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lunes, 4 de junio de 2018

LÍDICEO

Lídice, 1965.
Érase el más importante Kennedy
Guido Sosola


Medio siglo atrás, un 5 de junio, Robert Francis Kennedy recibió el mortal impacto de un proyectil que conmovió a la opinión pública venezolana, quizá un poco más que el fatal desenlace de John Fitzgerald. Otro balazo ya se había llevado por el medio a Martin Luther King, el inmenso apóstol de los derechos civiles.

Hacia 1965, Bobby Kennedy visitó Caracas, cumpliendo con una agenda que, originalmente de tres días, se redujo a uno y medio. Todavía no tocaba Maiquetía, cuando esa fenomenal izquierda de nuestros tormentos, derrotada pero pertinaz, alborotaba los liceos y las universidades para protestarlo, con el empleo de una violencia a la que no llega ni llegará el sector actual de la oposición, recurrentemente tildado de radical por muy pacífico que sea.

Ni de vaina, el líder estadounidense podía pisar la UCV, pero no hizo mella alguna porque – raro en un visitador tan famoso – no sólo se reunió con la prensa y la dirigencia estudiantil, sindical y partidista, estrechando la mano del presidente Leoni, sino que, antes de irse, se apersonó en una barriada popular de la ciudad capital: Lídice. Fue una visita impactante y mostró la otra cara de una época tan convulsionada, siendo paciente – incluso – al responder las preguntas más adversas.

Venevisión, 1965.
Distintas biografías, añadidos los documentos desclasificados, revelan cuán importante fue el después senador Kennedy para que su presidencial hermano pudiese sortear la peor crisis vivida por entonces: la de los cohetes instalados subrepticiamente en la Cuba que no dudaría en emplearlos. Por muy demócrata liberal que fuese, quizá no hubiese solventado tan agudos problemas, como el de la guerra de Vietnam y el racismo que reflota con todo y que Obama durmió por dos períodos en la Casa Blanca, pero hubiese tenido mejor desempeño que el marido de la Monroe o de la Mansfield que, por cierto, también anduvo por estos lares, cuando a Venezuela la visitaban grandes y pequeñas figuras que ahora no la atreven.

Probablemente, Bobby no hubiese amanecido en Pekín, como lo hizo Nixon con el favor de Kissinger, pero hubiese contado América Latina con un interlocutor que la conocía. ¿Qué de cosas, no? Martin Luther y Robert Francis, apenas recordados en este lado del mundo, mientras el protestatario Bob Dylan goza de un Nobel que, jugoso, obliga a sus empresas a cerrar los videos que pueda en las redes sociales para asegurar la rentabilidad de un nombre.

05/06/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/06/05/erase-el-mas-importante-kennedy-por-guido-sosola/
https://noticiasvenezuela.org/2018/06/05/erase-el-mas-importante-kennedy-por-guido-sosola/
https://apuntoenlinea.com/2018/06/05/erase-el-mas-importante-kennedy-por-guido-sosola/
https://venezuelaunida.com/erase-el-mas-importante-kennedy-por-guido-sosola/
https://newstral.com/es/article/es/1097165322/%C3%89rase-el-m%C3%A1s-importante-kennedy-por-guido-sosola

Cfr.
Jorge F. Hernández, "Bobbi": https://elpais.com/internacional/2018/06/05/mexico/1528205088_339746.html
Pablo Ximénez de Sandoval, "El 68 trágico de Bobby Kennedy":https://elpais.com/internacional/2018/06/04/actualidad/1528138556_126685.html

Breve nota LB: A veces, no nos percatamos que, hoy, Dylan es sólo poeta y Nobel, mientras que ayer fue ícono de la protesta. No hemos podido ver de nuevo el texto en La Patilla de Sosola, pues, el portal sufre el sabotaje de la CANTV. Hubiesemos querido dejar un mensaje facebookeano al autor del comentario que quedó al pie del artículo y fue respondido por Melchor Machado. Ya vemos que, por impactante que haya sido el programa de TV de Kennedy en Caracas, o cualesquiera otra reunión, está inexorablemente condenado al olvido de un XXI tan particular. Otra cosa, por supuesto, al ver la primera plana de los diarios venezolanos y los prolijos, como duraderos comentarios con motivo de la trágica muerte del presidente Kennedy, no hay comparación. Empero, apenas dos y medio después de la visita de Robert Kennedy a Caracas, fue - es nuestra opinión - más sentida su muerte en Venezuela.

domingo, 20 de diciembre de 2015

ALUNIZAJE

La Navidad sentida (y una larga coletilla sobre la visita de Robert Kennedy a Caracas, además de la lunar)
Luis Barragán

Frente a las más difíciles circunstancias, el sentimiento navideño es realizador de la esperanza. Significativamente, con el Orfeón Universitario (https://www.youtube.com/watch?v=bDnBdScdpBo), les deseamos a nuestros amables lectores una Navidad que se fundamente en la esperanza realizada y realizadora, irradiando desde cada hogar la promesa de un país diferente.

Un Kennedy en Caracas

En días pasados, conversábamos con Haroldo Romero sobre viejas vicisitudes. Una de ellas, el punto de inflexión en el historial juvenil de la democracia cristiana en Venezuela que marcó una – hoy – insospechada pauta en la Venezuela de los años sesenta del XX.

Haroldo está convencido que el momento estelar culminó con la III convención nacional juvenil de 1963, en la que se manifestaron las corrientes heterodoxas con sorprendente creatividad en el marco de la naciente democracia representativa. Nos dejó pensativos, porque – siendo una vieja línea de investigación personal – debemos buscar tiempo para revisar el supuesto que hemos cultivado en torno a la IV convención que eligió a Abdón Vivas Terán y a Rubén Darío González como sus conductores, emblematizada por un documento de  irrefutable impacto y trascendencia: “Una juventud para el cambio”.

Por lo pronto, recordamos la visita que dispensó Robert Kennedy a Caracas el 1 y 2 de diciembre de 1965, sobre la cual no pudimos escribir en su momento debido a las ocupaciones de la consabida  campaña parlamentaria. El célebre senador estadounidense redujo la estancia pautada originalmente para cuatro días, yendo a las barriadas populares, acudiendo a Miraflores, conversando con el liderazgo político y sindical de entonces, abriéndose a la prensa, en el contexto de un difícil país en el que todavía sobrevivía la subversión armada a pesar de la derrota electoral, política y militar que sufría. Sin embargo, la noticia fue poderosa al intervenir dos dirigentes demócrata-cristianos, integrantes del panel estudiantil que confrontó a Kennedy a través de las cámaras de televisión, bajo la moderación de Oscar Yánes.

Las interpelaciones de Abdón Vivas Terán y Joaquín Marta Sosa, cuestionando abiertamente al sistema capitalista y auspiciando la nacionalización petrolera, recibiendo una franca respuesta del senador, generaron un escándalo que, en definitiva, puso en el tablero de la opinión pública todo el proceso de discusión ideológica que experimentaba COPEI a partir de sus cuadros juveniles – por cierto – de convincente representatividad política. Lejos de acomplejarlos, suscitó la actualización de un partido que, al calor de las lecturas de Maritain, por citar sólo a un autor, entre varios de un formidable impacto, y a su modo anunció las bondades del Concilio Vaticano II, cuyos efectos más trascendentes todavía estaban en curso.

Kennedy culminó una visita que pocos líderes foráneos han realizado a nuestro país, debido al espíritu decidido e innovador de un mensaje que quiso testimoniar desde La Charneca, si mal no recordamos, quedando una huella importante que ayudó a motorizar un debate público que, valga acotar, en las últimas décadas no hemos experimentado debido a la militante censura y bloqueo informativo del actual régimen y a las condiciones públicas que  ha implantado, marcando un evidente retroceso en nuestra cultura política.  El testimonio que rindió para la revista Life, las más variadas notas de prensa de la época, algunos ensayos posteriores, adeudada la academia con aportes más sólidos sobre estas circunstancias, retratan un período de viva polémica, de personalidades que eran importantes porque hacían y pensaban en los más disímiles terrenos y, en fin, en la política que sencillamente se hacía y pensaba.

Recordamos tres notas de la prensa cotidiana que, al defender sendas líneas editoriales, dibujaban las inquietudes por entonces prevalecientes: los comunistas, aseguraron que el programa  fue una farsa no bien montada (Qué Pasa); los comentaristas de ocasión especulaban sobre la promoción candidatural de Caldera, complementada por su ingreso a la Academia de la Lengua (Élite); Carlos Ramírez McGregor señalaba que el foro televisivo protocolizó la existencia de una juventud que incurría en la lectura anacrónica de Teilhard de Chardin (Momento). Nos parece ésta opinión la clave de un punto de inflexión en la vida partidista de los socialcristianos y quizá del país que ojalá tenga oportunidad de conversar con Haroldo, pues las consecuencias fueron importantes, aunque dudamos que Kennedy haya sido el factor determinante de la remoción de Vivas Terán como secretario juvenil de COPEI, asegurado después por Rubén Fernández en un breve ensayo politológico.

Materia de absoluto interés histórico, sobre una época en la que apenas iniciábamos la escuela, ofrece un repertorio espléndido para el contraste con la nuestra. Medio siglo atrás, con todas sus fallas, hubo una democracia pluralista que se perfeccionó con la Política de Pacificación, a pesar de los pesares.

Una coletilla lunar

En la última sesión ordinaria del actual período legislativo que concluye, la Asamblea Nacional votó por unanimidad (e indiferencia) la Ley Aprobatoria del “Acuerdo que debe regir las actividades de los Estados en la Luna y Otros Cuerpos Celestes”, originalmente asentado en Nueva York por 1979.  No hubo ocasión para intervenir, pues ya lo habíamos hecho con ocasión del aniversario de la Constitución de 1999.  Sin embargo, nos permitimos esta nota adicional, porque la materia que tanto motivó a nuestra generación, expuesta a las viejas hazañas espaciales, tuvo un decidido estudioso en Venezuela: Víctor José Delascio.

La rutina burocrática de la cancillería ha propiciado la remisión del proyecto aprobatorio a la Asamblea Nacional que lo recibió con la displicencia de todos, coincidiendo el hastío del Ejecutivo con el del Legislativo, e imaginamos que semejante recibimiento tuvo en la Comisión de Política Exterior. Cierto, no hay novedad alguna en ella, pero cobrará una mayor importancia cuando transcurran las décadas para un país que apenas tiene dos peroles que llama satélites artificiales, hoy, sin que sepamos de los beneficios que reportan (¿por qué tantos problemas con nuestra telefonía celular, por ejemplo?), a pesar del gigantesco costo que pagamos.

Fuente:
http://www.lapatilla.com/site/2015/12/21/luis-barragan-la-navidad-sentida-y-una-larga-coletilla-sobre-la-visita-de-robert-kennedy-a-caracas-ademas-de-la-lunar/

domingo, 4 de octubre de 2015

ALGO MÁS QUE UN EVENTO

Una Juventud para el Cambio: 50 años
Luis Barragán


Nota de exclusivo interés histórico, cincuenta años atrás la juventud socialcristiana incurrió en un  acto de trascendencia mediante un documento intitulado “Una juventud para el cambio” (UJC), condensando - así - sus esfuerzos, reflexiones y emociones al calor de un vivido compromiso político.  Impactando formidablemente al país, lo hizo en el marco de la IV Asamblea Nacional de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), en la que resultaron elegidos Abdón Vivas Terán y Rubén Darío González como sus máximos conductores.

Una juventud política, progresivamente organizada, celebraba regularmente sus comicios internos, dándose cita tres tendencias: los araguatos (ortodoxa), los avanzados y los astronautas (heterodoxas), denominación circunstancial luego consolidada con el tiempo, el 31 de octubre de 1965.  Los astronautas plantearon un largo texto de implicaciones más domésticas ("Materiales para una discusión que concluya en el trazamiento de una política correcta para la JRC "), mientras que los avanzados profundizaron en un modelo alternativo de sociedad que, al actualizar las fuentes cristianas, desafiaron la propuesta programática formal del partido.

UJC, mecanografiado a varias manos, clamó por un cambio social inmediato, reivindicó la revolución personalista y comunitaria, denunciando la democracia formal, con propuestas – por entonces – muy osadas, como la de nacionalizar la industria petrolera y otras del sector energético, la reforma del Congreso Nacional y la eliminación de las Asambleas Legislativas, una audaz reforma agraria o la modificación de nuestra división político-territorial.  La versión multígrafa que un buen día tuvo a bien obsequiarnos el otrora delegado Rafael Domínguez Daly, cobrando una superior e insospechada audiencia pública, motivó uno de los discursos de mayor  cuidado quirúrgico de Rafael Caldera, secretario general del partido, planteada la sociedad comunitaria, quien prefería – dijo – un par de aspirinas para el dolor de cabeza, antes que liquidar a la JRC.

Enunciado sociológico, versamos en torno a una juventud predominantemente de clase media, con un objetivo soporte político en los liceos y universidades, capaz de afrontar abierta y claramente al marxismo-leninismo y sus afanes guerrilleros. El doble proceso de urbanización y de expansión educativa, con una creciente movilidad social, apuntará a una organización juvenil convincentemente representativa en el universo estudiantil  y – valga añadir – timidamente en el obrero, explicando la elección de González como subsecretario juvenil.

Organización que sabrá de un desarrollo institucional, tendiendo a estabilizarse, camino a sentarse con voz y voto en la dirección nacional del partido, entendido como institución. Infructuoso esfuerzo, la tesis generacional ha procurado explicar un fenómeno que rompió con la propia concepción que se tenía de las juventudes políticas en Venezuela, contextualizadas directamente en las propias vicisitudes del país.

Enunciado politológico, UJC dijo, la opinión pública juzgó sus intenciones y generó consecuencias en el partido (COPEI ya no será el mismo), en sus adversarios (la confrontación con el marxismo tendrá otra dimensión), y en el país (se impondrá de una alternativa ideológica), adquiriendo la jerarquía de una noticia renovada en el tiempo, gracias a los nuevos elencos dirigenciales que, naturalmente, reafirmarán o tomarán rumbos diferentes en el futuro. Un sistema en construcción, intentando pasar de la conflictividad existencial a la agonal,  tiene por fresca memoria la rebelión en Acción Democrática (AD) que originó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), mas la iniciativa de los veinteañeros socialcristianos que forzaba a una constante alianza del MIR y la Juventud Comunista (JC) en las casas de estudios, tuvo otra naturaleza e implicaciones ciertas y duraderas.

Acontecido en un partido integrante de la coalición puntofijista, quizá de una sobreviviente fama de conservador, evidenciaba el peso que la representación estudiantil adquiría al asumir también una perspectiva partidista de sus luchas, yendo más allá de las vicisitudes gremiales, como lo protocolizó la célebre entrevista televisiva, realizada en Caracas, de Robert Kennedy frente al joven panel en el que destacaron Vivas Terán (avanzado)  y Joaquín Marta Sosa (astronauta). Cobra importancia el planteamiento doctrinario e ideológico y, si bien es cierto que hubo los efectos del Concilio Vaticano II, coincidimos en que los más decisivos estaban por darse, enfatizando los debates que propiciaba la Iglesia Católica respecto a los autores innovadores a los que se resistían ciertos sectores de su  jerarquía.

Enunciado histórico, el arqueo hemerográfico y el testimonio de muchos de sus actores y oponentes, aunque – sostenemos – la academia todavía está en deuda con una interpretación más sólida de lo acaecido, convirtió la IV convención juvenil (*) en un hito que marcó a la JRC, agotada ya – definitivamente - a principios de la década de los noventa del XX. Enriqueció la dinámica interna partidista (sistema parapolítico), irradiando al país que los urgía comprometidos con el cambio social (sistema político), un producto necesitado de una mayor precisión ante la obvia aparición de otros elencos dirigenciales.

Enunciado pedagógico, corren otros tiempos, nos convocan otros desafíos e intenciones, pero mal podemos olvidar un documento como UJC, surgido de los hornos de altas temperaturas cuando la política, como vocación y servicio, prende – incluso – prematuramente, en el rehacer y quehacer continuo de las coincidencias y discrepancias. Hoy, los más jóvenes, deben soñar un país diferente que sólo se hace a punta de realidades, con disciplina, ideas, acción, imaginación y coraje: ya no basta con atreverse.

(*) Refiere el diario El Nacional (Caracas, 02/11/1965): Pactaron los avanzados y astronautas, frente a los araguatos. De votación nominal y secreta de 169 de los 172 delegados principales,  , quedó integrada por Vivas Terán (secretario general) y González (subsecretario general), con un directorio compuesto - con predominio araguato - por Rafael Peña, Alfredo Rojas, Erick Becker, José González Puerta, Germán López Méndez, Carlos Rivas, Rafael Blanchard, Pedro Nikken, empatados en la novena vocalía Marta Sosa y Guillermo Betancourt. La avanzada propuso originalmente, además, a: Adel Muhamad, José Ramón Solano, Miltón Granados, Carlos Julio González, Julio César Pineda, Julio César Moreno, Gema Belandia, Domínguez Daly y Oliver Belisario. Los araguatos postularon a Alvaro Páez Pumar (secretario general) y a Osealdo Alvarez Paz (subsecretaio general). Los astronautas nominaron originalmente a: Joaquín Marta Sosa (secretario general) y Saúl Rivas (subsecretario general), con Rafael Iribarren, Germán Ahrensburg, José Vitales, Gustavo Escobar, Pedro L. Castellanos, Antonio Barroeta, Ibrahín Sáchez, Alejandro Alfonzo, Rubén Colina.

Reproducciones: Robert Kennedy ante el panel estudiantil (Venevisión, Caracas, 1965). Y portada de un breve ensayo sobre la citada convención juvenil y la visita de Kennedy que protocolizó las posturas de la JRC ante la opinión pública. Al respecto, desde muy a principios de la década de los '80 del XX, el folleto estuvo listo, sin la suerte de su impresión (excepto, el intenso fotocopiado para el llamado Consejo Consultivo de la JRC de Caracas, 1980). Por cierto, para una cronología política de aquellos tiempos, puede verse: http://lbarragan.blogspot.com/2015/10/cronologia-1965.html

Fuentes:
http://www.noticierodigital.com/2015/10/una-juventud-para-el-cambio-50-anos/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?f=15&t=770
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/234351
http://www.iberoamerica.net/venezuela/prensa-generalista/noticierodigital.com/20151005/noticia.html?id=2Vgku7z
http://titles.ws/venezuela/ve2015100526285235165423.php

viernes, 14 de noviembre de 2014

OTROS TIEMPOS

Del casi medio siglo de una convención juvenil
Luis Barragán


Comenzando el bachillerato, conocimos la sede de la Biblioteca Nacional entre las respetables esquinas de La Bolsa y San Francisco. El viejo domicilio que se convertiría de tránsito frecuente, exhibía grandes mesones y sillas de un gris molido por los años, en que destacaba la atención esmerada y comprensiva en medio de la algarabía tan habitual como incomprensible en toda biblioteca pública venezolana.

Aquella vez inaugural, la curiosidad nos llevó a los ficheros cudadosamente mecanografiados, de un amarillo pálido recubierto de plástico transparente que los aprestaba la gaveta metálica o enmaderada: el amarillamiento más intenso parecía el canon de arrendamiento con el que parecía sellarlos el tiempo. Al azar, probamos varias voces y se nos ocurrió adedar “Kennedy”, sorprendido el ingenuo adolescente por la visita que dispensara a Caracas el ultimado aspirante a la Casa Blanca.

Obtenido el folleto, nos maravilló que Robert Kennedy estelarizara un programa de televisión con el liderazgo estudiantil de la década anterior. Fue la primera noticia que tuvimos de aquellos líderes, uno de los cuales se convirtió en un referente indispensable de nuestra posterior y larga militancia política.

Ya para mediados de los setenta, afianzándose poco a poco nuestra afición hemerográfica, nos enteramos que la visita de Robert Kennedy escandalizó a la opinión pública, no sólo por lo que se dijo en el referido programa, sino por la precedente convenció juvenil socialcristiana que arrojó importantes planteamientos luego protocolizados frente a la teleaudiencia. Tomamos febriles notas y, como ocurriera con nuestras incursiones en las remotas, muy remotas para un muchacho, intentonas de Castro León, quedaron a la espera de una adecuada interpretación.

Apenas sobreviven dos o tres cuadernos de la época y, estropeadas, las borrosas fotocopias que aparatosamente tomaba un maquinón frecuentemente averiado. Nos convencía más el propio esfuerzo de indagación que los cursos de formación política, concebidos aéreamente según el parecer del novel militante.

A finales del decenio, convocadas todas las convenciones copeyanas, sistematizamos un poco más nuestro hallazgo noticioso y tuvimos ocasión de compartirlo en un retiro de reflexión de los que antes se acostumbraban, en la UTAL de un San Antonio de Los Altos frío y despejado. Recordamos el intercambio de la muchachada sobre temas que los jalonaban: Carlos Arismendi, Moisés Benaím, Daniel Liendo, Servando Rodríguez que, entre otros, configurarían nuestra participación en los comicios de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC) de Caracas.

Semanas más tarde, nos dimos cita en el piso 19 de la Torre de La Previsora y, atendidos pacientemente por Rafael Domínguez Daly, tuvimos oportunidad de cotejar datos en el transcurso de una charla histórica y doctrinaria o, más exactamente, sobre los orígenes y justificación de la avanzada social al interior del partido. Por cierto, a la vuelta de un año, redactamos un documento crítico que hizo tronar a los dirigentes adultos de la tendencia, pues, pocos ahora se imaginan las vicisitudes del inicio y desarrollo del gobierno de Luis Herrera para quienes esgrimían tesis que lo desafiaban.

Kennedy conoció a dos de los  dirigentes estudiantiles que acaloraron, a principios de octubre de 1965, la IV Asamblea Nacional de la JRC planteando un desarrollo no capitalista, la transformación del sistema político o la nacionalización petrolera, para disgusto de las autoridades partidistas. En el evento juvenil, los llamados araguatos, ubicados en una línea ortodoxa de inspiración socialcristiana, confrontaron a los heterodoxos avanzados y astronautas que documentaron sus posiciones: por ejemplo, uno de esos documentos, intitulado “Una juventud para el cambio”, constituyó una pieza trascendental que inspiró y orientó por muchos años a la entidad juvenil.

La agitada asamblea también hospedó un emotivo y duro discurso de Rafael Caldera, quien – con su pormenorizada preocupación -  precisó las líneas doctrinarias del partido que jefaturaba, denunciando igualmente las desviaciones ideológicas y también las morales que tentaban a los jóvenes delegados. La alianza de avanzados y astronautas, concluyó en la elección del dirigente estudiantil Abdón Vivas Terán y del obrero Rubén Darío González como Secretario y Subsecretario Nacionales Juveniles, aunque paradójicamente, por una confusión del proceso, el resto del directorio nacional quedó bajo el dominio de los araguatos: todos protagonistas de una historia que incluyó la ulterior intervención del comité nacional del partido, la encargaduría de Oswaldo Alvarez Paz.

Hacia 1980, la JRC de Caracas celebró el acostumbrado consejo consultivo, evento que reafirmaba la continuidad administrativa y regularidad institucional de los partidos de antes que, por cierto, eran … partidos. Tomamos nuestras notas, le dimos una diferente redacción, hicimos la portada y, a punta de fotocopias, la distribuimos: cuando dejamos la secretaría regional de formación juvenil para asumir otras responsabilidades nacionales, nuevamente, las retomamos y, precariamente, llegó a algunos lugares del país: no fue posible editar un folleto, aprovechando el trabajo de unas cincuenta páginas, cuyos originales les entregamos a Lorenzo Tovar.

En días pasados, hallamos solamente la vieja portada entre los archivos que apenas logramos digitalizar.  Más allá de la legítima nostalgia, se cumplieron cincuenta años de la IV Asamblea Juvenil  Nacional que ganaron los avanzados y, por cierto, por esos mismos días de octubre, treinta años de la otra que, ésta vez, ganó la promoción generacional a la que pertenecemos: acontecimientos ahora insospechados, debido al retroceso que significa un proyecto totalitario que hace de lo viejo toda una novedad.

lunes, 3 de marzo de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Armando Lago y la visita de Robert Kennedy al Palacio de Miraflores. El Mundo, Caracas, 30/11/1965.
- Juan Liscano. "Delincuencia juvenil". El Nacional, Caracas,  01/09/77.
- Carlos Acedo Mendoza. "Las 'patotas' y la crisis de la juventud". El Nacional, 04/06/66.
- Rubén Chaparro Rojas comenta el libro de Dennis Acosta Ortíz sobre Lorenzo Fernández. El Diario de Caracas, 13/11/82.
- Rafael José Cortéz: cinco momentos de Trotsky y las opiniones de Lenin. Tribuna Popular, Caracas, 26/12/69.

Reproducción: Luz Vegas y Pepe Torres, artistas. Élite, Caracas, año 20, nr. 1035 del 04/08/1945.

jueves, 9 de junio de 2011

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Pedro Segnini La Cruz y el por qué no existe la polarización. El Nacional, Caracas, 06/04/73.
- Rafael Caldera. "Claraboya: La experiencia democrática venezolana". El Universal, Caracas, 29/09/77.
- Entrevista a Angela Zago. Summa, Caracas, 03/72.
- Teodoro Petkoff. "La desviación principal lo constituye la desviación izquierdista". Qué Pasa, Caracas, 07/10/62.
- "¿A qué le tienen miedo?". Y responden: José Ramón Medina, Luis Sánchez ("Diamante Negro"), Vicente Emilio Sojo, Juan Pablo Pérez Alfonzo y Manuel Pernaut. Elite, Caracas, 09/01/60.

Ilustración: Robert Kennedy en Caracas, tomado del folleto publicado por la embajada de Estados Unidos (1966).

Nota LB:

La gráfica (Lídice) está tomada del folleto publicado por la embajada estadounidense en Caracas, específicamente relacionada con el programa de televisión que el senador realizó con el liderazgo político venezolano. Motivo de escándalo, por cierto, el programab en cuestión (Venevisión), fue el único que realizó al reducirse la agenda.