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lunes, 1 de julio de 2013

DECISIONES

San Lucas, 9: 51 - 62

En su homilía de ayer, el Padre Alí Villegas (Redentorista), enfatizó la segunda lectura, la de San Pablo a los Gálatas. Frente al cumplimiento de la ley y sus innumerables preceptos y ritos, está la libertad....

NOTITARDE, Valencia, 30 de junio de 2013
Jesús decide ir a Jerusalén (Lc.9, 51-62)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de hoy nos presenta a Jesús que ha terminado su labor de predicar la Buena Noticia del Reino de Dios en Galilea y ahora decide ir a Jerusalén a llevar el anuncio del evangelio y convertir los corazones a Dios. Esa ciudad representa para Jesús el destino final de su misión; allí le tocará experimentar la pasión, muerte y al tercer día resucitar. Él va con plena libertad, con la amplia conciencia que la misión de salvar a la humanidad de la muerte y el pecado pasa por su inmolación en la cruz. Por eso, ante la negativa de los samaritanos de darle posada por el hecho de ser judío y la actitud de venganza y violencia por parte de sus discípulos, les recuerda que precisamente Él ha venido al mundo para lograr la unidad de los hombres entre sí y con Dios; para que reine la paz, la reconciliación, como antídoto a la desunión y desintegración que ha dejado el pecado. Jesús va por amor a Jerusalén, sabe que es necesario cumplir con la misión que el Padre le ha encomendado de rescatar al hombre y devolverle su dignidad. El Nazareno, como lo reconoce la gente, va al encuentro de los hombres, es portador del amor, de la paz, lleva consigo palabras de vida eterna, en su andar va sanando, despertando la fe, mostrando el rostro de Dios, va enseñando, educando y formando a sus discípulos; hace comprender que el camino de Dios es llevar bendiciones y vida para sus hijos; a su paso muchos que lo ven y escuchan deciden seguirlo, otros son llamados por Él, como los personajes que hoy van apareciendo por el camino a la ciudad santa y a unos y a otros Jesús les muestra su condición humilde, su desprendimiento; pero al mismo tiempo les pide radicalidad ante su llamado o ante el deseo de seguirle. Porque seguir a Dios y comprometerse con Dios no es cuestión de juegos, de indecisiones; para seguir a Dios hay que hacerlo con firmeza y constancia, con amor y libertad; con plena conciencia, al estilo del mismo Jesús que responde a la voluntad del Padre que lo ha enviado a redimir a la humanidad extraviada.
Ni los personajes que se encuentran con Jesús por el camino, ni los discípulos que habla el evangelio de hoy tienen nombre; porque la actitud de ellos puede ser la actitud de cualquier hombre o mujer, de cualquier clase, condición, raza o cultura que conociendo de Cristo, de su mensaje, de sus palabras y acciones, de su milagros y lo esencial de su anuncio que se resume en el amor; decida seguirlo o no; o deseando hacerlo tenga su corazón al mismo tiempo en otros intereses; o siguiéndolo manipule o confunda sus enseñanzas. Para encontrar la paz, el amor y la salvación hay que escuchar a Jesús, decidir, ir detrás de sus pasos, aprender de sus acciones, mirar su coherencia de vida y actuar en consecuencia.
Dios, en Cristo, se acerca a todo hombre, en todo tiempo y lugar; ha decidido ir allí donde el hombre vive sus pasiones, sus afanes, sus luchas, sus esperanzas, sus anhelos y todo esto para mostrar a la humanidad el camino que conduce a la vida, para que encuentren la respuestas a sus interrogantes más profundas; porque el llamado que Dios hace a la humanidad es a la libertad, al amor, a la realización plena e integral de la persona. Dios ha decidido salir al encuentro de sus hijos; mostrarnos a través de su Hijo Jesús, El Nazareno, cuánto nos ama y nos propone seguirlo; sabiendo que sólo en Él podemos ser realmente felices, encontrar la integridad y la dignidad que por el pecado habíamos perdido. Dios nos quiere salvos y libres, capaces de amar y dejarnos amar; quiere que rompamos las barreras del odio que nos separan de nuestros semejantes y nos propone su camino, su andar y nos llama a compartir su vida y su destino y lo que Dios propone siempre es y será lo bueno, lo noble, lo santo, lo sublime; pero primero hay que pasar por Jerusalén; es decir, asumir la cruz, morir al hombre viejo, al mal; para renacer a la amistad profunda con Dios, a la luz, a la vida y la verdad. Dios no obliga al hombre, lo ama tanto que lo ha creado libre; a su imagen y semejanza y una vez, extraviado, le ofrece de nuevo la libertad y salvación; pero la decisión es tuya y mía; es una opción; es una oferta y propuesta grande de parte de Dios en Cristo, pero nos toca decidir.
IDA Y RETORNO: Quiero agradecer públicamente la distinción que ha querido hacerme la Universidad Arturo Michelena, a través de su Escuela de Periodismo, al elegirme como articulista del año de este diario Notitarde; lo cual agradezco y veo como una distinción al clero valenciano, a la Asociación de Columnistas de Carabobo a la cual me honro de pertenecer y sobre todo es un homenaje a Cristo que siempre es el centro y la razón de ser de esta columna dominical. Aprovecho para agradecer a tantos amigos que me han expresado felicitaciones y a los lectores que son los destinatarios de este artículo que busca transmitir la Buena Noticia de Cristo.

Darías Alí, "Sufriendo por mi pueblo 2" (2012), Fundación Museo de Barinas "Alberto Arvelo Torrealba", Barinas.

lunes, 17 de junio de 2013

¿HUIR?

San Lucas, 7: 36-8, 3
En su homilía de hoy, el Padre Alí Villegas (Redentorista), partió de una reflexión de Juan Pablo II: la pérdida de la noción del pecado lleva a la pérdida de la noción de la gracia. Añadió las varias veces que caemos en los eufemismos, por ejemplo, frente al aborto; y también a un exceso de conservadurismo que lleva a condenar de antemano a herramientas como internet, entre otros aspectos. Dios es misericordioso con los pecadores, que somos todos y, por ello, no debemos escondernos o huir de Él.

Ilustración: Adrián Orduño.

domingo, 9 de junio de 2013

NAÍN (1)

San Lucas, 7: 11-17

En su homilía de hoy, el Padre Alí Villegas (Redentorista) versó sobre la gracia de Dios que merece de nuestra activa búsqueda, el fatalismo que debemos abandonar (creyendo  todo como inevitable), y la circunstancia misma de lo inexplicable de los designios de Dios que incluyen los milagros. Aplaudido al finalizar la homilía, como ya notamos la costumbre, se extendió sobre estos aspectos. Por cierto, al finalizar la misa, hizo la observación de las hostias de tamaño más reducidas por las carencias ya sabidas, y su entrega en las manos de la feligresía, no sin llamar la atención sobre el brote de brujería que las utiliza después de guardadas.

Ilustración: Daniel Dankh.

domingo, 2 de junio de 2013

MULTIPLICAR LO POCO



San Lucas, 9: 11-17

Entre otros aspectos, en su homilía de hoy el Padre Alí Villegas (Redentorista), se refirió a la importancia de entregarse a los demás e incursionar, por doloroso que sea, en nuestro interior. Con muy poco puesto en Dios, Él lo multiplicó para alimentar más de cinco mil personal y, por si fuese poco, sobraron doce canastos. Hay que colocarnos en el Señor. El dinero se acaba, pero Dios nunca. Permítenos, Jesús, descubrirte en la Eucaristía. 
Pieza: Julio Le Parc.

lunes, 13 de mayo de 2013

CANTARES

Lc 24, 46-53 La bendición de Jesús Un lugar en Dios
La bendición de Jesús
José Antonio Pagola

Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre. Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie.
Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia?
Según el relato de Lucas, Jesús no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o teólogos. Quiere dejar en la tierra “testigos”. Esto es lo primero: “vosotros sois testigos de estas cosas”. Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.
Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes. ¿Dónde encontrarán la audacia para ser testigos de alguien que ha sido crucificado por el representante del Imperio y los dirigentes del Templo? Jesús los tranquiliza: “Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido”. No les va a faltar la “fuerza de lo alto”. El Espíritu de Dios los defenderá.
Para expresar gráficamente el deseo de Jesús, el evangelista Lucas describe su partida de este mundo de manera sorprendente: Jesús vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sobre el mundo desciende su bendición.
A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios. Mantener viva la esperanza. No rendirnos ante el mal. Este mundo que parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.
También hoy es posible buscar el bien, hacer el bien, difundir el bien. Es posible trabajar por un mundo más humano y un estilo de vida más sano. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. La misma crisis económica nos puede empujar a buscar una sociedad menos corrupta.
En la Iglesia de Jesús hemos olvidado que lo primero es promover una “pastoral de la bondad”. Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Así despertó en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios Salvador. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer.
Se separó de ellos

UN LUGAR EN DIOS

Qué sentido puede tener la «Ascensión» de Jesús al cielo en una época en que ninguna persona lúcida se imagina ya a Dios como un ser que vive en un lugar celeste, por encima de las nubes?
Pero, sobre todo, ¿qué puede significar para nosotros un Salvador que ha desaparecido lejos de nosotros, cuando lo que importa de verdad es la solución de los problemas de nuestro mundo cada vez más graves y amenazadores?
Y, sin embargo, en este tiempo en que la progresiva explotación del mundo no parece ofrecernos toda la felicidad deseada y cuando se perfila incluso la posibilidad de un final catastrófico de la historia y no su consumación feliz, necesitamos escuchar más que nunca el mensaje que se encierra en la Ascensión del Señor.
Creer en la Ascensión de Jesús es creer que la humanidad de Cristo de la que todos participamos, ha entrado en la vida íntima de Dios de un modo nuevo y definitivo.
Jesús se ha ocultado en Dios pero no para ausentarse de nosotros sino para vivir desde ese Dios una cercanía nueva e insuperable, e impulsar la vida de los hombres hacia su destino último.
Esto significa que el ser humano ha encontrado en Dios un lugar para siempre. "El cielo no es un lugar que está por encima de las estrellas, es algo mucho más importante: es el lugar que cualquier persona tiene junto a Dios".
Jesús mismo es eso que nosotros llamamos cielo, pues el cielo, en realidad, no es ningún lugar sino una persona, la persona de Jesucristo en quien Dios y la humanidad se encuentran inseparablemente unidos para siempre.

 Esto quiere decir que nos dirigimos al cielo, entramos en el cielo, en la medida en que dirigimos nuestra vida hacia Jesús y vamos adentrándonos en él.
Dios tiene para los hombres un espacio de felicidad definitiva que Cristo nos ha abierto para siempre. Una patria última de reconciliación y paz para la humanidad.
Esto que será escuchado por muchos con sonrisa escéptica es, para el creyente, la realidad que sustenta al mundo y da sentido a la apasionante historia de la humanidad.
Y cuando se desvanece esta esperanza última, el mundo no se enriquece sino que se vacía de sentido y queda privado de su verdadero horizonte.
Los creyentes somos seres extraños en un mundo racionalizado, cerrado sólo a sus propias posibilidades, optimista unas veces y triste y desesperanzado otras, según los ciclos tan cambiantes de los éxitos y fracasos de la humanidad.
Pero somos seres gozosamente extraños que llevamos en nosotros una fe que nos ofrece razones para vivir y esperanza para morir.

Fuente: http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php. Podemos ver el magnífico texto de Isabel Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/segunda-venida-de-cristo#.UZD3wkpxpUo


Nota LB: No ha sido posible abrir el reciente texto del Padre Joel Núñez Flautes (Notitarde, Valencia), aunque no hubo problema para hacerlo con otro de 2010, por cierto, más fácil de hallar con Google que con el propio buscador de Blogspot (http://lbarragan.blogspot.com/2010/05/cumplir-la-promesa.html).  Las fotografías pertenecen a la misa de ayer del Padre Alí Villegas (Redentorista), en la Iglesia de La Coromoto, quien - por cierto - señaló en su homilía que no podíamos quedarnos  con la vista en el cielo, por siempre, faltando tareas que hacer terrenalmente.

Nos sorprendió la grata irrupción de los mariachis que, junto al Padre Villegas, cantaron a las madres en su día, siendo conmovedora la interpretación que se hizo a la Vírgen de La Coromoto. Y, aunque no propendemos a este tipo de misas, la aplaudimos. Y nos llamó la atención la intervención final de Robert, seminarista de 23 años de edad, cursando el primero de teología, quien brevemente relató el llamado que hizo le hizo Dios, los conflictos que acarreó en casa, incluyendo una circunstancia: tenía novia. Mostró mucho temple y nos remitió al ya viejo reconocimiento que hacemos a los jóvenes que tienen la bendición de descubrir tempranamente su vocación, como la sacerdotal, pero también los que se están formando en otros campos. Hoy, en el político, hay una clara desentaja frente a los muchachos que incursionan y se preparan en áreas como la eclesiástica, artística, militar....

lunes, 6 de mayo de 2013

CANTO

NOTITARDE, Valencia, 5 de mayo de 2013
"Caminando con Cristo"
Amar, enseñar, recordar y creer (Jn.14,23-29)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de este domingo, tomado del evangelista San Juan, entra dentro de la categoría de los llamados “discursos de despedida”, que Jesús dirige a sus apóstoles antes de ascender al cielo y antes de enviar al Espíritu Santo sobre la comunidad apostólica y sobre toda la Iglesia naciente (Que tendrá la misión de continuar su obra en el mundo).
El texto de hoy hace referencia a cuatro verbos claves: amar, enseñar, recordar y creer. Jesús afirma que quien lo ama escucha su palabra y la pone en práctica; por el contrario quien no lo ama no hace caso a sus palabras. Quien lo ama tendrá la dicha de convertirse en morada del Padre y del Hijo, que por medio del Espíritu Santo vendrán a hacer presencia, a colocar su estancia en la vida del creyente que se abre a la experiencia de amor al Dios Uno y Trino, manifestado en la persona de Jesús; porque las palabras que ha enseñado Jesús a lo largo de su existencia terrenal no son palabras suyas, sino del Padre eterno y será el Espíritu Santo el que ayudará al creyente a recordar y hacer vida todas las enseñanzas del Divino Redentor. Palabras que se resumen en el amor; porque quien ama a Dios y al prójimo vive al estilo de Cristo y es realmente discípulo suyo. Jesús sabe que ya su misión de salvar y rescatar al hombre del pecado y de la muerte ha sido cumplida; con su resurrección la muerte ha sido vencida; ahora el vuelve al seno del Padre, no para abandonarnos, sino para prepararnos un lugar y manifestarse de nuevo al final de los tiempos y llevarnos junto con Él al Padre. Mientras dura este período de peregrinación (tiempo de la Iglesia en medio de mundo), nos envía el Espíritu Santo, llamado el Defensor, que brinda consuelo para que nos enseñe y recuerde de nuevo sus palabras, que son palabras de vida eterna. Así el Espíritu Santo viene a ser “Maestro interior” dentro de la vida del creyente, aquel que en silencio, pero de manera efectiva va guiando al creyente a vivir de acuerdo a la Buena Noticia que el Hijo eterno del Padre Dios vino a traer al mundo. Jesús pide a sus discípulos que no tengan miedo ni se angustien, que Él les deja su paz; esa paz que sólo el Espíritu Santo de Dios puede dar al ser humano; no es la paz del mundo ni como la da el mundo; es ese sosiego, fortaleza y serenidad interior que sólo Dios con su infinito amor puede brindar a cada uno de sus hijos. Para que esto pueda ser realidad en la vida de cada discípulo, de cada creyente; necesita tener fe, creer en las palabras de Cristo, creer en sus promesas, aceptar con corazón y mente abierta las enseñanzas del Salvador del mundo. Jesús se va al Padre y nos invita a la alegría, porque Él nos señala el camino, nuestro destino, la meta de nuestra existencia que es vivir para siempre en el amor que tiene su fuente en Dios Padre. El cristiano que cree en Cristo y le cree a Cristo como revelador del Padre y comunicador del Espíritu Santo, está invitado a la felicidad; porque Jesús no miente ni hace falsas promesas, su palabra es verdad. Él que junto al Padre y al Espíritu Santo son un solo Dios; sin embargo, se reconoce inferior al Padre, no en cuanto divinidad; porque el Hijo y el Espíritu Santo tienen igualdad de naturaleza divina con el Padre; es inferior al Padre en cuanto hombre, en cuanto ser humano; no en cuanto Dios.
El texto de hoy sin nombrar la palabra Trinidad hace alusión directa al Padre, el cual Jesús menciona manifestando que quien lo ama, escucha sus palabras y las hace vida entrará en comunión con Él y con el Padre que vendrán a vivir en su corazón, haciendo morada en su vida; Él se reconoce como Hijo eterno del Padre, que procede de Él y a Él regresa después de haber cumplido la misión que le encomendó en el mundo y El Espíritu Santo que vendrá en su nombre para defender, enseñar, recordar y guiar a los creyentes en sus peregrinar hacia la Casa del Padre. Abramos nuestra vida al amor, dejémonos enseñar y guiar por el Espíritu Santo de Dios que dentro de nosotros nos impulsa a creer y vivir en paz y la alegría de sabernos amados y rescatados por Dios en Cristo Jesús.
IDA Y RETORNO: Estamos en el mes de mayo, mes dedicado a Nuestra Madre La Santísima Virgen María; invoquémosla con fe y pidámosle que bendiga de manera especial a Venezuela y que interceda ante su Hijo Jesús por nosotros. Sabemos el valor que tiene una madre y los cristianos auténticos estamos llamados a amar a la Madre de Cristo, Él que es verdadero Dios y verdadero Hombre y que siempre amó y honró a María y no podemos imaginar lo contrario; porque si nosotros siendo pecadores amamos y honramos a nuestras madres, Jesús el Hijo perfecto, supo amar y respetar a su Madre María; que nos dejó como Madre a los pies de la cruz en la persona del joven discípulo Juan. No temamos en acercarnos a María y pedirle que nos bendiga con su amor maternal y que nos acerque siempre a su Hijo Jesús, nuestro Mesías y Único Redentor.

Villegas

En su homilía de ayer, el Padre Alí Villegas se refirió a las descargadas que desea Jesús, por la sobreabundacia de preceptos y ritos que caracterizaban al pueblo judío, como al Concilio de Jerusalén. Nos llamó la atención que, parte de la homilía, finalizándola, colocasen una pista de fondo y cantara, silente la agrupación musical (LB).

Pieza: Luis Araujo ("Selva tropical").

domingo, 15 de julio de 2012

CARIDAD CRISTIANA EN LA VENEZUELA COTIDIANA DE HOY


San Marcos, 6: 7-13

En su homilía de hoy,  el Padre Alí Villegas (Redentorista), comenzó aludiendo al contexto histórico de la primera lectura, Amós y el reino de Israel y el de Judá, el desarrollo de una vocación que no se planteaba como pastor y cultivador, el solo oficio de Amasías y su preocupación por el santuario del rey.  Afortunados hoy los que realizan vocación y oficio a la vez.
El cristiano debe predicar, de un modo u otro dando testimonio de su fe. Los hay, hoy,  también por oficio y por vocación, separados. Llamado de Dios.
Antes de finalizar la misa, hizo referencia a un perfecto mecanismo de caridad cristiana: los aportes de la feligresía, en alimentos no perecederos, medicamentos y dinero, se distribuyen confiablemente entre las personas más necesitadas. No ocurre así, con la limosna que damos en la calle y que refuerzan la drogadicción, etc.

Amós 7,12-15
Salmo 84
Efesios 1,3-14

Ilustración: Cesar Paris Yarleque Naranjo, tomado de Facebook.

Cfr.


Breve nota LB:  Curioseamos un poco en Youtube, hallando muestras como el video aludido Entre gustos y colores, etc., mas creemos que la versión es ¿cursi?, ¿artificiosa? Quizá la red se presta para exposiciones genuinamente emotivas y creadoras, incluyendo disertaciones y, en última instancia, homilías convincentes. El video de marras parece un producto radial, musicalizado - acaso - con un falso sentimentalismo....