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domingo, 7 de enero de 2018

DESEADA Y MALQUERIDA

EL NACIONAL, Caracas, 7 de enero de 2018
Firmantes en Dominicana
Alicia Freilich

1.- El Partido Stalinista Uniformado de Venecuba (PSUV). De cero credibilidad, pues por 20 años viola sistemáticamente la Constitución venezolana que hizo a su medida en 1999. La anula por medio de reglamentos sobrevenidos, sufragios fraudulentos y una constituyente ilegal. Representa 12% de la población votante, que para su CNE fuera de ley incluye cerca de 2.500.000 empleados públicos sometidos al carnet de la patria, un cartón sustituto de la cédula de identidad que permite a sus esclavos portadores malnutrirse sin proteínas con bolsas clapistas, a su vez otro gran negocio del régimen al importar alimentos con ganancias en comisiones exorbitantes para su bolsillo. En esa gigantesca masa de sometidos al terror militarista y en los cuadros militares medios está la clave de la potencia ciudadana que pudiera expulsar a los mandatarios desde una huelga general indefinida capaz de paralizar totalmente a lo que resta de país y generar una transición hacia comicios democráticos. Pero los escasos gremios y sindicatos están bajo el pánico de la represión brutal muy conocida ya por sus matanzas a quemarropa, tortura, prisión y despidos. A esa delegación le falta al menos un miembro del generalato chavista (dos mil y tantos), principalísimo soporte de la tiranía. Solo asisten civiles pero no cívicos, autores y actores delincuenciales de la ruina material y moral que hoy define al país como el criminalmente más corrupto, inseguro y enfermo del continente latinoamericano, a la par o por encima de Haití. Firman para esperar el alza de los precios petroleros conservando su trono minero. Después, si te he visto no lo recuerdo.

2.- La ex mesa unitaria de partidos políticos democráticos llamada MUD, grupos dispersos sin programas ni doctrinas actualizadas que los distingan, tribu de muchos caciques y pocos indios que con fines electoralistas reunió a voceros de varias organizaciones opositoras antiguas y nuevas. Luego de dos décadas disfuncionales con logros numerarios, promesas incumplidas, sacrificios de toda una generación joven y fracasos rotundos producto de inmadurez no admitida, ignorancia, complicidad oculta o manifiesta y discapacidad estratégica contra las trampas divisionistas del totalitarismo, hoy está deslegitimada por la ilegítima constituyente oficialista para concurrir a sufragios. Tampoco tiene la mayoritaria militancia, simpatía ni confianza de 80% de la sociedad disidente y victimizada a la que de paso no se le informa ni consulta previamente sobre el contenido de un acuerdo eventual que se firmará esta semana en la isla dominicana. Si acaso se le promete fecha decembrina para una votación presidencial ya perdida mientras la hambruna, el hampa y las pestes acaban con los despojos de la clase media y los sectores más desamparados, en especial sus niños. Consignan sus nombres para mantener liderazgos parciales y cargos inútiles.

3.- Los garantes de esa firma son: Nicaragua y Bolivia, enriquecidos y mejorados a costa del empobrecimiento venezolano, expertos en pasarse por el forro sus leyes que prohíben reelecciones presidenciales. Y los cancilleres de Chile y México, a quienes con respeto cabe preguntarles hoy jueves 4 cuando se redacta esta nota: ¿firmarían una negociación para sus países si el gobernante de turno fuera un activo Pinochet criminal golpista o, al estilo del peligroso modelo colombiano, con el terrorista narcopoder superior que asesinó a los estudiantes normalistas en Ayotzinapa, entre innumerables delitos?

Es que Venezuela, ahora muy pobre pero sin dudas heredera millonaria, es la más deseada y malquerida del continente por imperios y gobiernos de casi casi todo el planeta.

Fuente:

CAPITANÍA DE MICRÓFONOS

Carta de Timoteo Zambrano en la que renuncia a participar en el diálogo
06/01/2018

"Escribo estas líneas porque el silencio no puede ni debe amparar la impotencia o la resignación, a la que nos parece llevar la situación de nuestra patria.

Deseo que los venezolanos conozcan mis ideas y mis razones. Ideas que convertidas en argumentos, vengo defendiendo con coherencia desde hace mas de dos años, en el seno de la oposición y en el ejercicio de mi libertad de pensamiento, como forma democrática de hacer política.

En todo este tiempo no he cambiado.

Siempre he defendido el dialogo, la negociación y el acuerdo entre gobierno y oposición, como la salida viable a la crisis de Venezuela y aún más allá, como el camino imprescindible para refundar un pacto de convivencia política y social para nuestro país.

Lamentablemente, -y a pesar de muchos esfuerzos-, aún no se ha logrado y por ello la situación de nuestra patria ha ido a peor.

Solo enderezaremos el rumbo de Venezuela cuando logremos ese gran acuerdo.

Ni la pretensión hegemónica o las actitudes poco democráticas, ni la negación de la realidad, dura realidad económica y social, ni el afán por derrotar al gobierno en vías que no sean las de las urnas, ni las sanciones al país, constituyen alternativas políticas de solución. Sólo son factores para ahondar en el foso de nuestra desgracia colectiva.

La historia demuestra que los mejores productos de la acción política con mayúsculas, son fruto del acuerdo, de la capacidad de reconocer al otro y de preservar la convivencia. Eso exige la renuncia al odio y la generosidad como actitud moral.

Por defender éstas ideas con coherencia, he sido vituperado y denostado como supuesto “colaboracionista” con el gobierno. Esa acusación sustenta, la razón principal por la que distintos actores de la MUD, " desaconsejaron" mi candidatura a la presidencia de la Asamblea Nacional.

Se argumentó que la opinión pública y las redes sociales serían muy críticas con mi candidatura. Por cierto principalmente dos organizaciones políticas, que a diario influyen en forma determinante, en esas redes y sus matrices de opinión inducidas.

Es curioso que me acusen de tener capacidad de diálogo con el gobierno, los mismos factores y partidos, que tan frecuentemente me han pedido esa comunicación con el chavismo en el reclamo de muchos temas de su interés, por cierto casi siempre por temas razonables.

No puedo actuar de una manera ante los ciudadanos y otra entre bambalinas. Parece que otros sí. No puedo buscar acuerdos secretos y a la sazón ser un radical impoluto ante el país.

Si defiendo el diálogo, hago dialogo, -lo hago en privado y lo hago en público-; si busco la paz, no aparezco como un guerrero con antifaz; si busco la convivencia aparto el insulto. No tengo doble moral, ni sirvo para halagar al público más sediento de mensajes duros. La política es dar soluciones a la gente y no soliviantarla hacia abismos sin destino.

El verdadero liderazgo es no engañar, es no presumir y no acusar en vano para ocultar otras carencias. Es triste ver capitanes de micrófonos que lucen mansos en encuentros bilaterales a puertas cerradas.

El pueblo de Venezuela merece otra política, merece POLITICA y políticos. No necesitamos ni falsos héroes, ni mártires hijos del pueblo y víctimas de la no política.

Una parte de líderes de la MUD, han vetado mi candidatura a la presidencia de la Asamblea Nacional, y la dirección de UNT hizo suyo ese criterio.

Acepto, como buen demócrata, la decisión tomada en una mesa entre pocos.

Mi lealtad a mi partido y a la MUD está a prueba de cualquier infamia.

Deseo a Barboza acierto, a mi partido coherencia y a la MUD que se haga cargo de la situación del país, que actúe como si ya fuese gobierno, que negocie sin vergüenza, porque solo así seremos mayoría tangible en el país.

Censurado como he sido, por algunos de los que nos sentamos juntos, en la delegación para la negociación en República Dominicana, debo, por coherencia sentirme censurado también en esa tarea y por tanto renunciar a ella.

La coherencia así me lo exige, y así nadie pensará que un colaboracionista se sienta entre las filas de la oposición. Hablemos claro pues y dejémonos de pantomimas.

Deseo fervientemente un Acuerdo por Venezuela.

Deseo el éxito en la negociación de República Dominicana, lo merecen los venezolanos.

Sin acuerdo iremos al abismo, con acuerdo empezara la rectificación histórica que tanto necesitamos.

Si mi situación personal es porque solo creo en la Paz, en la civilidad, porque no odio a ningún compatriota, porque jamás ni en la peor situación aceptare más que la vía de las urnas, porque procuro que lo digo se parezca a lo que hago, pues lo asumo aún con evidente tristeza.

Deseo suerte al Presidente Zapatero, a quien en más de una ocasión, le he escuchado decir que las cosas se hacen para que sean y no para que te las reconozcan.

Pues así sea, que tengamos ese ACUERDO. Que nadie ponga excusas. O al menos que nadie diga que la culpa fue de los colaboracionistas, como nos denominan algunos a quienes nunca concebimos la política, como una confrontación sin fin. Sí, siempre estaré dispuesto a dar la mano a mi peor adversario y a llegar a un acuerdo, aún no perfecto, antes que impulsar una batalla que nos destroce, aunque se perciba seguro que la gane.

Pensando en Venezuela, he querido a través de esta carta, apelar con humildad a la sinceridad del liderazgo político que los venezolanos merecen.

Fuente:

viernes, 29 de diciembre de 2017

LA NOCHE Y EL DÍA DE LOS LÁPICES

Apenas, un esbozo sistémico del problema universitario
Luis Barragán

A mediados del presente mes, advertimos una breve reseña de prensa en la que la ciudadana rectora de la Universidad Central de Venezuela se quejaba del insuficiente presupuesto asignado. Apenas, alegó con razón, alcanzará para cancelar los sueldos y salarios del personal.

Tardío el reclamo, el caso ilustra muy bien toda una particularidad del sistema político que sufrimos, pues, siendo tan harto previsible el resultado, por una parte, planteado el proyecto presupuestario de 2018 en la tal constituyente, usurpadas las competencias de la Asamblea Nacional, muchos sectores optaron por callar y, así, como si tal conducta hubiese sido posible reconocerla y hasta recompensarla,  pasaron por debajo de la mesa soslayando una polémica tan necesaria como oportuna.

El ya tradicional y muy bien calculado déficit presupuestario de las universidades públicas y autónomas, por otra parte, clamaba por una debida articulación de sus demandas e intereses. Sin embargo, siendo numerosas las autoridades rectorales que administraron su silencio con la detención de algunos emblemáticos profesores, por lo menos, pudieron diligenciar una respuesta pública contundente y convincente en relación a los recursos en camino.

La Asamblea Nacional, luego, pecó por omisión, desperdiciando una ocasión para debatir intensamente los problemas, riesgos y peligros que corren la autonomía y la noción misma de la universidad en Venezuela. En lugar de contribuir al indispensable esfuerzo, prefirió diluirse en la posibilidad del diálogo en República Dominicana, monumentalmente fracasado, incapaz de atender simultáneamente la obvia complejidad de un país en crónica emergencia.

Al respecto, los parlamentarios de Vente Venezuela nos dirigimos por escrito al presidente de la corporación legislativa, solicitando la inclusión del problemario universitario en la agenda de discusiones, sin obtener respuesta alguna, como tampoco la lograron los docentes agremiados de la Universidad Simón Bolívar que lo hicieron vehementemente, abierta la oportunidad en dos fechas importantes que coincidieron con el día de sesión ordinaria: el martes 21 de noviembre, Día del Estudiante, y el martes 5 de diciembre, Día del Profesor Universitario. Por consiguiente, el producto que arroja el sistema, tratándose de todo un régimen que sobrecondiciona a los actores, anticipando la respuesta, lleva la impronta de la propia oposición que, negligente,  sólo queda para quejarse amargamente, retroalimentándolo voluntaria e involuntariamente.

29/12/2017:

(Y OPOSICIÓN OFICIALISTA)

EL NACIONAL, Caracas, 22 de diciembre de 2017
Prolegómenos del golpe de Estado: Constitución de 1999
Alfredo García Deffendini
 
La Constitución de 1961 establece en su artículo 246 la metodología para la reforma y/o enmienda constitucional y no prevé la vía de la convocatoria a una constituyente ni la materialización de la constituyente, sino, por el contrario, expresa taxativamente cómo se podía modificar y/o enmendar.

Tanto es así que si ello se violentaba se remitía al artículo 250 ejusdem, el cual establece: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o fuere derogada por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone” (negrilla mía). HCF y sus asesores entendían que no lograrían el llamado a una constituyente con la aplicación de la normativa constitucional vigente, ya que esta la excluía expresamente. Había entonces que saltársela y lo hicieron apoyándose en una absoluta demagogia, invocando el poder originario para convocar a una asamblea nacional constituyente sobre la base de la supraconstitucionalidad. Manipularon al colectivo amparados por una infeliz sentencia de la Sala Político Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia, producto más de la complacencia y del miedo al poder de turno, y aturdida de ebriedad democrática sin medir las consecuencias que hundirían a la República en el estiércol del diablo. Con esta sentencia la frontera de la legalidad se quebraba y por esa herida se filtraba inmisericordemente toda la plataforma de la ilegalidad que destruiría la institucionalidad de la República. En alguna forma esta sentencia anunciaba: “Con usted hasta la ignominia”.

Tan viciado estaba el acto que el sentir del colectivo produjo que solamente 32,94% del electorado votara en el referéndum convocatorio de la constituyente y aprobatorio de sus bases, y en el referéndum aprobatorio de la Constitución, 30,18%; con tan exigua participación nuestro derecho constitucional se trastocó.

Los actores que manipularon esta situación, unos por interés –el régimen– y otros por complacencia o cobardía –CSJ–, no entendían que cuando el propio gobierno es el que viola la Constitución, aun avalado por el órgano jurisdiccional, el pueblo no tendrá ningún respeto por la ley, y de esa forma comenzará a construirse la anarquía y el conflicto. Conflicto que en otros pueblos ha terminado en una guerra civil y, por supuesto, terminará llevándose a sus gobernantes por haber jugado perversamente con el pueblo y con la moral de sus militares. La historia se repite, el régimen estableció como praxis legal: “Me reconozco obligado por la ley, pero yo hago la ley”. Ejemplo paradigmático lo tenemos con España y su Guerra Civil con su millón de muertos, cuando el gobierno de turno quiso manipular la ley y ocasionó la guerra civil; y hoy, aprendiendo de sus errores del pasado, con la aplicación de su carta constitucional de 1978 a la pretensión de un grupo de anárquicos de separar e independizar Cataluña de la Gran España, aplica el texto constitucional artículo 155 y retorna a la normalidad constitucional y jurídica. Véase artículo publicado en El Nacional y en la web del Frente Patriótico el día 9 de noviembre de 2017. En otros países sus constituciones son muy claras al respecto:

Constitución de Italia, artículo 126: “Se acordarán por decreto razonado del presidente de la República la disolución del Consejo Regional y la remoción del presidente de la Junta que hayan realizado actos contrarios a la Constitución o incurrido en violaciones graves de la ley”.

Constitución de Francia, artículo 89: “Ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado adelante cuando se refiera a la integridad del territorio”.

Constitución de Alemania, artículo 21: “Son inconstitucionales los partidos que, según sus fines o según el comportamiento de sus adherentes, tiendan a trastornar o aponer en peligro la existencia de la República Federal de Alemania”.

Constitución de Noruega, artículo 1: “El Reino de Noruega es un Estado libre, independiente, indivisible e inalienable”.

Constitución de Suiza, artículo 53: “Toda modificación del número de cantones o de su estatus se someterá a la aprobación del electorado y de los cantones afectados, así como al voto del pueblo y de sus cantones”.

Constitución de Bulgaria, artículo 3: “Ninguna parte del pueblo, ningún partido político u otra organización, institución estatal o individuo, usurpará el ejercicio de la soberanía popular”.

Constitución de Rusia, artículo 4: “La Federación Rusa asegura la integridad e inviolabilidad de su territorio”.

Constitución de Perú, artículo 43: “La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana. El Estado es uno e indivisible”.

Constitución de Brasil, artículo 1: “Brasil se constituye en un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitución y las leyes”.

Corte Suprema de Estados Unidos: “La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles”.

Cuando el texto constitucional se viola por los propios gobernantes y los demás poderes no ejercen su auctoritas para evitarlo y retornar a la norma constitucional, estas acciones originan los prolegómenos de las autocracias y de las dictaduras de cualquier tipo. Con el tiempo, cuando el sol se les pone a la espalda, en su ocaso, terminarán sucumbiendo a la propia ira popular; el mejor ejemplo lo tenemos con Benito Mussolini, quien antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial fue fusilado sin juicio previo y expuesto su cadáver a la vindicta pública. Es conveniente citar lo que escribió Francois-René de Chateaubriand en sus Memorias de ultratumba, comenzadas en 1811 y terminadas en 1841, cuando comparaba un demócrata con un autócrata: “La República de Washington subsiste y el imperio de Bonaparte ha caído. Washington y Bonaparte salieron del seno de la democracia, el primero le fue fiel; el segundo le hizo traición”. Comparación sabia, y terminante, que vuelve a repetirse ahora en nuestro país; el segundo le hizo “traición”.

En la obra intitulada Los demonios de la democracia de Ramón Escovar Salom, señala: “La Corte Suprema ha sido un ambiente de modorra intelectual, de pereza jurisdiccional, de atraso cultural. Salvo excepciones señeras en diferentes épocas allí siempre fue sedentaria la imaginación jurídica... Esta vez despertó la Corte pero con mal pie. Se dejó llevar por sus hábitos históricos de complacencia con el poder y le entregó las llaves de la legitimidad al nuevo caudillo” (pág. 37 edición 2006), y en la pág. 38 asienta: “Se comenzó a configurar uno de los mas grandes y completos golpes de Estado en la historia del mundo. Se derrumbó una constitución con un acto ilegítimo y también ilegal, estimulado por el poder jurisdiccional, es decir, por la Corte Suprema”. Negrillas mías.

Más adelante expresa: “Cuando el presidente Chávez se juramenta ante una ‘moribunda’ Constitución, en el fondo reproducía el espíritu de la Corte Suprema. Pero ese juramento, tal como se pronunció, no ha debido ser aceptado por el Congreso allí presente, el cual asistió de pie a sus propios funerales sin una protesta, sin una reserva. Redactó su epitafio y de esta manera llegó al fin la utopía republicana que venía respirando desde 1961”.

Como son las cosas de la historia, esa victoria pírrica –la Constitución de 1999– de HCF y de su grupo, lo hizo más insolente y altanero, orgullo vano. Alcanzaron la nueva Constitución por el camino falso, desfiguraron el concepto democrático y trataron de otorgarle con la sentencia citada una sustentabilidad que la agobiaría de nulidad absoluta. No existe, es un acto ab initio, es nula de nulidad absoluta, porque nació de una sentencia y de un procedimiento violatorio de la constitución de 1961, inventados caprichosamente por los interesados, y viola la propia carta magna que se pretende revocar.

Es conveniente recordar la preocupación de Tocqueville sobre la libertad amenazada por el exceso democrático, más cuando es aparente. En él la lógica de la libertad torna insoslayable un pluralismo social que reduzca el riesgo del mayoritarismo despótico, ya que la única forma de contener a las facciones es actuar institucionalmente sobre sus efectos, siendo este el problema fundamental, ya que contra el riesgo del predominio tiránico de una facción o de la violencia entre facciones, el gobierno debe ser expuesto periódicamente a elecciones transparentes con árbitros imparciales donde existan la representación de las fuerzas involucradas y una base estadística sustentable, un registro electoral depurado para transmitir a los involucrados el respeto a los resultados electorales; además de que el solio presidencial así como el poder electoral deben estar controlados por la división real, no aparente, horizontal y vertical del poder.

De tal manera, que el régimen ha continuado con su “golpe de Estado” durante estos 19 años, siendo sorprendente e insólitamente cohonestado por los bucaneros de la política, los partidos y la dirigencia opositora que, pensando más en su plataforma política, legitiman y legalizan el “golpe de Estado consecutivo y periódico con cada elección, que hasta ahora, con la próxima, serán 24”, y sin darse cuenta destruyen todo lo que querían crear, en justa compensación de una ambición insensata, no teniendo piso legal por mucho que quieran arroparse de legalidad.

Actualmente, con sorprendente desparpajo, esa oposición oficialista habla nuevamente de acuerdos, y con la mesa de negociación pretenden llegar al reconocimiento de una asamblea nacional constituyente espuria, de un Estado de Derecho donde no existe el Estado de Derecho y de un gobierno fallido y forajido, es decir a nuevas elecciones con la continuación del festín electoral, y ¿entonces? ¿Puede la gente continuar acompañándoles en un golpe de Estado continuo? Ya es tiempo de restituir la Constitución de 1961 que es obligación de todos, la cual sigue teniendo vigencia jurídica. El presunto paraguas legal con que se arropa y sustenta la Constitución de 1999 tiene goteras de espantos.

¡Dónde andará Lucio Quncio Cincinato!

Fuente:

jueves, 28 de diciembre de 2017

LA ÚLTIMA PALABRA

EL NACIONAL, Caracas, 28 de diciembre de 2017
“La FANB tendrá la última palabra en la negociación”
José Olivar y José Rivas Leone señalaron que el sector castrense será clave en decisiones sobre acuerdos con la oposición
Sofía Nederr
 
El afianzamiento del poder del estamento militar en 2017 no solo consolida su control político y económico del país; también significa que sobre el destino de la negociación entre el gobierno y la oposición deberá ser aprobado por el organismo castrense. En esto coinciden los analistas José Alberto Olivar y José Antonio Rivas Leone que no dudan en afirmar que nunca antes, como ahora, el gobierno está bajo el amparo de la Fuerza Armada.

“La FANB tendrá la primera y la última palabra en el proceso de negociación. Aunque no participa directamente en la mesa instalada el 1° de diciembre, en República Dominicana, sus decisiones pasarán por el estamento castrense por su determinación a favor y en contra. La Fuerza Armada determinará la balanza”, aseguró Olivar.

Añadió que aunque durante el gobierno de Chávez el general Guaicaipuro Lameda presidió Pdvsa, la presencia del general Manuel Quevedo en la principal industria tiene un peso importante en momentos en que la empresa se encuentra en despojos y en medio de la crisis sociopolítica del país. “Pese a que el presidente Nicolás Maduro anunció en diciembre de 2015, luego de las elecciones parlamentarias, que reduciría la presencia militar en la administración pública, el anuncio fue un trapo rojo. En la práctica se ha aumentado la participación castrense que podría incrementarse en2018”, añadió.

El investigador José Antonio Rivas Leone indicó que la discrecionalidad que Maduro ha concedido a la FANB en todas las áreas del país propiciará que los acuerdos que se discuten desde el inicio de las negociaciones en Dominicana exijan el aval de la FANB, comenzando por el ministro Padrino López: “Los militares serán clave para la ecuación de la transición en momentos cuando las instituciones están resquebrajadas, incluso los partidos, y los medios de comunicación son perseguidos y cercados”. Atribuye el afianzamiento castrense a la ausencia de liderazgo del jefe del Estado.

“Este militarismo acentuado es inédito en el país. En las dictaduras del siglo XX en Venezuela, el gomecismo y el perejimenismo, hubo militares en la administración pública, pero su gestión económica y de infraestructura fue eficiente y se canceló la deuda externa del país. La discrecionalidad que Maduro ha dado a los militares se ha traducido en corrupción y desmantelamiento del país”, subrayó Rivas Leone.

El ministro de Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, afirmó ayer que la FANB debe sumarse a la implantación de planes económicos.

“Han querido proyectar a nivel internacional la imagen de que los militares gobernamos el país; no queremos gobierno, queremos trabajar junto al pueblo”, aseguró.

Fuente:
Fotografía: V. Padrino López y  L. Cintra Frías, en:http://www.contrainjerencia.com/?p=106428

miércoles, 27 de diciembre de 2017

... VACAS, NO PALABRAS

Res, non verba
Guido Sosola

De toda negociación y negociador se esperan hechos, no palabras. Incluso, cuando se sabe del fracaso.

Precisamente, el peor de los fracasos no es el del desacuerdo que obliga de nuevo a trillar el camino de las diferencias y coincidencias, sino el de la fácil capitulación, sin agotar todas las diligencias posibles. Esto depende de las destrezas – incluso – innatas para negociar, considerada la experiencia según la gravedad del objeto de negociación, ya que, de lo contrario, dando igual negociar o no, un actor quedará por siempre a la merced del más avispado.

La negociación política tiene una naturaleza y características propias, aunque el negociador cuente con alguna hazaña en las lides judiciales, mercantiles o laborales. Ayuda, mas resulta insuficiente.
En la división social del trabajo político, cuando los había en la mínima acepción duvergeriana, los partidos exhibían a sendos especialistas en la materia, cuyo inicial entrenamiento consistía en la endiablada conformación de los cuadros de dirección con motivo de los comicios internos. O, si del parlamento se trataba, a propósito de la designación de alguna autoridad púbica, adelanto de las investigaciones, distribución del presupuesto o aprobación de las leyes.

Digamos, consciente o inconscientemente, esta tradición le debió mucho a nuestros grandes traumas históricos, sobre todo con el descenso – más de las veces, estrepitoso – de las dictaduras. Una personalidad como la de José Giacopini Zárraga, por ejemplo, destacó por sus habilidades de negociación al precipitarse el trienio adeco o el gobierno de Pérez Jiménez, porque – aún sin poder evitarlo – atenuó la caída más allá de lo que podemos imaginar. Y, acotemos, en última instancia, a nivel del Estado, fueron más de 40 años de curtimiento de conocidos o desconocidos negociadores para saldar el problema de las conspiraciones de derecha e insurrecciones de izquierda,  afrontar asuntos como el del Golfo de Venezuela o el Esequibo, lidiar con el Acuerdo de Cartagena o el Fondo Monetario Internacional, sabiendo distinguir entre el aspecto esencialmente político y el técnico, y aún entre la presencia de los decisores fundamentales y sus colaboradores más cercanos: Santos y Timochenko, sólo se sentaron a la mesa para avalar el proceso de discusión, pero otros fueron los esgrimistas cotidianos, por ilustrar el caso colombiano de esencial y aleccionador cuño político que, faltando poco, se inscribe en lo que universalmente se conocen como procesos de paz, con un sentido y unas reglas específicas y diferentes.

Lo que ha ocurrido en República Dominicana, no se compadece con estas habilidades, experiencias, tradiciones acumuladas y, en definitiva, proceso alguno de paz. La mayor calamidad es que, sabiéndolas fracasadas, comenzando por la definición misma del evento, las faenas de diálogo, negociación, conversatorio, tertulia o encuentro casual e inadvertido, aventajado por el receso navideño, ha quedado en el limbo para la única interpretación práctica de la dictadura que tiene en su haber dos cosas: erigirse como una mayoría fraudulenta y dividir a la oposición por obra de sus agentes dizque unitarios.

Limbo que es el del fracaso mortal para un sector improvisado y fanfarrón de la oposición que, al interpretar – esta vez -  la sentencia latina, la llevan a los confines del refrán: lo que importan son las vacas y no las palabras. Siendo el caso, ni comida hay, como no puede llamarse liberación de presos a una vulgar manipulación de rehenes. Acotemos, no sin saludar al amable lector en este, el último artículo del año, ese sector más cerca de reeditar el Tratado de Coche, con sus firmantes, Pedro José Rojas y Antonio Guzmán Blanco, que el de esfuerzo genuino y unitario  que, por cierto, tampoco supieron negociar al interior de la oposición para conservar justamente su mejor ventaja: la unidad.

Reproducción:  "Yo estaba dispuesto a jugarme el todo por el todo, es decir, a morir con dignidad. Tenía una ametralladora en mi cuarto, junto con varias granadas y una pistola. Las habría usado, sin duda alguna, de haber intentado alguien, civil o militar, irrumpir a la brava en mi casa. Así se expresó el doctor J. A. Giaccopini Zárraga, durante la entrevista con Pedro R. Romera, asesor editorial de la presidencia del Bloque Dearmas. (Foto: Armando Solórzano)". 2001, Caracas, 08/01/1998.

27/12/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/12/27/res-non-verba-por-guido-sosola/
https://newstral.com/es/article/es/1083524589/res-non-verba-por-guido-sosola
https://noticiasvenezuela.info/2017/12/res-non-verba-por-guido-sosola/
http://venezuela.myasalon.com/entertainment/res-non-verba-por-guido-sosola/

miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿CAMBIARA DE OPINIÓN? (POR CIERTO, LO QUE QUEDA DE LA MESA)

EL NACIONAL, Caracas, 12 de diciembre de 2017
Lo que no se puede aceptar en Santo Domingo
Gustavo Tarre Briceño

El próximo 15 de diciembre, la oposición y el gobierno se vuelven a reunir en República Dominicana. Poco se sabe de los resultados de la primera ronda de conversaciones. Lo que sí conocemos es la condición que el gobierno ha puesto ante el futuro electoral inmediato: No habrá elecciones si no se levantan las sanciones al gobierno de Venezuela y a algunas de sus más connotadas figuras.
Así lo declararon los hermanos Rodríguez, jefes del equipo negociador del gobierno y las informaciones que se filtran señalan que el problema de las sanciones es, junto con el reconocimiento de la asamblea constituyente, la petición central del gobierno de Nicolás Maduro.
Estos dos puntos son inaceptables.
Las sanciones en contra de personeros del gobierno, por violación de derechos humanos y por narcotráfico, no están en la mesa de negociación y no puede la oposición ni siquiera aceptar que sean tema de discusión. ¿Puede algún opositor poner en duda la responsabilidad de los jerarcas del gobierno sancionados por los asesinatos, las torturas, los encarcelamientos arbitrarios y las violaciones reiteradas de las garantías constitucionales más elementales?
¿Puede algún negociador representante de las fuerzas democráticas salir en defensa de altos funcionarios cuya participación en el tráfico de drogas ha sido plenamente demostrada? La respuesta solo puede ser un no rotundo, contundente y categórico.
Hay sanciones en contra de Pdvsa y de instituciones financieras del gobierno venezolano. Estas han sido dictadas por diferentes países por las conductas antidemocráticas asumidas por Nicolás Maduro y sus secuaces. El levantamiento este tipo de sanciones solo puede producirse cuando Venezuela vuelva a ser una democracia. Entiéndase bien: no se trata de promesas sino de realidades.
Cuando en Venezuela no existan presos políticos, cuando la separación de poderes vuelva a existir, cuando tengamos libertad de prensa, cuando cesen los procesos electorales cargados de fraude y extorsión, cuando el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Moral Republicano y el Consejo Nacional Electoral dejen de ser apéndices del PSUV, cuando los principales líderes opositores dejen de estar inhabilitados. Cuando todo esto ocurra, los países democráticos del mundo levantarán las sanciones.
El riesgo que corren los negociadores es pagar por adelantado. El gobierno quiere que la oposición pida al mundo levantar las sanciones a cambio de acuerdos que “abran el camino” hacia un CNE imparcial y hacia una Asamblea Nacional en pleno ejercicio de sus facultades constitucionales y  que permitan también la llegada de la ayuda humanitaria y la libertad de algunos presos.
¡Ojo! Allí está la trampa. No pueden los negociadores de la oposición olvidar que están sentados frente a un atajo de pillos que ya han demostrado estar dispuestos a incumplir cualquier compromiso, una vez que hayan obtenido lo que buscaban.
Ya vimos cómo incumplieron todo lo acordado en la Mesa de Negociación y Acuerdos de los años 2002 y 2003, y cómo lo volvieron a hacer el año pasado con la complicidad del mismo Rodríguez Zapatero que sigue fungiendo de “mediador”. En esas dos oportunidades el chavismo y el madurismo se burlaron de Jimmy Carter y de César Gaviria primero y nada menos que del Vaticano en la segunda oportunidad. De la misma forma se burlarán de los cancilleres que acompañan esta ronda de negociación.
A la oposición le van a ofrecer el oro y el moro: “Pidan ustedes al mundo el levantamiento de las sanciones, firmen un ‘acuerdo de gobernabilidad’ y nosotros nos comprometemos a integrar una autoridad electoral imparcial, a soltar los presos y a reconocer la Asamblea Nacional”. Una vez producido el llamado a la comunidad internacional para que levante las sanciones, vendrán por parte del gobierno las excusas, demoras y dilaciones que terminen descartando todo lo ofrecido, burlándose de los cancilleres como ya lo hicieron antes con los otros “garantes” de buena fe.
En consecuencia: ni una palabra a favor de levantar las sanciones a los narcopillos, ni a los violadores de derechos humanos ni a las instituciones gubernamentales de la dictadura.
Lo segundo que es inaceptable se refiere a la asamblea constituyente. El gobierno ofrecerá moderación por parte de ese organismo espurio. Dirán que se limitará a la redacción de un proyecto de Constitución, que procurará coexistir en armonía con la Asamblea Nacional dentro de un respeto mutuo. ¡Mentira podrida! La asamblea constituyente es el instrumento que le permite a Nicolás Maduro transformar una minoría chantajeada de electores en una mayoría de gobernadores y alcaldes, pasar por encima de la Constitución vigente y dar “legitimidad” y apariencia de legalidad a una dictadura. La oposición no puede dar validez, bajo ninguna forma, a una Asamblea convocada en violación de la Constitución, elegida mediante un sistema electoral fascista, producto de un fraude electoral descomunal y que usurpa poderes supraconstitucionales.
Soy un firme creyente en la necesidad de negociar. Aun con delincuentes. Pero creo también que se negocia hasta donde lo permita la ética, el derecho y la realidad política. Negociar no es claudicar. Negociar es demostrar firmeza aunque ello conduzca al fracaso de la negociación. En todo caso, los fracasados nunca serán los que se niegan a arrodillarse sino los que pretenden arrodillarlos.
Los negociadores en Santo Domingo, que representan lo que queda de la Mesa de la Unidad Democrática, tienen el próximo viernes la posibilidad de recuperar la coherencia y la credibilidad que el liderazgo de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional ha perdido; pueden volver a ser lo que una vez fueron: los conductores de la sociedad democrática venezolana. También puede ocurrir que se dejen engañar y engatusar nuevamente: Eso no se lo perdonaría nunca el pueblo venezolano y serán juzgados con implacable severidad por la historia. Allí está el reto para Leopoldo López, preso de conciencia y líder de un partido descabezado por la narcodictadura; para Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y fundador del partido en el que milita Juan Pablo Guanipa; y para Henry Ramos Allup, guardián de la herencia de Leonardo Ruiz Pineda, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/que-puede-aceptar-santo-domingo_215038EL 

domingo, 10 de diciembre de 2017

LA NUEVA BICAMERALIDAD

¿Una ley constitucional para la peculiar cohabitación de la TC y AN?
Luis Barragán

Suele ocurrir, reducida y agotada como consigna,  la tal constituyente (TC) se ha convertido en un inmenso escollo para toda suerte de diálogo, conversatorio, negociación, o encuentro casual e inadvertido, como el de República Dominicana.  Los sectores concurrentes la saben una pieza clave para legitimar sus posturas, bregando por su reconocimiento o neutralización.

Trastocada en una mala imitación del parlamento, violenta además la propia Constitución al pretender una rutina de autorizaciones administrativas, incluyendo las diplomáticas, y de sanciones de leyes simplemente cumplimentadas por la junta directiva de conformidad con las órdenes emitidas por Miraflores, sin la libre discusión de los quinientos y tantos agraciados por el fraude electoral que muy pocas veces encuentran cupo para la figuración retórica. Y es que ni siquiera hayan espacio físico suficiente para sus subsidiadas actividades proselitistas, por lo que tomada buena parte del Palacio Legislativo y todo el Museo Boliviano, concedida la Casa Amarilla y el edificio La Francia, esperan por el zarpazo final que los premie con el edificio José María Vargas. No obstante, el problema de la TC es de entero cuño político y constitucional, más allá de las veleidades dizque bolcheviques de una membresía que, sabiéndola un congreso permanente del PSUV, la desea como una suerte del definitivo comité central de sus sueños.

A la TC sólo le quedan dos alternativas: quedarse o desaparecer, acarreándole un alto costo político para el perdedor en la apuesta conversatoria por más que la diga una gesta heroica y sacrificada de elevada inspiración personal. La dictadura urge del apparátchik legislativo, diciéndolo depositario del poder originario para prevenir cualquier eventualidad, mientras que la contraparte está demasiado consciente del incumplido papel que ha jugado la Asamblea Nacional (AN), cuya reivindicación esperan las grandes mayorías que la sufragaron inequívoca, expresa y puntualmente. Por ello, prosperan o pueden prosperar las soluciones híbridas y salomónicas que, al orientarse a una cohabitación, por incómoda que fuere, tendería a administrar el temor de un zarpazo final que, tarde o temprano, llegará.

Absoluta e injustificadamente desinformado el país de las vicisitudes y detalles de la cita caribeña, por la gravedad de la propia convocatoria y sus inmediatas consecuencias, surgen algunas fórmulas de la  insólita hibridez de considerar el  resultado de la consulta popular del 16 de julio del presente año, por siempre ineludible. Entre las distintas combinaciones, destaca una francamente incomprensible,  como la acuñación de la TC cual  cámara alta del parlamento, con plenas atribuciones constituyentes, y de la AN cual  cámara baja, con la provisionalidad de sus competencias constituidas.

Llámenla de cualquier modo, desesperando por un neologismo que irrumpa exitosamente en los predios rigurosos del derecho constitucional, el pastiche conduciría – contrariada toda  maceración doctrinaria de siglos – a un senado que, se supone, representa a las entidades federal, que casi quintuplicará a la cámara de diputados, por cierto, restándole los tres diputados del estado Amazonas. Y, así, sobreviviría – de un lado – la ilegítima curul de la TC y – del otro – la legítima representación de la AN que, empero, sufriría de una insalvable capitis deminutio que igualaría a todos los integrantes del mezclote frente al Ejecutivo Nacional.

El más elemental ejercicio de la razón, consabido todo lo que dispone la Constitución de 1999 respecto al Poder Legislativo, nos orienta al diseño de una nueva bicameralidad y a la redistribución de competencias de ambas cámaras, reservándose una de ellas el poder constituyente en correspondencia con el régimen de facto que encabeza Maduro Moros.  Para ello, inaudita parte, los diligenciantes de República Dominicana convendrían en una ley constitucional, por supuesto, dictada por la TC, que podrían someter o no a referéndum, quizá abriendo la senda a unas elecciones parlamentarias y edilicias, pactada la composición numérica de todo cuerpo deliberante, a realizar junto a las presidenciales el primer semestre de 2018, embutiéndonos en unos sobrevenidos comicios generales.

La hipótesis lucirá – precisamente – descabellada al interior del sector oficialista e inaceptable en el opositor, en los que existe una natural conflictividad gracias a los usos autoritarios en boga que desmienten todo sentimiento y vocación unitaria. Ojalá que el ejercicio - reductio ad absurdum -  quede sólo en eso, un lícito recurso de especulación, autorizado por la opacidad de las diligencias de República Dominicana. De todos modos, ilustra la complejidad del parto para la transición democrática.

Fotografías: LB (AN, Caracas, 16/10/2017). Planta baja del edificio "José María Vargas", esquina de Pajaritos. Ataque por entonces  reciente de los colectivos armados: en una, una cesta metálica de basura casi despegada del suelo; en otra, impacto sobre el vidrio.
10 y 11/02/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/12/10/una-ley-constitucional-para-la-peculiar-cohabitacion-de-la-tc-y-an-por-luis-barragan 
http://www.ventevenezuela.org/ley-constitucional-la-peculiar-cohabitacion-la-tal-constituyente-asamblea-nacional-luis-barragan 
http://venezuela.myasalon.com/entertainment/una-ley-constitucional-para-la-peculiar-cohabitacion-de-la-tc-y-an-por-luis-barragan

jueves, 7 de diciembre de 2017

TIEMPO DE ESPERA

Érase la buena praxis parlamentaria
Guido Sosola

Solemos olvidar que, aunque pocos hoy lo crean, tuvimos una larga y rica tradición parlamentaria. Al finalizar el siglo anterior, gracias a una onerosa campaña de desprestigio, la antipolítica se la llevó por el medio y no queda otro camino que el de un lento y penoso aprendizaje electo en 2015 que aún no lo cree.

Lo digo porque la semana pasada, la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, concluyó por una penosa circunstancia que ojalá la última haya subsanado. En dos platos, aprobó sin quorum y, menos, debate, el acuerdo favorable al diálogo de República Dominicana; además, no hubo la consideración y aprobación del informe de la comisión de seguimiento designada, impidiéndole hablar a un representante de la novel fracción 16-JULIO.

Por supuesto, la historia del Congreso está llena de situaciones accidentadas, discusiones atropelladas, pero son muy contados los casos en los que no se cumplieron las debidas y mínimas formalidades parlamentarias. Éstas, como ocurre con las solemnidades de una sentencia judicial y el asiento notarial o registral, no se entiende sin el fiel cumplimiento de las formas.
Hubo momentos en el pasado que, a pesar de todos lospesares, se impuso la buena praxis parlamentaria: por ejemplo, promulgada la Constitución recientemente, hubo que suspenderla generando un debate en el Congreso que duró hasta la una de la mañana del 1º de febrero de 1961; no le quedó más remedio que, aun ausentándose de la cámara, aceptaran las fuerzas del gobierno la pérdida del control de Diputados en marzo de 1962 o la del Senado en marzo de 1968; irremediable, se investigó el caso de Alberto Lovera en 1965; volvió a reactivarse el cuerpo, dándole sentido al Reglamento Interior y de Debates, con la crisis asociada la reforma tributaria de 1966; se contó hasta el último voto con el Sierra Nevada en 1981. Hubo numerosas investigaciones que se diluyeron, incluyendo intervenciones históricas como las de José Rodríguez Iturbe y  Alfredo Coronil Hartmann sobre el destino del sistema democrático en los noventa que los diputados omitieron procedimentalmente, quedando sólo en discursos.

Con todo, érase la buena praxis parlamentaria que hoy, si desea reivindicarse ante la dictadura, la debe recuperar los asambleístas, recuperando el tiempo perdido en sandeces e improvisaciones. Significa recuperar la confianza de la ciudadanía, pues, inocultable, está desencantado con esta Asamblea Nacional que no debe cohabitar con la tal constituyente.

Reproducción: El ministro Carmelo Lauría. Reportaje sobre el mensaje presidencial. Resumen, Caracas, nr. 124 del 21/03/1976.
06/12/2017:

sábado, 2 de diciembre de 2017

UN CAÑÓN GIRATORIO

Presupuesto y tertulia dominicana (criptomoneda aparte)
Luis Barragán

Recientemente, los medios oficiales y oficiosos informaron que la tal constituyente sancionó el presupuesto público nacional para 2018 por el orden de 36 billones 102 mil 059 millones de bolívares.  Reafirmándola como la aldea monotemática en la que nos ha convertido, gracias a una paradójica y deliberada saturación noticiosa, el asunto pasó inadvertido por la agobiada opinión pública.

De reparar en la trampa facial que ideó y aplicó la dictadura tiempo atrás, hablamos en realidad de 36 mil billones de bolívares, cifra nunca antes imaginada que retrata la situación real del país que quebraron. Excepto los boletines de prensa que cumplen con la formalidad de una notificación general, muy pocos saben de las intimidades de una materia que requería de una información pormenorizada y de una intensa discusión con todos los sectores, teniendo a la Asamblea Nacional como su principal e ineludible referente de conformidad con lo ordenado expresa e inequívocamente por la Constitución y leyes de la República.

El plazo constitucional para la definitiva sanción de la respectiva ley vence el venidero 15 de diciembre, aunque obviamente a los tales-constituyentistas les importa un bledo, pues, al fin y al cabo, se llevaron por delante todo el régimen presupuestario perfeccionado por largas décadas. Sin embargo, era de esperar un gesto – al menos – benevolente con sus contertulios de Quisqueya,  postergando la decisión.

Quizá todavía no abordaban los interlocutores de la dictadura el avión, cuando se hizo efectiva esa aprobación. La sola consideración de la materia, acarreaba el compromiso oficial de divulgar las cifras (macro) económicas esenciales a las que, por siempre,  está obligado, como uno de los requisitos previos a cualquier tertulia caribeña, además de las estadísticas que oculta en otros renglones.

La otra paradoja reside en que el sector opositor diligenciante del encuentro utilizó a la Asamblea Nacional con la pretensión de legitimar la aventura,  creyendo haber aprobado un proyecto de Acuerdo sin quorum ni debate la semana pasada, pero no reivindicó la más inmediata y concreta competencia en materia presupuestaria, por lo menos, para sentarse en una mesa común.  El monto desorbitante del presupuesto, por cierto, de tan incontrolado diseño y ejecución, como el de 2017 que fue aproximada y nominalmente de ocho (u ocho mil)  billones, ha dado un salto espectacular: 36 mil millones para un país en quiebra.

Referencias:

04/12/2017:

miércoles, 29 de noviembre de 2017

SIN QUORUM NI DEBATE

¿Qué pasó ayer en la AN?
Luis Barragán

Respecto a la oposición, damos  por sabido que un sector ha promovido unilateralmente un diálogo con la dictadura, mientras que el otro se opone clara y abiertamente. Y también que dos semanas atrás, iniciadas ya las diligencias para un encuentro en República Dominicana,  entró al parlamento un proyecto de Acuerdo que el uno, defendió, mientras que el otro, lo refutó, también desde la tribuna de oradores, desembocando en una comisión para el seguimiento con un solo representante de la novísima fracción opositora 16 de Julio (F16J), cuya denominación habla por sí sola. Además, fracción que, lo ha dicho hasta la saciedad, se entiende en la unidad, cuya diversidad es irreductible.
La semana pasada, la comisión en cuestión celebró distintas sesiones con representantes de la sociedad civil y, naturalmente, presentes dos de los diputados de la F16J, éstos constataron cada una de sus incidencias, incluyendo el rechazo a un encuentro incondicional en la isla. El martes 28 de los corrientes, pendiente la materia, debía cerrarse  el debate con el cumplimiento de las mínimas formalidades parlamentarias y, aunque, entendemos, la última reunión de la comisión se hizo el lunes 27, ésta debió sesionar para conocer, aprobar y presentar un informe a la plenaria el martes 28 que, a su vez, debió abrir el debate y someter a la consideración del cuerpo el informe para la definitiva sanción del proyecto.
Ahora bien, la F16J estaba en el deber de hablar, de esgrimir sus razones y votar, pero hubo un detalle decisivo: la falta de quorum reglamentario que obligaba a una sencilla verificación. No obstante, se abre el punto correspondiente del Orden del Día e interviene la primera oradora, culminando su intervención con una propuesta de votación que nos forzó a insistir en la citada verificación.
En lugar de esa verificación, confundida la cámara, se convirtió en una aceleradísima votación nominal que ni en los tiempos de la abusiva presidencia de Diosdado Cabello, pues, por Secretaría, se leyeron rápido los nombres de los diputados, sin dar ocasión para constatar que  estuviesen en sus curules, como sí ocurría en el pasado mandato legislativo en el que tanto interés tuvo el oficialismo de dejar constancia de su otrora condición mayoritaria. Apenas, ahora, contaron tres votos negativos, cuando fueron más, dando por cancelada toda discusión.
Luego, obviamente, carece de validez parlamentaria el Acuerdo para el diálogo, conversatorio, negociación o encuentro casual e inadvertido en República Dominicana: sin quorum ni debate (de todos modos, dejamos constancia por escrito ante la Secretaría de nuestros argumentos).  Carece de validez política, porque es contrario al doble mandato que recibimos de la ciudadanía, el del 6 de diciembre de 2015 y el del 16 de julio de 2017, con los comicios parlamentarios y la consulta popular. Por ende, las individualidades y partidos diligenciantes del diálogo fronteras afuera, no sólo lo niega fronteras adentro, sino que desconoce los más elementales procedimientos parlamentarios, haciendo gala de una insólita prepotencia que esconde la incapacidad o inhabilidad hasta política para el común esfuerzo de luchar contra un régimen de fuerza.

29/11/2017: