Del recandidato caraqueño
Luis Barragán
Hay quienes – expresa o tácitamente – esgrimen una superioridad moral que, luego, escudriñándolos, no se les encuentra. Suele ocurrir, los beneficiarios de una herencia ampliamente (re) conocida suelen también agotar sus mejores esfuerzos en acomplejar a los demás, aunque se digan de una humildad descomunal.
Otrora jerarca del Consejo Nacional Electoral (CNE), disfruta de un inmenso ventajismo – entre otros – electoral, exhibiéndose donde sus contendores no pueden llegar en el presente y jamás pudieron en el pasado. Ha cubierto la ciudad con la tinta y el papel que engolosina al PSUV, trenzando los postes con sus pendones, pero también penetrado en lugares antes impensables.
Por ejemplo, la entrada hacia el sector de Bellas Artes en Caracas, muy bien lo advierte Rodríguez con un aviso de sus pretensiones reeleccionistas que engalana el puente hoy inútil entre el Teatro Teresa Carreño y el Hotel Alba, cuidadosamente diseñado y realizado por un paciente grafitero que seguramente tomó todo su tiempo para encaramar tan alto su repentina inspiración. O, apenas accedemos a los andenes de la estación Capitolio del Metro de Caracas, está el llamado del psiquiatra que ha sustituido la alienante publicidad de las sopas de sobre, por una agresiva estampa que los gobiernos democráticos, los que construyeron y continuaron la obra y el eficaz como aseado servicio, no se atrevieron porque existía – además – algo que mentaban peculado de uso.
El alcalde-recadidato, es el mismo que promueve espectáculos musicales en la UCV y, así no haya electricidad, traslada sus plantas para festejar al estudiantado que no está claro con estos actos - al detal - de violación a la autonomía universitaria. En todo caso, goza de un pasquín que riega la versión que le interese exudando cinismo con la tinta y el papel que falta para mejores causas.
Rodríguez deja que otro dé el salto a la denominada alcaldía mayor, pues la suya, la del Municipio Bolivariano Libertador de los pleonasmos que agobian, está llena o dice estar llena de agua. Por cierto, algo curioso es que un opositor que gane la llamada alcaldía menor sería ipso facto un fuerte contendor presidencial, pero no acontece así con Rodríguez.
¿Cómo sería de no querer a Caracas?, es la pregunta que inmediatamente nos hacemos al ver su profusa y cara publicidad. El emporio de la inseguridad personal, por decir lo menos, lo derrotará.
Fotgrafías: LB, Caracas, sábado 16/11/13.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/17420-del-recandidato-caraqueno
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domingo, 17 de noviembre de 2013
sábado, 10 de marzo de 2012
CARACAS

EL NACIONAL - VIERNES 23 DE JULIO DE 1999 / OPINION
Caracas 1967-1999
Jesús Sanoja Hernández
Caracas -y, desde luego, Venezuela- era otra en 1967, cuando discurrían los días de su cuatricentenario. En los carnavales, la noticia fue la fuga del Cuartel San Carlos, a través de un túnel, de Pompeyo Márquez, Guillermo García Ponce y Teodoro Petkoff, en vez de las orquestas traídas del exterior o los grupos de moda como Los Impala. En mayo la noticia volvió a ser de carácter político, con la "invasión de Machurucuto", pero en julio la gran noticia que veían incubándose a través de la propaganda oficial, no otra que la celebración del 25 de julio, pronto se vio empañada por el terremoto del 29 de julio. En la tarde de ese día, que era sábado, me preparaba yo para ir a la exposición de Carlos Contramaestre, en galería que si mal no recuerdo se llamaba El Puente, cuando la tierra se estremeció. Muy pocos de mis amigos, tan escasos como mis lectores, leyeron al día siguiente mi trabajo sobre la ciudad, firmado con el seudónimo de Eduardo Montes.
¿Qué tiene la Caracas de hoy que no haya tenido la de julio de 1967? Tiene, y es su orgullo, el Metro. En junio de aquel año el ministro de Obras Públicas, Sucre Figarella, se había quejado una vez más del boicot que Copei le había declarado a las partidas presupuestarias para adelantar la obra, contemplada para cubrir 20 kilómetros entre Catia y Petare, con 20 estaciones y una capacidad de transporte de 20 mil pasajeros en su primera etapa y de 45 mil en 1990. Y lo cierto es que durante el primer gobierno de Caldera, no sé por cuáles razones, el proyecto fue paralizado.
Tiene Parque Central, esa sí obra acometida por el primer Caldera. En 1972 su gobierno, a través del Centro Simón Bolívar, había reubicado a 161 familias del sector Hornos de Cal, y para el año siguiente previó Bs. 151,2 millones para las edificaciones de Parque Central, construcción que arrastró no pocas polémicas, más tarde prolongadas por documentos donde aparecían figuras como Rodríguez Amengual y Delfino, y acerca de los cuales no puedo escribir mucho porque en la memoria se me han acumulado nubes peligrosas.
Tiene la Cota Mil, concebida a finales de Leoni e inaugurada por Caldera, avenida que trajo divergencias en cuanto a si prolongarla hasta Catia, para enlazar con la autopista hacia La Guaira, o si trazarla hasta donde está hoy. Pastoreños y ambientalistas, celosos de su parroquia y de los bordes del Avila, se opusieron a la continuación de la Cota Mil. Tiene asimismo el tramo de la autopista "Rómulo Betancourt", de la que se sabe cuándo empezó pero no cuándo terminará. Vía, por cierto, congestionada en horas pico, tanto por el crecimiento de las dos ciudades satélites (Guatire-Guarenas) como por la afluencia hacia la Universidad Metropolitana.
Tiene los centros comerciales (como el CCCT), núcleos acerca de los cuales decía Carlos Rangel que llenaban el vacío de la ciudad que habíamos perdido, sin plazas ni retretas, ni sitios de congregación familiar o amistosa, y donde el cine convivía con la tasca, la venta de comida rápida, las tiendas de modas, las cafeterías y los salones de juegos infantiles made in USA. No tenía mall alguno. Cero Sambil.
Tenía mercados que aún existen (Coche, en la periferia; en el centro; Guaicaipuro en la Andrés Bello), pero no el mercado paralelo, con puestos de ventas en las aceras y proliferación de la "economía informal", ni mucho menos su extensión hacia el casco de la ciudad con invasión de lo que Arria, años más tarde del terremoto, llamó la Plaza Caracas, sucesivamente asiento de la Exposición King Kong, estacionamiento del Centro Simón Bolívar, espectáculos al aire libre, campamento mercantil y ágora política, en sustitución de la ya descartada Plaza O'Leary.
Tenía organización territorial (Departamento Libertador), del cual era capital, y su Concejo Municipal abarcaba administrativamente a los ahora denominados municipios Baruta, Chacao y El Hatillo, puesto que Petare (Distrito Sucre del Estado Miranda) se regía por cabildo propio, entonces muy poderoso, como el de Maracaibo, donde brotaron tempranamente los escándalos que en 1976-1977 derivaron en corrupción pionera. La fiebre municipalista que se posesionó del país, al punto de que hace poco se propuso uno yanomami, convirtió a la zona metropolitana en ciudad de cuatro alcaldías: Baruta con Las Mercedes que Abelardo Raidi amaba, Chacao con Irene como alcaldesa y El Hatillo como recodo turístico, quedando Caracas en cancha compartida por LCR y AD. Tenía el Nuevo Circo, pasión de Caremis, y dejó de tener el horroroso terminal. Tenía los rescatados, aunque irrescatables, teatro Municipal y Nacional, y no tenía la zona cultural Ateneo-Teresa Carreño-Maccsi, ni el Mavao, ni el Jacobo Borges. Siempre Caracas, sin embargo...
Fotografía: Leo Matíz. Elite, Caracas, 31/12/60.
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martes, 28 de febrero de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Bargalló. "Caracas resucita su historia". Elite, Caracas, nr. 1790 del 16/01/60.
- Apareció en traje de baño La India de El Paraíso. El Nacional, Caracas, 06/06/65.
- Paco Ortega. "¿Martín Bormann en Caracas?". Elite, Caracas, nr. 2045 del 05/12/64.
- Jesús Rosas Marcano. "Las bolas como origen del periodismo". Momento, Caracas, nr. 572 del 02/07/67.
- Fernando Travieso. "Descentralización: la gran alternativa. 4) Viabilidad jurídica". Resumen, Caracas, nr. 405 del 09/08/81.
Fotografía: El Nacional, Caracas, 29 de Abril de 1948.
lunes, 9 de enero de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Carlos Dorante. "El Poliedro (de Caracas) brillante". Resumen, Caracas, nr. 24 del 14/04/74.
- César Gíl escribe con fotografías de Villalobos. "Caracas, ciudad prisión". Momento, Caracas, nr. 770 del 18/07/71.
- Mediante decreto, Nerio Neri, gobernador del estado Miranda, prohibió las loterías del interior del país. Momento, nr. 503 del 10/04/66.
- Guillermo García Ponce y la tragedia caraqueña (derrumbes, torrentes). Tribuna Popular, Caracas, 11/08/60.
- "Los candidatos (presidenciales) responden a SIC". SIC, Caracas, nr. 360 de 12/73.
Fotografía: Juan Bimba, sede de Acción Democrática (1967).
martes, 30 de agosto de 2011
NOTICIERO RETRSPECTIVO
- Caremis. "Bajo Dios y Federación el D.F.". Momento, Caracas, nr. 398 del 01/03/64.
- Carlos Rodríguez Ganteaume. "La Universidad Católica se muda a La Vega". Momento, nr. 345 del 24/02/63.
- Mario Szichman. "Venezuela a través de los almanaques". Momento,nr. 755 del 03/01/71.
- Con fotografías de Justo Molina, Edith Guzmán escribe sobre la residencia presidencial de La Casona. Momento, nr. 507 del 03/04/66.
- Guillermo José Schael. "Caracas, un desafío". El Universal, Caracas, 13/03/84.
- Lumo Leva. "Los hampones: cómo los ven los que los pesiguen y juzgan" (Helena Fierro de Carrasquero, Honorio Aranguren, David Morales Bello). Momento, Caracas, nr. 339 del 13/01/63.
- Carlos Guerón. "La Comisión Asesora (de Relaciones Exteriores)". Resumen, Caracas, nr. 43 del 01/09/74.
- Aníbal Romero. "CAP: la magia ha terminado". El Diario de Caracas, 08/06/89.
- Domingo Alberto Rangel. "El Congreso y las investigaciones que cuentan". Economía Hoy, Caracas, 12/12/91.
- Rodolfo Quintero y el hampa que invade a la UCV. El Nacional, Caracas, 04/04/73.
Fotografía: Manuel Pérez Guerrero en la XXII Asamblea Anual de Fedecámaras, Valencia. Elite, Caracas, nr. 2112 del 28/06/66.
lunes, 15 de agosto de 2011
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- José Abenavide. "El pequeño mundo de la Plaza Bolívar". Elite, Caracas, nr. 1947 del 19/01/63.
- Judith Espinoza. "¿Cómo vive el estudiante caraqueño en Maracaibo?" (Marisol Martínez, Belkys Mata, Guillermo Arcay, Linda Hurtado). Variedades, Caracas, nr. 660 del 28/03/77.
- Enrique Rondón. "La era del centro del centro comercial".Momento, Caracas, nr. 772 del 02/05/71.
- Carmen Clemente Travieso. "En memoria de El Fundador de Catia. Francisco Suñé Bertrán transformó el paraje en el barrio populoso". El Nacional, Caracas, 05/04/50.
- Lucy Gómez y el medio siglo de la Parroquia Sucre. El Diario de Caracas, 21/12/86.
Fotografía: Esquina de La Bolsa, Caracas. Colección: Hannia Gómez.
lunes, 8 de agosto de 2011
BARAJANDO EL TIRO
EL NACIONAL, Caracas, 06 de Abril de 1997
Astucia policial
RAMON HERNANDEZ
Ya tengo siete calcomanías y el zumbido de un balazo a ras de la oreja; también el porte de armas, el carnet ad honoren, la sombra del bigote chorreado, las municiones y el frasquito de agua de valeriana. Exhibo un crucifijo que me resguarda de maldiciones y dos escapularios con la virgen del Carmen, de un lado, y la del Pilar, del otro, pero a nadie enseño las dos estampitas de José Gregorio Hernández, una sin sombrero, ni las dos ramas de ruda y la penca de sábila que llevo en el fondo del maletín. He decidido cuidarme. Pondré una alcabala en mis sueños y una garita con alambre de púas en sus alrededores. Contrataré una compañía de serenos para que protejan mis pasos, mi mayor capital, y un par de guardaespaldas para espantar las habladurías. Toque antes de entrar.
Frente a la casa de Dios, en Vista Alegre, ante los ojos de todos, cuatro malvados vestidos de ley y pasamontañas esperan a su víctima, que viene atrasada. Piden la identificación. Este es, teniente. Manos arriba, ¨dónde tienes la plata? Y aflojan un coñazo en el hígado y un culatazo contra el costillar. Asalto, infierno y llanto. En la oficina, están enterados de cada intersticio, de las facturas por pagar y de la ausencia de ánimos de venganza. Registran y castigan. Amenazan. Ausente en calor y opaco, el cañón se aloja sin sentimientos sobre la ceja. Con el uniforme de la Guardia Nacional no se levantan sospechas: pasa por un operativo. Todo calculado, hasta el lenguaje: apúrate, cabo. Todo preconcebido, menos el faltante, el dinero, se peló el datero. Apunte y siga.
Caracas se ha llenado de alcabalas y de pasos restringidos. Vivimos detrás de una muralla, tras las rejas, encerrados, enchufados a la televisión y ahuyentados de los parques y otras sombras al aire libre. Las asociaciones de vecinos y las empresas de vigilancia privada han levantado muros y cercas, controles, barreras y alto, no pase, para obviar asaltos, hurtos, secuestros y asesinatos con premeditación y alevosía. Pero el hampa siempre salta la verja, como cualquier gato, como un ratón, y se lleva las cadenas de oro, el diamante que dejó la abuela, un televisor, los cubrecamas, el VHS y un fajo de dólares, siempre encuentran divisas. Todavía no se llevan los cuadros de Trómpiz y Villaparedes ni los volúmenes de la Enciclopedia Británica empastada en cuero. Son ladrones de sobrevivencia, de ratos libres y días francos, con un modus operandi que bordea la ridiculez y el desencanto. Tan vacuos que ni los perros les ladran. Ni respire.
Desde que la televisión era en blanco y negro, y El Llanero Solitario y su amigo tonto se peleaban la audiencia con Patrulla de caminos, y sobre todo ahora -cuando los videoclips se dirigen a un público que debe ser virtual, nunca me tropiezo con ese tipo de gente en las aceras del Centro ni en los pasillos del Metro; si existen permanecen insondables detrás de los muros y las garitas que promueven las alcaldías-, los enemigos del entretenimiento y el ocio estéril, Pasquali, me oyes, han venido diciendo que la TV es una escuela para la delincuencia, que de las series hollywoodenses los malandros sacan las ideas para asaltar bancos o mantener con éxito una situación de rehenes en una verdadera tarde de perros. Guau.
Podría servir para unos y otros, y si así ocurriera -ojalá- llegaríamos a tener no sólo una delincuencia refinada y colindante en el crimen perfecto, sino que, con la práctica de resolver delitos cada vez más sofisticados, el éxito de nuestros detectives provocaría envidia al propio Holmes. Seríamos una exquisitez de país y no esta balurdería delincuencial en la que nos hemos convertido, aunque Edgar Sánchez diseñe en su propia mano alzada los uniformes de los policías municipales. Apártese, que voy sin frenos.
Frente a cualquier supermercado -todo el mundo lo sabe- en quince minutos y hasta menos puede extraviarse el más atornillado aparato de sonido de cualquier automóvil. No importa que alarmas tenga ni cuánto ruido haga, los cinco policías que custodian treinta metros más allá no se darán por enterados y si son requeridos alegarán que no pueden abandonar su punto de vigilancia, que llamen a una patrulla. Diga coño.
En cualquier serie televisiva, no importa lo mala que sea, lo insulso de su argumento ni cuan bobos sean los agentes policiales, cuando el mismo hecho ocurre más de una vez, inmediatamente montan una operación, mas no un operativo, y sin mayor despliegue publicitario capturaron al hampón, al sádico o al malentretenido. Aquí un ladrón se especializa en atracar a pellizco limpio a señoras gordas y mayores de cincuenta años que transiten de Gradillas a Sociedad, y no habrá una policía gorda mayor de cincuenta años que lo capture infraganti cuando la pellizque ahí, en donde se forma el caucho, donde duele que jode. Bachata.
Frente al supermercado de Santa Rosa de Lima, un choro estuvo robando hasta cinco reproductores de carros Sierra diarios, entre 5:00 a 7:00 de la tarde, durante más de dos años y nunca la policía se ocupó de aprenhederlo. El que lo sustituye ya lleva seis meses en lo mismo y está dispuesto a negociar el punto. Claro, lo vende caro, lo seguro se paga, igual que la tranquilidad. Lo normal en los alrededores del Centro Integral de esa urbanización, donde no ocurre ninguna de las cuarenta muertes de un fin de semana caraqueño, es que usted se baje a comprar una docena de huevos y luego de escandalizarse con los precios que ahí cobran se escandalice todavía más al darse cuenta que le han roto el vidrio con el mismo ladrillo de siempre y le han sustraído el reproductor y el maletín con el expediente de la señora Attas, pero nadie vio nada ni escuchó la alarma que casi nos deja sordos a todos, todavía.
En este lado del trópico y con esas experiencias criminales, escribir para la serie negra no encuentra alicientes en la cotidianidad. La realidad es tan fofa como la imaginación: todos los crímenes son perfectos y no porque sean extremadamente bien planeados y limpiamente ejecutados, sino porque a nadie importan. Una señora puede ir con las manos arribas media cuadra y no despierta sospechas de que se trate de un asalto. Para todos es un operativo policial. De esos thrillers tenemos ejemplos realmente escalofriantes: cuando los saqueos del 27, 28 y 29 de febrero de 1989, la Policía Metropolitana en un alarde de eficiencia superlativa, llegaba a los negocios antes que los saqueadores, rompía las puertas, se llevaban los cuerpos del delito -televisores, lavadoras, neveras y lomitos- y, apenas se iban, llegaban los habitantes de los cerros. Nadie sospechó nada extraño, aunque en los países que regularmente nos ponen de ejemplo y con cuerpos policiales mucho más eficientes, las patrullas y sus sirenas ineluctablemente llegan después de cometido el delito, nunca antes, como fue la hazaña del grupo Ceta y la Brigada Especial. Barajo el tiro.
Ningún escritor criollo vestiría en sus novelas a los asaltantes con uniformes de la Guardia Nacional, no por pudor ni por respecto, sino porque sería demasiado real para ser ficción, y tan sencillo como poner conos en cualquier bocacalle y asaltar a los conductores después de exigirle la identificación. No se calle, grite.
Cuando un periodista preguntó una vez por qué no había vigilancia en los alrededores del túnel La Planicie, el comandante le respondió, con la mayor naturalidad: Porque hay muchos malandros. Ese es el mejor principio para una novela, deseche el de la mujer que mató al marido con una pierna de cordero congelada y después se la sirvió horneada al detective que investigaba el asesinato, con lo que desapareció el arma del delito. Si va en un ascensor y se monta Batman, Supermán o el Chapulín Colorado, huya; si no, usted será la próxima víctima. Reparo cajas de seguridad y candados que no abren.
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Ramón Hernández
lunes, 25 de julio de 2011
LA PANTALLA ROTA

EL NACIONAL - Sábado 23 de Julio de 2011 Papel Literario/3
Caracas en el cine
El cine venezolano es urbano pero Caracas no llega a ser protagonista de ninguna de sus películas
RODOLFO IZAGUIRRE
El cine venezolano es urbano pero Caracas no llega a ser protagonista de ninguna de sus películas. Es apenas una locación; el lugar para desarrollar la acción prevista en el guión. No existe en el cine venezolano una obra autoral, densa, rica y amplia que tenga a Caracas como eje y centro de su discurso. No hemos producido todavía al cineasta que pueda equipararse a un René Clair o a un Woody Allen. El primero hizo de París una figura protagónica, y Allen hizo de Manhattan el gran personaje vibrante e intelectual de muchos de sus filmes.
Pertenece al Román Chalbaud de la Cuarta República su visión de un universo cultural urbano, marginal y específicamente caraqueño en el que los marginales no son delincuentes sino seres que conforman "la pandilla de Dios". Carlos Oteyza se ha esmerado en documentar a Caracas desde ángulos diversos y sin desmerecer de otros documentales encuentro en "Parque Central", de André Agustí, una resonancia que va mas allá de la simple observación de Caracas. Sin palabras, las imágenes animan el discurso que cada espectador quiera desarrollar sobre la permanencia de la ciudad y la presencia en ella de todos y cada uno de nosotros, ya que desde cualquier lugar donde nos encontremos siempre estaremos viendo la Torre del Parque Central como si ella fuese un ojo que todo lo observa y controla, una suerte de majestuoso ser tutelar que rige los destinos de la ciudad, la fulguración de sus glorias y la oscura respiración de su eterno desamparo.
¡Si tuviera que hacerle un regalo cinematográfico a Caracas sería el de una película sobre ella en la que no existieran la violencia ni el dolor!
Ilustración: Teatro Rialto, Caracas. Tomada de mariafsigillo.blogspot.com
CCC

EL NACIONAL - Sábado 23 de Julio de 2011 Papel Literario/4
Ciudad, cultura y convivencia
ZULMA BOLÍVAR
La gestión de Caracas es una historia de contradicciones, donde 444 años evidencian que si bien necesita inversión en obras y mantenimiento, la urgencia comienza por construir una visión de futuro.
La autoridad metropolitana cuenta con dos competencias que le permiten brindar a Caracas la oportunidad de coordinar y planificar. Por ello, consideramos reabrir el más amplio espacio de debate acerca del futuro de la ciudad deseada y las estrategias para alcanzarla. Nuestro reto: la elaboración de un Plan Estratégico para 2020, que será de factible ejecución si, y sólo si, contamos con la suficiente articulación y sinergia para construir consenso.
Con dedicación y corresponsabilidad proponemos un Sistema Metropolitano de Espacios Públicos que incentiven la peatonalización. Más parques como el Calvario, rescatar el Parque del Oeste, consolidar un parque verde en la Carlota, incorporar más y mejores áreas recreativas para los nuevos desarrollos residenciales.
Una real transformación del Guaire y su ribera: convirtiéndolo en un parque lineal, estructurador de la ciudad.
Más y mejores vías: perimetrales para disminuir el congestionamiento, conexiones norte-sur que faciliten la movilidad, distribuidores que ayuden a la fluidez del tránsito y sustantivas mejoras en los accesos a Caracas.
Más espacios para el deporte y la recreación: nuevos Centros Culturales de la escala del Teresa Carreño, más y mejores equipamientos que sirvan para juegos y conciertos.
Y, por supuesto, respeto a las normas: consolidación de los barrios, control de la expansión y la prohibición expresa de eliminar espacios públicos, deportivos y de esparcimiento, para ser dedicados a otros usos sin la debida planificación y concertación.
Le regalaría a mi Caracas querida la posibilidad de ser una sola ciudad, segura e integrada, ambientalmente sostenible, en movimiento, emprendedora y gobernable.
Ilustración: http://www.panoramio.com/photo/35422
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Zulma Bolívar
viernes, 10 de junio de 2011
GESTIÓN DE RIESGO (1)



Nos asomamos a la puerta este del Capitolio Federal, Caracas, antes de comenzar el debate sobre la aludida Ley de Endeudamiento. LLama la atención la persona que está en la cúpula de la esquina, actual sede del cabildo menor de Caracas, incluso, barriendo sin atadura u otra medida de seguridad alguna. Y barría como si estuviese en el corredor de su casa, con soltura y despreocupación, contra el sol y el viento que, gracias a Dios, no le hizo una mala jugada. Así, así, así es que se gobierna !
Fotografías y notas: LB
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jueves, 10 de marzo de 2011
VISTA DISTRAIDA AL PANORAMA URBANO

No es precisamente la oposición la que puede plenar las paredes de la ciudad. El grafiterismo y afichaje, son tareas de Estado para defender y publicitar principalmente al jefe d ...e Estado, completando las campañas de satanización de la oposición ya de vez en cuando. Para ello, hay sendas fundaciones que reciben recursos del Estado, aliviando a los jóvenes que desesperan por una beca u otro subsidio precario. La pared en cuestión, hecha de un material - por lo menos - un poco más nobles respecto a aquellos más o menos recientes que hacen el casco histórico de la ciudad, es parte del acceso al subterráneo. El cuidadoso trabajo de colocación y el feroz empegostamiento, tambien dicen de la una estética urbana. Claro está, cuado los proyectos totalitarios tienden a consolidarse, el discurso es el de la preservación e hiegiene absoluta del patrimonio público arquitectónico. !Ay de quien ose violentar la ciudad de La Habana con alguna ocurrencia gráfica de protesta!...Por cierto, loas a la economía informal después de un década y tanto de gobierno socialista-campamental.
Fotografía: LB, estación Capitolio del Metro de Caracas (09/03/11)
LB
martes, 31 de agosto de 2010
la ciudad se llamará rif

De la letrerósis y los conos de...
Luis Barragán
La alcaldía menor de Caracas ha dispuesto reordenar la literatura comercial de la ciudad, indicando un formato de promoción de los locales un poco más proporcionado a los ritmos de sus contaminaciones, hasta desaparecer. Unicamente, la numeración del llamado RIF dirá bastar para saber del ramo o especialización de la casa.
El asunto no es enteramente anecdótico, pues, si de contaminante visual tratamos, desde hace poco tiempo deslumbra la identificación de la Asamblea Nacional en la sede administrativa de la esquina de Pajaritos. Además de tomar el inmueble, darle los manotazos de pintura que mejor merecía cuando estaba poblado de todos los tribunales de la urbe, ahora suponen que nadie conoce el lugar en el que lo más importante es la estética de un anuncio vertical que las misiones constitucionales abandonadas por el parlamento.
Poca autoridad moral hay para una regulación que sólo toca a la economía formal, porque estamos literalmente inundados de toda suerte de mensajes que tienen por domicilio privilegiado los postes, paredes, árboles y cualesquiera de los soportes que nos convierten en un gran escombro pictórico. Mensajes de devoción, porque tratan del único individuo susceptible de una biografía en el país, devenido Comandante-Presidente de diferentes tomas y colores, abombado por frases de enfermiza y eterna repetición.
Pulverizar hasta las denominaciones comerciales, ciertamente alternativas ante aquellas con las que suelen bautizar las misiones, campañas electorales o las propias entidades del Estado, constituye una proeza de la Ciudad Socialista que construyen invisiblemente. Y esto, porque no se ve nada distinto y más humano a lo que hay, siendo peor de lo mismo: el parapeto del PSUV que se hace llamar alcaldía, es evidentemente indiferente a los males que padece la población caraaqueña.
Falta por acabar con todas las señales de tránsito, en medio de la creciente pobreza toponímica que estamos padeciendo. Ciudadela que se anuncia, en la que cada quien tendrá que ir de la casa a buscar trabajo y viceversa, esperando por el paquete turístico que te permita salir de la manzana, el único nombre será el del miraflorino.
Conos de ....
Entendemos que hay ciertas caravanas de vehículos con privilegios de circulación en nuestras acogotadas ciudades, con el despliegue de los operativos de seguridad correspondientes a las altas investiduras que ya no parecen de ocasión. E, incluso, asumimos como convenientes el celoso resguardo de determinadas zonas de acceso, siendo el caso la andanza urbana del presidente de la República y su lugar cotidiano de despacho. Sin embargo, generalizar la fórmula constituye un irrespeto contra el desenvolvimiento y el propio derecho constitucional de movilidad o tránsito ciudadano.
En efecto, sorprende la proliferación de los presuntos y más variados funcionarios del Estado capaces de obstaculizar el tráfico automotor y peatonal, por el vanidoso atravesamiento de sus automóviles y de los auxiliares no menos arrogantes que frenan repentinamente a las personas ajenas al desplazamiento. Policías sin uniformes de los que no se sabe demasiado, excepto la temible estampa que nos cohíbe de una riesgosa solicitud de identificación, agotan sus malsonantes interjecciones de rutina para desgaste del asfalto.
Quizá el precursor más visible fue el otrora alcalde mayor Juan Barreto, cuyo tren galopaba las calles junto a los motorizados violentos de ninguna credencial como funcionarios, además. Y, no siéndolos, otra memorable referencia son los acompañantes y la mismísima Lina Ron que tienen por rieles la humillación ciudadana.
Agregemos los conos de las calles y avenidas que garantizan un canal exclusivo para los líderes que supusimos momentáneos, porque así se evidencia al pie de la sede de la vicepresidencia de la República o de la de CANTV. Esos conos de … las calles y avenidas, amén de entorpecer la circulación, por céntrica que sea la esquina de Carmelitas o la avenida Libertador, simplemente, nunca estuvieron ahí antes de 1999, por lo menos, en forma permanente.
Vicisitudes de la Ciudad Socialista, pues. Todos somos iguales, pero – a lo Orwell – unos lo son más que otros.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/5523-de-la-letrerosis-y-los-conos-de-http://www.analitica.com/va/politica/opinion/9069823.asp
Ilustración:
http://lamula.pe/tag/cuba
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Luis Barragán
ciudad rejadura

El único portal posible
Luis Barragán
Los específicos problemas del redundante Municipio Bolivariano Libertador, obvia y dramática clave del esquema centralista del poder, suelen solaparse y desaparecer frente a los que tienen alcance y envergadura nacional. Muy pocas veces el papel estelar le corresponde a la administración de la ciudad, pues el vecino de Miraflores ha logrado anularla por completo para beneplácito del gris alcalde menor que tiene el PSUV aposentado en ella.
Recientemente, la autoridad capitalina ha dispuesto la sustitución de infranqueables puertas y portalones de acero, por las llamadas santamarías (palabras más, palabras menos: de acero galvanizado y perforadas). Aceleradamente, los pasajes más concurridos y comerciales de la capital, deberán exhibir la novedad que ciertamente lo es, como prioridad de una gestión que olvida olímpicamente las altísimas cotas alcanzadas por el crimen, organizado o no.
Digamos que, en medio del campante desempleo muy bien disfrazado por Elías Eljuri a la cabeza del INE, el reemplazo supone una inversión adicional e imprevista, cercana a la fecha navideña, más de las veces insoportable para mantener dos o más empleados. Sin embargo, el debate ha de moverse muy bien por otra calle, definitivamente ciega y penumbrosa: la de la inseguridad personal.
Recordemos que el auge de los portones blindados partió del Caracazo tan celebrado hoy por el régimen, quedando como la irremediable opción ante la agresivísima delincuencia urbana. Y es que, inicial medida de emergencia, son pocos los locales, incluyendo los inmuebles invadidos, por modestos que sean, que no cuentan con el único valladar posible que nos dejan once años de chavezato.
Ocurre que el reemplazo inmediato no apunta a la solución más expedita y que, a juzgar por la botarata de real de la campaña oficialista, parece tener seguro financiamiento: la policía. Empero, ocurre algo semejante a la obligación de los residentes y empresarios privados de pintar sus fechadas: están condenados a hacerlo eternamente, porque el Estado (y la alcaldía lo es), no impide que las pintas callejeras y desorbitadas las contaminen (y hasta pagan para que lo hagan, propagandizando al Señor Presidente).
La Ciudad Socialista que dicen construir, reclama mayor fragilidad para reforzar una grata apariencia. Incumplidores, dejan que cada quien se aventure a la supervivencia, pues en la urbe premoderna a la que hemos retrocedido, la del asalto sistemático o espontáneo, bien vale dar una impresión estética de ornada y contradictoria postmodernidad, enmascarándola.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/08/el-unico-portal-posible/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=687929
Ilustración:
http://radardelosbarrios.blogspot.com/2010_05_01_archive.html
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Alcaldía de Caracas,
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