Mostrando entradas con la etiqueta Erotismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Erotismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2020

CAZA DE CITAS

Cuerpo a la vista

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.

Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).



Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

Octavio Paz

Imágenes: Escenas de "Cet obscur objet du désir" de Luis Buñuel (1977).

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Roberto Montero Castro. "La pornografía contra la  literatura" (el caso de Salvador Garmendia y su "El inquieto anacobero"). Resumen, Caracas, nr. 122 del 07/03/1976.
- Almazán. "Brevísimo tratado sobre el sexo". El Nacional, Caracas, 08/05/73.
- Rodolfo Izaguirre. "Cine pornográfico". El Nacional, 09/11/77.
- Camilo José Cela. "Erotismo y pornografía". Últimas Notcias, Caracas, 31/10/82. Suplemento Cultural.
- Juan Nuño. "El sexo de las cosas".El Nacional, 03/02/90.
- Juan Liscano. "Amor, sexo y sida". Últimas Noticias, 12/08/88. Suplemento Cultural.
- Marco Rodríguez. "Amor y arte conceptual". El Nacional, 18/03/90. Papel  Literario.

Poster: "Macho y hembra" de Mauricio Walerstein (1984).

CUADERNO DE BITÁCORA

De todo se  habla en tiempos de pandemia. O casi de todo, porque la sufrimos doble:la del coronavirus del que llegan más noticias del exterior que de la propia casa, sumergidos en una extraordinaria y escandalosa zozobra; y la del régimen que impone sus censuras y represiones, urgida la población de alimentarse,  en medio de los embates de la hiperinflación.

La polémica en otros  países quizá pueda resumirse en los pareceres de un Byung-Chul Han y un Slavoj Žižek, ramificándose por los más disímiles ámbitos políticos, sociales, económicos, culturales, ecológicos, científicos, tecnológicos, etc.  Probablemente, están los académicos muy pendientes de estudiar también  la vida cotidiana y los cambios que el enclaustramiento ha traído. Uno de ellos, el de la intimidad personal.

Por lo menos, en la redes a las que estamos afiliados que, en propedad, refiere a una delimitada comunidad de personas (y también de robots), la sexualidad no es frecuentada como ocurre con otros temas. A lo sumo, hemos visto dos o tres motivos gráficos que dan cuenta de un  asomo erótico, a propósito del  coronavirus.

Pasa por una humorada, aunque haya éxitos y fracasos de difícil acceso a la virtualidad que recrea la herencia de percepciones y convicciones. Empero, algún cambio, alteración, reafirmación o dislocación  ha de ocurrir dependiendo del número de confinados en casa y de las tensiones, preocupaciones o angustias que nos enferma en esta hora venezolana. 

¿Habrá un importante incremento de embarazos, sabiendo de las inmensas dificultades para el parto en las encarecidas clínicas privadas  y en los desasistidos - material y profesionalmente - hospitales públicos? ¿Algún incremento significativo de la violencia en el seno de los hogares? ¿Algún aumento sustancial de la navegación por los portales pornográficos que, suponemos, dada nuestra realidad económica, son los menos rentables acá?

Un internauta difunda la imagen de la ataviada por  senos tapabocas, y una internauta con un ataviado, en Facebook. Acaso, con cautela para evitar equívocos.  Cuando las vimos, recordamos aquél título extraordinario del libro que le dedicó Milagros Mata Gil a la obra de José Balza: cuerpo fluvial. El que fácilmente se supone flotante en los mares del coronavirus al que es indemne cada genital.

Habrá que leer con calma, en pantalla, a Foucault y su historia de la sexualidad en tres tomos para hallar pistas en la materia con esta pandemia que puede prolongarse.

(LB)

martes, 16 de octubre de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Felipe Carrera Damas a Rosita Caldera: "El Estado debe combatir la ignorancia sexual". El Nacional, Caracas, 16/09/82.
- Ovidio Pérez Morales. "Eros y Tánatos". El Nacional,  26/08/90.
- José Antonio Rial. "Al pie de la letra: Un Colón erótico". El Nacional, 03/01/88.
- Pedro Berroeta. "¿Para qué sirve la mujer amada?". El Nacional, 29/01/84.
- Dossier. "40 años de franquismo". Resumen, Caracas, nr.  142 del 25/01/76.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 19/07/1962. Escuela de Arte "Carmen Antillano": Doris Wells, Carmencita Suárez y Blanca Nieves Barreto (Balda).

viernes, 4 de agosto de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Joaquín Marta Sosa. "La mística como  sexualidad". El Nacional, Caracas, 12/05/1985. Papel Literaria.
- Cesia Ziona Hirshbein. "El erotismo de Thomas Mann". Últimas Noticias, Caracas, 21/07/79. Suplemento Cultural.
- Umberto Eco. "Mickey Mouse y el erotismo". El Nacional, 08/01/89. Papel Literaria.
- Ignacio Burk. "Sociología de la sexualidad". El Nacional, 02/09/81.
- Rubén Monasterios. "El rostro oculto de un genio: Voltaire pornógrafo".

Reproducción: Molina, fotografía para un reportaje de Yolanda Herrera, "Nancy: La sonrisa que canta". Momento, Caracas, nr. 531 del 18/09/1966.

domingo, 18 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Entrevista al Arq. Julio Navarro Gutiérrez: "Una nueva arquitectura en Caracas". Élite, Caracas, nr. 1632 del 05/01/1957.
- Lyda Zacklin. "Premio Municipal de Novela: La transgresión erótica" ("Después Caracas" de José Balza). El Globo, Caracas, 28/07/96.
- J.M. Siso Martínez. "Planes para cien años". El Nacional, Caracas, 16/12/60.
- Entrevista a Ludovico Silva. "Proceso a la alta cultura: Hacia el primer congreso cultural sobre dependencia y neocolonialismo" (VI). Vea y Lea, Caracas, nr. 50 del 28/09/70.

Fotografía: Dip. Erwin Burguera, junto a un periodista por ahora no identificado. Biblioteca de la Asamblea Nacional.

sábado, 25 de enero de 2014

DISTINTAS FUERZAS

EL IMPULSO, Barquisimeto, 31 de mayo de 2013 
Lecturas de papel - Erotismo y política
Juan Guerrero

Cuando una persona está viva, es blanda y flexible. Cuando está muerta, se vuelve dura y rígida. Lao Tse. Tao Te King
El epígrafe que antecede al artículo contiene una verdad que se puede aplicar a nuestra realidad venezolana. Ciertamente que asistimos a la experiencia de presenciar a muchos dirigentes de grupos y partidos políticos, quienes no sólo asumen posturas inflexibles en cuanto se refiere a la no aceptación del Otro diferente en la discusión sobre aspectos de la vida nacional, también presentan una rigidez corporal, kinésica, y básicamente en la formulación de ideas y conceptos que les acercan a una vida inorgásmica extrema.
Y esto es triste porque revela lo castrante que puede ser una acción social donde estos seres humanos adolecen del sentido primario de vida: lo erótico. En ello las sociedades antiguas eran dadas a la atención de lo erótico como manera y actitud de vida, de gozo y de apertura al Otro como muestra de una vida interior que se contrastaba y permitía que los miembros de una comunidad se nutrieran constantemente en la medida que podían expresar, en su kinesis y actos de habla, el lenguaje erótico y el erotismo como formas de vida sanas que permitía al cuerpo develar su ontología, su ser profundo, que se acercaba y mostraba en la piel, en el cabello, en los ademanes del cuerpo, en la voz y en la mirada.
Por lo contrario, a la gran mayoría de los líderes y dirigentes de grupos y partidos políticos de nuestra sociedad les falta sentimiento de erotismo en la práctica de la acción social. Más notoria es su ausencia en los rostros de las mujeres dadas a esta práctica, quienes revelan una faz que progresivamente se va desvaneciendo para caer, peligrosamente, en la noche de la insatisfacción que lleva a la soledad y la enfermedad de la frigidez de los sentimientos ocultos.
Y esto que escribimos en modo alguno debe tomarse como una chanza o burla. Por lo contrario, es una reflexión necesaria para considerar dentro del estado de experiencias que atraviesa el conjunto de la sociedad y que debe atenderse para evitar que sirva de modelo y se generalice. Si usted analiza los rostros de las mujeres, tanto afectas al gobierno: diputadas, ministras, presidentas de institutos, entre otras, como aquellas de la oposición, concluirá aceptando lo que afirmamos.
Por su parte los dirigentes masculinos hace tiempo entraron en un franco deterioro en su capacidad erótica. De rostros casi siempre contraídos y severos, rígidos en sus ademanes, autoritarios y poco dados a mirar de frente al Otro, absolutamente parlanchines y de gestos cuasi atolondrados. Denotan que han accedido a lo que denominamos “la desproporción del lenguaje gestual”.
No tienen gestos de amorosidad en su kinesis y menos en el timbre y tono de voz. Menos aún, un sentimiento amoroso en la práctica de la libertad como modelo para una ciudadanía activa. Es, ciertamente, una oralidad y un lenguaje corporal marcados por un discurso “thanático” de muerte, de frialdad, de severidad, de autoritarismo, de riesgo, que niega el discurso natural que existe en todo ciudadano normal que practica su erotismo y es proactivo en la construcción de su vida individual y colectiva.
La ausencia de un lenguaje corporal cercano a lo amoroso, sin ser empalagoso, ha llevado al nacimiento de discursos cargados de extrema negatividad que generan secuelas físicas en quienes la practican. Es notoria la cadena de enfermedades, padecimientos y muertes de dirigentes políticos en nuestra sociedad.
Lastimosamente en la acción social del discurso erótico, la fuerza destructiva de un lenguaje marcado por la rigidez de pensamiento y palabra, insolente y degradante, está abriendo las compuertas para que se desencadene un tipo de discurso que podría sepultar toda una tradición cultural de una sociedad tan sabia y sagrada como la venezolana, acostumbrada a la expresión de un hecho de vida marcado por los rasgos de erotismo en la construcción de una oralidad que alguna vez nos nutrió y nos dio felicidad.

jueves, 31 de mayo de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Carmelo Vilda de Juan. "Cine, erotismo y censura". SIC, Caracas, nr. 354 de 04/73.
- Aquiles Esté. "Notas sobre culicultura". Letras, Caracas, nr. 04 de 05/84.
- Fausto Masó. "Las carajitas de los 80". El Nacional, Caracas, 26/06/83.
- Fernando J. Bianco C. "Pornografía 1986". El Nacional, 09/08/86.
- "¿Qué haría usted el día de los enamorados'", pregunta Edith Guzmán y responden Alberto Ravell, Luis Alfredo López Méndez, Luis Herrera Campíns, Leonor de Brandt, Eduardo Machado, Rafael José Múñoz, e Isabel Carmona. Momento, Caracas, nr. 187 del 12/02/60.

Fotografía: Lupita Ferrer, según Justo Molina. Momento, Caracas, nr. 631 del 18/08/68.

viernes, 15 de julio de 2011

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Fausto Masó. "La vampiresa del San José de Tarbes". El Nacional, Caracas, 21/10/84.
- Fernando J. Bianco. "Pornografía 1986". El Nacional, 25/08/86.
- Marco Rodríguez. "Amor y arte conceptual". El Nacional, 18/03/90. Papel Literario.
- Fablo Gambaro. "Erotismo por los siglos de los siglos". El Nacional, 22/09/96. Papel Literario.
- Fausto Masó. "Las carajitas de los 80".El Nacional, 26/06/83.

Fotografía: Escandaliza a Caracas el desnudo de Héctor Myerston interpretando a Eduardo II en la obra de Antonio Constante, Ateneo de Caracas. Momento, Caracas, nr. 716 del 05/04/70.

viernes, 4 de febrero de 2011

schneider


Ha fallecido Maria Schneider, protagonista de la película pornográfica por excelencia, al menos, en Venezuela. Claro está, al ver el filme quedamos sorprendidos, porque parecen más fuertes aquellas cinta implícitas que transmite la programación televisiva regular de vez en cuando, libre o por suscripción. A veces, hasta explícitamente en el horario diurno. ¿Qué es lo curioso?.

Digamos que la "inocencia" tanguera, pues hay una cierta cultura de lo erótico y pornográfico lo suficientemente "adelantada" que, con o sin internet, deja pálidas aquellas revistas de "Playboy" que se colaban en la infancia y temprana juventud de los sesenta, setenta y quién sabe si ochenta, décadas no menos curiosas. Además, que sepamos, la leyenda siempre fue de "Garganta profunda", también se dirá. Sin embargo, creemos que, por la prohibición gubernamental de principios de los setenta, la "ultimidad" del tango escaló tamaña jerarquía en el catálogo de las prohibiciones, antes de la bonanza petrolera, entre los contemporáneos: hoy, las más recientes generaciones se reirían de algunos de los pudores ya desaparecdos.

Nos acusamos de no haber leído aún el tratado de Rubén Monasterios (que nos parece un tratado, en veredad), sobre el erotismo y la pornografía, publicado uno o dos años atrás por el Fondo de Cultura Urbana. Posiblemente nos permita comprender el fenómeno que representó junto a Brando, seguramente presente entre los masturbadores adolescentes o - ¿se puede decir? - de oficio.

LB

sábado, 6 de noviembre de 2010

criminología


EL NACIONAL - DOMINGO 15 DE NOVIEMBRE DE 2009 SIETE DÍAS/6
La desaparición del erotismo
MARIO VARGAS LLOSA

Hay muchas formas de definir el erotismo, pero tal vez la principal sea llamarlo la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura y las artes en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de rituales y refinamientos que llegan a convertirlo en obra de arte.

Tal vez en ninguna otra actividad se haya ido estableciendo una frontera tan evidente entre lo animal y lo humano como en el dominio del sexo, diferencia que, en un principio, en la noche de los tiempos, no existía y confundía a ambos en un acoplamiento carnal sin misterio, sin gracia, sin sutileza y sin amor. La humanización de la vida de hombres y mujeres es un largo proceso en el que intervienen el avance de los conocimientos científicos, las ideas filosóficas y religiosas, el desarrollo de las artes y las letras y en esa trayectoria nada se enriquece más ni cambia tanto como la vida sexual. Ésta ha sido siempre un fermento ígneo de la creación artística y literaria y, recíprocamente, pintura, literatura, música, escultura, danza, todas las manifestaciones artísticas de la imaginación humana han contribuido al enriquecimiento del placer a través de la práctica sexual. Por eso, no es abusivo decir que el erotismo representa un momento elevado de la civilización y es uno de sus ingredientes determinantes. Para saber cuán primitiva es una comunidad o cuánto ha avanzado en su proceso civilizador nada tan útil, rompiendo sus secretos de alcoba, que averiguar cómo hace el amor.

El erotismo, sin embargo, no sólo tiene esa función positiva y ennoblecedora de embellecer el placer físico y abrir un amplio espectro de sugestiones y posibilidades que permitan a los seres humanos satisfacer sus particulares deseos y fantasías. Es también un quehacer que saca a flote aquellos fantasmas escondidos en la irracionalidad que son de índole destructiva y mortífera. Freud los llamó la vocación tanática, que se disputa con el instinto vital y creativo ¬el eros¬ la condición humana.

Librados a sí mismos, sin freno alguno, aquellos monstruos del inconsciente que asoman y piden derecho de ciudad en la vida sexual, si no son frenados de algún modo podrían acarrear la desaparición de la especie. Por eso el erotismo no sólo encuentra en la prohibición un acicate voluptuoso, también un límite violado el cual se vuelve sufrimiento y muerte.

Nadie ha estudiado con más lucidez que Georges Bataille este aspecto dual ¬vida y muerte, placer y dolor, creación y destrucción¬ del erotismo y por eso ha hecho bien Guillermo Solana al poner de título a la exposición que ha organizado en los locales del Museo Thyssen y Caja Madrid el que dio el gran ensayista francés al último libro que publicó en vida: Lágrimas de Eros. Se trata de una excelente muestra que con cerca de 120 cuadros, esculturas, fotografías y videos ilustra la variedad temática y la excelencia formal que ha llegado a alcanzar la experiencia sexual en sus mejores expresiones artísticas.

El asunto es tan vasto que una exposición de arte erótico sólo puede aspirar a ser la punta del iceberg, pero, en este caso, la antología ha sido elegida con la sabiduría y el buen gusto necesarios para dar al espectador una idea clara de la exuberancia ilimitada de que ella es apenas un indicio.

Una de las enseñanzas más flagrantes que se desprende de la exposición es que el erotismo no es tanto un hecho en sí, una entidad aislada y diferenciada de otras, sino más bien una mirada, una elección subjetiva, una pasión o una manía que se proyectan sobre todo lo existente, erotizando a veces cosas que parecerían serle totalmente ajenas y hasta írritas, como la religión.

Es natural y obligatorio que la antigüedad pagana, con su amoralismo, haya sido una fecunda inspiradora de pintura y escultura eróticas ¬también lo ha sido de literatura¬ y que temas como el nacimiento de Venus, las esfinges y las sirenas, Apolo y Jacinto, Andrómada encadenada y Endimión dormido ¬salas de la exposición¬ hayan incitado a grandes artistas y debamos a ello un buen número de obras maestras. Pero no menos estimulante para la fantasía erótica lo ha sido el cristianismo, desde Eva y la serpiente, un tema recurrente a extremos de enloquecimiento de centenares de pintores, hasta la Magdalena, la pecadora arrepentida y penitente cuyas formas desnudas, ampulosas o góticas, son uno de los íconos del imaginario erótico en todas las épocas y para todas las escuelas. Y qué decir del martirio de san Sebastián y de las tentaciones de san Antonio en el desierto, que a su vez han tentado a una numerosa genealogía de artistas que van de Brueghel a Picasso y Saura, pasando por Jan Wellens de Cock (su pequeño cuadro es uno de los más memorables de la muestra) y Paul Cézanne.

La religión sirvió de aguijón al vuelo creativo y, también, de coartada para sortear la censura eclesiástica. Si la exhibición de las formas desnudas de hombres y mujeres del común en nombre de la estricta belleza era censurable, no lo era tanto si quien exhibía sus pechos, muslos, nalgas y hasta el vello púbico y los órganos sexuales eran el mismísimo Redentor o una santa o un santo. De esta estrategia se valieron para saturar sus murales y lienzos de desnudos y discreta o descarada concupiscencia pintores tan respetados por el establecimiento y la jerarquía como un Rubens, un Ingres, un Rodin o un Gustave Doré.

Otra curiosa conclusión algo deprimente se desprende de Lágrimas de Eros, por cierto profetizada también por el propio Bataille. La desaparición de frenos y censuras, la permisividad total en el campo amoroso, en lugar de enriquecer el amor físico y elevarlo a planos superiores de elegancia, exquisitez y creatividad, lo banaliza, vulgariza y, en cierto modo, lo regresa a aquellos remotos tiempos de los primeros ancestros, cuando consistía apenas en el desfogue de un instinto animal. Un testimonio de ello es la extraordinaria pobreza del arte erótico contemporáneo que Guillermo Solano, pese a sus esfuerzos en la selección de obras para la muestra, no ha podido disimular. Es verdad que un Picasso o un Delvaux elevan considerablemente el promedio, pero la mayoría de las pinturas, videos o esculturas de artistas modernos representados son de una indigencia imaginativa lastimosa cuando no de una triste idiotez. Pasar del Endimión dormido de Antonio Canova al video David, de Sam Taylor-Wood en el que vemos al futbolista David Robert Joseph Beckham durmiendo beatíficamente apoyado en su diestra, no sólo es un anticlímax sino un salto dialéctico del arte genuino al arte frívolo (o la simple tontería).

Este abaratamiento y degradación del erotismo en nuestros días es, vaya paradoja, consecuencia de una de las grandes conquistas de la libertad que ha experimentado el mundo occidental: la permisividad sexual, la tolerancia para prácticas y fantasías que antaño merecían el rechazo de la moral imperante y eran objeto de condena social y castigo judicial.

Al desaparecer la prohibición desapareció también la transgresión, aquella aura temeraria, la sensación de violentar un tabú, de pecar, que condimentó la práctica del erotismo en el pasado y que atizó tanto la invención literaria y artística. Para la experiencia común de las gentes, que la vida sexual haya migrado de la existencia clandestina que tenía a la luz de la plaza pública (o poco menos) y que ahora el "erotismo" sea un ingrediente privilegiado de la publicidad comercial (la Eva y la serpiente fotografiada por Richard Avedon con Nastassja Kinski y la boa constrictor que la abraza son un ejemplo de lo que quiero decir) y de los avisos económicos en los diarios con que las prostitutas atraen clientes, significa pura y simplemente que el erotismo ya no existe, que pasó a ser caricatura y esperpento de lo que fue.

¿Es bueno o malo que haya ocurrido así? En términos sociales, bueno, sin la menor duda. La vigencia de prejuicios, prohibiciones y censuras trajo consigo atropellos, abusos, discriminación y sufrimiento para muchos (en este caso, sobre todo, para las mujeres y las minorías sexuales). Pero desde el punto de vista de las bellas artes y de la literatura ha significado que el placer físico se volvió un tema anodino y convencional, semejante al paisajismo, el retrato de caballete, las marinas o las odas patrióticas. Hacer el amor ya no es un arte. Es un deporte sin riesgo, como correr en la cinta del gimnasio o pedalear en la bicicleta estática.

Ilustración: Henry Miller y quién sabe, tomada de la red de redes.

lunes, 21 de junio de 2010

El reciente libro de Monasterios

EL NACIONAL - Sábado 19 de Junio de 2010 Papel Literario/2
La transgresión como método creativo
ANTONIO CONSTANTE

Estoy sorprendido y temeroso por este compromiso aceptado a la ligera sin tener ninguna licencia que me autorice a honrar y --no-- a deshonrar este libro tan importante y además de tan impecable edición. No me queda entonces sino seguir con esta agradable responsabilidad.

Al celebre columnista humorístico norteamericano, Art Buchwald, le fue solicitado en más de una ocasión un artículo sobre el tema de la pornografía, nunca llegó a hacerlo y explicó el porqué: "Cuando voy a escribir sobre un tema, me documento exhaustivamente para hablar con propiedad y conocimiento, igual quise hacerlo con el tema de la pornografía, y siempre se me ha presentado el problema que nunca he podido resolver, y es que al sumergirme en las distintas fuentes del mundo del porno, acabo masturbándome y agotado, y por lo tanto se me quitan las ganas de escribir sobre el tema".

Al yo querer hacer lo mismo --es decir documentarme--, me encuentro con que toda la documentación que necesito está superlativamente contenida en libro de Rubén Monasterios; exhaustiva, profunda, precisa y abundante. No hay que recurrir a Wikipedia, ni a la Enciclopedia británica, ni al Jardín perfumado, ni a Los 120 días de Sodoma, del divino marqués, tampoco al Dr. Kinsey fisgón estadístico, ni al imposible Kamasutra, ni ha esos manuales --tipo hágalo usted mismo-- como La mujer sensual o El hombre sensual y mucho menos a Cosmopolitan o Penthouse; todo está aquí, en este esplendido libro que es un compendio de las pulsiones eróticas y sus múltiples variantes.

A los voyeurs, que nos acompañan y están hojeando el libro con furtivas miradas, entre la falsa distracción y el interés académico y la impaciencia por los placeres que les deparará la lectura, les sugiero a ellos --los voyeurs--, y a los de otras ramas relacionadas con el tema, que empiecen por el índice y allí encontrarán las señalizaciones para dar rápidamente con los capítulos dedicados a las íntimas desviaciones de cada quien.

Lo erótico y lo pornográfico, es un libro de ensayos, un amplio estudio, una obra definitiva sobre el tema, es el vademecum para explorar territorios desconocidos a los comunes mortales y se agrega a la vasta obra de nuestro homenajeado. Este trabajo es una decantación de una obra extensa sobre el tema que el autor iniciara hace décadas, cuando hablar de pornografía era peligroso además de políticamente incorrecto.

Títulos como El encanto de la mujer madura, El pájaro insaciable, El beso, Rosa luciferina, junto con estudios sobre el cómic pornográfico, textos de teatro específicamente porno, amen de una consistente cantidad de ensayos sobre la especialidad que son sólo algunas de las obras que pertenecen a un caudal más rico y abundante y que llevan a este fascinante trabajo.

El sello. La marca de fábrica de su obra en general, siempre ha partido de la transgresión como método creativo.

Nada más transgresor que hurgar intimidades y Rubén no se hace rogar, lo hace con naturalidad y desparpajo, sus escritos son de amplio consumo, es decir, grandes éxitos que tienen la trascendencia sociológica de rasgar ese velo espeso que envolvió y envuelve los territorios prohibidos de lecturas contraindicadas por la moral y las buenas costumbres.

El poliédrico Monasterios es autor de una notable obra que abarca desde tratados científicos hasta literatura erótica. Es autor, actor y crítico de teatro, y si cubrimos las tablas con linóleo nos encontramos con un Rubén bailarín incomprendido. Esta injusta incomprensión lo movió a ser también crítico, en venganza por los "favores no recibidos" en el arte de la danza. Siguiendo con su musa favorita, Terpsícore, e inspirado por ella se presenta también como cantante de indefinible tesitura y de vocalizaciones alternativas a cualquier escuela de canto.

Humorista de trazos gráficos de calidad (hay que recordar que es un apasionado del cómic) y también escritor humorístico de personalísima y venenosa pluma, que es capaz de desbordarse hasta feudos rabelasianos.

Cronista cultural radiofónico desempleado y muy añorado. Marino como Simbad, libertino y bon vivant convencido e irredimible. Es decir, es un tipo de ambiciones renacentistas o, para decirlo en criollo, es un hombre viajado.

No se diga más; con Rubén de capitán nos sentimos como si estuviéramos abordando un silencioso velero que nos conducirá como peregrinos laicos por la geografía de la sexualidad humana, con la sensación de ser pasajeros de un maravillo crucero que navega en dos corrientes: la específicamente científica a la que Rubén le da el hermoso título de "El amor a la luz de la ciencia"; allí nos presenta a la oligarquía del pensamiento científico, como el insigne Kraft-Ebing, quien como maestro en asuntos de perversiones, nos muestra su catálogo de fetichismo, sadismo y masoquismo. A Sigmund Freud quien se nos aparece en sueños utilizando como mediums a un conspicuo coro de argentinos que bajo el manto del doctor vienés se nos une y nos psicoanaliza. Al alquimista --onírico-- agnóstico, Carl Gustav Jung, y a tantos otros entrometidos que se introducen en nuestras alcobas deslizándose hacia la psiquis humana tratando de descifrar el complejo comportamiento erótico del hombre.

Y en contraste, flotando en rumbo paralelo nos dirigimos a la corriente hedonística, que Rubén le da otro magnífico titulo "De la sexología a la ficción amorosa en alas de la imaginación", pensamos entonces en los grandes artistas que a través de sus obras nos invitan a circunnavegar los sinuosos parajes del cuerpo y del espíritu con sus creaciones.

Asomados al puente de ese imaginario crucero que viene a ser esta Opus Mirabilis, vamos de puerto en puerto, navegando por ensenadas y armoniosos promontorios, bordeando costas sensuales, y afrontando los mares tempestuosos de las aberraciones, prosiguiendo por estelas que son como caminos que se borran continuamente, hasta desembocar extasiados en un mar de olores y sensaciones que nos conducen a la mejor de las tierra prometidas.

Vamos descubriendo los lupanares de Pompeya y su explícita exposición de ilimitada y muy creativa pornografía. Los griegos y su liberación sexual ante litteram, claramente ilustrada en su cerámica donde podemos de manos de Dionisos ver mujeres, hombres, animales, efebos, dioses todos juntos en la misma fiesta. Las miniaturas árabes contenidas en Las mil y una noche, que describen minuciosamente, su gran invento erótico: el harem, lugar de perfumes e inciensos en el que se practica el intercambio de parejas con un solo hombre y muchas mujeres. ¡Oh la grandeza árabe! La pintura gótica siempre dedicada a lo divino celestial y a veces subrepticiamente terrenal --véase la portada de este libro--, o si quieren algo más hardcore miren en la página 341 a un cabrón sodomizando a una mujer, escultura en el portal de una iglesia. El orígen del mundo", el inquietante primer plano del famoso cuadro de Courbet, sobre el Big Bang originado por un coito superlativo que dio inicio a la humanidad, pintura que dice más que cien sesiones con el mismísimo Freud.

El gran Bernini desmintiendo la frigidez del mármol, para mostrarnos en esa extraordinaria escultura que ilustra El éxtasis de Santa Teresa la imagen de un divino y celestial orgasmo.

Y siguiendo por nuestros cauces mentales, nos topamos con el puritanismo victoriano, mediante el acceso a una imponente literatura erótica por extensión y calidad. Período casto y puro en la superficie y extremadamente gozoso en los aposentos de la clases altas, valga el ejemplo del llamado "vicio inglés", o sea la flagelación, especialidad muy apreciada por los aristocráticos nalgatorios británicos, al igual que la sodomía y otras delicadezas.

Todo y más contiene este libro y no podía faltar el ingrediente activo del arte de pecar: la censura. Como uno de los ejemplos, el autor menciona al maestro Verdi y sus vicisitudes con la censura en el estreno de La Traviata. La glorificación de una escort de alto calibre era un tema osado e indigesto para exhibirlo en un teatro frecuentado por la burguesía veneciana; eran los días de la dominación austríaca en Italia, ahora, en cambio, con el dominio actual de Berlusconi, las escorts tienen el paraíso asegurado, gracias a que el cavaliere es un gran degustador de esas costosas delicias.

Cuán tormentoso ha sido el amarse. Siempre se han interpuesto entre los humanos restricciones de toda clase, las guerras, las diferencias sociales, las diferencias étnicas y sobre todas las religiosas; valga el ejemplo de la religión católica en cuanto a la persecución de los placeres de la carne humana; como ejemplo máximo hay que citar a la Santa Inquisición que la apreciaba mucho. La iglesia se empeñó con mucha dedicación en la misión de preservar la virtud de los demás, mientras ellos se gratificaban intra-muros como los frailes y monjas de El decamerón y extra muros como Los cuentos de Canterbury. Y así de pecado en pecado llegamos hasta nuestros días, con el enorme escándalo de los curas pedófilos, que en épocas anteriores hubiera producido un cisma mayor que el de Lutero.

Parafraseando a la Summa Teologica de Santo Tomás, el autor sugiere que algún día se debería emprender la tarea de hacer una "Summa Erotológica", pero yo creo, sin duda, que en su dimensión esta es una "Summa Erotólogica" extensa aunque comprimida y esencial.

Es mérito inmenso del doctor Monasterios, haber logrado una síntesis perfecta en una gama de temas que se desarrollan en un arco de tiempo muy extenso que abarca todas las épocas con sus particularidades geográficas, históricas y antropológicas.

En resumen, este libro tiene tres rara virtudes: La de ser elogiado por los entendidos en la materia La de ser alabado por los curiosos en la materia Y la de ser glorificado por los practicantes en la materia.

La travesía por el imperio de los sentidos está por concluir, leyendo y observando hemos aprendido mucho en el recorrido por los infinitos caminos de la sensualidad y sus variantes, nos hemos deleitado con los frutos prohibidos que dos o más cuerpos pueden ofrecer, aún a sabiendas de que Omne animal post coitum est triste.

Estas palabras tenían el doble propósito de rendirle homenaje al Monasterios autor y al Rubén amigo entrañable de toda una vida.

Espero haberlo logrado, si así no fuera busco el perdón con el último verso de "El Infinito" de Leopardi: "Y naufragar en este mar me es dulce".

domingo, 30 de mayo de 2010

LA OTRA BITACÓRA


EL NACIONAL - Sábado 29 de Mayo de 2010 Cultura/4
Lo erótico/lo pornográfico de Rubén Monasterios se presentó el jueves
Frente a lectores poco excitados la narrativa venezolana pierde su libido
El ensayo es el punto de partida de la reflexión sobre el sexo como tema en las letras nacionales
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Cuando Rubén Monasterios, en la década de los años setenta, quiso vender su primera obra pornoerótica, El encanto de la mujer madura, lo echaron de casi una decena de oficinas porque los editores decían que la gente no compraba textos de ese género y no se atrevían a publicar el libro. Sin embargo, Ben Amí Fihmann se arriesgó a hacerlo.

Pronto Monasterios obtuvo una venganza poética, cuando la novela se convirtió en una de las más vendidas del año. Pero, como las victorias más importantes son las íntimas, los libreros le hicieron saber una tendencia insólita: muchos interesados mandaban a un intermediario a comprarla.

"La producción del desnudo en Venezuela, por ejemplo, en las artes plásticas, es reducida, aunque el tema ha sido reiterado desde el tiempo de los antiguos griegos", explica Monasterios, quien presentó el jueves Lo erótico/lo pornográfico: ensayos sobre la sexualidad, editado por la Fundacion para la Cultura Urbana.

Victorianos del siglo XXI. Lo escrito hasta ahora muestra la pacata moral venezolana, que el autor compara con la inglesa de la época victoriana. Y no son tantas las diferencias entre ambas sociedades: hoy casi nadie en el país parece interesarse por estos temas, aunque hubo incursiones editoriales en el género. Por ejemplo, hasta hace un lustro el Grupo Alfa convocaba el Premio de Novela Erótica Letra Erecta, que murió por indiferencia de los lectores. Gracias a la iniciativa, sin embargo, se publicaron las novelas pornoeróticas nacionales más recientes, como La columna que dibujaste dentro de mí (2003) de Vivian Jiménez, El sabor de tu piel (2004) de José Luis Muñoz y La diosa es un pretexto (2005) de Jorge Gustavo Portella, entre otras.

Leo Felipe Campos, escritor de Sexo en mi pueblo (Puntocero, 2009), una colección de relatos cortos eróticos, niega, por el contrario, que el escaso desarrollo de lo pornoerótico en las letras nacionales tenga relación con un país de timoratos: "Los pacatos son los medios de comunicación y algunas instancias del poder. Pero la sociedad, aunque se tape la cara nerviosa, habla y curiosea en torno a sus cosquilleos carnales. Lo he visto en peluquerías, fiestas, iglesias, taxis y bodegas".

La delgada línea del pudor. En las formas artísticas que tratan el tema sexual, muchos consideran las agradables como eróticas y las vulgares pornográficas, pero los entendidos en la materia sostienen que los asuntos del deseo nada tienen que ver con la estética.

"No existe una línea que separe lo erótico de lo pornográfico, es más bien un círculo que los une, es la serpiente que se muerde la cola, porque en la experiencia amorosa tú comienzas en lo erótico, con un juego sutil, eufemístico y velado, y termina siendo pornográfico, porque cuando estás en la cama es la carne la que domina: comenzó el ángel y terminó la bestia. Pero después del orgasmo vuelve lo erótico, porque de nuevo están los amantes agradeciéndose recíprocamente el amor que se han dado", señala el también autor de Caraqueñerías. Crónicas de un amor por Caracas (Fundación para la Cultura Urbana, 2003).

Campos, en este punto, concuerda con el estudioso de la sexualidad: "La línea entre lo erótico y lo pornográfico es el pliegue que deja la marca de la liga de la pantaleta, que sólo se puede palpar cuando la tocas, más que cuando la muestras".

Lo erótico es el territorio de las sutilezas en el tratamiento de la sexualidad, en tanto que lo pornográfico lo hace de forma descarada, pero ambos, según sus cultores, pueden convertirse en verdaderas obras de arte.

Ilustración:
http://www.anunico.com.ar/fotos/cuadros_modernos_al_oleo-4a835ceb1783131a43495200d.jpg