Mostrando entradas con la etiqueta Luis Buttó. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Buttó. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de abril de 2020

CONTINUA DESCONSTITUCIONALIZACIÓN DE LA LOFAN

Gobierno crea nueva ley de la FAN bajo el secretismo constituyente
Luis Alberto Buttó enfatiza que el gobierno aceita la identificación castrense con el proyecto político que circunstancialmente gobierna el país
Agencias / Maracaibo / diariolaverdadweb@gmail.com

El 29 de enero, el gobierno concretó, a través de la asamblea constituyente, el anuncio de Nicolás Maduro de una nueva norma militar: la Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional (FAN), la quinta reforma de la estructura castrense desde 2003.
Y el constituyente Francisco Ameliach confirmó que la milicia fue insertada "como un componente de la Fuerza Armada de carácter especial"
Del texto de la ley no se han conocido detalles más allá de la legalización de la milicia, cuya incorporación a la institución fue rechazada por el pueblo en el referido constitucional del dos de diciembre de 2007.
"La constituyente fue creada para que el gobierno justificar cualquier arbitrariedad. Y esto se cumple con esta nueva ley de la FAN que no puede llamarse constitucional porque, jurídicamente, todas las leyes deben ajustarse a los principios y valores de la Carta Magna.
Lo que si procede es que una vez que se promulga la Constitución, tras un referéndum, se aprueban leyes que se adecuan al texto", enfatizó el constitucionalista Juan Carlos Apitz.
El jurista recordó además que las bases comiciales constituyente de 2017 remiten al mismo Estatuto de Funcionamiento de la ANC de 1999, según el cual su única función es producir una nueva Constitución. De allí que Apitz puntualizó que cualquier otra cosa es un invento, una vía para disfrazar intenciones políticas.
"Llama la atención que la ANC para dictar una Ley Constitucional invoque los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución más no su Estatuto de Funcionamiento", advirtió Apitz.
Buttó llamó la atención, además, sobre el hecho de que la modificación de la estructura castrense, encargada de la integridad territorial, se haya forzado fuera del Poder Legislativo sin un debate nacional y sin modificar los artículos de la Constitución.
Refirió que la institución armada ha pasado desde el expresidente Hugo Chávez hasta Maduro por tres grandes procesos: adiestramiento, modernización y transformación. Este último ha implicado la transformación de la FAN para convertirla en una institución al servicio de una parcialidad, lo cual es contrario a la esencia profesional prevista en el artículo 328 de la Constitución.
"La imposición de la milicia no es una innovación. En la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (Lofan) de 2003 se incluyó a la milicia territorial, en la de 2005, convirtieron a los teatros de operaciones los convirtieron en las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) que une al componente operativo con lo cívico militar. Asimismo, en 2009, se rompió totalmente la institucionalidad de la FAN con toda la estructura de la milicia, y, en 2014, se resumió la nueva doctrina.  
Luis Alberto Buttó enfatiza que el gobierno aceita la identificación castrense con el proyecto político que circunstancialmente gobierna el país. El nuevo instrumento consolida el viraje castrense advierte el vicealmirante Jesús Briceño García. Y el constituyente Francisco Ameliach confirmó que la milicia fue insertada "como un componente de la Fuerza Armada de carácter especial"
El 29 de enero, el gobierno concretó, a través de la asamblea constituyente, el anuncio de Nicolás Maduro de una nueva norma militar: la Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional (FAN), la quinta reforma de la estructura castrense desde 2003. Del texto de la ley no se han conocido detalles más allá de la legalización de la milicia, cuya incorporación a la institución fue rechazada por el pueblo en el referido constitucional del dos de diciembre de 2007.
"La constituyente fue creada para que el gobierno justificar cualquier arbitrariedad. Y esto se cumple con esta nueva ley de la FAN que no puede llamarse constitucional porque, jurídicamente, todas las leyes deben ajustarse a los principios y valores de la Carta Magna. Lo que si procede es que una vez que se promulga la Constitución, tras un referéndum, se aprueban leyes que se adecuan al texto", enfatizó el constitucionalista Juan Carlos Apitz.
El jurista recordó además que las bases comiciales constituyente de 2017 remiten al mismo Estatuto de Funcionamiento de la ANC de 1999, según el cual su única función es producir una nueva Constitución. De allí que Apitz puntualizó que cualquier otra cosa es un invento, una vía para disfrazar intenciones políticas.
"Llama la atención que la ANC para dictar una Ley Constitucional invoque los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución más no su Estatuto de Funcionamiento", advirtió Apitz.
El abogado añadió que la constituyente dictó las “normas para garantizar el pleno funcionamiento institucional de la ANC en armonía con los poderes públicos constituidos” en Gaceta Oficial No. 6323 Extraordinaria del 8 de agosto de 2017 con las cuales justificarían las “leyes constitucionales”.
Por su parte, Luis Alberto Buttó, analista militar, sostuvo que enfatizó que la ANC se extralimitó en sus funciones, cuando la producción de leyes corresponde a la Asamblea Nacional (AN). En ese sentido, dijo que el objetivo claro es "aceitar la identificación castrense con el proyecto político que circunstancialmente gobierna el país".
Buttó llamó la atención, además, sobre el hecho de que la modificación de la estructura castrense, encargada de la integridad territorial, se haya forzado fuera del Poder Legislativo sin un debate nacional y sin modificar los artículos de la Constitución.
Colombia en "alerta máxima"
Refirió que la institución armada ha pasado desde el expresidente Hugo Chávez hasta Maduro por tres grandes procesos: adiestramiento, modernización y transformación. Este último ha implicado la transformación de la FAN para convertirla en una institución al servicio de una parcialidad, lo cual es contrario a la esencia profesional prevista en el artículo 328 de la Constitución.
"La imposición de la milicia no es una innovación. En la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (Lofan) de 2003 se incluyó a la milicia territorial, en la de 2005, convirtieron a los teatros de operaciones los convirtieron en las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) que une al componente operativo con lo cívico militar. Asimismo, en 2009, se rompió totalmente la institucionalidad de la FAN con toda la estructura de la milicia, y, en 2014, se resumió la nueva doctrina bolivariana", explicó el vicealmirante Jesús Briceño García.
Briceño García, excomandante de la Armada y presidente de la comisión especial para la reinstitucionalización de la FAN, calificó a la nueva ley como una aberración. Destacó que, al mismo tiempo, es "una mampara para la milicia". Señaló que la propuesta trabajada desde la AN, elimina a la milicia debido a su inconstitucionalidad porque implica consolidar el peso político que se ha otorgado al sector castrense, al incorporar a los cuarteles a individuos con una línea ideológica servil al chavismo, bajo el acomodaticio concepto de la unión cívico militar.
Orden cumplida
El constituyente Francisco Ameliach (militar retirado) dijo que fue acatada la orden de Maduro sobre la aprobación de la Ley Constitucional de la Fuerza Armada y dio unas píldoras sobre la norma.
"La Ley de la FAN tiene 3 ejes fundamentales: 1) sus bases ideológicas - doctrinales; 2) el fortalecimiento del empleo conjunto de sus componentes; 3) organización popular para la defensa", indicó Francisco Ameliach.
Durante su presentación ante la constituyente, Ameliach esgrimió que a la ley vigente le faltaba "el pueblo apoyado por la Fuerza Armada y no al revés. Y en esta ley se incluye a la milicia como un componente de la Fuerza Armada de carácter especial".trina bolivariana", explicó el vicealmirante Jesús Briceño García.
Además, Ameliach dijo que en la nueva legislación se fortalece el Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada (Ceofanm), como parte del sistema de defensa territorial, así como el aspecto ideológico. En el primer artículo, se declara a la FAN como "bolivariana, antiimperialista y antioligárquica".
El ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, aseveró que el pueblo fue quien aprobó los cambios en la institucional armada. "Ante las agresiones imperiales, allí está la respuesta del pueblo, aprobando los cambios que definitivamente necesitaba la FAN para seguir abriéndose paso en estos tiempos históricos de independencia y defensa de nuestra dignidad nacional", arguyó.
"Ante las agresiones imperiales, allí está la respuesta del pueblo, aprobando los cambios que definitivamente necesitaba la #FANB para seguir abriéndose paso en estos tiempos históricos de independencia y defensa de nuestra dignidad nacional", aseveró el GJ @vladimirpadrino. pic.twitter.com/p3bAQh1FfQ
— Prensa FANB (@FanbPrensa) January 29, 2020
Pese a que la FAN ni la constituyente no han informado detalles sobre la consulta de la nueva ley, ni los debates que habrían realizado, el titular castrense afirmó: "Agradezco todos los conceptos emitidos en torno a la FAN, lo cual deja ver el nivel de claridad histórica que tiene nuestro pueblo representado en esa plenipotenciaria asamblea constituyente".
El diputado Luis Barragán (Fracción 16 de julio), quien analiza el desempeño de la FAN, advirtió que avanza, a pasos agigantados, el proyecto revolucionario para emparejar a la institución armada con su homóloga cubana.
"Estas modificaciones en la Fuerza Armada se han han hecho sin debate, con lo cual se confirma que la constituyente es una suerte de congreso permanente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La historia de la Lofan refleja la desconstitucionalización del sector castrense", esgrimió el diputado Luis Barragán.
Para Barragán, se afianza el Estado Cuartel implantado, a la fuerza, por Chávez. "Fruto de un masivo e impúdico fraude electoral, a la tal constituyente se le ha ocurrido una nomenclatura extraña para incurrir en una nueva estafa: so pretexto de otra constitución, sólo ha aspirado a darle soporte por más de dos largos años a la dictadura, lesionando severamente a la institución castrense con las milicias como un componente especial que afectará su estructura, organización y financiamiento dándole otra perspectiva al monopolio lícito de la fuerza en un Estado definitivamente desnaturalizado y  confundido con el partido que lo controla, desfigurándolo", afirma.

01/02/2020:

viernes, 19 de abril de 2019

ACTOS OFICIALES

EL UNIVERSAL, Caracas, 1914. 19 de Abril, Independencia, 1914, Actos oficiales.


19 de abril de 1810: conquista de la autonomía
Ángel R. Lombardi 

El 19 de abril de 1810 representa el inicio formal de la Independencia de Venezuela, o en todo caso, el primer paso autonomista.

En esa histórica jornada un grupo de venezolanos del sector blanco criollo y algunos españoles alrededor del Cabildo en la ciudad de Caracas, se aliaron para organizar un movimiento conspirador cívico/militar que depuso a las autoridades realistas que estaban al frente de la Capitanía General de Venezuela. Esta conspiración, que devino en un “Golpe de Estado”, según el punto de vista de algunos historiadores españoles  que han estudiado el proceso, ha sido un acontecimiento emblemático dentro de la historiografía de Venezuela. Venezuela en esa jornada dio su primer paso como república y nación independiente; por ello es obvio que esa jornada haya sido convertida en casi un mito fundacional más que un acontecimiento histórico percibido dentro de un proceso de larga duración que entronca directamente con el período colonial y el pasado indígena, y lo que hemos sido posteriormente desde que accedimos a la vida republicana.

Desde el punto de vista de los contemporáneos partidarios del realismo, el 19 de abril de 1810 inauguró una era de horror y males sobre todas las provincias de Venezuela. Hecatombe política que puso en cuestión la legitimidad de la unidad imperial entre España y sus colonias. Las antiguas previsiones y alertas de Abalos, Aranda y otros funcionarios reales que conocían y habían mostrado preocupación sobre el futuro y permanencia de España en América venían a cumplirse. El sentimiento autonomista criollo imbuido de una identidad americanista propia, encontró en la usurpación napoleónica el pretexto adecuado para manifestarse de una manera decidida.

Las autoridades realistas más importantes en ese entonces, con el capitán general en ejercicio, don Vicente Emparan, a la cabeza, fueron expatriadas hacia distintos destinos, entre ellos los Estados Unidos y las otras posesiones españolas vecinas a Venezuela.

El movimiento secesionista fue llevado a cabo por algunos de los antiguos conspiradores del fallido intento de crear una Junta en el año 1808. Fue un golpe bien orquestado, que contó con la colaboración de civiles y militares que ante las noticias negativas que se recibieron sobre el curso de la guerra en la Metrópoli, decidieron actuar para asumir el control del Gobierno por sus propias manos y en representación del mismo rey Fernando VII. No hubo ni derramamiento de sangre ni la necesidad de militarizar a la sociedad caraqueña. La mayoría de los líderes criollos invocaron razones y principios jurídicos para hacer recaer la legítima autoridad del Gobierno en una Junta bajo los auspicios del Cabildo caraqueño como genuino representante de la soberanía popular ante la ausencia del Rey.

La disolución de la Junta Central debido a la invasión de la región de Andalucía en España por parte de los franceses en los primeros meses del año 1810, trajo como consecuencia el nacimiento de la Regencia,  órgano facultativo, integrado por cinco personas, encargado de mantener el funcionamiento del gobierno español dentro de una nación prácticamente ocupada por fuerzas extranjeras y de unas posesiones ultramarinas completamente incomunicadas. Precisamente, el principal argumento de los juntistas caraqueños para hacerse con el control del Gobierno colonial, fue el de considerar a la Regencia y las distintas corporaciones que le precedieron en España como ilegítimas en garantizar la representación popular y americana.

Ni los criollos ni los españoles que se sumaron a la acción del 19 de abril sospecharon las desastrosas consecuencias que traería para el país semejante paso. La mayoría pensó y creyó que lo que se estaba haciendo era lo correcto ante las delicadas circunstancias que atravesaba la Madre Patria. Se temía que los franceses luego de ocupar España se trasladasen a las Américas y reclamaran para sí estos territorios; tampoco se quería que los ingleses sustituyeran a la antigua Metrópoli ni que el orden social interno quedase alterado. El movimiento autonomista caraqueño pretendió hacer un cambio de administración y de gobierno a través de los cauces más pacíficos y sin sobresaltos. El orden tenía que mantenerse inalterable resguardando la paz y la seguridad. Los bandos y proclamas emitidos por la Junta caraqueña estuvieron orientados en ese sentido en los días posteriores al suceso.  Los españoles de nacimiento no fueron percibidos como enemigos ni rivales, sino por el contrario, se les pidió su más ferviente colaboración ante la nueva situación;  de igual manera se hicieron rápidos llamamientos a los cabildos de las otras provincias que integraban la Capitanía General de Venezuela para que reconocieran las nuevas autoridades caraqueñas y evitar, con ello, las disensiones internas que pudiesen alterar la paz.

En el plano internacional los caraqueños se apresuraron a buscar el reconocimiento diplomático y para ello enviaron embajadores a los Estados Unidos e Inglaterra. La actividad económica/comercial se liberalizó y se orientó hacia los “Amigos y Neutrales”.  Los “revolucionarios” caraqueños hicieron todos los esfuerzos posibles para disimular cualquier actitud sospechosa de radicalismo tanto en lo interno, con relación a la población civil, como en la arena internacional. Pero las agujas del reloj de la Historia se activaron y de manera irreversible. El acto autonomista llevó a los criollos de Venezuela a asumir un protagonismo siempre aspirado, pero pospuesto y desalentado por las autoridades realistas de procedencia peninsular. El ingreso a la modernidad política tuvo para los criollos un costo terrible en ese momento insospechado.

Venezuela, dentro del ámbito colonial, para los momentos en que ocurre el movimiento juntista, era un espacio económicamente próspero y relativamente tranquilo de paz social;  y esto, en vez de contribuir a la inhibición de los criollos en asumir algún tipo de protagonismo político, lo que hizo fue generar un efecto contrario. Los criollos, blancos en su mayoría, dueños de las más importantes fortunas del país y herederos de los primeros conquistadores del siglo XVI, llegaron a interiorizar un sentimiento de identidad y orgullo alrededor del propio terruño. España cada vez se volvía algo remoto y difuso; sus pesados controles burocráticos, las largas distancias y las lentas comunicaciones, la arbitrariedad y el despotismo de sus funcionarios, las trabas al comercio, la inmoralidad en el comportamiento de muchos sacerdotes y, sobre todo, el relajamiento en las costumbres y la disciplina social por el abandono de la Metrópoli, hicieron creer a los criollos que había llegado el momento histórico para actuar. Aunque hay que reconocer que en un primer momento la ruptura con la Madre Patria se aspiró a que fuese algo pactado y sin traumas.

Ya desde España los movimientos juntistas se habían desarrollado con una vitalidad impresionante desde el mismo año 1808, constituyéndose en los principales focos de la resistencia contra el invasor francés. La Junta Central Gubernativa del Reino instalada el 25 de septiembre en Aranjuez, hizo esfuerzos por reunirlas a todas bajo una única dirección, intentando con ello establecer la unidad en el esfuerzo de la guerra. Entre lo más destacable hay que señalar que orientó sus principales proclamas y manifiestos en reconocer el protagonismo popular ante la ausencia del Monarca. Igualmente anunció en abril del año 1809 el llamado a la elección de diputados, tanto en la península como en América, para las Cortes Nacionales que se abrirían en 1810. Los españoles, impulsados por las circunstancias, estaban llevando a cabo una auténtica revolución política, aunque sin plantearse aún sus dirigentes una radical ruptura con las principales instituciones del Antiguo Régimen; estos cambios no pasaron desapercibidos entre los súbditos americanos de ultramar.

En los primeros meses del año 1810 la situación política y militar en España fue de completa confusión. La Junta Central se había disuelto en enero dando paso a una Regencia de cinco miembros  y la guerra se consideró perdida. Las noticias que los americanos pudieron recibir desde el año 1808 fueron completamente fragmentadas e irregulares; se impuso un filtro que distorsionó la preciada información sobre asuntos tan vitales como la misma supervivencia de la Metrópoli. Y a pesar del aislamiento, los americanos se mantuvieron pendientes, preocupados y atentos sobre el destino final de España. Fue precisamente en esos dos años cuando más se discutió sobre la conveniencia de los criollos por asumir un mayor protagonismo dentro de la sociedad colonial. Entre esas escasas noticias hubo una que causó especial impacto sobre los criollos, y no fue otra que la proclama de la Junta Central que consideró a los “Dominios Americanos como partes integrantes y esenciales de la Monarquía Española”.

En Venezuela la elección del representante a las Cortes españolas de 1810 estuvo cargada de polémica ya que la elección recayó en el regente Joaquín de Mosquera, considerado por los criollos como enemigo de su clase social. Todo nos indica que esta elección no fue algo transparente y que se hizo fraudulentamente con la complicidad del capitán general en ese entonces, don Juan de Casas. Los balbuceantes decretos democráticos españoles tuvieron que enfrentar unas fuertes resistencias de parte de las autoridades monárquicas en América, renuentes a compartir las prerrogativas tanto del poder como de la autoridad que emanaba de sus investiduras. Para los criollos estos agravios se sumaban a muchos otros y les sirvieron para justificar su irrupción el 19 de abril de 1810.

La jornada del 19 de abril estuvo justificada tanto por los hechos militares en España, como por toda una argumentación de carácter histórico como de principios jurídicos, llevados a cabo por los líderes políticos e intelectuales criollos que decidieron actuar. 

 Para los caraqueños las noticias que conocieron sobre la disolución de la Junta Central en Andalucía como efecto de la invasión de esta región por las tropas napoleónicas, fue el hecho determinante para la toma del poder. Las autoridades realistas se volvieron de pronto ilegítimas y por lo tanto su autoridad precaria. El “pueblo”, reunido alrededor del Ayuntamiento, asumió la soberanía popular como fundamento de la representación política de la sociedad ante la ausencia del Monarca.

El capitán general don Vicente de Emparan y otros colaboradores de su entorno habían sido nombrados por Murat, en el momento de la Capitulación de las autoridades españolas ante las francesas a su entrada en Madrid en el mes de mayo del año 1808.  Esta acusación hecha por los criollos juntistas no sólo buscó desacreditar a la principal autoridad de la Provincia, sino que con ello hizo alarde de patriotismo. No hay que olvidar que el principal argumento de los criollos caraqueños fue preservar con el nuevo gobierno los derechos secuestrados del rey don Fernando VII, ante la sospecha de afrancesamiento de las principales autoridades españolas en Venezuela y la amenaza de invasión por parte de Napoleón al país

Fuente:

En torno al 19 de abril de 1810
Luis Alberto Buttó 

Oprobiosa es la tarea de quien se dedica a ideologizar la interpretación de los hechos históricos al tergiversar deliberadamente la lectura

que de ellos debe hacerse con la aviesa intencionalidad de estructurar una falsa conciencia de la realidad vivida y por vivirse. Oprobiosa e inútil al mismo tiempo; esto último porque se desperdicia irremediablemente el intelecto involucrado en tan vergonzosa faena. El erotizado y/o tarifado que se desliza a la condición de peón del veneno que de este comportamiento se desprende olvida con torpeza que, por su limitada condición humana, le es menester imposible negar, ocultar y/o modificar la real esencia de los sucesos pasados, en tanto y cuanto no hay entre nosotros semidiós alguno con la suficiente capacidad de alterar el significado y alcances de lo ya acontecido. Sin embargo, hay quienes no sienten prurito en trascender los linderos de la verdad y se empeñan en arrogarse el papel de arcángeles de la historia, en aras de alterar desembozada y siniestramente la exactitud de lo ocurrido. Inexactos e insinceros; doble acto de maledicencia frente a lo que salta a la vista.      

Así las cosas, no extrañan ciertas apreciaciones radicalmente equivocadas, cuando no palmariamente falseadas, sobre hechos históricos desencadenados en el período republicano venezolano. Ejemplo vivamente ilustrativo de lo dicho lo constituye la reiterada alusión que plumíferos al servicio de poderes despóticos de ayer u hoy hicieron y hacen de la desafortunada convicción asumida por Simón Bolívar en torno al supuesto alumbramiento de la patria en el seno de un vivac y acerca de que la Venezuela de su época debía caracterizarse recurriendo a la simbología de un cuartel. Nada más desbarrado en el ideario bolivariano, pero, al mismo tiempo, nada tan recalcado en los intentos de los círculos asociados al espíritu y prácticas pretorianas por deformar la historia, a través de sus tristes amanuenses, con el objetivo de justificar, impúdicamente, la extensión ad infinítum y ad náuseam del opresor proyecto político emprendido por aquellos que desde siempre y por siempre han representado y representarán la antiestética cara del poder.

Se equivocó de plano Bolívar en la infeliz afirmación traída a colación porque, en verdad, la patria venezolana fue engendrada en el alma, corazón y mente de lo más granado de la elite civil políticamente activa a principios del siglo XIX. La rebeldía manifestada el 19 de abril de 1810, la posterior declaración de independencia de julio de 1811 y la consecuente creación de la república única e indivisible que ha prevalecido hasta la contemporaneidad en el territorio sito al norte del subcontinente sudamericano, fue, sin lugar a dudas posibles, un proceso netamente civil. No hay de otra. En consecuencia, es cuestionable y repudiable que a estas alturas del estado del arte se pretenda presentar cualesquiera interpretaciones contrarias a esta característica definitoria de los hechos fundacionales de nuestra nación.

Para puntualizarlo en la única dimensión posible: amén de la expuesta, no cabe ninguna otra interpretación sobre el origen, esencia y significado de la autodeterminación asumida en abril de 1810 y concretada con todas las de la ley en julio de 1811. Los auténticos padres de la patria fueron mayoritariamente civiles y, como tal, el proyecto que echaron a andar nació siendo civil por los cuatro puntos cardinales y desde cualquier punto de vista. Ése fue su signo distintivo. Esa cualidad está esculpida de manera indeleble en el ADN del proceso republicano.

Fenómeno histórico completamente distinto es la circunstancia de que la independencia haya tenido que sostenerse y/o defenderse con la acción de hombres a caballo y lanza en ristre. Por supuesto que ayuda a definir un hecho el derrotero que éste sigue una vez iniciado, pero eso, bajo ningún concepto, se traduce en que irresponsablemente se pueda trabucar el contenido intrínseco que condujo a su gestación. Como ante a cualquier evento histórico, la guerra de liberación venezolana sólo puede ser estudiada y comprendida de manera integral al ubicarla en el contexto exacto en que se produjo; es decir, evitando incurrir en anacronismo, el más vergonzoso de los errores cometidos por «historiadores» que desvirtúan el legado de su formación, o por aprendices de brujo que se lanzan al ruedo autoproclamándose pomposamente cultores de la ciencia histórica. La ignorancia, al igual que la mentira, es por definición atrevida.

Hay que dejarlo en claro y repetirlo hasta la saciedad cuantas veces sea necesario: la masa crítica que con su ánimo, ideas y esfuerzo soñó, impulsó y definió la colocación de la piedra liminar de la autodeterminación venezolana se gestó en el politizado sector civil de principios del siglo XIX. Argumentar en contrario y pontificar que los iniciales y decisivos pasos de nuestra caminata emancipadora los guiaron hombres de uniforme es no entender y/o trabucar el legado histórico concreto de esos días definitorios. La Venezuela que hoy conocemos es el resultado de la audacia, voluntad y decisión de próceres auténticos (por civiles), inexplicable y tendenciosamente marginados de la historiografía oficial u oficiosa. Gústele a quien le guste y disgústele a quien le disguste, la patria que siempre hemos tenido fue procreada por civiles y para entender y explicar de manera cabal aquel alumbramiento es absolutamente inapropiado recurrir al eufemismo-falacia «movimiento cívico-militar». Quien así procede es porque posee mentalidad subalterna pretoriana, manifiesta o subyacente.  Su condenable objetivo es avalar en los días que corren, como lo hicieron otrora, la inconveniente y abusiva intervención militar en política, secular y desafortunada constante histórica presente en estos lares.

El 19 de abril de 1810 el Capitán General de la época contaba con los armas, pero los ideólogos de la libertad, inteligentemente, se apuntalaron en la gente para vencer la resistencia del representante del orden establecido de ir a Cabildo; inevitable era que la ecuación se resolviese en contra de la legitimidad perdida. Es harto conveniente no olvidar esa magistral lección de cómo se gestó y concretó aquel gigantesco salto hacia lo que terminó siendo la definitiva independencia político-territorial de esta tierra, en especial porque pasadas dos centurias todavía hay quienes persisten, de manera absurda e infantil, en invocar héroes de chistera que, valga la aclaratoria, nunca han existido. Ya debería haberse aprendido que los proyectos corporativos no desembocan en proyectos nacionales. Cuando amanece, el cielo es azul, no de otro color.     

En su especificidad, los hechos históricos no se repiten, pero, ¡vaya que enseñan!

Fuente:

sábado, 15 de diciembre de 2018

CONVICCIÓN

Tan importante es la Ley del BCV como la de Defensa de la Autonomía Universitaria

“Nos identificamos plenamente con la universidad que reclama sobriedad, constancia y profundidad a la Asamblea Nacional respecto al gravísimo problema que la aqueja”, expresó el diputado Luis Barragán al referirse a las reciente posturas de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB) en la materia.

En efecto, la entidad gremial, a través de su presidente y secretario general, profesores William Anseume y Luis Alberto Buttó, recordó que semanas atrás el parlamento dio un debate inconcluso sobre el problema de la educación en general y, apenas,  sobre la educación superior en particular,  declarando la llamada emergencia educativa compleja.  Sin embargo, enunciados, como los de la Ley de Defensa de Autonomía Universitaria, la del Ejercicio Docente, e, incluso, la idea de un voto de censura contra el ministro de Educación, no ameritaron de un esfuerzo adicional de la plenaria.

“Coincidimos y nos identificamos con la propuesta de una Comisión Especial  de Defensa de la Universidad Venezolana, planteada por  la APUSB, pues, la materia merece el testimonio de la más alta atención, real y convincente del parlamento. Hay responsabilidades intransferibles que la Asamblea Nacional debe afrontar y, tal como lo argumentamos a cámara plena (https://www.youtube.com/watch?v=cbvCOIauQtM),   y proyectos muy concretos de leyes, como el de Defensa de la Autonomía Universitaria, contribuyen a una específica movilización ciudadana, a la actualización de un diagnóstico y al consenso de las iniciativas a impulsar bajo los consabidos riesgos y peligros”.

Recordó el diputado Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, que la APUSB, por cierto, cuyas autoridades han sido recientemente reelectas,  solicitó desde 2017 el más amplio debate sobre la materia, proponiendo el proyecto en cuestión.

“Siendo tan apremiante la situación del sector, dinamitada la propia universidad desde distintos ángulos, no entendemos por qué se inicia la discusión de una reforma de la Ley del Banco Central, mas no de defensa de la universidad. O, peor aún, cómo una ley tan importante como la del BCV entra a la cámara por la puerta traerá del silencio, pues, no hubo debate, y ni siquiera la universidad asediada cuenta con la posibilidad de herramientas a la mano”.

De nuevo, la Fracción 16 de Julio manifestó su solidaridad con el gremio profesoral de Sartenejas: “Algo más que una incómoda relación, sugiriendo riesgos y peligros, no olvidemos que los profesores y estudiantes de la Simón Bolívar lidian con el problema de un vice-rector académico, nombrado a dedo por esta dictadura”.

17/10/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/10/17/fraccion-16-de-julio-el-parlamento-esta-en-deuda-con-las-universidades-video/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/julio-est-16-fraccin-431437/996358
https://venezuelaunida.com/fraccion-16-de-julio-el-parlamento-esta-en-deuda-con-las-universidades-video/
https://apuntoenlinea.com/2018/10/17/fraccion-16-de-julio-el-parlamento-esta-en-deuda-con-las-universidades-video/

sábado, 29 de septiembre de 2018

PROBLEMARIO

Nota previa: Concluyendo la semana, coincidimos deliberadamente algunos columnistas respecto al problema universitario.  Con excepción de la entrega de Jesús Silva R. que sirve para el contraste, y la de José Rafael Herrera, aunque había anunciado el texto días antes, a través de un grupo de WhatsApp, el resto acordamos un poco la materia en el intento de una mayor sensibilización que, al parecer, tuvo alguna incidencia, junto a la sesión del martes próximo pasado de la Asamblea Nacional que abordó el asunto en el contexto general de la crisis educativa. La muestra está encabezada por la fotografía de una ilustración, tomada en Metro Center, cercano al Palacio Legislativo por Raúl Pulido, quien hizo señalamientos muy concretos en el diario La Verdad del estado Vargas (LB).

UCV, Requesens y cura al hampa universitaria
Jesús Silva R.

Con 20 años dando clases a nivel universitario sin una mancha en mi expediente legal y derrotando atentados de la derecha criminal antichavista, doy fe de que Venezuela vive el peor momento de sus universidades autónomas. Es así que el 24 de septiembre de 2018 la UCV puso su aula magna al servicio del partido Voluntad Popular y otros grupos opositores para una declaración de conflicto contra la paz de Venezuela. Lejos de ser hoy casa de estudios, la muy mal administrada UCV es manejada como partido político y campamento planificador del terrorismo guarimbero, al mando de la rectora vitalicia con aspiraciones presidenciales Cecilia García Arocha.

Como si fuera poco, desde las profundidades delirantes de aquel acto de conspiración, donde mucho se dijo sobre cómo y cuándo se tumbará al gobierno nacional, recibo un tuit en esa misma fecha de quien erráticamente ejerce como representante estudiantil en UCV, la señorita Rafaela Requesens, hermana de Juan Requesens, vinculado al magnicidio frustrado contra el Presidente Nicolás Maduro según fuentes oficiales:

“Deja de hablar tantas estupideces @Jesus_Silva_R . Si tienes algo que decir, vente a la UCV y me lo dices en la cara. Aprende a ser hombresito. La UCV te quedó GRANDE”.

Mi exalumna (quien al igual que su hermano ha debido graduarse hace años pero no lo logra por que se distrae en el ejercicio de la anti política) me invita a un encuentro personal en términos amenazantes, recordándome su desapego a las formas democráticas y su peligrosa inclinación al uso de la violencia que caracterizan a las bandas armadas que desde la FCU UCV y el grupo estudiantil fascista Impulso 10 (cuna de los Requesens donde se mezclan radicales de PJ, VP y AD) operan en la universidad contra chavistas y todo aquel que sea un adversario político.

Como vigente profesor de Derecho y estudios políticos en UCV recientemente ratificado con inamovilidad por sentencia del TSJ en Sala Constitucional según expediente 15-1131 y reiterando que no existe contra mi ninguna denuncia formal en fiscalía, tribunal ni ninguna otra instancia legal de Venezuela (difamaciones en Internet no tienen valor legal), rechazo la violencia delictiva que dirigentes profesorales y estudiantiles ejercen abiertamente desde UCV y otras universidades en perjuicio de todo el pueblo venezolano.

Asimismo hago un llamado al Estado revolucionario a que se investiguen los presuntos delitos que se cometen dentro de la UCV, tales como convocatoria a insurrección, asociación para delinquir, conspiración, preparación de protestas armadas y violentas, incitación al odio, microtráfico de drogas, peculado de uso en el caso de aula magna y estadio universitario que se destinan a actividades no universitarias sino a políticas y mercantiles.

UCV no es una república, ella es una institución de Venezuela y le debe obediencia a la Constitución y a las leyes venezolanas. No se puede ser indiferente ante la amenaza de violencia que pudiera nuevamente teñir de sangre las calles del país con la manipulación de miles de jóvenes adoctrinados que desde UCV son llevados a confrontar la fuerza pública en las famosas guarimbas terroristas.

El instrumento jurídico y político para la refundación democrática y el exorcismo (eliminación de fuerzas delictivas) en la UCV y otras autónomas se llama Ley Constituyente de Universidades, una propuesta humildemente de mi autoría que circula por Internet y hace posible profundizar la democracia mediante el sufragio universal para que todos los inscritos en el CNE escojan a los rectores universitarios. La ANC tiene la posibilidad de aprobarla y salvar a la Patria de nuevos escenarios de terrorismo guarimbero que se preparan desde trincheras universitarias secuestradas por el fascismo enemigo del pueblo.

Mi propuesta dirigida a la Asamblea Nacional Constituyente y titulada “Ley Constituyente de Universidades” procura profundizar el derecho al sufragio previsto en el artículo 63 de la Constitución, para que la elección de autoridades universitarias se haga a través de “votaciones libres, universales, directas y secretas” como lo manda la mencionada norma de la Carta Magna.

Propongo:

Artículo 1. “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas tendrán autoridades elegidas mediante votaciones libres, universales, directas y secretas, que se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley (…)”.

Parágrafo primero: “El Consejo Nacional Electoral reglamentará, organizará y celebrará elecciones universitarias en un lapso no mayor de seis (6) meses contados a partir de la entrada en vigencia de esta ley”.

Parágrafo segundo: “Se mantienen vigentes las disposiciones de la ley de universidades dictada en Gaceta Oficial N° 1.429 Extraordinario de fecha 8 de septiembre de 1970 en los casos que no contradiga a la presente ley”.

Así como cambió la república y ahora en ella votan todos los ciudadanos, así debe cambiar la universidad a través de la máxima democracia y la progresividad de los derechos humanos con más participación ciudadana y voto popular sin discriminación ni exclusión. Es ahora o nunca. En este contexto ratifico mi candidatura chavista a Rector de la UCV.

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2018/09/jesus-silva-r-ucv-requesens-cura-al-hampa-universitaria/


Miguel Gutiérrez (EFE)
Conflicto universitario
Luis Alberto Buttó

En situación de agudo conflicto laboral, innegable e impostergable, arranca el nuevo año escolar en las universidades nacionales. Conflicto enmarcado en el incremento de la conflictividad social que estremece a todo el país, valga la redundancia. El caso concreto es que el gobierno, sin la menor conciencia de lo que implica el trabajo universitario, pero sí denotando el supremo desdén que siente hacia éste, que a su vez es expresión de la nula conciencia que tiene acerca de la valoración del trabajo que realizan los venezolanos, a raíz de la reconversión monetaria, ha impuesto unas tablas de sueldos y salarios para profesores, empleados y obreros del sector que son, para adjetivarlas en su justa dimensión, indignantes.

Estas tablas conculcan los derechos ganados, que no regalados, por los hombres y mujeres de toga y birrete, dado el aporte inconmensurable que día a día le otorgan a la nación creando ciencia y conocimiento para el desarrollo y que, además, con valentía y firmeza, otrora han defendido en la calle cuando fue necesario hacerlo. Estas tablas, en su propia concepción nocturnal (en las sombras sólo prospera el crimen, advirtió el Libertador), pisotean con descaro y prepotencia todos los derechos laborales vigentes e incluso lo normado sobre la materia en la Constitución Nacional. Recuérdese que el artículo 91 de la Carta Magna taxativamente establece que el salario mínimo debe estipularse en función de la canasta básica y, a partir de allí, como es lógico, se estructuran las escalas derivadas. Nada de esto se tomó en cuenta al momento de elaborarlas, razón por la cual quedaron completamente disociadas de la realidad socioeconómica nacional.

La imposición de estas tablas, además de desconsiderada, es irresponsable. Desconociendo el concepto de trabajo decente, el gobierno pretende sumir a los universitarios en la categoría de trabajo precario; vale decir, encadenarlos a una relación laboral por la cual la contraprestación salarial recibida es abiertamente insuficiente para cubrir las necesidades más elementales: alimentación, por ejemplo. Hace tiempo que los felizmente armados sólo con tiza y borrador descubrieron con amargura que vestimenta, atención médica, transporte digno, educación para el crecimiento profesional y recreación merecida se convirtieron en lujos inaccesibles. No alcanzan todas las letras del abecedario para decirlo con la contundencia que el caso amerita: los sueldos del sector universitario son sueldos de hambre, implican una no velada condena a la indigencia. En esas condiciones, no hay universitario que pueda protegerse a sí mismo y proteger a su familia. Esto es desesperanzador y por ello inaceptable.

Con las nuevas tablas de sueldos del sector universitario, la diferencia entre el salario mínimo nacional y el sueldo base del profesor mejor pagado (titular a dedicación exclusiva) no es, ni siquiera, dos veces. La configuración de dichas tablas trasluce irracionalidad absoluta al dejar en evidencia el desprecio absoluto hacia el estudio constante, el esfuerzo sostenido, el mérito dignamente alcanzado. Reincidencia en la supina estupidez de mantener la malévola y deliberada práctica de empujar fuera de los campus a profesionales cuya formación tantos recursos costó hacerla realidad y cuyo producto tangible es el trazado de la única ruta posible y segura para el progreso del país. No hay exageración alguna, ni petulancia enfermiza de los universitarios, al decir que vaciar de profesores a las universidades es vaciar al país de las luces necesarias para encontrar sostenidas y sustentables soluciones a los inmensos problemas que, hoy por hoy, hacen insoportable la cotidianidad del venezolano.

Los universitarios no podemos cubrirnos de vergüenza aceptando estas tablas. La pusilanimidad no es nuestra franquicia.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/23/luis-alberto-butto-conflicto-universitario/


(EFE)
Resistir desde la universidad
William Anseume

Parto de una de las conclusiones  esgrimida por uno de mis compañeros de labores, de junta directiva y amigo personal, Luis Buttó, en el más reciente de sus artículos, publicado el domingo pasado en este prestigioso portal. Señala allí Buttó: “La pusilanimidad no es nuestra franquicia”. No somos pusilánimes. Por eso resistimos firmemente con ánimo, valor, decididos; aún en las situaciones más comprometidas, para dirigirme, como suelo hacer, desde la base del voquible “pusilánime”.

Hoy en la USB habrá Asamblea de Profesores. Otra Asamblea donde otearemos, de nuevo, acciones y decisiones para enfrentar al régimen que desde hace años nos ve como sus enemigos y, por tanto, procura nuestra más inmediata destrucción. La procura destructiva parte desde los sueldos tendientes al hambre, desde las fechorías más impronunciables, desde la muerte de estudiantes, desde el encarcelamiento, desde el desconocimiento de representantes gremiales y sindicales, desde la violación más flagrante conocida hasta ahora de la Autonomía Universitaria, desde los límites presupuestarios y las órdenes giradas para el control de todo en nuestras instituciones, por negocio o por imposición notable de poder; hasta la carne que se consume en los comedores es impuesta, como impuesto es que no puedan acceder allí trabajadores, obreros o profesores. Como menciona otro buen amigo, el Diputado Luis Barragán, en su más reciente artículo de este portal: “… no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada”.

¿Y cómos salir de la prisión? Esta semana acudimos también a dos eventos de suma importancia política; de suma importancia social; de suma importancia universitaria: en el Aula magna volvimos a reunirnos con otros sectores de la vida nacional, con eso que denominan parte sustancial, aunque no completa, de la sociedad civil venezolana. Allí se escucharon dos gritos permanentes: ¡unión! y ¡ya basta! Pero: ¿cómo hace la “sociedad civil” para materializar esos gritos, esos aullidos desesperados, insignificantes sin fuerza fáctica? ¿Cómo se coloca la pared infranqueable del ¡ya basta!? ¿Cómo se alcanza aquí y ahora, o más luego, la libertad? Esas son las respuestas que debemos hacernos. Luce débil, así, el otro llamado, el de una Huelga General, propugnada por un partido político, con su líder como vocero. Falta mucho desde abajo para algo como eso. Faltan muchos factores por concatenar para algo como eso, ahora, sin negar que es una fuerte posibilidad, posiblemente salvadora de escollos, mucho más viable y loable que una intervención foránea directa, venga de donde provenga. Para ello se invoca, abierta, justamente,  a la Constitución en sus diferentes artículos, especialmente el 333, el 350. Luce lejos esa estrategia, falta de mesura, de elaboración profunda.

El otro evento fue ayer, cuando la Asamblea Nacional conoció y discutió, finalmente, la honda problemática educativa nacional, en todos sus sectores y se aprobó el acuerdo de emergencia educativa, con todas sus consecuencias políticas, sociales, educativas. También está falta la Asamblea de poderes fácticos, a pesar de ser siempre defendida por nosotros, consustanciados con ella, como órgano legítimo del Estado. El único, realmente.

Desde la universidad y no sólo desde ella, resistir ha sido una tarea por años. ¿Cuánto más? ¿Cómo más? Se hace imprescindible, para todos los sectores del país, TODOS, abandonar ya las quejas de parturienta adolorida y de comentarnos los problemas ingentes que nos ocurren a diario. El régimen, la dictadura, la tiranía, el despotismo… nos estorba la vida a diario y a propósito, nos somete a diario y a propósito.

Desde la universidad, lo peor posible es mantener visos de normalidad. Nuestro compromiso como universitarios, como ciudadanos creyentes, concienzudos, en la libertad, la democracia, la institucionalidad, la constitucionalidad y el republicanismo, está en encarar, sin pusilanimidad alguna, el momento, siempre con la idea firme de sabernos civiles, desprovistos de poder fáctico, como se ha demostrado, para revirar las circunstancias de manera instantánea. Las jugadas deben ser firmes e inteligentes, desde luego, evitando más presos, más torturados, más vilipendiados, más escarnecidos, más humillados, más muertos.

No en balde, el preámbulo de la Declaración Universal de Los Derechos Humanos considera “… esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. ¿Será por ello que Venezuela, el régimen venezolano, resulta hoy tan cuestionada por los países del orbe, reunidos en la ONU? ¿Será por ello que tan peligrosa e irresponsablemente se nos expone a una intervención militar que mancillaría nuestra historia cívica y militar? Evaluemos las acciones y sus posibles resultas. Saldremos bien librados.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/26/resistir-desde-la-universidad-por-william-anseume/


(REUTERS)
Universidad en emergencia
José Alberto Olivar

Como parte de la estrategia de exterminio generalizado orquestado por el régimen que nos tiraniza, los universitarios ocupan el primer lugar en la lista, dado el tenaz rol de resistencia asumido desde hace casi veinte años. Aun cuando, en el elenco gubernamental ha hecho pasantía algunas figuras provenientes de las principales casas de estudios del país, de manera particular de la Universidad Central de Venezuela, así como aquella carantoña de instalar en el Aula Magna la otrora Constituyente de 1999, el efecto aplanadora contra la Universidad venezolana ha sido brutal.

A estas alturas no extraña que eso haya ocurrido, dado que esa pseudo elite intelectual, no fue más que cazadora de oportunidades cuyo resentimiento y frustración se vio satisfecha al aceptar las prebendas que la naciente revolución les ofrecía.

Mediocres universitarios a los que el ascenso en el escalafón le generaba urticaria y se escudaban en fútiles excusas. Esos y sus discípulos más hoscos son los que ahora, se coligan para cercenar derechos laborales conquistados tras largas décadas de presión en la calle.

Es tal la perversidad, que a esa élite inmoral que ostenta el poder, ha llegado al punto de no importarle afectar incluso a sus propios adeptos en el sector universitario. Y es que a la hora de acudir a un recinto hospitalario para tratar una emergencia médica, tanto obreros, administrativos y profesores, se topan con la imposibilidad de ser atendidos debido a la inefectividad del Sistema Integral de Salud del Ministerio de Educación Universitaria (SISMEU) que terminó por cercenar la irrisoria autonomía detentada en materia de administración de los Seguros Médicos, por parte de las Universidades Nacionales.

La tragedia que significa ver morir a familiares de universitarios, condenados a no recibir de forma oportuna los tratamientos para enfermedades crónicas, por ejemplo, es prueba fehaciente del plan genocida concebido para aniquilar a un segmento de la población que le resulta una carga.

Esa es la cruda realidad que los áulicos patronales del régimen, pretenden silenciar con anuncios bobalicones y fotografías de postín con los verdugos  ministeriales y el fulano buque chino invasor camuflado de hospital flotante.

Frente a ello, los universitarios una vez más se niegan a claudicar, pese a la campaña de odio y de miedo diseminado. La Universidad venezolana por boca de todos los gremios que la integran, grita al unísono ¡BASTA YA!

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/27/universidad-en-emergencia-por-jose-alberto-olivar/


(REUTERS)
EL NACIONAL, Caracas, 27 de septiembre de 2018
El destino de las universidades
José Rafael Herrera

Desde su creación, las universidades han tenido que soportar las embestidas que la barbarie le ha infligido, una y otra vez, sin la menor conmiseración y con la mayor impiedad. No es el mérito, la dedicación al estudio, el aprendizaje y la enseñanza, lo que le interesa a la grosera ignorancia mandona, habituada al inmediatismo y la riqueza fácil, al saqueo más que al cultivo. La suya es voz de mando, aullido de pirata y mayoral, berrido de látigo y machete. Para ella -para la barbarie- quien más sabe es quien más fuerza bruta exhibe o quien más alto puede llegar a gritar. šNo pueden ser dioses” -concluía, después de una detenida y escrupulosa observación, Cuauhtémoc, sobrino y heredero del emperador azteca Moctezuma-: “los dioses son sabios y los sabios no gritan”. La barbarie, soberbia, violenta y gritona como es, no se conforma con la cortesía y tolerancia de quienes comprenden de brutalidad e intentan morigerarla. No hay Sherezade ni mil noches. Eso que llaman conocimiento se le hace sospechoso, conspirativo. Por eso tiene que intervenir la Academia, tiene que penetrarla hasta las entrañas, doblegarla y someterla. Tiene que ponerla de rodillas y humillarla. Ahora su objetivo es rebajarla hasta la servidumbre, pues de otro modo se la representa innecesaria. Intuye que la frágil civilidad de su condición creadora es un peligro potencial para toda tiranía, para la naturaleza bruta del sometimiento de todo y de todos.

No por azar, la mayor parte de las agresiones contra las instituciones universitarias provienen de regímenes que no comprenden, por su mismo desconocimiento de la vida académica, el hecho de que si bien las universidades están al servicio del Estado no tienen porqué estar al servicio de gobiernos que pretenden desviar los objetivos para los cuales fueron creadas. Y es que su sacerdocio es la verdad. La docencia, la investigación y la extensión, sustentadas en el mérito, son los medios a través de los cuales las universidades promueven la mayor diversidad, el debate de las ideas, en la búsqueda, precisamente, de la verdad. Para lo cual la autonomía es conditio sine qua non, ya desde los tiempos de Boloña, Oxford y Salamanca. Es obvio que para quienes provienen de instituciones en las que se prohíbe disentir, ésta se convierte en una seria amenaza para sus fines. Para los que provienen, se ha dicho. Para los que no provienen la cosa se complica. Decían los griegos que de la nada no sale nada. La verdad es conquista del consenso, no de la coersión.

Es verdad que no todo organismo estatal puede ser autónomo. Pero las instituciones del Estado que gozan de autonomía, es decir, que han conquistado con su esfuerzo la necesaria madurez social e histórica, jurídica y política, para poder sustentarla, precisamente por el hecho de tenerla, están obligadas a velar por los intereses del Estado, más allá de las eventuales disposiciones y el vaivén de los gobiernos.

Cuando la barbarie se hace del poder, la autonomía es puesta en situación de minusvalía. Y entonces, las pezuñas de la ruín mediocridad -no ajena al vandalismo-, ya instalada en el interior de la academia, comienza a hacerle el juego a la tiranía barbárica. La combinación resulta atroz. Se genera así aquello que el maestro García Bacca designara como “la canalla vil”, y la autonomía es sometida a un doble proceso de estrangulamiento. Presupuestariamente, es asfixiada desde afuera. Desde adentro, se pretende generar el caos y la zozobra, de la mano de una no tan espontánea malandritud.

Barbarie y autonomía son palabras griegas. De la primera, Aristóteles le escribe a Alejandro: “a diferencia de los griegos, en los bárbaros predomina el instinto sobre la razón”. La segunda significa literalmente “vivir según la propia norma”, es decir, ejercer el auto gobierno o la capacidad de gobernarse a sí mismo, mediante la virtud y la razón. En su acepción académica, se refiere a la independencia del objeto de estudio y método en la adquisición de conocimientos, a la libertad para pensar y expresar ideas acordes con las propias convicciones, más allá de todo dogma.

La autonomía universitaria supone cierta entidad política dentro de la organización más amplia del Estado, a fin de garantizar la libertad de cátedra frente a un determinado orden social, lo cual no tiene porqué entorpecer el ordenamiento jurídico-político. Todo lo contrario, se trata de que el saberse “señor de sí mismo”, redunde en beneficio y maduración de y para la libertad, enriqueciendo las bases de la vida civil. Cuando el pensamiento y la voluntad se ven reprimidos y pierden la razón de obrar, se produce la heteronomía, tan grata a la mordaza totalitaria. La autonomía es, por tanto, la facultad que se reconoce a sí misma como voluntad libre, capaz de autodeterminarse, tal como lo expone Kant en su Crítica de la Razón Práctica. En cuanto coinciden libertad y responsabilidad, la autonomía es la raíz de la moralidad y su condición necesaria, de modo que las acciones morales no son imputables a un sujeto que no sea autónomo, es decir, libre o responsable.

Un régimen que no está en capacidad de comprender la importancia de la autonomía universitaria, es decir, su función en la formación de hombres capaces de crear respuestas –con sentido crítico, con libertad y con conciencia del deber- a los problemas fundamentales de la sociedad, es un régimen que siembra las bases para su propia destrucción. Pero, además, la de toda una nación. El destino de la universidad coincide, en este sentido, con el destino del Estado. Los pueblos, como dice Hegel, se labran su propio destino. Destruir la universidad es, ni más ni menos, destruir todo un país. Así, pues, el progreso de una nación depende del crecimiento de la autonomía de sus universidades, porque en ellas los ciudadanos se educan para la crítica y la libertad, es decir, para la vida en civilidad. Condición indispensable para la superación de la ignorancia, la barbarie, la miseria y la servidumbre. El ejercicio de la autonomía propicia el desarrollo de la sociedad, la realización de la democracia, el crecimiento de las capacidades del Espíritu del pueblo, la equidad y la justicia. La barbarie es, y ha sido siempre, la real amenaza. Ir contra las universidades no sólo significa la ruina de sus instalaciones. Significa, además, el intento por asaltar la razón y el sagrado derecho a decir que no. 

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/destino-las-universidades_253209


EL NACIONAL, 28 de septiembre de 2018
El enemigo de la casa que vence la sombra
Armando Martini Pietri

El régimen venezolano, dirigido por quien se considera a sí mismo presidente obrero, irónicamente, ha deteriorado los salarios a niveles que no sirven, y ha anulado los contratos colectivos, conquistas laborales de años y sacrificios; se ha convertido en enemigo universitario. Asedia, hostiga a las universidades; bajo el yugo absolutista las somete, con premeditación y alevosía, a un presupuesto deficitario, ridículamente precario y carente de la realidad inflacionaria, creada por ellos mismos, que imposibilita su funcionamiento. Esto ocurre mientras viajeros oficialistas, amigos y relacionados disfrutan de lujos pomposos en aeronaves del Estado alrededor del mundo.

El régimen condena a la universidad a la libérrima acción del hampa. Estimula la deserción docente y estudiantil al mismo tiempo que sus hijos y familiares están inscritos y cursando estudios en las mejores universidades del orbe, en muchos casos, pagados con el dinero mal habido, es decir, robado al erario público. Mientras aquí, a quienes tienen estudios de nivel superior y son profesores titulares, a dedicación exclusiva en la docencia, se les niega mejoramiento. Se desconoce la meritocracia y se cancelan salarios de hambre, más bien, limosnas.

Lo paradójico es que los enemigos de las universidades, hoy en ejercicio del poder, se beneficiaron. Eran los becados, gozosos y golosos del otrora presupuesto. Fueron muchas piedras lanzadas y cauchos quemados previa buena y nutritiva comilona en los comedores universitarios. Nunca participaron de las elecciones estudiantiles, porque las sabían perdidas, por eso optaban por exigir anticipo de vacaciones a punta de disparos. Aquellos encapuchados son muchos de los que gobiernan y atentan groseramente contra la autonomía universitaria. ¡Qué poco agradecidos!

Sin embargo, la mayor ojeriza, el escollo infranqueable, lo tienen en la reputada y siempre bien ponderada Universidad Simón Bolívar. Diferente a las otras, sus enemigos lograron imponer a un vicerrector oficialista, comprometido ideológicamente con el castrismo chavista, caballo de Troya. No fue elegido. El ministro de Educación Superior lo impuso, como es habitual en las dictaduras. Lo impuso ignorando la consulta, en la cual se favoreció a un integrante de la comunidad universitaria. El arbitrario funcionario ha forzado la presencia de un extraño, ajeno a la USB, causando rechazo generalizado en el ambiente, produciendo descontento, insatisfacción y disgusto.

La Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar, actuando como guía, alzó su voz contra el atropello, la inmoralidad e ilegalidad, defendiendo con vehemencia el articulo 350 consagrado en la Constitución vigente, de 1999. Razón, entre otras, por la cual su directiva resultó reelegida para un nuevo período. Porque cuando se es transparente, auténtico y se enarbolan banderas de libertad y democracia, es posible elegir una legítima representación gremial.

No olvidemos jamás que en nuestras casas de estudio se supera el intelecto y crece el conocimiento, la genialidad de instruirse es maravillosa. Es claridad sobre oscuridad. El bien sobre el mal. La superación de la ignorancia y la mediocridad.

Los enemigos de la excelencia los tiene la Universidad Simón Bolívar y los enfrenta a pesar de sus riesgos; desafía a la dictadura burócrata, mezquina e insuficiente, limitada de inteligencia, sin creatividad, pasmada en el pasado, que se inhibe y acompleja frente a un profesorado y estudiantado rebelde, deseoso de aprender, hambriento de conocimiento, disidente, sin complejos. Y por eso, la quieren dócil, sumisa, obediente, minimizada y complaciente.

Pero en la Simón Bolívar la dignidad es permanente, la pequeñez no es bienvenida y el sometimiento se rechaza. No tendrán éxito.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/enemigo-casa-que-vence-sombra_253338


LB, UPEL de Maracay (15/09/18)
La universidad encarcelada
Luis Barragán


Días atrás, estuvimos en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay, constatando las condiciones deplorables en la que se encuentra su sede. Cada pasillo y cada esquina, hacen de las instalaciones  ocasión propicia para cualquier emboscada del hampa. E, incluso, las aulas cuentan con una fortísima reja metálica, probablemente más costosa que los viejos pupitres, pizarrones y carteleras que se permiten guardar, punzando la tentación de los bandoleros más audaces.

Pocos vigilantes, desarmados, hacen lo que pueden para proteger el lugar, obviamente, protegiéndose ellos mismos frente  a una incursión que parecerá más  un acto de rutina, antes que de audacia. Los delincuentes gozan del visado de unas autoridades que, prestas para la persecución política, se declaran incompetentes para todo lo demás, so pretexto de un disminuido presupuesto, salarios deprimentes, armamento desvencijado.

Y es que no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada,  asediada por una particular custodia: la de los hampones también comunes que no se  saben parte de un plan maestro. Éste no es otro que el dejar, adicionalmente, a su suerte a los universitarios en manos de bandoleros que ensayan sus más elementales faenas al acecharlos y, a cambio de un disparo gratuito, hacerse de las pocas pertenencias que se permiten en ciudades en las que sobran todas las precauciones personales posibles.

Es la Universidad Central de Venezuela que, faltando poco, a plena luz del día, se ofrece como escenario impune del delito, a veces, por temor o complicidad, facilitado por sus pocos vigilantes, mientras que una argucia judicial ha prohibido un mayor control de los accesos, a través de sendas puertas, contrastando con la celosamente amurallada y protegida sede del Tribunal Supremo de Justicia que decidió menospreciar el llamado de urgencia de la comunidad universitaria. Son extensos los sectores vedados al libre y espontáneo tránsito, cayendo la noche con sus promesa de peligros.

O es la sede del Núcleo del Litoral de la Universidad Simón Bolívar que, visitada en dos oportunidades, aconseja recogerse rápido e irse para evitar el vuelo rasante, tan breve como angustioso, de un motorizado felón que acumula una alta puntuación, aunque no goce de una mención de publicación.  O de las universidades privadas, con vigilantes más atentos, en las que podemos resultar sorprendidos, como ha ocurrido, en el más concurrido de sus espacios, presumiendo una gran fortuna detrás de la modesta tarjeta de débito que vio y midió a la distancia por la compra de un sencillo vaso de café.

Así como ignoramos los niveles de hiperinflación, epidemias u otras estadísticas que debe publicar el Estado,  existen unas cifras negras de la delincuencia, las que tanto preocupan a los criminólogos, aún más obscurecidas al tratarse de las aulas.   El indecible socialismo en marcha, consiguió un mayor control social de las universidades a las que tanto teme, a través del asalto armado y desarmado, relegado el hurto como una curiosidad que ya no lo es en el renglón del homicidio.

Alentando la deserción, hay miedo de ir a la universidad, recibir o dictar clases, quedando cualquier equipo, tan costoso como inmediatamente irremplazable, a la merced de los mercaderes del hampa. Cosas del Estado Comunal, nada quiere de la búsqueda sistemática de la verdad.

24/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/24/luis-barragan-la-universidad-encarcelada/

sábado, 22 de septiembre de 2018

UN ASUNTO DEMASIADO TERRESTRE

El Estado Cuartel en Venezuela
Luis Barragán


En un país también editorialmente colapsado, es una buena noticia la necesarísima reedición de “El Estado Cuartel en Venezuela: Radiografía de un proyecto autoritario”, bajo el sello de la Universidad Metropolitana. Un conjunto de trabajos, rigurosamente arbitrados, bajo la coordinación de Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar, ratifica el compromiso y el aporte real y palpable de la academia con el esfuerzo pendiente e inexorablemente ciudadano por superar esta amarga experiencia del presente siglo.

Frédérique Langue prologa los textos de Buttó, Franz von Bergen Granell, Jo-ann Peña Ángulo, Rosaura Guerra Pineda y Olivar, quienes versan respectivamente sobre las bases teóricas del Estado Cuartel y su relación con la llamada revolución bolivariana, el partido de gobierno y las relaciones civiles y militares de la Venezuela chavista, la autoridad en el Estado Cuartel, la formación del hombre nuevo en la tal revolución bolivariana y la presencia de la Fuerza Armada en el parlamento. Particularmente,  Buttó ha afinado su entrega y, con su característico y sugestivo estilo, despejado otras ventanas para reflexiones futuras, mientras que Olivar,  con la sola y duradera presencia de Vladimir Padrino López en el ministerio de la Defensa,  cuatro años después de su discurso en la Asamblea Nacional, confirma la claridad y el acierto de sus  observaciones.

La segunda edición de “El Estado Cuartel en Venezuela”,  nos impone de una realidad a la que no pocos se niegan, ora porque no disponen de la suficiente voluntad, humildad y destreza para reconocerla, ora porque temen no sobrevivir al mismo debate que conduzca a soluciones requeridas de coraje.  Vale decir, por un lado, una suerte de anacronismo cultural impide que las más novedosas perspectivas prosperen a la luz de una propuesta totalitaria de tan inédito ascenso político, por cierto, paradójicamente electoral al abrir la presente centuria; y, del otro, esa vieja cultura está ligada a determinados intereses de supervivencia que impiden un sincero y decidido concurso (y, además, concurso unitario), por resistirse e intentar el efectivo reemplazo del poder establecido.

No versamos en torno a los abalorios y el diletantismo de una academia entretenida, sino que confirmamos una tarea que la pone rápidamente en solfa con los dramas de una Venezuela profunda que está en el deber ineludible de salvar su vida republicana y marcar rumbos para un distinto futuro continental. La presente, no es una etapa más signada por la dialéctica de las facilidades cultivadas, sino una decisiva coyuntura que exige del realismo y la ensoñación, la disposición y la probidad personal de una dirigencia política que, valga la acotación, tendrá que aceptar y compartir sus esfuerzos con los académicos que demuestran ir más allá del aula.

Acotación indispensable, es en las universidades que sobreviven a la prolongada dictadura, donde se encuentra el más importante capital intelectual que nos hace aún futuribles, añadido el testimonio de calle de un profesorado y de un estudiantado que ha librado importantes y cívicos combates.  Ellas, ofrecen un amplio camino nada extraterrestre  hacia la libertad que ha de ganarse día a día.

Fotografías:  LB (09/18).
24/09/2018:
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/24/el-estado-cuartel-en-venezuela-por-luis-barragan/
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/24/el-estado-cuartel-en-venezuela-por-luis-barragan/
http://www.noticierodigital.com/2018/09/luis-barragan-estado-cuartel-venezuela/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=109233
Cfr.
https://lbarragan.blogspot.com/search?q=Estado+Cuartel