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martes, 14 de abril de 2020

AUGURIOS

El gran cisne negro
Nicomedes Febres

Total que el virus chino terminará siendo el gran cisne negro de la economía del siglo XXI y se entiende por Cisne Negro de la economía a un suceso imprevisto e inesperado que por su importancia es capaz de producir un efecto devastador de la economía mundial. Según algunos opinadores de oficio lo sucedido con el fulano virus fue producto de una calculada estrategia de los chinos para derrotar a Estados Unidos en lo económico creando ellos una crisis mundial y tomar el liderazgo del mundo. Por supuesto, todos los socialistas celebran alborozados esa teoría y creen que es así, y creen que ya New York es peor comercialmente que Maturín. Pero no, creo que ciertamente todo esto es algo fortuito que se le escapó de las manos a los Chinos y como allá todos mienten y se cuidan de los jefes y de los subordinados, entonces los errores no se corrigen rápido y tienen que utilizar la estrategia de yo no fui, yo no sabía, que es allí una norma de conducta y en cualquier país que se dice socialista o despótico, y los chinos es la sociedad más despótica y machista que existe y se los dice el suscrito con algún pasado sobre la intimidad del tema. Lo que no ven estos profetas del desastre es la capacidad de corrección que tiene el capitalismo, que es capaz de hacer de una crisis, una oportunidad. Y también toda crisis económica es por encima de todo una crisis de fe y una crisis de esperanza. Aprovechando estos días de encierro aquí he visto a la gente acatando las normas con una disciplina asombrosa, trabajando a media máquina pero con una eficiencia portentosa, pegados a sus p. c. el día entero para sacar el trabajo, los camiones de reparto no paran, y la gente trabajando desde su casa. No es que están arrellanados viendo películas viejas y visitando el refrigerador como haríamos nosotros. Aquí se sigue trabajando, y se compensa con trabajo en las redes, haciendo chats en vez de reuniones y si hay que salir todos toman sus tapabocas y guantes y salen. Por otro lado, las empresas de algunos países asiáticos están retirando los contratos de mano de obra que tenían en China, países como Japón o Corea del Sur y esos pesan mucho a la hora de la verdad. Por el contrario, es posible que el gobierno chino tenga que liberalizar al régimen para no perder espacios políticos y comerciales. El crecimiento chino es solo posible entre naciones capitalistas. Allá en Caicara decimos que con pendejos ni a misa por eso el capitalismo será más fuerte.

Fuente:

lunes, 26 de marzo de 2018

ENTRE EL ARDID Y LA EPOPEYA (4)

De una insuperable y dramática contradicción
Luis Barragán


Incluido en la extraordinaria compilación que dirige, junto a José Alberto Olivar (“Entre el ardid y la epopeya. Uso y abuso de la simbología en el imaginario chavista”, Negro Sobre Blanco, Caracas, 2018), Luis Alberto Buttó aporta un texto de muy oportuna e indispensable lectura, dada las cruciales circunstancias hoy vividas: “La antinomia democracia-socialismo del siglo XXI” [19-80]. Desde una decidida perspectiva liberal, defiende  las libertades hoy conculcadas por el socialismo que, faltando poco, ha hambreado a la Venezuela petrolera para una insólita quiebra, en más de un sentido.

Necesario “ejercicio de deconstrucción del marxismo”  [77],  ejemplifica muy bien, más que los yerros, las improvisaciones de los que, no sin arrogancia, se dicen adalides en la construcción de un modelo que se jura de la presente centuria, con la hábil, paciente y cruel administración de la violencia que lo explica. “Falacia descomunal”,  suelen equiparar el socialismo y la democracia, reelaborado febrilmente un lenguaje de tergiversación y falsificación de las realidades, sumergido en una verborrea que constituye toda una técnica de comunicación política [19 ss., 77],

Los adalides en cuestión, suelen piratear o plagiar a Marx, Lenin, Stalin o Mao, convertidas las citas en un recurso mecánico de autoridad ante los propios, siendo preciso y recurrente el contraste de Buttó con las fuentes originales. Por cierto, toda una curiosidad, amplios sectores de la oposición nunca cuestionaron la invocación oficialista del marxismo, su naturaleza y alcances, porque – es nuestra la convicción – tampoco lo conocen y, por ello, de un modo u otro, facilitaron su entronización.

Vaga acotar, una invocación delatora, pues, muy escasos son los que, en ejercicio del poder, conocen de una corriente o movimiento susceptible de adaptaciones o transformaciones en otras latitudes, a veces, sinceras y, otras, abiertamente deshonestas, cuyas mutaciones son meramente tácticas. Acá, los más avisados, acostumbran a dispensar algún asesoramiento y, recordamos, al hábito de la remisión formal de sendos proyectos a la Asamblea Nacional, en años anteriores, se sumaba alguna cita descontextualizada de Castoriadis o Foucault que no dejaba de sorprendernos, para la veleidad del firmante que jamás los encontró   en la guía telefónica.

El capitalismo sirve de pretexto para el desarrollo de la propuesta totalitaria en curso, como si fuese – precisamente – el manchesteriano, con el que cerramos la anterior centuria. Hay más de argumentación falaz, efectista y maniquea al caracterizarlo, lo cual permite evadir las características del socialismo del siglo XXI que nunca Chávez Frías, su más excelso promotor, aceptó discutir amplia o restringidamente, con actores políticos internos o foráneos. Por ello, compartimos  la observación en torno al “anacronismo evidenciado en el descubrimiento retardado de lecturas desfasadas (…) Lecturas incompletas; lecturas apresuradas; lecturas de breviarios; lecturas de títulos de capítulos, introducciones y/o conclusiones” [35].


Por lo demás, Buttó señala o, mejor, denuncia que la propiedad colectiva (estatal) de los medios de producción, equivale a un gigantesco e hipertrofiado capitalismo de Estado, generador de una consecuente estructura y relaciones de clase, ilustrada por una trilogía perversa, inherente a la nomenklatura que hace y deshace: la del funcionariado, la del sistema de privilegios y prebendas que lo explican, como de los grupos de testaferros que logran accederlo, convirtiendo la propuesta socialista en toda una estafa teórica o “descomunal añagaza ideológica”  [49 ss., 53,  61, 77]. Las cifras de pobreza y desnutrición esbozadas, dibujan – apenas – las consecuencias del socialismo, un “sistema económico rabiosamente excluyente” [58 ss.].

El chavismo, denominación coloquial y mediática [21, 57], pendiente otra que lo inscriba como un fenómeno político más amplio de la crisis estructural que nos aqueja por décadas, ahora, asombrosamente agudizada, ha pretendido banal y vanamente equiparar democracia y socialismo, harto comprobada la incompatibilidad de los términos.  Agreguemos, persistente el dato pretoriano en el “bosque relicto” del socialismo real [29], por mucho que Jorge Giordani, otrora estelar figura del régimen, hubiese hecho del MAS objeto de viejos trabajos académicos, el chavismo de estricto origen militar olímpicamente ignora el debate que los sectores marxistas dieron en Venezuela en torno a tamaña equiparación, en el que tampoco estuvo interesada la ultraizquierda reacia aceptar la derrota de la consabida lucha armada.

Buttó toma una posición definida y definitiva al aseverar que “sólo existe una democracia verdadera y efectiva: la liberal-representativa”, deslindándose de sus más interesadas adjetivaciones [22, 24 s., 65]. Y considera “fundamental y obligatorio propiciar que el hombre se enriquezca, en el estricto sentido material del término, lo cual sólo puede ocurrir cuando es propietario de medios de producción y dicha propiedad no depende del favor o benevolencia del Estado y/o del carácter más o menos permisivo de sus gobernantes” [71].

Insistimos, el promedio  ágrafo de la dirigencia política de ambas aceras, facilitó el ascenso y la entronización del socialismo que no ha aportado novedad alguna, replicando las recetas amargamente conocidas en otras latitudes, añadiendo la dramáticamente más cercana: la de la dictadura cubana. El texto de Buttó, como los otros que integran la valiosa antología de ensayos, puede decir, constituye un exitoso ataque a la extemporaneidad que ahora embarga al país.

Ilustraciones: José Félix Rivas, según Martín Tovar y Tovar; y portada de la obra.
26/03/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/32239-barragan
https://www.noticiasdevenezuela.org/2018/03/26/de-una-insuperable-y-dramatica-contradiccion-entre-el-ardid-y-la-epopeya/
http://www.entornointeligente.com/articulo/4061850/VENEZUELA-De-una-insuperable-y-dramatica-contradiccion-entre-el-ardid-y-la-epopeya-26032018

viernes, 25 de septiembre de 2015

DESPEJAR LA CONFUSIÓN



Visita papal

Ox Armand

No me satisfizo la visita del Papa Bergoglio  a América y las consecuencias que ha tenido. Sé que no debemos juzgar por las consecuencias inmediatas y la misma prédica. Como dice un columnista de opinionynoticias.com, Nicomedes Febres, no es por la infalibilidad que ni Francisco se cree, por lo menos, en los asuntos terrenales, sino por su silencio en suelo cubano y su elocuencia en suelo estadounidense. Claro está, en un país no hay las libertades públicas ni las instituciones democráticas como en el otro, pero queda un sabor amargo sobre todo en un tercer país que es Venezuela.

Se portó muy bien Bergoglio en Cuba. Ni con el pétalo de una rosa tocó a la dictadura. Aceptó ir aunque no accediera públicamente a los disidentes del régimen. Podrá decirse (y es mi confianza) de las habilidades estratégicas vaticanas y la sagacidad papal que una vez, frente al comunismo, exhibiera Juan Pablo II. De las diligencias extraordinarias, secretas y eficaces para vencer al comunismo que, en última instancia,  es incompatible con la fe. De esas diligencias (se dirá) se sabran y ojalá sea así, pero contrasta con una mayor decisión en sus afirmaciones frente al capitalismo, por cierto, cuestionado también por la Doctrina Social de la Iglesia.  Sin embargo, se requiere de posturas con efectos inmediatos, concretos, específicos que además actualicen el catolicismo en América Latina. Ésta enfrenta quizás algo peor que el viejo marxismo-leninismo trastocado en marxismo-guevarismo (que es la contribución de los Castro  a la escuela, con un acento en el nacionalismo muy parecido a la novedad que el georgeano José Stalin aportó): al sur del Río Bravo se están multiplicando los regímenes como el venezolano, el de un mentado Socialismo del Siglo XXI que es capaz de apelar a todos los recursos para sostenerse en el poder, incluyendo la religión manipulada, que reprime el más elemental derecho a la protesta en nombre de la democracia !!! Un continuismo asfixiante y degradante, generador de un lumpemproletariado, que logra tener algunos éxitos económicos como en Bolivia (abriéndose un poco más al mercado, siempre en la transitoriedad de la Nueva Política Económica a lo Lenin), mientras en otros, como Venezuela, ha quebrado al país en medio de la mayor bonanza petrolera, militarizándola !!! Sobre este fenómeno en expansión, que llega subsidiado (hay que añadirlo) desde Venezuela, a España, debe específica y creadoramente pronunciarse un papa que faltando poco es latinoamericano. No es de Polonia, de Italia, de Alemania, sino de este mismísimo lado del mundo. Con valentía, profundidad e inspiración, porque (valga acotar) asedian otras sectas que desde el poder mismo, prestas a reforzarlo, compiten deslealmente con un catolicismo que sobrevive ora por tradición, otra por el coraje de un sacerdocio que en Venezuela se debate entre la prudencia y la temeridad (todavía no se sabe de los límites ante un gobierno capaz de todo).   Entonces, a la luz de la Enseñanza Social de la Iglesia, el fenómeno no ha merecido una reflexión (suficiente, para ser benignos), la necesaria y valiente, particular, concreta, específica. ¿Qué puede interpretarse a partir de ciertos enunciados o abstracciones, como lo asentó Bergoglio en La Habana? Claro que sí, pero luce – repito – insuficiente. Además, hubo claridad, contundencia y  precisión sobre los males del capitalismo, el terrorismo, el desastre medioambientalista, etc., pero ni siquiera una aproximación a la cada vez más degenerada respuesta que encuentra en un socialismo rapaz como el que padecemos en Venezuela, rapaz y capaz de hacerse para manchar las banderas ecológicas, la indigenidad, o la dignidad femenina: reprime y mata a 43 jóvenes por el solo hecho de protestar y encima de eso lo imputa a la oposición democrática, como formalmente habla de amor y ha sembrado de odios al país o de ecología y no para el desastre minero hacia el sur de una Venezuela lejana a la noticia. Sobre esto hay que hablar y orientar, acá hay un déficit que no llena a Iglesia Católica con sus enseñanzas sociales, excepto las valientes posturas de nuestra Conferencia Episcopal.  Acotemos, son cada vez menos los aportes de la teología de la liberación y está en veremos los de la teología del pueblo que inspira a Bergoglio, pues, sin necesidad de repetir el Concilio Vaticano, el de los sesenta ha sido suficiente, el esfuerzo teológico creador tiende a quedarse atrás: no se trata de as limitaciones de la Iglesia en Cuba que existe mientras no toque los coroticos del pesebre, sino de toda esta confusión, mezcla, contaminaciones que la propia noción de fe sufre con el culto a la personalidad en el poder y todo ese pastiche que los especialistas llaman la Nueva Era.

Finalmente, hay que decirlo: la opinión pública en Venezuela ha sido relativamente indiferente con la visita papal. Los políticos parecen no entenderla ni atreverse a ensayar una interpretación que vaya más allá de las formalidades, salvo contadas excepciones. Ni siquiera los que se reclaman como seguidores de la Doctrina o Enseñanza Social de la Iglesia se refieren a la encíclica de Francisco respecto a la Casa Común. No me diga nadie que opinión es aprovecharse de la oportunidad para escribirle a la cancillería a objeto de pedir que invite a Bergoglio a Caracas. Nada más. Pareció la carta perfumada de un vulgar gesto oportunista.  Una sandez que explica muy bien la crisis de un partido, como el que
hizo la petición, al que tampoco le hemos escuchado una sola interpretación del país de acuerdo a esa Doctrina o Enseñanza Social. Me resisto a creer en la ingenuidad papal, nada infalible en los asuntos terrenales, y ruego porque el Espíritu Santo hable por él. Pero ya lo pintan de filocomunista y eso no lo acepto. Empero, dice cosas que aparentemente lo meten en la larga lista de quienes, por omisión, en la mismísima Venezula ayudaron a la entronización del pastiche ideológico y político.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/internacionales/23892-visita-papal


(https://www.facebook.com/jose.camposbiscardi?fref=ts)

viernes, 6 de septiembre de 2013

FOLLAJE

EL NACIONAL - Viernes 12 de Abril de 2013     Opinión/11
¿Cuál capitalismo? (I)
PEDRO CONDE REGARDIZ

Como hay elecciones presidenciales, conviene decir que cada vez que viajo a París en diciembre llamo para saludar a una estimada amiga cuñada del fundador de una prestigiosa revista semanal. Como siempre, me invitó a cenar y me dijo que deseaba auspiciar junto con otros invitados una conversación acerca de la crisis europea y del capitalismo.
Se concluyó que en el movimiento antiglobalización hay dos consignas: "Un mundo diferente es posible" y "El mundo no es una mercancía".
Se dudó que todos los activistas del movimiento tengan conciencia de las implicaciones de estos eslóganes. Como hablan del mundo, se supone que han superado el pensar en términos de intereses nacionales. También sueñan con otro mundo. Pero, ¿a qué se parece el soñado mundo? Aquí nos ayudó el segundo lema: se critica un sistema económico en el cual casi todo es una mercancía. Como la "mercantidización" agresiva es una de las características del capitalismo, se tendió a concluir que sueñan con un mundo no capitalista.
Se opinó que la mayoría de los participantes en el movimiento no desean crear un mundo no capitalista. Sólo desean hacerlo más justo, más social, más ético, más ecológico. Es más, no están contra la globalización, únicamente son críticos de ella. En estos movimientos hay una minoría de activistas cuya visión, incluyéndome, de un mejor/ diferente mundo es el de uno que supere el capitalismo, aunque después de la caída del Muro de Berlín se dejó de hablar abiertamente de una sociedad socialista, quizá, por temor a ser ridiculizado. Pero diez años más tarde, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, mucha gente expresó que en el capitalismo hay pocas soluciones a lo social.
Cuando finalizó la Guerra Fría la esperanza de paz duradera estaba en el aire y hubo euforia en una gran parte de la poblacón mundial, pero hacia 1999 se había evaporado a causa de severas crisis económicas (Europa del Este, Rusia, México, sureste asiático) y guerras (en los Balcanes, Ruanda), así como el empobrecimiento creciente y la inseguridad económica de una amplia porción de la población mundial, al tiempo que se registraban escandalosas riquezas de una minoría, calamidades naturales y ambientales. Y gran número de refugiados que huían de las guerras, de la degradación ambiental, crisis económicas, sobre todo, de la pobreza. Los manifestantes de Seattle clamaban: "Let us smash capitalism". Muchos estaban convencidos de que un mundo diferente no sólo era posible sino también necesario. En 1989 nadie se imaginaba que la victoria mundial del capitalismo como ideología, aunque no como un sistema concreto, iba a durar tan poco. Incluso, desde el año 2000 ya la gente hablaba de su fracaso.
Muchos de nosotros estamos convencidos de este fracaso. Pero, ¿existe una alternativa? ¿Debemos buscar otra opción al capitalismo en sí o a partes dentro del capitalismo? La mayoría de los ocho comensales es reformista. Lo somos porque no hay alternativa al capitalismo. Había dos comensales radicales cuyas opiniones se acercaron al final a las nuestras. Piensan que aliviar los sufrimientos es en sí un objetivo mundial, especialmente porque estos radicales abandonaron la firme convicción de su pasado marxista según la cual las leyes de la historia llevarían a la humanidad hacia el socialismo o comunismo, incluso hacia algo más elevado, una mejor forma de sociedad. Ojalá se hubiesen discutido estos temas entre los candidatos en lugar se insultarse mutuamente, lo cual degrada la competición.

EL NACIONAL - Martes 23 de Abril de 2013     Opinión/9
¿Cuál capitalismo? (II)
PEDRO CONDE REGARDIZ

Cuando al comienzo de este año dicté una conferencia a los alumnos de doctorado de uno de mis antiguos profesores en el Institut d’Etudes Politiques de París, había en la audiencia ciertos activistas antiglobalización que no estuvieron de acuerdo con algunas de mis tesis, pues se desviaban un poco de sus nobles s posiciones, que, al terminar, seguimos discutiendo unos pocos en un café cercano. Íbamos hacia allá caminando cuando le pregunté a una joven dirigente, me dijo, de un pequeño partido trotskista, cómo esperaba que el capitalismo algún día sufriera una crisis tan severa que la clase trabajadora organizada le pondría fin y le argumenté que la gran mayoría de los trabajadores, incluso desempleados, viven bien en el desarrollado capitalismo, el cual se las ha ingeniado para superar las crisis, al menos en los países avanzados industrialmente, como se demostró en la Gran Depresión y en la destrucción causada por la II Guerra Mundial.
No dio una respuesta convincente.
Ya en el café otro alumno socialista me comunicó que mis análisis le parecía correcto, pero, preguntó: ¿Quién realizaría esa reforma del capitalismo que en sí ya es una revolución? ¿Cómo podrían las fuerzas sociales progresistas comunicar que la presente sociedad industrial per se, máxime creciendo continuamente, destruiría completamente el ambiente natural? Sobre todo cuando no hay conciencia de que es imposible un crecimiento infinito ante recursos naturales limitados, contradicción que nunca será superada con ayuda del conocimiento científico.
Entonces, si se libera el capitalismo de las compulsiones de obtener ganancias a como dé lugar en todas las actividades productivas y de un cierto crecimiento irracional en determinadas áreas claves, sería posible para la sociedad reorganizar la economía de una manera ecológicamente sustentable. En otras palabras, argumentó, el capitalismo indeseable tiene que ser reformado primero, sólo así puede haber esperanza de un cambio hacia algo mejor. Pensé que parecía convincente la lógica de este razonamiento. Pero tampoco pudo responder claramente: ¿Qué interés tenía la clase trabajadora de los países ricos industrializados en eliminar o reformar profundamente el capitalismo, dado que la gran mayoría vive muy bien en el sistema? Ante la pregunta: ¿Qué será de nosotros cuando, como se vislumbra, la sociedad capitalista finalmente colapse? Aseguró que era preciso organizar un partido ya. Sería la única fuerza sólida para construir un mundo mejor cuando se hunda la sociedad capitalista a causa de una crisis terminal. Toda la discusión entre los marxistassocialistas acerca de la cuestión relacionada con la crisis final del capitalismo es una triste historia. La tal crisis final no llega. Van y vienen crisis.
Se escriben libros. Hay análisis de todas las crisis y de la más reciente crisis general del capitalismo. En 1962, cuando economistas hablaban de un boom a la larga, Eugen Varga, famoso economista político-marxista de la antigua URSS, profetizaba: "Podemos pronosticar con gran probabilidad que esta vigésima centuria será la última del capitalismo..., o sólo existirán remanentes insignificantes". Y Jürgen Kuczynski, gran académico marxista, dijo, en 1977: "La crisis cíclica internacional de la sobreproducción tiende a agudizar las contradicciones que actúan en la crisis general del capitalismo". Como se ha constatado, Varga y Kuczynski se equivocaron. Al contrario, al final del siglo XX se desmoronó el sistema socialista en Europa del Este y China desmanteló la economía socialista para acoger el capitalismo. Y ahora hacia la libertad empieza en Cuba.

EL NACIONAL - Jueves 09 de Mayo de 2013     Opinión/8
¿Cuál capitalismo? (III)
En círculos científicos bien informados se habla de "peak oil" y muchos pronostican una grave crisis cuando el petróleo no pueda conseguirse
PEDRO CONDE REGARDIZ

Durante cada crisis acaecida en los años ochenta y noventa, brotaba la esperanza en algunos dirigentes ultraizquierdistas de que el capitalismo, como fue profetizado por Kuczynski, estaba en un trance difícil, si no final.
Se utilizaban expresiones como "la fiesta terminó" y "Titanic". Pero cada vez, después de una gerencia exitosa de la crisis y la subsiguiente recuperación, se ridiculizaba a los esperanzados extremistas. "El último respiro", que Kuczynski también creía posible, no era en todo caso en el porvenir inmediato. Mientras tanto, en Estados Unidos durante la era Clinton se hablaba de prosperidad y de cómo la gran crisis del este asiático, 19971998, no podía seriamente perjudicar al resto del mundo capitalista.
Realmente, surgió al comienzo de este siglo una crisis, la cual no parece alejarse, más bien se profundiza. Pero no tanto a causa de la agravación de las contradicciones internas del capitalismo, que existen, y de las cuales siempre hablan los marxistas. Tampoco por conflictos entre Estados capitalistas-monopolistas, ni entre bloques imperialistas, ni entre potencias colonialistas y sus anteriores colonias, semicolonias, ni entre las actuales potencias emergentes, menos por contradicciones entre la clase trabajadora y la clase capitalista.
La más importante causa de esta crisis es algo muy diferente que los marxistas y otros izquierdistas nunca antes imaginaron como una de sus causas. Me refiero al recalentamiento global, a una catástrofe climática, junto con otras calamidades ecológicas, que surgen de la diaria degradación global del ambiente.
(El hombre piensa mucho en sus derechos, pero poco en sus deberes. Conviene, entonces, una declaración universal de los deberes complementaria de la de los derechos).
Al mismo tiempo, y esta es la segunda causa más importante de la percepción de una crisis, un pronóstico hecho por Donella Meadows y sus coautores, en 1972, en el libro The Limits to Growth se está realizando, esto es, que las reservas de recursos no renovables se están agotando gradualmente.
Como sabemos, desde el comienzo del presente siglo, en el mercado mundial el precio del petróleo, "Die Blut der Welt", como tituló la revista semanal alemana Der Spiegel, esto es, "la sangre del mundo", la más importante fuente de energía para la economía global, ha subido casi continuamente. En círculos científicos bien informados se habla de "peak oil" y muchos pronostican una grave crisis cuando el petróleo no pueda conseguirse, tal como sucedió en el pasado con otras materias primas. También se han incrementado en el mercado mundial los precios del gas natural, el carbón e importantes metales. Y más preocupante, desde 2007, aumentan los precios de los alimentos. Para tranquilidad de la humanidad, hay cambios geopolíticos motivados por la esperanza en el nuevo gas de esquisto, aunque tiene sus bemoles, y la energía proveniente del hidrógeno.
Esta doble crisis, que la veo como una pinza, no es únicamente del capitalismo, como gustarían verla muchos extremistas de izquierda. A la larga, acarrearía inevitablemente el final de la sociedad industrial capitalista e, incluso, una sociedad industrial socialista también perecería.
Hay quienes piensan que la antigua Unión Soviética fracasó, aunque no sólo por eso, debido a una crisis relacionada con los recursos y la ecología.
Ahora bien, si el problema, en parte, es la sociedad industrial capitalista o socialista, ¿es viable, dada la demografía, una sociedad socialista no industrial? ¿Necesariamente tiene que ser industrial una sociedad socialista? Pues bien, la transición hacia una sociedad no industrial y sustentable no puede comenzar sin haber superado el capitalismo. Otra pregunta, entonces: ¿Es posible que el capitalismo colapse por muchas de sus contradicciones internas que señalan los marxistas antes de que nos golpee una crisis más severa originada por una fuerte catástrofe climática y ecológica?

Fotografía: LB, incendio en la esquina de una céntrica avenida caraqueña.

jueves, 4 de octubre de 2012

OTRA PERSPECTIVA

EL NACIONAL - Jueves 04 de Octubre de 2012     Opinión/12
A primera vista
La voluntad revolucionaria
JUAN BARRETO

No se trata de mantenerse atado a una idea de manera religiosa. Debemos situarnos en las urgencias emergentes que la hacen vía práctica. Cabe entonces preguntarse: ¿Es el capitalismo una forma "natural" de organización de la humanidad? ¿Se mantendrá de manera indefinida? O, por el contrario, ¿posee antagonismos suficientemente intensos como para frenar su reproducción? A la construcción de respuestas estamos.
Por ahora, saltan a la vista al menos cuatro antagonismos: la amenaza de una catástrofe ecológica sin precedentes; la inadecuación de la llamada propiedad privada en relación con las formas colectivas del trabajo vivo; el surgimiento de un "general intelec" de la sociedad toda (nuevas tecnologías de la información, biogenética, biocombustibles, etc.); la aparición de nuevas formas de racismo, exclusión, proletarización del consumo y apartheid, en oposición al surgimiento de nuevos dominios de "lo común".
Hablamos de nuevas sensibilidades, sustancia compartida de nuestro ser social, opuesta a cualquier modo de privatización de la vida cotidiana. Sensibilidades biopolíticas que apuntan hacia la resurrección de la idea del comunismo, de lo común. Insistir en la igualitaria idea de la emancipación del trabajo es entender la naturaleza democrática del comunismo.
Desde la antigua Grecia existe una palabra para nombrar la intrusión de los excluidos: democracia. Pero ¿cuál democracia? Una vez un periodista preguntó a Gandhi por ella y el sabio contestó: "Una muy buena idea que el mundo algún día debería probar, a ver cómo resulta, pero para ello debe incorporarse en todos los asuntos y en términos de igualdad a los hoy excluidos. Será necesario abandonar la dominación de castas y de clases". Entonces, no importa cómo llamemos el acontecimiento que persigue la realización del ideal eterno de justicia igualitaria, comunismo y democracia siempre terminan siendo sinónimos si hablamos con franqueza.
A esta verdad histórica le brincan los reaccionarios, con el argumento de la caída del Muro de Berlín y el fracaso del aberrante modelo soviético, por cierto, anticipado por muchos comunistas. Bien podríamos responderles con lo expresado por Robespierre, antes de su decapitación, aquel 8 de termidor de 1794, en su histórica autocrítica, frente a la utopía malograda y estrepitosamente fracasada de la Revolución Francesa: "Hemos cometido horrores inconmensurables. Nos dejamos seducir por la ambición y la convertimos en excusa para el terror.
Para mí ya es tarde, no podré rectificar aunque he cambiado mis ideas. Sin embargo, el anhelo eterno de libertad, igualdad y fraternidad seguirá guiando la vida y la esperanza humana. La voluntad revolucionaria sobrevivirá persistente a cualquier derrota. Esperará paciente y resucitará, como un espectral fantasma el día de su gloria. Porque existen, puedo asegurarlo, almas incorruptibles, sensibles y puras; con esa pasión tierna y serena, impetuosa e irresistible; ese terremoto que es tormento y deleite de los corazones justos y magnánimos, que sienten profundo desprecio por la tiranía; ese fervor compasivo por los oprimidos; ese amor sagrado e irrefrenable por la patria, que es amor aún más sublime y sagrado por nuestros semejantes. Ese ideal algún día alcanzará la meta gloriosa de la especie humana. Sin estos sentimientos una gran revolución languidece y no es más que un estruendoso crimen que sustituye y destruye otro crimen anterior. Afortunadamente, he comprobado que en el seno más íntimo de mis compatriotas más humildes hay una luz maravillosa que llena de esperanzas. Son capaces de dar lo que no tienen, lo comparten todo, cada uno es ser común con el otro. Allí reside la generosa ambición de un mundo nuevo: establecer aquí y ahora, en la tierra, la primera República social del mundo".

viernes, 23 de septiembre de 2011

ESPERANDO POR LA CONTRARRESPUESTA



EL NACIONAL - JUEVES 28 DE JULIO DE 2011 OPINIÓN/7
Ni capitalismo ni socialismo
LUIS UGALDE

En Venezuela vivimos el fin de una ilusión y el forzoso aterrizaje de la nube "socialista" para construir una sociedad más humana, libre y solidaria.

El "socialismo" como respuesta está muerto en el mundo. No así las necesidades y valores humanos que lo buscan. El "capitalismo" está en una crisis sin solución capitalista. Hoy "socialismo" versus "capitalismo" es un debate entre palabras cómodas y anticuadas que no aclaran, sino que impiden.

Hablar de una "sociedad capitalista" es un absurdo, pues no hay tal cosa ni puede haberla.

Una economía pudiera definirse como capitalista, pero una sociedad es mucho más que su economía. El actual malestar de Europa o de Estados Unidos no se resuelve con más capital y más mutilación economicista, sino con el fortalecimiento de valores y dimensiones no económicas de la realización humana.

La palabra "socialismo" confunde más que aclara: Hitler se proclama (nacional) socialista y también Mao, Stalin, Castro y Kim Il-sung, con sus regímenes totalitarios. "Socialista" es también el apellido de envidiables democracias solidarias de economía capitalista, como Noruega y Suecia.

No estamos proponiendo una tercera vía, sino una primera con más clara definición de la sociedad deseable y posible: ¿qué economía, qué poder político y qué relaciones sociales? Tres aspectos de una misma sociedad entrelazados y en interacción. Economías capitalistas conviven con políticas dictatoriales, con monarquías semifeudales y estamentales, con democracias en sociedades individualistas o, por el contrario, en sociedades solidarias y más igualitarias. El Chile de economía capitalista no es el mismo con el dictador Pinochet que con la socialista Bachelet; ni China de partido único comunista y Francia son iguales, aunque sus economías sean capitalistas.

El mundo y Venezuela necesitan avanzar hacia una sociedad con valores e instituciones solidarios, con una política democrática participativa y con una economía de mercado. Tres realidades-instintos diferentes en la sociedad y en la persona humana: 1) el poder, 2) la producción y posesión de bienes y 3) la valoración de la dignidad y convivencia humanas. Ni Cuba, ni Venezuela tendrán un futuro más humano si no cambian decididamente en los tres aspectos. Lo mismo se diga de Estados Unidos, China o Europa. Necesitamos democracia y solidaridad, con economía de mercado.

Es evidente la fuerte influencia de la economía en toda realidad, pero falso que lo económico determine unilateralmente todo, y que lo socio-cultural y lo político sean simples reflejos unívocos de la economía. En la profunda identidad humana trascendente, son decisivas su espiritualidad y valores humanos, y mortal su carencia, por lo que es indeseable una "sociedad capitalista", es decir dominada por el capital.

Economía capitalista significa economía del capital, y lo era en la Europa de 1860 y después, cuando el capital, como rey exclusivo, definía el hecho productivo y la vida. Siglo y medio después, la "economía capitalista" debe ser superada: los otros factores productivos cuentan y la sociedad ­nacional y mundial­ y su política deben señorear su economía y ordenarla a los fines humanos. De lo contrario, la lógica del capital como fuerza desbocada va a destruir la tierra y la convivencia digna de una humanidad de pueblos diversos.

Consideramos que la "economía de mercado" es un instrumento (instrumento, no fin) mejor que otros para el intercambio de bienes y servicios, para el estímulo de la eficiencia y creatividad y la combinación de los factores de producción, y para el mejor servicio a los usuarios.

Pero la economía es ciega y abusiva y ahoga la competencia, sin una sociedad democrática y solidaria, sin fines humanos y sin Estado ni institucionalidad reguladores. Siempre habrá quien gane más o pierda, pero no es aceptable que eso no se regule y que haya personas, clases, naciones, regiones, condenadas ­ellas y sus hijos­ al infierno de los perdedores perpetuos. Es indispensable el renacer de lo público y de la solidaridad frente al individualismo exacerbado: democracia solidaria con economía de mercado como instrumento productivo.

Sin soñar lo imposible no conquistaremos lo posible; pero la pretensión de imponer lo imposible desde el poder siempre será dictadura de muerte.

EL UNIVERSAL, Caracas, 07 de Agosto de 2011
Ugalde, Capitalismo y Mercado
Emeterio Gómez

A los capitalistas (por ser pocos) podemos influirlos éticamente...

Con un inmenso respeto -pero acicateado por la necesidad de debatir la tragedia que vive Venezuela- oso comentar críticamente un artículo de Luis Ugalde: Ni Capitalismo, ni Socialismo, El Nacional, 28/07/11.

En él Luis diferencia -¡demasiado!- entre la Economía de Mercado, que asume y el Capitalismo, al que "le carga la mano". Veamos: "El mundo y Venezuela necesitan avanzar hacia una sociedad con valores e instituciones solidarios, con una política democrática participativa y con una economía de mercado". Y, durísimo contra el Capitalismo: "Hoy, 'socialismo' versus 'capitalismo' es un debate entre palabras cómodas y anticuadas... Hablar de una 'sociedad capitalista' es un absurdo, pues no hay tal cosa ni puede haberla".

Tal vez el Padre Ugalde esté dejando de lado un pequeñito detalle: que toda Economía de Mercado, si de verdad lo es -o sea, si asume con firmeza la Libertad Individual- necesariamente evolucionará ¡¡hacia una Economía Capitalista!! Y de manera inevitable aparecerán los miserables capitalistas, es decir: los que se atreven a asumir riesgos, los emprendedores, innovadores, creativos o, simplemente, los que se dedican a detectar oportunidades de inversión. Gracias a ellos la economía crecerá, se pagarán más impuestos que permitirán ayudar a los pobres; habrá sindicatos, derechos sociales, humanos, welfare state... ¡¡y en muy poco tiempo se empezará hablar de Capitalismo Popular y Solidario!!

Pero el verdadero problema de diferenciar el Mercado del Capitalismo, no es que aquél lleve a éste en sus entrañas, sino que el Mercado ¡¡tiene menos posibilidades!! que el Capitalismo de asumir las exigencias éticas de Ugalde: "una sociedad con valores e instituciones solidarios". Sé que no es fácil aceptarlo, pero la Tasa de la Ganancia -la esencia del Capital- está mucho más cerca de la Moral que el Valor de Cambio, el alma del Mercado. Porque éste es una realidad estrictamente natural y en la Naturaleza no cabe ni un ápice de Ética.

Para decirlo con palabras de Ugalde: ciertamente "es indeseable una sociedad dominada por el Capital", pero ¡¡mucho más indeseable, es que esté dominada por el Valor de Cambio!! Porque a los capitalistas (por ser pocos) podemos influirlos éticamente; pero al Valor de Cambio, que -gracias a la Globalización- involucra a miles de millones de oferentes y demandantes, es imposible "hablarle" de Moral. De tan concentrado en pocas manos que hoy está el Capital, él empieza a poder asumir el problema ético; y se vislumbra ya la mencionada nueva etapa que vivirá la Humanidad: el Capitalismo Popular y Solidario. Los empresarios, sin la menor duda, le llegarán a los valores antes que los políticos y podremos entonces insuflarle a la Empresa una dimensión Espiritual. Ya en el Primer Mundo se habla de ello, incluso con ese nombre, Padre: "Capitalismo Espiritual".

El centro de todo, Luis, es que esa Sociedad Capitalista a la que tu llamas "indeseable" (y que, aunque digas lo contrario, NO "es un absurdo", y SÍ "hay tal cosa y puede haberla") no sólo está en condiciones de asumir la Ética, sino que ella es ¡¡una de las pocas esperanzas que la Humanidad tiene de asumirla!! Porque, tal como ya dije, el otro sector que podría hacerlo -los políticos- no se lo plantean siquiera; y porque a medida que el Capital se concentra y el poder de las Empresas aumenta, más dominio consciente (o sea, potencialmente ético) tienen éstas sobre sí mismas. Ya parimos la noción de Responsabilidad Social de la Empresa; que no es todavía la Responsabilidad Moral... ¡¡pero "ahí vamos", Padre!!

viernes, 19 de agosto de 2011

NOTICIERO RETROSPECTIVO







- Luis Ugalde y la revolución capitalista. SIC, Caracas, nr. 373 de 04/75.
- La pequeña empresa en Venezuela. Debates IESA, Caracas, vol. V, nr. 1 de 07/99.
- Kim Fuad y el cierre de la información petrolera. SIC, nr. 421 de 01/80.
- Ramón Losada Aldana entrevistado por Andelle Yánez: "La miseria crece a ritmos alarmantes". Tribunal Popular, Caracas, 04/11/88.
- Miguel A. Rodríguez F. "El verdadero origen de la deuda". SIC, nr. 469 de 11/84.
- Amado Fuguet. "El convenio de refinciamiento (de la deuda externa), El Nacional, Caracas: I (05/04/86); II (06/04); III (07/04); IV (08/04); y V (09/04).
- Edgar Achong V. "El origen de la deuda externa". Estudios Sociales, ULA, Mérida, nrs. 1 y 2 de enero-diciembre /86.

Fotografía: Marzia Piazza. Momento, Caracas, nr. 719 del 26/04/70.