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sábado, 5 de marzo de 2016

CAZA DE CITAS

"... También es cierto que el ejercicio de la libertad supone el hecho de que cada quien tenga siempre opciones o, en los términos que vengo usando, disponga de salidas que le permitan no someterse a quien intente imponerle su voluntad"

Roberto Casanova 

("Libertad, emprendimiento y solidaridad", Alfa, Caracas, 2016: 254)

ARGUMENTO PUBLICITARIO DE LOS BUITRES

La otra cara de la Venezuela Saudita
Luis Barragán


Creyéndola absolutamente incuestionable, la cuña gubernamental versa sobre los bajos precios del petróleo como causante de la crisis. A ésta ya no la fatigan el especulador ni la guerra económica, por lo menos, en los roles estelares que ha vociferado Nicolás Maduro, eludiendo o neutralizando hábilmente la responsabilidad del opositor al que sabe mayoritario en el país, sino el fenómeno inevitable de los lejanos mercados internacionales. Sin embargo, la mentira tiene patas muy cortas.

Sencillamente, no hay una correlación entre el bajo precio petrolero y el ciclo recesivo de nuestra economía, como lo refirió el economista José Manuel Puente, en una magnífica exposición realizada en la reciente jornada convocada por CEDICE, donde destacaron también José Toro Hardy, Ángel Alvarado y Roberto Casanova. Probado estadísticamente el ciclo recesivo, fruto de una deliberada política económica que siempre  apostó por los elevados precios del crudo, radicalizando el rentismo, el origen del problema está en el propio gobierno.

Además, si fuese cierta la premisa publicitaria, todos los países productores, integrantes o no de la OPEP, sufrirían el mismo trance que nos aqueja a los venezolanos, algo que no ocurre, pues, gozan de sendos fondos de estabilización macroeconómica que les permiten capear el temporal. Países que, faltando poco, intentando la diversificación económica, los aqueja un resfriado, mientras que a nosotros un cáncer: para unos, se trata de un episodio circunstancial y, para otros, de los estragos de un mal estructural.

Vulnerada la independencia del BCV  y desmentido el fondo de estabilización macroeconómica, violentando los artículos 318 y 321  constitucionales, además de la creación de otros fondos libres de todo control, evidentemente el régimen dilapidó los más altos ingresos petroleros que hemos tenido a lo largo de nuestra historia, pulverizando las posibilidades para las exportaciones no petroleras. Huelga comentar sobre la pavorosa escalada de la deuda externa y la quiebra de PDVSA, quedando en el recuerdo el complejo de empresas y refinerías de las que era propietaria en el exterior, por no mencionar la entrega de la orimulsión a China.

Igualmente, apretado el tiempo que consume las difíciles labores parlamentarias y las específicas materias que atendemos, también  nos escapamos esta semana para una conferencia en la UCV que resultó tediosa y redundante, excepto la mención que se hizo de los esquistos bituminosos y la lenta o improbable recuperación de los precios a corto y mediano plazo, reincorporada – además – Irán a los mercados. Bemoles de la enfermedad holandesa, tardamos todavía en reconocer la otra cara de la Venezuela Saudita en las hormas del socialismo parasitario y campamental que se dice moralmente relevado por una infeliz cuña publicitaria.

Ilustración: http://weltmx.blogspot.com/2011/04/caricaturas-abril_17.html


07/03/2016

domingo, 26 de abril de 2015

UN DATO CONTUNDENTE

Una nota facebookeana  de Fernando Falcón:

No se por qué a los venezolanos nos encanta un mito. Harto de la conseja según la cual Marcos Pérez Jimenez conserva aún el promedio más alto obtenido en la Academia Militar, me di a la tarea de buscar sus notas para comprobar el aserto. Pues bien, las encontré y si es cierto que el Alférez Mayor Marcos Pérez Jimenez obtuvo el promedio más alto de su promoción, sus notas distan mucho de ser las más altas de la Historia. A tales efectos, publico las calificaciones y la fuente de donde las extraje...

Oldman Botello:  De los 22 de la lista descollaron, el cuarto lugar, Héctor De Lima Polanco; José Saúl Guerrero Rosales, comandante de la aviación; Carlos Pulido Barreto, Roberto Casanova, ambos hombres de confianza de PJ; Pedro Joé Quevedo, que fue copresidente de la República en la Junta de Gobierno que presidió Larrazábal; José Luis Betancourt, comandate de la guarnición de Maracay a la caída de PJ y cuyo nombre lleva el cuartel de la guardia de la IV División de Infantería; fue gobernador encargado de Aragua; Miguel de la Rosa, de Villa de Cura, general FAV y gobernador de Caracas en 1958. Estos fueron los de más renombre.

Fernando Falcón: Lucia Raynero...no pretendo hacer consideraciones acerca del destino de los estudiantes sobresalientes. Aquí de lo que se trata es de dilucidar un hecho HISTÓRICO...Betulio Nucete Ríos, ciertamente los sistemas de evaluación son distintos. En esa época se calificaba de 1 a 10, por lo que el promedio de MPJ estaría en 18,12 en escala de 1 a 20 y 90,60 en escala de 1 a 100...en cualquier caso son excelentes notas, pero, igualmente, en cualquier caso, distan mucho de ser las más altas en la Historia.



Fernando Falcón: El promedio más alto en la Historia de la Academia, lo tiene el actual Mayor Igbert Marin, Alférez Mayor de la promoción 1999 con 98, 75 puntos, mi coronel Eugenio Marcano Guerra

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152879400087339&set=pcb.10152879400917339&type=1&theater

sábado, 30 de abril de 2011

DESTINACIÓN (ES)


EL NACIONAL - Sábado 30 de Abril de 2011 Papel Literario/4
Bifurcación
ROBERTO CASANOVA

Una visión es u na mezcla de ideales y de concepciones. Es un esbozo de la sociedad en la que deseamos vivir pero también de la sociedad en la que creemos vivir. Es, además, un bosquejo del camino a seguir para avanzar de una a otra sociedad.

Una visión es, en cierta forma, una narración que nos sirve para organizar a l mu ndo, pa ra dota rlo de sentido y de dirección, para actuar en él. Una sociedad lo es, en buena medida, porque la mayoría de quienes la integran posee una visión en común.

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los venezolanos compartió una visión. Esta se basaba en la esperanza del progreso en el contexto de una democracia recién estrenada.

Teníamos la convicción de que nuestra sociedad poseía un gran potencial para elevar el bienestar de todos y que, de hecho, ya éramos una sociedad rica. Nuestro problema fundamental era que el Estado obtuviese la mayor renta posible de nuestros tesoros subterráneos y la repartiese equitativamente entre todos. Esa visión, que podemos llamar "demorrentista" atendiendo a dos de sus principales componentes, democracia y rentismo, ha venido perdiendo su vigencia entre nosotros. Una crisis múltiple la ha cuestionado desde hace varias décadas. Y a pesar de que muchos aún son portadores de ella, una parte significativa de la sociedad viene dándole forma a otras visiones de la sociedad que somos y de la que debemos ser.

Una de tales visiones, orientada hacia el pasado, rescata el relato de la patria mítica y de la emancipación, enmarcándolo en la interpretación de la historia como lucha de clases, con el fin de alcanzar la utopía de la sociedad de iguales. Otra visión, volcada hacia el futuro, propone nuestra conversión en una sociedad que se desarrolla, una sociedad justa que garantiza a cada persona sus derechos humanos y le ofrece oportunidades para desplegar libremente su capacidad creadora. Podemos calificar a la primera visión como "neocomunista" y a la segunda como "creadora". El predominio de una u otra en el sentir y en el pensar de los venezolanos es el tema fundamental de nuestro tiempo. Estamos, en tal sentido, en un punto de bifurcación, una coyuntura en la que debemos colectivamente tomar una decisión histórica sobre qué camino seguir, qué nuevo sistema construir.

La visión neocomunista nos cuenta una historia de justicia social, de revolución, de hegemonía cultural, de enemigos de clases, de poder popular, de democracia directa, de propiedad social, de planificación central, de pueblo en armas, de comunas, de Estado comunal, de centralismo, de multipolaridad. La visión creadora nos habla de derechos humanos, de inclusión, de diversidad cultural, de interlocutores, de Estado de Derecho, de democracia moderna, de propiedad privada, de emprendimiento, de ciudadanía, de desarrollo local, de Estado promotor, de federalismo, de institucionalidad global. Punto a punto, las visiones "neocomunista" y "creadora" pueden y deben ser contrastadas. Es lo que he intentado hacer en mi libro Bifurcación.

Advierto que, como autor y como venezolano, no he pretendido ubicarme en una posición neutral ante ambas visiones. Tal posición no existe en esta materia: nadie puede no tener una visión. Lo que digo lo digo, pues, desde una visión, la visión creadora de nuestra sociedad. Fijar posición, sin embargo, no significa subestimar al adversario y convertirlo en un "enemigo de paja" que se pueda derrotar con facilidad. Por ello he tomado muy en serio a la visión neocomunista. He tratado de identificar sus mejores argumentos, su estructura profunda, sus conexiones emocionales. Pienso que sólo podremos promover con fuerza y convicción la visión creadora si comprendemos adecuadamente el formidable rival que constituye la visión neocomunista.

Unas palabras finales me parecen necesarias para evitar malentendidos. A mi juicio, la distinción entre una visión neocomunista y una visión creadora no se corresponde con la división entre el llamado "chavismo" y la oposición. Sostengo que la visión neocomunista es encarnada sólo por una parte radicalizada del chavismo mientras que la visión creadora es o podría ser compartida por amplios sectores tanto del chavismo como de la oposición. La visión creadora podría servir entonces para que los venezolanos recuperemos el centro democrático y reconstruyamos nuestra comunidad política. Esa es, al menos, mi esperanza.