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jueves, 27 de agosto de 2015

ALGO MÁS QUE UN RUIDOSO TUBO DE ESCAPE



El  cacharro socialista es el que no anda

“El Estado de Excepción en la frontera tachirense es como un gigantesco operativo de la OLP, cuyos resultados no se verán”, aseveró el diputado Luis Barragán de Vente-Venezuela.

“Al régimen le importa poco generar crisis internacionales, atacando las consecuencias en lugar de las causas. Así como se ha agravado la inseguridad personal con las tales OLP, algo peor que la suma de los viejos ‘Plan Unión’, fracasado el ‘Patria Segura’,  ocurre igual con la escasez de los insumos básicos, la inflación y el bachaqueo. Se supone que al atacar el contrabando, único pretexto del gobierno, a la semana la situación del país mejoraría, pero no ha ocurrido porque es el socialismo parasitario, campamental e improductivo el que se tiene en pie, urgido de cambiar”.

Finalmente acotó: “Si no fuese por la trágica realidad, se diría que en la frontera sólo hay un ruidoso tubo de escape, pero es el cacharro el que no anda: un modelo  harto fracasado necesario de denunciar y de superar. Para los parlamentarios en ejercicio y los aspirantes a la elección de Vente-Venezuela, no ha habido receso. Seguimos en la lucha”.

jueves, 2 de abril de 2015

DESARCHIVO: PRESOS POLÍTICOS, RELIGIONES SIN PIEDAD, UNA HERRAMIENTA PARLAMENTARIA

Creemos conservar - apenas - dos de los textos publicados en El Periódico Popular, hacia 1987. Una primera entrega, estuvo relacionada con la situación de los indígenas en el país. Una segunda, harto significativa, la dedicamos a  otra situación: la de los presos políticos. Como se verá, la prédica no es nueva. Esto, con independencia de cualesquiera posturas ideológicas.  E, inevitable, consterna que buena parte de quienes sufrieron ayer la persecución, por la que también nos pronunciamos, ahora sean los carceleros que se afincan principalmente en la juventud. Ahí está La Tumba, ofreciendo un testimonio tenebroso. Ahí están las cárceles para delincuentes comunes, con venezolanos cuyo único y pretendido delito sea el de disentir políticamente. Por lo que vemos, este socialismo que llaman vanidosos del siglo XXI, no tiene ninguna autoridad moral. Constituye una verguenza.

La otra referencia fue una larga declaración que apildoró El Nacional y otros medios, sobre la banalidad que también reinaba en los sectores de oposición. Por una parte, día jueves, sale la nota y hubo quienes, propios y extraños, se irritaron. ¿Cómo era posible semejante postura?
Creímos que se iba a armar la de "san-quintín", en la venidera reunión de la dirección nacional del partido, donde éramos minoría cada vez más relativa. El domingo, salió en el citado periódico un texto de Coll que, posiblemente, neutralizó las críticas. Nadie hizo mención de la declaración que parecía saludada por el articulista, en la reunión de la dirección del lunes, excepto - y es necesario reconocerlo - Eduardo Fernández, quien la presidía y, al finalizar la sesión, halagó que un autor de prestigio se ocupara de un dirigente socialcristiano. Por cierto, la fotografía del suscrito, todavía sin saber el nombre del fotógrafo del periódico, es la que empleamos para nuestros textos destinados a Noticiero Digital desde sus inicios. Y se ha quedado, originalmente publicada en 2005.

Contribuimos con la creación y desarrollo de la Sala de Cibermedios, a mediados de los noventa. Fue una constante preocupación la relación de la política y la red de redes. Por ello, sin pretendernos expertos, no ha sido extraña la materia cuando de proyectos legales se trata en la actual legislatura a punto de culminar, si el gobierno decide realizar las elecciones en el presente año. Por supuesto, el que mucho abarca, poco aprieta. Son varios los proyectos y los textos sancionados, originados en la Comisión Permanente de Ciencia y Tecnología de los que nos enteramos solamente al llegar a la sesión plenaria, ocupados por completo en la Comisión de Cultura e, inconsultamente tranferidos, en la de Administración y Servicios, donde cursa un proyecto sobre el comercio electrónico que hemos atendido.

El Nacional - Domingo 08 de Enero de 2006 A/6
Esas religiones sin piedad
Armando Coll

Animan estas líneas a continuar (o subrayar, que no es lo mismo que suscribir) el argumento que en días pasados ensayara el subsecretario general de Copei, Luis Barragán, ante ese muro de los lamentos que parece ser el futuro político de la oposición democrática en Venezuela. Trataba Barragán de la necesidad de los partidos que han quedado excluidos del juego político de hacerse de “una sólida perspectiva ideológica”. Apuntaba el dirigente la impertinencia de insistir con “señalamientos banales y pendencieros” como forma de oponerse a un gobierno inconmovible ante la crítica pertinaz, incuestionable como está con tanto poderío.

No le falta razón al prominente copeyano si, como muy visto está, no hay insuficiencia gubernamental (o mala gestión) que no sea rápidamente subsanada por el excesivo carisma del mandamás; la última instancia, ese Presidente salvador que nunca se entera de lo mal que lo hacen sus funcionarios, de lo mal que van las cosas muy a su pesar, tan ocupado como anda en repartir la revolución por todo el continente, tal como asienta la creencia popular.

En un país en que ese intangible, “el carisma”, es la mayor entre las virtudes que a un político puedan adornar, donde ese intangible se eleva sobre las necesidades más urgentes de las masas (recuérdese el estribillo aquel: “Con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo” ), pues la realidad tangible queda neutralizada como una gran banalidad. ¿Cómo contrastar las cifras de damnificados por las lluvias con ese atributo inmensurable que es el carisma del líder?
“Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad”, es la segunda acepción que le otorga el Diccionario de la Real Academia Española al, en apariencia inexplicable, carisma.

Y da la impresión de que es así. Haberlo sabido antes, que bastaba con ese don gratuito, esa gracia por la que ninguna deidad reclamará esfuerzo, ni mucho menos sacrificio, para que la gente se estuviera quieta y se complaciera con que todo lo que acontece a su alrededor, ese cataclismo continuado en que deviene la vida de la mayoría de los venezolanos, y tanto afecta sus miserables existencias es completamente banal. Viéndolo bien, el chavismo (como, tal vez, todo fanatismo basado en el carisma de alguien) es una suerte de gnosticismo. Recuérdese que los gnósticos, al menos en la vertiente cátara que tanto persiguieron los dominicos en la Edad Media, se resignaban a la idea de que este mundo material es el verdadero infierno y que lo bueno está en el más allá.

A estas alturas, se creerá que lo que aquí se propone es que el chavismo es una religión. Y no.

Tal vez en ese chavista ingenuo que hacía bulto en la avenida Bolívar opere la fe o algún sucedáneo; pero cabe sospechar que la nación, más que de un fervor ciego como el que animan las religiones, está a merced de una ideología, ramplona, inconsistente, oportunista y todo lo que se quiera, pero ideología al fin.

“Esas religiones sin piedad” las llamó a las ideologías el novelista Roberto Bolaño, poco antes de su muerte temprana. La explicación que los voceros del poder dan a las incesantes fatalidades que acosan a la ciudadanía no llegan a ser tan esotéricas como aquello de que “los caminos de Dios son impredecibles”.

Nada de eso: en el mundo de Chávez todas las desgracias tienen por autor el neoliberalismo, vale decir, una ideología que se opone a la de él, que se podría definir llanamente así, como lo opuesto al neoliberalismo.

Así, el caso del Viaducto 1 de la autopista Caracas-La Guaira, desde la perspectiva ideológica del chavismo podría ser una banalidad que, en todo caso, se debe a las torrenciales lluvias incitadas por el desorden climatológico que ha dejado tras de sí el imperio del neoliberalismo.

Ante los desmanes del neoliberalismo hay cosas que ya no se pueden hacer, según tal perspectiva ideológica, y se deja ver entre el establishment revolucionario cierto dejo también de resignación: “Se acabaron los veinte minutos de Caracas a la Guaira”, se solaza el ministro de Interior en el mal de muchos.

Lo que no toma en cuenta la perspectiva ideológica es el padecimiento muy concreto de los venezolanos que con resignación de cátaros ya van aceptando que su país no es sino un gran desastre continuado y sin remedio.

Barragán parece lúcido al proponer mayor consistencia ideológica a los partidos democráticos, pero ante la impiedad de la ideología del poder, ante su inapelable voluntarismo, su énfasis y su violencia, ¿podrá enfrentarse al gobierno con una racionalidad que no reconoce?
Entiéndase, la racionalidad de la convivencia democrática, que admite diferencias ideológicas.

Cabe sospechar que la nación, más que de un fervor ciego como el que animan las religiones, está a merced de una ideología, ramplona, inconsistente, oportunista y todo lo que se quiera, pero ideología al fin.


jueves, 5 de febrero de 2015

EL TERCERO SIEMPRE CULPABLE


El régimen nos condena a vivir  una morbosa extemporaneidad

“Los venezolanos vivimos la gran estafa del socialismo campamental que, en su versión saudí, devorador de inmensos ingresos petroleros, endeudador insigne y de una corrupción sin precedentes, jamás fue victorioso y la historia lo ha demostrado con el derrumbe del llamado socialismo real y el ya frágil parasitarismo empedernido de la dictadura cubana”, señaló el diputado opositor Luis Barragán.

“Moralmente descalificado, el oficialismo intenta inculpar una tal crisis generalizada del capitalismo mundial, batiendo el fantasma del imperialismo que, si fuese el caso, no logra explicar la dramática y dolosa dependencia con China. Nos hemos desindustrializado, la agricultura está quebrada, la hiperestatización ha lesionado al propio Estado, nos están hambreando, en dieciséis largos años de un mismo  gobierno que despilfarró los gigantescos ingresos del petróleo y concentró un poder que ningún gobierno anterior logró, incluidas las más conocidas dictaduras que padecimos”.

Finalmente expresó el diputado Barragán: “Recordemos que buena parte de los elencos actuales del poder, son herederos de aquellos que ni siquiera tuvieron la capacidad de debatir política e ideológicamente su derrota en los años sesenta y, colándose hábilmente detrás del mesías, gobiernan hoy con sus atrabiliarias ideas intactas. Este régimen cuida muy bien de no dar un debate ideológico, emparaguándose en las consignas que nos condenan a vivir  una morbosa extemporaneidad”.

sábado, 14 de diciembre de 2013

ETAPA INCONCLUSA


EL UNIVERSAL, Caracas, 10 de septiembre de 2005
Del socialismo petrolero al campamental
Luis Barragán

LA LEY ORGANICA de la Fuerza Armada Nacional constituye una respuesta a las vicisitudes, más que a las expectativas, generadas por el modelo socialista del poder central. Ciertamente, la renta petrolera no alcanza ni alcanzará para la modalidad distributiva en curso y, en la búsqueda desesperada de la legitimidad, la militarización de los espacios públicos y ciudadanos intentará aplastar la creciente inconformidad que casi zodiacalmente estropeará el bullicio y el festín posterior a los comicios parlamentarios y presidencial.

En efecto, no hay política económica ni social en el reparto clientelar y prebendario de un Estado interiormente vapuleado por sus presuntas hazañas externas. La atención improvisada, urgente y meramente operativa de los problemas que surgen, literalmente colgada de los cambios experimentados por el mercado internacional del crudo, imposibilitada nuestra industria para el largo plazo de una distinta competitividad, hace trizas la apuesta por un socialismo que procura levantarse sobre la incomprensible, absurda y desventajosa complementación económica, médico-asistencial, militar y hasta petrolera con Cuba. Y, previniendo la debacle de un raro experimento, hábilmente indefinido, emergen de la ley en cuestión posibilidades inadvertidas para asegurar una transición hacia la plena dictadura.

La inmensa concentración de poderes y de capacidad de fuego en el Presidente de la República, apenas es el otro detalle de un esquema de tan sospechosa similitud con el que priva en la isla caribeña. Digamos que la Reserva Militar y la Guardia Territorial, vínculo estelar de la FAN con el pueblo, según reza en el texto recientemente aprobado, lucen como mecanismos para frenar y reprimir el descontento social, al procurar la integración del mayor número de venezolanos posible, sellado disciplinariamente en el rígido ámbito castrense, por una parte: y retribuyéndolo con un salario muy por debajo del promedio legalmente consagrado, amén de la dificultad de gozar de un adecuado sistema de seguridad social.

El Estado, concebido como el campamento de campamentos, afrontará así las crecientes y agudas demandas sociales, adicionalmente agravadas por el asistencialismo selectivo que provoca e inflama la corrupción y las corruptelas del caso. Departamentalizados a través de las milicias pretorianas, la plebiscitación continua nos arrojará sobre una alfombra de legitimidad que, por debajo, habrá de esconder toda la ineficacia, abultando los problemas de gobernabilidad.

El Parlamento ha postergado la designación de una nueva directiva para el CNE y, con mayor razón, la Lofan merecía una consideración más ponderada de la próxima legislatura, a sabiendas de tan delicado y trascendente tema. Incluida la necesidad de su codificación, al tratar y anunciar distintas materias e increíblemente asimilar un reglamento disciplinario para asombro del más elemental kelseniano. Por lo pronto, luce recomendable un doble referéndum: en el seno de la propia Fuerza Armada Nacional para saber si todos están de acuerdo con ella, reconocido el derecho político que les asiste como entidad también deliberante; y del país, para aceptar o rechazar lo que será en definitiva el proyecto que le propone la corporación militar.
(*)Subsecretario General de Copei

Nota LB: Arturo Álvarez D Armas (facebook)  es un acucioso explorador de la vieja prensa y  nos ha obsequiado, como otras veces, esta pieza tomada de El Periodíquito, Maracay, del 29/07/2005, gesto que agradecemos inmensamente. Responde a una etapa de reflexión sobre el carácter del socialismo venezolano que todavía no ocupa la reflexión de la dirigencia opositora del país. Y, el otro texto, eran los días que El Universal acogía nuestras colaboraciones, por entonces aspirante a la Asamblea Nacional hasta que ... hubo el retiro masivo y absurdo de la oposición.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

APROXIMACIÓN (3)

EL NACIONAL - Miércoles 25 de Junio de 2008     Opinión/10
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Cuestiones del socialismo campamental
Sigue intacto el problema de la legitimación del poder y la comprensión misma del país   
LUIS BARRAGÁN*

Circunscritos a las observaciones consignadas por Jesús Puerta y habida cuenta del poco espacio disponible, nuestra inicial intención es la de interpelar al marxismo que el régimen ha caricaturizado inevitablemente. La crisis es, en propiedad, la del leninismo que fuerza y contamina los aportes gramscianos, pero –sin dudas– obedece a otra de mayores y decisivas magnitudes: la de una coalición populista que, anacrónica, se resiste a las insuficiencias del recurso externo que la soporta y a las salidas más sensatas del descalabro.
Una sociedad tan compleja y plural no cabe en la versión del populismo realmente existente, en cuyo seno pudiera aparecer otro bloque histórico (lo de nacional-popular, antiimperialista y socialista, no aporta novedad alguna, rindiendo tributo a las lejanas conclusiones del III Congreso del PCV).
La naturaleza utilitaria, prebendaria y clientelar sabe de una reedición siempre agónica de la coalición que nos lleva a otra de las crisis: la del Estado, empecinada en una hegemonía organicista, la polarización artificial y las posturas maniqueas.
La concepción instrumental del Estado, represivo directa y –sobre todo– indirectamente, constituye el fundamento de un chavezato contrarrevolucionario que, amén de rechazar la salida posrentista, a pesar de las bulliciosas representaciones sociales de una revolución, sienta sus bases en los registros mercantiles e inmobiliarios, promoviendo a otros sectores que se convierten en burguesía comercial y financiera y, como siempre, en pugna con lo que queda o pudiera quedar de la industrial.
Valga acotar que la discusión de los contratos colectivos en Venezuela es tema vedado para el oficialismo de escasa incidencia real en el mundo sindical. Por lo demás, el Estado burgués invocado en nada considera el desarrollo institucional del Estado Social y de Derecho construido en años anteriores, por lo que el fallido proyecto constitucional sólo se contentó con pretender desestatizar para fortalecer a la cúpula conductora de lo que queda del Estado, deseando transferir enteramente a las comunidades los problemas que las agobian y rebasan completamente sus posibilidades materiales para solventarlos, como el desempleo, la inseguridad personal y la falta de viviendas.
En un apretado esfuerzo de síntesis, sostenemos que los viejos esquemas duvergereanos le impiden a Puerta superar el fácil discurso del bi/monopartidismo, pasando por alto las lindezas del PSUV y la función subsidiaria del PPT y el PCV, al igual que la aparición de sendos partidos orgánicos. O el asunto de la "antipolítica", en realidad "infrapolítica", que le permitió a Hugo Chávez acceder y mantenerse en el poder. O, si se me permite la hipótesis, la hazaña antiimperialista que corre detrás de la re-creación de la Gran Colombia, siendo más viable construir un referente internacional-estatal (FARC, ELN, ALBA, etc.), que internacional-popular.
Sigue intacto el problema de la legitimación del poder en Venezuela y la comprensión misma del país, por lo que la sociedad posrentista –como reto y como realización– servirá –igualmente– para no explicar más la situación gracias al petróleo y permitir, así, una renovación del pensamiento político que algún día tocará al marxismo que –ni siquiera– logra salir del leninismo que cohabita asfixiantemente con Gramsci. Por cierto, hay más de propaganda sobre las asunciones autoritarias que constataciones en la respuesta del interlocutor Puerta, convertida la hojarasca en el denso polvo que ata las hojas caídas por el sismo silencioso de la crisis teórica que evidencia.
Mounier diferenciaba entre la revolución de los desfiles y la trabajadora de los pobres. Es en aquélla donde invierten toda la pólvora mediática, dineraria y asimétrica que hace al socialismo campamental. Reconozcámoslo: sobrios para hallar lo sustancial del drama, sin que –al revés– hagamos un melodrama para adivinar una respuesta tardía.
* Centro de Investigaciones y Estudios Latinoamericanos (Ciela)

Pieza: Martín Mancera (FIA, 2013)

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿RÓMPASE EN CASO DE EMERGENCIA?

Socialismo campamental y transición
Luis Barragán


El modelo socialista en curso, jamás debatido entre sus propios partidarios y propulsores, constituye una doble y nefasta curiosidad. Grosera imitación del cincuentenario cubano que dice actualizarse y actualizarnos apelando al viejo imaginario de la década de los sesenta,  no hubiese sido posible sin el prodigio de la renta petrolera. Empero, la curiosidad se convierte o convertirá en una trágica paradoja del generoso financiamiento.

Evidentemente agotado tal imaginario, propio del llamado douglismo que rompió con la dirección más seria del PCV, reimpulsando el entusiasmo del MIR por aquellos años,  la cada vez más costosa maquinaria propagandística y publicitaria inventará otros heroísmos, aunque no encuentre epopeyas donde afincarse. Un conflicto interno o internacional,  nos atrevemos a aseverar, suerte de la guerra de Angola que impuso Fidel Castro para amortiguar sus fracasos, asomará sus fauces en medio del enloquecimiento simbólico que habrá de militarizar los sueños, justificando el constante llamado al sacrificio individual y colectivo.

Desindustrializado, el petróleo no alcanzará a mediano y largo plazo para soportar las inmensas necesidades que los festines plebiscitarios del gobierno han logrado ocultar.  De modo que el post-rentismo hallará la peor cabida en un futuro que, culpando a terceros, como aquella humorada negra, también nos llevará a comer basura aunque tampoco ella… alcance para todos.

Ese socialismo campamental, por siempre provisional,  no tiene salida después de los comicios del 7-O. En el supuesto negado de un triunfo de Chávez Frías, tenderá a una pronta radicalización de la franqueza que nunca ha tenido como la del aumento vertiginoso y más desvergonzado de las  importaciones de alimentos, resignándonos a consumir lo que se encuentre a la vez que desaparecerá cualquier mecanismo alterno de comercialización; la confiscación masiva de inmuebles que la burocracia no atina en construir, dándole refugio – incluso – a esa clase media a la que le está ya prácticamente prohibida vivir en el extranjero de sus sueños fatuos; el reenmascaramiento del empleo precario, cuya única relación laboral será la que determinará el Estado Patrono; o la exhibición abierta del armamento que se sabe está en la calle, surgiendo las juntas comunales como sendos  comités de defensa de la revolución a la caribeña.

Hay un camino, en el supuesto afirmado de un triunfo de Capriles, para iniciar una experiencia harto distinta e inédita de transición que nos recoloque en el siglo XXI al que todavía no hemos llegado. Y, por más que – preventivamente – intenten satanizarlo, la pluralidad de fuerzas sociales y corrientes políticas que lo legitiman, con las habilidades y talentos que las circunstancias obligarán, el desmontaje será el de un cuadro autoritario, improductivo y temerario que no, olvido de la agenda social a perfeccionar desde la otra perspectiva que será la del  cabal respeto a la dignidad de la persona humana.

La intranquilidad que se respira por doquier, alimentada por el gobierno, cederá frente a la confianza que suscitará el nuevo mandatario nacional. Obviamente, hay medidas que tomar, como el control de cambio tan dramáticamente suicida para la economía que requerirá de un gigantesco salto cualitativo, pero – consabido – no será por decreto, a sabiendas de las consecuencias que pudiera suscitar en el caso de no programarlo progresivamente, por ejemplo.

La primera y gratuita constatación de una inmensa validez simbólica, será la de reencontrarnos con un país que nada tiene ya que abonar a la superada década de los sesenta, ni a sus interesadas deformaciones. Piso necesario para echar las bases del otro post-rentismo que nos merecemos, construyendo una sociedad de derechos humanos, calidad de vida, en la que el desarrollo económico bien lo explique la equidad social, en libertad y democracia.

Fuente: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/6753509.asp

Fotografía: Rodney Castro Soto, Parque Central, Caracas.

jueves, 3 de mayo de 2012

TEÑIDURA

EL NACIONAL - Miércoles 25 de Junio de 2008     Opinión/10
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Cuestiones del socialismo campamental
Sigue intacto el problema de la legitimación del poder y la comprensión misma del país
LUIS BARRAGÁN

Circunscritos a las observaciones consignadas por Jesús Puerta y habida cuenta del poco espacio disponible, nuestra inicial intención es la de interpelar al marxismo que el régimen ha caricaturizado inevitablemente. La crisis es, en propiedad, la del leninismo que fuerza y contamina los aportes gramscianos, pero –sin dudas– obedece a otra de mayores y decisivas magnitudes: la de una coalición populista que, anacrónica, se resiste a las insuficiencias del recurso externo que la soporta y a las salidas más sensatas del descalabro.

Una sociedad tan compleja y plural no cabe en la versión del populismo realmente existente, en cuyo seno pudiera aparecer otro bloque histórico (lo de nacional-popular, antiimperialista y socialista, no aporta novedad alguna, rindiendo tributo a las lejanas conclusiones del III Congreso del PCV).

La naturaleza utilitaria, prebendaria y clientelar sabe de una reedición siempre agónica de la coalición que nos lleva a otra de las crisis: la del Estado, empecinada en una hegemonía organicista, la polarización artificial y las posturas maniqueas.

La concepción instrumental del Estado, represivo directa y –sobre todo– indirectamente, constituye el fundamento de un chavezato contrarrevolucionario que, amén de rechazar la salida posrentista, a pesar de las bulliciosas representaciones sociales de una revolución, sienta sus bases en los registros mercantiles e inmobiliarios, promoviendo a otros sectores que se convierten en burguesía comercial y financiera y, como siempre, en pugna con lo que queda o pudiera quedar de la industrial.

Valga acotar que la discusión de los contratos colectivos en Venezuela es tema vedado para el oficialismo de escasa incidencia real en el mundo sindical. Por lo demás, el Estado burgués invocado en nada considera el desarrollo institucional del Estado Social y de Derecho construido en años anteriores, por lo que el fallido proyecto constitucional sólo se contentó con pretender desestatizar para fortalecer a la cúpula conductora de lo que queda del Estado, deseando transferir enteramente a las comunidades los problemas que las agobian y rebasan completamente sus posibilidades materiales para solventarlos, como el desempleo, la inseguridad personal y la falta de viviendas.

En un apretado esfuerzo de síntesis, sostenemos que los viejos esquemas duvergereanos le impiden a Puerta superar el fácil discurso del bi/monopartidismo, pasando por alto las lindezas del PSUV y la función subsidiaria del PPT y el PCV, al igual que la aparición de sendos partidos orgánicos. O el asunto de la "antipolítica", en realidad "infrapolítica", que le permitió a Hugo Chávez acceder y mantenerse en el poder. O, si se me permite la hipótesis, la hazaña antiimperialista que corre detrás de la re-creación de la Gran Colombia, siendo más viable construir un referente internacional-estatal (FARC, ELN, ALBA, etc.), que internacional-popular.

Sigue intacto el problema de la legitimación del poder en Venezuela y la comprensión misma del país, por lo que la sociedad posrentista –como reto y como realización– servirá –igualmente– para no explicar más la situación gracias al petróleo y permitir, así, una renovación del pensamiento político que algún día tocará al marxismo que –ni siquiera– logra salir del leninismo que cohabita asfixiantemente con Gramsci. Por cierto, hay más de propaganda sobre las asunciones autoritarias que constataciones en la respuesta del interlocutor Puerta, convertida la hojarasca en el denso polvo que ata las hojas caídas por el sismo silencioso de la crisis teórica que evidencia.

Mounier diferenciaba entre la revolución de los desfiles y la trabajadora de los pobres. Es en aquélla donde invierten toda la pólvora mediática, dineraria y asimétrica que hace al socialismo campamental. Reconozcámoslo: sobrios para hallar lo sustancial del drama, sin que –al revés– hagamos un melodrama para adivinar una respuesta tardía.