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jueves, 14 de mayo de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Roberto Montero Castro. "La pornografía contra la  literatura" (el caso de Salvador Garmendia y su "El inquieto anacobero"). Resumen, Caracas, nr. 122 del 07/03/1976.
- Almazán. "Brevísimo tratado sobre el sexo". El Nacional, Caracas, 08/05/73.
- Rodolfo Izaguirre. "Cine pornográfico". El Nacional, 09/11/77.
- Camilo José Cela. "Erotismo y pornografía". Últimas Notcias, Caracas, 31/10/82. Suplemento Cultural.
- Juan Nuño. "El sexo de las cosas".El Nacional, 03/02/90.
- Juan Liscano. "Amor, sexo y sida". Últimas Noticias, 12/08/88. Suplemento Cultural.
- Marco Rodríguez. "Amor y arte conceptual". El Nacional, 18/03/90. Papel  Literario.

Poster: "Macho y hembra" de Mauricio Walerstein (1984).

CUADERNO DE BITÁCORA

De todo se  habla en tiempos de pandemia. O casi de todo, porque la sufrimos doble:la del coronavirus del que llegan más noticias del exterior que de la propia casa, sumergidos en una extraordinaria y escandalosa zozobra; y la del régimen que impone sus censuras y represiones, urgida la población de alimentarse,  en medio de los embates de la hiperinflación.

La polémica en otros  países quizá pueda resumirse en los pareceres de un Byung-Chul Han y un Slavoj Žižek, ramificándose por los más disímiles ámbitos políticos, sociales, económicos, culturales, ecológicos, científicos, tecnológicos, etc.  Probablemente, están los académicos muy pendientes de estudiar también  la vida cotidiana y los cambios que el enclaustramiento ha traído. Uno de ellos, el de la intimidad personal.

Por lo menos, en la redes a las que estamos afiliados que, en propedad, refiere a una delimitada comunidad de personas (y también de robots), la sexualidad no es frecuentada como ocurre con otros temas. A lo sumo, hemos visto dos o tres motivos gráficos que dan cuenta de un  asomo erótico, a propósito del  coronavirus.

Pasa por una humorada, aunque haya éxitos y fracasos de difícil acceso a la virtualidad que recrea la herencia de percepciones y convicciones. Empero, algún cambio, alteración, reafirmación o dislocación  ha de ocurrir dependiendo del número de confinados en casa y de las tensiones, preocupaciones o angustias que nos enferma en esta hora venezolana. 

¿Habrá un importante incremento de embarazos, sabiendo de las inmensas dificultades para el parto en las encarecidas clínicas privadas  y en los desasistidos - material y profesionalmente - hospitales públicos? ¿Algún incremento significativo de la violencia en el seno de los hogares? ¿Algún aumento sustancial de la navegación por los portales pornográficos que, suponemos, dada nuestra realidad económica, son los menos rentables acá?

Un internauta difunda la imagen de la ataviada por  senos tapabocas, y una internauta con un ataviado, en Facebook. Acaso, con cautela para evitar equívocos.  Cuando las vimos, recordamos aquél título extraordinario del libro que le dedicó Milagros Mata Gil a la obra de José Balza: cuerpo fluvial. El que fácilmente se supone flotante en los mares del coronavirus al que es indemne cada genital.

Habrá que leer con calma, en pantalla, a Foucault y su historia de la sexualidad en tres tomos para hallar pistas en la materia con esta pandemia que puede prolongarse.

(LB)

viernes, 4 de agosto de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Joaquín Marta Sosa. "La mística como  sexualidad". El Nacional, Caracas, 12/05/1985. Papel Literaria.
- Cesia Ziona Hirshbein. "El erotismo de Thomas Mann". Últimas Noticias, Caracas, 21/07/79. Suplemento Cultural.
- Umberto Eco. "Mickey Mouse y el erotismo". El Nacional, 08/01/89. Papel Literaria.
- Ignacio Burk. "Sociología de la sexualidad". El Nacional, 02/09/81.
- Rubén Monasterios. "El rostro oculto de un genio: Voltaire pornógrafo".

Reproducción: Molina, fotografía para un reportaje de Yolanda Herrera, "Nancy: La sonrisa que canta". Momento, Caracas, nr. 531 del 18/09/1966.

viernes, 16 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO




- Antonio Arráiz. "Mujeres en avisos de licores". El Nacional, Caracas, 18/10/1957.
- Juan Nuño. "El sexo de las cosas". El Nacional, 03/02/90.
- Judith Sarosi. "Marx y sexo". Cambio, Caracas, 06/69.
- Juan Liscano. "Amor, sexo y sida". Últimas Noticias, Caracas, 12/06/88. Suplemento Cultural.
- Rodolfo Izaguirre. "El cine pornográfico". El Nacional,  09/11/77.

Reproducción: El Universal, Caracas, 18/04/1967.

sábado, 13 de octubre de 2012

MERCADO EDITORIAL

EL NACIONAL - Sábado 13 de Octubre de 2012     Escenas/4
MERCADO La trilogía de E. L. James nació en la página de fans de Crepúsculo
Cincuenta sombras de Grey: el erotismo banal de los libros hechos para vender
En Venezuela su popularidad, que no es mucha, se encuentra entre el público adolescente femenino
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Ni los niños magos ni los vampiros que se abstienen de morder a sus chicas son ahora la moda juvenil, pues el lugar común que decreta que el sexo vende ha tomado un nuevo significado en los anaqueles de las librerías.
Las agencias de noticias reportan que en los países hispanohablantes, como ya lo hizo en Estados Unidos, la trilogía de novelas eróticas Cincuenta sombras de Grey, creada por E. L. James, es un best seller.
En España, Argentina, Chile y México se mantiene entre los cuatro primeros puestos de venta. Lo mismo ocurre entre los lectores latinos en Norteamérica, según cifras suministradas por Barnes & Noble.
Vender placer. A pesar de que en los países anglosajones le llovieron las críticas no solo desde el estamento académico, sino desde los medios de comunicación más abiertos a las novedades, la trilogía constituida por los libros Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras (2011) y Cincuenta sombras liberadas (2012) ha vendido alrededor de 39 millones de ejemplares en todo el mundo, por lo que puede clasificársele como un éxito editorial, aunque no alcanzara los 116 millones de Crepúsculo, los 65 millones de los libros de Stieg Larsson (Milllenium, 2005-2007) o los más de 450 millones de la serie de Harry Potter (1999-2006).
En Venezuela, sin embargo, es solo el primero de los tres libros, Cincuenta sombras de Grey, el que se mantiene este mes en el primer lugar de ventas, según cifras reveladas por la cadena Tecniciencia Libros a Efe. Otras novedades que figuran en la misma lista en el país son La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa (2012), El prisionero del cielo de Carlos Ruiz Zafón y De que vuelan vuelan vuelan de Michaelle Ascencio.
A pesar de que los otros dos tomos de Cincuenta sombras pueden conseguirse en los anaqueles o encargarse, parece que la tendencia en el país es a leer el primero y dar por vistas sus secuelas. Varios libreros independientes expresan su preocupación porque quienes preguntan por estos títulos son niñas que aún no han salido del bachillerato. En esto, la tendencia difiere a la vista en Estados Unidos, donde se clasificó a estos libros de Mommy Porn, porque son populares entre las mujeres casadas de más de 30 años de edad.
Construir el placer. El título original de Cincuenta sombras era Amo del universo y nació como en una página web de fanáticos de Crepúsculo, como una novela por entregas. Cuando algunos lectores reprendieron a James por el contenido erótico de sus escritos, ella decidió crear su propia página: www.FiftyShades.com. Luego, convirtió la novela en tres partes y comenzó a venderla por demanda en formato e-book.
Gracias a la publicidad viral (por redes sociales), comenzaron a dispararse las ventas de este libro y Vintage Books, filial de Random House, compró los derechos. Así comenzó su definitivo ascenso a las listas de best sellers.
Los libros narran los encuentros sexuales de tipo sadomasoquistas de los protagonistas, la universitaria Anastasia (Ana) Steele, de 22 años de edad, y el adinerado joven ejecutivo Christian Grey, de 27 años, a partir de la firma de un contrato que los identifica como la dominada y el dominante. El resto del argumento, sin embargo, es bastante parecido al cuento Cenicienta, pues entre el joven rico y la sufrida Ana termina estableciéndose una historia de amor que termina en matrimonio. Jorge Volpi, en una columna reciente sobre el tema escribe: "Cincuenta sombras se balancea entre el romance y la pornografía. Y acaso lo peor sea que, al final, triunfa el primero: por más que Grey abuse de Anastasia, obligándola a firmar un contrato ­procedimiento robado a La venus de las pieles de Sacher-Masoch­, será ésta quien al final dulcifique a su Barbazul o su Bestia, como si las 1.500 páginas de la trilogía fueran un maratón de foreplay [estimulación erótica previa al coito] que termina con un matrimonio en el que, más allá de sus gustos `excéntricos’, sus protagonistas "vivieron felices y comieron perdices".
Y justamente de esto se tratan los best sellers: de repetir ad nauseam los viejos códigos narrativos de héroes y doncellas, o de príncipes y princesas, en los que el personaje femenino es siempre sinónimo de civilización, de cómo hacer al hombre un ciudadano socialmente aceptable. Frente a esto, sin embargo, cabe preguntarse, ¿Cincuenta sombras fuese tal éxito de ventas si el contrato entre los personajes declarara a Ana la dominadora y al opulento Christian el dominado?

Fotografía: Pieza de Edgar Negret.

Breve comentario LB
: Ha sido evidente el "boom" en las últimas semanas, aunque parece ´pertinente subrayar las observaciones de la periodista. De un lado, lo pornográfico que no, erótico; por otra, el mercado de los adolescentes. Ciertamente, la publicidad viral alcanza algunos éxitos; empero, profusa, deja como saldo un inmenso basurero.

viernes, 15 de julio de 2011

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Fausto Masó. "La vampiresa del San José de Tarbes". El Nacional, Caracas, 21/10/84.
- Fernando J. Bianco. "Pornografía 1986". El Nacional, 25/08/86.
- Marco Rodríguez. "Amor y arte conceptual". El Nacional, 18/03/90. Papel Literario.
- Fablo Gambaro. "Erotismo por los siglos de los siglos". El Nacional, 22/09/96. Papel Literario.
- Fausto Masó. "Las carajitas de los 80".El Nacional, 26/06/83.

Fotografía: Escandaliza a Caracas el desnudo de Héctor Myerston interpretando a Eduardo II en la obra de Antonio Constante, Ateneo de Caracas. Momento, Caracas, nr. 716 del 05/04/70.

viernes, 4 de febrero de 2011

schneider


Ha fallecido Maria Schneider, protagonista de la película pornográfica por excelencia, al menos, en Venezuela. Claro está, al ver el filme quedamos sorprendidos, porque parecen más fuertes aquellas cinta implícitas que transmite la programación televisiva regular de vez en cuando, libre o por suscripción. A veces, hasta explícitamente en el horario diurno. ¿Qué es lo curioso?.

Digamos que la "inocencia" tanguera, pues hay una cierta cultura de lo erótico y pornográfico lo suficientemente "adelantada" que, con o sin internet, deja pálidas aquellas revistas de "Playboy" que se colaban en la infancia y temprana juventud de los sesenta, setenta y quién sabe si ochenta, décadas no menos curiosas. Además, que sepamos, la leyenda siempre fue de "Garganta profunda", también se dirá. Sin embargo, creemos que, por la prohibición gubernamental de principios de los setenta, la "ultimidad" del tango escaló tamaña jerarquía en el catálogo de las prohibiciones, antes de la bonanza petrolera, entre los contemporáneos: hoy, las más recientes generaciones se reirían de algunos de los pudores ya desaparecdos.

Nos acusamos de no haber leído aún el tratado de Rubén Monasterios (que nos parece un tratado, en veredad), sobre el erotismo y la pornografía, publicado uno o dos años atrás por el Fondo de Cultura Urbana. Posiblemente nos permita comprender el fenómeno que representó junto a Brando, seguramente presente entre los masturbadores adolescentes o - ¿se puede decir? - de oficio.

LB

lunes, 21 de junio de 2010

El reciente libro de Monasterios

EL NACIONAL - Sábado 19 de Junio de 2010 Papel Literario/2
La transgresión como método creativo
ANTONIO CONSTANTE

Estoy sorprendido y temeroso por este compromiso aceptado a la ligera sin tener ninguna licencia que me autorice a honrar y --no-- a deshonrar este libro tan importante y además de tan impecable edición. No me queda entonces sino seguir con esta agradable responsabilidad.

Al celebre columnista humorístico norteamericano, Art Buchwald, le fue solicitado en más de una ocasión un artículo sobre el tema de la pornografía, nunca llegó a hacerlo y explicó el porqué: "Cuando voy a escribir sobre un tema, me documento exhaustivamente para hablar con propiedad y conocimiento, igual quise hacerlo con el tema de la pornografía, y siempre se me ha presentado el problema que nunca he podido resolver, y es que al sumergirme en las distintas fuentes del mundo del porno, acabo masturbándome y agotado, y por lo tanto se me quitan las ganas de escribir sobre el tema".

Al yo querer hacer lo mismo --es decir documentarme--, me encuentro con que toda la documentación que necesito está superlativamente contenida en libro de Rubén Monasterios; exhaustiva, profunda, precisa y abundante. No hay que recurrir a Wikipedia, ni a la Enciclopedia británica, ni al Jardín perfumado, ni a Los 120 días de Sodoma, del divino marqués, tampoco al Dr. Kinsey fisgón estadístico, ni al imposible Kamasutra, ni ha esos manuales --tipo hágalo usted mismo-- como La mujer sensual o El hombre sensual y mucho menos a Cosmopolitan o Penthouse; todo está aquí, en este esplendido libro que es un compendio de las pulsiones eróticas y sus múltiples variantes.

A los voyeurs, que nos acompañan y están hojeando el libro con furtivas miradas, entre la falsa distracción y el interés académico y la impaciencia por los placeres que les deparará la lectura, les sugiero a ellos --los voyeurs--, y a los de otras ramas relacionadas con el tema, que empiecen por el índice y allí encontrarán las señalizaciones para dar rápidamente con los capítulos dedicados a las íntimas desviaciones de cada quien.

Lo erótico y lo pornográfico, es un libro de ensayos, un amplio estudio, una obra definitiva sobre el tema, es el vademecum para explorar territorios desconocidos a los comunes mortales y se agrega a la vasta obra de nuestro homenajeado. Este trabajo es una decantación de una obra extensa sobre el tema que el autor iniciara hace décadas, cuando hablar de pornografía era peligroso además de políticamente incorrecto.

Títulos como El encanto de la mujer madura, El pájaro insaciable, El beso, Rosa luciferina, junto con estudios sobre el cómic pornográfico, textos de teatro específicamente porno, amen de una consistente cantidad de ensayos sobre la especialidad que son sólo algunas de las obras que pertenecen a un caudal más rico y abundante y que llevan a este fascinante trabajo.

El sello. La marca de fábrica de su obra en general, siempre ha partido de la transgresión como método creativo.

Nada más transgresor que hurgar intimidades y Rubén no se hace rogar, lo hace con naturalidad y desparpajo, sus escritos son de amplio consumo, es decir, grandes éxitos que tienen la trascendencia sociológica de rasgar ese velo espeso que envolvió y envuelve los territorios prohibidos de lecturas contraindicadas por la moral y las buenas costumbres.

El poliédrico Monasterios es autor de una notable obra que abarca desde tratados científicos hasta literatura erótica. Es autor, actor y crítico de teatro, y si cubrimos las tablas con linóleo nos encontramos con un Rubén bailarín incomprendido. Esta injusta incomprensión lo movió a ser también crítico, en venganza por los "favores no recibidos" en el arte de la danza. Siguiendo con su musa favorita, Terpsícore, e inspirado por ella se presenta también como cantante de indefinible tesitura y de vocalizaciones alternativas a cualquier escuela de canto.

Humorista de trazos gráficos de calidad (hay que recordar que es un apasionado del cómic) y también escritor humorístico de personalísima y venenosa pluma, que es capaz de desbordarse hasta feudos rabelasianos.

Cronista cultural radiofónico desempleado y muy añorado. Marino como Simbad, libertino y bon vivant convencido e irredimible. Es decir, es un tipo de ambiciones renacentistas o, para decirlo en criollo, es un hombre viajado.

No se diga más; con Rubén de capitán nos sentimos como si estuviéramos abordando un silencioso velero que nos conducirá como peregrinos laicos por la geografía de la sexualidad humana, con la sensación de ser pasajeros de un maravillo crucero que navega en dos corrientes: la específicamente científica a la que Rubén le da el hermoso título de "El amor a la luz de la ciencia"; allí nos presenta a la oligarquía del pensamiento científico, como el insigne Kraft-Ebing, quien como maestro en asuntos de perversiones, nos muestra su catálogo de fetichismo, sadismo y masoquismo. A Sigmund Freud quien se nos aparece en sueños utilizando como mediums a un conspicuo coro de argentinos que bajo el manto del doctor vienés se nos une y nos psicoanaliza. Al alquimista --onírico-- agnóstico, Carl Gustav Jung, y a tantos otros entrometidos que se introducen en nuestras alcobas deslizándose hacia la psiquis humana tratando de descifrar el complejo comportamiento erótico del hombre.

Y en contraste, flotando en rumbo paralelo nos dirigimos a la corriente hedonística, que Rubén le da otro magnífico titulo "De la sexología a la ficción amorosa en alas de la imaginación", pensamos entonces en los grandes artistas que a través de sus obras nos invitan a circunnavegar los sinuosos parajes del cuerpo y del espíritu con sus creaciones.

Asomados al puente de ese imaginario crucero que viene a ser esta Opus Mirabilis, vamos de puerto en puerto, navegando por ensenadas y armoniosos promontorios, bordeando costas sensuales, y afrontando los mares tempestuosos de las aberraciones, prosiguiendo por estelas que son como caminos que se borran continuamente, hasta desembocar extasiados en un mar de olores y sensaciones que nos conducen a la mejor de las tierra prometidas.

Vamos descubriendo los lupanares de Pompeya y su explícita exposición de ilimitada y muy creativa pornografía. Los griegos y su liberación sexual ante litteram, claramente ilustrada en su cerámica donde podemos de manos de Dionisos ver mujeres, hombres, animales, efebos, dioses todos juntos en la misma fiesta. Las miniaturas árabes contenidas en Las mil y una noche, que describen minuciosamente, su gran invento erótico: el harem, lugar de perfumes e inciensos en el que se practica el intercambio de parejas con un solo hombre y muchas mujeres. ¡Oh la grandeza árabe! La pintura gótica siempre dedicada a lo divino celestial y a veces subrepticiamente terrenal --véase la portada de este libro--, o si quieren algo más hardcore miren en la página 341 a un cabrón sodomizando a una mujer, escultura en el portal de una iglesia. El orígen del mundo", el inquietante primer plano del famoso cuadro de Courbet, sobre el Big Bang originado por un coito superlativo que dio inicio a la humanidad, pintura que dice más que cien sesiones con el mismísimo Freud.

El gran Bernini desmintiendo la frigidez del mármol, para mostrarnos en esa extraordinaria escultura que ilustra El éxtasis de Santa Teresa la imagen de un divino y celestial orgasmo.

Y siguiendo por nuestros cauces mentales, nos topamos con el puritanismo victoriano, mediante el acceso a una imponente literatura erótica por extensión y calidad. Período casto y puro en la superficie y extremadamente gozoso en los aposentos de la clases altas, valga el ejemplo del llamado "vicio inglés", o sea la flagelación, especialidad muy apreciada por los aristocráticos nalgatorios británicos, al igual que la sodomía y otras delicadezas.

Todo y más contiene este libro y no podía faltar el ingrediente activo del arte de pecar: la censura. Como uno de los ejemplos, el autor menciona al maestro Verdi y sus vicisitudes con la censura en el estreno de La Traviata. La glorificación de una escort de alto calibre era un tema osado e indigesto para exhibirlo en un teatro frecuentado por la burguesía veneciana; eran los días de la dominación austríaca en Italia, ahora, en cambio, con el dominio actual de Berlusconi, las escorts tienen el paraíso asegurado, gracias a que el cavaliere es un gran degustador de esas costosas delicias.

Cuán tormentoso ha sido el amarse. Siempre se han interpuesto entre los humanos restricciones de toda clase, las guerras, las diferencias sociales, las diferencias étnicas y sobre todas las religiosas; valga el ejemplo de la religión católica en cuanto a la persecución de los placeres de la carne humana; como ejemplo máximo hay que citar a la Santa Inquisición que la apreciaba mucho. La iglesia se empeñó con mucha dedicación en la misión de preservar la virtud de los demás, mientras ellos se gratificaban intra-muros como los frailes y monjas de El decamerón y extra muros como Los cuentos de Canterbury. Y así de pecado en pecado llegamos hasta nuestros días, con el enorme escándalo de los curas pedófilos, que en épocas anteriores hubiera producido un cisma mayor que el de Lutero.

Parafraseando a la Summa Teologica de Santo Tomás, el autor sugiere que algún día se debería emprender la tarea de hacer una "Summa Erotológica", pero yo creo, sin duda, que en su dimensión esta es una "Summa Erotólogica" extensa aunque comprimida y esencial.

Es mérito inmenso del doctor Monasterios, haber logrado una síntesis perfecta en una gama de temas que se desarrollan en un arco de tiempo muy extenso que abarca todas las épocas con sus particularidades geográficas, históricas y antropológicas.

En resumen, este libro tiene tres rara virtudes: La de ser elogiado por los entendidos en la materia La de ser alabado por los curiosos en la materia Y la de ser glorificado por los practicantes en la materia.

La travesía por el imperio de los sentidos está por concluir, leyendo y observando hemos aprendido mucho en el recorrido por los infinitos caminos de la sensualidad y sus variantes, nos hemos deleitado con los frutos prohibidos que dos o más cuerpos pueden ofrecer, aún a sabiendas de que Omne animal post coitum est triste.

Estas palabras tenían el doble propósito de rendirle homenaje al Monasterios autor y al Rubén amigo entrañable de toda una vida.

Espero haberlo logrado, si así no fuera busco el perdón con el último verso de "El Infinito" de Leopardi: "Y naufragar en este mar me es dulce".

domingo, 30 de mayo de 2010

LA OTRA BITACÓRA


EL NACIONAL - Sábado 29 de Mayo de 2010 Cultura/4
Lo erótico/lo pornográfico de Rubén Monasterios se presentó el jueves
Frente a lectores poco excitados la narrativa venezolana pierde su libido
El ensayo es el punto de partida de la reflexión sobre el sexo como tema en las letras nacionales
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Cuando Rubén Monasterios, en la década de los años setenta, quiso vender su primera obra pornoerótica, El encanto de la mujer madura, lo echaron de casi una decena de oficinas porque los editores decían que la gente no compraba textos de ese género y no se atrevían a publicar el libro. Sin embargo, Ben Amí Fihmann se arriesgó a hacerlo.

Pronto Monasterios obtuvo una venganza poética, cuando la novela se convirtió en una de las más vendidas del año. Pero, como las victorias más importantes son las íntimas, los libreros le hicieron saber una tendencia insólita: muchos interesados mandaban a un intermediario a comprarla.

"La producción del desnudo en Venezuela, por ejemplo, en las artes plásticas, es reducida, aunque el tema ha sido reiterado desde el tiempo de los antiguos griegos", explica Monasterios, quien presentó el jueves Lo erótico/lo pornográfico: ensayos sobre la sexualidad, editado por la Fundacion para la Cultura Urbana.

Victorianos del siglo XXI. Lo escrito hasta ahora muestra la pacata moral venezolana, que el autor compara con la inglesa de la época victoriana. Y no son tantas las diferencias entre ambas sociedades: hoy casi nadie en el país parece interesarse por estos temas, aunque hubo incursiones editoriales en el género. Por ejemplo, hasta hace un lustro el Grupo Alfa convocaba el Premio de Novela Erótica Letra Erecta, que murió por indiferencia de los lectores. Gracias a la iniciativa, sin embargo, se publicaron las novelas pornoeróticas nacionales más recientes, como La columna que dibujaste dentro de mí (2003) de Vivian Jiménez, El sabor de tu piel (2004) de José Luis Muñoz y La diosa es un pretexto (2005) de Jorge Gustavo Portella, entre otras.

Leo Felipe Campos, escritor de Sexo en mi pueblo (Puntocero, 2009), una colección de relatos cortos eróticos, niega, por el contrario, que el escaso desarrollo de lo pornoerótico en las letras nacionales tenga relación con un país de timoratos: "Los pacatos son los medios de comunicación y algunas instancias del poder. Pero la sociedad, aunque se tape la cara nerviosa, habla y curiosea en torno a sus cosquilleos carnales. Lo he visto en peluquerías, fiestas, iglesias, taxis y bodegas".

La delgada línea del pudor. En las formas artísticas que tratan el tema sexual, muchos consideran las agradables como eróticas y las vulgares pornográficas, pero los entendidos en la materia sostienen que los asuntos del deseo nada tienen que ver con la estética.

"No existe una línea que separe lo erótico de lo pornográfico, es más bien un círculo que los une, es la serpiente que se muerde la cola, porque en la experiencia amorosa tú comienzas en lo erótico, con un juego sutil, eufemístico y velado, y termina siendo pornográfico, porque cuando estás en la cama es la carne la que domina: comenzó el ángel y terminó la bestia. Pero después del orgasmo vuelve lo erótico, porque de nuevo están los amantes agradeciéndose recíprocamente el amor que se han dado", señala el también autor de Caraqueñerías. Crónicas de un amor por Caracas (Fundación para la Cultura Urbana, 2003).

Campos, en este punto, concuerda con el estudioso de la sexualidad: "La línea entre lo erótico y lo pornográfico es el pliegue que deja la marca de la liga de la pantaleta, que sólo se puede palpar cuando la tocas, más que cuando la muestras".

Lo erótico es el territorio de las sutilezas en el tratamiento de la sexualidad, en tanto que lo pornográfico lo hace de forma descarada, pero ambos, según sus cultores, pueden convertirse en verdaderas obras de arte.

Ilustración:
http://www.anunico.com.ar/fotos/cuadros_modernos_al_oleo-4a835ceb1783131a43495200d.jpg