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domingo, 26 de abril de 2020

ALGUNAS CONSIDERACIONES

De las leyes organizadoras
Luis Barragán

Incontables las materias pendientes para una transición convincente, la sola propuesta de sendas  leyes orgánicas debe apuntar a la real transformación histórica de un país que, apenas, es el inquilino precario de un siglo que se dijo promisorio. Sugiere iniciar y alcanzar la profundidad de un debate que habrá de materializarse definitivamente  al mediano plazo, ya que la inmediatez de los consabidos problemas que literalmente nos asedian,  tiende a aconsejar fórmulas realistas para una coyuntura tan específica, como – ciertamente – inevitable.

Versamos, sobre el planteamiento de los instrumentos más adecuados para el ámbito militar y el de la educación, por ejemplo. De conformidad con el artículo 203 de la Constitución, intentando una respuesta de fondo, son necesarias las leyes organizadoras de los poderes públicos, capaces de desarrollar los derechos constitucionales hoy desconocidos y de enmarcar las otras iniciativas legales que sean afines. Sin embargo, tenemos reparos para la tan deseable perspectiva de trabajo.

Por un parte, hemos propuesto ante la Comisión  Permanente de Defensa de la Asamblea Nacional, la reconsideración, estudio y aprobación de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN) sancionada íntegramente  por el parlamento en 2005,  con presencia de  la oposición; valga la doble acotación, hubo una modificación parlamentaria en 2015, como tuvo la amabilidad  de  corregirnos el diputado Eliézer Sirit, presidente de la citada Comisión, aunque la entendemos como una reforma muy puntual, circunscrita o localizada; por lo demás, la propuesta misma no significa desconocer el trabajo realizado por los comisionados, en los últimos años.  Convengamos, el solo planteamiento de una ley de carácter orgánico significa romper con las prácticas acuñadas por el régimen que, al contrariar  la más elemental noción, naturaleza y distinción orgánica de las normas, interesadamente replicó o reeditó la normativa constitucional, sin el deseable desarrollo, como ocurrió con la Ley Orgánica Sobre Estados de Excepción y la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación.

Obra la circunstancia de una  transición democrática que todavía espera de fundamentales definiciones que implicarán  la actualización y constitucionalización de la Fuerza Armada Nacional, difícil y hasta imposible de lograr al corto plazo. Por ello, la pertinencia de un instrumento legitimado por el parlamento, independientemente de la correlación de fuerzas que privó al momento de sancionarlo, en reemplazo de la última ley habilitada en 2014, cuya reforma muy parcial, un año después, no alteró su avieso espíritu, propósito y razón.

Por otra parte, celebramos la iniciativa de la sociedad civil organizada, a través de Aula Abierta, al orbitar digitalmente un Proyecto de Ley Orgánica de Universidades que obliga al  redimensionamiento del sector de un extraordinario aliento,  aunque consabidas las limitaciones de tiempo para acometer una empresa tan ambiciosa de cara a las tensiones y perturbaciones disparadas por el régimen que esperan de una muy pronta, concreta y decidida respuesta. No hay dudas, el planteamiento tiene el mérito de zanjar o de intentar zanjar la deliberada confusión generada por la dictadura que, mediante  la tristemente célebre sentencia 0324,  la cual mantiene en pie, tardará en solventar la cuestión de fondo que suscitó el  recurso interpuesto más de una década atrás ante el espurio TSJ.

Por todos los medios disponibles, auspiciamos la discusión de la legítima aspiración de la entidad no gubernamental, aunque el coronavirus no eliminará el drama que atraviesan nuestras casas de estudios, violentado el artículo 109 constitucional. Luego, hemos  insistido hasta la saciedad al respecto, la urgencia es la de una legislación ordinaria que facilite la defensa real de la autonomía universitaria, bien al simplificar los procesos para unos comicios masivos, simultáneos y aleccionadores de las principales universidades, bien para establecer las responsabilidades civiles, administrativas y penales por la flagrante violación de las normas, por cuya reivindicación debemos velar.

Ambos casos, el militar y el educativo, nos permite manifestar una inquietud adicional sobre la presunta ventaja de heredar las actuales y arbitrarias normas para garantizar la transición.    Al inicio luce o lucirá comprensible frente a la rápida resistencia y arremetida de las fuerzas desalojadas del poder, pero – luego – la tentación será la de preservarlas so pretexto de cualesquiera situaciones, prolongándose,  y, acá, quizá sea pertinente citar el Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional (RIDAN) que, esencialmente, es el mismo de 2010:  por  lo menos, al año de inaugurado el actual mandato parlamentario,  debió constitucionalizarse y lo acaecido después, con una división artificial y artificiosa de la Asamblea Nacional, abona  sólo a una garrafal error político.

Fuere para una ley orgánica y, con mayor razón para una ordinaria, a pesar de las adversidades, la corporación legislativa puede admitir cualesquiera propuestas y, en la medida de sus posibilidades, asumirlas, evacuarlas y sancionarlas.  Existe la mayoría calificada para ello,  sorteado, incluso, en el caso de la orgánica, el “desliz idiomático del constituyente”, según el juicio de José Peña Solís, al tratarse de una admisión que convierte la consulta con el TSJ en un rito   (“El procedimiento legislativo en Venezuela”, UCV, Caracas, 2009: 113 ss.),

En definitiva, el esfuerzo fundamental es el de “recobrar las reglas del  Estado de Derecho en Venezuela, el sistema democrático y la garantía de los derechos ciudadanos”, de acuerdo a la definitiva conclusión a la que arriba un importante y pormenorizado estudio, cuyo título es demasiado elocuente: “El TSJ al servicio de la revolución”, Galipán, Caracas, 2014: 425). Varios son los autores que apuntan  a una herencia muy bien sedimentada de dos décadas y tanto, necesaria de superar con la habilidad política y la destreza jurídica que amerita tamaña tarea.

Fotografía: Vista del Palacio Federal Legislativo, desde la esquina de Pajaritos (Caracas, 2015).
27/04/2020:
http://www.ventevenezuela.org/2020/04/27/de-las-leyes-organizadoras-por-luis-barragan/
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36791-leyes

miércoles, 8 de abril de 2020

PRECISIONES FUNDAMENTALES

María Corina Machado: «No basta con sacar a Maduro, hay que desmontar un ecosistema criminal»
La coordinadora nacional de Vente Venezuela destacó que el cambio político en Venezuela no depende solamente de la salida del régimen, sino también de la creación de una República con pilares éticos sólidos. Apuntó que para lograrlo el gobierno de transición debe asegurar transparencia. “Hay que garantizar que el gobierno de transición tenga todos los incentivos, límites y restricciones para evitar que aquellos que son parte del sistema (status quo) conviertan la transición en una transacción al estilo ruso o nicaragüense”
Williams Perdomo

La transición debe tener como prioridad un cambio en el sistema político y atacar la corrupción. Así lo aseguró María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, en entrevista con El Nacional.

Destacó que no basta con la salida de Nicolás Maduro del poder, sino que se requiere además la instalación de un gobierno de transición que recupere el ejercicio de la soberanía y el Estado de Derecho, conformado por personas capaces y comprometidas con la lucha contra actos y grupos corruptos.

“No basta con sacar a Maduro. Es indispensable, pero no es suficiente. Hay que desmontar un ecosistema criminal-terrorista, no solamente en su cúpula, sino en toda su estructura, y eso pasa por desenmascarar a los cómplices externos e internos que pretenden mantenerla”, manifestó.

Machado y las dimensiones del gobierno de emergencia

Indicó que para que la transición sea estable, irreversible y derive en una transformación del país hay que contemplar tres dimensiones: la dimensión ética del proceso, el enfoque multifacético y las reglas de funcionamiento, y la rendición de cuentas a la sociedad.

“En primer lugar, la naturaleza de nuestra lucha es existencial y ética. La devastación de Venezuela arrancó con un perverso sistema de incentivos que entronizó la corrupción y la impunidad. Todo partió de allí. Y a medida que fue avanzando, el régimen fue infiltrando y penetrando a muchos sectores de la sociedad no solamente en Venezuela, sino también en el exterior”, dijo Machado.

Añadió: “No basta con salir de narcotraficantes y terroristas acusados. Este proceso de transición tiene que priorizar el combate a la corrupción. Por lo tanto, la solvencia moral de quienes la guíen es indispensable. Tienen que ser personas probas y capaces que generen confianza en los ciudadanos, la Fuerza Armada Nacional y en nuestros aliados internacionales. El mecanismo de selección de los integrantes del gobierno de transición debe garantizar la representación amplia de la sociedad y no una distribución de cuotas entre partidos”.

Una segunda dimensión, dijo, es el carácter multifacético. Señaló que el gobierno de transición deberá atender una crisis humanitaria compleja en lo económico y en la seguridad, agravada por la emergencia del coronavirus.

Prioridades del gobierno de transición

Machado manifestó que se deberán considerar al menos cinco áreas. “Garantizar la atención humanitaria primaria, dar respuesta a la coyuntura provocada por el coronavirus y reinstalar la estructura de servicios básicos: luz, agua, transporte; que es lo mínimo para que un país comience a funcionar y la economía salga de la postración a la que la han llevado. Además, se debe lograr el control territorial, la seguridad y la restauración de la ley y el orden como única forma de poder ejercer la soberanía tras neutralizar a los grupos criminales que hoy se reparten y se pelean el territorio venezolano. Y una última área, que es promover el Estado de Derecho y la reinstitucionalización del país”.

La dirigente mencionó las reglas de funcionamiento, que a su juicio debe tener el gobierno de transición: mecanismos de toma de decisión y la rendición de cuentas a los venezolanos y a los aliados. “La sociedad debe poder acompañar paso a paso este proceso para asegurarse de que derive en verdaderas elecciones libres”, manifestó.

Impedir transición a lo ruso o nicaragüense

La coordinadora nacional de Vente Venezuela agregó que es necesario garantizar que el gobierno de transición “tenga todos los incentivos, límites y restricciones para evitar que aquellos que hoy son parte del estatus quo puedan convertirla en una transacción al estilo ruso o nicaragüense”. Y explicó: “Es decir, que no se consoliden las mafias como en Rusia o que regrese el tirano como en Nicaragua”.

La seguridad hemisférica, según Machado

La dirigente opositora cree que las recientes acciones judiciales y policiales de la comunidad internacional acelerarán el cambio político en Venezuela. Señaló que para Occidente es prioritario detener el sufrimiento de los venezolanos e impedir que continúe la desestabilización de las democracias en la región.

“No tengo duda de que en esta oportunidad no hay vuelta atrás. Los criminales se van de Venezuela, los vamos a sacar del poder. Y hay dos opciones para hacerlo: una salida lo ‘más ordenada posible’ o una salida caótica. La primera es posible si quienes sostienen al régimen entienden que su mejor oportunidad es quitarle el respaldo y acordar los términos de la negociación final. Para esto queda poco tiempo”, enfatizó Machado.

Afirmó que eso es un asunto de seguridad hemisférica y de seguridad nacional para Estados Unidos: “El gobierno estadounidense ha dejado claro que esta es una operación judicial-policial contra los carteles del narcotráfico, del crimen organizado y del terrorismo internacional, que cuenta con la participación de 22 países”.


“Finalmente, ha quedado claro que el régimen solo sale con fuerza porque se trata de un ecosistema criminal terrorista sin precedente en la historia, que no va a ceder el poder a menos que esté confrontado con una amenaza creíble, severa e inminente que genere los incentivos para que los actores que aún sostienen al régimen cedan”, añadió.

Machado recordó que han destacado la necesidad de respaldo internacional, pero insistió en que este es un proceso que debe ser liderado por los venezolanos. “Al final, los tiempos y la urgencia de la comunidad internacional no son iguales a los nuestros porque las vidas que se están perdiendo son de venezolanos. Son venezolanos los que están sufriendo alrededor del mundo en una situación desesperada que se agravó con la pandemia. Miles de nuestros migrantes han perdido sus empleos y residencias, hoy están en las calles y muchos se ven obligados a regresar”, expresó Machado.

Presión en medio de una pandemia mundial

La coordinadora Nacional de Vente Venezuela sostuvo que la pandemia del coronavirus en el país incrementa el riesgo para la región. “El régimen no tiene posibilidad de atender esta pandemia; simulan tener control de la situación, pero es mentira. Recurren a la represión del personal de salud, periodistas y pacientes, pero en esta oportunidad no van a poder ocultar la verdad. Los que aún soportan a Maduro tienen que entender que el cambio político es inevitable. Maduro hoy es tóxico hasta para sus propios aliados”, indicó.

“China enfrenta una presión creciente de todo el mundo por los estragos que está produciendo la pandemia; Rusia está severamente afectada por la caída de los precios del petróleo, e Irán tiene una situación interna muy complicada por la escalada del virus, el colapso de sus ingresos petroleros y el descontento popular. Solo les queda Cuba, y todo hace pensar que la presión de los aliados va dirigida hacia allá, para hacerles entender que el tiempo se les acabó”, dijo.

Fallas en el suministro de gasolina y alimentación

Machado rechazó que el régimen de Maduro asegure que las sanciones le impiden comprar alimentos y medicinas, y que las medidas ocasionaron las fallas en el suministro de gasolina.

“Eso es mentira. Son unos saqueadores. Destruyeron Pdvsa y la convirtieron en un aparato de corrupción, de lavado de dólares y facilitador del narcotráfico. Destruyeron una empresa que era referencia entre las cinco mejores del mundo, y con las mayores reservas del planeta. En Venezuela no hay gasolina por culpa de 20 años de socialismo y crimen, y son tan descarados que la poca que logran importar la reenvían a Cuba”, señaló.

Recalcó que “las sanciones internacionales tienen un solo objetivo: cortarle el financiamiento criminal al régimen y así desmontar los carteles. El proceso está en marcha y no tiene vuelta atrás”.

Fuente:
https://www.elnacional.com/venezuela/politica/maria-corina-machado-no-basta-con-sacar-a-maduro-hay-que-desmontar-un-ecosistema-criminal/
Fotografía: Federico Parra (AF), en: https://elpais.com/internacional/2017/08/12/america/1502495674_300519.html

sábado, 29 de febrero de 2020

CRÓNICA TENTACIÓN

Cosa Nostra
José Rafael Herrera

Existen unos cuantos pensadores -pocos, en realidad- con los cuales se pueden tener diferencias conceptuales o hermenéuticas de fondo y, no obstante, reconocer al mismo tiempo la poderosa fuerza de sus ideas y los extraordinarios alcances de sus geniales intuiciones.

Walter Benjamin es uno de los distinguidos nombres que figuran en esa exclusiva lista de membership. En uno de sus ensayos, La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica, pareciera advertir al lector la ruta que, tarde o temprano, terminaría por transformarse en el soporte de una de las industrias -devenida institución fundamental- que alimenta de continuo el desgarramiento del ser y de la conciencia sociales, propia de la compleja y dinámica existencia del tiempo presente, haciendo de la una la “imagen y semejanza” -siempre invertida- de la otra: la industria cultural y, particularmente, las poderosas industrias audiovisuales. Y es que los medios se han ido transformando en “el suspiro de la criatura agobiada”, en el corazón de un mundo sin corazón, en el opio real de un mundo cargado de adicciones, imaginarias y confusas, aunque no por ello irreales.

La vieja caverna del mito platónico es hoy el escenario -¡oh, maravilla!- en el cual fastuosamente se representan y reflejan las imágenes de “lo que es”, solo que, en esta oportunidad, “lo que es” se ha desdoblado entre la ficción y la denuncia de su expresión ilusoria. Y, no obstante, ¿a quién, en su sano juicio, no le podría atraer o gustar el cine? ¿Quién no anhela dejarse envolver y cautivar por el mágico “mundo del espectáculo”, capaz de transmutar el sueño en realidades y la realidad en sueños? Mario Puzzo nunca pensó que su obra cumbre, Il Padrino, se convertiría en uno de los grandes clásicos de “todos los tiempos”, abriéndole paso a uno de los géneros más “taquilleros” de la cinematografía contemporánea, hasta llegar a la última y más reciente entrega: El irlandés. Fue el cine -Hollywood, primero, y la reproducción de su reproducción, Netflix- el que hizo posible “el milagro”, la concreción de “el sueño hecho realidad”.

Un tipo como Nicolás Maduro podrá llegar a sentirse como la reencarnación tropical -cucuteña- de Stalin. Pero Diosdado es otra cosa: él es una meta-reproducción, es decir, la reproducción de una reproducción -en versión «quemaíto»- de los personajes de De Niro y Pacino, a mitad de camino entre Luciano y Capone, o entre Escobar y el Chapo. Y no se diga nada acerca de Padrino, cuyo apellido, de entrada, delata sus anhelos por conquistar la grandeza del gran cartel, del cartel hiperuránico, del cartel de los carteles. Deseos no tan ocultos, después de todo, en quien ha sido capaz de arrodillarse y lamerle las botas al Don, el difunto capo di tutti capi, con tal de consagrar su bendición. Vale la pena imaginarse a Maduro, a Diosdado o a Padrino tomar un libro entre sus manos. Mayor mezcla de fastidio y desprecio por la lectura y por todo lo que ella representa -las universidades, por ejemplo-, es una labor de factura incalculable. Por eso es que la época de la reproducibilidad técnica tiene sus ventajas: ir al cine, cualquiera sea su formato, es como una reminiscencia del teatro de la Academia Militar: es como leer el resumen de un libro, pero sin tener que leerlo, es decir, sin tener que quedarse “clavado”, como suele decirse, en jerga militar, de los que casi siempre se quedan dormidos, produciendo monstruos.

Según Karel Kosik, las variantes características de toda condición gansteril, es decir, de lo que podría denominarse como el cosanostrismo, se concentran en la disolución de los vínculos tradicionales, tanto religiosos como ciudadanos: “Lo que antes era refutado como falta y pecado, en el momento del viraje y del traspaso se afirma como una de las oportunas posibilidades de desarrollo. Los presuntos vicios se revelan, de repente como una fuente inagotable de energía social y palanca de progreso. Del egoísmo, del engreimiento, de la disipación, de las estafas, se origina el beneficio general por un decreto especial del destino”. De repente, los “vicios privados” se transforman en la sangre que mueve el corazón de las “virtudes públicas”. O para decirlo en los términos propios de la inversión de las imágenes de la reproducción técnica: los asuntos públicos, las funciones políticas, se convierten en la fuente inagotable de enriquecimiento personal. Como dice Spinoza, el dinero, el poder y la sensualidad se transforman en los indiscutibles y más auténticos “bienes supremos”. Es el culto por lo privado.

Los jueces y los funcionarios -insiste Kosik- se confunden con los bajos fondos criminales a tal punto que resulta una difícil labor establecer las diferencias. Se necesitan mutuamente, se entrelazan e imitan, los unos aprenden el uso y las costumbres del otro. El punto de encuentro viene dado por el interés común de hacerse rico en un breve lapso y “cueste lo que cueste”. El cielo es el límite de la riqueza fácil. Y es entonces cuando se va diseminando progresivamente la cultura mafiosa, las costumbres mafiosas, el sentido mafioso de la vida: la cosa nostra. Es el arte mafioso de vivir, de interpretar la política, la defensa y seguridad, la justicia, el derecho, la información, las academias, los servicios de salud, el comercio, la industria, en fin, el conjunto de las relaciones sociales en general. A partir de sus premisas, la honestidad pierde todo peso ontológico, toda utilidad, todo valor. Cuando el objetivo principal de la existencia se concentra en la obtención ilimitada de riquezas, cuando la vida política, económica y social de un país la sustentan los matones a sueldo, la invocación de la honestidad se transforma en un cada vez más lejano «deber ser» que hipócritamente se invoca como un trofeo perfectible pero inalcanzable, intangible. En un mundo perfecto se toman decisiones perfectas. Pero como este mundo real no lo es, entonces se toman decisiones “realistas”. Las hojas secas nunca reverdecen.

Difícil será reconstruir el país. No tanto porque los organismos multilaterales y la comunidad libre y democrática internacional no vayan a contribuir decisivamente con la reactivación del aparato productivo y comercial, la creación de empleos, el restablecimiento de los servicios públicos o con la reconstrucción de la salud, la educación y la seguridad ciudadana. El Ethos nacional tiene que reobjetivarse. Si la seguridad alimentaria de una nación es vital para su supervivencia, la siembra educativa no lo es menos. El orden y la conexión de las cosas es idéntico al orden y conexión de las ideas. No se va muy lejos si las ideas no se adecúan a las cosas. Venezuela tendrá que reeducarse para poder transformar paciente y progresivamente a una población acostumbrada a las prácticas reñidas con el ejercicio ciudadano. Quizá lleve años. Pero no hacerlo es apostar por el fracaso de todo y todos.

Fuente:
https://www.elnacional.com/opinion/cosa-nostra/
Ilustración: Mia Castañar Garcia.

martes, 31 de diciembre de 2019

NO LEGITIMA CALENTAR EL ASIENTO EN EL HEMICICLO

En 2019 la AN no cumplió con su mandato histórico
Enrique Meléndez.
31/12/2019

El diputado Luis Barragán (Vente Venezuela – Aragua) anuncia que la Fracción 16 de Julio se pronunciará el 4 de enero sobre el apoyo o no a la reelección de Juan Guaidó, pues, a su juicio, por muchas que sean las ventajas de los medios digitales, la deliberación de sus integrantes es presencial, considerada siempre la valiosa opinión de los diputados forzados al duro exilio, como Juan Pablo García y Richard Blanco.

¿La Fracción 16 de Julio se va a abstener o va a votar en contra, a propósito de la reelección de Juan Guaidó como presidente de la AN?

-Hemos generado confianza en la ciudadanía por la responsabilidad que caracteriza cada postura asumida por la Fracción 16 de Julio. Con relación a las circunstancias del venidero 5 de enero haremos pública nuestra decisión el día anterior, en horas de la tarde. Por muchas que sean las ventajas de comunicarse por vías digitales, la deliberación de sus integrantes es presencial, considerada siempre la valiosa opinión de los diputados forzados al duro exilio como Juan Pablo García y Richard Blanco.

-Además, hemos especificado las condiciones políticas para sufragar en la cámara. Somos firmes adversarios de la cohabitación. E importa, y mucho, darle claridad y transparencia a la conducción opositora en un parlamento que, ante todo, debe ser tal; algo muy diferente a las jugarretas orientadas a la celebración de unos pretendidos comicios sin el cese de la usurpación.

-La Asamblea Nacional ha perdido credibilidad también por un habitual Orden del Día que tiende a banalizar nuestros problemas, sin la debida discusión. Por consiguiente, recuperar la credibilidad, el respeto y, en definitiva, la creencia en el parlamento, depende de sus actuaciones, encabezadas por una presidencia sobria, convincente y comprometida con la ruta que apunte al cese de la usurpación. Resulta indispensable rectificar, reconociendo con franqueza que en todo 2019 el Parlamento no cumplió con lo que es un mandato histórico, por lo demás, intransferible.

John Magdaleno le recomienda Guaidó que deje el “mantra”; que sería los tres principios de cese de la usurpación, gobierno provisional y elecciones libres. ¿Qué piensa usted?

-De hecho, es lo que ha ocurrido a lo largo de todo 2019 con las indeseables consecuencias políticas y sociales. Como la de la desarticulación de la dirección opositora tras el inútil diálogo de Oslo y sus derivados. Y falta por conocerse muchas de las facetas que van filtrándose muy lentamente, o el del agravamiento del morboso mecanismo de extorsión del régimen.

– Aceptemos que, después de la Constitución, el Estatuto de la Transición es el más importante instrumento jurídico del país en las últimas décadas. Y que no puede violentarse impunemente, por cierto, una novedad en la literatura sobre las transiciones a la democracia. Y, aunque los “transitólogos” suelen contradecirse, deben convenir en un fenómeno particular: el de la contribución que determinados sectores de la oposición hacen al sostenimiento del propio régimen, voluntariamente o no.

¿Usted cree que siguen siendo legítimos los diputados del oficialismo que, luego de haberse ido a la Constituyente, ahora han regresado a sus curules en la AN?

-Calentar el asiento en el hemiciclo no les concede legitimidad alguna. La cámara ha faltado a la debida calificación de quienes no sólo aceptaron y ejercieron posiciones en el gobierno de la usurpación, sino que abandonaron por más de dos años sus cargos y funciones parlamentarias que es a dedicación exclusiva, como indica expresa e inequívocamente la Constitución. Luego, no son diputados porque dejaron a sus mismos electores a la deriva, sin representación alguna.

-No obstante, observemos algunas circunstancias también inéditas: los exdiputados oficialistas fueron invitados y celebrados al reincorporarse a las curules, teniendo aún por misión la de implosionar el parlamento. Además, los hay ministros fracasados y dirigentes que no hallan cupo en el partido de gobierno ni en la tal Constituyente de la que simultáneamente forman parte, por lo que se resignan al triste e indecoroso papel que le han impuesto.

¿Si no es por votos, como ustedes advierten, cómo lograr el cese de la usurpación?

-En un encuentro ciudadano al que asistimos en la parroquia Miguel Peña de Valencia, convertido en un foro parlamentario centrado en los problemas esenciales del país, reivindicamos las iniciativas y los esfuerzos realizados por la Fracción 16 de Julio en torno a la vía principal de la pronta aplicación del TIAR, la insistencia en el 187, numeral 11 constitucional o la conformación de un Consejo de Gobierno, sino también de la aparentemente vía secundaria, como la defensa de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

-Conocida la infeliz sentencia 0324 del 27/08/19 del ilegítimo TSJ ha llegado la hora de realizar los comicios internos de las universidades el 23 de enero o el 4 de febrero para purgarlos de fantasmas, como una decisiva contribución al cese de la usurpación en medio de lo que puede convertirse en un irresistible oleaje democratizador. Por ello, el parlamento debe ser parlamento para adoptar las decisiones que los faciliten, yendo al corazón mismo de las realidades sociales que siguen un curso insobornable, en lugar de recrearse como una élite sobrevenida que apuesta por una falsa normalización de la vida social y política que lleva el sello inconfundible de Oslo.

Según Rafael Poleo, a María Corina Machado le rompieron el celofán. ¿Qué responde usted?

-Con el debido respeto, él suele intentar una crónica de la farándula con los pocos caracteres que le permiten las redes sociales.

-Agotada la imaginación desea despuntar en una campaña, nada inocente, contra María Corina, persiguiendo un rédito político que un psicoanalista jamás descubrirá en el esplendor de sus elucubraciones. Pésimo sentido del humor que no se atreve a aquella tan célebre Delpinada del siglo XIX, al excedernos en un comentario inmerecido de cara a los gravísimos problemas del país.

-Quizá sea la particular campaña una respuesta tardía y sublimada frente a la mujer que, muy antes, alertó sobre la catástrofe humanitaria en camino y denunció a la dictadura que padecemos, mientras otros corrían a Miraflores para desactivar las protestas con el diálogo de 2014.

Fuente:
Breve nota LB: En fecha 13/12/2018, esbozamos el carácter anti-histórico de la directiva por entonces anunciada para la AN (https://www.lapatilla.com/2018/12/14/diputado-luis-barragan-la-nueva-directiva-de-la-an-es-anti-historica/). Por entonces, siendo aún màs precaria la señal,  seguramente la declaración no quedó registrada en el blog. Luego, nos permitimos reproducirla acá. Lamentablemente, el tiempo nos dio la razón. Finalmente,  hay una pequeña variaciòn entre la versiòn enviada y de la aparecida hoy en Noticiero Digital (https://www.lapatilla.com/2018/12/14/diputado-luis-barragan-la-nueva-directiva-de-la-an-es-anti-historica/).

Diputado Luis Barragán: La nueva directiva de la AN es anti-histórica
diciembre 14 2018, 2:11 pm
  
“La Asamblea Nacional necesita reivindicarse como una herramienta institucional y ciudadana que ayude a superar esta dictadura, y no como una extensión o apéndice de la MUD-Frente Amplio que neutraliza y aligera su papel estratégico”, así lo refirió el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio.

Faltando poco para la instalación de un nuevo período de sesiones, ya se conocen los nombres de quienes integrarán la nueva Junta Directiva, fruto del pacto suscrito por los partidos dominantes de la corporación legislativa.

“El acuerdo no sólo es extemporáneo, sino evidentemente anti-histórico, predispuesto para desarrollar una línea de diálogo incondicional con la dictadura, a pesar del reiterado fracaso de los encuentros celebrados en República Dominicana, cuyas consecuencias – por cierto – fueron advertidas con antelación por nuestra Fracción Parlamentaria, a cámara plena. Es extemporáneo, porque la consulta popular del 16 de julio de 2017 sencillamente lo rompió, pautándole otras orientaciones y directrices al parlamento; y es anti-histórico, porque el momento reclama el debido acatamiento de la sentencia condenatoria de Maduro Moros por el legítimo TSJ, procediendo a la consabida solución constitucional a la que tanto temen”.

El parlamentario anunció que, en los próximos días, según lo acostumbra, la F16-J dará a conocer su balance de las actuaciones de la Asamblea Nacional al culminar su segundo período de sesiones. No obstante, comentó sobre la necesidad de recobrar el carácter parlamentario de la institución misma.

“Brevemente, por una parte, ejemplificado por la última sesión ordinaria, la propensión es a no deliberar, aunque la Asamblea Nacional no se entiende sin el libre debate, pretendiendo desconocer el derecho de todos y cada uno de los parlamentarios que deseen hacer uso de la palabra, todo un derecho universal que define la instancia. Y, por la otra, resulta indispensable legislar – al menos – para movilizar a la ciudadanía, actualizar el diagnóstico de las realidades y echar el piso jurídico necesario para la transición, pero – sin demeritar otras iniciativas importancias – fueron soslayadas importantes iniciativas propuestas por la F16-J en torno a proyectos de leyes relacionados con la autonomía universitaria, los ascensos militares, la violación de la inmunidad parlamentaria o la estadidad del Esequibo, materias hoy tan cruciales”.

Fuente:

sábado, 20 de abril de 2019

COMISIÓN DELEGADA CONSULTIVA

¿Cumple la AN como dispositivo de consenso y transición?
Luis Barragán


El martes próximo pasado, comenzando la Semana Mayor, en lugar de sesionar el parlamento, lo hizo la Comisión Consultiva De conformidad con el artículo 36 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional (RIDAN), ella ha de ocuparse de los temas de interés nacional e internacional, conocer del trabajo de las comisiones y de la agenda legislativa anual, orientando la iniciativa popular legislativa. Además, precisa,  está constituida por la junta directiva y los presidentes de las comisiones permanentes y hasta tres diputados “en representación de todas las organizaciones políticas existentes en el Parlamento”.

Eminentemente consultiva, la citada norma versa sobre las decisiones de forma que puede adoptar la comisión, aconsejándolas antes  por consenso  que por aplicación de la mayoría absoluta de los comisionados presentes, aunque éstos pueden remitir el asunto a la plenaria.  Luce demasiado obvio que la Comisión Consultiva, como la Comisión Delegada y la propia Junta Directiva de restringidas competencias,  no pueden sustituir a la Asamblea Nacional que  la componen todos los diputados legítimamente electos, calificados y juramentados, de conformidad con lo previsto en el capítulo I título V de la Constitución de 1999.

El asunto viene a colación, porque fueron enunciadas y, después, anunciadas,  materias decididas por la Comisión Consultiva que, entendiéndolas como propias de la plenaria asamblearia, sólo expresan las posturas de las comisiones de Defensa del Esequibo y Fachada Atlántica, respecto a la contramemoria de la demanda incoada por Guyana contra Venezuela en La Haya; y la de Medios de Comunicación al proponer la creación (SIC)  de una Ley de Protección del Ejercicio del Periodismo. En éste caso, aceptemos, augura un instrumento legal que, elaborado, sólo puede introducirse a cámara plena, pero en aquél, es necesario admitirlo, por las características y gravedades de un asunto de Estado, pendientes otras propuestas de Acuerdo y, faltando poco, acordada su inclusión en el Orden del Día y el diferimiento una semana antes, es la Asamblea Nacional la que debe pronunciarse, pues, la citada Comisión de Defensa ni siquiera necesitaba de la Comisión Consultiva para manifestar su postura.

El otro motivo, suscita no poca confusión, pues, no todas las fracciones parlamentarias fueron invitadas a la Comisión Consultiva y, menos, concurrieron a través de una legítima representación.  Herederos de una reglamentación de ortodoxo cuño chavista, en muy buena medida inconstitucional, no existe una instancia formal e informal  para que las mayorías y minorías puedan informarse y, en lo posible, concertar las materias que les son comunes, pues, ni siquiera la Comisión Delegada establecida en la Carta de 1999, impuesta hegemónicamente, ofrece las posibilidades que la Comisión Delegada de la Carta de1961 extendía a cualesquiera manifestaciones del hacer y pensar político de la cámara.

Ahora bien, luce innecesario y contraproducente imponer una política de los hechos cumplidos al tratarse de un órgano colegiado que, además, todo un detalle, ha asumido la responsabilidad de aplicar el artículo 233 constitucional. Por ello, en un foro organizado por FORMA en la UCAB, sostuvimos que el dispositivo por excelencia de todo consenso y transición, órgano del Poder Público sobreviviente a la devastación del Estado, es la Asamblea Nacional, y mal haríamos – precisamente – en no consensuarla interna y convincentemente.

 Fotografía: La quema de Judas, Semana Santa, Maduro Moros. Tomado de las redes.
22/04/2019:
http://www.noticierodigital.com/2019/04/luis-barragan-del-consenso-la-transicion-peligro/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=125214
http://www.ventevenezuela.org/2019/04/22/cumple-la-an-como-dispositivo-de-consenso-y-transicion-por-luis-barragan/

BREVE PROBLEMARIO

Del consenso y la transición en peligro (*)
Luis Barragán


La principal clave de bóveda,  reside en la necesaria discusión y, naturalmente,  el básico empleo de la racionalidad. Luce pertinente  la observación, pues, hay actores políticos de la oposición que, prepotentes, no tienen por hábito el intercambio de pareceres, adoptando unilateralmente las decisiones (la política del hecho cumplido), y el régimen impuesto por dos décadas, le ha dado carta de naturaleza al absurdo (la política del disparate): en un caso, corremos o nos encaramamos y, en el otro, parece un crimen pedir explicaciones de aciertos y fracasos.

Quizá tardíamente, entre nosotros, ha prosperado el interés por la literatura de la transición de los regímenes autoritarios a los democráticos, familiarizándonos con autores como O´Donnell, Schmitter, Stepan, Whitehead, o Linz, útil para asumir con sobriedad una materia de importantes, considerados los remotos o  recientes precedentes, exitosos o fallidos.  Además de John Magdaleno, recurrente conferencista sartoriano que ha aumentado el número de los casos estudiados, sabemos de algunos profesores de la Universidad Simón Bolívar que, yendo más allá de los foros, incluso, compartidos, están próximos a publicar un trabajo extenso y riguroso, en Chile.

Obviamente, la situación venezolana tiende a romper y rompe, con algunas convenciones, supuestos y proyecciones consagradas, ya que tratamos de superar una dictadura comunista de nuevo y sugestivo cuño, antes eficazmente enmascarada, y no del autoritarismo burocrático conocido en estas latitudes.  Mezcla de la fórmula castrista, simplista, pero eficiente, y de los referentes de un post-marxismo que legitima o dice legitimar el imaginario voluntarista del guevarismo,  constituye una experiencia extrema del sultanismo avisada desde 2014: por entonces, sectores dominantes de la oposición, dijeron democracia y no dictadura, crisis económico-social y no catástrofe humanitaria, diálogo incondicional y no afrontamiento sincero de la tragedia en camino de agigantarse.

Además de las referidas particularidades,  hay otras que renuevan el interés por el desenlace definitivo del siniestro fenómeno venezolano. Esta vez, la oposición cuenta con un eje institucional que muy antes no tuvo, la Asamblea Nacional, alejada de la debida y esperada compactación que se suma a los intereses contaminantes de las mafias creadas al amparo del régimen,  y del ahora extraviado papel de la Fuerza Armada Nacional.

Luego, pesa la incertidumbre en torno a la propia oposición que desafía a la dictadura de incontables recursos, posibles de neutralizar, como ha ocurrido con el elenco de las sanciones internacionales que la atemorizan. La misma idea del consenso, zarandeado por la propensión de varios sectores a la negociación incondicional de ya comprobado fracaso, caricaturizador de los consabidos procesos de paz, peligra. Sin embargo, formalizado por el parlamento,  hay claridad respecto a la meta empeñada: restablecimiento del orden constitucional, elecciones libres y reversión de la emergencia humanitaria compleja, según el artículo 3 del Estatuto que Rige la Transición Hacia la Democracia para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (ET).

Problemas del consenso (opositor)  y la transición (democrática)

La construcción de uno es tan difícil como el comienzo del otro, confundiéndose el epílogo de la dictadura con el prólogo de la democracia. Ofrece ocasión para una discusión académica que no podrá prever enteramente el curso de lo que es y será una experiencia dura y difícil, pero útil por su vocación pacificadora, probablemente exportable como modelo, sintetizando el trágico aprendizaje: anteriormente, con curiosidad y quizá vanidad, observábamos los procesos de transición que se daban continental y extra-continentalmente, solazándolos por vivir una democracia aparentemente inexpugnable, bajo el generoso soporte de la renta petrolera.

Condicionante de la futura transición,  el consenso tiene una dimensión proselitista o partidista que apunta al actual papel de los actores claves, ineludibles y realmente representativos que no deben confundir el proceso con su propia biografía personal;  la apuesta es por las posiciones de poder, cultivado  el sectarismo clientelar, pródigo en versiones épicas de resistencia, que no concuerdan con las urgencias del país. Sugiere el burdo desarrollo de una ingeniería política, decididamente moralizante, tendiendo a realzar la destreza negociadora, por frustrada que fuese, en lugar de la clarividencia y la habilidad política  inherentes a lo que suele llamarse “hombres de Estado”.

Agotado el viejo modelo y estrategia de desarrollo, yendo más allá de detener el empobrecimiento, la desurbanización o desindustrialización,  obliga a una alternativa que la creemos centro-liberal, favorable al libre mercado, que haga útil el sacrificio.  Esta dimensión, la modernizadora, fuerza al reconocimiento de las nuevas fuerzas o movimientos sociales que, al soportar estos años de lucha, renovadas, contribuirán a la centralidad del conflicto agonal, mas no existencial, en la transformación estructural que el llamado chavismo irresponsablemente frustró, a sabiendas de los intereses, proyectos de poder y correlaciones de fuerzas que depararán el futuro.

Obviamente, corremos los riesgos de una cultura populista que puede garantizar el regreso de los sectores desplazados actualmente en el poder, procurando postergar los conflictos, promoviendo el desaprendizaje de la experiencia ganada en el presente siglo, reducida al esfuerzo terapéutico al recibir la fatal herencia chavista, bajo la presión de las demandas incrementadas con el regreso de los venezolanos hoy forzados al exilio. E, incluso, podemos perder la noción de una confrontación contra el Occidente mismo y sus valores, al cual nos adscribimos, y los retos de un derrumbe, como el de la dictadura cubana y el mito de la invulnerabilidad que ha forjado.

Agreguemos una dimensión de los desplazamientos que intentarán neutralizar o apoderarse de la transición: por una parte, las mafias generadoras del Estado Criminal, capaces de financiar y de condicionar la propia e inexorable salida de la dictadura socialista para darle continuidad, de un modo u otro, al régimen y, por ello, la importancia del comisión asamblearia que investiga o ha de investigar el caso Andrade – Gorrín. Y, por otra,  la desaparición o desintegración del fenómeno chavista, pues, excepto que persista como un movimiento y maldición que bien lo retrata Perón y el peronismo en Argentina, acabando literalmente con una nación que fue próspera, es posible esperar que las organizaciones o partidos de la izquierda marxista deseen recuperar la más elemental identidad que le fue confiscada en esta centuria por el ocupante de Miraflores, añadiendo los espacios ideológicos que ameritan de una pronta sinceración y actualización.

Peligra la transición democrática

Una sociedad compleja y plural, como la venezolana, ya no soporta la cultura de la unanimidad forzada y excluyente. Para resistir los embates de sus adversarios, oponentes y enemigos, la transición partirá en firme con un gobierno de unidad nacional previsto en el capítulo V, artículos 25 al 29 del ET que, más allá de la retórica, ha de honrar las reglas de la gobernabilidad (y gobernanza) y un programa mínimo de gobierno que lo centra en la economía de mercado, al igual  que la consulta a la sociedad civil y a los partidos (artículo 27 eiusdem).  Empero, mal  síntoma, la Fracción 16 de Julio, por lo menos, no fue requerida para tratar el Plan País y, ya adelantado, planteado como una propuesta del parlamento, no fue oportunamente debatido y aprobado en la Asamblea Nacional.

A la transición o, mejor, al gobierno de  la transición le espera un país sumergido en la más completa y brutal debacle; al tsunami de las demandas inaplazable se sumarán las del regreso de una diáspora desesperada, provocada por Maduro Moros para aliviar un poco más las pesadas cargas y tensiones que la dictadura atraviesa;  serán inmensos los traumas al saberse de la realidad profunda de la tragedia, despertando  como la Alemania de la inmediata post-guerra y los millones de judíos exterminados, que nadie podrá ocultar ni siquiera con fines terapéuticos; o de nuevo, como lo abordó Terry Lynn Karl al explorar a la Venezuela post-perezjimenista, proseguirá la interacción del petróleo y los procesos políticos, con los desafíos de una ingeniería de los pactos.  Aceptemos que las fuerzas militares que hoy ocupan el territorio nacional, más los sectores desplazados, ofrecerán una dura resistencia armada en una nueva situación que obliga a discutir y a autorizar, aún antes de la llegada de ese gobierno provisional, como refiere el artículo 29 del ET, una misión o  coalición militar extranjera de paz que debemos pedirla, en lugar de esperarla, a tenor de lo establecido en el artículo 187, numeral 11 constitucional.

Aleccionados por la valiosa, pero ya remota experiencia de la Coordinadora Democrática y de la Mesa de la Unidad Democrática, un exitoso frente electoral sin solución de continuidad,  deben consensuare las plataformas para la transición, como Soy Venezuela, Frente Amplio u otras representativas. De no hacerlo, peligra la transición democrática, pues, teniendo a la Asamblea Nacional como el dispositivo por excelencia, siendo el órgano legítimo del Poder Público que queda del Estado devastado, el cuarteto dominante de partidos (PJ, AD, VP y UNT),  impide el amplio e indispensable consenso, fundado en un Reglamento Interior y de Debates (RIDAN) de inequívoco cuño chavista;  sobrerrepresentados los partidos, como ocurrió con el PSUV y sus aliados en el pasado mandato legislativo; y la situación exigirá algo más que esa correlación de fuerzas, sintetizado en un pacto de reparto burocrático,  afectada doctrinaria y funcionalmente la corporación armada que no es lo que alguna vez fue.

Objetivos muy puntuales de la transición,  como la reintegración de la Fuerza Armada Nacional o el tema económico (artículo 6, ordinales 6 y 7 de la LT),  sensibles áreas de trabajo, exigen de un convincente compromiso parlamentario.   La actuación de la Asamblea Nacional,  innecesariamente reiterada por el Estatuto de marras, como la del control de los actos presidenciales (artículo 14), sugiere una natural polémica que, no por ahogarla, dejará de existir: será necesario reconocerla para consensuar eficazmente sus aspectos más sustanciales.

La recuperación de un mínimo de libertades públicas y democráticas, ha de partir de una doble convicción: de un lado, al  llamado chavismo-madurismo sólo le quedan las armas, pues, a lo sumo, es una minoría política que terminará de estallar apenas transcurra un minuto de desalojo del poder; y, del otro, ha sido una experiencia radicalmente antidemocrática, manipuladora vil de las apariencias.  Además, mal puede ser candidato presidencial, en futuros y libres comicios, quien fue condenado por el el legítimo Tribunal Supremo de Justicia.

(*)    Foro sobre Consenso y Transición, FORMA, UCAB, Caracas, 13/04/2019. Organizado por el Prof. Ramón Cardozo, llevamos el presente texto, pero la actividad consistió a hacer dos preguntas a cada uno de los panelistas (Stalin González, segundo vicepresidente AN; Edison Ferrer, secretario AN; y LB, miembro de la F16-J), luego sometidos a las interrogantes de la audiencia.

Fotografías: Enviadas por Adriana León, vía WhatsApp.
22/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/34744-barragan-l

lunes, 15 de abril de 2019

INADVERTIDA CONFISCACIÓN

El llamado chavismo va a desintegrarse más temprano que tarde

La asociación civil FORMA, organizó  un Foro sobre Consenso y Transición en Venezuela, coordinado por el Prof. Ramón Cardozo que contó con la participación del diputado Stalin González, Segundo Vicepresidente de la Asamblea Nacional; Edison Ferrer, Secretario de la instancia legislativa; y el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio.

En el evento realizado en el auditorio de la biblioteca de la Universidad Católica Andrés, los panelistas respondieron a las preguntas formulas por el Prof. Cardozo y los jóvenes concurrentes, procedentes también de otras universidades, adicionalmente sobre el Pacto de Puntofijo, los requisitos,  las limitaciones y posibilidades del Consenso, el Plan País y la situación de emergencia humanitaria, entre otros tópicos referidos extensamente por González, Ferrer y Barragán.

Entre varios de los planteamientos expuestos por los panelistas, llamó la atención la aseveración hecha por el diputado Barragán sobre la desaparición del chavismo en Venezuela y, en tal sentido, al concluir el foro, lo abordamos sobre el tema.

“En efecto, señaló, el chavismo es un artificio y un anacronismo en la Venezuela que todavía no llega al siglo XXI y dificultamos que encuentre cupo en ella por tres razones objetivas: por una parte, es responsable de la construcción del Estado Criminal y de sus consecuencias, como la catástrofe humanitaria, la represión descarnada, el genocidio pasivo y activo que aún padecemos los venezolanos; por otra, evidentemente, está muy distante de los valores de la libertad, la justicia, la solidaridad y otros que debemos reconquistar y defender en las venideras décadas; y, por último, es un artificio, como lo ha sido el peronismo en la Argentina que destruyó, sabiéndose de versiones de izquierda y de derecha al operar como una suerte de  inmerecida maldición”.

El parlamentario rememoró la exclusión del Partido Comunista del Pacto de Punto Fijo que, los hechos lo demostraron, se alzó en armas contra la reciente democracia representativa al encandilarse con el proceso cubano de entonces y aseguró que mal puede incursionar el chavismo que, además de su comprobada deslealtad democrática, se desintegrará a mediano plazo.

“Chávez Frías confisco toda la izquierda marxista en Venezuela, la absorbió hasta desdibujarse en sus diferentes corrientes. Sólo la une el presupuesto nacional y una vez perdido el poder, esas distintas corrientes recuperarán sus identidades. Por lo demás, remoto el recuerdo de un circunstancial fenómeno electoral que se prolongó por las consecutivas triquiñuelas plebiscitarias de dos décadas, hundido definitivamente por el madurismo, se desintegrará más temprano que tarde, ojalá permitiendo la actualización de esas corrientes que están atrapadas por el militarismo decimonónico que las ha devorado”.

Finalmente, sentenció: “Los propulsores y beneficiarios del Estado Criminal no cabrán en la Venezuela que se avecina”.

14/04/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde
https://www.entornointeligente.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
https://tenemosnoticias.com/noticia/va-diputado-tarde-chavismo-671807/1333145
https://apuntoenlinea.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
https://venezuelaunida.com/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde//
https://noticiasvenezuela.org/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
Curioso portal:
https://tipsfemeninos.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
Fotografías: Enviadas por Adriana León, vía WhatsApp.

jueves, 28 de marzo de 2019

DE LAS OTRAS CONDICIONES

Del modesto aporte histórico
Luis Barragán


Lo obvio, debe evidenciarse. Parece lógico es que, después de esta amarga experiencia socialista, la alternativa se encuentre en un modelo y estrategia de desarrollo afianzado por el libre mercado, abierto y competitivo, por cierto, conocedor también de los más variados y amplios matices. Sin embargo, sostenemos, la opción no encuentra un convencido cupo en el denominado Plan País (PP) para el mediano y largo plazo, ganado para una orientación insólitamente conservadora, por la básica repetición de fórmulas, en constante agregación,  que antes  condujeron al fracaso.

Al respecto, es necesaria una precisión inicial sobre el origen del planteamiento y, otra posterior, respecto a la transición que se espera.  Partimos de la buena fe para su formulación, pero igualmente de la necesidad de una discusión que, quizá por los apremios de la hora, las organizaciones políticas y sociales no han encarado convincente y suficientemente.

El llamado Frente Amplio, sucesor de la MUD, con todo derecho, ha planteado el PP. Sin embargo, pesa demasiado el detalle, lo ha hecho a través de la Asamblea Nacional, por definición una instancia plural, la cual – por lo menos – ha debido formalizar su discusión, dándole cabida a todas las opiniones, criterios, pareceres y perspectivas que la materia merece al tratarse de un consenso necesario e indispensable que comprometa   a todas las fuerzas y sectores de la República – lo subrayamos – a reconstruir.

Disculpándonos por la alusión personal, tiempo atrás, nos permitimos llamar la atención del entonces coordinador de la fracción unitaria en el parlamento, sobre la urgencia de una discusión creciente y organizada de los problemas fundamentales del país, añadidos el diagnóstico y las propuestas, que reivindicara el carácter institucional de la Asamblea Nacional. Esta sola circunstancia, autorizaba una experiencia con la que no contó la otrora Coordinadora Democrática al plantear y difundir el llamado Proyecto País, ni las comisiones que aportaron los planes de gobierno para encarar  las campañas electorales de plebiscitación de Chávez Frías y Maduro Moros.

Contrarrestando la vieja falacia de esta dictadura en relación a la oposición supuestamente huérfana de alternativas, reales, constantes y sonantes,  entendemos la prédica del presidente encargado Guaidó, sobre el PP, pero – observamos – la fundamentalísima importancia que tiene una propuesta de corto plazo para la transición, concreta y específica, que nos concerté para garantizar el éxito deseado, como la lanzó la plataforma Soy Venezuela a través de un documento intitulado “Tierra de Gracia”.   A menos que deseemos repetir las condiciones que hicieron la tragedia de todos estos largos años, debemos tener el coraje de acordar y abrir las otras fronteras desconocidas a un país radicalmente distinto de libertad, prosperidad y equidad, con la modestia militante del aporte que se reclama histórico.

Fotografía: Héctor Guerrero, apagón en Petare (07/03/2019).
31/03/2019:
http://guayoyoenletras.net/2019/03/31/del-modesto-aporte-historico/

domingo, 17 de marzo de 2019

OLOR DE LOS DÍAS QUE FALTAN

Del chavismo opositor
Luis Barragán


De  polarizar, el llamado chavismo persistirá como un extraordinario escollo en la futura oposición. Quizá por ello, preventivamente, hay quienes le descubren una tendencia democrática, la que tendrá a bien facilitar la transición, frente a otra autocrática, la que pretenderá violentarla, apostando ambas por el regreso definitivo al poder a mediano plazo.
Hallada la tendencia disidente, aún tardía en las filas del actual oficialismo, todo indica que en nada modificará el saldo trágico de largos veinte años, incluida alguna vieja, oportuna y quizá relativamente importante condena moral  de quienes ahora buscarán actualizar sus credenciales políticas. En todo caso, la apuesta será por el efectivo reclamo de una herencia que se aspira a  inventariar. No obstante, en una aproximación inicial, surgen tres problemas que impedirán hablar en propiedad de chavismo, excepto se convierta en reo de la justicia.
Por una parte, existe una identidad forzada, pues, convengamos, Chávez Frías le dio nombre a una variedad extendida de la izquierda irredenta que unió  el presupuesto público, tras largas décadas habituada al archipiélago de sus diferencias, sustanciales o no. De sincerar la situación, apenas cinco minutos después de abandonar Miraflores, la cuestión estará en el reconocimiento de uno o varios marxismos en la Venezuela en  la que literalmente rifaron su destino con el barinés tan enfermizamente tributado, reivindicando la escuela ante una adjetivación otrora impensable.
Por otra, Chávez Frías está más cerca de encarnar un fenómeno como el de Perón, gravitando por décadas versionado por la izquierda como por la derecha,  antes que expresar un sólido  movimiento doctrinario e  ideológico, presto a la evolución.  El sólo y  prolongado ejercicio del poder, avivadas todas las ilusiones que lo hicieron posible, acaso lo repondrá como un referente de nostalgia en el cuadro de partidos, movimientos y actores políticos venezolanos, urgidos de modernizar.
Finalmente, se dice de un intacto, extraordinario e imbatible capital electoral del chavismo, como si – inmune – hubiese sobrevivido a la catástrofe humanitaria que alcanzó por completo a la nación; o le hubiesen conferido alguna homogeneidad  social, pues, forjado por el clientelismo y la prebenda, deliberadamente desclasado, aún lo emplea como una vulgar fuerza de choque y formidable escudo humano temiéndole – si fuere el caso – al proletariado que destruyó y condenó a la marginalidad. La proximidad de unos  comicios libres y transparentes, posiblemente autorice a un reagrupamiento del chavismo de magnífico soporte financiero, su inconfundible sello, procurando un espacio de supervivencia que,  obviamente, no se compadecerá con los que holgadamente ocupó al asociarse en el pasado al masivo y sostenido fraude plebiscitario.

Fotografía: Héctor Guerrero.

18/03/2019:

HIPÓTESIS

Del chavismo que podemos esperar
Luis Barragán


Por cierto, convertida la libertad venezolana en una causa universal, quizá muy pronto deba vencer grandes escollos, como la supervivencia del llamado chavismo en la oposición. Quizá por ello, opera de antemano una benigna diferencia entre la tendencia de los demócratas que facilitarán la transición y la de los autócratas que la violentarán con su resistencia – incluso – armada, apostando ambas por un definitivo regreso al poder.
Diligenciada la contribución de una corriente disidente y, además, tardíamente disidente del actual oficialismo, en nada modificará el saldo trágico de veinte largos años de dictadura. Además, sugerida una ficción propia del derecho sucesoral, la de la conmoriencia frente a la premoriencia, el reclamo será el de una herencia a la postre fallida, por varios motivos.
Hay una identidad forzada del chavismo que lo exige como legado exclusivo el madurismo, siendo – el uno – expresión cabal de la crisis del modelo rentista, y – el otro – descarado artificio de la dictadura cubana que apuesta por la continuidad del peculiar protectorado ostentado.  Pulverizado el propósito y la prédica de la despersonalización de la política y el poder en Venezuela, el barinés logró confiscar todas las manifestaciones convencionales de una izquierda que lo ha tributado hasta el hartazgo, pagando el inevitable costo político.
El asunto no estriba en la suerte del chavismo que, muy a la postre, quedará como una infeliz circunstancia, sino en la de los creyentes y propulsores del marxismo que también juran a Maduro Moros como un insigne realizador del capitalismo. Acotemos, cual Perón en Argentina, la que destruyó impunemente, perviviendo como un movimiento de izquierda y de derecha a la vez, Chávez Frías gravitará por décadas: independientemente del juicio que merezca, la izquierda tendrá que reencontrarse al repudiar la herencia, aunque insista ahora en aceptarla a título de inventario.
Hay quienes hablan de la existencia de sectores mayoritarios o potencialmente mayoritarios que todavía apoyan al chavismo, como si hubiesen sobrevivido a la catástrofe humanitaria que alcanzó completamente a la nación; o le hubiesen dispensado alguna homogeneidad social, pues, forjados por el clientelismo y las prebendas, deliberadamente desclasados, aún los emplea como fuerza de choque, temiéndole al proletariado que destruyó y condenó a los cinturones de miseria. La proximidad de unos comicios libres y transparentes, sólo permitirán un reagrupamiento nostálgico del poder largamente ejercido, hallando cupo minoritario la vieja ilusión propagada, por cierto, la que tardará en diluirse, mientras pueda polarizar, ya que  – en todo caso, reconozcámoslo – el chavismo constituyó un fenómeno electoral inherente  al masivo y sostenido fraude plebiscitario.
Intentando una cierta objetividad, incursionamos en un concurrido grupo de WhatsApp para preguntar sobre el posible deslinde entre un chavismo auténtico y otro que no lo es,  como por la supervivencia del movimiento irremediablemente confundido con el marxismo que ha monopolizado, y solo hubo tres respuestas. Éstas coincidieron en que acabará rindiéndole cuenta a los tribunales, trastocado en un pesado estigma.
La irremediable simplicidad de los opinantes de fácil hábito que acuden a las redes sociales (valga comentar brevemente, caracterizadas por otros como exclusivas redes digitales), no debe impedir la reflexión en torno a un fenómeno que, a la postre, lo explicará el mero y prolongado ejercicio del poder, como otros que el mundo no dejará de parir. Apenas, cinco minutos fuera de Miraflores, desnudo, terciará  la conspiración como un oficio irredento.

Fotografía: Tomada de WhatsApp.