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lunes, 29 de junio de 2020

NOTICIERO DIGITAL

- J. D. García Bacca. "Interpretación visual del universo". El Nacional, Caracas, 20/09/1948.
- Lupe Rumazo. "A los 85 años de Juan David García Bacca: Nuevo sistema de crítica literaria". El Nacional, 06/07/86.
- Margarita D'Amico. "Alejandro Otero en la vanguardia espacial". Vea y Lea, Caracas, nr. 92 del 21/09/71.
- Raimundo Ledezma entrevista a José Manzo González (PRN). Élite, Caracas, nr. 2055 del 13-02-65.
- Carlos Arturo Pardo. "La discusión es vital para el IV Congreso (PCV)". Deslinde, Caracas, 15/12/69.

Ilustración: Pedro León Zapata. Diario El Nacional, Caracas (on line). Fecha imprecisa, aunque obviamente refiere al régimen chavista.

lunes, 16 de diciembre de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Alfredo Anzola Montaubán. "Prospectiva: La Venzuela de 1985". SIC, Caracas, nr. 307 de 07/1968.
- Alejandro Otero. "Monócromos". El Nacional, 11/03/90.
- Luisa Richter y el retrato de Carlos Andrés Pérez. Resumen, Caracas, nr. 116 del 25/01/76.
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: Aprender a no ser". El Nacional, 22/04/73.
- Manuel Caballero. "El loco que se creía Simón Bolívar". El Universal, Caracas, 02/01/2000.

Reproducción: Eduardo Robles Piquer (RAS) en el trazo de Pedro León Zapata. El Nacional, Caracas, 01/02/1982.

domingo, 1 de abril de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO



- Rubén Ferrer Rosas. "1910-1968: Manuel García Conde, un gran sacerdote que consagró su vida a Maturín". El Nacional, Caracas, 27/10/1968.
- Omar Alberto Pérez. "Guzmán Blanco y los límites guayaneses". El Nacional, 28/02/82.
- Fidel Castro: "Cumpliremos la zafra". Deslinde, Caracas, 15 al 30/04/70.
- Hugo Briceño Salas. "La universidad y el país". La Esfera, Caracas, 02/06/66.
- Carlos Canache Mata. "Alejandro Otero en Italia". El Nacional, 08/10/77.

jueves, 26 de septiembre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Presidente Herrera Campíns inaugura sede de la Hemeroteca Nacional en Mucubají. El Diario de Caracas, 05/01/1980.
- Mario Torrealba Lossi. "José Luis Sánchez Truncador". Élite, Caracas, nr. 1400 del 02/08/1952.
- Ramón Hernández entrevista a Ludovico Silva. Últimas Noticias, Caracas, 24/06/78. Suplemento Cultural.
- S/f. "A propósito de 'Las Riberas' de Mario Briceño Iragorry". Crítica Contemporánea, Caracas, nr. 5 de 05/61.
- Sergio Antillano y la venidera exposición de Alejandro Otero en París. El Nacional, Caracas, 24/05/48.

Reproducción: Oscar Yánes. "(Francisco J. Duarte) Uno de los matemáticos más notables del mundo es venezolano y vive en Caracas". Últimas Noticias, Caracas, 12 de junio de 1948.

jueves, 24 de enero de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Helena Sassone. "Arte colonial venezolano". Momento, Caracas, nr. 31 del 15/02/1957.
- César Rengifo. "Presente y porvenir de la pintura: Del abstraccionismo a un nuevo realismo". El Nacional, Caracas, 16/07/48.
- Roberto Montero Castro. "Mercedes Pardo, nueva síntesis del color". Resumen, Caracas, nr. 173 del 27/02/77.
- Alejandro Otero. "Creadores de los noventa". El Nacional, 03/08/83.
- María Elena Ramos. "Aprender a ver". El Nacional, 07/11/82. Papel Literario.

Fotografía: "Miguel Arroyo, director del Museo y Juan Calzadilla, uno de los empleados, conversando con 'Elite'". Reportaje de Víctor Manuel Reinoso: "El robo de los cuadros" (CIen años de pintura francesa, Museo de Bellas Artes), con fotografías de Scotto. Elite, Caracas, nr. 1948 del 26/01/63.

lunes, 1 de octubre de 2012

CUENTA RÁPIDA

De las siete óes
Luis Barragán


Finalizando la exitosa campaña electoral de la oposición democrática, ella – irrevocablemente – sintetiza los muchos años de lucha en las condiciones más desventajosas que antes nadie pudo imaginar.  Serán muchas las lecturas del 7 – O, a sabiendas – por una parte – que el triunfo tendrá centenares de padres, en contraste con la orfandad de las derrotas pasadas;  y – por otra – que sólo el tiempo dirá de los motivos, razones o factores decisivos, ocupando a historiadores y politólogos de una superior imaginación, en detrimento de los hechos y actores que ahora pudieran deslumbrarnos. No obstante, incurrimos en la temeridad de apostar por la relevancia de algunos.

En primer lugar, esa inmensa necesidad del sentido común para salir de la crisis, frente al superestatismo que, paradójicamente, ha lesionado al Estado. E, incluso,  demostrado en la última sesión parlamentaria, el oficialismo  el  “neoliberalismo” de la sensatez ahora urgente e  indispensable, aunque no supieron definirlo, o – lo que es peor – se ha hecho práctica esencial de un gobierno tercerizador descarado, ilicitador sistemático, negador de las convenciones colectivas, entre otros de los aspectos denunciados en su momento por el diputado Américo de Grazia.

En segunda instancia, la correcta interpretación de las aspiraciones mayoritarias que, si bien reconocen a Chávez Frías como un problema en sí mism o, están   fundamentalmente interesadas por las propuestas que haya para solventar los gravísimos problemas de la inseguridad personal, la violencia generalizada, el desempleo real y galopante, el alto costo de la vida, la carencia de un techo propio, la ineptitud de los servicios públicos, el doloso colapso de la industria eléctrica.  Recordemos que, a pesar de lo indicado por sendos estudios de opinión, en años anteriores el régimen nos indujo, incluyendo a los medios privados de comunicación que perseveraron en el mito, a darle un principalísimo protagonismo y una angustiosa prioridad al  inmediato derribamiento presidencial, en lugar de comprender, asumir y comprometerse con un proceso conceptual y estratégicamente político.

Tercera observación, a pesar de sus imperfecciones, una concertada dirección política, realizada por la Mesa de la Unidad, ha derivado en una dirección electoral y en una candidatura presidencial coherente, fundada y eficaz que deja atrás la experiencia amarga de una Coordinadora desbordada – agreguemos – por personalidades y partidos de maletín.  La venidera transición sabrá también de la polémica inherente a la conformación del consenso, cuya bondad reivindicará al conjugar el realismo indispensable con la ensoñación necesaria, pero – aspiramos – distará de las tempestuosas temeridades que el chavezato devenido chavismo procurará inescrupulosamente explotar cuando ocupe su adecuada trinchera opositora.

Cuarta acotación, porque se ha hecho –precisamente – política, el nuevo liderazgo de cuño intergeneracional marcará el retroceso y la minimización de las prácticas antipolíticas, aún en las versiones hoy realizadas por el oficialismo a través del izquierdismo que una vez denunciara el propio Lenin. La consistencia de una candidatura unitaria de la oposición, surgida de las primarias, como la de Capriles,  o la de los mismos gobernadores democráticos en funciones que soportarán muy brevemente el oportunismo de otros dudosos actores locales, tenderá a reivindicar a los necesarísimos partidos políticos, relegitimando los espacios que les son propios a las organizaciones de la llamada sociedad civil, reconocido el liderazgo institucional – por añadidura – de los alcaldes, ediles, parlamentarios regionales y nacionales.

Quinto inciso, recobrará el debate político su más generoso, definido y útil sentido, en reemplazo de las simulaciones del régimen actual que, irremediable, ha formalizado y manipulado la participación, golpeada la representación, distorsionando la vida democrática. La sola negación de Chávez Frías para discutir personalmente con Capriles  Radonski sobre intenciones y pretensiones, señala el fin de los interminables, fatigantes y encadenados monólogos en una sociedad irreductiblemente plural.

Sexta acotación, los traidores y mercenarios de último momento, quienes presumen de una actitud crítica y visionaria que nunca afloró en su debida oportunidad, ayudando a postergar – justamente – el debate, la discusión o la polémica en torno a los errores que la oposición acumuló hasta (in) voluntariamente, serán un ingrato recuerdo en el esfuerzo de sinceración y saneamiento del liderazgo alternativo. Y éste, siempre perfectible, habrá de expresar el sacrificio, el sufrimiento, el malestar y también la desesperación de todos aquellos venezolanos que pacientemente aportaron su grano de arena, una y otra vez, para un triunfo electoral, aguantando la violencia abierta o subrepticia de la persecución, la represión callejera, los procesos penales y administrativos, las filtraciones y delaciones,  la aparición en listas como la de Tascón, etc.

Séptima y última coletilla, la entidad armada responderá a la voluntad manifiesta del pueblo venezolano, cumpliendo inevitablemente con sus responsabilidades institucionales. Al respecto, aunque ha sido víctima de las descalificaciones, sumada una presuntísima y extraña condición de agente gubernamental, subrayamos el papel y la conducta muy sobria de Vicente Díaz, rector del CNE, quien – por si fuera poco – ha pedido lo que está en capacidad de dar: a guisa de ilustración, pública, personal y corajudamente adedó al presidencialísimo por su claro y elocuente ventajismo, como nunca se atrevería el díscolo internauta que, día a día, nos enferma de un radicalismo cómodo, interesado  y repleto de bytes.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/12919-de-las-siete-oes
Fotografía: LB, detalle de la pieza de Alejandro Otero de Plaza Venezuela, camino al mitin de cierre de Henrique Capriles en Caracas (30/09/12).

lunes, 3 de septiembre de 2012

PRO HEREDERE GESTIO

De las herederas del viento
Luis Barragán


El consabido hurto y  reaparición de la Odalisca de Matisse, en el extranjero, simboliza muy bien la situación experimentada por las obras de arte que, siendo del Estado, nos pertenecen a todos. Empero, otras piezas también sintetizan las realidades que nos agobian.

Hay amigos que también suelen fotografiar el genio artístico en su pública y libérrima manifestación. Murales y esculturas, llamadas a entenderse con el viento, apenas sobreviven: reconocer la recuperación hecha o intentada por el gobierno,  significa también una delación de sus incapacidades.

A modo de ilustración, se encuentra un testimonio de Jesús Soto, por siempre ubicado en el ya caraqueñísimo Parque Central, a la entrada de la Sala Plenaria. La medida acordada para evitar más que el deterioro, sencillamente el vandalismo y su desaparición, ha sido un ataúd vertical de vidrio transparente.

Una de tres o las tres, pues, por una parte, la franqueza del Estado es la de reconocer simplemente que el encapsulamiento evita que destrocen o se lleven la obra, una fórmula permanentemente provisional que es confesión de  la ineficacia y la desespecialización de los cuerpos policiales para investigar y atrapar a curiosos, rateros y, acaso, encomenderos de los grandes coleccionistas.  No hay mayor distancia con el cercado eléctrico de la esfera del guayanés que engalana una autopista, o el quirúrgico enrejamiento de los volantes aéreos de Alejandro Otero en los alrededores de una conocidísima plaza, cuya movilidad – nos antojamos – ha disminuido, como si – a su vez – encapsulara todas las porciones de smog que también la agobian.

Por otra, ocurre que el féretro transparentado del conjunto residencial, impide precisamente los efectos que la viva pieza desnuda exhibió por muchos años. A menos que aleguen la improbable voluntad del artista, el vidrio impide que la brisa corra libérrima, simplificándose en la predecible luz que la rebota exhausta, cuando antes se multiplicaba penetrando resquicios y colores para mil retratos simultáneos de sí.

Finalmente,  los personeros del Estado renuncian a toda labor de mantenimiento, aunque posiblemente cuenten con una puntualidad presupuestaria que sorprendería a propios y extraños. Perdiendo valor el inmenso inmueble que ayer fue promesa en más de un sentido, las obras de Soto o la envidiable de Gego que era una trampa para el viento,  ya ida la pieza de Rafael Barrios, no gozan de las necesarias condiciones de preservación, porque los ministerios no pagan el condominio que ayudaría tanto,  condenadas como ocurre – por ejemplo – con las expuestas en  la estación Chacaíto del Metro de Caracas.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/12691-de-las-herederas-del-viento
Fotografía: Rodney Castro, obra de Jesús Soto a la entrada de la Sala Plenaria de Parque Central (Caracas, 2009)

martes, 29 de mayo de 2012

DESAPACIGUADOR

EL NACIONAL - Domingo 17 de Mayo de 2009     Siete Días/7
Alejandro Otero, el arte de escribir
SIMÓN ALBERTO CONSALVI


A Carolina Otero

Cuando uno lee las páginas de Memoria crítica redescubre a un personaje que quizás no fue valorado en su tiempo por la diversidad de facetas de su personalidad.

Unos lo admiraron como pintor; otros, como escultor; algunos, como escritor. Pero esta vertiente, no obstante, pudo haber pasado inadvertida en quien escribía de manera circunstancial, o para defender con pasión, persuasión y entusiasmo lo que postulaba.

La edición de los escritos de Alejandro Otero es una fiesta de la cultura en momentos de negación y oscuridad.

Ilustran la historia del arte en Venezuela durante medio siglo, pero su valor no es meramente testimonial. El novelista José Balza sostiene que "como escritor (Alejandro), posee la elegancia, la agudeza y la coherencia de un gran ensayista".

La edición de sus textos completos lo comprueba.

Memoria crítica es la hazaña de Artesanogroup Editores, bajo la dirección de Carmen Julieta Centeno, un volumen ilustrado, elegantemente diseñado por Pedro Mancilla e impreso por Editorial Arte. La devoción por el arte de Otero, y sobre todo por sus escritos, de Douglas Monroy y Luisa Pérez Gil, la hicieron posible.

Esta Memoria sigue al volumen Alejandro Otero ante la crítica / Voces en el sendero plástico, de 2006, en cuyas páginas se recogen juicios internacionales sobre el pintor.

De modo que con la edición de Memoria crítica se completa la contribución personal, la visión del hombre sobre sí mismo, sus orígenes guayaneses, sus creencias, dudas e incertidumbres, los avatares de su propio arte, sus diversas etapas, estilos, estudios y viajes. Uno de los textos que mejor lo perfila está perdido en las 749 páginas de Memoria crítica. Cuando escribe que siempre cuestionó lo que hacía, en una breve frase Alejandro trazó su autorretrato con fidelidad. El saber tanto y haber visto tanto, estudiado con pasión la historia del arte y la Vida de los grandes artistas de Giorgio Vasari, y, paralelamente, el poseer una sensibilidad excepcional, fueron desarrollando en el pintor, el escultor y el escritor esa desazón de inconformidad que se tradujo en un cuestionamiento sin conformidades.

En 1945 viajó a Nueva York y París. "...En esto andaba cuando se me presentó la oportunidad de ir a Europa y pasar por Estados Unidos. En Nueva York, mi mayor ansiedad era ver todos los Picassos que pudiera y a Cézanne, pero vi también Corots y Goyas, Grecos, Kandinskys, Matisses. En el Louvre, Leonardo, Mantegna, Rafael, Rubens, todo ello en el curso de pocos días...".

Tanta voracidad en el ver pinturas de tan diversas épocas y estilos, confiesa, lo afectó seriamente. Leamos: "La confusión iba siendo tan grande que perdí todo horizonte y dejé de pintar por meses".

Alejandro no era un veedor cualquiera del arte, sino un artista que interrogaba la grandeza singular de aquellos maestros, y ahí estaba el problema. No era indiferente, y quería, sin duda, ser grande, y lo fue. Relata cómo se fue liberando de la influencia de Picasso para afirmar su propia obra: Cafeteras, Papeles pintados, Tablones y Coloritmos.

En los setenta se fascinó con la tecnología, se dedicó pasionalmente a la escultura. Decir que dejó la pintura es poco exacto, la fue transformando porque en la escultura también iban la pintura y el pintor. Alejandro realizó obras extraordinarias como Delta solar, instalada en el paisaje de Washington, frente al Museo del Aire y del Espacio. Conviene recordar que para instalar una obra de arte en un lugar público de Washington se necesita una ley especial del Congreso. Es explicable el entusiasmo que despertó en él.

De ese tiempo data su Estructura solar, presentada en el Castello Sforzesco de Milán: la antigüedad y el futuro.

Me fasciné con su proyecto de esculturas navegables para el río Charles de Boston, barcazas de plástico, cuyos mecanismos describió con especial encanto.

Alejandro también se sentía inconforme con su estilo de escritor, pero su prosa fluida está cargada de enciclopedismo y de pasión crítica. Aquí están sus testimonios, sus ideas, sus entusiasmos (como cuando visitaba a Reverón), su polémica con Miguel Otero Silva sobre abstraccionismo y figuración, sus confesiones, sus bellas batallas perdidas.

Una de estas batallas perdidas no fue exclusivamente suya, sino de todos. Alejandro abogó por que las dos obras históricas de Juan Lovera, "obras capitales de nuestra pintura republicana", El 5 de julio y El 19 de abril, que se encontraban en la Galería de Arte Nacional, no fueran trasladadas al Concejo Municipal, como en efecto sucedió. Tan extraordinario tesoro del arte y de la historia se encuentra desde entones, 1978, "en el apartado rincón de la capilla de Santa Rosa de Lima, donde las condiciones de luz y de colocación, de temperatura y de humedad ambiental son con certeza las menos apropiadas para observarlas y conservarlas".

Alejandro dijo: "Mi pintura no ha sido hecha para apaciguar".