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domingo, 15 de julio de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO






- William Niño Araque. "(Carlos Raúl) Villanueva: Tiempo de este lugar". El Nacional, Caracas, 25/05/1980.
- Ovidio Pérez Morales. "La enseñanza de la historia". El Nacional, 16/07/78.
- Pascual Venegas Filardo y las líneas férreas. El Universal, Caracas, 20/09/82.
- Guillermo Meneses. "Contra la juventud". El Nacional, 05/6/66.
- Gustavo Tarre Briceño. "Ética y política". El Nacional, 09/01/89.

Reproducción: Rosario Marciano. Élite, Caracas, nr. 1901 del 03/03/1962.

sábado, 1 de agosto de 2015

LATIDOS

EL IMPULSO, Caracas, 31 de julio de 2015
Ciudades vivientes
Claudio Beuvrin

Los arquitectos, por deformación profesional, solemos ver a las arquitecturas y las ciudades como objetos que pueden ser analizados racionalmente, esto no es condenable por se, pues es inevitable en la práctica profesional
Una visión exclusivamente técnica convierte a la ciudad en un objeto congelado,vacío como ruinas de las que solo vemos formas, dejando de ver lo más significativo: como la gente vive en ellas, como las usa; lo que las ciudades y la arquitecturas le hacen a la gente y como estas reaccionan modificando la ciudad. Si el profesional no es capaz de ver esta dinámica simplemente no entenderá a la ciudad, y tampoco entenderá mucho de la gente. De aquí la importancia de saber acerca de las muchas cosas que las escuelas de arquitectura y urbanismo no difunden porque simplemente el tiempo no alcanza para divulgar todos los conocimientos que se requieren.
Por supuesto, sociología, economía, historia, etc. son lecturas obligantes para entender las ciudades. Desde Jane Jacobs a Jan Gehl la ciudad moderna ha sido descrita como la contradicción entre lo que los arquitectos y urbanistas suponen como debe funcionar y como ella funciona realmente y podría citar muchos autores que andan en esa tendencia. Pero hay otras maneras de complementar nuestro entendimiento de lo que es la ciudad: desde la literatura, la crónica y la poesía.
Las ciudades venezolanas tienen sus ángeles guardianes en personas como Marco Negrón, Federico Vegas, William Niño, Rafael Cartay y quedan muchos por citar. Uno de estos ángeles guardianes es Rubén Monasterios y sus "Caraqueñerias”, publicado en el 2003 pero que solo ahora logré comprar. Rubén hace precisamente lo que ayuda a entender a la gente en la ciudad: habla de los monumentos errantes; de los nombres de sus esquinas; de lo que comen los caraqueños. Nos habla de sus muchachas y de como antes se utilizaban las ventanas para el coqueteo amoroso pero también como se aliviaban en las áreas públicas las emergencias eróticas siempre a riesgo de ser descubiertos por la autoridad. Nos habla también de sus fantasmas, personajes que –añado yo- desaparecieron de la ciudad para refugiarse en las listas de votación del CNE. Hay que leer de Ítalo Calvino, Las Ciudades Invisibles, del que recomiendo la nota preliminar en la cual dejar ver qué difícil es captar la ciudad y describirla adecuadamente.
Si estuviera a mi alcance, propondría que en las escuelas de arquitectura, antes de entrar en materias técnicas, los estudiantes pasen un año aprendiendo a ver cómo la gente usa las arquitecturas y las ciudades. No faltará quien diga que perdemos un año para el pensum pero ganaríamos varios años de sabiduría.

domingo, 5 de octubre de 2014

CIUDAD A LA MANO

EL IMPULSO, Barquisimeto, 26 de septiembre de 2014
La ciudad como tema - Arquitectura y poesía
Claudio Beuvrin

Hay profesiones cuyos tareas sólo pueden ser comprendidas en términos muy técnicos. Me refiero a la física, las matemáticas, la ingeniería, la química, etc. Otras profesiones pueden recurrir, sin riesgo de extraviarse, al uso de lenguajes poéticos, no sólo sin perder precisión, sino incluso ganándola, como es el caso de todas las disciplinas artísticas. Y también hay profesiones tensadas entre la expresión técnica y la poética, entre la dura objetividad y la expresión de subjetividades que tal vez no dicen nada, pero comunican mucho. Una de ellas es la arquitectura: es muy técnica. Sin técnica no hay arquitectura, pero con la sola técnica no hay arquitectura. La arquitectura se presta a ser explicada recurriendo a un lenguaje poético que somete y arropa a la técnica. Por ejemplo, en la Flor de Venezuela, obra de Fruto Vivas, no está claro si se trata de poesía o de un alarde tecnológico por la complejidad mecánica de los pétalos de la flor. Pero al verla, reconocemos la poesía, no la técnica. Otros ejemplos nos lo ofrece Santiago Calatrava cuya formación comenzó en una escuela de arte, especializándose en escultura, luego se recibió de arquitecto y más tarde de ingeniero civil. El resultado de esta combinación de saberes es que obras que podían ser resueltas recurriendo a las técnicas ya probadas y establecidas, fueron convertidas en obras de extraordinaria calidad, como son sus puentes. El maestro de todos nosotros, Carlos Raúl Villanueva, también fue un poeta de la forma, en este caso dentro del racionalismo de mediados del siglo pasado. Pero no solo son importantes las obras cargadas de poesía que han diseñado arquitectos muy talentosos. También están los arquitectos que se apoderan de las obras una vez terminadas: son los críticos que, al explicar el valor de una obra, ayudan al público a captar esos valores, recurriendo a un discurso poético, no técnico. Entre los arquitectos venezolanos que recurren a la crítica poética están Oscar Tenreiro, William Niño y Federico Vegas, quien tras una exitosa carrera como arquitecto, en la madurez renuncia a las mesas de dibujo para seguir su verdadera vocación, la de escritor. Pero Vegas no puede cancelar su íntima relación con su profesión e inevitablemente hace referencia a hechos arquitectónicos y urbanos, pero lo hace con la capacidad poética y critica propia de los escritores. Dueño de un lenguaje erudito y al mismo tiempo creativo, combina cultura profesional con la poética desvelando obras que de otra manera tal vez resulten desangeladas para el público no especialista. Su libro Ciudad Vagabunda fue recién publicado por Libros El Nacional. Leerlo es una delicia y nos reconcilia con la posibilidad de que, en algún futuro, nuestras ciudades estén llenas de poesía.

Fotografía: http://www.furiamag.com/hands-esculturas-de-manos-en-yeso-como-protesta-ante-la-crisis-en-espana/