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martes, 12 de mayo de 2020

CUADERNO DE BITÁCORA

Justos y pecadores dejan constancia de sus opiniones en las redes digitales. Incluyendo los  gráficos más insólitos, como si sintetizaran todo el ocio de la cuarentena al diseñarlos. Los eventos de Macuto y de Petare originan sendas notas editoriales que  cualquier medio convencional envidiaría. El Estado Criminal está en vitrina, exhibiéndose. Así de simple. No se requiere de un profundo conocimiento de las artes militares y policiales para diferenciar  lo ocurrido en los estados Vargas y Miranda, por no son mencionar la masacre penitenciaria de Guanare.

Incluso, hay un  buen humorismo circulando. Uno, anónimo ventila la invasión por el río Caroata; el otro,  suscrito por Ana Black, deja constancia de las disculpas de un piloto que sabe que llega tarde. Por la aplicación de WhatsApp corre hasta videos editados de la más múltiple ocurrencia, sobre estos y otros temas, también pésimos y reveladores no tanto de los ánimos, sino del momento histórico y cultural que atravesamos.


Transcurren los días, agigantándose la sospechosa de una maniobra pandemial del régimen. Se an relajando los controles, pero afianza aún  más el Estado de Excepción. 

Días atrás, murió Marcos Mundstock, llamado frecuentemente el narrador de Les Luthiers.  Era mucho  más que eso. 

La “banda sonora” del humor, por lo demás, escrutador, interrogador y audaz, por lo visto, ha hecho un esfuerzo de difundir por las redes sus viejas obras. Ya envejecidos, recibieron y reciben el justo homenaje, incluso, de los medios académicos allende los mares.

Los escuchamos desde mediados de los ’70 del ‘ XX y los presenciamos en los ochenta y noventa en  todo lo que fue posible. A veces, ceemos, fuimos por largo tiempo una mezcla de Octavio Paz, Alfredo Bryce Echenique, Serrat y  Les Luthiers.  Algunos folletos y cupones de entrada sobreviven entre nuestros papeles. 

Originales, realmente originales. Al parecer, preparan el relevo. Da gusto escuchar buena parte de las entrevistas hechas a los integrantes históricos de la banda, aunque otras lucen trilladas –acaso – por el descnocimiento del entrevistador.

Habría que indagar cómo llegaron y cuál fue la Venezuela que lo recibió.  Y, aunque Renny Ottolina los presentó en la televisión, el culto lesluthiersino se ubicó en los sectores medios ilustrados. Unos, casi con levita y pumpá de reflejos, los disfrutaron en el Teatro Teresa Carreño. ëpoca ahora insospechada, la radio y la televisión contaban con muy populares programs cómicos. ¿Cuál fue ese humor que contrastó - seguramente - con el de los argentinos? ¿Cómo y en qué condiciones prosperó el culto? ¿Cuál éxito de las ventas disqueras aún sabiendo de eso que llaman "spoiler"?

Apuñaladoel país por  la tragedia humanitaria, ¿habrá ocasión para un humor que trascienda la obscena burla, descalificación, insulto que ha sembrado la dictadura en veinte años? ¿El umor es un recurso para el combate contra el apesadumbramiento sistemático y feroz de un régimen que se  divierte con nuestras desgracias?

Johan Sebastian Mastropiero se queda cada vez más solo.

(LB)

viernes, 15 de diciembre de 2017

CARACOGRAFÍA


Aportes de Christa Sponsel a Caracas en Retrospectiva (II): "Tome esta foto en Petare - Caracas en marzo de 1960" (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213366871305153&set=gm.10155921989198544&type=3&theater)


"Una escena en una calle de Petare-Caracas en 1960".


Aportes de Jerjes Meléndez Núñez a Caracas en Retrospectiva: "Caracas 1949.... pensión para estudiantes..."


"Patio de recreo del Externado San José de Tarbes.... (según la fuente ca 1920; aunque la fecha probable es posterior a 1947)".


 Aporte de Luis Nogera a Caracas en Retrospectiva: 
"Inauguración de la Avenida San Martín, 1954.. ¿a qué altura?"

sábado, 1 de agosto de 2015

LATIDOS

EL IMPULSO, Caracas, 31 de julio de 2015
Ciudades vivientes
Claudio Beuvrin

Los arquitectos, por deformación profesional, solemos ver a las arquitecturas y las ciudades como objetos que pueden ser analizados racionalmente, esto no es condenable por se, pues es inevitable en la práctica profesional
Una visión exclusivamente técnica convierte a la ciudad en un objeto congelado,vacío como ruinas de las que solo vemos formas, dejando de ver lo más significativo: como la gente vive en ellas, como las usa; lo que las ciudades y la arquitecturas le hacen a la gente y como estas reaccionan modificando la ciudad. Si el profesional no es capaz de ver esta dinámica simplemente no entenderá a la ciudad, y tampoco entenderá mucho de la gente. De aquí la importancia de saber acerca de las muchas cosas que las escuelas de arquitectura y urbanismo no difunden porque simplemente el tiempo no alcanza para divulgar todos los conocimientos que se requieren.
Por supuesto, sociología, economía, historia, etc. son lecturas obligantes para entender las ciudades. Desde Jane Jacobs a Jan Gehl la ciudad moderna ha sido descrita como la contradicción entre lo que los arquitectos y urbanistas suponen como debe funcionar y como ella funciona realmente y podría citar muchos autores que andan en esa tendencia. Pero hay otras maneras de complementar nuestro entendimiento de lo que es la ciudad: desde la literatura, la crónica y la poesía.
Las ciudades venezolanas tienen sus ángeles guardianes en personas como Marco Negrón, Federico Vegas, William Niño, Rafael Cartay y quedan muchos por citar. Uno de estos ángeles guardianes es Rubén Monasterios y sus "Caraqueñerias”, publicado en el 2003 pero que solo ahora logré comprar. Rubén hace precisamente lo que ayuda a entender a la gente en la ciudad: habla de los monumentos errantes; de los nombres de sus esquinas; de lo que comen los caraqueños. Nos habla de sus muchachas y de como antes se utilizaban las ventanas para el coqueteo amoroso pero también como se aliviaban en las áreas públicas las emergencias eróticas siempre a riesgo de ser descubiertos por la autoridad. Nos habla también de sus fantasmas, personajes que –añado yo- desaparecieron de la ciudad para refugiarse en las listas de votación del CNE. Hay que leer de Ítalo Calvino, Las Ciudades Invisibles, del que recomiendo la nota preliminar en la cual dejar ver qué difícil es captar la ciudad y describirla adecuadamente.
Si estuviera a mi alcance, propondría que en las escuelas de arquitectura, antes de entrar en materias técnicas, los estudiantes pasen un año aprendiendo a ver cómo la gente usa las arquitecturas y las ciudades. No faltará quien diga que perdemos un año para el pensum pero ganaríamos varios años de sabiduría.