Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones civiles-militares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones civiles-militares. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de septiembre de 2017

PERISCOPIO

No hay política militar
Luis Barragán


En un sentido, hay política militar con la inevitable conducción jerárquica que explica a la corporación, orientándola en el desarrollo de sus posibilidades operativas; y, en otro, no la hay, con la ausencia de un reconocido contrapeso institucional, capaz de ejercer el control de lo que, en definitiva, es una política pública debidamente contextualizada. La propia inexistencia de un régimen de convincentes libertades públicas, acentúa la autosuficiencia de la Fuerza Armada que, en la práctica, deviene partido político y, en principio,  adhiere al de su Comandante en Jefe, civil para más señas, para luego subordinarlo, como ocurre con el llamado Estado Cuartel.

En el presente siglo, es evidente la involución de las relaciones civiles – militares, pues, siendo el caso, conocimos de un pretorianismo atenuado, décadas atrás, con el papel desempeñado por el entonces Congreso de la República y sus comisiones permanentes de Defensa.  Más allá de la aprobación de los ascensos de la oficialidad superior, bajo la responsabilidad del senado, incluyendo a los diputados incursionaba en distintos campos, como el presupuestario, el programa de adquisiciones, el mantenimiento de los equipos y dispositivos,  como la propia formulación de una política de seguridad y defensa, probablemente sin la suficiencia y eficiencia que era de esperar, temerosos de la polémica pública.

Valga la paradoja, las otrora Fuerzas Armadas Nacionales derrotaron  la consabida insurrección de la década de los sesenta del XX, para luego    entenderse con quienes antes las habían combatido, trastocados en parlamentarios tras la exitosa política de pacificación. En días pasados, hurgando entre las viejas fotografías que reordenaban en la biblioteca de la Asamblea Nacional, hallamos  - por ejemplo  - una significativa pieza en la que también el diputado Radamés Larrazábal, prominente dirigente del PCV, visitaba uno de los submarinos de la Armada venezolana.

La señalada circunstancia, no tiene equivalente en la presente centuria, pues, en el anterior mandato legislativo, la Comisión de Defensa fue de exclusivo desempeño del oficialismo, siendo la oposición una convidada de piedra. De acuerdo a la vigente Constitución, los ascensos militares son de exclusiva competencia presidencial, quedando la citada Comisión para procesar los proyectos de leyes de interés para la Fuerza Armada, diligencia facilitada por los militares retirados que la presidieron, vedados cualesquiera otros de los aspectos de una política militar que lo es, en la medida que haya interlocución, contradicción y real superación de las diferencias.

Muy atrás quedan los debates parlamentarios que, directa o indirectamente, involucraban a la institución castrense, a propósito de los ascensos, las municiones yugoeslavas o los tanques AMX que, además, ventilaban libremente los medios de comunicación, pues, la opacidad es hoy una de las características fundamentales de las compras militares que acercan a Venezuela a los peores casos del planeta. Sin contrapeso institucional o control parlamentario, no hay política militar, sino el mantenimiento y  despliegue operacional del partido en el que inexorablemente se convierte.

Fotografía: El diputado Radamés Larrazábal y otro integrante no identificado de la comisión que visita un submarino de la Armada venezolana. Fecha imprecisa. Colección de la biblioteca de la Asamblea Nacional.
Breve nota LB: La edición digital de Vente Venezuela cuenta con una magnífica fotografía de María Cecilia Peña, la cual agradecemos.
04/09/2017: 
http://www.noticierodigital.com/2017/09/luis-barragan-no-hay-politica-militar/

jueves, 31 de agosto de 2017

CAZA DE CITAS

"La rivalidad entre las armas las sometía a un mutuo desafío que las endurecía y las obligaba a desarrollar los mecanismos y apoyos necesarios para poder sobrevivir en el mundo complejo de la política norteamericana. En el proceso de construir defensas recíprocas, las fuerzas armadas se fortalecían también contra las potenciales amenazas del exterior. La competencia entre las armas tendía así a promover su propia permanencia"

Sanuel P.  Huntington

( "La competencia entre las fuerzas armadas y los papeles políticos de éstas", en: "Poder civil y poder militar", Editorial Hobbs - Sudamericana, Buenos Aires,1970: 215)

Captura de imágenes: Escenas del film "Hair" de Milos Forman, 1979 ("Let the Sunshine In").

lunes, 29 de agosto de 2016

UN TRAZO COMPARATIVO

De un chivo expiatorio
Luis Barragán


Despuntando el nuevo siglo, el gobierno – por cierto, el mismo de ahora – explotó inmisericorde y miserablemente el pasado inmediato, recreando al país con terribles estigmatizaciones. Nunca estuvimos peor, se nos dijo con el morbo grácil de una larga cadena radiotelevisiva en la que Chávez Frías combinaba varios formatos según sus antojos.

El -  a veces -  pater  familiae que echaba en la sala de la casa el cuento de su largo viaje,  y – en otras – el pastor evangélico que procuraba nuestra salvación,  simpatiquísimo presentador de un musical televisivo o iracundo guapetón de barrio, con innegable talento para mutarse como nunca lo logrará Maduro Moros, un pésimo imitador,  despotricaba de los viejos mandos de las Fuerzas Armadas que cohonestaron el horror del bipartdismo corrupto en Venezuela. No había señal alguna de una genuina indignación de quien, además, aventuró un golpe de Estado años atrás, pero el país le creyó.

Por ejemplo, indicó que los ascensos militares corrían por cuenta de los enteros  intereses del bipartidismo, esos mandos estaban podridos en medio de la gran corrupción del sistema, sacaban a los soldados para reprimir a la gente en las calles y estaban entregados a los intereses del imperialismo yankee.  Derrotado el bipartidismo desde 1993, por cierto, a estas alturas del siglo constatamos que los ascensos únicamente dependen de los intereses partidistas de Maduro Moros, desde el Plan Bolívar 2000 la Fuerza Armada se ha hecho partícipe de la impune feria de la corrupción, muy lejos quedan investgaciones como el de las municiones yugoeslavas o los sucesos de El Amparo,  no se acepta el menor gesto de disidencia en las militarizadas calles venezolanas y el entreguismo con la dictadura cubana es de antología.

De compararlo, Maduro Moros, los militares, el partido y su gente, no padecen ni un centímetro de los estereotipos y maldiciones que él y su régimen prodigaron contra sus adversarios por más de década y media, porque éstos no tienen el calibre de los bajos instintos para hacerlo, porque la situación nacional es demasiado dramática como para ocuparse de ridiculizaciones,  porque – en definitiva -  ha impuesto el terror, la persecución, la morbidez de sus respuestas políticas.  Después de quejarse tanto de ese ya remoto pasado, siendo Nicolás el inmediato, ha logrado  el asombroso contramilagro en un país petrolero: matarlo literalmente de hambre. Sin embargo, eso de darle responsabilidades a la Fuerza Armada para remediar la crisis humanitaria que no podrá - sencillamente -  ni siquiera aliviar, si no se cambia de modelo, yéndose del poder, tiene otro propósito: convertir a la Fuerza Armada en el chivo expiatorio por excelencia, consabidas sus debilidades.

El mismo ocupante de Miraflores se ufana de su raro sentido de supervivencia en el poder, dándonos a entender las derrotas propinadas a Rafael Ramírez y a Diosdado Cabello, aunque todos las sabemos de factura castrista.  Y, al transferir la muy directa responsabilidad de la Fuerza Armada, la hambruna en nuestro país  la tendrá como su principal responsable, escurriéndose Maduro Moros, según la costumbre.

29/08/2016:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/27361-de-un-chivo-expiatorio

miércoles, 24 de agosto de 2016

PABLO VI



Lumpenmilitariat

“La urgencia es la de una Fuerza Armada institucional, profesional y especializada”, aseveró el diputado opositor Luis Barragán.

“Bajo este régimen, la institución castrense se ha desnaturalizado, obligada la oposición responsable y democrática a reivindicar el artículo 328 constitucional sobre el cual, por cierto, no abundó lo suficiente el constituyente que ahora – paradójicamente – es el que violenta la Carta de 1999. Por  entonces, hubo el reconocimiento al sufragio militar, pero el país se reconoció en una tradición de varias décadas,  efectivamente asentada por la Constitución de 1961, en el sentido de negarle toda militancia política y de sujeción a persona o parcialidad partidista alguna, comprendiéndola al servicio exclusivo de la Nación”.

Agregó el diputado Barragán: “El parlamento es un ámbito natural  y apropiado para asumir  las relaciones civiles – militares en Venezuela con la corrección necesaria que no, la tal alianza cívico-militar, la  que hará de la desnaturalización el camino inevitable para su descomposición y desaparición. El control civil del poder militar significa que éste recupere su exclusiva atención sobre el sector defensa, transparentándolo, en el marco de la corresponsabilidad con la sociedad civil en los asuntos de seguridad y defensa de la nación. Así como Maduro Moros es el jefe de la política exterior que no impide el seguimiento y la evaluación de los diputados en la materia, la condición o carácter de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada – que no, grado militar -  tampoco impide el seguimiento y evaluación de la política militar como política pública y de a misma corporación armada”.

“Decía Paulo VI en la encíclica Populorum  Progressio que no se combate el mal al precio de un mal mayor. El remedio está resultando peor que la enfermedad, pues, al asumir las responsabilidades de la Misión Abastecimiento y fracasar, siendo deliberado el propósito gubernamental,   a la desnaturalización y descomposición se une el saldo lamentable del la desnutrición galopante de la población, aquejada por el desabastecimiento y la escasez. Lucen obvias dos circunstancias: el régimen de Maduro Moros constituye una vulnerabilidad en términos de seguridad y defensa de la nación y, con el revocatorio que está pendiente, existe la posibilidad y la oportunidad para cambiar el modelo y la estrategia económica de un socialismo que genera hambruna y enfermedades, indigestos sus prohombres de petrodolares”.

Finalmente, acotó el parlamentario de Vente Venezuela: “No se combate un mal con el propio mal generado. Urgimos de una Fuerza Armada convincentemente profesional y especializada, dedicada a sus quehaceres específicos, pues, de lo contrario, el lumpemilitariat acabará con ella misma”.


Diputado Luis Barragán asegura que la Fuerza Armada se ha desnaturalizado

El parlamentario señala que la Asamblea es un ámbito apropiado para asumir las relaciones civiles – militares. El coordinador de la fracción parlamentaria de Vente Venezuela afirma que “el control civil del poder militar significa que éste recupere su exclusiva atención sobre el sector defensa”

(Caracas. 24/08/2016) “Bajo este régimen, la Fuerza Armada Nacional [FAN] se ha desnaturalizado, lo que ha obligado a la oposición responsable y democrática a reivindicar el artículo 328 constitucional”, así lo señaló el diputado de Vente Venezuela, Luis Barragán.

Destacó que el poder civil debe tomar las riendas de la institución castrense para que esta vuelva a encaminar su exclusiva atención en la defensa y seguridad de la nación.

“El control civil del poder militar significa que éste recupere su exclusiva atención sobre el sector defensa, transparentándolo, en el marco de la corresponsabilidad con la sociedad civil en los asuntos de seguridad y defensa de la nación”, enfatizó.

El parlamentario del estado Aragua por el partido azul recordó que fue bajo este régimen que “hubo el reconocimiento al sufragio militar, pero el país se reconoció en una tradición de varias décadas, efectivamente asentada por la Constitución de 1961, en el sentido de negarle toda militancia política y de sujeción a persona o parcialidad partidista alguna, comprendiéndola al servicio exclusivo de la Nación”.

Agregó que “el parlamento es un ámbito natural  y apropiado para asumir  las relaciones civiles – militares en Venezuela, y no la tal alianza ‘cívico-militar’  que hará de la desnaturalización el camino inevitable para su descomposición y desaparición de la institución militar”.

Finalmente, acotó que “no se combate un mal con el propio mal generado. Urgimos de una Fuerza Armada convincentemente profesional y especializada, dedicada a sus quehaceres específicos, pues, de lo contrario, el lumpemilitariat acabará con ella misma”.

24/04/2016:

martes, 9 de agosto de 2016

BORRÓN Y CUENTA VIEJA

El acento prosódico: Buttó y la Fuerza Armada
Luis Barragán


Recientemente, Luis Alberto Buttó respondió a un conjunto de preguntas formuladas por Enrique Meléndez para el semanario La Razón: en síntesis,  los gobiernos civiles fueron y son  superiores al de los militares. Y no sólo en  términos históricamente demostrables, sino por lo que respecta al presente mismo, pues – nos antojamos -  bastará darle un vistazo  a la emblemática Plaza Madariaga, ubicada en una zona de seguridad al oeste caraqueño,  y otro a la no menos emblemática Plaza Altamira,  hacia el este, para el contraste de rigor, por no citar que ya es mucho el tiempo transcurrido para que el ministro de la Defensa responda a la emergencia alimentaria que le encaramó Maduro Moros sobre los cuatro soles.

Trascendiendo las aulas, luce importante que el país conozca a los civiles especializados en una materia  delicada,  compleja y difícil que, además, cuentan con una indispensable destreza política para sortear las trampas y evitar las  tentaciones en un terreno tan naturalmente minado. A nuestro juicio, la escuela fundada por el Dr. Domingo Irwin, prematuramente desaparecido, tiene algunas características relevantes para las circunstancias actuales: gracias al rigor de la vida académica, una experticia comprobada en el ámbito de las relaciones civiles-militares;  la madurez necesaria, palpable en una obra escrita que continua creciendo; y una modestia que agradecemos, exigiendo como única contrapartida la sobriedad y honestidad del planteamiento.

E importa conocerlos, porque – siendo nuestra la convicción -  el país presume del  atraso y orfandad en un  tema decisivo para la transición democrática. Y, acaso, como en 1936, podrá descubrir  a hombres y mujeres preparados para gobernar y también para oponerse, fundados en propuestas de un profundo aliento que rompa con la vanidad y banalidad que las meras expectativas de poder genera, cavándole – inevitable -  una tumba anticipada.

El Dr. Buttó ha puesto el acento  apropiado a un problema que no debió ni debería ser tal, en este lado del mundo que ha de compaginar prosódicamente con el otro. Resulta inconcebible e inaceptable el marcado retroceso en las relaciones civiles-militares que hoy protagonizamos,  cuando el sector defensa  ha de privilegiar y atender el fenómeno de la nueva guerra en el siglo XXI, incluyendo el terrorismo que cuenta con aliados y condiciones en el continente, en lugar de torpedear o ayudar a torpedear una consulta referendaria, incurrir en la temeraria incursión del negocio petrolífero o  lidiar con las pequeñas o grandes escaramuzas o batallas aduaneras.

No todo está perdido, mientras haya alguien que sensatamente pregunte y otro que sensatamente responda. El asunto castrense lo amerita, después que los comandantes-en-jefe de este siglo, antes que presidentes de la República, lo contaminaron.

08/08/2016:
http://www.noticierodigital.com/2016/08/el-acento-prosodico-butto-y-la-fuerza-armada/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=39181
http://www.lapatilla.com/site/2016/08/08/el-acento-prosodico-butto-y-la-fuerza-armada-por-luisbarraganj/
http://reporte24.org/2016/08/el-acento-prosodico-butto-y-la-fuerza-armada-por-luisbarraganj/
https://asmenlinea.blogspot.com/2016/08/opiniones_8.html
http://quepasaenvenezuela.com/2016/08/08/el-acento-prosodico-butto-y-la-fuerza-armada-por-luisbarraganj/

sábado, 23 de julio de 2016

MÁS ALLÁ DE LA MIRADA



Fuerza Armada y control derivado

Luis Barragán

A juicio de Giovanni Sartori, las funciones esenciales del parlamento residen en la representación y los controles político y legislativo que ha de ejercer sobre el Ejecutivo.  Inferimos como función derivada,  el de las finanzas públicas a través de la ley anual del presupuesto y la consideración de las solicitudes de crédito adicional.

El dato es relevante en relación a la Fuerza Armada Nacional, ya que – negada constitucionalmente la autorización de los ascensos – tiende a presumirse que la entidad escapa a todo control de la representación popular. Y hay quienes osan plantearlo aún en el propio ámbito de las políticas públicas, como ocurrió en el pasado período legislativo (2011-2015).

En efecto, en dicho período, respecto al presupuesto y a los créditos adicionales favorables al ministerio de la Defensa, tendieron a cumplirse incorrectamente como un ritual normativo. En el fondo, configuró el reconocimiento de un control derivado y el desconocimiento y la evasión por las bancadas del gobierno y de la oposición, respectivamente, de otro más amplio y decisivo: el de la sujeción del sector militar al civil.

En el actual período (2016-2020), todavía no ha habido ocasión de materializar el control derivado, pues, distan algunos meses para la discusión y sanción del presupuesto público nacional y que sepamos, la Asamblea Nacional no ha tramitado crédito adicional alguno en la materia.  Sin embargo, a pesar de la consabida y recientemente sobrevenida concentración de poderes en beneficio del alto mando militar, so pretexto del desabastecimiento, sigue latente tan importante facultad parlamentaria.

Digamos, tarde o temprano corresponderá a los asambleístas evacuar el planteamiento financiero y, muy lejos de constituir una amenaza, porque responde a la sana interacción del sistema político, habrá ocasión de cumplir con tan específico control derivado. Por cierto, deseable en el terreno de las previsiones, pues, convengamos, una abierta o soterrada violación haría del funcionario o los funcionarios solicitantes del crédito adicional, por ejemplo, potenciales responsables por alguno de los delitos imprescriptibles relacionados con la salvaguarda del patrimonio público.

17/07/2016

domingo, 30 de agosto de 2015

NECESARIA PRECISIÓN



Manual indispensable

Luis Barragán

Recientemente, Luis Alberto Buttó ha aportado una estupenda, necesaria y oportuna brújula: “Civiles y militares. Manual indispensable” (Negro Sobre Blanco, Caracas, 2015). El calificado académico  asume – así -  una importante responsabilidad de orientación y discusión sobre una materia tan crucial, aunque frecuentemente evadida, para el novicio y el ya experimentado investigador que intentan la adecuada interpretación de unas relaciones difíciles, procurando la documentación y al análisis de un problemario destinado a estructurar una opinión alternativa (sólidamente fundada para que sea – además – relevante y pertinente),  epistémica y metodológicamente convincente, refutable como lo exige todo conocimiento científico (17, 32, 42, 68, 79, 81 s.,  109 s.).  Por ello, insiste, en el enfoque multidisciplinario, interdisciplinario y transdisciplinario para alcanzar un lenguaje común mínimo, la interpelación eficaz e, incluso, una justa postura frente a las teorías tradicionales y las esnobistas (82 s., 105).

Establecidos los parámetros esenciales para una accesible y grata disertación, el breviario conquista su hondura a través de una tarea central, como es la de “evidenciar la intervención de los miliares en política”, propiciado por el  monopolio de la coerción y la fuerza legal (78, 101).  Hábito harto conocido en este lado del mundo,  nos remite al universo de las relaciones entre civiles y militares de un superior desafío, complejidad y entidad que la simple yunta cívico-militar, denominación en boga capaz de enmascarar otras que  retratan – a nuestro juicio – una regresión a la premodernidad.

Relaciones civiles y militares que se concretan entre los oficiales superiores y la élite civil gobernante, derivando en asuntos no menos específicos: la intervención militar en política, el control civil democrático, la concepción y operación del sector defensa (105). La clave reside en la (in) subordinación de un sector respecto al otro,  concluyendo que el  “control civil significa, entre otras cosas, [la] plena autonomía  del sector civil para formular las políticas del Estado en materia de defensa nacional”, precisando que ha sido de penetración partidista en el socialismo real y también que el analista suele deslumbrarse – creyéndolo vigente – por el mero cumplimiento de las formalidades jurídicas (61, 65, 69), aunque la experiencia pretoriana tienda a sincerarse como un estadio definitivo de militarización.

Valga acotar, control civil que mejor ha realizado la democracia liberal representativa  y, habida cuenta que su perfeccionamiento constituye una bandera atractiva y poderosa, no siempre ocurre, pues, la mentada superación en Venezuela se convirtió en un monumental retroceso que ahora  trastocan sus fundamentos en una urgente reivindicación.  Ella es víctima de una “caterva de adjetivos que el pensamiento posmoderno vacuamente pretende endilgarle”, observa con acierto Buttó (77).

Gana en exactitud el control civil que nos remite a un subgrupo de oficiales de comando, con poder de fuego acumulado, fuera de toda representación política debido a la sensata restricción de la ciudadanía que recae sobre todos los miembros de la entidad castrense, supeditado al de los civiles con responsabilidades de gobierno. Significa negar la autonomía militar, terreno fértil para el pretorianismo (34, 110), y la misma confusión de la institución armada con el Estado del cual es un instrumento u órgano-herramienta decidido política y estratégicamente, como corajuda, contundente e inequívocamente asevera el autor (60, 98 s.).

Atina al distinguir entre la coerción y fuerza en el marco del Estado de Derecho, respecto a la violencia (23), susceptible de llegar a la brutalidad. Ocurre algo semejante al diferenciar entre seguridad y defensa, estableciendo roles (41), aclarándonos en qué consiste la colonización militar (25), el golpe de Estado (44 ss., 108) y las crisis de gobernabilidad, institucional y de representación (75 ss.).

Casualidad alguna fue la de iniciar el ensayo refiriéndose al papel que jugó Narcís Serra i Serra a lo largo de la década española de los ochenta del XX, por cierto, recordándonos a otro reformador militar como Manuel Azaña al advenir la II República, enfatizando la obligación que tiene todo dirigente político de estudiar realidades que no debe extrañar, como la castrense, impuesta la necesidad de informarse – incluso – en términos operacionales (107 ss.).  Queda pendiente la discusión en torno a la creciente desespecialización de la dirigencia venezolana que, apuntadas las excepciones de rigor, ofrece un dramático contraste con lo que fue el oficio cotidiano en décadas anteriores.

Varias veces hemos constatado las flaquezas del debate constituyente de 1999,  en ésta y en otras materias, coincidiendo en la “inexcusable demostración de la supina ignorancia” que los diarios de debates arrojan respecto al alcance real de las competencias de los sectores civil y militar (60).  Tarea próxima es la de propiciar un futuro y decisivo debate sobre la materia militar en el parlamento que viene, faltando poco para que caduque el actual, como modesta e infructuosamente quisimos hacer en 2010 (http://www.dailymotion.com/video/xidikx_copei-trabaja-en-una-serie-de-leyes-que-regularian-el-ambito_news).

La academia ha dado muestras de responsabilidad, como lo comprobamos con Buttó, expresión de una vigente escuela de pensamiento que tuvo en Domingo Irwin el innegable maestro e inspirador.  Ensayo con carácter de propuesta, es el “resultado de cierta angustia intelectual que me ha atosigado en los años dedicados al tema” (106), materializado ahora en una edición heroica – vistas las actuales circunstancia económicas -  en la que, permitiéndonos la observación quizá ociosa, por una parte, el autor emplea recurrentes términos coloquiales (a la chita callando, troche y moche, light, sardina a la brasa, caer de maduro, alturas del partido), ironizando – además – con sinónimos que le sirven para la caracterización de determinados aspectos; y, por otra, desmintiendo cualquier tufo “reaccionario”, evoca brevemente las letras de Alí Primera y Silvio Rodríguez, cuando no cita a Moisés Moleiro y a Vladimir Lenin.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/08/manual-indispensable/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1104377