpretación de los sucesos, por modestos que fuesen, capaces de derrumbar a la dictadura, como ocurrió.

Así, realizando por estos días un trabajo destinado a una revista académica con motivo de la insurgencia del 1º de enero de 1958,  nos encontramos con el testimonio de Pompeyo Márquez, a la sazón secretario general del Partido Comunista que, por cierto, dista demasiado de los escombros que hoy quedan. En su informe al comité central de abril de 1958, luego de considerar la búsqueda que se hizo de una salida pacífica y constitucional a la crisis de sucesión del año anterior, dejó constancia de las puntuales reuniones semanales del partido, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por la clandestinidad (*).

Luce obvio  el contraste con la situación actual, pues, a mitad de mes, fracasado el diálogo de República Dominicana en el que tercamente incursionaron, los factores que dicen monopolizar la unidad de la oposición, se declararon en vacaciones, como si alegasen una cláusula del imaginario contrato colectivo celebrado con la ciudadanía y hasta con la misma dictadura agradecida.  Constituye toda una peculiaridad del oficio y ejercicio político de estos tiempos, aunque los parlamentarios adscritos a la Fracción 16-JULIO proseguimos en nuestros esfuerzos.

(*) Márquez, Pompeyo (2002) “Pensamiento y acción. Obras escogidas”, El Centauro, Caracas: II, 304 ss.

31/12/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/31629-del-receso-vedado-en-diciembre-de-1957 
https://noticiasvenezuela.info/2018/01/del-receso-vedado-en-diciembre-de-1957

FRENTE A 1958

De un insólito diálogo para diciembre de 1957
Luis Barragán

El descenso de la dictadura perezjimenista, finalmente estrepitoso, respondió a un complejo proceso político que, sorprendentemente, ahora no ostenta la obviedad ganada en otros tiempos.  Consabido, la crisis gubernamental que, en propiedad, fue la de unas Fuerzas Armadas que le sirvió de expreso soporte institucional, interiormente conmocionada, expresando las realidades sociales y económicas que se empinaban a pesar de las amables apariencias, dispensó un interesante abanico de posibilidades, rápidamente esfumadas. 

La sucesión presidencial, clave y drama del momento, pudo recalar en la concertación y celebración de unos comicios libres para el período constitucional  1958-1963, quizá motivo iluso de las diligencias realizadas por José Giaccopini Zárraga, negociador tardío tras el infructuoso alzamiento del primero de enero de 1958. Los escenarios contrafactuales del caso, pudieron reportar el concurso de algunas parcialidades del sector opositor, ciertamente deprimido en medio de la bulliciosa propaganda oficial que clamaba por la prosperidad alcanzada.

Reivindicando el debate político que la actual centuria desconoce, por su responsable asunción, sobriedad y profundidad,  Luis Herrera Campíns, en el exilio, propuso también lo que denominó el “diálogo insólito” de los representantes de COPEI, AD y URD con emisarios autorizados de la dictadura para procurar una “salida decente a la encrucijada de 1958”, siendo el voto la “única arma que ha derrotado a la dictadura”.  Añadía “la posibilidad de un golpe militar es un temor constante de la dictadura, que lo teme tanto como ciertos sectores oposicionistas consideran inevitable un nuevo golpe del General Pérez Jiménez”. No obstante,  estuvo consciente del “día en que un cuartel de Caracas o Maracay se alce con la determinación de pelear,  ese día se desplomará la dictadura por inhibición de sus sostenedores” (*).

Ventiladas las otras alternativas, los hechos se impusieron con una firme y consecuente respuesta de la unidad opositora de entonces y, lejos de acampar en el eventual y provechoso contacto con los citados emisarios que, cierto, no se atrevieron siquiera a sugerir alguna prebenda personal, ocurrió lo que todo el mundo sabe. Dentro y fuera del país, en la cárcel o en la clandestinidad,  pendiendo del escaso espacio de maniobra disponible, el dirigente opositor, se abrió paso en el generoso el camino de la articulación para una transición exitosa.

Distantes las necesarias y objetivas condiciones para un diálogo que, en consecuencia, hubiese sido infértil, regresivo e incomprensible,  tampoco, por muy navideño que fuese el período, nadie esgrimió el pretexto y motivo para vacacionar. El dirigente político promedio de entonces, sabía con exactitud de la gravedad de las circunstancias y, lejos de todo lance narcisista, asumió y cumplió cabalmente con su deber histórico.

(*) Herrera-Campíns, Luis (1957) “Frente a 1958 (Material de discusión política electoral venezolana)”, Ediciones Hercamdi, Roma, 1957: 41  s., 59, 60. Años más tarde, en un ensayo conmemorativo, soslayó una particular alusión al diálogo, pues, el  momento no lo requería; cfr. Herrera Campíns, Luis (1978) “Transición política”, en: AA.VV. “1958. Transición de la dictadura a la democracia en Venezuela”, Editorial Ariel, Barcelona: 83-157. El referido documento de 1957, fue auspiciado por el Triángulo de Información Europa Las Américas (TIELA), boletín informativo promovido por el exilio socialcristiano; vid.  Colménarez M., Néstor E. (1998) “TIELA. Testimonio de lucha”,  Universidad de Carabobo, Valencia.

Reproducción: "- 'Mire padre -, parece decirle el Tte. Cnel. Marcos Pérez Jiménez, Jef (SIC) del Estado Mayor, al padre Verde -, Ud., le pone un poquito de de esta picante guasacaca a un pedazo de hallaquita, y verá que es un manjar para los dioses'. El aludido no se deja convencer y sigue la conversación. Este es uno de los instantes captados por nuestro fotógrafo Flores en el 'Bautizo' del libro de Andrés E. Blanco, en cuyo motivo una apetitosa ternera hizo las delicias de los asistentes". Se trató del libro "Vargas, el albacea de la angustia". Últimas Noticias, Caracas, 11/01/1948.

30/12/2017:

(EXTRA) VAGANCIAS

De una breve comparación
Luis Barragán

Acercándonos al 60º aniversario de la caída de la dictadura perezjimenista, nos permitimos señalar dos de las circunstancias que caracterizaron el destino posterior del tachirense. Inevitable, obviamente contrastan con las vibrantes personalidades del régimen actual.

El dictador fue juzgado en Venezuela, siendo recluido en un área especial de la Cárcel Modelo con las garantías mínimas para su integridad personal. Las gráficas de la prensa de aquellos años sesenta, dejan constancia de la vestimenta pulcra y hasta elegante en sus traslados a la sede de la Corte Suprema de Justicia, por no abundar sobre el régimen de visitas del que gozaba, siendo impensable confundirlo con los reclusos comunes del referido centro penitenciario.

La sentencia definitivamente firme que recayó sobre Pérez Jiménez, quizá atenuada para facilitar su cumplimiento, limitando su estancia en el país, fue por peculado y malversación. Puede decirse, a grandes rasgos, que robó unos buenos reales de la nación para irse definitivamente a vivir a Madrid, en una residencia con blindaje anti-atómico, trabajando – como buen andino – disciplinadamente el resto de su vida, para multiplicar la fortuna original.

Huelga comentar las condiciones que sufre el preso político de hoy, por lo que rápidamente aludimos al propio chavista que es detenido o perseguido por peculador y malversador, por razones enteramente estalinistas, pues, si algo tenemos es la corrupción masiva, descarada e impune en toda la dictadura, capaz de los más inimaginables y obscuros negocios. Del Pino o Ramírez, preso o buscado, demoledores de lo que fue una promisoria industria, como la petrolera,  expresan la inevitable purga de una dictadura en la que no caben todos, por lo que probarán de la propia medicina con juicios amañados, vedados a la libre investigación periodística, que agregarán otros y más sensibles elementos, por motivos diferentes, a la formidable presunción de sus responsabilidades efectivas en la debacle.

Por lo demás, resulta incomparable el dictador que mudó su futuro a España, con un estilo de vida moderado que, apenas, supo de la filtración periodística del emparentamiento de la tercera o cuarta generación con una familia de la llamada nobleza europea, respecto a la conducta extravagante de los nuevos ricos que ha parido y exportado la tal revolución en curso. Frecuentemente, tienen por residencia una muy cotizada urbanización en cualquier continente, por vecinos a celebridades de las que esperan capturar fotográficamente una nalga al aire para una ulterior y suculenta anécdota, metidos en los negocios más turbios que honran la demenciales fortunas, robadas bajo las consignas del anti-imperialismo, la soberanía, el patriotismo sin fin y cualesquiera otras que les sirvieron de enjuague bucal.

Reproducción: Vista parcial de la portada de la revista Élite, Carcas, nr. 3267 de 07/1983.
09/01/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/01/de-una-breve-comparacion-por-luis-barragan-luisbarraganj/

domingo, 15 de octubre de 2017

NOTAS ESEQUIBANAS


El Nacional, Caracas, 17/06/1981.


El Nacional, Caracas, 18/04/1981.


El Nacional, Caracas, 13/04/1981.

jueves, 31 de agosto de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- I. A. "José León Escalante, intelectual tachirense de valía". El Gráfico, Caracas, 10/12/1949.
- Braulio Jatar Dotti. "La provincia de Coro". El Nacional, Caracas, 26/07/77.
- Carlos Blanco. "¿De qué viven los políticos?". El Diario de Caracas, 14/07/87.
- Caremis. "Cuando Gómez viajaba a La Carlota y almorzaba en La Casona". El Diario de Caracas, 09/12/85.
- Augusto Pi Suñer. "La alimentación en Venezuela". El Nacional, 01/06/49.

Fotografía de Francisco Edmundo "Gordo" Pérez: LLuviosa celebración de los actos del 5 de Julio, en el Congreso. Marcos Pérez Jiménez, encargado del ministerio de la Defensa, "sin perder la apostura (SIC) militar"; en el fondo, el encargado del ministerio de Fomento, José Martorano Batistini. El Nacional, Caracas, 06/07/48. 

sábado, 21 de enero de 2017

DE LA ALDEA A LA METRÓPOLI

De la ciudadanía improvisada: Pérez Jiménez, el remodelador
Luis Barragán


Largado del país Pérez Jiménez, los sucesivos mensajes presidenciales abundaron sobre la herencia faraónica de la dictadura. Caracas, la principal vitrina para un imaginario social que quizá perdura, impresas las dactilares del auge petrolero de entonces, exhibió formidables obras de ingeniería que reafirmaron su importancia en relación al resto del país, por cierto, caracterizado por Rodolfo Quintero como “un puñado de aldeas regadas en un amplio territorio” al principiar el siglo XX  [1]. 

Sostenemos, la ciudad capital que conoció nuestra generación jamás fue la de finales de los años ’50, por ejemplo, con el desarrollo de una infraestructura sanitaria y vial, suministro de agua y electricidad que llegó con la democracia representativa.  Inimaginable, hemos recibido el comentario y testimonio de una urbe de dramáticos contrastes, pues, el complejo comercial y de oficinas del Centro Simón Bolívar poco abonaba a una gigantesca urdimbre de angostas calles y callejuelas despavimentadas, escasos sistemas de drenaje u otros servicios básicos  por no citar algunos de los casos que todavía despiertan alguna polémica como el de la vivienda.

Otro comentario, frecuente en las redes sociales especializadas en la nostalgia de la ciudad que se fue, obedece a la demolición de viejos referentes arquitectónicos que le permitió a la dictadura militar desarrollar libremente sus proyectos, siendo tan de antigua data y significación histórica como la casa natal de Francisco de Miranda o el Colegio Chávez (o Cháves).  Y, aunque no fijase criterio estético alguno, el “sabor de modernidad, de cosmopolitismo (…) sin lugar a dudas se correspondía con el discurso del régimen” [2], cuyos propósitos más audaces de transformación urbana – creemos – eran irrealizables aun a mediano plazo.

Una rápida observación de la prensa escrita de finales del decenio militar, da cuenta de estudios adelantados por el Banco Obrero para sustituir los bloques de la meritorísima urbanización El Silencio, por numerosos y rendidores superbloques; o la circunstancia misma de haber afectado la fachada del Teatro Municipal para edificar el Centro Simón Bolívar, nos avisa de la escasa importancia que le concedió a una obra sobreviviente del período guzmancista y la posibilidad que hubo de proseguir hacia el sur del casco histórico para una desinhibida y completa remodelación.  Luego, caracterizada como una metrópoli en constante mudanza, fuesen o no sus inmuebles de extraordinario valor, la memoria histórica y el sentido identitario resultaron irrelevantes para los gobernantes de turno.

Nos parece que toda la responsabilidad no ha de recaer en Pérez Jiménez y su equipo gobernante, porque de alguna manera debía legitimar su voluntad remodeladora y, así, hallamos un reportaje de Gilberto Pinto realizado para un popular magazine, cuya edición se inspiró en la celebración del IX Congreso Panamericano de Arquitectura, con sede en Caracas. Al entrevistar a Rafael Seijas Cook, el prestigioso poeta-arquitecto que hemos leído en las entregas más remotas de la revista Élite, éste señaló que “yo creo que Venezuela es una nación en donde la arquitectura colonial dejó muy pocos exponentes de verdadera calidad”, excepto las iglesias, ya que los arquitectos españoles de vanguardia eran destinados a México y Perú; o Víctor Ron Pedrique exaltó el adelanto arquitectónico caraqueño que “ha aprovechado las últimas técnicas y materiales de la post-guerra”, sin equivalente en otras latitudes [3].

Por consiguiente,  los más respetados arquitectos de la época autorizaron moralmente al régimen en su vasto empeño de remodelación sintetiza la otra cara de la ciudad-petróleo sobre la cual versó el ensayo antropológico de Quintero, aunque es necesario indagar en los supervivientes archivos de notarías y registros mercantiles para saber de una oportunidad irrepetible de negocios, o en la opinión que pudo sostener el profesorado de arquitectura a tiempo completo de nuestras universidades.  González Abreu, asegurándolo como una plataforma de proyección clasista, observa que “el negocio de la construcción era una de las actividades que más estrechamente vinculaba a los hombres de la gran empresa con los uniformados y testaferros civiles en Miraflores” [4].

Cierto, el nuevo aniversario de la huida de Pérez Jiménez, privilegia naturalmente los aspectos políticos que logran una visible significación actual, relegando los que podríamos denominar metapolíticos, pues, siguiendo a Puerta Bautista, al considerar los procesos de urbanización y las políticas de bienestar social por obra de la directa intervención gubernamental en la vida social, no fue otra que la “finalidad de improvisar ciudadanos que siguieran los lineamientos del régimen” [5].  Aproximación ésta que puede autorizar a una reflexión en torno a la otra metrópolis petrolera que hoy tenemos, evidentemente regresiva, en la que las misiones oficiales de vivienda la llevan a la extraordinaria afectación de la vida urbana fuera de un legítimo control, escondiendo relaciones de poder e intereses económicos so pretexto de las justificadísimas urgencias de los sectores más vulnerables que muy transitoriamente resuelven o dicen resolver sus problemas.

[1]    Rodolfo Quintero (1985) “La cultura del petróleo”, UCV, Caracas: 59.
[2]    Ocarina Castillo D’Imperio (1990) “Los años del buldozer. Ideología y política 1948-1958”, UCV, Caracas: 159.
[3]    Gilberto Pinto (1955) “Los viejos arquitectos ante la nueva Caracas”, Élite, Caracas, nr. 1564 del 24/09.
[4]    Manuel González Abreu (1997) “Auge y caída del perezjimenismo (el papel del empresariado)”, UCV, Caracas: 92.
[5]    Lorena Puerta Bautista (2015) “La batalla contra el rancho: Una ilusión de modernidad urbana en Caracas”, en: AA. VV. “Cuando las bayonetas hablan. Nuevas miradas sobre la dictadura militar”, Universidad Metropolitana, Caracas: 461.

Fotografía: http://mariafsigillo.blogspot.com/2012/09/calles-y-comercios-de-aquella-caracas.html
Reproducción:  Rafael Seijas Cook para un reportaje de Ana Mercedes Pérez. "Ayer ellos fueron famosos". Élite, Caracas, nr. 1962 del 04/05/1963.
23/01/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28796-luis-barragan
http://www.ventevenezuela.org/la-ciudadania-improvisada-perez-jimenez-remodelador-luis-barragan/
http://class987fm.com/2017/01/23/de-la-ciudadania-improvisada-perez-jimenez-el-remodelador-luisbarraganj/
http://www.scoopnest.com/es/user/NoticiasVenezue/823501743162093568