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domingo, 15 de julio de 2018

EL PRIVILEGIO DE UNA BENDICIÓN

Evangelio Dominical: Enviados de dos en dos
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 15° Domingo del tiempo ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 15 julio 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 6, 7-13.

“Y los fue enviando de dos en dos”

Si Jesús sabía que iba a morir pronto, ¿cómo preparó a quienes pudieran continuar su obra?


-"Si yo no termino esta ópera, quiero que ustedes, mis discípulos, la terminen por mí".

Poco después moría. Sus discípulos pusieron manos a la obra y cuatro años más tarde, en 1926, la ópera Turandot se estrenaba en Milán. La ópera comenzó y funcionó a la perfección. Pero, cuando terminó el último trozo de la parte de Puccini,  el director de la orquesta se detuvo, se dirigió al público y llorando dijo:

-  "Hasta aquí el trabajo del maestro".

Un gran silencio embargó el teatro. Pero el director enarbolando la batuta, y entre lágrimas y sonrisas, exclamó:

-  "Y aquí comienza el trabajo de sus discípulos". Y continuó la ópera hasta el final>

Jesús hace como todo líder sabio, perspicaz y realista: prepara su equipo, sus seguidores. Jesús no piensa eternizarse como líder. No quiere hacerse ‘el imprescindible’. Quiere dejar su puesto a otros. ¿Cómo los prepara?

1) Primero: hace que los discípulos estén con Él, que se sientan a gusto con Él, que tengan confianza en Él, que se sientan aceptados por Él. No se trata de aprender las cosas por un libro, sino de identificarse con Él, vivir como Él. Así se asimila y se aprende mejor su mensaje.

2) - Segundo: "Jesús los envió" como en plan de prueba. No es una iniciativa  de los discípulos. La palabra “apóstol” significa “enviado.”

3) - Tercero: Los envía de dos en dos.

¿A qué los envía Jesús?

Los apóstoles se ponen a hacer estas dos cosas:

1) Predicar la conversión. También Él comenzó su predicación diciendo: “¡Conviértanse!” (cf. Marcos 1, 15) a los valores de la solidaridad, paz, amor, ayuda mutua, alegría, colaboración.

2) Curar enfermos. “Ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”. En aquella cultura se valían de las cualidades fortalecedoras y curativas del aceite.

¿Qué recomendaciones les da Jesús?

-No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino, sino sobre los espíritus inmundos. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.

Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de esclavitudes que deshumanizan, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.

-El Maestro los envía pobres, “ligeros de equipaje”: sólo con un bastón, con sandalias y con una túnica sola. Los envía como caminantes e itinerantes. Nunca instalados. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.

No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevarán consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes.

¡Dios proveerá! Empezar una travesía sin provisiones es un profundo acto de fe.

Vestirán como los demás. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.

Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte en cruz, nos propuso un estilo de vida austero que nos enriquece con su pobreza.

¿Es fácil cumplir la misión que nos encomienda Jesús?

No tanto. Surgen problemas y rechazos. Puede ser que no nos acojan ni reciban.

Así le ocurrió a Él mismo, a los profetas del Antiguo Testamento y a los mismos Apóstoles. Precisamente la Primera Lectura de la Eucaristía de hoy (Amós 7, 12-15) nos habla del profeta Amós, el llamado “profeta de la justicia social”: cómo fue rechazado por sacerdotes, políticos y aristócratas.

La iglesia no es un club privado de quienes se reúnen para pasarlo bien, sino un grupo de creyentes, llamados a ser testigos de la fe en Cristo y del amor de Dios, en un mundo cada día más pagano y lleno de injusticias.

¿Por qué los envía de dos en dos?

1) Primero: Un compañero da fuerza – “Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiástico 4:10). 

2) Segundo: La compañía de una segunda persona da credibilidad. El Deuteronomio (15:19; 17:6 y 19:15) requiere dos o tres testigos para poder culpar a una persona de un crimen, porque un solo testigo puede más fácilmente equivocarse. Y aunque de ellos sólo hablara uno, el otro debía estar presente, a su lado, para confirmar su testimonio y así darle validez. Esta práctica se aplicó a otros campos.

¿Tenemos garantía de éxito?

Como hizo con los discípulos, también nos envía a nosotros. En realidad somos muy poca cosa. Pero la segunda lectura de hoy (cf. Efesios 1, 3-14) nos dice que, por iniciativa de Dios, somos hijos de Dios. Esto es lo más grande. Y nos ha elegido para realizar su Plan. Con él haremos maravillas.

El plan de Dios sobre la humanidad y el mundo no es su destrucción, sino llenarlo de amor. Es elevar estas realidades terrenas al vértice de su plenitud. Es lo que S. Pablo llama ‘recapitular todas las cosas en Cristo’.

Y a nosotros sólo nos queda darle gracias a Dios. La acción de gracias ocupó un puesto muy importante dentro de la oración de Jesús. Los sabios de Israel decían que en el mundo futuro sólo quedará la acción de gracias. Ya no será necesario pedir perdón ni suplicar favores ni confesar pecados. Delante de Dios sólo tendremos una oración de gratitud.

Esto es precisamente lo que significa ‘Eucaristía’ = acción de gracias.

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Martha Hughes.


Bendición del Padre Evanán González, junto a los niños (Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 15/07/2018).

INICIANDO EL CAMINO

NOTITARDE, Valencia,  15 de julio de 2018
CAMINANDO CON CRISTO
Enviados a anunciar el evangelio (MC. 6,7-13)
Joel Núñez Flautes

El evangelio de éste domingo nos relata como Jesús envía a sus apóstoles de dos en dos a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, les da el poder que Él mismo ha recibido del Padre y que certifica su mesianismo. El enviarlos en pareja significa el sentido comunitario que tiene el anuncio de la Palabra de Dios. Es decir, se anuncia no lo que yo creo, sino aquello objetivo que cree y vive la comunidad de los discípulos que han visto y compartido con el Divino Maestro.

El enviarlos de dos en dos significa también que el uno al otro se apoya en la fe del hermano, el otro sirve de testigo de lo que va sucediendo en el camino. Por primera vez los apóstoles son enviados a evangelizar, esa será su labor fundamental y a través de ellos la tarea que le tocará a la Iglesia en su itinerario por éste mundo. Los puntos fundamentales de ésta primera evangelización será la de predicar la conversión de la mente, de los afectos y de la voluntad hacia Dios, anunciar la llegada del Reino de Dios que significa la instauración de la justicia, el amor y la paz para los hombres y harán signos milagrosos con lo que atestiguarán que son seguidores del único y verdadero Maestro y Salvador Jesucristo.

El discípulo de Cristo necesita manifestar total disponibilidad para la misión, confiando más que en las propias fuerzas, en la gracia de Dios y con capacidad de aguante, reciedumbre y firmeza para hacer frente a las incomprensiones de aquellos que no acepten el mensaje de la salvación. Es esto lo que Jesús pide cuando dice que no lleven dinero, equipaje, ropa de repuesto. Los apóstoles salieron confiados en el nombre del Señor y fueron muchos los frutos que consiguieron, no sin pasar también por pruebas y dificultades.

IDA Y RETORNO: Venezuela necesita de la luz de Cristo, de su evangelio, convirtamos nuestros corazones a Él. Oremos por nuestro país y trabajemos por los valores del Reino de Dios. 

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Martha Hughes.

domingo, 12 de julio de 2015

PIN UNIVERSAL Y GRATUITO DE DIOS

San Marcos, 6: 7-13
El Reino predicado por Jesús va más allá de cualquier religión
Fray Marcos (Rodríguez)

Contexto
El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Marcos. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que, hasta ahora, desarrollaba sólo el Maestro.
Después de la profunda experiencia de fracaso en la sinagoga de su pueblo, Jesús no sólo no deja de anunciar la “buena noticia” del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y de los más cercanos le obligan a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.
Explicación
Es Jesús el que toma la iniciativa. “Les llamó y les envió”.
En el capítulo 1 ya había relatado la llamada de dos parejas de hermanos. En el capítulo 3 había narrado la llamada de los doce. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. Todo el que es llamado es para ser enviado.
No se precisa ni a donde van ni cuanto va a durar el viaje. Con ello nos está diciendo que está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. Tal vez el evangelista está expresando una práctica ya común en las primeras comunidades.
“De dos en dos”, apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad y con el mensaje comunitario. De esta forma, se evita además, cualquier clase de jerarquía o superioridad de uno sobre otro.
Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados. Tendemos a actuar por nuestra propia cuenta, para garantizar nuestro propio futuro.
Tiene también un aspecto legal. En un juicio, sólo se admitía el testimonio que fuera atestiguado, por lo menos, por dos testigos. Recordemos que no se les pide que sean maestros, sino testigos.
“Les da autoridad sobre los espíritus inmundos”. Aquí hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice “dynamis” sino “exousia”. No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero es claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal; lo cual nos indica que se trata de una fuerza para superar, no sólo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios.
En primer lugar, la superación personal sobre toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje de Jesús. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas, está presente a través de todo el evangelio de Marcos.
“Les encargó...” El verbo griego significa en primer término ordenó. Se trata de una severa amonestación. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Ni siquiera nos habla del mensaje que deben trasmitir. Lo importante no es la literalidad de lo que manda o prohíbe (Mateo y Lucas añaden y quitan detalles; y en este mismo capítulo, resulta que los discípulos sí tenían pan y peces). Lo importante es el espíritu de los que van a desempeñar la misión.
El bastón y las sandalias eran imprescindibles en los viajes; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas que no eran raras en terrenos desérticos. Las sandalias era el calzado de los pobres, sin ellas no se podían hacer grandes caminatas.
El pan era signo de cualquier alimento.
No van como mendigos, “no llevéis bolsa”, sólo deben aceptar lo que necesitan en cada momento, sin acaparar nada para después. La alforja (phran) era propia de los mendigos, que metían en ella lo que les daban para asegurarse, al menos, las próximas comidas.
El dinero (de poco valor) es el símbolo de las seguridades.
En griego no dice “túnica de repuesto”, sino “no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.
Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. Jesús les hace ver que cualquier casa puede ser buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una “casa”, para marcharse tiene que existir rechazo de un “lugar”. No deben cuestionar el trato que les den en la casa donde les reciban, lo importante es que les acepten y ellos acepten la oferta.
En todo caso deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies, era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganismo. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho. En adelante, los paganos no son los no judíos, sino los que rechazan la oferta de salvación de Jesús.
“Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban”. Es curioso, que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío.
La conversión de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral: hay que dejar de hacer lo que está mal. Se trata de la “metanoya”, que es un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Se trata de elegir un camino nuevo. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos.
Esto no lo entendemos bien hoy. El echar demonios y curar son los signos de la preocupación por los demás. El signo más claro de que ha llegado el Reino, es la ayuda a los demás.
Aplcación
La primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta “al uso”: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales.
Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel, donde los intereses económicos y de poder siguen estando en primer plano, aunque nadie se atreva a reconocerlo o a denunciarlo. Estar de parte de los poderosos, y no denunciar la injusticia, venga de donde venga, ha sido una de las apostasías del cristianismo desde Constantino.
A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser acomodación a una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.
La clave de estas recomendaciones es que al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos.
Saber dar eficazmente, supone haber aprendido antes a recibir con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin un mínimo de reciprocidad. La realidad que más une y humaniza a los seres humanos es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir del otro. Si esa reciprocidad está fundamentada en la gratuidad, se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.
La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en Dios, no en los medios desplegados para conseguir la adhesión. Para ello no hay más remedio que prescindir de lo superfluo, y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Cuando Jesús envía a los doce, está diciendo que lleven el Reino de Dios que él predica, a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios.
Ese Reino, que es Dios, está en cada uno de nosotros y es la “buena noticia” que todos debemos descubrir. No necesito intermediarios porque ‘Dios está más dentro de mí mismo que lo más íntimo de mí mismo’ (Agustín).
El Reino predicado por Jesús está más allá de cualquier religión. Al intentar purificar su religión, Jesús dio la clave para purificar toda religión. Jesús no intentó crear una nueva religión ni dejar de pertenecer a su pueblo y a su tradición religiosa. Él haber hecho de la predicación de Jesús una religión más, ha eliminado la posibilidad de ser fermento para todas.
La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar, sino en dar trigo. Dar trigo significa el hacer un mundo cada vez más humano en todos los órdenes, no el salvaguardar a toda costa, doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan a nadie.


Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas ni ser objeto de ninguna programación. Simplemente es una manera de vivir. Ser cristiano es ser testigo de una manera de ser hombre, de una manera de ser más humano, de una manera de ser hermanos.
Una pregunta. ¿Es realmente positivo para la Iglesia que haya una casta especializada en la transmisión de la fe? ¿No es esa la causa de que nuestra fe sea una aceptación puramente pasiva y formal de verdades teóricas, programación moral y repetición de ritos vacíos?
Esta carencia de vida, convierte a la religión en algo vacío de contenido. Soy católico, apostólico y romano, pero eso no tiene ninguna repercusión en mis relaciones diarias con los que me rodean. Ser cristiano es un ropaje que no me hace más humano.
Meditación- contemplación
La verdadera confianza lleva a la gratuidad.
La confianza tiene que ir en todas direcciones.
Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.
Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.
…………………..
Si has superado el afán de seguridades,
surgirá también la gratuidad.
Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,
es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.
………………
Darse sin esperar nada a cambio,
es la mejor manera de llevar a Dios a los demás.
Manifestar en todo momento el amor a todos,
es la única manera de predicar el Reino de Dios.

Fuente:http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mc-06-07-13-MR.htm

Ilustración:Andrew Osta,.

Breve nota LB: La fotografía es de Alfredo Gutiérrez y responde a una frecuente situación en las iglesias y, particularmente, en misa. Bien lo ha dicho el Padre Álvaro Lacasta, el celular suele no prenderse en otros sitios, por lo general en los espectáculos, pero imrudentemente se reciben y devuelven llamadas en la Santa Misa. Además, ¿qué mejor pin que el Dios, gratuito y universal, con el que podemos hablar a través de la oración?

domingo, 15 de julio de 2012

CARIDAD CRISTIANA EN LA VENEZUELA COTIDIANA DE HOY


San Marcos, 6: 7-13

En su homilía de hoy,  el Padre Alí Villegas (Redentorista), comenzó aludiendo al contexto histórico de la primera lectura, Amós y el reino de Israel y el de Judá, el desarrollo de una vocación que no se planteaba como pastor y cultivador, el solo oficio de Amasías y su preocupación por el santuario del rey.  Afortunados hoy los que realizan vocación y oficio a la vez.
El cristiano debe predicar, de un modo u otro dando testimonio de su fe. Los hay, hoy,  también por oficio y por vocación, separados. Llamado de Dios.
Antes de finalizar la misa, hizo referencia a un perfecto mecanismo de caridad cristiana: los aportes de la feligresía, en alimentos no perecederos, medicamentos y dinero, se distribuyen confiablemente entre las personas más necesitadas. No ocurre así, con la limosna que damos en la calle y que refuerzan la drogadicción, etc.

Amós 7,12-15
Salmo 84
Efesios 1,3-14

Ilustración: Cesar Paris Yarleque Naranjo, tomado de Facebook.

Cfr.


Breve nota LB:  Curioseamos un poco en Youtube, hallando muestras como el video aludido Entre gustos y colores, etc., mas creemos que la versión es ¿cursi?, ¿artificiosa? Quizá la red se presta para exposiciones genuinamente emotivas y creadoras, incluyendo disertaciones y, en última instancia, homilías convincentes. El video de marras parece un producto radial, musicalizado - acaso - con un falso sentimentalismo....

HERENCIA DESAFIANTE

NOTITARDE, Valencia, 15 de Julio d 2012
La misión de los doce apóstoles (Mc. 6, 7-13)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús enviando a predicar a sus apóstoles la Buena Nueva del Reino de Dios. Vale la pena ir viendo cada detalle del texto. "Jesús llamó a los doce discípulos y los envió de dos en dos": Dios es quien llama al hombre a su encuentro, lo elige, lo escoge, le propone el camino de la felicidad plena; Él llama a formar Iglesia, comunidad, familia de los creyentes; así como en el pasado por medio de Abraham llamó a su pueblo, ahora llama a los doce, a cada uno por su nombre y así comenzó la Iglesia, la asamblea de los elegidos por Dios; de los convocados a la salvación; donde todos quedan invitados y donde todos caben. Los llamó para que estuvieran con Él, para enseñarles como buen Maestro, para transformar sus vidas con la fe, la esperanza y el amor y desde esa experiencia íntima, de conocimiento profundo de Dios, los envió a anunciar el evangelio, de dos en dos, para que no se predicaran a ellos mismos, sino la Palabra de Dios, para que no se sintieran islas, sino que dieran testimonio de fraternidad y unión, como uno de los signos del Reino de los cielos.
Jesús les da a sus apóstoles autoridad sobre los espíritus impuros. Dios dona su Espíritu Santo a quienes creen en Él, a sus discípulos y con el poder de Dios pueden someter hasta el mismo demonio, pueden vencer el mal. Quien sigue a Jesús se llena de sus dones, de su poder y en su nombre puede derrotar las fuerzas del infierno. El demonio nunca podrá vencer ni derrotar a un hijo de Dios que vive fielmente su discipulado.
Jesús pide a sus discípulos que no lleven nada para el camino. Esto significa que la confianza del discípulo no debe estar en lo que lleva consigo, sino en su Señor a quien lleva y transmite en su mensaje. El discípulo se siente seguro y confiado porque lleva a Dios, porque Él lo acompaña, cuida y defiende y no por las cosas que le pueden dar seguridad. Es a Dios a quien lleva el creyente y en Él debe y necesita depositar toda su confianza, toda su fe. Si así lo hace los frutos apostólicos serán abundantes, porque la confianza está puesta en aquel que todo lo puede y todo lo transforma. Si le preguntan al discípulo ¿Qué llevas? ¿Qué traes? La respuesta contundente debe ser a Dios que da vida plena.
Los discípulos fueron confiados en las palabras del Señor, expulsaban los demonios, invitaban a las personas a volver sus vidas a Dios y sanaban a los enfermos ungiéndolos con aceite y todo esto por obra y gracia del Espíritu Santo que obraba en ellos.
La Iglesia es heredera del poder apostólico; Jesucristo la guía y sostiene, ella a pesar de sus debilidades (compuesta por hombres pecadores) está llamada a ser signo de Dios en el mundo. La tarea primera y última de la Iglesia es la evangelización; es decir, llevar el mensaje de Cristo a todos los pueblos de la tierra, llevar fe, esperanza y amor; dar testimonio de servicio, de entrega, de unidad, comunión, diálogo, fraternidad, disponibilidad en medio de la sociedad. Hoy más que nunca es necesario inculturar el evangelio de Cristo, hacer que los hombres se vuelvan a Dios. Cuando vemos tantos antivalores, cuando se predica la cultura de la muerte como paradigma de vida, cuando se ven vicios enconados en la vida de muchas personas, cuando se pierde el rumbo ético, cuando los valores sobrenaturales se apartan por el pragmatismo o relativismo imperante, cuando se predica el materialismo como meta de la vida, pero al mismo tiempo y a pesar de tantos avances de la humanidad se cae en el sinsentido de la existencia, es cuando es imperante, urgente el llamado que Dios hace a sus discípulos: ir a predicar la Buena Noticia: Dios ofrece amor, salvación, vida plena y eterna para todos los hombres.
Para evangelizar hace falta recordar lo que el beato Juan Pablo II tanto insistió: Buscar nuevos métodos, nuevas formas, nuevo ardor y nuevas expresiones. Los cristianos católicos tenemos el reto de la misión continental que debe partir del testimonio de vida y de formas explícitas de predicación de la Palabra de Dios, logrando que los hombres de hoy en día eleven su mirada y sus corazones al Dios de la vida y del amor, revelado en Cristo Jesús.
IDA Y RETORNO: Me preguntan: ¿Qué podemos hacer los cristianos católicos en época electoral? Creo que valdría la pena preguntarse ¿Qué haría Jesús en nuestro lugar? Estoy seguro que oraría al Padre, pediría por una Venezuela más segura, justa, unida, en paz, fraternidad y progreso. Contribuiría con su trabajo y testimonio a transformar las estructuras de pecado y hacer que el bien siempre triunfe y como una vez dijo: Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, nos llevaría a que con nuestro voto consciente contribuyamos a transformar la Venezuela que queremos para todos. Por eso, oremos, trabajemos y con plena conciencia, cada uno según sus criterios, ir a votar por la opción que le parezca más convincente y de mayor provecho para el país. Un cristiano no puede ser indiferente con lo que le rodea, con su sociedad; al contrario, como Jesús, debe estar comprometido y encarnado en la realidad.

Ilustración: Wassily Kandinsky, "Murnau with View of Church" (1910)