NOTITARDE, Valencia, 25 de agosto de 2018
¿Señor, a quién iremos? (Jn, 6,55.60-69)
Joel Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta el desenlace final del Discurso de Jesús sobre el Pan de Vida. La reacción de muchos de sus discípulos no se hizo esperar, se decían unos a otros que el lenguaje de Jesús era duro e inaceptable. En pocas palabras, abandonaron a Jesús, no le reconocieron como Dios y tampoco comprendieron el milagro de la Eucaristía, de su presencia viva en el Santísimo Sacramento del Altar, que los cristianos católicos reconocemos como presencia real, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor, bajo las apariencias de pan y vino.
Jesús reprocha la actitud de sus seguidores, de su escándalo y les pregunta “¿qué sucederá cuando vean al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?”. Es decir, si ahora les cuesta creer en el milagro de la Eucaristía o de la Fracción del Pan, si les cuesta creer que he bajado del cielo, ¿Qué sucederá cuando resucite y suba al cielo? Tampoco crearán en la Resurrección, en la vida después de esta vida.
Jesús no se ve como un fracasado en su discurso, actúa con madurez, reacciona como reacciona un hombre equilibrado frente a una gran adversidad, no pierde la compostura, no duda, no se arrepiente de las palabras pronunciadas con la verdad; no actúa como un cobarde que al verse “abandonado” cambia las palabras o busca que le entiendan, las palabras fueron tan claras que causaron esa reacción. Hoy todavía hay muchos que no creen en la presencia viva de Jesús en la Eucaristía y a Cristo y a su Palabra no se le puede seguir a medias.
Quien cree en Cristo o dice creer en Él tiene y debe creer en el Cristo total; es decir, en la totalidad del misterio de Cristo, no lo que me conviene creer, no un Cristo a medias, mutilado ni falsificado.
IDA Y RETORNO: Jesús está unido a su Iglesia, leamos: Ef. 5, 21-32. Oremos y actuemos por Venezuela.
Fuente:
http://www.notitarde.com/senor-a-quien-iremos
Ilustración: Ryszard Ludynia.
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miércoles, 29 de agosto de 2018
sábado, 16 de junio de 2018
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NOTITARDE, Valencia, 16 de junio de 2018
El crecimiento del reino de Dios (MC. 4, 26-34)
Joel Núñez Flautes
El texto del evangelio de hoy nos presenta dos parábolas; una que habla sobre la semilla que un hombre tira en la tierra, germina, crece sola, se convierte en un mata que da espigas y frutos y la parábola de la semilla de mostaza, que siendo tan pequeña se convierte en un árbol donde se pueden anidar los pájaros del campo. Así es el Reino de Dios, se nos da gratuitamente y va creciendo y haciendo presencia en el mundo. Dios prefiere lo humilde y lo sencillo y así se manifiesta en medio de los hombres; su Reino no se manifiesta ni irrumpe violentamente, sino que va creciendo y actuando en medio de los hombres. Este Reino respeta la misma vida humana, creada por Dios mismo, acompaña su dinamismo, hasta el punto de crecer y hacerse fuerte, madurar y dar fruto.
El Reino de Dios es la salvación gratuita ofertada por Dios a los hombres; es su plan de liberación y sanación del pecado; es la manifestación de su misericordia, bondad, perdón y sobre todo de su amor por cada uno de sus hijos. Plan de salvación que comenzó desde antiguo, a través de los patriarcas, profetas y con la elección del Pueblo de Israel que prefiguraba la Iglesia de Dios y con ella a toda la humanidad invitada a la felicidad plena, a la redención. Plan de salvación que tiene su culmen y plenitud en Cristo que es la presencia misma de Dios en el mundo, el rostro del Padre, El Mesías y Salvador de toda la humanidad.
El Reino de Dios está presente en el mundo y sigue su crecimiento, pero se hará pleno al final de los tiempos, cuando Cristo se manifieste definitivamente a los hombres. La Iglesia fundada por Cristo tiene la misión de hacer crecer el Reino de Dios en medio de los hombres, bajo la acción del Espíritu Santo.
IDA Y RETORNO: Es urgente en el país que se atiendan las necesidades de los venezolanos. Hay pobreza que clama a Dios.
Fuente:
http://www.notitarde.com/el-crecimiento-del-reino-de-dios-mc-4-26-34/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/447-deja-crecer-la-semilla-que-hay-en-ti.html
Ilustración: Stanley Spencer.
El crecimiento del reino de Dios (MC. 4, 26-34)
Joel Núñez Flautes
El texto del evangelio de hoy nos presenta dos parábolas; una que habla sobre la semilla que un hombre tira en la tierra, germina, crece sola, se convierte en un mata que da espigas y frutos y la parábola de la semilla de mostaza, que siendo tan pequeña se convierte en un árbol donde se pueden anidar los pájaros del campo. Así es el Reino de Dios, se nos da gratuitamente y va creciendo y haciendo presencia en el mundo. Dios prefiere lo humilde y lo sencillo y así se manifiesta en medio de los hombres; su Reino no se manifiesta ni irrumpe violentamente, sino que va creciendo y actuando en medio de los hombres. Este Reino respeta la misma vida humana, creada por Dios mismo, acompaña su dinamismo, hasta el punto de crecer y hacerse fuerte, madurar y dar fruto.
El Reino de Dios es la salvación gratuita ofertada por Dios a los hombres; es su plan de liberación y sanación del pecado; es la manifestación de su misericordia, bondad, perdón y sobre todo de su amor por cada uno de sus hijos. Plan de salvación que comenzó desde antiguo, a través de los patriarcas, profetas y con la elección del Pueblo de Israel que prefiguraba la Iglesia de Dios y con ella a toda la humanidad invitada a la felicidad plena, a la redención. Plan de salvación que tiene su culmen y plenitud en Cristo que es la presencia misma de Dios en el mundo, el rostro del Padre, El Mesías y Salvador de toda la humanidad.
El Reino de Dios está presente en el mundo y sigue su crecimiento, pero se hará pleno al final de los tiempos, cuando Cristo se manifieste definitivamente a los hombres. La Iglesia fundada por Cristo tiene la misión de hacer crecer el Reino de Dios en medio de los hombres, bajo la acción del Espíritu Santo.
IDA Y RETORNO: Es urgente en el país que se atiendan las necesidades de los venezolanos. Hay pobreza que clama a Dios.
Fuente:
http://www.notitarde.com/el-crecimiento-del-reino-de-dios-mc-4-26-34/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/447-deja-crecer-la-semilla-que-hay-en-ti.html
Ilustración: Stanley Spencer.
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San Marcos 4: 26-34,
Stanley Spencer
sábado, 7 de abril de 2018
ADEMÁS, UN PEQUEÑO PROGRAMA DE GOBIERNO
Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda (SJ)
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el Segundo Domingo de Pascua, ciclo B, corresponidente al domingo 8 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
¿Qué hizo después Tomás?
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
(Hechos 4, 32-35)
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
NOTITARDE, Valencia, 7 de abril de 2018
Caminando con Cristo:
Signo de Cristo resucitado (Jn. 20, 19-31)
Joel de Jesús Núñez Flautes
Hoy estamos en el segundo domingo de Pascua, finalizando la octava de Pascua; día de Jesús de la Divina Misericordia. El evangelio de éste domingo destaca dos de las apariciones que Jesús hizo, después de resucitado, a la comunidad de los apóstoles. Lo primero que destaca el evangelio es que los apóstoles estaban “encerrados por miedo a los judíos”, signo de derrota, de cobardía; actitud que cambiará, luego de ver a Cristo resucitado.
¿Qué les da Cristo con esta aparición? 1. La certeza de su Resurrección, que verdaderamente está vivo, que venció a la muerte y al pecado y por esto les muestra los signos de la pasión, marcados en su cuerpo. 2. Les dona su paz, que sosiega su ansiedad, su temor, su angustia y los capacita de nuevo para ver y escuchar; les permite recobrar la alegría perdida. 3. Reciben de parte de Cristo el Don del Espíritu Santo; es decir, la presencia en sus corazones, de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que los fortalece para predicar, anunciar la Buena Noticia de la Pasión, Muerte y sobre todo Resurrección de Cristo y los capacita para perdonar los pecados en nombre de Dios o de retenerlos, según la opción del que quiera buscar o rechazar el perdón de Dios.
Jesús, los “unge” con el mismo poder que Él mismo había recibido del Padre; los llena con la presencia del Espíritu Santo que ha marcado su vida y su misión desde el inicio de su existencia terrena. Junto con el don del Espíritu reciben la misión de ser testigos de Cristo, embajadores de su evangelio, mensajeros de su doctrina, de anunciar y denunciar. En la primera de aquellas apariciones, Tomás, llamado el Mellizo, no estaba con el resto de la comunidad apostólica, tuvo duda de la Resurrección, ¿cuántas veces el cristiano o el ser humano le viene la tentación de pensar o sentir que Dios no existe, que Dios está lejos, que no vive, que es una idea?.
IDA Y RETORNO: Feliz día de Jesús de La Divina Misericordia.
Fuente:
http://www.notitarde.com/iglesia-signo-de-cristo-resucitado-jn-20-19-31/
Cfr.
Pedro Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31.htm
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31-M.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/divina-misericordia/
Ilustración: Daniel Seiter y Mattias Storm.
José Martínez de Toda (SJ)
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el Segundo Domingo de Pascua, ciclo B, corresponidente al domingo 8 abril 2018. La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.
“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”
Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?
La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.
Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.
Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.
¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?
Están con las puertas cerradas.
Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.
Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).
Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.
¿Y cómo se aparece Jesús?
En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:
- Se puso en medio de ellos:
- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":
- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.
- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.
- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.
Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?
Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).
Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.
¿Estaban todos los Apóstoles ahí?
No. Faltaba uno: Tomás.
Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.
Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.
Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.
¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?
Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.
Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.
Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".
Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.
Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.
Y le dijo al rey:
- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">
Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.
De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:
Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.
Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.
Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…
Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3
NOTITARDE, Valencia, 7 de abril de 2018
Caminando con Cristo:
Signo de Cristo resucitado (Jn. 20, 19-31)
Joel de Jesús Núñez Flautes
Hoy estamos en el segundo domingo de Pascua, finalizando la octava de Pascua; día de Jesús de la Divina Misericordia. El evangelio de éste domingo destaca dos de las apariciones que Jesús hizo, después de resucitado, a la comunidad de los apóstoles. Lo primero que destaca el evangelio es que los apóstoles estaban “encerrados por miedo a los judíos”, signo de derrota, de cobardía; actitud que cambiará, luego de ver a Cristo resucitado.
¿Qué les da Cristo con esta aparición? 1. La certeza de su Resurrección, que verdaderamente está vivo, que venció a la muerte y al pecado y por esto les muestra los signos de la pasión, marcados en su cuerpo. 2. Les dona su paz, que sosiega su ansiedad, su temor, su angustia y los capacita de nuevo para ver y escuchar; les permite recobrar la alegría perdida. 3. Reciben de parte de Cristo el Don del Espíritu Santo; es decir, la presencia en sus corazones, de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que los fortalece para predicar, anunciar la Buena Noticia de la Pasión, Muerte y sobre todo Resurrección de Cristo y los capacita para perdonar los pecados en nombre de Dios o de retenerlos, según la opción del que quiera buscar o rechazar el perdón de Dios.
Jesús, los “unge” con el mismo poder que Él mismo había recibido del Padre; los llena con la presencia del Espíritu Santo que ha marcado su vida y su misión desde el inicio de su existencia terrena. Junto con el don del Espíritu reciben la misión de ser testigos de Cristo, embajadores de su evangelio, mensajeros de su doctrina, de anunciar y denunciar. En la primera de aquellas apariciones, Tomás, llamado el Mellizo, no estaba con el resto de la comunidad apostólica, tuvo duda de la Resurrección, ¿cuántas veces el cristiano o el ser humano le viene la tentación de pensar o sentir que Dios no existe, que Dios está lejos, que no vive, que es una idea?.
IDA Y RETORNO: Feliz día de Jesús de La Divina Misericordia.
Fuente:
http://www.notitarde.com/iglesia-signo-de-cristo-resucitado-jn-20-19-31/
Cfr.
Pedro Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31.htm
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-20-19-31-M.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/divina-misericordia/
Ilustración: Daniel Seiter y Mattias Storm.
domingo, 16 de noviembre de 2014
CRISTIANIDAD QUE SE TRABAJA
NOTITARDE, Valencia, 16 de noviembre de 2014
“Caminando con Cristo”
Parábola de los talentos (Mt. 25,14-30)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
Estamos acercándonos al final del año litúrgico y a la celebración del tiempo de adviento y por eso, las lecturas nos hablan de los últimos tiempos, de la segunda venida del Señor. Bajo este tono está el evangelio que hoy se nos propone para nuestra meditación: la parábola de los talentos. Esta parábola está dirigida al Pueblo de Dios, a los cristianos que aguardan la segunda venida del Señor; es una invitación para la vigilancia productiva; es decir, estar atentos al regreso de Cristo, pero sin permanecer pasivos o cruzados de brazos, sino al contrario, atentos en el amor. El cristiano, el discípulo-misionero de Cristo necesita tener su corazón centrado en su Dios y Salvador; saber esperar su retorno, pero mientras eso sucede se sostiene en la fe y en los sacramentos dejados por Él mismo, sobre todo el de la Eucaristía y además, se ejercita en el servicio, en la caridad; especialmente con los más necesitados de la sociedad, se compromete a trabajar por la paz, por la justicia, por el progreso y la verdad. El buen cristiano es aquel que sabiéndose bendecido por Dios, primeramente, con el don de la vida y luego por dones especiales que descubre en su existencia, los pone a la disposición de la comunidad de fe, hace que la Iglesia progrese, que la Comunidad cristiana avance y se extienda el mensaje de la salvación para todos los hombres. El mal cristiano es aquel que no sabe reconocer los dones de Dios en su vida, cae en la pasividad, el pesimismo, no le importa si su Iglesia avanza o se detiene, si cumple su misión o no; siempre es negativo y cree que con sólo estar bautizado es suficiente para salvarse. Valdría la pena que cada uno de nosotros que conformamos la Iglesia Católica nos preguntáramos ¿qué talento tengo yo en mi vida? ¿Qué dones me ha regalado Dios que puedo poner a disposición de mis hermanos en la fe y de la sociedad donde vivo? Estoy seguro, que cada uno tiene su talento y Dios quiere que lo pongamos a producir como los dos primeros hombres de la parábola y no como el insensato que fue flojo y no correspondió a lo que Dios le había donado. Por eso, al final de nuestra existencia Dios mismo nos pedirá cuentas de lo que hicimos con nuestra vida, con los talentos que Él nos regaló. Dios nos ha dado la vida, la familia, una carrera, un trabajo, la inteligencia, el don de la palabra, de la risa, del consejo, del servicio, de la amistad, de la música, del arte, de un oficio especial, de la educación, de algo que caracteriza a nuestra personalidad y hace bien a los demás. Somos muy ricos en talentos y esto hay que ponerlo a producir para el bien de todos.
La Iglesia conformada por todos los bautizados (pastores y fieles) debe poner a funcionar los dones recibidos de Dios; sabiendo que Dios premia la fidelidad de quien corresponde a su amor. Así se debe entender lo que dice el evangelio de hoy: “Al que tiene se le dará, y le sobrará; pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. En nuestra vida diaria al que es responsable, trabajador, que sabe producir; se le confía y se le da más, sabiendo que se destaca en su trabajo. En cambio, al flojo, al descuidado, se le da menos y llega el momento que se le quita todo. Se condena, por tanto, el pecado de omisión; el que sabiendo que puede hacer más o lo que se necesita hacer, hace poco o no hace nada.
Los tiempos actuales para la Iglesia, para nuestra sociedad venezolana y para el mundo entero exigen cristianos decididos, proactivos, dinámicos, trabajadores y no es momento para la dejadez, el pesimismo o la derrota.
IDA Y RETORNO: Necesitamos orar con fe y perseverancia por Venezuela. No es secreto para nadie los momentos difíciles que estamos viviendo. Como cristianos católicos necesitamos mantener la fe, la esperanza y la caridad y pedir al Señor que bendiga a nuestra patria con progreso, justicia, libertad, paz y unidad entre todos los venezolanos. Estemos seguros que cuando nos ponemos a orar juntos por una causa común, Dios no deja de atender nuestras súplicas. Pidamos que el mal sea vencido y que venga su Reino entre nosotros; que podamos superar la crisis generalizada que afrontamos en nuestro país y podamos reencontrarnos en paz.
Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/noticia/reflexion-al-evangelio-dominical-talentos
Pieza: Alexander Kosolapov.
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