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viernes, 1 de mayo de 2020

DÍA DE LOS INSPECTORES DEL TRABAJO Y PARAPETOS SINDICALES

Boliburgueses del mundo, ¡uníos!
Luis Barragán

Cierto, variados son los bemoles del socialismo, pero el protagonismo del proletariado es uno de los sellos inconfundibles de la propuesta que se ha realizado hasta el hartazgo, jurándole por siempre un extraordinario papel histórico de acuerdo al canon. Sin embargo, en Venezuela, empeorada la versión cubana, el proletario no sólo está relegado en la amplia escenografía de los artificios, sino que el régimen socialista lo ha pulverizado inmisericordemente.

El obrero calificado que, al comenzar el siglo, gozaba de una envidiable estabilidad laboral y vivienda propia, con seguridad social y posibilidades de ahorro para enviar a sus hijos a la universidad y hasta disfrutar de unas vacaciones en el exterior, hoy está sumergido en las áreas marginales de cualquier localidad, desempleado,  médicamente desatendido y vapuleado por la hiperinflación.  Chávez Frías y Maduro Moros, como pocos podían hacerlo, se encargaron de ello, negándole alguna defensa porque igualmente arrasaron con los sindicatos autónomos.

¿Habrá dudas al respecto?, pues, tras el  saqueo sistemático de los recursos públicos,  incursionando en otros ámbitos igualmente delictivos, emergió la clase conductora del socialismo del siglo XXI, quizá teniendo por origen el más burdo testaferrismo. Exactamente domiciliada en  los paraísos fiscales, ha adquirido o dice haber adquirido una cierta autonomía respecto a los prohombres del régimen, extendiendo en lo posible sus intereses a los sectores de oposición para garantizar no sólo la propia supervivencia, sino condicionar cualesquiera transiciones que se planteen. Así de sencillo, por cierto.

En este Primero de Mayo, ya saben que no hay proletariado alguno que les reclame su ascendencia, protagonismo y,  en fin, estelaridad. Y, en el supuesto negado de sobrevivir a la debacle,  serán los campeones del libre mercado y de todas las libertades pendientes, pues, en la perspectiva marxista que les sirvió de tanto provecho, no habrá rivalidad histórica alguna que los conmueva. Excepto,  un pequeño problema:  el de las consabidas sanciones internacionales que operan como el mayor peligro para el exclusivo gremio que ha fallado en su unidad, compactación y solidez política, porque les está dando alcance la intransferible responsabilidad individual.

Desmentidas sus promesas históricas, el socialismo dejará como legado a un gremio que clama por la unión de todas sus fuerzas, ahora, preventivamente dispersas por el mundo, aunque posiblemente serán pocos los que quedarán en pie con sus fortunas mal habidas. Y, en el Día del Trabajador, temen a la peor de  las marchas: a la cárcel.

30/04/2020:

domingo, 17 de noviembre de 2019

BOLIBURGUENATO Y LECTORES

De un obscuro objeto del deseo: el libro
Luis Barragán

Hay asuntos fundamentales de la Venezuela cursante que, por demasiado obvios, pierden – paradójicamente -  obviedad.  Quizá el más fundamental de todos, es el cese de la usurpación, cada vez más confundido con las  posturas dizque realistas que reclaman unas elecciones bajo el propio régimen que tiene por reconocido hábito el de falsearlas.

Se ha dicho, por ejemplo, que la tal constituyente, avalada por el tal TSJ, ha aprobado o está por aprobar el presupuesto público para el venidero ejercicio fiscal.  Por supuesto, nadie sabe de sus pormenores, salvo los proponentes y disponentes,  y - menos aún -  de un proceso de discusión entre los distintos sectores interesados, por protagónicos y participativos que se juren, faltando la Asamblea Nacional a algo más que un ritual: el de su consideración para fijar la necesaria responsabilidad de tamaño exabrupto inconstitucional e ilegal.

El fenómeno se extiende a otros ámbitos, como el del libro tradicional y electrónico que está desapareciendo entre nosotros, incluyendo la costumbre de leerlos o, acaso, verlos. Siendo tan cuantioso  y grave el resto de los problemas, se entiende como una obsesión la de reclamarlo junto al galopante aislamiento del país, la quiebra del mercado editorial, la inexistencia de librerías y la supervivencia de aquellas bibliotecas a las que concurren sus enfermizos devotos al mismo tiempo que ampliamos y profundizamos la brecha digital.

Casi religiosamente, año por año, nos colamos en las ferias oficiales del libro y, aunque no hemos alcanzado alguna novedad que justifique el esfuerzo, solemos palpar el ambiente de una actividad burocrática que festeja nuestras carencias, sincerando el retroceso. Puede decirse que a la boliburguesía y al pranato, expresiones emergentes de la amarga experiencia de  siglo, consabida la ostentación de sus extravagancias, dentro y fuera del país, en nada les molesta la actividad marginal de quienes creen legitimar éticamente a la dictadura con la infinita repetición de las consignas, reunirse en sendos conversatorios en los que cuidan de cualquier desliz crítico o malentendido,  y saborear una aproximación con las altas jerarquías del ministerio usurpador del ramo.

Muy atrás quedan los esfuerzos que los sectores público y privado hicieron por estimular la lectura y promover el libro, aún en el país rural y predominantemente analfabeto que fuimos. Muy acá, los escombros de un extraño deseo: el de manipularlo a los fines propagandísticos del régimen que pretende realizar la sociedad de los ágrafos, supervivientes y delatores.

Reproducción: Feria del Libro Venezolano. El Universal, Caracas, 28/11/1943.
18/11/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/35954-barragan-l

domingo, 15 de julio de 2018

RUTINA SOCIALISTA

La calle es libre, no la malgastes
Siul Narragab


Muy pocas o inexistentes las alternativas, el citadino promedio no encuentra una fórmula distinta de distracción. Las deficientes redes sociales o la televisión por cable o satelital, suplen las carencias recreativas de toda familia que sabe de una ida al cine, un almuerzo fuera de casa o la asistencia a un evento deportivo, como una excepción y hazaña que agujerea cualquier bolsillo inocente.

En un extremo, por lo general, los comederos más exigentes y quizá lujosos, están reservados para la prole que intuye, pero no pregunta, sufragada por el capo que goza de la posibilidad de saciarlos con demasiada frecuencia, en un país sumergido  en la catástrofe humanitaria. Y, en el otro, ya no hay siquiera un autobús de los que llamaban de circunvalación que permita encaramar a los muchachos, bajarse en la última parada y, antes de devolverse, compartir con ellos, un perro-caliente o un raspado de granadina; menos, llenar la cava de sardina enlatada, algunas cervezas y, aguantando la cola de ida y vuelta, mojar al sol a los carajitos -  por dos o tres horas -  hasta que se sequen a solas en la unidad de transporte.

Los jóvenes no sospechan de los sitios bailables que antes los tenían por especialidad, añadiendo conciertos en vivo de los ídolos, propios o forasteros, disponibles. Otros vicios aparte, costosos y arriesgados, cuando la policía era seria, sobraban los bebederos de caña, unos apacibles y, otros, bulliciosos, en la generosa oferta de las barras para todas las edades.

Por supuesto, toda una universalidad, contábamos con sitios apartados y seguros, para la reunión de varios automóviles portadores de grandes cornetas, donde cada quien brincaba y libaba, sin molestar a los extraños.  Empero, el panorama hoy luce radicalmente diferente y, si de consumo etílico se trata, forzosamente razonable, por los precios, ya no hay taguara metropolitana que se respete, que no pruebe la dura supervivencia al atender a la clientela a sus puertas, al menos, los viernes y sábados.

Existen locales de un viejo prestigio, rodeados de casas o edificios, que se mantienen con el despacho de los licores más baratos, otrora despreciados. La cocina es un ornamento y los mesoneros perfectamente prescindibles,  logran satisfacer  el pedido con pago inmediato, obviamente electrónico,  hasta la media noche en la calle semi-obscura, de la muchachada que no se percata que sus risas y conversaciones, la música, el encendido de una motocicleta con rauda tosferina, como el basurero consiguiente, afecta a la comunidad que ya no ensaya siquiera con el lanzamiento anónimo de un botellazo de aviso. Además, se puede fumar libremente, como no ocurriría en las interioridades de un local empegostado de avisos que lo prohíben, así como las armas de fuego, la segregación racial, el respeto a los discapacitados y a las mujeres, o cualesquiera otras de las expresas  e inmorales  advertencias de un Estado que ya ni puede sostenerse con petróleo.

Mientras que el alboroto no sea de cuño político, oloroso a la güarimba que caprichosamente tipifican, a las autoridades les importa un bledo que se haga con la calle, lo que venga en gana; presumimos, por cierto, que algún “alquiler” cobrarán por ello. El resto, obedece al “ritmo estructural” que va imponiendo el socialismo, pues,   sólo él es y será el único capaz de divertirnos, bien porque  sus prohombres queman y quemarán sumas atrevidas de divisas para algún festival a cielo abierto, bien porque las televisoras oficiales hacen y seguirán haciendo de los informes de (contra) inteligencia, un motivo para el cumplido linchamiento moral de sus adversarios.

Ya no está comercialmente departamentalizada la recreación, porque los comederos y los bebederos aptos tienen por destino a boliburgueses y relacionados  que, en sus constantes visitas de negocios al país, predecibles, extrañan los mejores lugares de Nueva York o París. Y quien deseé divertirse por su cuenta, asume los riesgos de rutinario asalto a mano armada, entre otros riesgos, malgastando la calle que, hoy, más que nunca, debe tener por hábito la protesta.

15/07/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/33093-narragab-s

domingo, 5 de abril de 2015

DE (EN) CANTAR

EL NACIONAL, Caracas, 5 de abril de 2015
Decantemos el vino
Guillermo Vargas

Un concepto antiguo muy usado actualmente es la decantación de los vinos. Consiste en separar un vino sedimentado de sus residuos acumulados en el fondo de la botella o implemente airearlo, cuando no tiene residuos. Es una práctica fácil de realizar si tomamos en cuenta el tipo y edad del vino, la temperatura de consumo y el recipiente donde hacerla.
En la decantación se genera un efecto de aireación del vino y  una  ligera oxigenación, favorable y necesaria, con lo que se produce la liberación del bouquet, desarrollado en sus años de añejamiento o guarda en botella. Por el contrario,  la exposición prolongada al oxígeno es perjudicial, pudiendo disipar importantes compuestos volátiles, lo que afecta la intensidad y fineza de los aromas del vino.
En vinos tintos de guarda en botella parte de la materia colorante puede precipitar en el tiempo y formar sedimentos, los cuales se pudiesen retirar mediante la decantación. Los vinos jóvenes no deberían forman sedimentos; se decantan para eliminar olores fuertes que recuerdan la fermentación. En los añejados la decantación se utiliza para disipar algunos olores poco agradables que suelen desarrollarse a lo largo del añejamiento en botella.
Los tintos se decantan a temperatura alrededor de 10°C, de manera que en el tiempo de reposo lleguen a los 18°C y hasta 20 °C, temperatura ideal de consumo. Aunque la decantación es casi exclusiva de los tintos, en algunos blancos dulces, licorosos y añejos suele ayudar a mejorar su expresión.
A un tinto joven y tánico, de1 a 3 años de edad, es suficiente decantarlo unos 40 minutos, con lo cual se pudiese sentir más redondo, suave al paladar, agradable y expresivo. Mientras que un vino añejo, de 5 años en adelante, no debería decantarse más de 30 minutos para darle oportunidad a que se exprese y recobre su frescura, sin comprometer su bouquet. Los excepcionales vinos de 20 o más años tienen aromas tan frágiles que no se decantan para evitar una excesiva oxigenación que comprometa la intensidad y fineza de sus bondades. En este caso, sirviéndolos cuidadosamente en una copa grande y adecuada, obtendrán el espacio suficiente para su oxigenación.
Lo ideal es realizar la decantación en un recipiente de vidrio de boca ancha, alto y muy ancho en la base, llamado decantador, donde se logra una gran superficie de contacto entre el vino y el aire; desde allí es ideal y elegante, servirlo directamente a la copa.


Run-runes
Nelson Bocaranda Sardi
 
¡BOLIBURGUESÍA! Recientemente visitaron París cinco alcaldes de Lara y uno de Yaracuy dizque en “misión oficial”. Llevaron 24 personas entre familiares y amigos y la embajada financió unos 25 mil euros de estas vacaciones rojitas. Los alcaldes son amigos del embajador Jesús Arnaldo Pérez y del funcionario Máximo Altuve. Fueron a concretar unos negocios con empresas recomendadas por aquel. Esta situación llegó a los oídos de la Vicepresidencia y se armó un lío pues ya había llegado el decreto que prohibía gastos suntuosos…
En Francia fue vista Delsy Rodríguez -en compañía de un tal Miguelito- buscando operadoras para la basura de Caracas “que tiene preocupado a mi hermano alcalde”…
La reconocida revista francesa La Revue du Vin de France en su número de abril, reseña cómo fue que una delegación del gobierno chavista -de visita en París en febrero- mientras recorrían las más selectas tablas parisinas prácticamente vaciaron las cavas de vino de dichos restaurantes. Del festín sobresale una botella de vino Petrus 1982, valorada en 17.000 euros, que los bolivarianos habrían degustado al tiempo que, y a decir de unos comensales vecinos, los oficialistas gritaban “Petrus para todo el mundo”…
En Panamá en la sucursal del Banco Indosuez habrían congelado -hasta que revele el origen de los fondos- una cuenta de la esposa de un energúmeno funcionario rojito -que ha pasado por varios cargos importantes- por un total de $ 36 millones. La dama está de psiquiatra…

Fuente:http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/42522/una-botella-de-vino-por-17000-euros-y-otros-runrunes-de-este-jueves/

viernes, 5 de octubre de 2012

BOLIBURGUÉSMENTE, SUYO

LA NACIÓN, Buenos Aires, 30 de Septiembre de 2012
Boliburgueses, los que ganaron con la revolución
Hugo Chávez, el líder de una revolución contradictoria
Olga Wornat

María Victoria ingresó en el salón saludando desde una barca arrastrada por cuatro musculosos jóvenes de piel morena ataviados como gondoleros. La escena imitaba un paseo por los canales de la romántica ciudad flotante de Italia, una de sus preferidas, mientras desde el escenario, un cuarteto de violines, violas y chelos -vestidos como en Venecia- amenizaba su llegada.
La bella jovencita lucía un vestido largo de seda francesa color marfil de inspiración medieval, con mangas largas, íntegramente bordado en perlas y cristales Swarovsky -muy poco apropiado para el trópico, por cierto-, obra del diseñador Rafael Enrique Ramírez, "Raenra", vestuarista cercanísimo al poder y célebre por sus colección de estridentes vestidos rojos, esos que tanto fascinan a las señoras de la revolución.
Hija consentida de un prominente empresario de seguros de estrechos vínculos con la nomenclatura socialista y bolivariana del gobierno de la Quinta República, la niña pidió a sus padres celebrar sus quince con una gigantesca fiesta en La Esmeralda, una preciosa quinta que se alquila para eventos especiales en un área top de Caracas: la urbanización Campo Alegre. A la entrada de la elegante casona, cada uno de los 1200 invitados recibió una máscara con piedras y plumas, copia exacta de las que se ven en el carnaval de Venecia, y que sus "papis" hicieron traer de Nueva York, porque María Victoria "adora Venecia y Nueva York". Sus progenitores -extrovertidos y generosos integrantes de la voraz "boliburguesia" (término que une a Bolívar con la burguesía y con el que se designa a los "nuevos ricos" de la revolución) que nació al calor de los 14 años de gobierno de Hugo Chávez- quisieron complacerla con el fastuoso sarao, por el que desembolsaron 600.000 dólares, sin contar las bebidas, el vestuario, la decoración, el DJ y la presencia estelar, al final de la noche, del reaggatonero colombiano Reykon y la cantante puertorriqueña Olga Tañón.
Existía en los protagonistas de la noche -un ejemplo entre miles, y calco perfecto de la impúdica década menemista o de la Italia de Berlusconi- una imperiosa necesidad de exhibir sus logros económicos y de que todo lo que abunda no daña, enseñanza aprendida en épocas de penurias, cuando ellos, miembros de una clase media de provincia, carecían del ansiado acceso al poder político de turno que les hubiera permitido jugosos negocios con el benemérito petroestado caribeño. Reivindicados en estos años del socialismo del siglo XXI -incomprensible definición- no sólo mutaron en millonarios a través de su empresa de seguros de salud para los trabajadores del Estado, sino que, además, elevaron su status y ahora se codean con la clase alta.
Rafael Méndez, importante cronista de sociales, sostiene que donde más se ve esta avidez es en las fiestas de quince. "No hay límites. ¡He visto cambios de tres vestidos por fiesta! Y si algo caracteriza una fiesta de la boliburguesia, es la abundancia del licor, del whisky 18 años y del mejor champagne francés. Cuando se llega a una fiesta y se ve el despliegue de champaña, enseguida uno se ubica dónde se encuentra y con quienes."
El periodista Leopoldo Fontana, conocedor de hábitos y costumbres de ricos y nuevos ricos del país, los retrata así: "No son cultos y copian lo que creen que es el ejemplo de elegancia: los shows de televisión. En sus grandes fiestas, la anfitriona se cambia de vestido varias veces, tal como lo hace la animadora del certamen de Miss Venezuela".
***
"El rico es un animal con forma humana", le dice el presidente a un humilde habitante de un barrio miserable de las afueras de Caracas. El hombre, moreno, encorvado y flaco, lo observa en silencio y asiente. "Ser rico es muy malo, sabes", repite Chávez, mientras le coloca las manos sobre los hombros. El hombre, asiente de nuevo. El mandatario vuelve a la carga, mientras las cámaras lo graban: "Yo no he dicho que ser rico es malo, sólo estoy tomando una frase de mi Señor, de mi Cristo en el que creo. El profeta Isaías maldijo a los ricos. Cristo y los profetas eran socialistas porque luchaban por los pobres contra los ricos como en esta revolución." Todos aplauden al presidente que se ríe y continúa con su discurso, mientras recorre las calles de tierra de la barriada donde se hacinan miles de venezolanos.
Lejos de allí, en las zonas VIP de la ciudad, la realidad es diametralmente opuesta. Las tiendas de los shoppingS están llenas. Las joyerías de lujo reciben a sus clientes que llegan acompañados de sus custodios y salen con sus joyas simuladas en cajas de chocolate. Los restaurantes de lujo están abarrotados de neomillonarios que conversan en voz alta, hacen bromas y se ríen a carcajadas. Entre ellos, empresarios reunidos con funcionarios y hasta con algunos militares, de perfil más bajo, pero no por ello menos voraces. Todos hablan de negocios. Todos visten trajes de marca, camisas hechas a medida, corbatas de seda y grandes y costosos relojes suizos. Audemars Piguet, Hublot, Vacheron, Jaeger-Le Coultre y Patek Philippe, son los mas solicitados a las joyerías de Caracas. Tienen aviones, yates y mansiones en Miami y en Europa. Vacacionan en playas exóticas o disfrutan del frío de la Patagonia argentina, donde aprovechan la temporada de esquí. Adoran las 4x4 Hummer, Toyota o Cherokee, el BMW, la Ferrari y el Audi. Exhiben el último modelo de BlackBerry (nunca cargan menos de tres), que en nada se parece al Vergatario, el celular "revolucionario" que promociona el presidente. Coleccionan caballos árabes y obras de arte, y se mueven con un ejército de custodios. Dejan jugosas propinas en dólares y les encanta exhibirse con bellas y voluptuosas jóvenes, aspirantes a modelos o finalistas del Miss Venezuela; chicas pragmáticas, cuya máxima aspiración es asegurarse el futuro y vivir como reinas.
Es difícil entender lo que sucede en la Venezuela de Chávez, un país exuberante, mágico, violento y contradictorio, donde parece que hoy sólo reina el absurdo y el disparate. Desde el fondo de los tiempos, la lucha por el poder giró alrededor del aprovechamiento licito e ilícito del petróleo. El "excremento del diablo", como lo llamo Juan Pablo Pérez Alfonzo, legendario fundador de la OPEP. Lo más desconcertante es cómo convivieron durante 14 años un discurso "socialista y revolucionario", un presidente que se declara en guerra contra los ricos para salvar a los pobres, con la ostentación, el lujo, el exhibicionismo y el enriquecimiento obsceno de funcionarios, familiares, amigos, empresarios y banqueros mimados por el gobierno, en un país que padece una grave crisis económica, altísima inflación, control de cambios, desabastecimiento, desigualdad e inseguridad. La pregunta que surge es: ¿Chávez es consciente de esta situación? ¿Cómo se entiende su relato?
"Es difícil de entender. En Venezuela la masa todavía hace una separación entre Chávez y «todos los demás». Éstos son los malos, los ladrones, los aprovechadores, los que no sirven. Esta idea ha sido reforzada por el presidente y ha probado ser enormemente útil para preservar su popularidad. ¿Por qué lo tolera, lo acepta o lo oculta? Porque no existe mejor seguro contra las deslealtades que la tolerancia cómplice. En simples palabras, «si tú me eres leal yo no condeno tus robos»", explica Argelia Melet, psiquiatra y estudiosa de la psicología del chavismo, y ex esposa del célebre guerrillero Douglas Bravo. Argelia conoció a Chávez en los años de clandestinidad.
Lo que se sabe es que la familia del presidente, que antes de su llegada al poder pasaba grandes penurias economicas, hoy vive en la abundancia. En Barinas, su estado natal, los pobladores los llaman la "familia real". La casa natal de Hugo Chávez está hecha de cañas, es baja y tiene pisos de tierra. Hoy, disfrutan de "La Chavera", una finca de 600 hectáreas, cuyo valor se estima en 800.000 dólares. Sus hermanos tienen cargos en el gobierno, su padre fue gobernador del Estado, y su madre, mujer de armas tomar y gustos refinados, es la mandamás del clan.
"Un boliburgués puede engendrarse de distintas maneras: mediante negocios con el Estado, a través de la carrera en la burocracia próxima a Chávez o formando parte del privilegiado círculo de los "allegados personales". Ha sido típico de este proceso el reciclaje de los cargos, al extremo de que cada ministro ha ejercido tres y cuatro funciones ministeriales distintas a lo largo de estos años. Se trata de figuras grises, repentinamente "tocadas" por la magnanimidad presidencial y que sirven con pasion a su jefe. Claro que esta devoción tiene su jugoso equivalente monetario", describe Argelia Melet. Ejemplos de reciclaje boliburgués hay muchos. Sobresalen Diosdado Cabello y Rafael Ramírez, los hombres más poderosos, ricos y temidos del chavismo.
Diosdado Cabello, alias "Ojitos lindos", porque así lo bautizó Chávez en un "Aló Presidente", es un todo terreno con juego propio. Fue militar, es ingeniero y ocupó cargos varios: ministro de Interior y Justicia, de Obras Públicas y Vivienda, gobernador del estado de Miranda, y ahora preside la Asamblea Nacional. Los que lo conocen aseguran que es arrogante y vengativo, y que aquellos que quieren realizar un negocio con el Estado deben pasar antes por su despacho. Dicen que es multimillonario, que tiene mansiones en Europa y testaferros en varias empresas y bancos. Aunque él siempre negó estas historias, un cable de WikiLeaks divulgado por la revista Semana, de Colombia, lo presenta "como uno de los grandes polos de la corrupción del gobierno". En voz baja, lo llaman "El Padrino".
En Venezuela -como en cualquier país petrolero-, el segundo hombre más poderoso es el presidente de petrolera estatal. Rafael Ramírez Carreño es un señor delicado en sus formas, ingeniero mecánico, y conoce a Chávez de otra época. Aunque no se sabe exactamente el monto que controla, porque desde 2008 la corporacion elabora y distribuye alimentos, participa de la construcción de viviendas y financia programas sociales, los analistas dicen que no es menos de 150.000 millones de dólares anuales. De apariencia austera, Ramírez tiene lo suyo: su voraz familia. El ejemplo más escandaloso es su primo Diego Salazar Carreño, alias el "Rojo de Oro", hijo de un guerrillero y poeta de los años 60.
Salazar Carreño pasó de vendedor de polizas de seguro a convertirse en uno de los hombres más ricos de Venezuela, y todo gracias a su poderoso pariente, quien le otorgó el multimillonario contrato de la póliza de seguros y reaseguros de Petróleos de Venezuela. Al "Rojo de Oro" le encanta la fiesta, el derroche y los lujos. Vacaciona en Dubai, donde se traslada en su avión, con mucamas, chefs y custodios. Tiene mansiones en EE.UU. y Europa. En Caracas, adquirió un lujoso piso en la urbanización Campo Alegre, pero como le resultaba poco, compró el edificio. Aficionado al canto, creó una orquesta de cien músicos de salsa -con salarios en dólares- con los que ensaya tres veces por semana en el hotel Marriott, cuya planta baja se cierra para él y su banda.
Otro caso emblemántico es el del multimillonario naviero petrolero Wilmer Ruperti, quien luego de ayudar a Chávez durante el paro petrolero de 2002, su fortuna creció tanto, que algunos expertos aseguran que hoy no es menor a los 10.000 millones de dólares. Y si el petróleo y las empresas de seguros son dos de los ejes del nacimiento de los neomillonarios de la revolución, no menos importante fueron los bancos, intrínsecamente ligados al capitalismo que tanto detesta el presidente.
Víctor Vargas era rico antes de que Chávez llegara al poder, es cierto, pero se lo conoce ahora como "el banquero preferido de Chávez", cosa que él niega. Dueño del Banco Occidental de Descuento (BOD), refinado, culto y filántropo, no puede desmentir que los 14 años de Chávez han sido magníficos para sus negocios. ¿El secreto? Las transacciones con los bonos de la deuda emitidos por el gobierno. Tan bien le fue que, en 2008, compró una mansión en Palm Beach por 71 millones de dólares. Ama el polo y es dueño del equipo Lechuzas Caracas, con el que realiza torneos en EE.UU. e Inglaterra y lleva a los mejores polistas argentinos. Su hija Margarita se casó con Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou y bisnieto del dictador Franco. Y aunque jura que sólo se vio dos veces con el presidente, Vargas vive y trabaja sin sobresaltos en la Venezuela revolucionaria, un país cuyo presidente declara que odia a los ricos y que ser rico es muy malo.
LOS GUSTOS DE LOS MAS RICOS
Marcas de lujo para el hábito de exhibir la fortuna
Audemars Piguet
Champagne Cristal
Whisky Chivas Royal
Hummer
Audi
Armani
Carolina Herrera
Marchesa
Louis Vuitton
Tiffany

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/m2/1512547
Gràfica: http://venezuelaeconomiahoy.blogspot.com/2010_05_01_archive.html