NOTITARDE, Valencia, 25 de agosto de 2018
¿Señor, a quién iremos? (Jn, 6,55.60-69)
Joel Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta el desenlace final del Discurso de Jesús sobre el Pan de Vida. La reacción de muchos de sus discípulos no se hizo esperar, se decían unos a otros que el lenguaje de Jesús era duro e inaceptable. En pocas palabras, abandonaron a Jesús, no le reconocieron como Dios y tampoco comprendieron el milagro de la Eucaristía, de su presencia viva en el Santísimo Sacramento del Altar, que los cristianos católicos reconocemos como presencia real, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor, bajo las apariencias de pan y vino.
Jesús reprocha la actitud de sus seguidores, de su escándalo y les pregunta “¿qué sucederá cuando vean al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?”. Es decir, si ahora les cuesta creer en el milagro de la Eucaristía o de la Fracción del Pan, si les cuesta creer que he bajado del cielo, ¿Qué sucederá cuando resucite y suba al cielo? Tampoco crearán en la Resurrección, en la vida después de esta vida.
Jesús no se ve como un fracasado en su discurso, actúa con madurez, reacciona como reacciona un hombre equilibrado frente a una gran adversidad, no pierde la compostura, no duda, no se arrepiente de las palabras pronunciadas con la verdad; no actúa como un cobarde que al verse “abandonado” cambia las palabras o busca que le entiendan, las palabras fueron tan claras que causaron esa reacción. Hoy todavía hay muchos que no creen en la presencia viva de Jesús en la Eucaristía y a Cristo y a su Palabra no se le puede seguir a medias.
Quien cree en Cristo o dice creer en Él tiene y debe creer en el Cristo total; es decir, en la totalidad del misterio de Cristo, no lo que me conviene creer, no un Cristo a medias, mutilado ni falsificado.
IDA Y RETORNO: Jesús está unido a su Iglesia, leamos: Ef. 5, 21-32. Oremos y actuemos por Venezuela.
Fuente:
http://www.notitarde.com/senor-a-quien-iremos
Ilustración: Ryszard Ludynia.
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miércoles, 29 de agosto de 2018
martes, 25 de agosto de 2015
DESERCIÓN Y LEALTAD
Evangelio Dominical: Los leales
Padre José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama vigésimo primer domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 23 de agosto de 2015. La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 6, 55. 60-69.
"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna"
Hoy aparecen los primeros desertores de Jesús. ¿Quiénes son?
1. Los primeros desertores están en la gran masa presente en la multiplicación de los panes. Lo quieren proclamar rey. Pero Jesús no acepta ser rey. Más bien, se esconde. Y aquella multitud, que no ha entendido bien su misión, se dispersa.
2. Segundos desertores. Pero algunos de sus seguidores porfían. Entonces Jesús aprovechó para hablarles claramente de su identidad y de su misión.
Él les ofrece el Pan del cielo, que es su carne como único alimento verdadero para el camino hacia el Padre. Al oir esto, muchos comienzan a dudar, inclusive los que se consideraban 'discípulos' suyos (Lc 10,1) y se alejan de Jesús.
Tantos se fueron, que Jesús tuvo que preguntarles a sus 12 Apóstoles:
"¿También ustedes quieren irse?"
Simón Pedro, siempre entusiasta y de buen corazón, hace de portavoz de la comunidad de los discípulos que se mantienen fieles. Y le contesta:
– "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios".
Y se quedó con Él. Así responden los leales.
Y así respondemos también nosotros. En los momentos más difíciles de nuestra propia vida, necesitaremos llenarnos de valor para responder, como Pedro.
O como hicieron los compañeros de luchas del ex-esclavo Espartaco después de su derrota. Cuando fueron capturados, el militar romano les preguntó: "¿Quién es Espartaco?". Y todos se levantaron gritando "Yo soy Espartaco", para protegerle.
Hay muchos otros casos de lealtad ante el peligro del líder.
Y nosotros, ¿somos leales o desertores con Jesús?
Un autor anónimo escribió estos versos, en los que habla Jesús:
Me llamas Camino y no lo andas. Me llamas Vida y no me deseas.
Me llamas Sabio y no me sigues. Me llamas Justo y no me amas.
Me llamas Rico y no me pides. Me llamas Bondad y no confías en mí.
Me llamas Noble y no me sirves. Me llamas Poderoso y no me honras.
Me llamas Justo y no me temes. Si te condeno, no me eches la culpa.>
Aquí se ve que uno es muchas veces leal de palabra, pero desertor en la práctica.
¿Hay momentos difíciles en nuestro seguimiento a Jesús?
Hay momentos en que nos tenemos que definir. Te contaré esta historia:
Una mujer estaba a punto de hacer lo mismo, cuando el muchacho le dijo: "Señora, ¿no me reconoce? Soy ese Jesús que ustedes los cristianos dicen que aman".
La mujer empezó a llorar y lo recibió en su casa. En ese momento aquella mujer hizo la mejor decisión de su vida> (Félix Jiménez, escolapio).
Amar a Jesús es ayudar al necesitado, aun a riesgo de la propia vida.
Jesús contrapone 'espíritu' y 'carne'. ¿Qué significa aquí 'carne'?
Dice Jesús: "El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada".
La carne simboliza aquí todas las tendencias naturales o afecciones desordenadas (como las llamaría S. Ignacio). Ellas no son malas de suyo, pues han sido creadas por Dios. Pero han sido corrompidas por el pecado original, y hay que tener cuidado con ellas. En ellas predomina el instinto animal, que muchas veces es egoísta, y sólo se interesa por lo de uno mismo de una forma excesiva, sin preocuparse de los demás.
Se pueden resumir en las tres 'P': Plata (el dinero), Placer y Poder. Las tres se pueden tener de una forma inocente y sabia, pero son muy peligrosas, si ellas mandan en nosotros. José Luis Vethencourt decía que en Venezuela mandaba otra P, la de Prestigio.
En cambio, el espíritu viene de Dios, que es amor, generosidad, solidaridad, altruismo. Dice S. Pablo: "Ustedes, hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no la libertad que da rienda suelta a sus bajos instintos; más bien, háganse servidores los unos de los otros por medio del amor" (Gálatas 5, 13).
El espíritu nos da ilusión, alegría. En la vida hay que caminar con los ojos abiertos del espíritu, que ve más lejos, y de pronto podemos encontrar tesoros. Te cuento esta historia.
El hombre que le compró el campo observó que había muchas piedrecitas blancas. Y como siempre había tenido curiosidad por la geología, cogió unas cuantas y se las llevó a un geólogo para que las analizara. Y resultó que las fincas encerraban un gran depósito de minerales, necesarios para procesar el aluminio y otros metales. Así que lo revendió a una gran empresa, y se hizo rico.> (Félix Jiménez, escolapio).
La persona superficial mira con los ojos de la rutina, del simple mirón, del curioso, del que se convierte en desertor ante la primera dificultad, es decir con los ojos de la carne.
La persona profunda mira con los ojos de la superación, de la fe, de los leales, del espíritu, del 'Magis' ignaciano, siempre listo para buscar lo mejor.
¿Hay alguna crisis parecida en el Antiguo Testamento?
La 1ª. Lectura de hoy (del libro de Josué) nos habla de una crisis en el pueblo hebreo.
"¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque Él es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto" (Jos 24, 16-17).>
Así debemos reaccionar ante las crisis de hoy contra lo religioso y la Iglesia. El problema hoy en muchos no es el ataque frontal contra Dios, sino el prescindir de Él, no dar importancia a lo cristiano, serle indiferente, pensar que hay cosas más importantes que Jesús.
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-leales
Cfr.
Fray Marcos (Rodríguez): http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-60-69-MR.htm
Padre José Martínez de Toda, S.J.
Comentario dialogado al Evangelio que se proclama vigésimo primer domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 23 de agosto de 2015. La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 6, 55. 60-69.
"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna"
Hoy aparecen los primeros desertores de Jesús. ¿Quiénes son?
1. Los primeros desertores están en la gran masa presente en la multiplicación de los panes. Lo quieren proclamar rey. Pero Jesús no acepta ser rey. Más bien, se esconde. Y aquella multitud, que no ha entendido bien su misión, se dispersa.
2. Segundos desertores. Pero algunos de sus seguidores porfían. Entonces Jesús aprovechó para hablarles claramente de su identidad y de su misión.
Él les ofrece el Pan del cielo, que es su carne como único alimento verdadero para el camino hacia el Padre. Al oir esto, muchos comienzan a dudar, inclusive los que se consideraban 'discípulos' suyos (Lc 10,1) y se alejan de Jesús.
Tantos se fueron, que Jesús tuvo que preguntarles a sus 12 Apóstoles:
"¿También ustedes quieren irse?"
Simón Pedro, siempre entusiasta y de buen corazón, hace de portavoz de la comunidad de los discípulos que se mantienen fieles. Y le contesta:
– "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios".
Y se quedó con Él. Así responden los leales.
Y así respondemos también nosotros. En los momentos más difíciles de nuestra propia vida, necesitaremos llenarnos de valor para responder, como Pedro.
O como hicieron los compañeros de luchas del ex-esclavo Espartaco después de su derrota. Cuando fueron capturados, el militar romano les preguntó: "¿Quién es Espartaco?". Y todos se levantaron gritando "Yo soy Espartaco", para protegerle.
Hay muchos otros casos de lealtad ante el peligro del líder.
Y nosotros, ¿somos leales o desertores con Jesús?
Un autor anónimo escribió estos versos, en los que habla Jesús:
Me llamas Sabio y no me sigues. Me llamas Justo y no me amas.
Me llamas Rico y no me pides. Me llamas Bondad y no confías en mí.
Me llamas Noble y no me sirves. Me llamas Poderoso y no me honras.
Me llamas Justo y no me temes. Si te condeno, no me eches la culpa.>
Aquí se ve que uno es muchas veces leal de palabra, pero desertor en la práctica.
¿Hay momentos difíciles en nuestro seguimiento a Jesús?
Hay momentos en que nos tenemos que definir. Te contaré esta historia:
La mujer empezó a llorar y lo recibió en su casa. En ese momento aquella mujer hizo la mejor decisión de su vida> (Félix Jiménez, escolapio).
Amar a Jesús es ayudar al necesitado, aun a riesgo de la propia vida.
Jesús contrapone 'espíritu' y 'carne'. ¿Qué significa aquí 'carne'?
Dice Jesús: "El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada".
La carne simboliza aquí todas las tendencias naturales o afecciones desordenadas (como las llamaría S. Ignacio). Ellas no son malas de suyo, pues han sido creadas por Dios. Pero han sido corrompidas por el pecado original, y hay que tener cuidado con ellas. En ellas predomina el instinto animal, que muchas veces es egoísta, y sólo se interesa por lo de uno mismo de una forma excesiva, sin preocuparse de los demás.
Se pueden resumir en las tres 'P': Plata (el dinero), Placer y Poder. Las tres se pueden tener de una forma inocente y sabia, pero son muy peligrosas, si ellas mandan en nosotros. José Luis Vethencourt decía que en Venezuela mandaba otra P, la de Prestigio.
En cambio, el espíritu viene de Dios, que es amor, generosidad, solidaridad, altruismo. Dice S. Pablo: "Ustedes, hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no la libertad que da rienda suelta a sus bajos instintos; más bien, háganse servidores los unos de los otros por medio del amor" (Gálatas 5, 13).
El espíritu nos da ilusión, alegría. En la vida hay que caminar con los ojos abiertos del espíritu, que ve más lejos, y de pronto podemos encontrar tesoros. Te cuento esta historia.
La persona superficial mira con los ojos de la rutina, del simple mirón, del curioso, del que se convierte en desertor ante la primera dificultad, es decir con los ojos de la carne.
La persona profunda mira con los ojos de la superación, de la fe, de los leales, del espíritu, del 'Magis' ignaciano, siempre listo para buscar lo mejor.
¿Hay alguna crisis parecida en el Antiguo Testamento?
La 1ª. Lectura de hoy (del libro de Josué) nos habla de una crisis en el pueblo hebreo.
Así debemos reaccionar ante las crisis de hoy contra lo religioso y la Iglesia. El problema hoy en muchos no es el ataque frontal contra Dios, sino el prescindir de Él, no dar importancia a lo cristiano, serle indiferente, pensar que hay cosas más importantes que Jesús.
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-leales
Cfr.
Fray Marcos (Rodríguez): http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-60-69-MR.htm
MADUREZ
NOTITARDE, Valencia, 25 de agosto de 2015
“Caminando con Cristo”
¿Señor, a quién iremos? (Jn, 6,55.60-69)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta el desenlace final del Discurso de Jesús sobre el Pan de Vida. La reacción de muchos de sus discípulos no se hizo esperar, se decían unos a otros que el lenguaje de Jesús era duro e inaceptable. En pocas palabras, abandonaron a Jesús, no le reconocieron como Dios y tampoco comprendieron el milagro de la Eucaristía, de su presencia viva en el Santísimo Sacramento del Altar, que los cristianos católicos reconocemos como presencia real, en cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor, bajo las apariencias de pan y vino.
Jesús reprocha la actitud de sus seguidores, de su escándalo y les pregunta “¿qué sucederá cuando vean al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?”. Es decir, si ahora les cuesta creer en el milagro de la Eucaristía o de la Fracción del Pan, si les cuesta creer que he bajado del cielo, ¿qué sucederá cuando resucite y suba al cielo? Tampoco crearán en la Resurrección, en la vida después de esta vida.
Jesús no se ve como un fracasado en su discurso, actúa con madurez, reacciona como reacciona un hombre equilibrado frente a una gran adversidad, no pierde la compostura, no duda, no se arrepiente de las palabras pronunciadas con la verdad; no actúa como un cobarde que al verse “abandonado” cambia las palabras o busca que le entiendan, las palabras fueron tan claras que causaron esa reacción. Hoy todavía hay muchos que no creen en la presencia viva de Jesús en la Eucaristía y a Cristo y a su Palabra no se le puede seguir a medias.
Quien cree en Cristo o dice creer en Él tiene y debe creer en el Cristo total; es decir, en la totalidad del misterio de Cristo, no lo que me conviene creer, no un Cristo a medias, mutilado ni falsificado.
IDA Y RETORNO: Jesús está unido a su Iglesia, leamos: Ef. 5, 21-32.
Cfr. José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-60-69-Pag-B.htm
Pieza: Luis Mille.
“Caminando con Cristo”
¿Señor, a quién iremos? (Jn, 6,55.60-69)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta el desenlace final del Discurso de Jesús sobre el Pan de Vida. La reacción de muchos de sus discípulos no se hizo esperar, se decían unos a otros que el lenguaje de Jesús era duro e inaceptable. En pocas palabras, abandonaron a Jesús, no le reconocieron como Dios y tampoco comprendieron el milagro de la Eucaristía, de su presencia viva en el Santísimo Sacramento del Altar, que los cristianos católicos reconocemos como presencia real, en cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor, bajo las apariencias de pan y vino.
Jesús reprocha la actitud de sus seguidores, de su escándalo y les pregunta “¿qué sucederá cuando vean al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?”. Es decir, si ahora les cuesta creer en el milagro de la Eucaristía o de la Fracción del Pan, si les cuesta creer que he bajado del cielo, ¿qué sucederá cuando resucite y suba al cielo? Tampoco crearán en la Resurrección, en la vida después de esta vida.
Jesús no se ve como un fracasado en su discurso, actúa con madurez, reacciona como reacciona un hombre equilibrado frente a una gran adversidad, no pierde la compostura, no duda, no se arrepiente de las palabras pronunciadas con la verdad; no actúa como un cobarde que al verse “abandonado” cambia las palabras o busca que le entiendan, las palabras fueron tan claras que causaron esa reacción. Hoy todavía hay muchos que no creen en la presencia viva de Jesús en la Eucaristía y a Cristo y a su Palabra no se le puede seguir a medias.
Quien cree en Cristo o dice creer en Él tiene y debe creer en el Cristo total; es decir, en la totalidad del misterio de Cristo, no lo que me conviene creer, no un Cristo a medias, mutilado ni falsificado.
IDA Y RETORNO: Jesús está unido a su Iglesia, leamos: Ef. 5, 21-32.
Cfr. José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-60-69-Pag-B.htm
Pieza: Luis Mille.
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Luis Mille,
San Juan 6: 60-69
domingo, 26 de agosto de 2012
INDISPENSABLES
San Juan, 6: 60-69
En su homilía de hoy, el Padre
José Cortéz versó sobre la importancia del pan de vida, planteando algunas de
las preguntas que Antonio Gracia expone en la “hojita dominical” (El Domingo,
Día del Señor, año XLVI/B). Los Evangelios – prosiguió – van más allá de las
palabras bonitas e interesantes, convirtiéndose en alimento indispensable. Palabra y Eucaristía, indispensables.
Es necesario que el Señor nos
ilumine y asista, desechando los falsos dioses o ídolos (política, dinero,
placer). Todos somos Iglesia y Cuerpo de Cristo. Alimento indispensable para la
vida cristiana, la que trabaja por una nueva sociedad, superando las
estructuras viciadas por el pecado, la explotación del hombre por el hombre.
En la primera lectura, Josué nos
interroga al rendirnos frente a otros dioses, y en la segunda San Pablo habla
del matrimonio. E, incluso, indicó el grave pecado de las personas casadas por
la Iglesia, luego divorciadas y casadas civilmente de nuevo.
Al comenzar y concluir la misa,
el Padre Cortéz oró por los fallecidos y, acentuándolo, los heridos de la
tragedia de Amuay.
Jos 24, 1-2, 15-17, 18
Salmo 33
Ef 5, 21-32
Fotografía: LB, Padre José Cortéz durante su homilía, Iglesia de La Coromoto, El Paraíso (Caracas, 26/08/12)
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San Juan 6: 60-69
TOMAR POSTURAS
NOTITARDE, Valencia, 26 de Agosto de 2012"Caminando con Cristo"
"Tú tienes palabra de vida" (Jn. 6, 60-69)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
Con la lectura del texto del evangelio de hoy, llegamos al final, al desenlace del Discurso del Pan de Vida, que nos coloca delante dos escenarios: Primero, el grupo de los jefes religiosos judíos y otras personas que afirmaban que aquellas palabras de Jesús eran muy difíciles de aceptar y a lo que Jesús responde con una pregunta "¿Qué pasaría si vieran subir de nuevo al Hijo del Hombre a donde estaba antes?". Aquí Jesús estaba dándoles a entender que si no creen posible el milagro de la Eucaristía, el que a través de las apariencias de pan y vino puedan comer su carne y sangre, cómo van a creer que Él vino del cielo; es decir, que es el Hijo de Dios y que regresará a la derecha del Padre. Como decíamos el domingo anterior es el escándalo de la Eucaristía; es decir, el pensar que Dios se hace pan, se hace comida, se da realmente como alimento para sus seguidores; es el mismo escándalo de aquellos que se preguntan si Dios se puede hacer hombre, si pueda tomar condición humana, si puede encarnarse en la historia. Por eso Jesús dice a sus interlocutores: "¿Esto les escandaliza?" y al ver que comienzan a irse no se retracta de sus palabras, no pide que se queden ni se ve como un fracasado en su discurso; los deja en sus dudas y mantiene las palabras que ha pronunciado. Lo que ha dicho ha sido tal cual lo han entendido, sólo que el comer su carne y beber su sangre será bajo las apariencias de pan y vino. Pero de todas formas, lo que Jesús ve en aquellas personas y es la características común: la falta de fe, la incredulidad, no son capaces de aceptar que a quien tienen delante es al mismo Dios humanado y tampoco son capaces de aceptar sus palabras, de creerle y seguirle con radicalidad. En cambio, el segundo grupo son sus apóstoles, a los cuáles directamente Jesús les pregunta: "¿También ustedes quieren irse?" Es una pregunta profunda, determinante, existencial, directa, que implica toda la vida: ¿Por qué? Porque quien pregunta es Dios, porque quien interpela y conoce al ser humano desde lo más profundo es Dios, porque habiendo Dios creado al ser humano a su imagen y semejanza, sobre todo lo hizo libre y si bien Dios tiene siempre la iniciativa, si sabemos que Él nos ofrece amor, que sus palabras dan vida, que Él es el pan de vida, que quien lo come resucitará y alcanzará vida eterna, al final el hombre es libre de decir sí o no a Dios, de aceptar todo lo bueno que Dios le ofrece, de creerle o por el contrario rechaza y no acepta lo que Dios libremente le propone. El hombre toma postura ante la iniciativa divina y decide si vivir la vida con Dios, siguiéndolo, creyendo en Él, viviendo junto a Él o si prefiere vivir lejos de Dios, sin su amor ni su amistad. Por eso, la pregunta de Jesús es determinante: "¿También ustedes quieren irse?" Es decir, ¿prefieren no creer, vivir lejos de Dios, buscar el camino que no los va a llevar a la felicidad completa, irán en busca de otros salvadores? Sin embargo, la postura de los apóstoles es de creencia, de fidelidad a Dios, de dar el salto de la fe, de confiar en Dios, de quizás no entender del todo, pero saber que no van a quedar defraudados o engañados, sino seguros en quien siguen y a quien tienen delante y les ha dado razones suficientes para que crean en sus palabras, que como lo dice Pedro, el impulsivo, el más viejo de los apóstoles, aquel que va a dejar Jesús como cabeza visible de su Iglesia, dice: "Señor, ¿a quién vamos a ir?, tú tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". Respuesta y palabras también profundas de Pedro, que es capaz de reconocer a Jesús como Dios, el Hijo de Dios, el Mesías y Salvador de la humanidad, el que vive siempre unido a Dios de una manera eminente, el Ungido de Dios.
Hoy Jesús nos invita a seguirle, a creer en Él, a tomar postura ante sus palabras y propuesta de vida eterna, a que creamos en su presencia viva en la Eucaristía. Que a pesar de lo duro del camino, o que nos cansamos de amar, de perdonar, de seguir adelante en medio de las adversidades, cuando no todo sucede como esperamos, cuando las crisis nos llegan, nos pregunta Jesús: ¿Tú también quieres irte? ¿Me quieres abandonar? ¿Se te terminó la fe en mí? ¿No crees que sea capaz de ayudarte? Que nuestra respuesta sea siempre como la de Pedro. Jesús es la respuesta.
Ida y retorno
Estos días han sido de reflexión y de estupor por dos cosas: El saldo de muertos que hay todos los fines de semana, lo que pareciera ya normal para mucha gente y la situación de las cárceles, donde vemos la situación inhumana en que viven los privados de libertad o la insensibilidad que se respira cuando muchos de ellos pierden la vida en esos lugares. Creo que ante este panorama los cristianos católicos no podemos ni debemos ser indiferentes. Lo primero es orar para que tengamos una sociedad más segura, justa, sin violencia y donde reine la cultura de la vida y luego, trabajar en consecuencia, despertando conciencias para que tengamos una mejor Venezuela, donde la muerte no reine, sino la vida, donde crezcamos en valores y sobre todo se busque a Dios de corazón.
Cfr. http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-26-agosto/
Fotografía: LB, vista general de la misa oficiada por el Padre José Cortéz, Iglesia de La Coromoto, El Paraíso (Caracas, 26/08/12).
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San Juan 6: 60-69
CONVIVENCIA
Evangelio del Domingo por Odres Nuevos
Domingo XXI del Tiempo Ordinario – Ciclo B
Domingo 26 de Agosto de 2012
“Tu palabra nos eleva al Cielo“
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,60-69):
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Juan (6,60-69)
Pregunta decisiva
El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, “muchos discípulos suyos se echaron atrás”. Ya no caminaban con él.
Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo, no las retira sino que se reafirma más: “Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen”. Sus palabras parecen duras pero transmiten vida, hacen vivir pues contienen Espíritu de Dios.
Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: “¿También vosotros queréis marcharos?”. No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos sino amigos. Si quieren puede volver a sus casas.
Una vez más Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.
“Señor, ¿a quién vamos a acudir?”. No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente: Si no siguen a Jesús se quedarán sin saber a quién seguir. No se han de precipitar. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?
Hay algo que Pedro no olvida: “Tú tienes palabras de vida eterna”. Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Con qué podrían sustituir el Evangelio de Jesús? ¿Dónde podrán encontrar una Noticia mejor de Dios?
Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús han descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: “Nosotros creemos y sabemos”. Seguirán junto a Jesús.
Fuente: http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-26-agosto/
Ilustración: http://www.followjesus.es/red/fotos/arte-urbano/
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