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viernes, 21 de agosto de 2015

REMOTA CRISIS POLÍTICA

Notas de José Rafael García:
Betancourt se reúne en secreto con Delgado Chalbaud y LLovera Páez ... El intermediario Giacopini Zárraga

El 23 de noviembre el Gabinete Ejecutvio presenta la renuncia. Esta decisión es interpretada en algunos círculos como una victoria de Rómulo Betancourt, quien a lo largo de toda la crisis es partidario de parlamentar con Pérez Jiménez y encontrar medios de avenimientos que evite el golpe militar. La dimisión ministerial abre el camino para nuevas conversaciones y negociaciones.
En efecto, Betancourt permanece escondido en una casa facilitada por Mario Pérez Pisanty cerca de Gamboa, pero no está inactivo. Es un convencido de la sabiduría de las negociaciones. Lo importante es mantener el Poder. Deben aceptarse las exigencias de los militares y comenzar a regatear hasta alcanzar algunas concesiones. Llama a Giacopini Zárraga, Gobernador del Territorio Federal Amazonas, quien ha venido a Caracas a solicitud del Presidente:
- Cómo está la situación?
... Muy grave...
- No lo repitas y ven verme.
Le pide gestionar con Delgado y Pérez Jiménez un acuerdo. Giacopini trasmite el mensaje. Delgado Chalbaud muestra gran interés en entrevistarse con Betancourt. Llovea Páez garantiza que no le pasará nada al líder de AD.
- Díle que la entrevista puede hacerse en las condiciones que él ponga. Somos caballeros. Garantizamos su vida y su persona.
Esa noche tiene lugar la reunión en la casa de Alfredo Machado Gómez, en el Paraíso. Asisten por los militares: Delgado Chalbaud, Llovera Páez y Alfonzo Ravard; por Acción Democrática: Rómulo Betancourt, Alberto Carnevali y Gonzalo Barrios. Gaicopini es el mediador. Después que Delgado Chalbaud hace un breve resumen de la situación y de las peticiones del Alto Mando Militar. Rómulo Betancourt  pide tiempo para solucionar la crisis y asegura su disposición de lograr una acuerdo que deje satisfechas las peticiones de los militares. Podría comenzarse con el cambio de Gabinete.
A media noche en la quinta de la familia Mazzari, uno a uno, llegan personajes con misteriosas precauciones. Tocan la puerta y dan un santo y seña:
- " Aguila ".
El último en llegar es Rómulo Betancourt a las 2 de la madrugada.Jorge Dáger lo recoge en un automóvil frente a la Pastelería La Vienesa,después que el vehículo hace un cambio de luces para identificarse.
Toman todas las providencias como si fuera un prófugo. Están en la reunión: Raúl Leoni, Ministro del Trabajo; Valmore Rodríguez, Presidente del Congreso; Leonardo Ruíz Pineda, Ministro de Comunicaciones; Luis Augusto Dubuc, Domingo Alberto Rangel, Luis Troconis Guerero, Octavio Lepage, Braulio Jattar Dotti, César Morales Carrero y José González Navarro,además de Betancourt y Dáger.
https://www.facebook.com/notes/jose-rafael-garcia-garcia/betancourt-se-reune-en-secreto-con-delgado-chalbaud-y-llovera-p%C3%A1ez-el-intermedia/964291996946815?pnref=story

Prohibición del regreso del Comandante Mario Vargas al pais... Gallegos:...es un hombre honesto y patriota...gravemente enfermo.

El Comandante Mario Ricardo Vargas fue miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno el 18 de octubre de 1945... La Junta que presidía Rómulo Betancourt, la integraban además  cuatro civiles: Raúl Leoni, Gonzalo Barrios,Luis Beltrán Prieto,de Ad, el otro civil sin filiación de partido Edmundo Fernández. Por el sector militar. Carlos Delgado Chalbaud y Mario Ricardo Vargas.
24 de noviembre de 1948... el golpe de Estado contra Don Rómulo Gallegos... una asonada tipicamente militar...
Hablan de un pliego de los militares y Gallegos espera recibirlo en esa ocasión. Nada ocurre. Los Oficiales guardan silencio al final de la oración del Presidente. Apenas llega un rumor lejano del tráfico y las voces de la tropa en faenas de rutina. Hay una pausa embarazosa , hasta que Delgado Chalbaud anuncia: " Hay concluido la reunión". El Presidente se retira y la prevención presenta armas con bayoneta calada mientras redoblantes y cornetas rinden los honores de reglamento.
Al día siguiente, el Ministro de la Defensa y el Alto Mando Militar solicitan audiencia en el Palacio de Miraflores. Son los once menos cuarto de la mañana del 19 de noviembre de 1948. El doctor Gonzalo Barrios, Secretario de la Presidencia, es el encargado de recibir a los Oficiales y de introducirlos al Despacho Presidencial. Don Rómulo Gallegos, sin prisas, toma asiento en el sillón detrás de su escritorio. Los militares lo hacen en el amplio sofá frente al mismo. El Presidente aguarda la palabra de los visitantes, pero ésto callan. Llovera Páez suda. Pérez Jiménez mira el techo. Entonces el Presidente rompe la callada audiencia:
- Bien, hablen ustedes...
Delgado Chalbaud es quien responde. Lo hace con voz débil mientras extrae de uno de sus bolsillos un papel escrito a mano.
... en esta oportunidad solamente haremos referencia a la petición de los militares en relación a la prohibición de ingreso al país del Comandante Mario Ricardo Vargas.. quien se encuentra  enfermo en Nueva York...
Gallegos... sereno... con un leve temblor en una mano.. que rapidamente se agarra con la otra.. y responde todos los puntos planteados por el Alto Mando Militar.. punto por punto...  mira  fijamente hacia  su Ministro de la Defensa Carlos Delgado Chalbaud quien luce conmovido y nervioso...
- Habla el Presidente Gallegos...En relación al Comandante Mario Ricado Vargas, su compañero de armas, a quien ustedes mismos llaman por vieja amistad simplemente Mario, se un hombre honesto y patriota. Ustedes saben bien que actualmente se encuentra enfermo en Nueva York, en medio de uan gravedad. Si quisiera venir a vivir sus últimos días a su Patria, no sería yo quien lo impidiera...
Sorpresivamente llega a Maiquetía desde un sanatorio antituberculoso en Saranac, Estados Unidos, el comandante Mario Ricardo Vargas, figura principalísima del 18 de octubre. Pérez lo acusa de servir los intereses partidistas de Acción Democrática. Varios Oficiales lo reciben. Entre ellos, sube a Caracas. " Nadie sabe si va detenido o es una bienvenida amistosa",declara un periodistas. Cuando un reportero pregunta sobre su estado de salud, responde  sonreído: " No me ves acaso estos cahetotes..."
La presencia de Mario Vargas.. no hace sino complicar la situación porque dificultad cualquier posibilidad de acuerdo.
El Ministro está perfectamente enterado de la hostilidad de Pérez Jiménez hacia Mario Vargas y de su continua exigencia de mantenerlo fuera del país: porque divide a las Fuerzas Armadas cdon su  incondicionalismo hacia Betancourt, palabra que repite en toda ocasión. El Presidente Gallegos cree más en Delgado Chalbaud que en Mario Vargas. No así Rómulo Betancourt quien cree más en Vargas que en Delgado.
De la entrevista con Gallegos, Mario Vargas pasa directamente al Ministerio de la Defensa donde lo esperan Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez.
- La situación es suficientemente clara-dice Pérez Jiménez-. Las Fuerzas Armadas están unidas a la orden de la Superioridad representada por el Ministro de la Defensa y el Alto Mando Militar...
En los círculos de AD renace el aliento. Mario Vargas es la esperanzay todos suponen que ha sido llamado por  Betancourt para retomar el control de la situación militar.Sin embargo, el respiro dura poco tiempo. Mario Vargas no sale de La Planice. Es prácticamente un prisionero. El Gobierno de Rómulo Gallegos se derrumba sin ninguna esperanza...

https://www.facebook.com/notes/jose-rafael-garcia-garcia/prohibici%C3%B3n-del-regreso-del-comandante-mario-vargas-al-pais-gallegoses-un-hombre/964273506948664?pnref=story
Reproducción: Cena ofrecida a la delegado de Guatemala. Élite, Caracas, nr. 1054 del 15/12/1945.
Fotografías: http://prodavinci.com/2014/04/26/actualidad/fotogaleria-raul-leoni-1905-1972/

domingo, 14 de junio de 2015

UN ACTOR QUE PUDO ... SERLO

Érase un actor secundario
Guido Sosola


Nada de despectivo tiene referirse a los actores secundarios en la vida política, o en cualquier otro ámbito donde aludamos a una mínima relación de poder. Se me antoja que la percepción cambió (por lo menos la mía), después que Manuel Caballero enfatizó la importancia de un número dos que realmente fue el uno, tributándole un reconocimiento a Gonzalo Barrios, en un libro injustamente olvidado como “La pasión de comprender” (1983), obra en la que logró desamarrarse más del pudor epistemológico o metodológico del historiador de oficio, probado en la recurrente y exitosa incursión en la prensa de opinión, en beneficio de sus cercanas observaciones del mundo político que, por cierto, también traducía su poca experiencia en estas lides (aunque creamos lo contrario).

Cierta estabilidad institucional o un holgado espíritu de cuerpo, genera los  eslabones dirigenciales del caso. Todos los roles en un partido resultan indispensables y - más o menos equilibrados -  los decisores de segunda, tercera o cuadragésima fila, pueden convertirse en referentes fundamentales de acuerdo a las circunstancias. Es digno de observarlo en las organizaciones políticas conformadas por cuadros conscientes de sus responsabilidades y que, faltando poco, generando el conflicto, lo reclaman.

Sobran los ejemplos de líderes principalísimos que no se explicaban sin el concurso de los que (aparentemente) no los eran, pues había cierta distribución de competencias en una entidad política o en cualesquiera de las circunstancias sobrevenidas que imponía papeles.  Hagamos caso de un ejemplo clásico, como fue la jefatura de Rafael Caldera, indiscutida en COPEI por largas décadas, fiel reflejo de su personalidad, que jamás imposibilitó que otros de sus compañeros destacasen, incluso, desafiándolo fiel a las reglas – más tácitas que expresas – establecidas.

Anunciada en el anterior, hubo una penosa transformación en el siglo XXI respecto a las organizaciones y a las situaciones que, por comodidad, podemos tildar de francamente personalistas. No se entiende el régimen actual, ajeno a la imposición y dominio de una jefatura independientemente que, por debajo de cuerda, pretenda corroerse en una pugna no reglada, como tampoco comprenderíamos a los partidos supuestamente democráticos de la oposición con olvido de un nombre que decide – inconsulta y precisamente . en nombre del todo y de todos.

En un caso, poco importó que el número uno fuese el que fracasara el célebre 4 de febrero de 1992 en Caracas, mientras que el número dos tuviese éxito en Maracaibo. Lo peor, éste es políticamente un subordinado de la quincuagésima fila, a quien solamente se le respetan sus poderes y confines locales.

En otro caso, fruto de la denominada antipolítica, la lucha contra la “cogollocracia” significaba la estelarización  de un solo actor que “democráticamente” marcaba el destino de sus seguidores, y – algún día habrá que hacer historia de la época – un tal Cova, crítico en los noventa del sistema, aspiraba al Congreso, aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE) nos obsequió con la lista de los restantes candidatos, comprobando la desviación nepótica de las ambiciones apenas tentadas, por no citar a Irene Sáez que fundó un partido con su nombre, manejádolo completamente a través de su hermano como si de una franquicia se tratara. Queda para el lector curioso, obtener un balance de las organizaciones actuales en las que – muy a duras penas – se consagra un número dos, porque el uno dispone hasta de las horas que se consumen.

Claro acento de una sociología política tan peculiar como la nuestra, la historia nos muestra a actores que, por diferentes razones, son secundarios. Y, que además, preferían no serlo siquiera.

Érase de Mario Ricardo Vargas, conspirador de 1945 y que el oleaje de la juventud militar devenida partido lo llevó a ocupar relevantes posiciones en el famoso Trienio.  Papel quizá impensable para el que aparentemente llevaba una vida sencilla y austera, apegado a las modestas expectativas de ascenso social, lo sorprendió el aceleramiento de la descomposición política y del golpe de Estado contra Rómulo Gallegos en noviembre de 1948.

A juzgar por la historiografía dominante, fue consecuente con el régimen constitucional, comprometido moralmente con el presidencial novelista. Ocupó nada más y nada menos que el ministerio de Relaciones Interiores y la Inspectoria General de las FF. AA., aunque la tuberculosis lo llevó a renunciar y a viajar a Estados Unidos en los  meses  dramáticos.

Agudizándose la crisis, regresó apresuradamente intentando atajarla. Evidentemente fracasó, porque sus compañeros de armas tenían absolutamente tomada una decisión y que únicamente ameritaba de una fecha que, consumada, lo devolvió al sanatorio para morir al año siguiente.

En los escasos días que estuvo en Caracas, proliferando las gráficas hoy olvidadas, diligenció la preservación del gobierno y, seguramente, algunas notas, comentarios escritos o verbales,  quedarían de la segura reflexión a la que lo forzó su agonía en torno a un rol – repetimos –   antes impensado. El fracaso de esas diligencias, lo convirtió en un actor ya no secundario, sino fallido a pesar de la intensa propaganda adeca de los decenios siguientes, por varios motivos: el fracaso mismo, las limitaciones de la enfermedad, la preponderancia del resto de los colegas con marcadas ambiciones, añadida  la de su propio hermano Julio César, y un involucramiento natural en el conflicto que provocó roces personales, si no francas enemistades.

La condición ministerial que ostentó (premier ratificado, pero no duradero), y  la alta jerarquía y responsabilidad militar,  fueron suficientes como tampoco el compromiso moral al que faltó Delgado-Chalbaud, si fuese el caso de sopesar la relación paternal que tuvo con Gallegos. Resultaba indispensable esa vocación,   la habilidad necesaria para lograr la supervivencia del gobierno: la política, cumplimentada mejor por el mediador José Giacopini Zárraga que por Mario Vargas, ya con importantes diferencias personales con sus colegas de alta jerarquía, como se infiere de la relación hecha por Margarita López Maya  (“EE. UU. En Venezuela: 1945-1948”, UCV, Caracas, 1996: 278 s.).

Antes que las imágenes de los Pérez Jiménez (Marcos y Juan), los Vargas (Mario Ricardo y Julio César), engañosamente,  ocuparon la atención de la prensa de los días siguientes al golpe. Relevancia efímera la de éstos, porque – el uno – emigró derrotado, y – el otro – no ocupó posiciones aquilatadas en la corporación armada, al inaugurarse la década, acaso por su vinculación con Eleazar López Contreras en el Trienio.

Las observaciones anteriores no equivalen en modo alguno a demeritar o descalificar personalmente a Mario Vargas, sino a punzar la inquietud histórica por descubrir un papel en el peligroso juego de aquellos días. Pudo más la influencia de Julio César Vargas,   frente al hermano enfermo y que, de sanar, probablemente hubiese ocupado una embajada lejana: es nuestra hipótesis.

Un actor secundario que no quiso ni pudo ser siquiera actor, de una relevancia efímera en la crisis de finales de 1958, está registrado por la historia necesitado de bemoles. A veces se está en la segunda o trigésima-quinta línea, creyéndose en la primera, o – suele pasar – inadvertidamente en el centro de la escena: mientras no haya estabilidad política o amalgamado espíritu de cuerpo, sólo el azar va pariendo a líderes que reemplazarán inmediatamente a otros, hasta que aparezca la cola de cochino que atormentaba a la celebérrima familia de Macondo.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/22868-erase-un-actor-secundario
Reproducciones: La Esfera, Caracas, 25/11/1948 y Élite, Caracas, 15/02/1958.

domingo, 7 de junio de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Grases. "Ideas políticas norteamericanas en Hispanoamérica". El Nacional, Caracas, 17/12/1977.
- Alexis Márquez Rodríguez. "La educación de hoy". El Diario de Caracas, 08/01/88.
- Matías Carrasco. "M'hijo el dotol". El Nacional, 07/10/67.
- Salvador de La Plaza y la devaluación. Clarín, Caracas, 15/12/63.

Reproducción: "HOMENAJE POR ANTIGUEDAD. En la residencia particular del Comandante Mario R. Vargas, Ministro de Relacioes Interiores, se efectuó una simpática fiesta con ternera a la criolla para homenajear al señor Pedro Luis Pachecho, funcionario del citado Despacho, quien cumplió veinticinco años al servicio del mismo. El agasajo fue ofrecido por sus compañeros de trabajo en el Ministerio. En la gráfica parecen, el Ministro Vargas, el escritor Joaquín González Elris y Pedro Luis Pacheco".  Élite, Caracas, nr. 1.164 del 24/01/1948.

domingo, 13 de julio de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Aquiles Nazoa entrevista a Jorge Eliécer Gaitán. El Nacional, Caracas, 12/11/1945.
- Domingo Alberto Rangel. "Quiebra el modelo: anatomía de la crisis". El Nuevo Venezolano, Caracas, 06/11/82.
- Carlos Acedo Mendoza. "La revolución de las expectativas crecientes". El Nacional,03/06/71.
- Massimo Desiato. "La política rehén de la cultura". SIC, Caracas, nr. 625 de 06/2000.

Reproducción: El comandante Mario Vargas a la salida de la reunión celebrada en la sede del ministerio de la Defensa. Élite, Caracas, nr. 1208 del 27/11/1948.