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miércoles, 22 de abril de 2020

RESPONSABILIDAD MORAL DE LA EMPRESA

Diario El Universal
Entrevista a Emeterio Gómez en El Universal en 2004
Pedro García Otero

El país “se encamina a la barbarie (…) Chávez no tiene idea de qué está haciendo”. Filósofo y economista, señala que el Presidente “destruirá lo que existe y no consolidará nada”. Sin embargo, comparte que la preocupación por los pobres “debe ser pieza central de cualquier proyecto político”.
Margariteño de nacimiento, economista de profesión y, hoy por hoy, 100% filósofo por convicción, Emeterio Gómez sorprendió a todos, la semana pasada, en un foro en Cedice, cuando señaló que el neoliberalismo se había impuesto a sangre y fuego en el mundo, en la década de los 80, y que tal modo de vida, hoy, es “totalmente inviable”.
No hay que temer, sin embargo, que este polémico columnista y orador haya vuelto a sus raíces de izquierda.
Afirma que, hoy por hoy, las empresas del mundo tienen tanto poder, que la única manera en la que el mundo puede evitar el caos es mediante la autorregulación de las grandes corporaciones, con un Estado fuerte y con la conciencia activa de todos los habitantes del mundo. Reconoce sus coincidencias con Hugo Chávez, pero a la vez, señala que en la manera que está gobernando, Venezuela se hundirá en la barbarie, pues su proyecto económico-político “no se consolidará con el petróleo a ningún precio”.
PG: Sus declaraciones en el foro de Cedice causaron polémica. Coménteme el núcleo de esas declaraciones, y por qué levantaron tanta roncha.
EG: El núcleo se encuentra en el libro que estoy publicando, que se llama La Responsabilidad Moral de la Empresa Capitalista. Allí dije que el neoliberalismo, que en efecto se impuso a sangre y fuego en la década de los 80 por Ronald Reagan en EEUU, Margaret Thatcher en Inglaterra y Augusto Pinochet en Chile, es inviable, porque no puede resolver el problema de la pobreza. La única manera de avanzar rápidamente en la solución de ese problema es, justamente, la responsabilidad moral de la empresa. Además, hay un componente de presión social en ese sentido. Cualquier empresa de la que se divulgue que realiza prácticas inescrupulosas, cae enseguida. Porque la preocupación por los derechos humanos o cualquier discriminación (contra ancianos u homosexuales, por ejemplo), empieza a pesar sobre el nivel de aceptación de la marca.
PG: Oyéndolo, pareciera que usted coincide con el Presidente: el capitalismo es salvaje…
EG: Voy a comentarle un hecho que fue real: Después de ocho horas hablándole a 40 empresarios sobre la responsabilidad moral de la empresa, uno se me acercó al final y me dijo “tú lo que planteas es la misma vaina de Chávez”. Yo le dije que sí, y fue un poco mi posición el pasado martes en Cedice. Si nosotros, los liberales -yo me siento profundamente liberal- no asumimos la bandera de la lucha contra la pobreza, el mundo se encamina a la barbarie, porque el capitalismo solo, la mano invisible del mercado, no soluciona a corto plazo el problema de sociedades como la venezolana, con 60 ó 70% de pobreza. Y eso sólo lo pueden hacer las trasnacionales, que tienen más que los Estados.
PG: ¿Hasta dónde llegan sus arreglos con el comandante y dónde están las diferencias?
EG: El acuerdo con Chávez es bien claro, hay que enfrentar la pobreza como tema fundamental; hay que cuadrarse espiritualmente con los pobres, exactamente como lo hace él, hay que hacerle sentir a la gente que son tu gente y que tú eres parte de ellos. Ese experimento que está haciendo Ron Santa Teresa con el proyecto Alcatraz, o lo que siempre hizo Fe y Alegría, ahora tienen que tener un componente moral mucho más poderoso.
Así que, redondeando la idea, la única alternativa al Socialismo del siglo XXI sigue siendo el capitalismo y el liberalismo; claro, no el capitalismo y el liberalismo no como hoy está concebido, sin reformas profundas, no solo por la vía del capitalismo popular, la democratización del capital, sino por la vía de la responsabilidad moral del empresario, que mientras más grande es, más poder tiene, y solo pueden ser éticos los que tienen poder. Si usted no tiene poder, ni siquiera el de su voluntad para vivir y ser feliz, de nada sirven los valores morales.
Premarxistas y utópicos
PG: Usted es filósofo y acaba de hablar de Socialismo del siglo XXI. Me gustaría una imagen de lo que es eso y si Hugo Chávez encarna esa imagen.
EG: No hay ningún socialismo del siglo XXI. El socialismo que está propulsando el presidente Chávez es el del siglo XIX y cuidado si no del XVIII. Lo que el Presidente tiene en la cabeza es premarxista, se encarna en el socialismo utópico, el de Proudhon, y Saint Simon, que es un término que a mí no me gusta, porque el socialismo marxista también ha demostrado ser utópico. El marxismo es una ilusión tonta, por lo tanto, no puede ser científico como fue la pretensión de Engels, quien escribió Del socialismo utópico al socialismo científico.
No hay ninguna posibilidad de construir un régimen socialista sobre la base de los incentivos morales y la propiedad colectiva si tú no desarrollas en el ser humano una capacidad de producir bienes y servicios en una forma rentable. Tú puedes crear las cooperativas que te dé la gana, pero si tú no le dices a las cooperativas que tienen que ser competitivas, rentables y acumular capital, todo lo demás es tontería.
PG: En esa “utopía”, como usted la denomina, está avanzando el Gobierno, incluso en el rechazo a la ganancia. ¿Hacia dónde vamos, con ocupaciones de tierras y empresas quebradas?
EG: No estamos avanzando. Estamos retrocediendo, más bien. Marx, mucho más allá de Chávez, sabía que los valores morales no se decretaban. El error fundamental del presidente Chávez es, que él más bien es guevarista, comparte esa ilusión tonta que tenía el Che Guevara del “Hombre nuevo” porque usted decretaba la solidaridad.
PG: Voluntarismo, pues.
EG: Sí, Chávez usó en estos días [2004] una expresión de Simón Bolívar: “El que abandona todo para servir a su patria no pierde nada, y gana cuanto le consagra”. Bueno, él sustituyó “patria” por “desprendimiento”. Ese lujo se lo puede dar quien tiene bienes de fortuna para desprenderse, como Bolívar. Pero al pequeño empresario, microempresario, cooperativista, que está asumiendo riesgos, tú no le vas a decir que no va a tener lucro.
PG: ¿A dónde vamos, entonces?
EG: Vamos hacia una barbarie radical; lo que el presidente Chávez está generando en el país es una destrucción del aparato productivo, sin ninguna posibilidad de construir uno sustituto, porque sobre la base de los valores no se puede desarrollar ninguna forma económica de producir bienes y servicios. El presidente Chávez no tiene, simplemente, idea de lo que está haciendo.
PG: Y políticamente, ¿a dónde vamos, si el Presidente se está estrellando contra una realidad terca? Pero por allí vamos avanzando. Y hay una parte que usted no ha analizado, que es el precio del petróleo.
EG: Déjame volver al primero de todos los aspectos. Mi preocupación fundamental es que la oposición venezolana no tiene ninguna propuesta de país que hacer frente a la propuesta de país de Chávez. La oposición no ha hecho nada más allá que recomponer un poco lo que había sido la propuesta de Pérez en 1989, modificada con cosas de la Agenda Venezuela, de 1996, y la presentó en el referendo revocatorio del año pasado. Los esfuerzos deben ir dirigidos a crear una propuesta económica que entusiasme a la gente, una idea que sea capaz de convertirse en un motor de cambio, pero emocional, no una racionalidad muy bien estructurada. De esa propuesta va a depender el futuro del país, porque si la oposición no logra estructurarla, entonces estamos a las puertas de una catástrofe nacional, porque por otro lado, Chávez no va a conseguir consolidar nada, se le va a ir desmoronando todo incluso con el petróleo a $60; va a tener algún respiro con los precios a ese nivel, pero aun así va a fracasar, porque la cantidad de dinero que requiere no la va a producir con el crudo al precio que sea y las promesas que hace.
PG: Promete pero no cumple, con lo cual no gasta.
EG: Pero en el camino se queda una masa importante de recursos. El está invirtiendo en relaciones internacionales de manera desproporcionada; y, sobre todo, aquí adentro se está sosteniendo a punta de comprar lealtades. Entonces, el precio del petróleo lo está favoreciendo, pero la inviabilidad del proyecto es tal que es imposible. Eso que tú mencionaste ahorita: Cuando tú agarras una empresa que está quebrada, y la compras para ponerla a producir, lo que estás haciendo es tratar de resucitar un cadáver. Nadie cierra una empresa porque quiere: La cierra porque no tiene mercado para su producto, la competitividad no le permite producir, ¿y la vas a mantener artificialmente?
PG: Esa historia no es nueva, y se vivió en Venezuela durante las épocas más fuertes del capitalismo de Estado. Hemos pasado varias veces por ese proceso, como el de toma de tierras.
EG: Esa es una idea muy difundida, que esto es capitalismo de Estado: Yo he venido insistiendo cada vez que puedo, esto es un comunismo, que tiene elementos de capitalismo de Estado. Si usted se lee los lineamientos estratégicos de noviembre de 2004, eso está expresado, a tal punto que en un momento, Chávez dice: “Esto no va hacia el comunismo”, y agrega en la edición de Martha Harnecker, “todavía”. Eso quiere decir que la propuesta básica es comunismo, y eso está ratificado ahorita, porque Chávez ya habla abiertamente de propiedad colectiva, de eliminación de incentivos materiales y su sustitución por incentivos morales, y esa es la propuesta premarxista, marxista o como sea, pero si usted liquida la propiedad privada, usted no tiene ninguna posibilidad de construir un modelo económico viable.
PG: ¿Y la población? Porque 90% de la población, según la encuesta, se está dejando aplicar algo que rechaza, porque apoya la propiedad privada.
EG: Ahí impera un fenómeno que es muy distinto, que es la falta de liderazgo. La población puede estar clara, pero si no tienes alguien que te esté dirigiendo y te ayude a ver los procesos, eso es masa informe. Esa población, mientras no tenga una conducción eficiente, que canalice esos procesos, no va a poder cuajar en nada.
PG: La naturaleza aborrece el vacío. En este tipo de situaciones suelen emerger líderes.
EG: La naturaleza sí, pero la política no, puede terminar en un vacío, en un anarquía, en un desastre total.
PG: Y usted cree que este proceso se dirige hacia allá.
EG: Absolutamente, a menos que la oposición logre cuajar una propuesta y un liderazgo. Cosa que es angustiante, porque estos líderes nuestros no parecen tener la menor preocupación por eso.
PG: Diría Marta Colomina que buscan su “carguito”.
EG: Sí, su chambita, su cosa, que es legítima, pero no puede ser lo único. Me decía el otro día un connotado dirigente nuestro en un foro que si yo estaría dispuesto a discutir estos problemas con él. Yo estoy dispuesto a discutirlo con quien sea, lo que pasa es que yo le he dicho por diversas vías a diversos líderes políticos sobre proyectos económicos y no hay ninguna posibilidad de hacerlo. No tienen ninguna idea, no hay en la oposición venezolana una sola idea acerca de qué hacer con este país, no se abren a la posibilidad de abrir o discutir estas cosas.

Fuente:
Fotografía: EG con Óscar Valles, tomada de @OscarVallesC.

El Socialismo Chavista
Emeterio Gómez

■ Es en realidad Comunismo idéntico al que fracasó en ¡Cuba! Rusia, China.

Desde siempre he admirado a Rafael Poleo. Por la agudeza e inteligencia de sus análisis, pero, sobre todo, por la firmeza y la valentía para defenderlos. Desde hace tiempo, sin embargo, me parece que está profundamente equivocado en su caracterización de Chávez como Fascista, en lugar de lo que evidentemente es: Comunista o, peor, ¡¡Castrocomunista!! Pero nunca pensé que valiese la pena contradecirlo, de tan seguro que estaba acerca de lo errado de su enfoque. Ahora, ante la previsible desaparición del Presidente; pero, sobre todo, ante la pregunta acuciante que hice en el artículo anterior (¿cuánto Comunismo subsistiría en el Chavismo una vez que el líder se haya ido?); ahora, decíamos, tal vez tenga algún sentido contradecir a Poleo, hasta hacerle ver -o sembrarle algunas duditas- acerca del carácter Comunista y no Fascista del Chavismo… o, mas exactamente, de Chávez. Por mucho que, sin la menor duda, algunos rasgos nazis haya ostentado el héroe de Sabaneta.

Hay un argumento de Poleo en su Péndulo (en Zeta) del 21-12-12 que nos decidió a contradecirlo. Allí se afirma que “se favorece al chavismo llamándolo Socialista, cuando es claramente fascista”. Y, en alguna pequeñitiquitica medida Rafael tiene razón: si la Oposición se queda atascada en llamarlo simplemente “Socialista”, sin la menor duda lo favorece; si no nos atrevemos -como dolorosamente no se ha atrevido la Oposición- a llamarlo por su verdadero nombre, Co-mu-nis-ta, es superobvio que se favorece al régimen. Porque el Socialismo No-comunista, es decir, el Socialismo Democrático, tiene una muy bien ganada fama en todo el planeta. Los “Socialismos” chileno, español y brasileño -para mencionar tan solo tres- han contribuido poderosamente a impulsar el Crecimiento Económico, pero sobre todo, ¡¡el Desarrollo Capitalista en sus países!! Nada que ver con el Socialismo Chavista que es en realidad Comunismo. Exactamente idéntico al que fracasó en Rusia, China, Europa y, por encima de todo, ¡¡en Cuba!! Las posibilidades de ganarle unas elecciones al Chavismo sin Chávez dependen en muy buena medida de que la Oposición decida (o, tal vez, sea mejor decir “descubra” o, mejor aún, que “descubra genialmente”) que hay que llamar al Socialismo del siglo XXI por su verdadero nombre, uno que empieza por “Comu”.

Pero, mas allá de cualquier argumento específico -señor Poleo-, más allá de cualquier estrategia propagandística, por importantes que sean, está el problema de fondo, el “Esencial”: que Chávez es profundamente Comunista y no Fascista. Por multitud de razones, muy poderosas todas, pero de las cuales saco una sola, solitiquitica, Rafael: ¡¡Que el Nazifascismo jamás -pero absolutamente jamás- se planteó, sustituir al Capitalismo (o a la Economía de Mercado) por ningún otro Modelo Económico!! Jamás, ni por un instante, pensaron Hitler o Mussolini, en destruir a la Propiedad Privada, ni a la maximización de la tasa de la ganancia, para sustituirlas por ningún criterio alternativo. Es decir, jamás pensaron en ningún Modo de Producción distinto del que ya reinaba en Europa. ¿Oíste alguna vez, Rafael, que en la Alemania o Italia nazifascistas, se hablara de Propiedad Colectiva? ¿Te imaginas a Goebbels expropiando los grandes complejos siderúrgicos que le permitieron a Alemania desarrollar su criminal maquinaria de guerra? Y, rematándolo todo, Rafa, ¿sabes de algún Carlos Marx fascista que predijera (“científica” o tontamente) que dadas las leyes bobas del Materialismo Histórico, el Capitalismo sería sustituido por algún Modelo Económico Nazifascista?

Fuente:

martes, 31 de diciembre de 2019

NO LEGITIMA CALENTAR EL ASIENTO EN EL HEMICICLO

En 2019 la AN no cumplió con su mandato histórico
Enrique Meléndez.
31/12/2019

El diputado Luis Barragán (Vente Venezuela – Aragua) anuncia que la Fracción 16 de Julio se pronunciará el 4 de enero sobre el apoyo o no a la reelección de Juan Guaidó, pues, a su juicio, por muchas que sean las ventajas de los medios digitales, la deliberación de sus integrantes es presencial, considerada siempre la valiosa opinión de los diputados forzados al duro exilio, como Juan Pablo García y Richard Blanco.

¿La Fracción 16 de Julio se va a abstener o va a votar en contra, a propósito de la reelección de Juan Guaidó como presidente de la AN?

-Hemos generado confianza en la ciudadanía por la responsabilidad que caracteriza cada postura asumida por la Fracción 16 de Julio. Con relación a las circunstancias del venidero 5 de enero haremos pública nuestra decisión el día anterior, en horas de la tarde. Por muchas que sean las ventajas de comunicarse por vías digitales, la deliberación de sus integrantes es presencial, considerada siempre la valiosa opinión de los diputados forzados al duro exilio como Juan Pablo García y Richard Blanco.

-Además, hemos especificado las condiciones políticas para sufragar en la cámara. Somos firmes adversarios de la cohabitación. E importa, y mucho, darle claridad y transparencia a la conducción opositora en un parlamento que, ante todo, debe ser tal; algo muy diferente a las jugarretas orientadas a la celebración de unos pretendidos comicios sin el cese de la usurpación.

-La Asamblea Nacional ha perdido credibilidad también por un habitual Orden del Día que tiende a banalizar nuestros problemas, sin la debida discusión. Por consiguiente, recuperar la credibilidad, el respeto y, en definitiva, la creencia en el parlamento, depende de sus actuaciones, encabezadas por una presidencia sobria, convincente y comprometida con la ruta que apunte al cese de la usurpación. Resulta indispensable rectificar, reconociendo con franqueza que en todo 2019 el Parlamento no cumplió con lo que es un mandato histórico, por lo demás, intransferible.

John Magdaleno le recomienda Guaidó que deje el “mantra”; que sería los tres principios de cese de la usurpación, gobierno provisional y elecciones libres. ¿Qué piensa usted?

-De hecho, es lo que ha ocurrido a lo largo de todo 2019 con las indeseables consecuencias políticas y sociales. Como la de la desarticulación de la dirección opositora tras el inútil diálogo de Oslo y sus derivados. Y falta por conocerse muchas de las facetas que van filtrándose muy lentamente, o el del agravamiento del morboso mecanismo de extorsión del régimen.

– Aceptemos que, después de la Constitución, el Estatuto de la Transición es el más importante instrumento jurídico del país en las últimas décadas. Y que no puede violentarse impunemente, por cierto, una novedad en la literatura sobre las transiciones a la democracia. Y, aunque los “transitólogos” suelen contradecirse, deben convenir en un fenómeno particular: el de la contribución que determinados sectores de la oposición hacen al sostenimiento del propio régimen, voluntariamente o no.

¿Usted cree que siguen siendo legítimos los diputados del oficialismo que, luego de haberse ido a la Constituyente, ahora han regresado a sus curules en la AN?

-Calentar el asiento en el hemiciclo no les concede legitimidad alguna. La cámara ha faltado a la debida calificación de quienes no sólo aceptaron y ejercieron posiciones en el gobierno de la usurpación, sino que abandonaron por más de dos años sus cargos y funciones parlamentarias que es a dedicación exclusiva, como indica expresa e inequívocamente la Constitución. Luego, no son diputados porque dejaron a sus mismos electores a la deriva, sin representación alguna.

-No obstante, observemos algunas circunstancias también inéditas: los exdiputados oficialistas fueron invitados y celebrados al reincorporarse a las curules, teniendo aún por misión la de implosionar el parlamento. Además, los hay ministros fracasados y dirigentes que no hallan cupo en el partido de gobierno ni en la tal Constituyente de la que simultáneamente forman parte, por lo que se resignan al triste e indecoroso papel que le han impuesto.

¿Si no es por votos, como ustedes advierten, cómo lograr el cese de la usurpación?

-En un encuentro ciudadano al que asistimos en la parroquia Miguel Peña de Valencia, convertido en un foro parlamentario centrado en los problemas esenciales del país, reivindicamos las iniciativas y los esfuerzos realizados por la Fracción 16 de Julio en torno a la vía principal de la pronta aplicación del TIAR, la insistencia en el 187, numeral 11 constitucional o la conformación de un Consejo de Gobierno, sino también de la aparentemente vía secundaria, como la defensa de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

-Conocida la infeliz sentencia 0324 del 27/08/19 del ilegítimo TSJ ha llegado la hora de realizar los comicios internos de las universidades el 23 de enero o el 4 de febrero para purgarlos de fantasmas, como una decisiva contribución al cese de la usurpación en medio de lo que puede convertirse en un irresistible oleaje democratizador. Por ello, el parlamento debe ser parlamento para adoptar las decisiones que los faciliten, yendo al corazón mismo de las realidades sociales que siguen un curso insobornable, en lugar de recrearse como una élite sobrevenida que apuesta por una falsa normalización de la vida social y política que lleva el sello inconfundible de Oslo.

Según Rafael Poleo, a María Corina Machado le rompieron el celofán. ¿Qué responde usted?

-Con el debido respeto, él suele intentar una crónica de la farándula con los pocos caracteres que le permiten las redes sociales.

-Agotada la imaginación desea despuntar en una campaña, nada inocente, contra María Corina, persiguiendo un rédito político que un psicoanalista jamás descubrirá en el esplendor de sus elucubraciones. Pésimo sentido del humor que no se atreve a aquella tan célebre Delpinada del siglo XIX, al excedernos en un comentario inmerecido de cara a los gravísimos problemas del país.

-Quizá sea la particular campaña una respuesta tardía y sublimada frente a la mujer que, muy antes, alertó sobre la catástrofe humanitaria en camino y denunció a la dictadura que padecemos, mientras otros corrían a Miraflores para desactivar las protestas con el diálogo de 2014.

Fuente:
Breve nota LB: En fecha 13/12/2018, esbozamos el carácter anti-histórico de la directiva por entonces anunciada para la AN (https://www.lapatilla.com/2018/12/14/diputado-luis-barragan-la-nueva-directiva-de-la-an-es-anti-historica/). Por entonces, siendo aún màs precaria la señal,  seguramente la declaración no quedó registrada en el blog. Luego, nos permitimos reproducirla acá. Lamentablemente, el tiempo nos dio la razón. Finalmente,  hay una pequeña variaciòn entre la versiòn enviada y de la aparecida hoy en Noticiero Digital (https://www.lapatilla.com/2018/12/14/diputado-luis-barragan-la-nueva-directiva-de-la-an-es-anti-historica/).

Diputado Luis Barragán: La nueva directiva de la AN es anti-histórica
diciembre 14 2018, 2:11 pm
  
“La Asamblea Nacional necesita reivindicarse como una herramienta institucional y ciudadana que ayude a superar esta dictadura, y no como una extensión o apéndice de la MUD-Frente Amplio que neutraliza y aligera su papel estratégico”, así lo refirió el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio.

Faltando poco para la instalación de un nuevo período de sesiones, ya se conocen los nombres de quienes integrarán la nueva Junta Directiva, fruto del pacto suscrito por los partidos dominantes de la corporación legislativa.

“El acuerdo no sólo es extemporáneo, sino evidentemente anti-histórico, predispuesto para desarrollar una línea de diálogo incondicional con la dictadura, a pesar del reiterado fracaso de los encuentros celebrados en República Dominicana, cuyas consecuencias – por cierto – fueron advertidas con antelación por nuestra Fracción Parlamentaria, a cámara plena. Es extemporáneo, porque la consulta popular del 16 de julio de 2017 sencillamente lo rompió, pautándole otras orientaciones y directrices al parlamento; y es anti-histórico, porque el momento reclama el debido acatamiento de la sentencia condenatoria de Maduro Moros por el legítimo TSJ, procediendo a la consabida solución constitucional a la que tanto temen”.

El parlamentario anunció que, en los próximos días, según lo acostumbra, la F16-J dará a conocer su balance de las actuaciones de la Asamblea Nacional al culminar su segundo período de sesiones. No obstante, comentó sobre la necesidad de recobrar el carácter parlamentario de la institución misma.

“Brevemente, por una parte, ejemplificado por la última sesión ordinaria, la propensión es a no deliberar, aunque la Asamblea Nacional no se entiende sin el libre debate, pretendiendo desconocer el derecho de todos y cada uno de los parlamentarios que deseen hacer uso de la palabra, todo un derecho universal que define la instancia. Y, por la otra, resulta indispensable legislar – al menos – para movilizar a la ciudadanía, actualizar el diagnóstico de las realidades y echar el piso jurídico necesario para la transición, pero – sin demeritar otras iniciativas importancias – fueron soslayadas importantes iniciativas propuestas por la F16-J en torno a proyectos de leyes relacionados con la autonomía universitaria, los ascensos militares, la violación de la inmunidad parlamentaria o la estadidad del Esequibo, materias hoy tan cruciales”.

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sábado, 30 de junio de 2018

martes, 28 de junio de 2016

INÉDITO (II)

Bolívar de carne y hueso y genio (II) (Entrevista a Arturo Uslar Pietri)José Rafael Revenga  

En 1980, Rafael Poleo y yo decidimos entrevistar por Venevisión a varios de los principales conocedores de la vida y obra del Libertador.

Se aproximaba el Bicentenario de su nacimiento y por eso consideramos oportuna una nueva indagación sobre un tema esencial a la nacionalidad y de una vigencia permanente.

Las transcripciones de los programas nunca han sido publicadas, por lo cual pienso que su presencia digital es un reconocimiento a nuestros invitados y puede ser útil como una aproximación adicional a la comprensión del Bolívar de hueso, carne y genio.

Para esta nota el invitado es Arturo Uslar Pietri. (El programa salió al aire en diciembre 1980).

Me he tomado la libertad de introducir separaciones en la fluidez de la conversación a fin de aligerar la lectura del texto.

JRR.- En cierto sentido podemos decir que el Libertador empezó a morir varios años antes de su última enfermedad que le interrumpió la vida el 17 de diciembre de 1830. Usted, doctor Uslar, ha dividido la vida del Libertador en dos etapas, una que usted llama la etapa de los triunfos, la etapa de las batallas heroicas, de los recibimientos triunfales, de los sueños institucionales, y la etapa, la etapa más bien de la desgracia, el tiempo de llorar. ¿Qué es este tiempo de llorar en la vida del Libertador?

AUP.- Bueno, en efecto, la ida de Bolívar podría compararse con una curva muy perfecta, una etapa de ascenso muy larga que va de 1811 o 1812 hasta 1825. Es decir, hasta inmediatamente después de Ayacucho y una etapa de descenso que culmina finalmente pues en el año final de su vida, en la tragedia que va desde que abandona Bogotá a principios del año 30 hasta la muerte en San Pedro.
Pero, naturalmente, nunca las cosas son tan simples. Bolívar fue un hombre que tuvo siempre dos pasiones, a mi modo de ver, muy grandes, una pasión de unidad de acción y una pasión de unidad de mando. El se daba cuenta que la empresa que el proponía  y que él se proponía no podía realizarse en el medio histórico y social en que vivía, sino a base que hubiera un comando muy, muy absoluto; muy, muy efectivo, que dirigiera no solamente la combinación de las fuerzas de que se disponían militarmente o políticamente, sino que pudiera trazar un rumbo, un rumbo que predominara y fuera aceptado.
Y eso fue su lucha toda la vida.

El tenía una experiencia que él no olvidó nunca que fue el fracaso de la Primera Republica. El fracaso de la primera República, la República de 1811, terminó en una anarquía monstruosa, en una ineficacia increíble, no había gobierno, no había orientación, cada uno tiraba por su lado, no había unidad de ninguna especie. Y Bolívar quedo con el traumatismo, lo dice muy claro en su Primer Manifiesto en Cartagena, de que aquello no funcionaba y no funcionaba porque aquellos hombres no se daban cuenta de la realidad en que estaban y estaban soñando como él lo decía, en unas repúblicas aéreas, en una republica fuera de toda posibilidad real en relación a la situación del país.

Y es por eso que cuando él regresa y reinicia la campaña en el año 1816, él busca de un modo agónico la unidad de acción, la unidad de mando. Cuando él llega a Caracas después de la Campaña Admirable él lo primero que hace es concentrar la autoridad en su persona y centralizar. Y concibe desde ese momento un horror monstruoso a todo lo que huela a federación, a federalismo, a regionalización y a fragmentación y eso lo hace en el terreno militar y eso lo lleva al fusilamiento de Piar porque no le quería reconocer.

Porque no hay que olvidarse que Venezuela se unifica teóricamente el año de 1777 y que cuando se produce la Independencia Venezuela tiene treinta años no de unidad porque eso sería mentira, sino de tener una cierta primacía el Gobernador y Capitán General que estaba en Caracas porque el Gobernador de Cumaná era solo el Gobernador de Cumaná, de modo que tenía su situación aparte. Y esa resistencia hacia que los caudillos orientales vieran con malos ojos reconocer a un jefe que venía del centro y el trabajo que le costó a Bolívar el lograr que Páez lo reconociera y se sometiera.
Y esa situación no desapareció nunca y eso es lo que lleva al fusilamiento de Piar porque él dice “militarmente necesitamos unidad de mando”. Eso era exactamente, pero es que él va mas allá y dice: “Políticamente necesitamos centralización”.

De modo que todo el que le asomaba a él la idea federal, la idea disgregacionista, la veía él con horror porque eso no permitiría realizar lo que él quería realizar. Porque lo que Bolívar buscaba no era independencia, la Independencia era un medio, era el medio indispensable, lo que Bolívar buscaba era la unidad, lo que Bolívar buscaba era organizar eso que llamamos hoy en día Hispanoamérica o la América Latina en una unidad política lo más estrecha, lo más efectiva posible, lo mas unificada posible para hacer un gran papel en el escenario mundial.
Y es aquí donde empieza su tragedia porque esta manera de ver la cosa no la compartían los demás. Los demás querían la independencia pero no más allá, más allá lo que querían era su dominio personal, su pequeña jefatura local. Eso revela muchas cosas. Cuando Bolívar sale para la Campaña del Sur. ¿Cuáles son los generales importantes que lo acompañan? Ninguno, absolutamente ninguno. Mariño se queda en Venezuela, Monagas se queda en Venezuela y él se va al Sur. ¿Con quién? Con unos oficiales jóvenes, con un desconocido que se llamaba Antonio José de Sucre. 

Es decir, él no se lleva a ninguno de estos hombres. ¿Por qué no se va ninguno de estos hombres? Porque estos hombres tenían lo que querían ya, tener el mando en su terruño, en su localidad y allí está la trágica disyuntiva, la oposición invencible que va a corroer  todo aquello y que terminará en la tragedia en que termina porque Bolívar veía una cosa de una manera y ellos veían la realidad de otra enteramente distinta.

JRR.- ¿Cuándo empieza el libertador a darse cuenta que efectivamente su objetivo, su ideal de la unidad es impracticable, que no va a ser posible? 
AUP.- Bueno, él se da cuenta desde el primer momento porque no te olvides que cuando Bolívar sale después del discurso de Angostura, sale en la campaña de Boyacá, la gente que está en Ciudad Bolívar, en la entonces Angostura, lo primero que hacen es reaccionar contra él, lo desconocen  prácticamente e incluso lo declaran desertor. El desertor era el que estaba haciendo la campaña de Boyacá
¡Ah, claro!, cuando llega la noticia de que ha vencido en Boyacá entonces, claro, cambia la actitud. Ya no es un hombre a quien pueden desconocer el mando porque lo ha adquirido. A él le cuesta mucho trabajo someter a Páez, a él le cuesta un gran trabajo someter a los jefes orientales, la situación de él  con Mariño nunca fue buena, la actitud de Bermúdez frente a él siempre fue de una rivalidad, la misma actitud de Arismendi.

De modo que a él le va a costar mucho trabajo lograr esa unidad y la consigue a base de los éxitos militares, verdad. Pero en lo que los éxitos militares se atenúan, en lo que el teatro cambia, en lo que él se va a la Nueva Granada y mucho peor, cuando se va al Sur entonces empiezan a surgir todas estas situaciones de hechos locales en que cada quien como él lo dijo más tarde, quería quedarse con su patriecita, cada quien quería disfrutar de lo que él llamaba “las adquisiciones de su lanza”.

RP.- ¿Y usted no cree que si Bolívar después del 28 de septiembre del 28 hubiera actuado con Santander y con Carujo con la misma energía con que actuó frente a Piar, las cosas no hubieran sido distintas en cuanto a la unidad o a la conservación de esa obra unitaria que el concibió?
AUP.- Es posible, Poleo, es posible que hubiera retardado un proceso pero que lo hubiera cambiado o lo hubiera extinguido era imposible porque ¿qué era lo que se encontraba enfrente? No era Santander solamente, Santander personificaba desde luego, y alentaba un separatismo neogranadino pero ya la separación de Venezuela era un hecho desde el año 1826. La insurrección y el desconocimiento en el Sur, en Bolivia, en el Perú, en el Ecuador mismo, era un hecho cierto. De modo pues, que ¿cómo podía el contrariar eso? El se endureció mucho, el a partir de 1827 cuando regreso a Venezuela lo critican y ahí empezó la fama que Bolívar era un tirano, el empezó a apretar, él empezó a fusilar gente, él empezó a tratar de poner orden en toda aquella tendencia disgregacionista pero eso tenía un límite, el no podía fusilar a todo el mundo, el no podía seguir matando gente sin necesidad alguna y cada convirtiéndose mas en lo que él no quería ser, en el tirano, en el usurpador, en el monstruo.

RP.- Pero un espíritu tan noble como el de Abraham Lincoln no vaciló en convertirse en jefe de una parte de su país en guerra para impedir que la otra parte del país se retirara e hizo una guerra sin la cual no serian lo que son hoy en día.
AUP.- Bueno, pero ese caso es distinto… comparar las situaciones históricas siempre es muy difícil, los Estados Unidos estaban tajantemente divididos en dos situaciones económicas, políticas, sociales etc., el Norte y el Sur, verdad, los yanquis y la gente del Sur y Lincoln llegó a la guerra por resignación, porque ya no había otra salida que la guerra. El caso de Bolívar era distinto, Bolívar había hecho veinte años de guerra, Bolívar había estado en la guerra de Venezuela en varias ocasiones, la primera el año 13 que fracasa, luego empieza la campaña que se inicia el año 16 y que termina con Boyacá y con Carabobo. Cuando él viene a Venezuela  el año de 1826 Venezuela estaba separada ¿Qué le quedaba a Bolívar? la guerra civil con Páez o hacerse la vista gorda como decimos nosotros y admitir que Páez regresara al seno de la Gran Colombia y que con Páez se podía seguir…El no podía engañarse, él sabía perfectamente que eso no era verdad, el estaba ganando tiempo y eso mismo le pasa en la antigua Nueva Granada, él encuentra que allí hay una resistencia, una resistencia que se explica por muchas razones, primero porque la guerra del Sur nunca fue popular en esos países porque pensaban que les estaba sacando hombres, que les estaba sacando recursos para una cosa que no les tocaba a ellos, para la realización de un sueño que ellos entendían vagamente, que Bolívar quería la unificación de toda la América del Sur, que era necesario que hiciera aquella campaña.

Eso llega a extremos que a Bolívar en vísperas de Ayacucho le quitan el mando de las tropas, el Congreso de Bogotá le suspende el mando de las tropas y Bolívar de una manera que la gente no recuerda, muy ejemplarmente reconoce eso, se retira del mando de las tropas que él ha podido perfectamente reírse de lo que aquel Congreso decía, él estaba allí con 10.000 hombres, acababa de ganar la batalla de Junín, estaba pues en un escenario que le permitía la libertad de acción y sin embargo, el acata la disposición del Congreso y le entrega el mando del Ejército a Sucre y se marcha a Lima.
Por eso el Libertador no está en Ayacucho no porque no le da la gana, si alguien lo hubiera deseado era él y era la coronación de su obra, se retira porque el acata la decisión del Congreso. ¿Y qué es la decisión del Congreso?, la incomprensión frente a la dimensión política de lo que Bolívar pensaba hacer y que ellos no podían entender.

RP.- Bueno, la acata porque deja a Sucre que esta entendido en cuanto  a continuar aquella obra. Pero si Bolívar hubiera tenido la salud de diez años antes, ¿usted cree que hubiera procedido igual?, ¿no había mucho de deterioro fisiológico en ciertas cosas que pudieran, en ciertas actitudes que pudieran interpretarse como debilitadas?
AUP.- Es posible que hubiera un deterioro psicológico, Bolívar era un tuberculoso y los médicos le dicen que probablemente esa infección él la adquirió de su madre, ¿verdad?, de modo que debía ser una infección muy antigua que estaba en su organismo, que  la vida que él llevo no era precisamente para mejorarlo, sino para agobiarlo y agotarlo más. Bolívar estuvo ininterrumpidamente desde 1812 en campaña, en lucha, en riesgo, en dificultades físicas de sobrevivencia muy duras, de modo que todo eso tuvo que minarlo. La gente…él mismo lo dice, hay una carta de él de 1828 o 29 en que dice: “Si usted me viera pensaría que tengo 80 años…y Bolívar tenía en ese momento 45 o 46 años de edad.

De modo pues que físicamente el debió agotarse, consumirse con aquel esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo y eso, claro, influyó. Pero aun imaginando que Bolívar hubiera sido un hombre de 47 años en pleno vigor que ha podido serlo, no era una cuestión solamente digamos de flaqueza mental, sino que él se dio cuenta de que él iba a hacer la guerra con la gente que había independizado, que no tenía sentido una vez destruido el imperio español. Cuando él creía que se iba a crear eso que él quería crear, se encontraba con que él iba a tener  que entrar en una guerra civil sin termino luchando con los régulos locales en una cosa sin  gloria, sin perspectiva y sin finalidad para terminar siendo un  tirano abominable sobre un montón de cadáveres.

JRR.- Ahora, hay un momento crítico después de la conspiración fallida de septiembre de 1828 que es la renuncia del Libertador a la Presidencia de la Gran Colombia, la cual ocurre el 1o de marzo de 1839, es decir, casi año y medio después de la conspiración fracasada. ¿Por qué en ese momento abandona el Libertador el mando, por qué renuncia al mando?
AUP.- El renunció muchas veces, José Rafael. Hay una cosa que es muy curiosa en Bolívar. Las gente dice naturalmente que eso era ser político, que a él le convenía periódicamente decir: “Yo no quiero mandar” para que le pidieran que siguiera. Bueno, puede que haya algo de política en eso pero es muy insistente en la actitud de Bolívar y hay una cosa muy curiosa, Bolívar nunca fue un hombre de despacho, de gabinete y de gobierno.
El era, antes que todo un militar y donde se sentía bien era con el Ejército y marchando en campaña. El nunca quiso encerrarse en el Palacio de Gobierno en Santa Fe, nunca quiso encerrarse en el Palacio de Gobierno de Lima, nunca quiso encerrarse en el Palacio de Gobierno en Caracas. ¡Jamás! El toda la vida le tuvo cierta repugnancia a lo que pudiéramos llamar  la burocracia del gobierno, el aparato gubernamental ordinario, se lo soltaba a Santander y él se iba con el Ejército y se iba a su otra campaña, lo mismo hace en  el Perú, cuando llega al Perú crea una Junta de Gobierno para que maneje todo aquello, aquella papelera que él abominaba y él se va con el Ejército a organizar esos países desde otro ángulo.

Entonces era verdad, en el había un rechazo de esa posibilidad, de convertirse en el magistrado sentado en un escritorio gobernando, él no era hombre de eso y lo decía muchas veces. De modo que no solamente es una táctica política la de renunciar al mando, sino que él realmente quería dejarlo muchas veces. Y al día siguiente de Ayacucho él lo dijo, lo dijo muchas veces: “¡Se acabó la guerra, ahora me puedo ir yo, ya no es necesario que yo esté aquí!”.

JRR.- Ahora, hay dos sucesos que yo creo determinan la muerte por lo menos espiritual de Bolívar. Después del atentado de septiembre de 1828 el tiene una frase en la que él dice, él reconoce, “Estoy mortalmente herido, los puñales me han llegado al corazón”. Y escasamente año y medio después sobreviene el asesinato del general Sucre, el 4 de junio de 1830, y lo afecta de tal manera que el Libertador dice: “Me han quitado…Han matado a Colombia y me han quitado la vida”. O sea que él ya se reconoce como un ser muerto.
AUP.- Bueno, lógicamente, por todo este proceso y luego porque indudablemente la única figura, la única persona que ha podido continuar la obra de Bolívar, que ha podido, es decir continuar la posibilidad de unidad porque tenía el prestigio, porque tenía las condiciones, porque tenía la fama y la gloria para hacerlo era Sucre. De modo que cuando asesinan a Sucre, Bolívar se da cuenta que han eliminado la única ventana, la única posibilidad que quedaba de que aquello continuara mas allá de él y, por lo tanto, es una muerte evidente para él, es la renuncia a toda posibilidad de que su obra sobreviviera. Van a quedar los régulos locales, van a quedar los hombres que piensan en su patriecita y que no van a entender el sueño bolivariano. De modo que eso es correcto, eso como ya es el final. Luego él se amarga porque a él le duele mucho no solamente que se insurreccionen contra el negándole lo que él quiere hacer, sino que él piensa que es ese desconocimiento hay mucha ignorancia y hay mucha ingratitud y que le atribuyen a que él es un ambicioso: él no cree que él es un ambicioso…que le atribuyen que él quiere apoderarse del mando; él no quiere apoderarse del mando.

JRR.- Lo califican de tirano.
AUP.- Lo califican de tirano, lo califican de monstruo.. Y que la propia gente a quienes él ha independizado, a quienes ha llevado a la dignidad de hombres libres son los que conspiran contra él como si él fuera un obstáculo a la libertad, como si él fuera un obstáculo a  la democracia, cuando era todo lo contrario. Era él que lo había hecho. De modo que eso le crea una amargura muy grande y hay cartas de esa época que si uno las lee aisladamente piensa que Bolívar había dado una vuelta de ciento ochenta grados. ¡No es verdad! Es sencillamente un hombre que está lleno de amargura, que ve con horror la reacción que hay en toda esta gente a quienes él había llevado a la independencia y lo que piensa es irse, marcharse y dejar aquello.

JRR.- Ahora, dentro de esas cartas el menciona, a un mes escasamente antes de la muerte, una carta que él dirige al general Juan José Flores, en donde le dice que la América es ingobernable, que lo único que le queda es emigrar y de allí quizás el propósito de viajar a Europa. El dice que servir a la revolución es arar en el mar, o sea, son expresiones de un hombre no solamente totalmente amargado como usted dice, sino de un  hombre ya frustrado y que está consciente de su fracaso.
AUP.- Bueno, es un hombre desengañado y un hombre que tiene esas explosiones pero, sin embargo, él hasta el último momento esperando que se pueda salvar aquella obra porque él está pensando en que entrega el poder en Bogotá y se marcha, hasta Santa Marta. El está esperando una reacción, él está esperando que las cosas vayan a caminar de otra manera. Claro que está muy desengañado y tiene explosiones de ese desengaño y dice “América es ingobernable”, “Servirle a la revolución es arar en el mar”, “Va a venir una muchedumbre de tiranuelos insignificantes”.

Bueno, eso es verdad, eso le salía constantemente pero en el fondo él continuaba creyendo en lo que había creído toda su vida, en que lo que él proponía era el camino, en que lo que el proponía era lo único que podía hacer América del Sur. El lo que pensaba, en dos platos, él quería hacer los Estados Unidos de la América del Sur, es decir, lo que  habían hecho las colonias inglesas del Norte que se habían independizado y se habían unificado para crear una estructura política muy poderosa, eso era lo que él quería hacer en América del Sur y ese es su fracaso, que el logra llevarlos a la Independencia por su esfuerzo heroico pero no logra que entiendan que tienen que organizarse y que tienen que unificarse.

JRR.- Y a pesar del fracaso del Libertador, ¿usted considera de todas maneras, que es un objetivo válido aun en nuestra época?
AUP.- Pues desde luego que es un objetivo valido, si la América del Sur tuviera alguna forma de unidad, yo no sé cual, o alguna forma de integración, yo no sé cual, nuestro papel en el mundo sería muy distinto y nos verían de otro modo estas grandes concentraciones de poder que están ocurriendo. En cambio, atomizados en veinte países, más o menos importantes, no nos tomaran nunca en cuenta y estaremos destinados a un papel secundario.

RP.- ¿Y en qué medida en nuestra época es practicable un proyecto si no exactamente como lo concibió Bolívar, por lo menos que nos permita alguna unidad de operación?
AUP.- Bueno, yo creo que desde luego no es fácil, no es que sea una cosa así de realizarla en un congreso que se reúna mañana o en una semana. Hoy en día estos países han tenido un crecimiento nacional aislado que han creado condiciones que hacen muy difícil la integración, porque, claro, hiere muchas cosas que se han desarrollado a favor de una situación nacional.
Pero es indudable que tenemos que caminar hacia allá y que tenemos que caminar hacia allá de un modo sensato y de un modo prudente pero caminar hacia lo que Bolívar proponía. Bolívar no proponía la unidad porque eso era imposible ni siquiera en su tiempo era posible y él lo sabía. El proponía una forma de confederación, el proponía lo que él llamaba una “Nación de Repúblicas”, es decir, un modo en que conservando su individualidad las antiguas regiones, las antiguas porciones del Imperio, los nuevos países pudieran cooperar en las cosas fundamentales, en la política exterior, en la defensa, en el desarrollo, en el crecimiento, y eso sigue siendo válido y posible.

JRR.- Ahora, la muerte sorprende a Bolívar en la Quinta de San Pedro Alejandrino pero el está preparando sus maletas y así lo dice textualmente, para embarcarse en una fragata y dirigirse a Europa. De no haber muerto Bolívar en ese momento, ¿se hubiera refugiado en Europa, hubiera abandonado. ¿Hubiera sido un exilado más, no hubiese regresado a América Latina?
AUP.- Bueno, todo esto es una serie de conjeturas…El quería irse porque desde luego, lo estaban echando, Venezuela se había separado ya desde enero del año 30, en el  Congreso de Valencia el año 30 se dijeron las cosas más atroces contra Bolívar, se pidió incluso que se le expulsara, se pidió que se confiscaran los pocos bienes que le quedaban, de modo pues que… se pidió que no regresara a Venezuela. De modo pues que él se veía cercado y en la Nueva Granada lo que el encontraba era lo mismo. De modo que ¿qué le quedaba a Bolívar?, irse que es lo que él pensaba: “¡Vámonos!”… y en el delirio de la muerte hay aquella frase que recogió el doctor Reverend, que él decía: ¡Vámonos muchachos!, lleven mi equipaje a la fragata que en esta tierra no nos quieren”…Esa era ya su visión final que la insurrección en contra de lo que él significaba, de lo que él representaba era general y que él no iba a seguir aquella lucha estéril y se marcharía a Europa.
Y es posible que si se hubiera marchado a Europa tal vez hubiera regresado o no hubiera regresado o hubiera terminado como terminó San Martin quien murió en el exilio en Boulogne.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioncultura/26797-bolivar-de-carne-y-hueso-y-genio-ii-entrevista-a-arturo-uslar-pietri

domingo, 19 de junio de 2016

INÉDITO (I)

Bolívar de carne, hueso y genio
José Rafael Revenga 

En 1980, Rafael Poleo y yo decidimos entrevistar por Venevisión a varios de los principales conocedores de la vida y obra del Libertador.
Se aproximaba el Bicentenario de su nacimiento y por eso consideramos oportuna una nueva indagación sobre un tema esencial a la nacionalidad y de una vigencia permanente.
Las transcripciones de los programas nunca han sido publicadas, por lo cual pienso que su presencia digital es un reconocimiento a nuestros invitados y puede ser útil como una aproximación adicional a la comprensión del Bolívar de hueso, carne y genio.
Para esta nota el invitado es el bien conocido historiador Francisco Herrera Luque. (El programa salió al aire el 17.12.1980).
JRR.- ¿Cómo reacciona el Libertador frente al atentado en contra de su vida en septiembre de 1828 y ante otro hecho tan negativo como fue el asesinato del Mariscal Sucre en 1830?
FHL.- Sorpresivamente, el Libertador, que siempre se había mostrado tan enérgico, tuvo como reacción abandonarlo todo y perdonar a sus enemigos. Yo creo que en ese momento comienza la enfermedad del Libertador. Precisamente el libro de Oscar Beaujon, “El Libertador enfermo”, señala que esa enfermedad que se arrastraba se hace presente después de septiembre del año 28. También la muerte de Sucre desgarra al Libertador; Sucre para el Libertador es la representación del hijo que no tuvo, era su heredero en todos los sentidos. Son dos grandes golpes. Yo creo que en el Libertador se cumple la muerte biográfica y la muerte física. La muerte física sucede el 17 de diciembre, pero la muerte biográfica yo creo que comienza o se produce el 8 de mayo de 1830 cuando abandona a Bogotá y se pierde en la niebla; yo creo que ya iba muerto.
RP.- ¿Y por qué abandona a Bogotá?
FHL.- Cuando salen electos Mosquero y Caicedo Presidentes ya no tiene nada que hacer. Aquella insurrección que se produce en Bogotá, las turbas al grito de “!Longaniza! ¡Longaniza!”—incluso el vicepresidente Caicedo tiene que dormir con él esa noche— fue un momento sumamente doloroso para el Libertador. Ahora, la decadencia de toda su proyección y su vida política y el sentido de su existencia yo creo que comienza después de su retorno del Perú; ya viene resentido y en 1827, cuando está en Caracas, es sumamente triste y luego viene el suceso definitivo del año 28, de septiembre del 28.
RP.- Pero esa decadencia ¿tiene algo que ver con su estado de salud o es solamente la situación política que lo deprime?
FHL.- Es una pregunta interesante, porque muchos médicos creemos que la gente se muere cuando quiere, cuando ha perdido el sentido de su existencia.
JRR.- ¿Usted cree que Bolívar había perdido el sentido de su existencia una vez lograda la liberación del Perú, la creación de Bolivia?
FHL.- Bueno, como yo digo en mi artículo, Bolívar es un héroe solar. Los héroes solares mueren jóvenes. Cumplida su obra, el peligro más grande que tiene un héroe es sobrevivirse, como fue el caso de José Antonio Páez; si José Antonio Páez muere en Carabobo hubiese sido Sigfrido pero, desgraciadamente, se prolongó en el tiempo como Porfirio Díaz.
RP.- Ahora, se ha especulado siempre sobre supuestas anomalías psíquicas, estructurales, en Simón Bolívar, hasta el punto de que aparte de lo que pudiera haber de congénito, por los años 40 se habló mucho y se le dio cierta carta de seriedad a una teoría según la cual el Libertador, en su vida tormentosa, había contraído una sífilis y estaría para determinada época, quién sabe para el momento… justamente para el momento en que alcanza el punto máximo de su gloria, en el estadio casi final de la sífilis, eso que llaman parálisis general progresiva que trae cosas tales como delirios de grandeza y otras formas sublimes de locura. A eso se le dio mucha seriedad médica hace algunas décadas. ¿Qué valor tiene eso hoy?
FHL.- Ninguno. Es decir, la psiquiatría no tiene nada que decir respecto de Bolívar; la respuesta la tiene la Historia. El Libertador, indiscutiblemente, como todo genio tenía una singularidad temperamental, es decir, que se sale de la norma. El Libertador cae en estado de depresiones tremendas en los momentos de euforia que no son comunes al hombre mayoritario. Ahora, Bolívar en este caso debe medirse por su obra y no por si es epiléptico, y la tesis de Carbonell no tiene ningún sentido igual que la de Lope de Mesa de que era psicótico maníaco-depresivo. Estas patografías estuvieron muy en boga hace veinte o treinta años pero en mi opinión no deben tomarse muy en serio.
JRR.- ¿Es su opinión o es la opinión de los psiquiatras?
FHL.- Hay bastantes psiquiatras que opinan como yo.
JRR.- ¿Y cuál era la actitud, el estado de ánimo de Simón Bolívar frente a la muerte durante los últimos meses de su vida?
FHL.- Es curioso y sorprendente. Bolívar siempre tuvo ante la muerte una actitud muy dual. En el momento en que se encuentra fracasado quiere vivir con pasión… y vive, lucha y vence. Y en los momentos de gloria se deprime. Bolívar poco antes de morirse creía que iba a vivir. Alguien expresó que era la alegría del tísico; eso es también una expresión un poco demodé. Yo sí creo que Bolívar pensaba, en su trayectoria hacia Cartagena, regresar, como en efecto sucedió: Urdaneta dio su golpe de Estado y retornó al poder. Pero cuando llega la invitación ya la enfermedad está muy avanzada… Él mismo lo dice: “Ya no puedo sostenerme en pie”.
RP.- Sobre la vida afectiva del Libertador que se ha especulado tanto, ¿no habrá un cierto exceso romántico en esa importancia que se atribuye a su relación con Manuela Sáenz? Porque hasta ese momento, y aparte de su matrimonio adolescente, no aparece ninguna mujer importante. Ya ha realizado su obra y todavía no aparece una mujer determinante en su existencia. Cuando aparece Manuela ya él es un hombre que ha culminado lo fundamental de su obra y más bien va a empezar la decadencia. ¿Fue tan importante esa relación?
FHL.-No, yo estoy de acuerdo contigo. Yo hice precisamente un último trabajo, yo no creo en ese mito del gran amor del Libertador y Manuela. Es decir, hay muchas pruebas: el Libertador, por ejemplo, cuando llega al Perú se enamora y está año y medio sin ver a Manuelita. Luego la deja en el Perú cuando él regresa a Colombia y entre su muerte y su partida de Bogotá transcurren nada menos que ocho meses…
RP: Y Manuelita está ausente…
FHL.- Y Manuelita está ausente y no era por restricciones políticas, porque Manuelita hacía y deshacía en Bogotá. Y después del golpe de Estado que da Urdaneta, que son dueños de la situación, Manuelita perfectamente ha podido regresar y si no regresa es porque el Libertador no quiere. Hay otras mujeres en la vida del Libertador muy importantes y muy silenciadas. Por ejemplo, como es el caso de Pepita Machado. Pepita Machado está presente en la vida del Libertador desde 1813 cuando él entra a Caracas—y ella es la muchacha que le pone la corona de laureles—hasta 1820. Se dice que muere tuberculosa pero no estoy seguro. Es una mujer que tiene bastante importancia y ya nadie la recuerda, era una mujer bastante intrigante. Y en cuanto a María Teresa del Toro, su primera mujer, yo creo que son los balbuceos de un adolescente y de algo edípico; esa búsqueda de la madre que se fue pronto. Es decir, si Tito Salas la pinta fea y Vicente Lecuna la debió transmitir como se veía, debió ser en mi opinión bastante insignificante. De todas maneras, yo no creo que muchas mujeres tengan importancia en la vida de Bolívar.
JRR.- Entonces, es un hombre cuya vida se desarrolla sin un mayor énfasis afectivo.
FHL.- Bueno, de acuerdo con esa singularidad temperamental de la cual te he hablado no hay gran ligazón, y eso no solamente se proyecta en la vida amorosa del Libertador, sino en los amigos también. No son casualidad, por ejemplo, los disgustos que él tiene con Miranda, con Andrés Bello. ¿Qué pasó con Andrés Bello? Y él parece que cometió lo que pudiera considerarse como un error grave cuando él cambia de amigos al llegar la gente de la Legión Británica; parece que la gente de la Legión Británica con su sabor europeo le atraía más que sus viejos camaradas criollos y los abandona…
JRR.- ¿Usted no cree que allí perdió mucho del soporte psicológico, de la vinculación psíquica con sus subordinados que, de haber permanecido esa vinculación, le hubiera servido mucho en las horas terribles después del año 26?
FHL.- Sí; al Libertador, indiscutiblemente, en los momentos de gloria como les pasa a muchos políticos, el yo personal se infla con el yo colectivo y entonces confunde una cosa con la otra y las antiguas alianzas ya no se resisten. Soublette, Córdoba mismo, infinidad de colaboradores… no hay que olvidar que Santander y Páez, a quienes estamos acostumbrados a ver como los enemigos mortales de Bolívar, fueron sus mejores colaboradores. Sin embargo, el Libertador estalla, los separa y se queda con los de la Legión Británica. En este aspecto también llama la atención lo siguiente: Bolívar era un romántico, y tú sabes bien que el Romanticismo en Hispanoamérica nunca se ha dado; es flor exótica. Es decir, aquí tenemos un realismo tremendo mientras que los compañeros de la Legión Británica, europeos, sí eran tan románticos como Bolívar. Por algo estaban aquí y habían venido por eso. Lord Byron quería venir para acá…
RP.- Eran unos girondinos…
FHL.- Sí, eran unos girondinos, claro, eran garibaldinos. Es una gente que quiere venir a Venezuela para encontrarse con esa realidad sanchopancina de un Páez o de un Pena. Yo me explico por qué fue la disyuntiva.
RP.- Fue entonces un hecho de analogía de él con aquellos europeos románticos antes que con nuestros criollos que estaban buscando al suyo.
FHL.-¡Claro! Tú te imaginas lo que significaba quitarle a los caraqueños la capital para pasarla a Bogotá para que sea “villa y corte” de un imperio amasado con sangre venezolana? Eso necesariamente tenía que provocar anticuerpos. Yo creo que el Libertador pierde la proporción en ese momento.
JRR.- Ahora, Bolívar pudo haber sido rey; él tuvo la oportunidad de convertirse en monarca y no lo hizo a pesar de ese romanticismo que tú mencionas.
FHL.- No, porque los románticos por ejemplo, cuando Napoleón… Napoleón es el héroe de los románticos mientras es Primer Cónsul y entonces lo execran cuando él se corona Emperador. Entonces el Libertador… yo estoy convencido de que el Libertador admiraba profundamente a Napoleón pero para no perder su identidad lo rechaza, lo rechaza totalmente.
JRR.- ¿Y el perdón de Santander ya no indica una debilidad, una flaqueza en el carácter, en el ánimo del Libertador… en 1828?
FHL.- Bueno, es lo que decía anteriormente: hay un desmadejamiento del Libertador en ese instante. Su primera reacción es abandonarlo todo; es decir, ya presiente la muerte, ya presiente que su labor ha concluido. Y yo por eso creo que el 17 de diciembre en vez de ser día de luto debía ser día de júbilo, porque el Libertador precisamente comienza a vivir después de su muerte. Ése es el momento realmente glorioso del Libertador. Todo el mundo quería que el Libertador se coronase, comenzando por Urdaneta y Páez, cosa que la gente muchas veces no sabe. Y aquella célebre carta de María Antonia a su hermano diciéndole que “primero Libertador…” ¡María Antonia era monárquica! Lo que pasa es que hay muchos aspectos de nuestra Historia que están silenciados. San Martín le recomienda a Bolívar que se establezca una monarquía. ¿Qué ventajas ofrecía la monarquía? La continuidad y la estabilidad. La alternabilidad republicana le da paso a los golpes de Estado, a la apetencia de los caudillos. Si nos ponemos a revisar nuestra historia nosotros hemos tenido, salvo breves interregnos, Presidentes vitalicios. Incluso José Tadeo Monagas creo que tiene las pretensiones casi de hacer una Presidencia hereditaria. Tenemos más o menos seis o siete reyes a lo largo de toda nuestra Historia. Ahora, en sus últimos días, el Libertador se pronuncia diciendo que la América Latina es ingobernable.
RP.- Si era ingobernable, ¿lo hubiese sido también bajo una monarquía?
FHL.- No me atrevería a responderte, no he reflexionado lo suficiente sobre eso, pero quizás aseguraría una mayor estabilidad, creo yo.
JRR.- ¿Cómo era Bolívar en carne y hueso, Bolívar el hombre de todos los días?
FHL.- Mira, ante todo y para evitar equívocos  porque yo tengo fama de ser tan irreverente como Rafael Poleo, debo hacer profesión de fe de mi amor al Libertador y de una profunda admiración hacia él. Pero el Libertador de verdad dista mucho de ser el Libertador en bronce. Nadie se imagina por ejemplo, que Bolívar pudiera ser, hablando en criollo, un buen mamador de gallo y sí lo era. Bolívar cantaba, Bolívar era afable, Bolívar montaba en cólera fácilmente y echaba chispas, soltaba bollos.
RP.- Eso que llaman un temperamento vivo.
FHL.- Un temperamento vivo y muy venezolano, muy caraqueño, muy llano, y cuando se tenía que poner solemne se ponía solemne, pero generalmente el Libertador era un hombre vivaz, nervioso, sumamente inquieto. Hablaba muy bien, era de una gran facilidad en su dicción… pero sin pedantería. Yo creo que ese Libertador con esa voz roncota y distante que lo ponen por ahí, lo aleja de nuestro pueblo.
RP.- Tenía la voz chillona…
FHL.- Tenía la voz chillona, estridente, desagradable. Bueno, muchos tribunos nuestros, Guzmán Blanco entre otros, tenían la voz chillona. Yo creo que ese Libertador en bronce lo aleja de nuestro pueblo y hay que aproximar a Bolívar. Es un consuelo para los malos estudiantes saber que el Libertador fue un pésimo estudiante hasta los 19 años. Lo más importante de Bolívar es saberse vencer. Por supuesto que es un genio, y en el genio hay factores nativos, factores de oportunidad y factores biográficos… Hay otra cosa que yo sí quisiera desvirtuar, sobre eso sí he reflexionado bastante: la historia sagrada explica que el Libertador se hace Libertador porque se le muere su primera mujer. ¡Yo no creo eso! Es propio de una novelita rosa. Si no se le muere la mujer, él sigue siendo Libertador y la pone de lado. Pero es una novelita rosa que no creo, y es lo mismo que tú me preguntabas sobre Manuelita Sáenz. Manuelita Sáenz, su adorable loca, lo divierte, hay una buena comunicación entre ellos, intelectual, carnal, afectiva…
RP.- Lo que eran ellos es grandes amigos aparentemente.
FHL.- Sí, amantes; eran eso, amantes, pero creer que fuera su mujer exactamente ¡no!... Él nunca tuvo una mujer de la que se pudiera decir que era su mujer. ¡Ninguna! Ahora, Manuelita sí alcanzó aparentemente tener con él una gran vinculación afectiva. ¡Eso es verdad!
JRR.- ¿Cómo preveía el Libertador los últimos años de su vida? Porque él se encuentra en Santa Marta en vísperas de un viaje a Europa donde pensaba radicarse y quizás escribir sus memorias.
FHL.- Mira, pensando en este carácter contradictorio del Libertador, no hay que olvidar que el Libertador era un hábil político, muy astuto, y los políticos profesionales -¿no es así Rafael?- no se expresan con la verdad.
RP.- A veces sería hasta inconveniente que la dijeran.
FHL.- Se posterga la verdad persiguiendo un objetivo. Es posible que haya pensado irse a Londres… Eso de que el Libertador murió en la miseria es falso; el Libertador tenía por el Congreso una renta de 10.000 pesos, además de las minas de Aroa; eso es falso que el Libertador estuviera en la miseria. El Libertador era todavía un hombre rico en ese momento… Muy generoso, muy desprendido, había perdido buena parte de su fortuna en su empresa, pero era un hombre rico.
RP.- Pero no un hombre que se había hecho rico.
JRR.- ¿Cómo fueron las relaciones entre Andrés Bello y Simón Bolívar?
FHL.- Bueno, fíjate una cosa, hay un presupuesto… Bello y Bolívar, en mi opinión, son los dos grandes y únicos genios que ha producido Venezuela, pero eran contradictorios. Bello era apolíneo y el Libertador era dionisíaco.
RP.- Tendrás que explicar qué es una cosa y otra.
 FHL.- Apolíneo es el hombre clásico, el hombre ponderado, el hombre ordenado, el hombre de la verdad armónica. El hombre dionisíaco es el hombre tomado por el pathos, por el afecto o por el cariño o por la emoción. Eso es muy importante. La afectividad es predominante. Entonces necesariamente tenían que chocar; yo no me explico por qué el Libertador se precia de haber tenido por maestro a Bello, con aquella ortografía infame que tenía en 1799. Ellos no han debido entenderse…
RP.- En cuanto a Simón Rodríguez… fíjate, buscando las influencias psíquicas en el Libertador en el sentido más amplio, casi pedagógico y formativo ¿Simón Rodríguez influyó tanto realmente en el Libertador?
FHL.- Yo creo que Simón Rodríguez se encuentra con el Libertador cuando él es viudo por segunda vez y le descubre todo ese mundo, el romanticismo napoleónico al que Bolívar por temperamento estaba dispuesto. Ahora, también es sorprendente que cuando el Libertador se regresa, creo que en 1807, se cortó la comunicación con Simón Rodríguez. Simón Rodríguez está de espaldas al movimiento emancipatorio hasta 1824, cuando va a buscar al Libertador en el Perú. ¿Qué pasó entre Simón Rodríguez y el Libertador?
RP.- Puede haber sido un alejamiento por la personalidad monomaníaca de Rodríguez.
FHL.- Hubo la oportunidad de que participara en la gesta de la Emancipación por parte de Rodríguez. Es decir, es inexplicable.
RP.- Pero Rodríguez si podía ser psíquicamente objetable. Rodríguez es un personaje que podía desencadenar procesos muy interesantes en el Libertador, pero él mismo era como inmanejable.
FHL.- Mira, yo estoy de acuerdo con Úslar Pietri en este libro en que él trata la personalidad de Simón Rodríguez: en que es bastante injusto aquello de tratar a Simón Rodríguez como un tipo pintoresco.
RP.- Como un aventurero…
FHL.- No, era un hombre sumamente culto, con ideas muy claras, vigentes actualmente en los procesos educativos. Ahora, ¿qué es lo que pasa? No se les olvide señores que… ¡imagínense! Para aquellos generalotes de esa época hablarles como hablaba Simón Rodríguez… no podía pasar de ser un loco. Yo tengo mucho respeto por la personalidad de Sucre, por su valía humana, como estadista y como gobernante, pero yo no sé, yo no me siento muy inclinado a creer que Sucre tuviese la cultura de Simón Rodríguez; tenían que chocar, necesariamente.
JRR.- ¿Por qué ve en Sucre el Libertador el hijo que no tuvo? ¿Había alguna afinidad, alguna empatía?
FHL.- Si, yo creo que el que más lo entendía era Sucre, y también Santander; es decir, no hay que menospreciar a Santander. Santander era un hombre sumamente culto, era un institucionalista, y el Libertador en ese momento, después de haber sido un institucionalista, se transforma en un autócrata; comienzan a chocar. Además, las separaciones entre Bolívar y su lugarteniente… Yo estoy de acuerdo, y lo he dicho, con que el Libertador no toma en cuenta que Venezuela era Venezuela y Nueva Granada era Nueva Granada, con idiosincrasias, historias, economías, totalmente diferentes. Era una bella realidad pero no era realizable.
JRR.- Irreconciliables.
FHL.- Eran realidades bastante irreconciliables. Yo creo incluso que la emancipación del Perú obedece a razones militares pero no políticas. Yo creo que la verdadera proyección nuestra, como lo ha demostrado la Historia, es hacia el Caribe más bien, que fue la política que se siguió luego.
RP.- Pero Bolívar iba también hacia el Caribe; él no se limitaba al país andino, el quería el país latinoamericano, quería el contrapeso frente al coloso del Norte para que no ocurriera lo que ocurrió después.
FHL.- Viendo, por ejemplo ,el norte de Colombia, es muy similar al nuestro, muy proyectado hacia el Caribe todo. Y yo creo que fue a causa de Carlos III, porque si Carlos III, en vez de hacer así hace asao, hubiera dos países homogéneos, pero hizo así e hizo dos países heterogéneos para mantener el equilibrio del poder.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioncultura/26668-bolivar-de-carne-hueso-y-genio

lunes, 2 de septiembre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Enrique Bernardo Núñez en la Academia, según Luis Sosa Páez. El Nacional, Caracas, 06/07/1948.
- Fernando Paz Castillo. "Marginales: Don Gonzalo Zalddumbide y su época". El Nacional, 12/12/65.
- Héctor Cuenca escribe sobre Elías Sánchez Rubio. El Nacional, 03/09/52.
- Ignacio Burk y Guillemo Morón escriben sobre la Promoción "Juan Vicente González" y sus 25 años. El Nacional, 01 y 09/08/74.
- José Ramón Medina escribe sobre Alfredo Armas Alfonzo. El Nacional, 18/10/57.

Fotografía: Rafael Poleo Entrevista a Rómulo Gallegos. Elite, Caracas, nr. 1829 del 15/10/60.

sábado, 11 de mayo de 2013

NOTAS SOBRE EL FASCISMO (23)

EL NACIONAL, Caracas, 22 de julio de 1998
El nazifascismo objetivo del comandante Chávez
Rafael Poleo

Los epígonos literarios de la insurrección, alzados de boquilla que a espíritus más vigorosos dejaron las incomodidades del vivac, limpian la herrumbre de sus plumas y actualizan su retórica revolucionaria para allanar camino a Chávez. La misión de estos maestros en el arte de nadar y guardar la ropa es la de negar la naturaleza fascista del chavismo. "No es verdad... No es verdad... No es verdad", repiten sin cesar. Pero hasta ahora no han presentado un solo argumento en contrario. No han podido decir: "He aquí las razones por las cuales Hitler y Chávez no tienen real analogía".
En la revista "Zeta" reproduzco, en lugar del Péndulo, la conversación que sobre el tema sostuve con César Miguel Rondón en la emisora Exitos 99.9. Fue a propósito del anuncio, hecho por Chávez en la zamorana población de Cúa, de que prepara un ejército de un millón de hombres, para actuar después -¡inmediatamente después!- de las elecciones. Con Rondón comenté que entre la situación alemana de los años veinte y la venezolana actual hay condiciones psicosociales muy parecidas, propicias a la aparición de un movimiento nazi-fascista. También, que los irregulares que Chávez está organizando recuerdan forzosamente a las tropas del asalto nacional-socialista y se le parecerán tanto como éxito tenga Chávez en la organización de estas escuadras.
El domingo pasado, Manuel Caballero, en "El Universal" del pasado 12 de julio, desarrolla la tesis de que eso del millón de soldados con que nos amenaza Chávez no es sólo como el aspirante a tirano dijo en Cúa, "del Ejército, de la Marina, de la Guardia Nacional, de la Fuerza Aérea", sino que estos militares serán el núcleo de un ejército irregular paralelo al Ejército de Venezuela, reclutado entre una población a su vez militarizada -recuerda Caballero que no hay en la Historia una sociedad militarizada que no haya desembocado en la guerra.
La única respuesta que hemos visto al análisis de Manuel Caballero es la de Earle Herrera, quien para nada considera las razones del historiador. Con ese humor forzado que delata una íntima amargura por la esterilidad y el hastío de la propia existencia, Herrera se limita a llamar ladillas a quienes piensan contra Chávez. Prueba, dice, de que Chávez no es fascista, es que su movimiento sigue creciendo. ¿Acaso no crecieron, como Chávez, en la levadura de la frustración, el nazismo y el fascismo en la Europa de los años veinte? Lo de Caballero es un razonamiento que alguien podría discutir. No es brillante, como consciente, pesada, laboriosamente trata de serlo Herrera -y no le sale, coño, no le sale. Pero Caballero es fundamentado y lógico. No es original, cualidad no necesariamente racional que Herrera hecha a faltar en el antichavismo. Y es que no puede serlo, porque la detección del fascismo en Chávez no es un proceso creativo, sino descriptivo. Es nazi-fascista, el tipo, porque lo que estoy viendo allí es nazi-fascismo físico. La visión y descripción mera de algo, no puede ser original, ni se le exige. Lo que tiene que ser es veraz.
Arriba digo dónde están los dos artículos. Búsquelos lector. Verá la diferencia entre la seriedad del profesor estudioso que hay en Caballero y la superficialidad del escritor que ya no será y transpira en Earle Herrera.

viernes, 30 de marzo de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO







- Pablo Ramos Méndez. "La lengua en salsa: el lenguaje de los políticos". El Universal, Caracas, 29/05/98.
- Ramón Hernández. "El país como oficio: Aníbal Romero". El Nacional, Caracas, 21/07/86.
- Diego Bautista Urbaneja. "La sociedad civil internacional". El Nacional, 02/05/90.
- Carlos Rangel. "El cuento de la dependencia". El Nacional, 10/07/73.
- Andrés Cañizález. "Hegemonía oficial, medios y pluralismo". SIC, Caracas, nr. 695 de 06/07.

Fotografía: Almuerzo de despedida del Presidente Betancourt a los periodistas que asistirán a un seminario de la Universidad de Columbia, promovido por la Asociación Norteamericana de Venezuela. Momento, Caracas, nr. 189 del 26/02/60.