La maldición del petróleo
Margarita López Maya
En estos tiempos tan necesitados de reflexión, la maldición del petróleo es un concepto, que debiera ser más explorado y debatido por nuestros gobernantes y la sociedad toda.
Existe una importante producción académica sobre ella, y las ópticas suelen enfatizar o el lado económico o el lado político, dependiendo de la disciplina desde donde se aborde.
El concepto apareció en los años ochenta para explicar por qué países ricos en minerales, particularmente en petróleo, no lograban utilizar este bien para desarrollarse. Por el contrario, sus tasas de crecimiento, en el largo plazo, eran inferiores a otros países.
Cuatro cualidades de la economía petrolera explicarían esta maldición: una escala de producción masiva, que acalla diferencias sobre su gestión; la naturaleza externa del ingreso fiscal, que hace que los estados no dependan del impuesto a sus ciudadanos; la inestabilidad de los precios en el mercado internacional, que causa permanentes dificultades económicas y la secrecía con que se suele manejar el recurso, que estimula la corrupción y malas prácticas económicas, pues es fácil esconder los errores.
La literatura política se centra en el Estado rentista. El rentismo propicia prácticas autoritarias, inculca la conducta de cazar renta entre funcionarios y la sociedad, moldea un país improductivo. Terry L. Karl, especialista en esta materia, llamó este fenómeno la “paradoja de la abundancia”. Ella es una de las entrevistadas por Carlos Oteiza en CAP, dos intentos, un documental donde la maldición revela su presencia en los mandatos de Pérez, creando situaciones análogas a las actuales.
Venezuela, junto a países petroleros de África, como Angola, es actualmente un caso paradigmático de esta maldición. La teoría, empero, no la considera algo inevitable. Al contrario, describe sus peculiaridades económicas y sociopolíticas, para contribuir a evitarla.
Desafortunadamente, en nuestro país, la maldición se ha convertido en inescapable por la ignorancia o desprecio hacia el conocimiento del que ha hecho gala el poder. Es tiempo de rectificaciones, estudiar y aprender de otros países que han logrado conjurar la maldición y hoy, como Noruega, dan calidad de vida, igualdad y democracia a sus pueblos.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28727-margarita-lopez-maya
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sábado, 28 de enero de 2017
miércoles, 2 de noviembre de 2016
QUIS CUSTODIET IPSOS CUSTODES
Militares en su laberinto
Margarita López Maya
Como casi todo en este país, los militares han quedado desprestigiados por su desempeño institucional en años recientes.
El rol impuesto a ellos por el chavismo, de convertirlos en brazo armado “de la revolución”, en posición de igualdad o subordinación con unas milicias inconstitucionales, debilitó su autoridad como institución de la nación. Para muchos, son hoy sólo un grupo político en el poder, eso sí, armado.
En la encuesta publicada esta semana por Datanálisis, la labor de los militares es desaprobada por más del 63% de los encuestados. Y la aprobación del ministro de la Defensa no alcanza el 20%. Desde que asumieran labores tan distantes de sus funciones, como la distribución de alimentos, el control de divisas y la represión a la ciudadanía, ocupando cargos públicos en sectores donde no tienen ni idea de qué hacer, el anterior respeto por parte de los civiles ha venido esfumándose.
Con la alocución del pasado 25 de octubre del general Padrino López, en nombre del Alto Mando Militar y en cadena nacional, se erosionó aún más su legitimidad institucional. Los militares expresaron que apoyan a la Constitución, sin embargo, sostienen a un Presidente que actúa por fuera de ella. Se presentaron, además, con símbolos que pertenecen a una parcialidad política que hoy es minoritaria en el país. Para colmo, se presentaron con uniformes de campaña, para amedrentar, o quizás advertir que libran una batalla contra nosotros, civiles desarmados.
Es lamentable este episodio, que se une a la bochornosa decisión del CNE del 20, de suspender el RR y el asalto a la Asamblea Nacional, orquestado por el alcalde Rodríguez. Una trilogía que mostró al mundo el comienzo de una dictadura militar en Venezuela.
Frenar esta deriva militarista y dictatorial es responsabilidad de todos. Demostrar, como lo hicimos en la marcha multitudinaria del miércoles 26, que incluso sorprendió a los partidos convocantes, que aquí nosotros los civiles, el alma de la nación, exigimos una vuelta a la república, a la civilidad y al Estado de Derecho. Los militares harían bien en recordar, que por encima de su uniforme y el “legado” de un líder, está la nación y la ciudadanía a la que se deben. Son los ojos de la historia los que realmente importan.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28030-margarita-lopez-maya
Fotografías: LB (01/11/2016), acceso este, fuertemente custodiado hacia la Asamblea Nacional. Algo excepcional, por lo que va de año, a objeto de proteger a los parlamentarios.
Margarita López Maya
Como casi todo en este país, los militares han quedado desprestigiados por su desempeño institucional en años recientes.
El rol impuesto a ellos por el chavismo, de convertirlos en brazo armado “de la revolución”, en posición de igualdad o subordinación con unas milicias inconstitucionales, debilitó su autoridad como institución de la nación. Para muchos, son hoy sólo un grupo político en el poder, eso sí, armado.
En la encuesta publicada esta semana por Datanálisis, la labor de los militares es desaprobada por más del 63% de los encuestados. Y la aprobación del ministro de la Defensa no alcanza el 20%. Desde que asumieran labores tan distantes de sus funciones, como la distribución de alimentos, el control de divisas y la represión a la ciudadanía, ocupando cargos públicos en sectores donde no tienen ni idea de qué hacer, el anterior respeto por parte de los civiles ha venido esfumándose.
Con la alocución del pasado 25 de octubre del general Padrino López, en nombre del Alto Mando Militar y en cadena nacional, se erosionó aún más su legitimidad institucional. Los militares expresaron que apoyan a la Constitución, sin embargo, sostienen a un Presidente que actúa por fuera de ella. Se presentaron, además, con símbolos que pertenecen a una parcialidad política que hoy es minoritaria en el país. Para colmo, se presentaron con uniformes de campaña, para amedrentar, o quizás advertir que libran una batalla contra nosotros, civiles desarmados.
Es lamentable este episodio, que se une a la bochornosa decisión del CNE del 20, de suspender el RR y el asalto a la Asamblea Nacional, orquestado por el alcalde Rodríguez. Una trilogía que mostró al mundo el comienzo de una dictadura militar en Venezuela.
Frenar esta deriva militarista y dictatorial es responsabilidad de todos. Demostrar, como lo hicimos en la marcha multitudinaria del miércoles 26, que incluso sorprendió a los partidos convocantes, que aquí nosotros los civiles, el alma de la nación, exigimos una vuelta a la república, a la civilidad y al Estado de Derecho. Los militares harían bien en recordar, que por encima de su uniforme y el “legado” de un líder, está la nación y la ciudadanía a la que se deben. Son los ojos de la historia los que realmente importan.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28030-margarita-lopez-maya
Fotografías: LB (01/11/2016), acceso este, fuertemente custodiado hacia la Asamblea Nacional. Algo excepcional, por lo que va de año, a objeto de proteger a los parlamentarios.
miércoles, 31 de agosto de 2016
CIUDADANO ARMADO
Pueblo y fuerzas armadasMargarita López Maya
Pareciera que los venezolanos tienen una cita con la historia este jueves próximo, lo que hace preguntarme: ¿qué rol jugarán los militares en los acontecimientos que se acercan?
Durante estos años, ellos se hicieron crecientemente protagónicos. Bajo la bandera de la unión “cívico-militar” como medio para hacer un mejor país, terminamos perdiendo logros civiles del siglo XX y repitiendo etapas caudillistas y despóticas de nuestro pasado. Con Maduro, la unión acentúa lo militar sobre lo civil, el cuartel sobre el ágora. El resultado ha sido nefasto y cualquier solución que perpetúe ese desequilibrio a favor de las lógicas de obediencia ciega y guerra solo continuará cavando la fosa de atraso y violencia que hoy caracteriza nuestras relaciones como sociedad.
Nuestras fuerzas armadas viven tiempos difíciles, como todos nosotros. En su caso, su politización y partidización a favor del chavismo las ha desprestigiado ante una porción significativa de la sociedad, perdiendo su capacidad de proteger nuestra soberanía y a nosotros mismos como pueblo. En la medida en que también asumieron tareas para las cuales no están preparados profesional ni psicológicamente, la lista de sus fracasos aumenta.
Entre los grandes errores de Maduro está haberlos puesto al frente de la economía y distribución de alimentos. Un sector que se entrena para obedecer órdenes y hacer la guerra, no tiene conocimiento alguno para reactivar el aparato productivo o distribuir con efectividad los alimentos escasos; por tanto, no puede desempeñarse con éxito en esas labores. A un sector que se adiestra con armas bélicas no le toca controlar colas y protestas de ciudadanos indignados. Y no hablemos de los vergonzosos operativos de seguridad ciudadana a los que los han incorporado, que han resultado en escasos éxitos e incontables abusos y violaciones de los derechos humanos de la población.
El militar es un ciudadano armado, con derechos y deberes específicos que no incluyen controlar la vida civil. Lo de la unión cívico-militar como forma de gobierno supuestamente más democrático fue un error. Los resultados están a la vista.
En las próximas semanas, los hombres y mujeres armados de este país también tendrán su particular cita con la historia. Amanecerá y veremos.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/27376-pueblo-y-fuerzas-armadas
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Fuerza Armada Nacional,
Fuerzas Armadas,
Margarita López Maya
domingo, 5 de octubre de 2014
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Con fotografía de Aponte, Domingo Alberto Rangel en la recepción de Myriam Cupello de Álamo. El Nacional, Caracas, 18/09/82.
- Gastón Carvallo y Margarita López Maya. "Crisis social y descomposición política". SIC, Caracas, nr. 520 de 1989.
- Fruto Vivas. "Reivindicar la tecnología de los pobres para pobres". SIC, nr. 560 de 1993.
Reproducción: Texto de Jesús Sanoja Hernández en torno a los desplantes de Rómulo Betancourt sobre el MAS. Tribuna Popular, Caracas, 12/09/1976.
Reproducción: Texto de Jesús Sanoja Hernández en torno a los desplantes de Rómulo Betancourt sobre el MAS. Tribuna Popular, Caracas, 12/09/1976.
jueves, 26 de septiembre de 2013
UN SOLO OJO
EL NACIONAL - Jueves 26 de Septiembre de 2013 Opinión/7
Miradas de poder
COLETTE CAPRILES
Cuando los "ojos de Chávez" aparecieron durante la campaña electoral de 2012 estampados en franelas y paredes (con esa estética del street art con que el régimen ha querido fingir una vocación juvenil urbana tan contraria a su naturaleza estalinista y rural) no cabe duda de que resultó ser una gran jugada de branding , una marca evocadora o fetiche que aludía a la presencia/ausencia del propio candidato, imposibilitado de mostrarse como antes. Pero luego el signo salió de ese contexto para adquirir otros atributos. Hoy se recorre Caracas -el país entero, seguramente- tropezándose continuamente con una mirada insidiosa. Los versos de Antonio Machado retumban: "El ojo que ves/ no es ojo porque tú lo veas/ es ojo porque te ve": los de Chávez han sido convertidos en talismán y señal del poder, en una marca de la vigilancia que desde el más allá se le quiere imponer a una sociedad de súbditos.
Lo notable es, en todo caso, la resurrección en pleno siglo XXI de tan antiguo símbolo del poder. La mirada es apropiación; todas las culturas humanas tienen un concepto para lo que en el Mediterráneo se llama el "mal de ojo", una forma de apropiarse, dañándolo, de lo que no es de uno, o mejor dicho, de lo que no puede ser de uno. Los nazar turcos (un ojo azul que protege de las miradas del mal) dan testimonio además de aquella antigua forma de justicia que es el "ojo por ojo". Cuando Lorenzetti, en su impresionante alegoría sobre el buen y mal gobierno, representa al tirano como un individuo de mirada torcida, dirigida hacia sí mismo, sintetiza el concepto clásico de la tiranía: el régimen del que gobierna para satisfacer su propia voluntad envilecida. El ojo habla.
Los ojos de aquí aparecen en cualquier parte pero tienen preferencia por la perspectiva vertical. Los edificios de los programas de construcción del Gobierno los exhiben, junto al jeroglífico de la firma, como verdaderos monumentos funerarios, repetición de un imaginario faraónico. Los masones también enmarcaban el ojo ilustrado en una geometría piramidal, pero esta, la que está estampada en esos edificios, no es la mirada que alude a la sabiduría y a la providencia, sino a la "elevación" o apoteosis de su dueño. Los ojos funcionan como una estratagema para la deificación o la idolatría y para marcar una permanencia difusa e insidiosa que crea un "arriba" y un "abajo" y secuestra la memoria para convertirla en mera conmemoración.
Orwell encarnó el poder en la cara del Gran Hermano: y no es que el poder sea visible, sino que la figura de poder convoca al espectador a una comunión (como aparece en el monólogo final de Winston Smith, rendido ante la belleza de ese rostro que antes temía: "Contempló el enorme rostro... ¡Qué cruel e inútil incomprensión! ¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano"). En el mundo totalitario, no es la vigilancia lo que importa, ni el miedo: es el amor absoluto lo que se pretende, la identificación total, la fusión del individuo con el líder en una sola voluntad.
Y aunque evoca el dispositivo panóptico del que hablaba Foucault como estructurador de la relación de vigilancia que toda sociedad moderna propone, es otra cosa. La "función panóptica" es por definición impersonal, el vigilante nunca es visto y el poder proviene, por así decirlo, de las instituciones.
En Orwell, y aquí, el poder visible es el poder personal mitificado, un trofeo, una reliquia, un patrimonio de uno solo.
http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/firma--margarita-lopez-maya/mar-de-fondo.aspx
Miradas de poder
COLETTE CAPRILES
Cuando los "ojos de Chávez" aparecieron durante la campaña electoral de 2012 estampados en franelas y paredes (con esa estética del street art con que el régimen ha querido fingir una vocación juvenil urbana tan contraria a su naturaleza estalinista y rural) no cabe duda de que resultó ser una gran jugada de branding , una marca evocadora o fetiche que aludía a la presencia/ausencia del propio candidato, imposibilitado de mostrarse como antes. Pero luego el signo salió de ese contexto para adquirir otros atributos. Hoy se recorre Caracas -el país entero, seguramente- tropezándose continuamente con una mirada insidiosa. Los versos de Antonio Machado retumban: "El ojo que ves/ no es ojo porque tú lo veas/ es ojo porque te ve": los de Chávez han sido convertidos en talismán y señal del poder, en una marca de la vigilancia que desde el más allá se le quiere imponer a una sociedad de súbditos.
Lo notable es, en todo caso, la resurrección en pleno siglo XXI de tan antiguo símbolo del poder. La mirada es apropiación; todas las culturas humanas tienen un concepto para lo que en el Mediterráneo se llama el "mal de ojo", una forma de apropiarse, dañándolo, de lo que no es de uno, o mejor dicho, de lo que no puede ser de uno. Los nazar turcos (un ojo azul que protege de las miradas del mal) dan testimonio además de aquella antigua forma de justicia que es el "ojo por ojo". Cuando Lorenzetti, en su impresionante alegoría sobre el buen y mal gobierno, representa al tirano como un individuo de mirada torcida, dirigida hacia sí mismo, sintetiza el concepto clásico de la tiranía: el régimen del que gobierna para satisfacer su propia voluntad envilecida. El ojo habla.
Los ojos de aquí aparecen en cualquier parte pero tienen preferencia por la perspectiva vertical. Los edificios de los programas de construcción del Gobierno los exhiben, junto al jeroglífico de la firma, como verdaderos monumentos funerarios, repetición de un imaginario faraónico. Los masones también enmarcaban el ojo ilustrado en una geometría piramidal, pero esta, la que está estampada en esos edificios, no es la mirada que alude a la sabiduría y a la providencia, sino a la "elevación" o apoteosis de su dueño. Los ojos funcionan como una estratagema para la deificación o la idolatría y para marcar una permanencia difusa e insidiosa que crea un "arriba" y un "abajo" y secuestra la memoria para convertirla en mera conmemoración.
Orwell encarnó el poder en la cara del Gran Hermano: y no es que el poder sea visible, sino que la figura de poder convoca al espectador a una comunión (como aparece en el monólogo final de Winston Smith, rendido ante la belleza de ese rostro que antes temía: "Contempló el enorme rostro... ¡Qué cruel e inútil incomprensión! ¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano"). En el mundo totalitario, no es la vigilancia lo que importa, ni el miedo: es el amor absoluto lo que se pretende, la identificación total, la fusión del individuo con el líder en una sola voluntad.
Y aunque evoca el dispositivo panóptico del que hablaba Foucault como estructurador de la relación de vigilancia que toda sociedad moderna propone, es otra cosa. La "función panóptica" es por definición impersonal, el vigilante nunca es visto y el poder proviene, por así decirlo, de las instituciones.
En Orwell, y aquí, el poder visible es el poder personal mitificado, un trofeo, una reliquia, un patrimonio de uno solo.
http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/firma--margarita-lopez-maya/mar-de-fondo.aspx
miércoles, 24 de octubre de 2012
DESDOBLAJE
El Estado comunal
Margarita López Maya / El Estado comunal
Miércoles, 24 de octubre de 2012
Con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 la participación de los venezolanos y venezolanas se diversificó y se proclamó protagónica. Desde entonces los procesos participativos se extendieron a distintos y disímiles ámbitos, y han venido evolucionando hasta traernos al proyecto político del Presidente Hugo Chávez y sus fuerzas “chavistas” de construir un “Estado Comunal”. En este Estado se deja atrás las características democrático-liberales que hasta ahora habían marcado nuestro régimen político. ¿Cuál es la calidad de la participación en este nuevo Estado? ¿Es más democrático este Estado? ¿Cómo se concibe en él el poder popular?
Este Estado Comunal es un Estado no liberal, donde las designaciones y decisiones se originan en asambleas. Donde la representación electa por sufragio universal, directo y secreto es sustituida por la figura de las vocerías. Los voceros o voceras son personas sin libertades de conciencia, designadas y revocables por la asamblea
Los CONSEJOS COMUNALES aparecen por primera vez en 2002 en la Ley Especial de los Consejos Locales de Planificación Pública (LECLPP). Forman parte parte de la planificación local participativa, descentralizada y desconcentrada. Deben ser promovidas por el Consejo Local de Planificación Pública, pero no son parte del Estado sino que pertenecen a los espacios de la sociedad civil (LECLPP, 2002, art. 8). Tienen como funciones “convertirse en el centro principal de la participación y protagonismo del pueblo en la formulación, ejecución, control y evaluación de las políticas públicas, así como viabilizar ideas y propuestas para que la comunidad organizada las presente ante el Consejo Local de Planificación Pública” (Id.).
Al aprobarse la Ley de los Consejos Comunales de abril de 2006 (LCC), se les define como “instancias de participación, articulación e integración” entre las diversas organizaciones sociales que hacen vida en la comunidad (art. N° 2). En esta ley los CC se desvincularon del municipio, se les quitaron sus funciones planificadoras, no tienen injerencia en la formulación de políticas, sólo en la gestión, supervisión y control, pasaron a relacionarse directamente con el Presidente de la República, quien a través de una Comisión Presidencial del Poder Popular compuesta con miembros directamente designados por él, revisarían los proyectos comunitarios y aprobarían los recursos para éstos. En esta ley los CC tienen un status legal ambiguo, son y no son Estado. No siguen las regulaciones del Código Civil, sino las de esta ley ad hoc, que las regula en todo.
Según la propuesta de Chávez, este poder no nacería del sufragio universal directo y secreto, “ni de elección alguna sino nace de la condición de los grupos humanos organizados con base de la población” (propuesta de reforma al artículo 136 de la CRBV). Estas propuestas para conducir al país al Socialismo del siglo XXI fueron rechazadas en referendo popular en diciembre de 2007. Sin embargo, y contradiciendo el texto constitucional, que señala que no pueden reformas rechazadas volverse a presentar en el mismo período constitucional, el Presidente las ha venido aprobando. Para ello ha usado de facultades habilitantes aprobadas para él por la Asamblea Nacional, o a través de leyes aprobadas por dicha Asamblea, la cual el Presidente controló de manera casi total hasta diciembre de 2010.
En enero de 2009 al iniciarse la campaña por el referendo a una enmienda constitucional propuesta por el Presidente para remover los obstáculos constitucionales que impedían su reelección indefinida, así como de todos los cargos de elección popular, la ministra del Poder Popular para la Participación Social, en cadena nacional de radio y televisión llamó a los CC a incorporarse a la campaña por el Sí apoyando al partido del Presidente, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Con ello, los CC comenzaron a ser conceptualizados oficialmente como brazos del partido de Chávez con propósitos de movilización política en tiempos electorales.
A fines de ese mismo año, se aprueba una nueva, la Ley Orgánica de los CC (LOCC), donde se ratifica que los CC son instancias en todo reguladas por el Gobierno central, y se explicita como sus propósitos construir un “modelo de sociedad socialista” (art. N°2). Se les añaden funciones militares (colaborar con las milicias bolivarianas en la defensa de la soberanía nacional), productivas incentivando la propiedad social, y vuelven a incorporarse funciones planificadoras, pero dentro de una planificación ahora no participativa sino fuertemente centralizada en el Ejecutivo Nacional, que es quien establece las políticas estratégicas, planes y programas que éstos gestionarán.
En la LOCC también pasaron los CC a ser sujetos de un proceso de desconcentración administrativa junto con la figura de las “comunas”. Se establece que los CC y las comunas tienen prioridad sobre los municipios y las entidades federales, que son las instancias reconocidas como parte de la administración descentralizada del Estado por la CRBV como entes sujetos a la transferencia de recursos y servicios públicos. Se ratifica en la Ley Orgánica de las Comunas, aprobada de diciembre de 2010 (LOC), que los CC y las comunas tienen prioridad sobre los municipios y los Estados en la transferencia de servicios y recursos y no necesitan obedecer la territorialidad asentada en la CRBV. Aparecen como parte de un nuevo “Estado Comunal” que comienza a dibujarse. Ese Estado Comunal fue definido en esta ley como un “espacio socialista”. Toda organización comunitaria debe regirse por la LOC, es decir, debe construir el modelo socialista (LOC, art. 10). Las comunas pueden constituir ciudades comunales y federaciones comunales, cuyas características serán determinadas por el Gobierno nacional.
Este Estado Comunal es un Estado no liberal, donde las designaciones y decisiones se originan en asambleas. Donde la representación electa por sufragio universal, directo y secreto es sustituida por la figura de las vocerías. Los voceros o voceras son personas sin libertades de conciencia, designadas y revocables por la asamblea.
En vez de alcanzar una mayor descentralización del poder del Estado, para dar paso al fortalecimiento de la sociedad, al empoderamiento de las organizaciones populares y a la ciudadanía plena de las personas; más bien avanzamos hacia la recentralización del Petroestado, el fortalecimiento de éste frente a la sociedad y el uso direccionado desde arriba de las organizaciones comunitarias para los fines “socialistas” del proyecto político del Presidente y sus fuerzas sociopolíticas, un proyecto que fue rechazado por los venezolanos en diciembre de 2007 mediante el mecanismo de democracia directa del referendo constitucional.
Los CC también se desdoblan en células políticas del PSUV en tiempos electorales. Por ello su tendencia es a constituirse en una estructura del Estado, concebida verticalmente de arriba hacia abajo y que funciona a la vez como una vasta red clientelar.
El Estado Comunal emergente desecha instituciones políticas de la democracia liberal, como el sufragio universal, directo y secreto, el pluralismo, la alternancia en el poder y la independencia y autonomía de los poderes públicos, acusando importantes tendencias autoritarias. Éstas entran en tensión y contradicción con las dinámicas movilizadoras y organizativas que se generaron bajo la concepción participativa prevaleciente en el primer Gobierno de Chávez. Aunque el resultado de este choque de tendencias contradictorias es incierto, tratándose de un Petroestado poderoso y rico, y unos sectores sociales pobres y llenos de necesidades, tiende a predominar la cooptación, perdiéndose en el camino las expectativas que este cambio de proyecto y elites despertó en sus comienzos.
da de tareas urgentes para garantizar los DDHH en Venezuela II
Fuente: http://www.derechos.org.ve/2012/10/24/margarita-lopez-maya-el-estado-comunal/
Fotografía: LB, Misión Vivienda / MusArq.
Margarita López Maya / El Estado comunal
Miércoles, 24 de octubre de 2012
Con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 la participación de los venezolanos y venezolanas se diversificó y se proclamó protagónica. Desde entonces los procesos participativos se extendieron a distintos y disímiles ámbitos, y han venido evolucionando hasta traernos al proyecto político del Presidente Hugo Chávez y sus fuerzas “chavistas” de construir un “Estado Comunal”. En este Estado se deja atrás las características democrático-liberales que hasta ahora habían marcado nuestro régimen político. ¿Cuál es la calidad de la participación en este nuevo Estado? ¿Es más democrático este Estado? ¿Cómo se concibe en él el poder popular?
Este Estado Comunal es un Estado no liberal, donde las designaciones y decisiones se originan en asambleas. Donde la representación electa por sufragio universal, directo y secreto es sustituida por la figura de las vocerías. Los voceros o voceras son personas sin libertades de conciencia, designadas y revocables por la asamblea
Los CONSEJOS COMUNALES aparecen por primera vez en 2002 en la Ley Especial de los Consejos Locales de Planificación Pública (LECLPP). Forman parte parte de la planificación local participativa, descentralizada y desconcentrada. Deben ser promovidas por el Consejo Local de Planificación Pública, pero no son parte del Estado sino que pertenecen a los espacios de la sociedad civil (LECLPP, 2002, art. 8). Tienen como funciones “convertirse en el centro principal de la participación y protagonismo del pueblo en la formulación, ejecución, control y evaluación de las políticas públicas, así como viabilizar ideas y propuestas para que la comunidad organizada las presente ante el Consejo Local de Planificación Pública” (Id.).
Al aprobarse la Ley de los Consejos Comunales de abril de 2006 (LCC), se les define como “instancias de participación, articulación e integración” entre las diversas organizaciones sociales que hacen vida en la comunidad (art. N° 2). En esta ley los CC se desvincularon del municipio, se les quitaron sus funciones planificadoras, no tienen injerencia en la formulación de políticas, sólo en la gestión, supervisión y control, pasaron a relacionarse directamente con el Presidente de la República, quien a través de una Comisión Presidencial del Poder Popular compuesta con miembros directamente designados por él, revisarían los proyectos comunitarios y aprobarían los recursos para éstos. En esta ley los CC tienen un status legal ambiguo, son y no son Estado. No siguen las regulaciones del Código Civil, sino las de esta ley ad hoc, que las regula en todo.
Según la propuesta de Chávez, este poder no nacería del sufragio universal directo y secreto, “ni de elección alguna sino nace de la condición de los grupos humanos organizados con base de la población” (propuesta de reforma al artículo 136 de la CRBV). Estas propuestas para conducir al país al Socialismo del siglo XXI fueron rechazadas en referendo popular en diciembre de 2007. Sin embargo, y contradiciendo el texto constitucional, que señala que no pueden reformas rechazadas volverse a presentar en el mismo período constitucional, el Presidente las ha venido aprobando. Para ello ha usado de facultades habilitantes aprobadas para él por la Asamblea Nacional, o a través de leyes aprobadas por dicha Asamblea, la cual el Presidente controló de manera casi total hasta diciembre de 2010.
En enero de 2009 al iniciarse la campaña por el referendo a una enmienda constitucional propuesta por el Presidente para remover los obstáculos constitucionales que impedían su reelección indefinida, así como de todos los cargos de elección popular, la ministra del Poder Popular para la Participación Social, en cadena nacional de radio y televisión llamó a los CC a incorporarse a la campaña por el Sí apoyando al partido del Presidente, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Con ello, los CC comenzaron a ser conceptualizados oficialmente como brazos del partido de Chávez con propósitos de movilización política en tiempos electorales.
A fines de ese mismo año, se aprueba una nueva, la Ley Orgánica de los CC (LOCC), donde se ratifica que los CC son instancias en todo reguladas por el Gobierno central, y se explicita como sus propósitos construir un “modelo de sociedad socialista” (art. N°2). Se les añaden funciones militares (colaborar con las milicias bolivarianas en la defensa de la soberanía nacional), productivas incentivando la propiedad social, y vuelven a incorporarse funciones planificadoras, pero dentro de una planificación ahora no participativa sino fuertemente centralizada en el Ejecutivo Nacional, que es quien establece las políticas estratégicas, planes y programas que éstos gestionarán.
En la LOCC también pasaron los CC a ser sujetos de un proceso de desconcentración administrativa junto con la figura de las “comunas”. Se establece que los CC y las comunas tienen prioridad sobre los municipios y las entidades federales, que son las instancias reconocidas como parte de la administración descentralizada del Estado por la CRBV como entes sujetos a la transferencia de recursos y servicios públicos. Se ratifica en la Ley Orgánica de las Comunas, aprobada de diciembre de 2010 (LOC), que los CC y las comunas tienen prioridad sobre los municipios y los Estados en la transferencia de servicios y recursos y no necesitan obedecer la territorialidad asentada en la CRBV. Aparecen como parte de un nuevo “Estado Comunal” que comienza a dibujarse. Ese Estado Comunal fue definido en esta ley como un “espacio socialista”. Toda organización comunitaria debe regirse por la LOC, es decir, debe construir el modelo socialista (LOC, art. 10). Las comunas pueden constituir ciudades comunales y federaciones comunales, cuyas características serán determinadas por el Gobierno nacional.
Este Estado Comunal es un Estado no liberal, donde las designaciones y decisiones se originan en asambleas. Donde la representación electa por sufragio universal, directo y secreto es sustituida por la figura de las vocerías. Los voceros o voceras son personas sin libertades de conciencia, designadas y revocables por la asamblea.
En vez de alcanzar una mayor descentralización del poder del Estado, para dar paso al fortalecimiento de la sociedad, al empoderamiento de las organizaciones populares y a la ciudadanía plena de las personas; más bien avanzamos hacia la recentralización del Petroestado, el fortalecimiento de éste frente a la sociedad y el uso direccionado desde arriba de las organizaciones comunitarias para los fines “socialistas” del proyecto político del Presidente y sus fuerzas sociopolíticas, un proyecto que fue rechazado por los venezolanos en diciembre de 2007 mediante el mecanismo de democracia directa del referendo constitucional.
Los CC también se desdoblan en células políticas del PSUV en tiempos electorales. Por ello su tendencia es a constituirse en una estructura del Estado, concebida verticalmente de arriba hacia abajo y que funciona a la vez como una vasta red clientelar.
El Estado Comunal emergente desecha instituciones políticas de la democracia liberal, como el sufragio universal, directo y secreto, el pluralismo, la alternancia en el poder y la independencia y autonomía de los poderes públicos, acusando importantes tendencias autoritarias. Éstas entran en tensión y contradicción con las dinámicas movilizadoras y organizativas que se generaron bajo la concepción participativa prevaleciente en el primer Gobierno de Chávez. Aunque el resultado de este choque de tendencias contradictorias es incierto, tratándose de un Petroestado poderoso y rico, y unos sectores sociales pobres y llenos de necesidades, tiende a predominar la cooptación, perdiéndose en el camino las expectativas que este cambio de proyecto y elites despertó en sus comienzos.
da de tareas urgentes para garantizar los DDHH en Venezuela II
Fuente: http://www.derechos.org.ve/2012/10/24/margarita-lopez-maya-el-estado-comunal/
Fotografía: LB, Misión Vivienda / MusArq.
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Poder Popular
lunes, 19 de diciembre de 2011
WIKILEAKS HISTÓRICO

EE. UU. En Venezuela
Luis Barragán
Contamos con un repertorio historiográfico sólido, aunque todavía insuficiente, capaz de iluminar, sustentar y actualizar muchas de las posturas políticas que hoy exhibimos con desenfadada improvisación. Padeciendo un régimen que también tiene una fuente de legitimidad en el pasado cuestionado hasta el hartazgo, modificando sus versiones de acuerdo a específicos intereses, luce pertinente que sus opositores superen la tentación e – igualmente – el síndrome de las versiones que se revelan anacrónicas.
Margarita López Maya tiene en su haber “EE. UU. en Venezuela: 1945-1948 (Revelaciones de los archivos estadounidenses)”, meditado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico – UCV (Caracas, (1996). Ciertamente, abunda en riquísimos detalles de aquella ya remota experiencia histórica, celosamente apegada a las evidencias escritas, sin hacer concesión alguna a las especulaciones o mitos todavía – sorprendentemente – vigentes.
La autora tuvo la paciencia y, algo fundamental, las herramientas especializadas para hendir el bisturí en el amasijo de los documentos que el gobierno estadounidense, particularmente su embajada en Caracas, levantó sobre los acontecimientos con una absoluta y comprensible responsabilidad diplomática. En tal sentido, reconocemos la posibilidad – aún siendo tardía – del acceso a las informaciones y criterios manejados por el Estado, negada enteramente en este lado del mundo, aunque todavía en los noventa privaba una fuerte censura sobre algunos papeles que hasta nos permitiría atisbar y autorizar una suerte de “wikileaks histórico”.
Entre la caída de Medina Angarita y la de Gallegos, hay un periplo que la autora descontamina con sobriedad y coherencia, arribando a conclusiones que compartimos. Parte de la naturaleza y definiciones de la política exterior estadounidense hacia el hemisferio, trastocada por los inicios de la llamada Guerra Fría, y, afortunadamente desprejuiciada, revela las versiones que es también revelación de las vicisitudes y desencuentros en el seno mismo de la representación diplomática en Venezuela.
Por ejemplo, ubica - con la exactitud extrema que le es posible – al agregado militar Edward Forstall Adams, pieza del ajedrez inmediatamente denunciado por Gallegos al caer, después reconsiderado. Todavía corre el espectro del agregado militar en el propio recinto de la Asamblea Nacional, gracias a un proyecto de acuerdo sobre el aniversario del golpe de 1948, sin recibir noticias – es nuestra convicción – de aportes como los de la autora de marras. Y esto, por no citar las comparaciones y confrontaciones bibliográficas y hemerográficas que ella hace, desmintiendo algunas de las versiones y mitos lamentablemente sobrevivientes.
Es necesario consultar la obra nuevamente, escrita con una impecable vocación académica. Hay una inmensa predisposición en torno al pasado que facilita los abusos del régimen en el presente, susceptible de combatir gracias a la herencia historiográfica con la que contamos también posible – siempre posible – de enriquecer.
Fuente:
http://www.medios24.com/p47215.html
Cfr.: http://books.google.es/books?id=_0wqNP1Plp0C&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
http://www.lalibreriadelau.com/politica-venezolana-ca88_125/libro-eeuu-en-venezuela-1945---1948-revelaciones-p15131
Fotografía: El Nacional, Caracas, 02/04/48.
martes, 6 de diciembre de 2011
CAZA DE CITAS

"Si bien la Creole, la Shell y la Mene Grande podían todavía ser 'ordeñadas' un poco más sin verse perjudicadas, decía Prodfit, de continuar Pérez Alfonzo como ministro, se llegará pronto a la situación límite".
Margarita López Maya
("EE.UU. en Venezuela: 1945-1948", UCV, Caracas, 1996:179)
En la gráfica:
Juan Pablo Pérez Alfonzo. El Nacional, Caracas, 11/04/48.
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domingo, 6 de marzo de 2011
EL DISCURSO INTERIORISTA

EL NACIONAL - Domingo 06 de Marzo de 2011 Nación/4
El foro del domingo
MARGARITA LÓPEZ MAYA afirma que emerge un Estado no liberal
"Chávez se ve en el espejo de Gadafi"
La historiadora señala que las leyes del poder popular aprobadas en diciembre proceden de una matriz conceptual que no es la Constitución de 1999
Ficha personal
HISTORIADORA (UCV)
· DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES
· DE LA UCV (1996) PROFESORA DEL CENTRO DE
· ESTUDIOS DEL DESARROLLO (CENDES)
FABIOLA ZERPA
Esa historiadora experta en sociedad civil y protesta que en 2002 le daba un voto de confianza al Gobierno ya no existe. En junio de ese año afirmaba que el proyecto político del presidente Hugo Chávez era progresista. "Trata de construir una propuesta para Venezuela, que le permita articularse mejor al proceso de globalización", dijo a El Nacional entonces.
Al igual que muchos venezolanos, hoy en día Margarita López Maya tiene claro en qué ha devenido el proyecto.
"Está emergiendo un Estado no liberal con tendencias totalitarias, del tipo estalinista".
Su conclusión la corroboran decenas de entrevistas de campo que le han permitido registrar el quehacer de las formas de organización popular impulsadas por el Gobierno.
Ese Estado totalitario está siendo resistido por la sociedad civil en manifestaciones específicas, como la protesta, señala. Otro capítulo fue la huelga de hambre que realizaron los estudiantes por 23 días hasta el 22 de febrero para exigir la liberación de los presos políticos.
--¿Cómo evaluó ese episodio de presión de los estudiantes? El Gobierno se abrió al diálogo y accedió a las peticiones de los muchachos.
--Ese episodio fue muy interesante. En Venezuela el movimiento estudiantil tiene la tradición de avanzar no sólo en sus demandas, sino en las de los que no tienen voz. Así sucedió en 1936, 1958 y 1945.
Pero la huelga de hambre me pareció precipitada porque es un instrumento de protesta extremo. Sin embargo, me sorprendió que el Gobierno reaccionara. A la huelga le favoreció que fuera masiva y que su discurso fuese consistente.
--¿Cree que la situación en el Medio Oriente influyó para que el Gobierno se viera obligado a dialogar? --Claro que sí. Desde diciembre Chávez acusó recibo de las opiniones del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de que estaba pasando por encima de la carta magna. He visto un desencanto de los intelectuales de izquierda con el chavismo. Eso lo está afectando. También el contexto interamericano ha cambiado.
--¿Cómo ha cambiado? --Los aliados siguen estando, pero el talante de América Latina es otro. Ya no están los polarizadores George Bush y Álvaro Uribe. Ecuador, Brasil, Bolivia y Uruguay negocian con Estados Unidos.
Esta situación, además de las denuncias interamericanas de violaciones de derechos humanos, influye, porque Chávez es sensible a la crítica internacional. Por eso también la declaración sobre Libia. Aunque no negó su relación con Gadafi, no se atrevió a llamar a una manifestación a su favor.
--¿Cree que Chávez percibió que la simultaneidad de la huelga estudiantil y los hechos del Medio Oriente le podían perjudicar? --Chávez ha percibido con claridad que se ha debilitado y que es derrotable, por varios factores: los resultados del 26S; el efecto adverso para su gestión de las consecuencias de la vaguada de noviembrediciembre, y ahora esta ola de revueltas populares que sacude al Medio Oriente. Estas protestas tocan a algunos de sus aliados, caudillos que tienen estilos de gobierno parecidos a los de él. Ver lo que le está sucediendo a Gadafi luego de 40 años en el poder una persona que prometió hacer una revolución y un socialismo islámico que después resultó en una dinastía monárquica como cualquier otra es un aprendizaje positivo para el Presidente. Chávez de alguna manera se ve en ese espejo.
--¿Qué elementos hay allá que se parezcan a la situación de aquí? --Lo del Medio Oriente se parece un poco a lo de Europa central. Allí hay una combinación de mucha pobreza, demandas insatisfechas y anhelo de modernidad. Pero no es una situación similar a la nuestra. El punto de coincidencia con Venezuela, sobre todo en el caso de Libia, es que son petroestados, países que viven de la renta petrolera, que reproducen la pobreza y la desigualdad. Llama la atención que Libia, con apenas 6 millones de habitantes y una gran producción petrolera, tiene 20% de pobreza. Eso pasa porque Gadafi tiene 40 años en el poder. Ya estamos viendo aquí evidencias de que el Estado sin contrapesos genera una nueva especie: la de las familias nobles. Nada más hay que ver la familia de Chávez en Barinas.
--No hemos aprendido de nuestra condición de petroestado... --No, porque siempre entran nuevas élites que hablan de una revolución y dicen: "Los otros eran malos y yo soy bueno". La revolución se trata de no estudiar la historia, borrar el pasado y hacerlo todo de nuevo. Eso condena a repetir los errores.
--¿Qué opina de las leyes del poder popular que fueron aprobadas en diciembre, que buscan edificar el Estado comunal? --Aquí ha habido una transformación importante en el concepto de democracia participativa que se gestó en los años ochenta y noventa, y que se concretó en la Constitución de 1999. Ese concepto es una combinación de instituciones liberales con mecanismos de democracia directa. No era un proyecto chavista, sino que el movimiento bolivariano lo recogió de muchos grupos de la sociedad. Eso originó las mesas técnicas de agua, los comités de tierras y de salud.
Pero en 2006 la Ley de Consejos Comunales convirtió estas organizaciones en un brazo del Estado y del Gobierno, y debilitó las formas previas de organización. En 2007 los consejos comunales pasan a ser la base del socialismo del siglo XXI. Y en 2010 quedó muy claro que forman parte del Estado comunal, que es el nombre del nuevo Estado que está emergiendo, que es diferente del que está en la Constitución.
--¿Usted intuyó en algún momento que el proyecto inicial de 1999 iría a establecer otro tipo de Estado y no el previsto en la Constitución? --No. Pero desde 2007 observamos que el régimen político comenzó a cambiar cuando el Gobierno continuó implementando el socialismo a pesar de haber perdido el referéndum. Entre 2008 y 2009 advertimos que las instituciones liberales se debilitaban, en especial el pluralismo político y la independencia y separación de los poderes. La gran sorpresa fue que las leyes del poder popular estuvieran listas en diciembre de 2010.
Pareciera que hubiesen estado engavetadas desde 2007 esperando una oportunidad política para sancionarlas.
¿Quién las elaboró? La Constitución dice que las leyes deben ser llevadas a consulta pública y aquí no se consultó a nadie. Esas leyes proceden de una matriz conceptual que no es la Constitución de 1999.
--¿Se puede rastrear cuál es la matriz original? --Habría que hacer esa investigación. Tengo la impresión de que puede ser producto de asesores cubanos y algunos intelectuales internacionales comprometidos con la radicalización del gobierno. Hay muchas cosas que recuerdan el modelo soviético y cubano.
El Estado que está emergiendo no es un Estado liberal, pPorque las comunas, que son la base del socialismo del siglo XXI, tienen una direccionalidad de arriba hacia abajo, y esa no es una concepción liberal.
La sociedad civil y el Estado deben estar separados para hacerse contrapeso porque el poder sin control abusa. Vamos claramente hacia otra territorialidad.
--¿Cómo cree que será este año, políticamente? --Difícil. Hay sectores que piensan que luego del 26 de septiembre lo que nos falta es un tramo y ya. No es así, porque el Gobierno está en campaña electoral con todos sus recursos en un momento que augura una nueva bonanza petrolera. El Gobierno ha entendido que su talón de Aquiles es la gestión y está enfocado en convencer a la ciudadanía de que está gobernando. Relanzará misiones y políticas sociales.
Por otra parte, hay la percepción entre la gente de que la política social ha dado frutos, aunque no es así. Ha habido distribución de la renta petrolera, pero no movilidad social ni condiciones para que la gente salga de la pobreza.
Fotografía: Sandra Bracho
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