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domingo, 6 de marzo de 2016

EL EJERCICIO DE LA DIRECCIÓN

EL NACIONAL, Caracas, 6 de marzo de 2016
La batuta silenciosa de las mujeres
Carmen Victoria Inojosa

Desde sus primeras manifestaciones, documentadas en el siglo XV, la dirección orquestal ha estado liderada por hombres. En Venezuela no existen referencias precisas del momento en que la mujer subió a un podio con la batuta en sus manos, pero se considera que Teresa Carreño fue la primera que condujo una sinfónica.
Ellas empuñan una batuta silenciosa. Isabel Palacios, Rosa Briceño, Elisa Vegas, María Victoria Sánchez y la estudiante Mirca Blanco pertenecen a ese linaje que inició la pianista. Pese al crecimiento del número de orquestas en el país, la proporción de directoras continúa siendo mínima.
En la página web de la Fundación Musical Simón Bolívar aparecen los 26 directores formados en la institución y ninguno es mujer. En las 30 orquestas profesionales del país, entre las que están la Sinfónica Simón Bolívar y la Teresa Carreño, la titularidad musical está en manos de hombres. Ellas suelen figurar como directoras de coros, de núcleos o como invitada.
Liga Bachtrack, publicación que recoge estadísticas de la música clásica, refiere que en 2014 solo había 5 mujeres entre los 150 directores más ocupados en el mundo. El año pasado, cuando se realizaron elecciones para escoger al director de la Filarmónica de Berlín, ninguna de ellas fue considerada como candidata.
Foto: Williams Marrero
Isabel Palacios: escote y orquesta
Isabel Palacios está en el clavecín, apenas respira y los sonidos de dos violines y una viola da gamba se mezclan. Cierra los ojos y sus manos vigilan la melodía. Nunca se imaginó así, pero ahora es parte de la primera generación de mujeres venezolanas directoras de orquestas que se formó en el siglo XX con los maestros Gonzalo Castellanos Yumar y Gonzalo Grau. Dice que no fue fácil, pues algunos músicos se extrañaban al verla en el podio.
La cantante y directora de la Camerata de Caracas recuerda que en 1987 vivió uno de los momentos más contundentes de su carrera, cuando le tocó llevar la batuta en la ejecución de Carmina Burana de Carl Orff, interpretación que fue muy aplaudida. A partir de entonces comenzó a apasionarse por la dirección, aunque nunca tuvo la suerte convertirse en la titular de una orquesta: “Era directora invitada, no lograba tener una que fuera mía”.
Pero en cada concierto, advierte, no perdía la oportunidad de dejar claro que en el podio se encontraba una mujer: “En mi carrera nunca intenté parecer un director hombre. Al contrario, traté de ser lo más femenina que yo podía. Mis vestidos de dirigir eran muy femeninos, mas no provocadores. Me gustaba mucho más la idea de estar escotada y fresca”.
Palacios tiene 65 años de edad y le impresiona que el número de directoras no se haya incrementado: “Para la cantidad de orquestas que hay en el país, la cantidad de oportunidades que hay de dirigir, son muy pocas las posibilidades para nosotras. Antes éramos menos mujeres, menos orquestas y dirigíamos más”.
Foto: Omar Véliz


Rosa Briceño: la primera titular
En el piso 2 del Correo de Carmelitas, sede de la Banda Marcial Caracas, están los retratos de quienes han sido los directores de la agrupación. Entre nombres como Antonio Ramón Narváez, Juan Bautista Carreño, Miguel Pérez Perazzo y otros, destaca un único nombre de mujer: Rosa Briceño, la primera titular.
Esta caraqueña, egresada de la Accademia de Musicale Chigiana en Italia, comenzó a conducir la banda en 1994. Para entonces, el hecho de haber conducido la mayoría de las sinfónicas le otorgó visibilidad y reconocimiento en el lugar.
Su nombre no solo es historia en la Banda Marcial Caracas, también está en el Directorio de la Asociación Mundial de Bandas. Además, es coordinadora regional para América Latina del Centro Latinoamericano de Música. En Brasil, Colombia y Argentina le ofrecieron la titularidad de algunas agrupaciones. Considera que quizás estas sociedades tenían una visión más abierta con respecto al género.
Recuerda que en Venezuela le negaron el cargo de titular por ser mujer: “La explicación fue que nosotras nos enamoramos, parimos y, aparentemente, dejamos de ser responsables porque tenemos un hogar que atender”. Pese a esta situación, asegura que no ha sufrido mayores inconvenientes en su carrera. Se aferra a las palabras de su maestro Gonzalo Castellanos: “La única garantía que uno tiene de poder superar esas cosas es saber hacer el trabajo. Porque desde el primer momento en que uno se para en el podio, el músico se da cuenta de que uno sabe o no hacer el trabajo”.
Foto: Manuel Sardá

Vegas: del clarinete al podio
Desde que se subió en el podio por primera vez, Elisa Vegas no ha parado. Entre una y otra partitura, vive la ópera, la zarzuela, la danza con el ballet y ejecuta movimientos sinfónicos. Ella no buscaba esto, pero sus manos quizás sí.
Tiene 29 años de edad, nació en Caracas y es directora de la Orquesta Infantil de Chacao. Se graduó de clarinetista en el Conservatorio Juan José Landaeta. Tras surgir la oportunidad de dirigir un concierto final, encontró otra posibilidad musical.
“Las mujeres poco a poco están tomando campo no solo en la dirección orquestal, sino en otras áreas. No es fácil. Vivimos todavía tiempos en los que existe el machismo. Un porcentaje de músicos está un poco reacio. Pero si uno está plantado y seguro del trabajo que está realizando, eso es un pie derecho para ganarse tanto al público como a los músicos”.
Vegas aprovecha su feminidad para imprimir sensibilidad a la música: “Es algo que hace falta todavía, que las mujeres no intentemos ser hombres, sino que como mujeres abordemos la dirección”.
Para ella aún existe predisposición al momento de entrar a un primer ensayo, a pesar de reconocer que esta nueva generación de músicos está más abierta a las directoras.                              
Foto: William Dumont


Blanco: fuerza en escena
Mirca Blanco tenía 16 años de edad cuando se enfrentó a una orquesta en Guárico, su estado natal. “Tienes cuerpo de director”, recuerda que le dijo su maestro Jesús Morín cuando la vio caminar y subirse al podio.
Ahora, con 22 años, cursa el sexto semestre de Dirección Orquestal en la Universidad Experimental de las Artes. Es la única mujer en su curso y estudia la Sinfonía N° 1 de Robert Schumann.
En clases ha abordado obras de compositores que exigen de mucha fuerza para su interpretación. Con estudio, asegura, las mujeres pueden ejecutar esos repertorios. Su director preferido, incluso, es el alemán Carlos Kleiber. “Es muy rudo, tiene mucha personalidad. Las mujeres tenemos que adquirir esa fuerza de alguna manera, porque no es exclusiva de un sexo”.
A Blanco le preocupa la poca representación que tiene la mujer en esta área de la música. “Actualmente vemos que en muchas orquestas la figura del director es un hombre. Sin embargo, encontramos países en los que la mujer es la líder. Así como en Venezuela lo es Gustavo Dudamel, en México es Alondra de la Parra”.
Dice que en su carrera deberá ser muy planificada para poder atender estudios en el exterior, luego optar por una titularidad y ser madre.
Foto: William Dumont

Sánchez: abrirse camino entre hombres
“Baila, chichita, baila”, le decían y ella sacaba su pierna de la cuna para moverla al ritmo del charrasqueo del cuatro que tocaba su papá. El recuerdo es de la infancia de María Victoria Sánchez, que con 28 años de edad no solo mueve la pierna, también sus brazos para darle impulso a toda una orquesta.
La joven caraqueña asegura que uno de los retos de su carrera ha sido romper con el paradigma de que la figura del director debe ser un hombre, incluso dentro del sistema de orquestas, que le dio la educación musical y el apoyo artístico. “Las mujeres por lo general trabajan con niños, pero no con orquestas profesionales. El hecho de que yo haya dirigido ensayos con la Bolívar y la Teresa Carreño ha roto un paradigma, pero no ha sido nada fácil”.
En su opinión, la feminidad tiene que ver más con la actitud que con la vestimenta. Cuando dirigió el musical Chicago se le vio en liguero y ropa interior al estilo cabaret. La joven también ha desarrollado una carrera como pianista, actriz, cantante y modelo.
Sánchez trabaja con las orquestas regionales del país, donde aprovecha para dar clases de dirección a niñas. Se siente responsable de que el semillero de líderes crezca: “Estoy afinando la idea de crear una fundación que apoye a las mujeres músicos a través de eventos y de conciertos que se puedan dar en las comunidades, con el propósito de impulsar esa figura”. 

(http://www.el-nacional.com/escenas/batuta-silenciosa-mujeres_0_805720104.html)
Primera fotografía: http://cargocollective.com/lucreciadeleon/Mujer-Orquesta

sábado, 18 de mayo de 2013

EMERGENCIA, FAVOR CEDER EL PASO

EL NACIONAL - Sábado 18 de Mayo de 2013     Escenas/1
Macbeth , una reflexión actual sobre la maldad política
Orlando Arocha dirige una versión del clásico de Shakespeare contextualizada en la sociedad contemporánea y ambientada en una morgue.
La obra se presenta en La Caja de Fósforos, una nueva sala de teatro
ANDREÍNA MARTÍNEZ SANTISO

Hay frases rotundas, que son un golpe a la conciencia, considera el director Orlando Arocha
Al entrar en la sala de teatro hay cadáveres por doquier. Algunos están en las camillas, otros en el piso. También hay manchas de sangre por todos lados. Es una escena tétrica que podría ajustarse a la de un campo de batalla. Pero no es una película de guerra, sino una morgue.
En ese contexto cruento --que se representa en La Caja de Fósforos, nueva sala de teatro en Bello Monte-- se desarrolla durante dos horas y media uno de los grandes clásicos de la dramaturgia universal: Macbeth de William Shakespeare. Es una versión contemporánea en la que la muerte está tan presente como en la sociedad venezolana, pero que mantiene el espíritu de la pieza escrita por el dramaturgo inglés en el siglo XVII, que no ha perdido vigencia. Aún el poder y la ambición desmedida siguen siendo cánceres sin cura en el ser humano.
En la obra dirigida por Orlando Arocha las brujas, las hermanas fatídicas, están representadas por unos personajes grotescos, que entran a escena como unos supuestos empleados de limpieza que juegan y vejan los cuerpos inertes. Ellas se le aparecerán a Macbeth y a su amigo Banquo, para anunciarles una profecía: el primero será nombrado barón de Cawdor y luego rey de Escocia, mientras que el segundo será padre de reyes.

A partir de ese momento y envenenado por la ambición desmedida de su esposa, Lady Macbeth, el protagonista de esta historia comenzará a hacer todo lo posible para que la predicción del oráculo se cumpla, sin importar si tiene que matar para lograr su propósito.
En la pieza coproducida por Teatro del Contrajuego y Hebu Teatro la interpretación de esta pareja recae en Juan Carlos Gardié y Diana Volpe. Ambos se destacan por la fuerza y la humanidad que le proyectan a sus papeles, a ese par infantil, juguetón, que está lleno de contradicciones y al que la sed de poder no logra saciar, a pesar de conseguir el trono con las manos manchadas de sangre.
"El tema fundamental en Mac beth es lo engañoso que puede ser el poder, pues cuando se aleja de un sistema ético se transforma en un elemento corrupto. Esta pieza en realidad habla sobre la maldad política, que viene de una cierta indiferencia de lo humano. Es un poder que se cree inmune, que piensa que nunca va a tener enfermedades, que nada lo puede herir y más si se lo ha dicho un oráculo; pero es tramposo, como todos", expresa Arocha.
El director quiso contextualizar su versión del clásico en una morgue porque considera que es un tema omnipresente en el país: "En nuestra nación hay mucha violencia y ya somos indiferentes a ella, la morgue es la imagen fundamental de eso. Es un lugar que se ha convertido en algo tan importante como el Parque del Este o el Panteón Nacional. Es un palacio, un castillo siniestro, que está en la mente de los venezolanos. Pensemos un poco, ¿qué está más presente en la mente de los venezolanos?, ¿el Museo de Bellas Artes o la morgue de Bello Monte?".
En la obra, que se presenta hasta el 9 de junio, hay una pugna constante entre el mundo militar y el civil, una lucha entre los que quieren libertad y los que solamente saben vivir en un sistema déspota. Aunque muchos espectadores podrían considerar que el montaje es una crítica a la sociedad actual, Arocha dice que no es su objetivo sentar una posición. "La interpretación se la dejo al público, que termina viendo lo que quiere.
Puede haber un calco de la realidad, pero eso es una lectura.
No queremos ser tan unidireccionales. Es un texto que arrastra a cualquier persona que vive en un país donde hay abusos de poder y problemas de legitimidad. Hay frases rotundas, que son un golpe a la conciencia", considera el director.
Fotografías: Williams Marrero. y http://photomanifiestosesion.blogspot.com/2010/07/diana-volpe.html

sábado, 17 de diciembre de 2011

PREMIACIÓN


EL NACIONAL - Sábado 17 de Diciembre de 2011 Cultura/4
ENTREVISTA El escritor marabino ganó premios en narrativa y poesía
Luis Moreno Villamediana: "La poesía y el relato siempre han tenido buenos momentos"
El autor cree que el deterioro retratado en las letras nacionales hace contrapeso a la construcción de la leyenda de un país próspero
M. R. R.

El movimiento y la parálisis, ambos estados cruciales en el quehacer literario, son los orígenes de Laphrase y "Los bañistas", el poemario y el cuento de Luis Moreno Villamediana que merecieron los premios Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo y de Cuentos Guillermo Meneses, respectivamente.

La colección de poemas nació del vértigo de pronunciar una oración muy larga. Por eso su estructura es intimidante y casi invita a leer sus 80 páginas con un solo aliento. A esta tentación, el autor añadió la metáfora del viaje, "como una engañosa reminiscencia de la épica y como un modo de acumular observaciones, fragmentos de otros textos, sobresaltos".

"Los bañistas", que es parte de una colección de relatos que aún Moreno Villamediana está corrigiendo, "es la viñeta de unas personas que se resisten a marcharse de una zona en peligro".

La obra del autor, que cuenta entre sus influencias a Borges, Kafka y a autoras como Gertrude Stein o Lyn Hejinian, está marcada por la experimentación con el lenguaje, el golpe a las certidumbres y la reconstrucción de la relación con el deteriorado mundo exterior de la nación.

--¿Cómo diferencia su voz poética de la narrativa? --Antes del borrador no hay géneros, sino impulsos extraños que involucran el lenguaje y sus posibilidades. Cuando se elige entre un poema y un relato, lo que se hace es acatar una convención, que uno mismo puede socavar al mezclar lo que previamente se estableció como distinto. Todo género, incluido el ensayo o la reseña crítica, tiene una carga ilusoria: le hace creer a uno que es un zorro capaz de escapar por donde quiera. Por eso es bueno tenerlos todos a la mano.

--¿Cree que la palabra poética es la ideal para la experimentación? --Por lo general, en la convención llamada poesía se tiende a creer que el lenguaje es tan dúctil que puede emplearse contra los usos más fosilizados o esperados. De allí que la narrativa experimental tienda a convencerse de ese mismo carácter, desligado del utilitarismo de la narración.

--¿En cuanto a los temas, siente que el carácter urbano de la narrativa venezolana se extiende a la poesía? --Prefiero pensar en las ciudades como territorios de ciencia ficción: en ellas se oculta el desastre que las va a devolver a su condición de monte. El énfasis en lo urbano sólo muestra una parte. La poesía de William Osuna podría explotar hasta convertirse en la de Enriqueta Arvelo Larriva.

--¿Siente que lo que Gustavo Guerrero ha denominado la "poética del deterioro" se ha convertido en el metarrelato de la literatura venezolana? --Ese deterioro es una condición de higiene, porque se contrapone al esfuerzo por construir la leyenda de un país próspero y robusto que apenas existe en la manipulación.

Nuestro siglo XIX está tan lleno de moho que yace en el suelo, en pedazos, y esos pedazos es lo que somos hoy. El deterioro y el fracaso nos recuerdan que todos los festejos, patrióticos o personales, son insignificantes, porque tienden a canonizar estilos que tal vez funcionen bien por accidente. Me interesan por eso.

--¿Cree que es un buen momento para la literatura venezolana? --Es natural sentirse exaltado por lo que se hace cuando uno está allí para leerlo. Nos reivindica sentirnos acompañados y retados. Pero la poesía y el relato siempre han tenido buenos momentos, quizá no respaldados por las estadísticas (la disciplina que usamos para respaldar nuestra ilusión). Seguimos siendo iguales a lo que fuimos, con picos y caídas.

Fotografía: Williams Marrero

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ACADÉMICO


EL NACIONAL - Lunes 28 de Noviembre de 2011 Cultura/3
El foro del lunes
EDGARDO MONDOLFI GUDAT Ocupa la silla marcada con la letra "J" de la Academia Nacional de la Historia
El investigador es ahora miembro de una institución que considera "la voz opinante sobre los usos y los abusos que se ha hecho de la historia venezolana en épocas recientes"
«Manejar la historia desde el poder es una tentación equivocada»
MICHELLE ROCHE R.

Edgardo Mondolfi Gudat es el miembro más reciente de la Academia Nacional de la Historia. Desde el jueves, cuando leyó su discurso de incorporación, el investigador ocupa la silla marcada con la letra "J" de la prestigiosa institución en la que una vez trabajó como miembro de su dirección de publicaciones.

Debido justamente a la familiaridad que tiene con los libros del organismo, quisiera trabajar sus proyectos editoriales. Uno de sus aportes a la institución, señala, podría ser la búsqueda de patrocinio para mejorar los canales de distribución de sus publicaciones.

También le gustaría promover coediciones y financiamientos alternos por los limitados presupuestos de estos tiempos.

"La Academia es la voz opinante sobre los usos y los abusos que se ha hecho de la historia en épocas recientes", enfatiza el profesor de la Escuela de Estudios Liberales y de la maestría de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Metropolitana: "Uno confía en la serenidad, la experiencia y el valor de los juicios de quienes desde esa institución opinan alertando sobre los riesgos que suponen estos caminos y tentaciones que llevan a interpretaciones unívocas o erradas de la historia, así como descontextualizaciones graves u omisiones sensibles a la hora de comprender los procesos históricos venezolanos. Esto queda demostrado en la actitud activa que ha tenido para pronunciarse a través de comunicados a la opinión pública".

Entre los libros que ha publicado se encuentran Fantasmas del Norte/Miradas al Sur (Fundación para la Cultura Urbana, 2004), Miranda en ocho contiendas (Fundación Bigott, 2005), Bajo la mirada peregrina (Fundarte, 1999) y Mudar derrotas (Editorial Comala, 1996). La Academia editó El águila y el león (el presidente Benjamín Harrison y la controversia de límites entre Venezuela y Gran Bretaña) y General de armas tomar: la actividad conspirativa del general Eleazar López Contreras durante el Trienio 1945-1948.

"Manejar la historia desde el poder es una tentación equivocada porque es una disciplina diversa, contradictoria y plural", señala Mondolfi Gudat, quien teme que los tintes autoritarios del régimen actual terminen por convertir el pasado en una validación de su discurso presente.

La otra historia. Mondolfi Gudat ha dedicado la mayor parte de sus estudios al proceso de Independencia desde la perspectiva de las relaciones con el mundo británico. Sobre ese tema versó su discurso de incorporación a la Academia, que se refirió a la polémica sobre la Independencia de Venezuela entre el periodista sevillano residenciado en Inglaterra José María Blanco y Crespo ­que una vez instalado en la isla europea comenzó a hacerse llamar Joseph Blanco White­ y Fray Servando Teresa de Mier.

Según el discurso, el primero era partidario del gradualismo y de una especie de mancomunidad española, mientras que el segundo abogaba por la ruptura radical con el imperio. El valor que el historiador observa en el estudio de esta diatriba es el análisis de la multiplicidad de alternativas políticas a la guerra de emancipación y la evidencia de la discusión intelectual que suscitaba en el extranjero el proceso político venezolano.

--¿Cuál es el valor de estudiar en estos momentos el proceso emancipador desde la perspectiva de sus relaciones con Inglaterra? --Si algo enriquece la comprensión que podamos tener del desarrollo de la Independencia son las fuentes ajenas a Venezuela. El acervo documental británico ofrece distintas miradas sobre el tema de la Independencia. Revisar los informes que escribían los gobernadores de las islas del Caribe durante la Guerra de Independencia sobre del estado de la contienda en tierra firme es una rica fuente para ver precisamente lo que la historiografía oficial ha tratado de silenciar y que se refiere a las contradicciones, debilidades y precariedades de aquella causa insurgente. Es decir, dentro del enaltecimiento de la epopeya de la Independencia, esta fuente primaria, en su mayoría de gran valor fuera del país, permite una mirada sobre, por ejemplo, las divisiones entre los mandos insurgentes.

--Pero, ¿por qué justamente prefiere tomar como referencia la cultura inglesa? --Por dos razones. La primera es de vecindario y se refiere a que buena parte del Caribe estuvo dominado por la presencia de las autoridades británicas. Pero además está la capacidad diplomática y de comunicaciones que tenía el Gobierno británico en comparación con otros gobiernos de la época. No hay duda de que la intensidad, la frecuencia, la variedad y la abundancia del material informativo que se generaba en las islas británicas en relación con tierra firme hace pensar que su poder contaba con una efectiva red de comunicación con sus dominios del Caribe.

--¿También tendría que ver con que el modelo político de la isla europea fue ejemplo para los revolucionarios venezolanos? --Sí. Allí se interrelacionan varias cosas. En primer lugar está el deseo de buscar el apoyo de Inglaterra para la causa independentista. Pero, además, en Londres se asentó un grupo de intelectuales iberoamericanos. Es la primera experiencia de una comunidad hispanoamericana en el exilio que debate sobre la coyuntura de entonces.

--¿Cuál fue el principal aporte que hicieron los británicos a la Guerra de Independencia de Venezuela? --Desde 1817, Inglaterra había permitido el cambio en la estrategia militar de Simón Bolívar. Si el Gobierno británico tenía unas complejas, sensibles y particulares razones para conservar sus alianzas políticas con el Gobierno español, sus proveedores de armas y los reclutadores de efectivos voluntarios podían hacer negocios con los insurgentes. De eso justamente se trata mi libro El lado oscuro de una epopeya.

Fotografía: Williams Marrero