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jueves, 31 de mayo de 2018

HONRAS FÚNEBRES

¿Y nuestros muertos qué?
Nicomedes Febres

*Tengo lista la investigación sobre El Libro de la Muerte en Venezuela relativo a nuestras costumbres funerarias, que aunque ustedes no lo crean nunca ha sido escrito. Hay un libro sobre los cementerios de Caracas desde 1567 hasta 1905 de Manuel Landaeta Rosales, del resto un par de folletos y más nada. La investigación se remonta desde las costumbres funerarias de nuestros aborígenes ilustradas por un francés de apellido Picart hacia 1725 y luego por Riou en la amazonia venezolana hacia 1875. Hay crónicas detalladas en los distintos períodos históricos hechas por sus testigos, desde los entierros masivos producto de las distintas pestes y terremotos de Caracas en la Colonia, La Independencia, o de la Gripe Española de 1918, también de entierros suntuarios o masivos en el alma popular como los de José Gregorio Hernández, Carlitos Estrada o Delgado Chalbaud y como fueron evolucionando las técnicas funerarias y los hábitos mortuorios incluyendo los velorios de angelitos y los mejores chistes de velorio. Hay hasta manuscritos de don Rómulo Gallegos, que cuando joven fue escribiente de la Funeraria La Equitativa, o cuando las agencias de pompas fúnebres se peleaban por los difuntos en la esquina de Veroes, donde estaban localizados los mejores negocios del ramo, o cuando se puso en Caracas de moda visitar el modernísimo Cementerio General del Sur por razones turísticas y a verlo venían los gringos. O sea, sé de lo que estoy hablando y por eso este robo masivo de las placas del Cementerio del Este quedará para la posteridad, al igual que la profanación de panteones y sepulcros en nuestros cementerios por ladrones de tumbas que roban restos de los cadáveres para ritos de la magia negra tan del gusto del actual poder en Venezuela. Estoy remolón para escribir el libro por dos razones, primero porque será difícil conseguir un patrocinio para el mismo, y segundo, pese a que no soy hombre dado a las cosas esotéricas ni a lo necrofílico, sentí ese respeto reverencial que nos merecen nuestros ancestros y con esas cosas sentimos que no se debe jugar. Así que le he dado largas al asunto porque impacta al alma, pero esa historia debe ser contada. Lo verdaderamente grave es que nuestros compatriotas acostumbrados a visitar las tumbas de sus muertos para conversar, para meditar, para rezar o simplemente llevarle flores, ahora han perdido hasta ese derecho elemental humano que es honrar a sus difuntos. Por eso estos muérganos han roto hasta el derecho de comunicarse con nuestros familiares ya idos.
Acostumbro escribir de historia hasta la Gran Venezuela de CAP, pero podría escribir ahora un largo capítulo sobre los ritos funerarios del chavismo, desde la profanación de la tumba de El Libertador, el surgimiento de Ismael y su corte malandra como objeto de devoción, las capillas familiares instaladas en las más humildes barriadas populares, los velorios de malandros con sus enfrentamientos armados, los asaltos masivos a los carros en las autopistas, la música rocolera, fundamentalmente rancheras y vallenatos en el cementerio general del Sur y del Este, que es una profanación a la música sacra y religiosa de los no malandros que somos la mayoría, las orgías entre malandros y sus jevas en La Peste, la parte última del cementerio o la proliferación de cementerios clandestinos en las barriadas, que no es práctica novedosa como se vio en la construcción de El Silencio en 1943 cuando allí descubrieron dos grandes cementerios subrepticios de acuerdo a Duhamel, el prefecto de entonces. Además los rituales del traslado de los restos del difunto hasta el Cuartel de la Montaña en La Planicie, preñados de ritos satánicos registrados. En eso el chavismo si dejará a su paso una estética de la muerte, que era la misma de la Bovera durante comienzos del siglo XIX. Doscientos años y son los mismos carajos.
*Un cortejo fúnebre en la avenida San Martin en los años 1940 cuando esta se parecía a El Paraíso y el velorio de José Pantoja del estado Vargas hace pocos días, sin dinero para la urna, donde se ve la extrema delgadez de los deudos, cosa extraña en un grupo como ese, de donde se deduce que todos son víctimas de la actual dieta de maduro.

Fuente:
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10215473107241594

El caso Di Marzo
Nicomedes Febres

* Aprovecho el asesinato de Evio di Marzo para reflexionar sobre dos o tres cosas porque quiero salirme hoy de la política, primero obviamente, debemos lamentar el asesinato de cualquier venezolano valioso o con algún mérito personal, en especial esos padres y madres humildes y anónimos asesinados o abusados por el hampa cuando salen de casa a buscar el sustento diario para los tripones, méritos que son una rara rareza dentro del chavismo, además como soy admirador de Yordano, lamento en medio de su difícil actualidad personal, el dolor que le depara la muerte de su hermano, cuya música desconozco. El hecho de haber muerto siendo taxista en horas de la noche nos habla que, si bien era o fue chavista, lo cierto es que la forma de su muerte prueba que no era un enchufado y como diría lamentablemente Yacumbele: el mismito se mató. Paz a sus restos y mis respetuosas condolencias a toda su familia.
Estoy no lejos, sino lejísimo, de ser crítico musical, incluso creo que oigo más la música con el corazón que con el oído que es muy lerdo, y siendo así, le agradezco a Yordano aquí, y públicamente, su compañía en momentos cuando él estaba presente solo con su música que me ayudó mucho. Los hombres establecemos una complicidad especial con los cantantes cuyas canciones nos llegan al alma y así, subjetivamente, uno los considera unos amigos y los mejores cantantes, no solo de la patria, sino del mundo. La lógica y el rudimentario oído que tengo me informan que hemos tenido cantantes de una gran voz: Carlos Almenar Otero, Alfredo Sadel o José Luis Rodríguez, por solo citar tres, sin embargo, los que me han acompañado a través de mi vida son otros, dos en el primer lugar de los criollos, Felipe Pirela y Yordano, con cuyas letras y voz me identifico para irme de barranco, que es el estado ideal y natural para oír la música que me gusta para viajar dentro de mí. El gran género es el bolero y la balada, y si hubiese sido más precavido o más melómano tendría una colección excepcional de esa música y de música clásica, y conste que lo lamento profundamente. Cuando estaba pequeño vivíamos frente a una fuente de soda llamada Trasatlantic antes de la bajada de la Casanova y mi balcón daba al sitio donde cantaba todas las noches Graciela Naranjo y aquello me parecía un privilegio y quería ser grande lo más pronto posible para vivir aquello. Por eso me encantan nuestras boleristas mujeres, Graciela Naranjo, Estelita del Llano, Antonieta, Marlene, Floria Márquez, Toña Granados, Soledad Bravo, Mirtha Pérez, y Kiara a quien veía antes en Margarita y es una de las mujeres más bellas que mis ojos han visto. Es más, en alguna ocasión estuve conversando con mi entrañable amigo Fausto Verdial para producir un proyecto de Ópera Bolero en los años 1980, cuando éramos felices y no lo sabíamos y cuando estuvo de moda que los restaurantes de Sabana Grande presentaran espectáculos jueves, viernes y sábado en la noche. Cosa que fue una tradición en Caracas desde los años 1940, hasta entrado el gobierno de Betancourt en 1960.
 Fue una tradición inmensa donde brillaron sitios como El Trocadero de Deloffre en Quinta Crespo, el Tony en la Plaza Venezuela de Toni Grandi, el Jimmy Arizona de los hermanos Riocci en La Florida, el Pasapoga de José Arriaga en la avenida Urdaneta, el Todo París de Eugenio D’Arcy en la Gran Avenida, el Montmartre en Baruta de Jacques del Sol, el River´s en la Avenida Casanova, el Trasatlantic, Le Mazot de Papillon en Chacaito, hasta La Potiniere de los Salani o el Hipocampo de los mismos, hasta que con el Don Chicho en la plaza de Las Delicias de Sabana Grande surgieron con éxito las discotecas en Caracas. Pero esa es otra historia. Presumo que la música disco se impuso por razones de costos operativos, la dependencia cultural de la elite criolla hacia la música del norte, la influencia de la televisión y los vídeos en la masificación de esa música, el atentado de las guerrillas contra La Belle Epoque, la presencia de los centros comerciales con su cultura puertas adentro y quizás el cambio de la oferta musical de música para oír, a música para ver. Vainas del Rock supongo yo. Podría echar fácilmente esa historia, que debe ser contada antes de caer en mi etapa del P. P. T. (Pijamas, pantuflas y Televisión) .

* En las fotos el aviso de El Trocadero a comienzos de 1940, una imperfecta foto del Trasatlantic y Kiara. Por esto, para ser de verdad una nación, debemos coleccionar las fotos de nuestro pasado común.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10215465937982367&set=pcb.10215465944902540&type=3&theater

Lloro con gran pena, la muerte de mi gran amiga
Paula Giraud Adriani

Profesora Rosa Briceño, Directora de la Banda Marcial de Caracas, patrimonio histórico de la Caracas linda que todos amamos:Que pena tan grande siento en estos momentos al enterarme del fallecimiento de mi muy querida amiga y profesora Rosa Briceño, ocurrida este martes 29 de mayo...Me lo informaron al mediodia,porque dos amigas queridas de la extinta Gobernación de Caracas sabian que esta mala noticia,si me la decían anoche,me iba afectar muuuucho…
Mis dos queridas amigas y mi persona fuimos parte del gran equipo que participó en el hermoso video FANTASIA CARAQUEÑA, en el año 1997…Y como periodista de la desaparecida Gobernación de Caracas,tuve el privilegio de haber sido amiga de la profesora Rosa Briceño, al igual de haber contado de parte de élla, con un inmenso afecto por mi persona. Siempre estuve pendiente como periodista y funcionaria de la Gobernación de Caracas,de todas las cosas maravillosas que hizo la muy talentosa Profesora Rosa Briceño Ortiz como Directora en la Banda Marcial de Caracas,patrimonio histórico de la capital de Venezuela...
Descansa en paz mi muy querida amiga y profesora Rosa Briceño...Lamento infinitamente tu partida para volar al infinito...Que Dios te bendiga y lleva contigo tu talento musical para el mundo del cosmo, de las estrellas... Todos los que estuvimos cerca de ti,que fuimos muchos... lloramos con gran dolor tu partida…
Rosa Briceño Ortíz, nació en Caracas, el 26 de abril de 1957. Fue una destacada venezolana directora de orquesta, bandas de concierto y pianista . Inició sus estudios musicales en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas en la especialidad de piano. En 1980 egresó como directora de coros de la Escuela de Canto Coral de la Fundación Schola Cantorum de Caracas, bajo la tutela del maestro Alberto Grau.
Paralelamente realizó estudios de composición en la Escuela de Música "José Lorenzo Llamozas" con la maestra Modesta Bor. En la Accademia de Musicale de Chigiana, en Italia, recibió clases con los maestros maestros Franco Ferrara y Guennady Rozhdestvensky. En Venezuela fue la primera alumna mujer de la cátedra de dirección orquestal del maestro Gonzalo Castellanos Yumar.
Forma parte de la primera generación de mujeres en Venezuela en titularse como directora de orquesta.
Era licenciada en Educación y Magister Scientiarum en Diseño de Políticas de la Universidad Central de Venezuela.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10216345653292866&set=pcb.10216345698573998&type=3&theater

domingo, 6 de marzo de 2016

EL EJERCICIO DE LA DIRECCIÓN

EL NACIONAL, Caracas, 6 de marzo de 2016
La batuta silenciosa de las mujeres
Carmen Victoria Inojosa

Desde sus primeras manifestaciones, documentadas en el siglo XV, la dirección orquestal ha estado liderada por hombres. En Venezuela no existen referencias precisas del momento en que la mujer subió a un podio con la batuta en sus manos, pero se considera que Teresa Carreño fue la primera que condujo una sinfónica.
Ellas empuñan una batuta silenciosa. Isabel Palacios, Rosa Briceño, Elisa Vegas, María Victoria Sánchez y la estudiante Mirca Blanco pertenecen a ese linaje que inició la pianista. Pese al crecimiento del número de orquestas en el país, la proporción de directoras continúa siendo mínima.
En la página web de la Fundación Musical Simón Bolívar aparecen los 26 directores formados en la institución y ninguno es mujer. En las 30 orquestas profesionales del país, entre las que están la Sinfónica Simón Bolívar y la Teresa Carreño, la titularidad musical está en manos de hombres. Ellas suelen figurar como directoras de coros, de núcleos o como invitada.
Liga Bachtrack, publicación que recoge estadísticas de la música clásica, refiere que en 2014 solo había 5 mujeres entre los 150 directores más ocupados en el mundo. El año pasado, cuando se realizaron elecciones para escoger al director de la Filarmónica de Berlín, ninguna de ellas fue considerada como candidata.
Foto: Williams Marrero
Isabel Palacios: escote y orquesta
Isabel Palacios está en el clavecín, apenas respira y los sonidos de dos violines y una viola da gamba se mezclan. Cierra los ojos y sus manos vigilan la melodía. Nunca se imaginó así, pero ahora es parte de la primera generación de mujeres venezolanas directoras de orquestas que se formó en el siglo XX con los maestros Gonzalo Castellanos Yumar y Gonzalo Grau. Dice que no fue fácil, pues algunos músicos se extrañaban al verla en el podio.
La cantante y directora de la Camerata de Caracas recuerda que en 1987 vivió uno de los momentos más contundentes de su carrera, cuando le tocó llevar la batuta en la ejecución de Carmina Burana de Carl Orff, interpretación que fue muy aplaudida. A partir de entonces comenzó a apasionarse por la dirección, aunque nunca tuvo la suerte convertirse en la titular de una orquesta: “Era directora invitada, no lograba tener una que fuera mía”.
Pero en cada concierto, advierte, no perdía la oportunidad de dejar claro que en el podio se encontraba una mujer: “En mi carrera nunca intenté parecer un director hombre. Al contrario, traté de ser lo más femenina que yo podía. Mis vestidos de dirigir eran muy femeninos, mas no provocadores. Me gustaba mucho más la idea de estar escotada y fresca”.
Palacios tiene 65 años de edad y le impresiona que el número de directoras no se haya incrementado: “Para la cantidad de orquestas que hay en el país, la cantidad de oportunidades que hay de dirigir, son muy pocas las posibilidades para nosotras. Antes éramos menos mujeres, menos orquestas y dirigíamos más”.
Foto: Omar Véliz


Rosa Briceño: la primera titular
En el piso 2 del Correo de Carmelitas, sede de la Banda Marcial Caracas, están los retratos de quienes han sido los directores de la agrupación. Entre nombres como Antonio Ramón Narváez, Juan Bautista Carreño, Miguel Pérez Perazzo y otros, destaca un único nombre de mujer: Rosa Briceño, la primera titular.
Esta caraqueña, egresada de la Accademia de Musicale Chigiana en Italia, comenzó a conducir la banda en 1994. Para entonces, el hecho de haber conducido la mayoría de las sinfónicas le otorgó visibilidad y reconocimiento en el lugar.
Su nombre no solo es historia en la Banda Marcial Caracas, también está en el Directorio de la Asociación Mundial de Bandas. Además, es coordinadora regional para América Latina del Centro Latinoamericano de Música. En Brasil, Colombia y Argentina le ofrecieron la titularidad de algunas agrupaciones. Considera que quizás estas sociedades tenían una visión más abierta con respecto al género.
Recuerda que en Venezuela le negaron el cargo de titular por ser mujer: “La explicación fue que nosotras nos enamoramos, parimos y, aparentemente, dejamos de ser responsables porque tenemos un hogar que atender”. Pese a esta situación, asegura que no ha sufrido mayores inconvenientes en su carrera. Se aferra a las palabras de su maestro Gonzalo Castellanos: “La única garantía que uno tiene de poder superar esas cosas es saber hacer el trabajo. Porque desde el primer momento en que uno se para en el podio, el músico se da cuenta de que uno sabe o no hacer el trabajo”.
Foto: Manuel Sardá

Vegas: del clarinete al podio
Desde que se subió en el podio por primera vez, Elisa Vegas no ha parado. Entre una y otra partitura, vive la ópera, la zarzuela, la danza con el ballet y ejecuta movimientos sinfónicos. Ella no buscaba esto, pero sus manos quizás sí.
Tiene 29 años de edad, nació en Caracas y es directora de la Orquesta Infantil de Chacao. Se graduó de clarinetista en el Conservatorio Juan José Landaeta. Tras surgir la oportunidad de dirigir un concierto final, encontró otra posibilidad musical.
“Las mujeres poco a poco están tomando campo no solo en la dirección orquestal, sino en otras áreas. No es fácil. Vivimos todavía tiempos en los que existe el machismo. Un porcentaje de músicos está un poco reacio. Pero si uno está plantado y seguro del trabajo que está realizando, eso es un pie derecho para ganarse tanto al público como a los músicos”.
Vegas aprovecha su feminidad para imprimir sensibilidad a la música: “Es algo que hace falta todavía, que las mujeres no intentemos ser hombres, sino que como mujeres abordemos la dirección”.
Para ella aún existe predisposición al momento de entrar a un primer ensayo, a pesar de reconocer que esta nueva generación de músicos está más abierta a las directoras.                              
Foto: William Dumont


Blanco: fuerza en escena
Mirca Blanco tenía 16 años de edad cuando se enfrentó a una orquesta en Guárico, su estado natal. “Tienes cuerpo de director”, recuerda que le dijo su maestro Jesús Morín cuando la vio caminar y subirse al podio.
Ahora, con 22 años, cursa el sexto semestre de Dirección Orquestal en la Universidad Experimental de las Artes. Es la única mujer en su curso y estudia la Sinfonía N° 1 de Robert Schumann.
En clases ha abordado obras de compositores que exigen de mucha fuerza para su interpretación. Con estudio, asegura, las mujeres pueden ejecutar esos repertorios. Su director preferido, incluso, es el alemán Carlos Kleiber. “Es muy rudo, tiene mucha personalidad. Las mujeres tenemos que adquirir esa fuerza de alguna manera, porque no es exclusiva de un sexo”.
A Blanco le preocupa la poca representación que tiene la mujer en esta área de la música. “Actualmente vemos que en muchas orquestas la figura del director es un hombre. Sin embargo, encontramos países en los que la mujer es la líder. Así como en Venezuela lo es Gustavo Dudamel, en México es Alondra de la Parra”.
Dice que en su carrera deberá ser muy planificada para poder atender estudios en el exterior, luego optar por una titularidad y ser madre.
Foto: William Dumont

Sánchez: abrirse camino entre hombres
“Baila, chichita, baila”, le decían y ella sacaba su pierna de la cuna para moverla al ritmo del charrasqueo del cuatro que tocaba su papá. El recuerdo es de la infancia de María Victoria Sánchez, que con 28 años de edad no solo mueve la pierna, también sus brazos para darle impulso a toda una orquesta.
La joven caraqueña asegura que uno de los retos de su carrera ha sido romper con el paradigma de que la figura del director debe ser un hombre, incluso dentro del sistema de orquestas, que le dio la educación musical y el apoyo artístico. “Las mujeres por lo general trabajan con niños, pero no con orquestas profesionales. El hecho de que yo haya dirigido ensayos con la Bolívar y la Teresa Carreño ha roto un paradigma, pero no ha sido nada fácil”.
En su opinión, la feminidad tiene que ver más con la actitud que con la vestimenta. Cuando dirigió el musical Chicago se le vio en liguero y ropa interior al estilo cabaret. La joven también ha desarrollado una carrera como pianista, actriz, cantante y modelo.
Sánchez trabaja con las orquestas regionales del país, donde aprovecha para dar clases de dirección a niñas. Se siente responsable de que el semillero de líderes crezca: “Estoy afinando la idea de crear una fundación que apoye a las mujeres músicos a través de eventos y de conciertos que se puedan dar en las comunidades, con el propósito de impulsar esa figura”. 

(http://www.el-nacional.com/escenas/batuta-silenciosa-mujeres_0_805720104.html)
Primera fotografía: http://cargocollective.com/lucreciadeleon/Mujer-Orquesta