Mostrando entradas con la etiqueta San Lucas 24: 46-53. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Lucas 24: 46-53. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2016

HOY Y AHORA



Evangelio dominical: La ascensión del Señor
José Martínez de Toda (SJ)

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama en la solemnidad de la Ascensión del Señor, Ciclo C, correspondiente al domingo 8 de mayo 2016. La lectura es tomada del Evangelio según San Lucas 24, 46-53
"Ustedes son testigos de todo esto"
¿Cuándo fue la Ascensión?
El evangelio y los Hechos de los Apóstoles dicen que la Ascensión fue 40 días después de la Resurrección. Ese día Jesús asciende y sube al cielo por su propio poder.
Pero antes Jesús dejó a sus discípulos un mensaje importante.
¿Cuál es ese mensaje?
S. Lucas nos transmite este mensaje final de Jesús antes de llevarlos al sitio de la Ascensión.

¿Cuál es mi misión hoy y ahora en América Latina? ¿Qué significa predicar el Evangelio hoy día?
Se puede resumir en tres opciones:
- 1ª. Opción – El servicio de la fe y la promoción de la justicia. Dice el Papa Benedicto XVI:
"Como he tenido ocasión de reiterar a los obispos latinoamericanos reunidos en el santuario de Aparecida, «la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (2 Corintios 8, 9)». De ahí que resulte natural que quien quiera ser verdadero compañero de Jesús comparta realmente el amor a los pobres. Nuestra opción por los pobres no es ideológica, sino que nace del Evangelio." (Audiencia de Benedicto XVI a los miembros jesuitas de la Congregación General 35 el 21 de febrero de 2008).
2ª. Opción - Diálogo con la cultura. Estamos en un cambio de época con grandes cambios culturales:
- en niños, jóvenes y adultos,
- en todas las instituciones: familia, escuela, política, arte,
- en todos los grupos sociales: mujeres, indígenas, minorías.
Es necesario mantener un diálogo con ellos en sus diversidades subculturales para hacer presente el evangelio en todos ellos.
3ª. Opción - Diálogo interreligioso: con los evangélicos y los de otras religiones.
¿Qué se requiere para cumplir la misión?
Comprometerse realmente con todas las consecuencias.
Así aparece en esta historia de "El barro":
El ministro le miró y le dijo: "No voy a leer este informe hasta que no vea barro".
- "¿Qué barro?", le preguntó el manager.
- "El barro en sus botas de recorrer todos esos campos", le contestó el ministro. "No quiero oír nada de usted sobre los mercados rurales hasta que no pueda decirme qué clase de cerveza beben esos agricultores, qué hacen sus hijos después de la escuela y de qué hablan esas gentes cuando salen el domingo de la iglesia".
- "Pero este informe está basado en una investigación muy seria", replicó el analista.
- "Barro, quiero ver barro en sus botas. A propósito, ¿tiene por casualidad un par de botas?"
- "No", dijo tímidamente el manager.
- "Salga de mi oficina y no vuelva hasta que no haga lo que le he dicho".> Félix Jiménez, escolapio.

¿Aplicó Jesús en sí mismo esta leyenda del barro?
Completamente. Jesús nació entre el barro de la cueva y pesebre de Belén. Sus padres fueron inmigrantes huyendo a Egipto. Después en la vida pública, Jesús no se quedó en la cima del monte Tabor, disfrutando de la Transfiguración, sino que bajó, se manchó con nuestro barro, y murió en la cruz, y rompió la frontera que separaba el cielo de la tierra.
Hoy día Jesús vive entre nosotros, es nuestro constante compañero de camino, pero tal vez no lo reconocemos, porque lleva demasiado barro en sus botas.
¿Y qué nos recuerda el Espíritu Santo?
Que tenemos la misión de hacer crecer el Reino de Dios: Reino de paz, de justicia y de amor.
¿Pero cómo puede uno solo influir en la conversión del mundo?
Por supuesto, cada uno pone su granito de arena, –con oración honda y perseverante, y con acción humilde, lúcida y comprometida. Pero te responderé de una forma más poética:

El esfuerzo de cada uno de nosotros puede ser de tan poco peso, como el de un copo de nieve. Pero juntando los esfuerzos de todos, y sobre todo con la ayuda del Espíritu Santo, seremos capaces de romper la gruesa rama del pecado, del mal y de la injusticia, que crecen en nuestro mundo de hoy.


Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-ascension-del-senor-0
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-LC-24-46-53_MR-C.htm
Ilustración: Diane Boulet. 

CAMINO Y DESTINO



NOTITARDE, Valencia, 7 de mayo de 2016
“Caminando con Cristo”
La Ascensión del Señor (Lc. 24,46-53)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El acontecimiento de la Ascensión expresa una verdad de fe y el cumplimiento del ciclo de la vida de Cristo, que vino del Padre para enseñarnos las verdades del Reino de Dios, para que aprendiéramos a llamar a Dios Papá y para que vivamos como hijos suyos, hermanos los unos de los otros. Con su Ascensión al cielo, después de cumplir lo que el Padre le había encomendado, que era morir y resucitar para liberar al hombre del pecado, asciende a la diestra de su Abba amado para señalarnos cuál es el destino final de cada cristiano, de cada ser humano que acepta su llamado de salvación. La Ascensión le recuerda al hombre que es llamado a la vida futura, que su patria definitiva está en el cielo; que Dios lo llama a la trascendencia, porque su misma constitución personal, su esencia como persona no se agota en lo material o corporal; su vida se abre al horizonte de la gracia, de los dones de Dios que lo ayudan a sobreponerse y superar las cosas de éste mundo y a aspirar a bienes mayores, que en definitiva tienen como fin la contemplación de Dios cara a cara. De Dios venimos, Él nos ha creado por mediación de Cristo, que es imagen del hombre perfecto y hacia Él nos dirigimos.

Jesús al ascender al cielo y colocarse a la diestra del Padre, señala su igualdad de condición divina con Él y al mismo tiempo es proclamado como el Hombre nuevo, el nuevo Adán que con su muerte y resurrección restauró a la humanidad caída por el pecado del primer Adán. El señala el camino y el destino definitivo hacia donde debe caminar todo ser humano. Él por su condición divina regresa al Padre, pero ahora regresa humanado, para así presentar a la humanidad renovada, transformada y con esto proclamar nuestra esperanza y la alegría a la que estamos llamados.

IDA Y RETORNO: Felicitaciones a todas las madres en su día. Que el Señor les bendiga y recompense sus afanes y trabajos.

Pjoel_15895@hotmail.com           
Twitter: @padrejoel95
Fuente:
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro:
Ilustración: Marta Radziszewska. 

lunes, 13 de mayo de 2013

CANTARES

Lc 24, 46-53 La bendición de Jesús Un lugar en Dios
La bendición de Jesús
José Antonio Pagola

Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre. Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie.
Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia?
Según el relato de Lucas, Jesús no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o teólogos. Quiere dejar en la tierra “testigos”. Esto es lo primero: “vosotros sois testigos de estas cosas”. Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.
Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes. ¿Dónde encontrarán la audacia para ser testigos de alguien que ha sido crucificado por el representante del Imperio y los dirigentes del Templo? Jesús los tranquiliza: “Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido”. No les va a faltar la “fuerza de lo alto”. El Espíritu de Dios los defenderá.
Para expresar gráficamente el deseo de Jesús, el evangelista Lucas describe su partida de este mundo de manera sorprendente: Jesús vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sobre el mundo desciende su bendición.
A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios. Mantener viva la esperanza. No rendirnos ante el mal. Este mundo que parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.
También hoy es posible buscar el bien, hacer el bien, difundir el bien. Es posible trabajar por un mundo más humano y un estilo de vida más sano. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. La misma crisis económica nos puede empujar a buscar una sociedad menos corrupta.
En la Iglesia de Jesús hemos olvidado que lo primero es promover una “pastoral de la bondad”. Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Así despertó en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios Salvador. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer.
Se separó de ellos

UN LUGAR EN DIOS

Qué sentido puede tener la «Ascensión» de Jesús al cielo en una época en que ninguna persona lúcida se imagina ya a Dios como un ser que vive en un lugar celeste, por encima de las nubes?
Pero, sobre todo, ¿qué puede significar para nosotros un Salvador que ha desaparecido lejos de nosotros, cuando lo que importa de verdad es la solución de los problemas de nuestro mundo cada vez más graves y amenazadores?
Y, sin embargo, en este tiempo en que la progresiva explotación del mundo no parece ofrecernos toda la felicidad deseada y cuando se perfila incluso la posibilidad de un final catastrófico de la historia y no su consumación feliz, necesitamos escuchar más que nunca el mensaje que se encierra en la Ascensión del Señor.
Creer en la Ascensión de Jesús es creer que la humanidad de Cristo de la que todos participamos, ha entrado en la vida íntima de Dios de un modo nuevo y definitivo.
Jesús se ha ocultado en Dios pero no para ausentarse de nosotros sino para vivir desde ese Dios una cercanía nueva e insuperable, e impulsar la vida de los hombres hacia su destino último.
Esto significa que el ser humano ha encontrado en Dios un lugar para siempre. "El cielo no es un lugar que está por encima de las estrellas, es algo mucho más importante: es el lugar que cualquier persona tiene junto a Dios".
Jesús mismo es eso que nosotros llamamos cielo, pues el cielo, en realidad, no es ningún lugar sino una persona, la persona de Jesucristo en quien Dios y la humanidad se encuentran inseparablemente unidos para siempre.

 Esto quiere decir que nos dirigimos al cielo, entramos en el cielo, en la medida en que dirigimos nuestra vida hacia Jesús y vamos adentrándonos en él.
Dios tiene para los hombres un espacio de felicidad definitiva que Cristo nos ha abierto para siempre. Una patria última de reconciliación y paz para la humanidad.
Esto que será escuchado por muchos con sonrisa escéptica es, para el creyente, la realidad que sustenta al mundo y da sentido a la apasionante historia de la humanidad.
Y cuando se desvanece esta esperanza última, el mundo no se enriquece sino que se vacía de sentido y queda privado de su verdadero horizonte.
Los creyentes somos seres extraños en un mundo racionalizado, cerrado sólo a sus propias posibilidades, optimista unas veces y triste y desesperanzado otras, según los ciclos tan cambiantes de los éxitos y fracasos de la humanidad.
Pero somos seres gozosamente extraños que llevamos en nosotros una fe que nos ofrece razones para vivir y esperanza para morir.

Fuente: http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php. Podemos ver el magnífico texto de Isabel Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/segunda-venida-de-cristo#.UZD3wkpxpUo


Nota LB: No ha sido posible abrir el reciente texto del Padre Joel Núñez Flautes (Notitarde, Valencia), aunque no hubo problema para hacerlo con otro de 2010, por cierto, más fácil de hallar con Google que con el propio buscador de Blogspot (http://lbarragan.blogspot.com/2010/05/cumplir-la-promesa.html).  Las fotografías pertenecen a la misa de ayer del Padre Alí Villegas (Redentorista), en la Iglesia de La Coromoto, quien - por cierto - señaló en su homilía que no podíamos quedarnos  con la vista en el cielo, por siempre, faltando tareas que hacer terrenalmente.

Nos sorprendió la grata irrupción de los mariachis que, junto al Padre Villegas, cantaron a las madres en su día, siendo conmovedora la interpretación que se hizo a la Vírgen de La Coromoto. Y, aunque no propendemos a este tipo de misas, la aplaudimos. Y nos llamó la atención la intervención final de Robert, seminarista de 23 años de edad, cursando el primero de teología, quien brevemente relató el llamado que hizo le hizo Dios, los conflictos que acarreó en casa, incluyendo una circunstancia: tenía novia. Mostró mucho temple y nos remitió al ya viejo reconocimiento que hacemos a los jóvenes que tienen la bendición de descubrir tempranamente su vocación, como la sacerdotal, pero también los que se están formando en otros campos. Hoy, en el político, hay una clara desentaja frente a los muchachos que incursionan y se preparan en áreas como la eclesiástica, artística, militar....