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miércoles, 4 de julio de 2018

"LA CIUDAD AMANECERÁ EMBANDERADA"

El Universal, Caracas, 04/07/1965.
(Recordamos que se puede "clickear" sobre la imagen para ampliarla o, de preferirlo, guardarla en el disco duro para luego abrir y ampliar).

domingo, 1 de julio de 2018

RECOBRAREMOS LA FECHA

5 de julio de 2018
Luis Barragán


Solemos olvidar que la República nació en Venezuela, mediante un acto de deliberación. Antes que la pólvora, el Congreso de 1811 así lo declaró, tras un intenso debate que admitió el disenso, compaginado con el más acalorado de la Sociedad Patriótica.

La Independencia tradujo un elevado nivel de consciencia y compromiso que también acarreó el sacrificio de una generación que le reflexionó suficientemente, en medio de la guerra.  No obstante, una polémica enteramente histórica e historiográfica, cobra actualidad gracias a la campaña de manipulación que alimenta el socialismo de las dislocaciones, pues, falsificando y exaltando la fecha, procura obviar los inmensos retrocesos experimentados en el siglo XXI.

Evidentemente, la dictadura del presente nos ha hecho más dependientes que nunca. Se esmeró y lo logró, al quebrar la producción nacional y masificar las importaciones de los  alimentos y medicamentos que ya no llegan, exhaustas las arcas nacionales; la industria petrolera, colapsada y partidizada, difícilmente trepa el millón de b/d, cuando previmos - finalizando el XX -  alrededor de seis millones para estos tiempos, descuartizada la industria petroquímica; la reclamación organizada y coherente de más de un centenar de años del Esequibo, ha naufragado por la irresponsabilidad de  los funcionarios que lo emplean como una consigna de ocasión; subastamos nuestras riquezas naturales en el llamado Arco Minero, en correspondencia con un Estado mafioso; nuestra vulnerabilidad en términos de seguridad y defensa, nos ata a las instrucciones de La Habana. Empero, sobrando los ejemplos de la más elemental y real pérdida  de soberanía, acosada la dictadura por una comunidad internacional que también vela por el respeto los derechos humanos, sobresalen dos circunstancias tanto o más dramáticas.

Nunca antes, en tan poco tiempo, millones de venezolanos habían cruzado las fronteras para resguardar la vida misma. A todos los continentes llegan con sus angustias y desesperaciones, gracias a un exilio forzado por las condiciones imperantes de un país que fue, para más señas, una importante potencia petrolera en el mundo.

La promesa fundamental del 5 de Julio, fue la de la libertad y ésta, demasiado obvio, no la hay en la Venezuela de 2018. Los cuerpos represivos de la dictadura, sus órganos formales e informales de persecución, más allá de la (auto) censura de los medios, aspiran a su definitiva pulverización: ni siquiera hay derecho a la queja.

Valga agregar, la explotación interesada de la imagen de Bolívar que sirve para pretextar cualesquiera tropelías. La muy bien aceitada maquinaria propagandística del régimen y sus tinterillos, ofrecen una versión absurda, pero compaginada con el mesianismo que intenta Maduro Moros, sin las destrezas fraudulentas de su antecesor.

Los venezolanos recobraremos la fecha, su importancia y significación, cuando salgamos de esta dictadura camino a una transición democrática.  La libertad e independencia por la que  luchamos y lucharemos día tras día, señalan el rumbo.

Reproducción: Portada. Élite, Caracas, nr. 41 de 1926.
01/07/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/07/01/5-julio-2018/

martes, 7 de julio de 2015

A QUIEN PUEDA INTERESAR

“Cumpliendo con nuestra obligación de asistir a la acostumbrada sesión solemne de la Asamblea Nacional, escuchamos con atención al Orador de Orden y constatamos de nuevo que no sólo el gobierno, sino Aristóbuo Istúriz que habló en sunombre, viven en otro planeta”, señaló el diputado opositor Luis Barragán al referirse a los actos parlamentarios con motivo de la Independencia.

“Agotadas las explicaciones que no intentan dar con sobriedad y convicción, echan la culpa a una tal crisis del capitalismo mundial y, más que la epopeya independentista, resaltan a Chávez y a Maduro como héroes de la patria cuando ésta nació bajo el signo de la civilidad y deliberación. No asumen sus responsabilidades y dicen que culpa alguna tienen respecto a la concreta y venezolanísima crisis que padecemos, pues, por una parte, el régimen nos mata de hambre agudizándose la inflación y el desabastecimiento de los ínsumos básicos, y, por otra, permite que el hampa literalmente nos mate en las calles. Por ello, la falta de entusiasmo que se sintió en el hemiciclo por más que los iniciales resultados del referéndum griego acudiesen en auxilio de esa emoción que les apaga, tras el empeño de confiscar la fecha patriótica que es de todos los venezolanos y no de la secta ideológica que gobierna”.


Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasenvenezuela/23021-barragan-qla-fecha-es-de-todos-los-venezolanos-y-no-de-la-secta-ideologica-que-gobiernaq 

UNA POLÍTICA DE ESTADO

El Esequibo como espectáculo
Luis Barragán


Ojalá Nicolás Maduro no falle de nuevo, pues ha sido necesario que fije una postura oficial sobre el problema del Esequibo. Él mismo eligió como escenario la Asamblea Nacional, aunque resulta inevitable apuntar a una evasión de sus responsabilidades con el diferimiento consecutivo que tampoco ha explicado.

Suele ocurrir, recientemente enunció que revelaría datos importantes de una supuesta conspiración con motivo de la cita.  Espectacularizarla no constituye el mejor camino para contribuir a la solución de tan específico asunto, pues, esa terca interpretación conspiratorial de la historia, la que ha sido útil para sobrevivir políticamente a la crisis que ha generado al interior de Venezuela, es inútil para afrontar los desafíos del no menos complejo universo exterior, difícil de domesticar a través de las consignas cada vez más baratas.

Urge una política de Estado que ordene la materia y concite una real como convincente unidad nacional,  absolutamente respetuosa de la pluralidad. Al no intentarlo siquiera, enfrascado en el dogma anacrónico, transmite toda la zozobra que, en este y en otros campos, irradia un gobierno radicalmente autosuficiente y, frecuentemente, auto-goleador que no permite la más modesta discusión parlamentaria que pueda darle luces,  esbozar y hallar un correcto sentido,  suscitando confianza en la ciudadanía.

Postergación reiterada, por cierto,  que provoca las más variadas conjeturas e,  inevitable, fuerza a un cierto ejercicio de adivinación que lo es, porque falta una política exterior de hondura y trascendencia.  Escenarios como el “malvinazo” o la asociación económica con Guyana, lucen consecuentes con el ejercicio.

Del uno, ya nos ocupamos a través de nuestra modesta intervención en el parlamento (http://lbarragan.blogspot.com/2015/06/intervencion-de-camara.html); y, del otro, nos remite un ya remoto e interesante texto de Isbelia Segnini (http://lbarragan.blogspot.com/2015/07/una-ya-lejana-interpretacion.html). En efecto, ella expuso brevemente la posibilidad de una explotación comunitaria de los recursos esequibanos entre ambos países, además de sugerir la necesidad de consensuarnos para un mejor contra-alegato frente a las razones jurídicas esgrimidas por el vecino  país. Valga acotar, , la fórmula de una explotación conjunta de recursos entre ambos países, pasa por etapas más avanzadas que sean consecuentes con nuestra justa reivindicación territorial y, en el particular caso venezolano, con la existencia de un Estado fuerte, ahora debilitado por un absurdo y paradójico gigantismo,  capaz de resistirse a las estratagemas de la Commonwealth, comenzando por un dato fundamental: el orden.

Al momento de escribir estas notas, el presidente David Granger y el canciller Carl Greenidge de Guyana, apuestan por una más enérgica diligencia en el seno de Caricom, considerada como opresiva e incómoda nuestra reclamación por medio siglo. Coincidimos con el diputado Freddy Marcano en torno a la necesaria prudencia que  debe caracterizarlos, aunque asumimos como naturales los esfuerzos que realizan y ponen a prueba la eficacia de nuestra cancillería.

Quizá huelga comentar que, al acudir a las instancias internacionales, esgrimiendo una solución pacífica a la controversia, no ha sido – precisamente – opresiva la postura venezolana. Es más, en los últimos años, debe calificarse de negligente y complaciente bajo el signo de la autodenominada revolución que no cesa de convertir toda vicisitud en un espectáculo.

Un discurso más

Cumpliendo con nuestra obligación de asistir a la acostumbrada sesión solemne de la Asamblea Nacional, escuchamos con atención al  Orador de Orden y constatamos de nuevo que no sólo el gobierno, sino Aristóbuo Istúriz que habló en nombre,  viven en otro planeta. Ocurrió ahora, el Día de la Independencia, en la Asamblea Nacional.

Agotadas las explicaciones que no intentan dar con sobriedad y convicción, echan la culpa a una tal  crisis del capitalismo mundial y, más que a la epopeya independentista, resaltan a Chávez y a Maduro como héroes de la patria, cuando ésta nació bajo el signo de la civilidad y la deliberación.  No asumen sus responsabilidades y dicen que culpa alguna tienen respecto a la concreta y venezolanísima crisis que padecemos, pues, por una parte, el régimen nos mata de hambre agudizándose la inflación y el desabastecimiento de los ínsumos básicos, y, por otra, permite que el hampa literalmente nos mate en las calles.

Por ello, la falta de entusiasmo que se sintió en el hemiciclo por más que los iniciales resultados del referéndum griego acudiesen en auxilio de esa emoción que les apaga, tras el empeño de confiscar la fecha patriótica que es de todos los venezolanos y no de la secta ideológica que gobierna.

Ilustraciones:
- Detallles de mapas, tomados de: Venezuela - British Guaina Boundary Arbitration. "The case on the United States of Venezuela before the Tribunal of Arbitration to Convene at París" (vol. 4). Baltimore, s/f.
- El Especulador. Ciudad Caracas, 01/07/2015. Desconocida la complejidad del problema, la pieza demuestra la banalización ideológica del reclamo.
Fuente:

ANTAÑO Y HOGAÑO

Conspicuo desorden
Luis Barragán


Atriles inevitables, los muros de ciudades, pueblos y caseríos, reflejan y explican fielmente al régimen cual asiento notarial. Nos valemos de una pared como ejemplo, entre las miles del país, que escuda a un supuesto centro de deportes extremos del oeste caraqueño, cuya precariedad únicamente lo destaca  como el farallón publicitario para la hábil supervivencia de sus administradores, pues, el constante reclamo de su adhesión gubernamental lleva a Chávez Frías a empuñar una patineta ya de imposible importación y masificación entre la muchachada aficionada al atrevido deslizamiento con sus insólitas piruetas.

Muro de una ilimitada espontaneidad, desafiando el trazo más solemne de los propagandistas de oficio, ha soportado infinitas capas de pintura que, endurecidas, sospechamos lo sostienen: quizá con seis meses de duración, saturado por otros pequeños motivos gráficos del ocio rutinario,  la última edición – digamos – publicitó los delitos políticos del pasado ya remoto, resaltando a Lovera y a Pasquier; estampado por el lujoso afiche de las consabidas primarias del PSUV, sobrepuesto a la otra mano de la costosa pintura, es seguro borrador de nuevas ocurrencias; y, al pie, el árbol sobreviviente que rubrica la ajada acera presta a la condensación  y rebote del polvo y la suciedad licuados con tedio.  Estética del deterioro,  rinde fiel testimonio del desorden gubernamental que ni siquiera la sobria impresión de la Gaceta Oficial logra ocultar.

Bastará con otro ejemplo de los extravíos, como la emisión febril de dinero inorgánico que aguijonea la inflación, desabastecidos de los insumos básicos, o la tormentosa inseguridad personal que obviamente resalta las cifras de homicidios, enmascarando las lesiones físicas y psicológicas ya incontables de un hampa que goza de sendas armas de guerra.  La retórica fraudulenta, la tan predecible narrativa anti-imperialista, difícilmente esconde ese desorden inaudito y conspicuo  que no es otro que el moral.

Invertidos los valores,  pintoreteados de buenas e incumplidas intenciones, el reclamo estridente de libertad, paz, hermandad, honestidad, entre otros que agota el discurso oficial, se estrella contra la realidad de una censura, persecución y represión que ha dislocado la básica relación de premios y castigos, cuyo balance define también a una sociedad.  Hay conductas imposibles de investigar y someter al debate del país, por dolosos que sean los manejos de las autoridades públicas y casos como el del Banco de Andorra – supuestamente olvidado – y la restante acumulación delictiva de divisas exportadas y depositadas en el extranjero, por ejemplo, son intocables: lo peor es que basta el más tenue señalamiento hacia un funcionario de dudosas - y muy dudosas - actuaciones   para que inmediatamente ascienda en la jerarquía gubernamental, siendo celebrado un silencio que remitirá – presionándolos – a los jueces penales que el infortunio condena a dirimir las injurias, difamaciones o calumnias alegadas.

Poca duda cabe que la fácil prosperidad petrolera, acaparada por pocos, ha disparado todos los resortes de la ética y de la moral indispensables para la convivencia y existencia misma del país, pero ya son muchos los lustros en los que nos satura el doble discurso del poder, ejerciendo una pedagogía perversa de la mentira y de la simulación muy a lo siglo XXI, con la demoledora e intimidatoria maquinaria propagandística y publicitaria del Estado que realiza los antivalores.  Ciertamente, en la centuria pasada, como lo reporta una didáctica ilustración de Eneko (Economía Hoy, Caracas, 03/07/1989), había recrudecido la deshonestidad. Sin embargo, lejos de idealizar ese pasado, la sola vigencia de las libertades públicas garantizaba la discusión y la contención en torno a la descomposición de los valores; y, no es casual, la severa amenaza y privación de esas libertades, añadida la insana pretensión de los gobernantes atornillados por más de década década y media, ha agravado o exacerbado lo que – antaño – fue un dolor estomacal y – hogaño – un cáncer.

Fotografía:
- El muro en cuestión (Caracas, 30/06/2015).
Ilustración:
- Eneko. Economía Hoy, Caracas, 03/07/1989.
Fuente:
http://www.diariocontraste.com/caracas-el-deterioro-ilimitado-por-luis-barragan-luisbarraganj/

domingo, 5 de julio de 2015

BITÁCORA


Domingo, 05/07/2015. Sesión Solemne de la Asamblea Nacional. Ha concluido el Orador de Orden, Aristóbulo Istúriz, quien mencionó en su discurso a Grecia. Fuera de los micrófonos, Nicolás Maduro comenta que el NO gana en Grecia 6 a 1 (consulta referendaria). Aplausos y consignas en la cámara, apuntando al embajador griego que luego es solicitado por Maduro a través de un adecán. No bien concurrida la sesión, parecía una reunión, celebración, motivo del PSUV y del culto a Chávez Frías.


 Guitarrista y cantante, tamborilero y maraquero: grata sorpresa en el carrito-por-puesto.

sábado, 6 de julio de 2013

OBSEQUIO


Eliana Berríos Sigillo modeló y pintó a Bolívar para obsequiar la talla a su "Títi". Halló la niña la mejor celebración del Día de la Independencia,  con una cariñosa dedicatoria a MFS. Dios las bendiga.

jueves, 5 de julio de 2012

CERCANOS

Cercanías del 5 de Julio
Luis Barragán


Suelen revelar su importancia en la perspectiva histórica, ya que – en su momento – las sesiones parlamentarias con motivo del Día de la Independencia exponen una actividad de Estado que también suscita el hastío o la indiferencia general.  Luego de 1958, el Congreso de la República concedió la tribuna estelar a los senadores, en una etapa, y a los diputados, en la siguiente,  con una sola excepción que recordemos, hasta que seleccionó a una persona extraña al cuerpo en 1999, Jorge Olavarría, para un célebre, necesario  y oportuno discurso de fácil hallazgo en la red. Por cierto, iniciativa emulada por el actual régimen, pues, en más de una década, dominando la Asamblea Nacional, ha invitado a historiadores de oficio o a dirigentes juveniles afines para dirigirse al país.

Hubo oradores de un radical celo para redactar su pieza, al lado de otros que estimularon y recibieron el concurso de especialistas o correligionarios.  Si se quiere, significa poco el detalle cuando el deseo es el de acertar en la apreciación de las circunstancias vividas y de las que se vivieron remotamente. No obstante, la interpelación apunta a la propia fecha.

¿Por qué de la apatía popular hacia el acto parlamentario y la misma voluntad de independencia, como no ocurre en otros países?; ¿los festejos pertenecen exclusivamente al Estado que, a lo sumo, abre sus puertas al  tradicional o repetido desfile militar?; ¿únicamente actualizamos el culto escolar a Bolívar?; ¿los eventos oficiales enmascaran una realidad, sirviendo – apenas – de soporte simbólico al régimen que goza de otras instancias e inversiones contundentes?; ¿hasta dónde llega el planteamiento crítico desde la tribuna parlamentaria y con cuál audiencia efectiva cuenta? Obviamente, hay períodos contradictorios en el papel de los legisladores, en los que sobran las exaltaciones al lado de los que protocolizan las demoliciones morales, rigurosamente contextualizados.

Una de esas etapas o períodos  abarca la década de los noventa, cuestionadas las instituciones hasta el infinito.  Y, aunque luce superior a la actual Asamblea Nacional, desde tiempos lejanos el Congreso de la República se hizo el domicilio seguro de lo peor, como lo ejemplifica un artículo de José Vicente Rangel (El Nacional, Caracas, 22/08/79), que contrasta con otro más ponderado y justo, como el de Alfredo Tarre Murzi o Sanín (ibídem, 14/07/92), en medio de la tempestad.

Pocos ya recuerdan que, antes de despedir el siglo, la satanización paradójicamente alcanzó sus más altos decibeles desde los sectores que, a la postre,  resultaron aplastados por Chávez Frías, quien los utilizó espléndidamente en su ascenso. Apenas, por ilustrar el caso, el derecho a réplica planteado a los fines de una reforma constitucional, hizo más fuerte la estridencia descalificadora, a pesar de su definitiva imposición por el constituyente de 1999.

Interesándonos más en la reseña que obedece a una línea editorial, que en la directa consulta del Diario de Debates, hallamos como oradora central del 5 de Julio de 1992 a la diputada Paulina Gamus. La periodista, Rosita Caldera,  además de registrar las varias veces que naturalmente los aplausos irrumpieron durante la sesión solemne, destacó el trastocamiento de los valores invocado: “… Supuestos demócratas elogiando a golpistas; beneficiarios de todos los gobiernos y burócratas de oficio en estos 34 años de democracia, transformados en sus mayores críticos, cadáveres revolucionarios de los 60 que resucitan y corruptos de siete suelas pidiendo a gritos que se acabe la corrupción”.

Por entonces, seguramente estimada como una reacción a la defensiva de la diputada Gamus,  independientemente de la opinión que podamos sostener en torno a su trayectoria, la perspectiva histórica nos ofrece el perfil de una dramática denuncia, porque – apuntó – “no son precisamente los dirigentes políticos, los que figuran entre los beneficiarios: tampoco de los 500 mil millones en avales y créditos que jamás se pagaron a la nación” (Ibídem, 06/07/92). Apunte que quedó solapado entre las páginas interiores de un diario que antes resaltaba la ceremonia parlamentaria, retrata muy bien el debate de fondo que los denominados “Notables” de la época no quisieron dar y profundizar.

Otra fecha clave, la oradora central del 5 de Julio de 1998 fue la diputada Ixora Rojas, quien ejerció la presidencia de la Cámara y, abandonada toda investigación relacionada con su gestión, la que rasgaba las vestiduras morales de los que después administraron el parlamento, parece ya relevada de toda responsabilidad. El periodista Alcides Castillo recogió segmentos interesantes, respecto  a la denuncia que la Oradora de Orden hizo sobre los ataques al Congreso orientados al desplante autoritario; o el problema de la deuda y la debilidad del presupuesto públicos, recordando la superación de viejos períodos de guerras civiles, dictaduras, miserias, epidemias: “Cuando existen tantas acechanzas – dijo – sobre la democracia y la gobernabilidad; cuando se ha atentado contra ella con los tanques; cuando se pretende usarla buscando el manto legitimador de los votos para despojarla luego de lo que es su esencia”.

Advirtió la diputada Rojas que “la democracia no  es sólo un principio legitimador del poder político, sino que es el único principio de legitimación política”, por lo que planteaba “en la etapa crucial (…) una vanguardia constructiva, de un consenso de ancha base política y social (…) capaz de derrumbar las incertidumbres, los temores y las amenazas desestabilizadoras” (Ibidem, 06/07/98). Por cierto, acotemos, estaban cerca los comicios que, al distinguirse del presidencial, marcó un precedente importante: el multipartidismo y la descentralización.

Interesante e indispensable ejercicio el de comparar los otros 5 de Julio que hicieron también la polémica pública en Venezuela, a pesar de las condiciones y limitaciones generadas por cada coyuntura. Puede aseverarse la clandestinidad de los Diarios de Debate del parlamento venezolano, tardíamente publicados y distribuidos (la actual Asamblea Nacional no lo hace desde 2001), pero también que hubo un mayor alcance gracias a los reportajes libérrimos de una prensa segura de su fuente, por lo que tampoco puede decirse que nadie, absolutamente nadie, no fuese advertido de lo que venía, por mucha displicencia que hubiera sobre los actos del Día de la Independencia.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/12207-cercanias-del-5-de-julio


Post-data (05/07/12):  La ilustración es de Eneko, tomado de Economía Hoy (Caracas, 23/08/91). La república del petróleo crudo y de la gasolina, definitivamente entronizada en la etapa histórica actual.

MEDIANOS

Equidistancias del 5 de Julio
Luis Barragán


Reiterativamente, los venezolanos confundimos las fechas. Para unos, el 19 de Abril es el Día de la Independencia, como para otros, siéndolo, el 5 de Julio se firmó el Acta y hasta la primera Constitución  republicana.

Confusión que, para distintas generaciones, no  solventó el largo período escolar de inconfundible e intenso  culto bolivariano.  Los medios de comunicación social tienden a la recreación del equívoco, aunque  encontramos que, para José Luis Salcedo-Bastardo, por ejemplo, 1810 todas las clases sociales inauguran un proceso de desencadenamiento político (“el primer día en que los venezolanos gobernamos nuestra tierra"), culminado con la formal declaración independentista de 1811 (El Nacional/Caracas, 05/07/98).

Posiblemente, el 19 de Abril fuese una fecha más del calendario patriótico si  hubiese tenido otro  antecedente en el resto de América, más o menos equivalente,  incluyendo el plebiscito que efectivamente sacó del país al capitán general del país. Inevitable, sus propulsores se convirtieron en una suerte de partido político, con distintos intereses y tendencias internas, para ensayar el paso del 5 de Julio, aunque por siempre ha pesado la maldición de Bolívar en 1830, según el escolar convencimiento. No obstante, los festejos oficiales que nos conceden el feriado,  dejan intactas las inquietudes sobre el carácter y la importancia real de las fechas para la población, la evaluación de una experiencia que ahora la continúa el gobierno de turno, la valoración de los actos de Estado o la invocación de la férrea unidad emocional y política de todos.

En los períodos de crisis, el parlamento venezolano ha marcado algunas pautas como instancia de discusión que compite con otras formales e informales.  Espontáneas y convenidas. Y, sobre los partidos y los entendimientos, ha dejado un testimonio que sólo la perspectiva histórica permite ponderar, pues, en su momento, perdió la particularidad por fuerza de un contexto que lo explicaba mejor.

En el período que será de transición de un partido de gobierno a otro, el diputado Nicomedes Zuloaga pronunció el 5 de Julio de 1968 un discurso autorizado por la distinta correlación de fuerzas en el Congreso de la República, por cierto, hoy inimaginable,  que – además de propugnar la llamada Revolución de la Productividad – colocó el acento sobre los partidos. La política económica que propone, no está exenta de la “constante presión de poderosos intereses de grupos y de opiniones, emociones y pasiones de masas, guiadas, inflamadas y explotadas por igual por grupos de presión, por demagogos y por maquinarias políticas”, obstaculizando el interés general: quizá por primera vez en la década, tan importante tribuna sirvió para la predica antipartidista, según entendemos.

En el período de alteración de los valores fundamentales del país que comenzó a sucumbir ante las bonanzas petroleras, el diputado Carlos Canache Mata pronunció el 5 de Julio de 1978 un discurso que, además,  llamó la atención sobre el sentimiento antipartidista que cobraba fuerza.  Y, entre otros aspectos, defendió la institucionalidad democrática y los partidos, luego de iniciarse el llamado bipartidismo hacia 1973.

En el período de las obvias consecuencias de esa alteración que obstinadamente ocultábamos, el senador Hilarión Cardozo pronunció el 5 de Julio de 1983 un discurso que, al ventilar otras materias, no sólo llamó la atención sobre la reflexión común de los parlamentarios aguijoneada por la fecha, sino destacó la conveniencia del pluralismo ideológico y la solidaridad pluralista, la necesidad que hubo de un papel activo de los partidos en todas las esferas sociales que ya se orientan al  “crecimiento y la madurez de las sociedades intermedias”.  Versó en torno al dilema histórico que nos reta en el terreno de las mentalidades, metas, esquemas, proyectos y programas.

La telegráfica selección discursiva de un período equidistante frente al más remoto de la inauguración y reinauguración de la democracia representativa, entre las décadas de los cuarenta y cincuenta, o el más cercano de su crisis, en los noventa,  refleja la intensidad y respuesta alcanzada ante la escolar maldición bolivariana. La tribuna parlamentaria acusó recibo en las sesiones solemnes del Día de la Independencia, ocasión tan confusa como la que crean los partidos políticos mismos.


Post-Data (05/07/12):  Emblemática ilustración de Eneko, publicada en los años '90. Exacerbación nunca antes sospechada de los antivalores. Huelgan los comentarios.

Fuente: Analítica publica tardíamente: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/7966084.asp

REMOTOS

Lejanías del 5 de Julio
Luis Barragán


Las solemnes sesiones parlamentarias con motivo del Día de la Independencia, tuvieron por invariable programa la obvia instalación, la designación y diligencias de las comisiones ceremoniales, las palabras de apertura del presidente del Congreso de la República, la lectura del Acta de 1811, la intervención del Orador de Orden, y la clausura. Valga el reconocimiento al servicio de taquigrafía, estable y eficaz, que adquirió un irrefutable papel notarial, perfeccionándose en la brevísima crónica, durante las etapas de ausencia y de incorporación a las tecnologías de grabación; por cierto, tratamos de un oficio que pudiera correr la suerte previsible de los calígrafos del Estado.

Obligada interrogación, ¿por qué y para qué de la celebración de una fecha que no cuenta con la emoción, el sentimiento y el empuje decidida y espontáneamente popular, como ocurre en otros países? Quizá ha competido con otra estelar, como la del 19 de Abril; tiene por exclusiva dimensión la del protocolo oficial, excesivamente marcial; o la saturación propagandística y publicitaria la hace sospechosa, apenas encubierta por la formalidad de los actos.

Podemos atisbar la intención de exaltar un momento estelar del pasado, definitivamente irrepetible; recobrar y actualizar nuestra identidad nacional, abonando al culto bolivariano; interpretar una específica circunstancia política, ganándola como ocasión para el llamado a la unidad y a una sensibilidad patriótica común. No obstante, contextualizados por una particular y crítica coyuntura, hemos seleccionado los discursos pronunciados el 5 de Julio por los senadores José Manuel Espino (1948), Alfonso Mejías (1953), y Mauro Páez Pumar (1959), para indagar respecto al modelo parlamentario, la definición de pueblo, el acento ideológico, la valoración de Bolívar y de la Independencia, como la del gobierno, las Fuerzas Armadas, la propia coyuntura y la trascendencia que reporta la pieza oratoria (*).

ESPINO

Prolongándose por 45 minutos, la sesión del 5 de Julio de 1948, contó con la presencia del teniente-coronel Carlos Delgado-Chalbaud, ministro de la Defensa y encargado de la presidencia de la República, por cierto, ocupado - antes y luego – en la inauguración y entrega de casas en la caraqueña urbanización de Pro-Patria, como en la graduación de los oficiales militares que presidió. A juzgar por el acta de la sesión, fueron elocuentes las palabras de apertura del presidente del Congreso Nacional, como la del Orador de Orden, quien fue “calurosamente aplaudido”.

Introduciendo el acto, el senador-presidente Valmore Rodríguez, apuntó al ambiente de normalidad democrática reinante; la independencia absoluta sobrepuesta a la permanente conflictividad de las clases; el sentido de la patria eterna para una “fecha de todos, en la patria absoluta”, con su llamado a los “venezolanos de toda condición y de toda ideología”. Indiscutible, introducción que es la de un vocero autorizado que fija las pautas políticas, como ocurrirá constantemente después, excepto que la presidencia derive de un indispensable compromiso de coalición de las muy distintas fuerzas representadas.

Recientemente, la sesión conjunta de las Cámaras escenificó un duro, apasionado y crudo debate relacionado con la autorización concedida al presidente de la República, Rómulo Gallegos, para viajar a Estados Unidos. Reflejada la angustia del país por la conspiración latente, igualmente asomaba la incertidumbre internacional sobre China, prologando también la llamada guerra fría.

Orador central, llama la atención la disculpa inicial de José Manuel Espino: “Los motivos que expuse en dos ocasiones no fueron suficientes a [SIC] liberarme en el ánimo del Honorable Presidente del Congreso, del encargo del discurso de orden en la sesión solemne de hoy: he debido acatar nuestro reglamento; y eso explica mi presencia en esta tribuna que, precisamente en ocasión igual y con el mismo objeto han ocupado con propiedad historiadores y letrados, artistas de la palabra. Ojalá que las mías, dichas sin modo y sin orden, porque quienes no acostumbramos escribir no tenemos un estilo, lleguen a ser siquiera una sencilla evocación en homenaje y memoria a los hombres de nuestro primer Congreso y a la fecha primera de nuestra emancipación nacional”.

Evocando la consabida sesión de 1811, contó “en prueba de madurez política, [con] la más brillante representación parlamentaria de nuestra historia” en “trance de convicción y entusiasmo”, citando “las frases más hermosas de su vida parlamentaria”. Sintetiza la jornada de los congresistas de antaño, con la probable intención consciente de ejemplificar la naturalidad de la polémica fundada en una responsabilidad común.

Expresó que “el pueblo, es decir, la totalidad de los venezolanos, hallará, unido, la solución a estos problemas (…) económicos, cultural y social”. Además, “¿quién, hoy, no mira algo más alto, quién no piensa algo mejor que apenas hace diez años’”, mostrando – a nuestro juicio – la candidez de un análisis que ofrece, apenas, un acento ideológico aludiendo a la Independencia “en una región de Indo-américa” [SIC], denominación propia de Víctor Raúl Haya de La Torre que tampoco empaña las profesión de fe anti-sectaria del orador.

Haciendo énfasis en la institucionalidad republicana decidida e implementada por el Congreso que iba camino a la redacción de la Constitución de 1811, menciona a la Sociedad Patriótica y a Bolívar como “modelo de elocuencia parlamentaria”. Por consiguiente, la gesta independentista será fruto de tales esfuerzos de institucionalización.

A 137 años de la declaración independentista, “Venezuela está afanada en lograr afianzar las conquistas económico-sociales que demanda la hora actual”, superando las etapas de “nuestra lenta evolución política” y confiado en que “nadie escapa a la fuerza de las ideas”. Espino hace suyo el llamado a la concordia del “ciudadano Presidente Constitucional de la República”, un importante acento, que significa unidad del “corazón y esfuerzo” como “hicieron los congresistas del año 11”, garantía de la “conjunción de nuestros pensamientos, la unión armónica de nuestras voluntades, y así haremos obra grande”. Empero, no hizo referencia alguna a las Fuerzas Armadas, clamando – galleguianamente convencido - “por hallar el término medio, el punto preciso y la razón misma de las decisiones en que todos nos acordemos”.

Del senador Espino no contamos con noticia alguna, incluyendo el diccionario histórico de la Fundación Polar y la consulta hecha a personas amigas. El órgano de divulgación acciondemocratista tampoco lo favoreció en su reseña del 6 de Julio, por lo que, excediéndonos, sin pretender descalificarlo, hecha la confesión a la plenaria, quizá al seleccionarlo el presidente Rodríguez aspiró a la mayor prudencia posible para la estelar tribuna, o dirimió de esta manera las aspiraciones de otros parlamentarios de la mayoría, caracterizados por su pasión, audacia e independencia de criterio. Valga la coletilla, al principio, creímos la selección como una deferencia hacia el buró sindical de Acción Democrática, pero al parecer se trató de un célebre oftalmólogo fallecido por 1960, gracias al dato que tuvo a bien suministrarnos Román José Sandía.

MEJIA

Prolongándose por una hora y media, la sesión del 5 de Julio de 1953 contó con la presencia del ministro de Relaciones Interiores, Laureano Vallenilla Lanz, en representación del gobierno nacional, “recibido con el ceremonial de estilo entre estruendosos aplausos”, según el Diario de Debates, y la de una “brillante representación de las Fuerzas Armadas Nacionales”, de acuerdo con el acento colocado en el acto. Conforme a la novísima Constitución, apuntemos el inicio de una larga transitoriedad de la que es fruto el Congreso Nacional, el cual ha de coadyuvar a la legitimidad que intentó la Asamblea Nacional Constituyente.

Introduciendo el acto, el senador-presidente Carlos R. Travieso estimó que la Declaración de Independencia “debía afirmar en la conciencia de los venezolanos el avance de libertad y democracia predicado por los patricios del 19 de abril”. Celebrando el primer gobierno democrático de la ”América Española”, la “fecha de hoy constituye punto culminante en las ceremonias de la ‘Semana de la Patria’, como una realización venezolanista destinada a mantener y fomentar, cual llama inmarcesible del recuerdo, el fervor patria [SIC] hacia los gestores de la nacionalidad, a quienes debemos patria y libertad”.

Concluyendo su provisionalidad, el coronel Marcos Pérez Jiménez es ratificado ya como presidente constitucional de la República, y, a la vez que comienzan a materializarse los grandes planes de interés público, ha tenido éxito en la represión de los sectores opositores. La Semana de la Patria congrega a más de cien mil empleados públicos, a propósito de las festividades oficiales, y, al otro lado del mundo, la muerte de Stalin aproximadamente coincide con el armisticio coreano, acuñando otra etapa de la guerra fría.

Orador central, el senador Alfonso Mejía (por cierto, sólo se dirige a sus colegas parlamentarios), realza la Declaración como el “acto más audazmente valiente de Congreso alguno en nuestro país”. Y recalca el sacrificio que refrendaron los rebeldes, respondiendo el pueblo con nobleza hasta sembrar los huesos desde el Caribe hasta La Plata.

Nota de interés por la definida inspiración positivista del régimen, reconoció a la “América India” enfrentada al “prejuicio racial de un pueblo de presa”. Y “en este encuentro irreconciliable de principios, llevados al teatro de la contienda bélica, hallaron una muerte gloriosa, no sólo muchos de los gestores del acto emancipador, sino también una gran mayoría del pueblo venezolano (…) grandeza de un pueblo, cuya gloria nadie podrá arrebatarnos, porque está escrita en páginas imperecederas, como la mejor ofrenda del desinterés del músculo viril y del alto pensamiento venezolano”.

Yendo más allá de su “pensamiento mesiánico”, manifestará: “En el caso de Venezuela, un acto como éste quedaría incompleto, sin verlo prestigiado, con el recuerdo filial a la memoria de nuestro Libertador, pues resultaría inconcebible la contemplación de nuestro sistema planetario, ignorando la existencia del Sol. Toda la historia procera de Venezuela recibe su esplendor de las irradiaciones geniales de nuestro Héroe Máximo, de ese gran cruzado de la Libertad, surgido de las entrañas de este suelo venezolano, cuya grandeza al dilatarse con el tiempo ha dejado de ser nuestro para convertirse en una figura universal. Que nos sirva de brújula en defensa de los fueros de nuestra nacionalidad, la doctrina política y social y la sinceridad republicana de ese gran apóstol y mártir, que víctima de la anarquía y de la ingratitud de los suyos bajó al sepulcro en Santa Marta, legándonos con su gloria, el deber ineludible de hacernos dignos de grandeza eterna”.

Dos factores relevantes explican también el discurso de Mejía, pues, por una parte, señala las “sobresalientes condiciones de hombre de Gobierno (…) digno del elevado cargo que desempeña”: Pérez Jiménez, de quién – además – subraya su condición de “militar de escuela, formado en las recias disciplinas castrenses”. Y, por otra, reconoce abiertamente que “ha sido al amparo del calor tutelar de su Institución Armada como nuestra Patria ha podido esquivar asechanzas y marchar al futuro en busca de su noble destino”.

A 142 años de la declaración independentista, “el momento es propicio para unir esfuerzos y formar un frente común que permita al Congreso, dentro de normas legales, colaborar con el Gobierno Nacional en su patriótico empeño de transformar a Venezuela en una nación que tenga vida propia, y pueda enorgullecerse de ser dueña de sus propios destinos”, añadiendo que la humanidad afronta el dilema entre la corriente materialista, comunista y totalitaria de oriente, y la espiritualista, anticomunista y democrática de occidente, reconocedora de la dignidad humana y procuradora del mayor bienestar moral, material e intelectual. Ha invocado el equilibrio, frente al extremismo político que debe ser sofrenado, a favor de la justicia social y el orden.

Apenas comienza el período constitucional para quien tardará cuatro años y medio en abandonar el poder, convirtiendo en realidad muchas de las obras públicas que supo convertir en un sello propio, así fuesen planificadas en los lustros o décadas anteriores. Comienzo que impone la cautela de sus colaboradores más y menos cercanos, en un esfuerzo de reacomodo sistemático.

(BREVÍSIMO) TRAVIESO

Fecha insospechadamente clave, orientado el régimen a la plebiscitación segura del ahora general de división Pérez Jiménez, el 5 de Julio de 1957 tuvo por orador central al senador Carlos R. Travieso, aunque desafortunadamente no logramos acceder al texto. A juzgar por la reseña del diario El Nacional, Caracas, cuya edición del siguiente día únicamente reprodujo una fotografía firmada por García.

Definitivamente absorbido por la Semana de la Patria, pródiga en diferentes actos escenografías, expuestos profusamente en los magazines de entonces, colegimos que el Congreso cumple con un trámite formal y adicional. Valga la digresión, salvando las distancias, solamente será precursor del llamado “Congresillo” que resultó de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999.

PÁEZ PUMAR

Prolongándose por una hora, la sesión del 5 de Julio de 1959, contó con la presencia del presidente de la República, Rómulo Betancourt, electo en libres comicios. Suscrito a finales del anterior año por las organizaciones políticas de mayor votación, el Pacto de Punto Fijo literalmente ensayaba un camino sin precedentes en el país.

Introduciendo el acto, el senador-presidente Raúl Leoni subrayó la importancia de “salvaguardar la obra reparadora y constructiva del gobierno de coalición, ejemplar fruto de la unidad nacional”, y a sabiendas de las “vastas multitudes que engrosan las filas de los partidos que participan en nuestras luchas políticas, particularmente (…) aquellos que integran la coalición gubernamental”. Por lo demás, un dato que sorprenderá a las nuevas generaciones del presente, asegurará que “los partidos siguen siendo intérpretes de este estado de conciencia nacional y por lo mismo listo siempre para la acción unitaria en defensa de la constitucionalidad democrática”, pues, los hay inadaptados, propugnadores del regreso de la dictadura y la corrupción; en definitiva, “industriales de la conspiración”.

El orador central, dirigente socialcristiano de comprobada vocación intelectual, fue el senador Mauro Páez Pumar, quien – respecto a 1811 - señaló que “tras dos días de deliberaciones, que serán siempre ejemplo permanente de cordura y sereno análisis” surge “ese catedrático Congreso”, cuyos miembros fueron “elegidos por sufragio”. La “Venezuela republicana, autónoma y brujuleante”, está fundada en el mestizaje iniciador: “De ese crisol forjador de la nacionalidad étnica, donde la sangre del conquistador, integrada por arterias ibéricas, fenicias, romanas y pigmentaciones moriscas, se entrecruzan con los cabellos lacios y la piel oliva del aborigen; y en arcilla negra de la Costa de Oro modela un grupo racial nuevo, libre de complejos somáticos, apto para colmar plenamente el concepto filosófico, igualitario, del ciudadano”.

Aboga por la “tolerancia, comprensión, dinamismo y buena fe” para construir el “edificio del progreso y la justicia social”, ya que “nadie puede poseer la exclusividad de la razón y la inteligencia”. Acotemos, pluralismo ideológico que fue pertinente invocarlo en la naciente democracia representativa de masas.
Asume a Bolívar como el “ideal y verdadera fusión del poder civil y del poder militar”, en el fragor de una gesta independentista que fue consecuencia de una experiencia y de un ideario, acumulados. “Imperativo del pasado, necesidad del presente y exigencia del futuro”, exaltó la unidad d los venezolanos elevando su plegaria por el desarrollo del programa de Punto Fijo.

Entenderá a las Fuerzas Armadas en el marco de la unidad nacional, precisando como año de origen a 1743, cuando las milicias criollas derrotaron en La Guaira y Puerto Cabello al británico invasor, en lugar de 1808, “como tantos autores afirman”. Sin duda alguna, la pieza oratoria revela al estudioso de la historia.
Páez Pumar manifestará, versionándolo con motivo de la fecha, el compromiso coherente de la co-gobernabilidad, si nos permitimos el término. Y, siempre es necesario anotar, capaz de soportar no sólo la sistemática conspiración y sublevación de las extremas derecha e izquierda de entonces (por cierto, nada literaria), cumplimentada la guerra fría en este lado del mundo con el difícil proceso iniciado en Cuba.

(*) Referencias: Gaceta del Congreso de los Estados Unidos de Venezuela, Caracas, mes IV, nr. 7 del 22/07/48 (taquígrafos: Rafael Maldonado y Luis Cherubíni); Gaceta del Congreso Nacional de la República de Venezuela, III, 21 del 20/07/53 (Hipólito Acosta Merlo); Gaceta del Congreso de la República de Venezuela, VII, 31 del 05/07/59 (Hipólito Acosta Merlo y Marielena de Romero). Cfr. El País, Caracas, 05 al 07/07/48; El Nacional, 06/07/57; Elite, nr. 1659 del 13/07/57; y Sociedad Venezolana de Oftalmología: http://www.svo.org.ve/acerca.php

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/07/lejanias-del-5-de-julio/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=880903

Ilustración: La tomamos en una ocasión de Facebook, orbitada por Jorge Peña, quien ha tenido la gentileza de referirnos: "Fué diseñado por el primer diplomático Británico en Venezuela Sir Robert Ker  Porter, encomendado por un miembro del congreso ( Manuel Felípe Tovar) en Marzo de 1836. Hizo entrega formal del boceto a principios de Abril de ese mismo año y el artista Carmelo Fernández, fué encargado de hacerle algunos cambios que tuvieron a bien hacerle a pedido de algunos miembros de la cámara. Supuestamente dicho boceto, se encuentra ( o encontraba) en el archivo histórico del fenecido congreso de la república".

Y OTRA SOBERANÍA

EL NACIONAL, Caracas, 5 de Julio de 1998 / OPINION
El 5 de julio y el 19 de abril
La primera decisión
Elías Pino Iturrieta

El 5 de julio de 1811 culmina un proceso a través del cual se asume, como no había sucedido jamás desde la llegada de los conquistadores, la determinación de ensayar un designio de vida entre un conjunto de personas que adquieren la seguridad de ser semejantes; esto es, de haber cambiado lo suficiente como para distanciarse de una forma de convivencia y probar otro modelo. Fue cuestión de recoger la cosecha de una evolución mediante la cual pudieron ofrecer sin vacilaciones, por fin, el testimonio de su metamorfosis.
Esos señores llegaron al acuerdo de ser independientes, pero la resolución obliga a pensar en la mudanza que en ellos se ha operado. Sólo pueden firmar un documento mediante el cual se desconoce la soberanía del rey, quienes han dejado de sentir como vasallos. Si se congregan para suscribir el Acta de la Independencia, ya han cumplido el tránsito que los hace ciudadanos después de ser súbditos. O algo más importante, han dejado de ser gachupines para convertirse plenamente en criollos. Sólo los criollos y sus aliados son quienes toman en 1811 la primera decisión colectiva de envergadura.
¿Cuándo cambiaron, para llegar posteriormente a la decisión? No se puede poner una fecha precisa al comienzo del proceso, pero es un hecho indiscutible en la segunda mitad del siglo XVIII. Viajeros tan avisados como Humboldt, Dauxion y Depons advierten las diferencias que pregonan los criollos frente a los peninsulares y la manifestación de una actitud que los particulariza, no sólo frente a los hombres nacidos en España sino ante los nacidos en las colonias vecinas. La posesión de recursos económicos cuantiosos, el interés por la política y la familiaridad con sucesos ocurridos en el exterior, afirman los observadores, hacen de los criollos de Venezuela un conjunto homogéneo que puede pretender, más temprano que tarde, un destino relacionado con sus intereses.
Pero no hace falta dejar el anuncio de lo que harán a la mirada de los visitantes extranjeros. Los propios criollos se encargan de informarnos cuando ponen el grito al cielo ante el peligro que suponía la sublevación de Gual y España, cuando se distancian de los planes revolucionarios de Miranda y cuando convocan a reuniones sigilosas en 1808 para establecer una Junta Gubernativa. La desconfianza frente a movimientos orquestados por líderes ajenos a su clase nos indica el nivel de conocimiento que ya tienen de la realidad circundante, suficientemente denso como para distinguir sin equívocos a los rivales y a los estorbos domésticos. La reunión exclusiva de sus miembros para pensar un primer plan de autonomía, dos años antes del 19 de abril, sugiere el manejo de informaciones confiables sobre el concierto internacional. Tales nuevas les permiten, partiendo de los datos en torno a la decadencia del imperio, la alternativa de pensar en serio en un régimen controlado por ellos. El plan para la Junta Gubernativa fracasa, como se sabe, pero queda como primer capítulo del proceso de maduración que desembocará en la determinación próxima.
La determinación depende de un análisis más ponderado del ambiente, que realizan en los tres años que siguen a través del fortalecimiento del proyecto en el seno de su misma clase, no en balde algunos de sus prohombres se muestran reticentes; y mediante la inclusión de ciertas necesidades de las castas en los argumentos de la futura insurgencia. Pero depende también de una consideración más detenida del panorama internacional. Los cambios del mundo no sólo están arrasando con la monarquía española, sino con un conjunto de valores que pueden provocar la desaparición de las aristocracias americanas. Sólo cuando tienen la certeza del control sobre los factores intestinos y cuando las señales del extranjero les indican que ha llegado la hora sin que peligren las inmunidades antiguas, ponen manos a la obra para no retroceder en el cometido.
Ahora sí han ejecutado la primera operación del pensamiento hecha desde Venezuela para propósitos propios. Una operación de madurez ejecutada con las estaciones convenientes, sin saltarse una sola. Una operación lúcida que concibe el futuro como un proyecto que no puede ignorar al resto del mundo. En breve modificarán la conducta movidos por el resorte de una guerra inesperada, reconocerán las limitaciones del experimento inicial y se enfrascarán en una experiencia de veras deslumbrante.


Breve nota LB: Menos, por entonces, imaginábamos cuán lejos llegaría el actual régimen con la construcción de un mausoleo, cuyo diseño se presta al legítimo y benevolente humor....