"En tiempos de la Guerra Fría, el maestro sigue ejerciendo su liderazgo pero en algunos casos desde otras posiciones. Por los momentos, observa con desconfianza todo lo que le rodea. Tras el envío de 23 políticos a El Dorado, luego del golpe a Gallegos, Sojo suscribe un 'Manfiesto a la Nación' que desafía a los usurpadores. La Seguridad Nacional despliega sus operativos a fin de neutralizar insurrecciones, unas en gestación y otras inexistentes (...) Durante casi un año, Antonio Lauro estuvo preso entre la Cárcel Modelo de Caracas y el penal de máxima seguridad de San Juan de Los Morros. El maestro Sojo intercedió por él ante el teniente coronel Luis Felipe Llovera Páez. No será la última vez que medie a favor de un alumno, años más tarde lo hará por uno que recién se integra a la Escuela, Raimundo Pereira"
Yellice Virgüez Márquez
("Vicente Emilio Sojo", BanCaribe-Editora El Nacional, Caracas, 2010:92)
Escultura: Martín Leonardo Funes. Palacio Legisativo, Caracas.
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domingo, 2 de octubre de 2016
domingo, 26 de junio de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Salvador Villalba Gutiérrez. "Temas del momento: El monumento del Recursor (Francisco de Miranda)". El Universal, Caracas, 22(06/1966.
- Gloria Stolk. "¿Mudar la ciudad capital?". El Nacional, Caracas, 13/10/76.
- Eleazar López Contreras. "El 17 de ciembre de 1935. El fin de un régimen y el comienzo de un nuevo tiempo". El Nacional, 19/12/65.
- Rafael Caldera. "Consignas: No han aprendido nada". El Gráfico, Caracas, 18/12/1945.
Reproducción; Crítica, Caracas, 16/05/1941.
- Gloria Stolk. "¿Mudar la ciudad capital?". El Nacional, Caracas, 13/10/76.
- Eleazar López Contreras. "El 17 de ciembre de 1935. El fin de un régimen y el comienzo de un nuevo tiempo". El Nacional, 19/12/65.
- Rafael Caldera. "Consignas: No han aprendido nada". El Gráfico, Caracas, 18/12/1945.
Reproducción; Crítica, Caracas, 16/05/1941.
Nota complementaria LB: De la "Lectura
del Mensaje por el ciudadano General Eleazar López Contreras, Presidente de la
República" que consta en la “Sesión Solemne vespertina del día 19 de abril
de 1941”, tomado del “Diario de Debates de la Cámara del Senado y del Congreso
de los Estados Unidos de Venezuela”, bajo la presidencia del senador José
Encarnación Serrano y la vicepresidencia del diputado Numa Quevedo, refirió el
otrora mandatario: "Aceptado como fué (SIC) por nuestro Gobierno el ofrecimiento que
le hizo el de Estados Unidos de Nortea América para recibir en sus centros
armados oficiales a fin de que siguieran cursos de perfeccionamiento en las
respectivas especialidades, fué (SIC) enviado un grupo de profesionales de
aviación militar y de las armas de infantería y artillería". Entre otros
aspectos, señaló el establecimiento de una Escuela de Bandas Militares en
Caracas que “funciona en un edificio adecuado” y, respecto a los alojamientos
militares, concluyó la construcción del cuartel “General Rafael Urdaneta” y los
edificios para la Escuela Naval de Maiquetía, como los cuarteles de Maturín y
San Fernando.
Por cierto, inevitable materia, la
abordó desde su consabida convicción positivista: "Soy el primero en
reconocer que aún no hemos logrado llevar a la práctica todas las conquistas de
la democracia, pero ello no se debe a una acción negativa del Régimen sino a
circunstancias e carácter racial, ambiental e histórico que es menester ir
encauzando con la evolución ininterrumpida del elemento humano, cuya
inteligencia, sentimiento y voluntad es necesario educarlos progresivamente
para el ejercicio de los derechos políticos".
Acotemos, Llovera Páez fue un peculiar
actor político del siglo XX, pues, conformó la Junta Militar de Gobierno
presidida por Carlos Delgado-Chalbaud, junto a Marcos Pérez Jiménez. Luego del
magnicidio, prosiguió en funciones siempre como ministro y, durante el mandato
de Pérez Jiménez, lo más importante fue la jefatura de la decisiva Oficina de
Estudios Especiales. Uno de los prohombres del régimen, como señalara Domingo
Alberto Rangel en alguna parte para observar los jugosos negocios que reportó,
por lo menos, la modernización urbana, no se evidenció en él una mayor
aspiración política, trastocado en soporte del dictador y no en un probable
competidor o figura complementaria. Al caer la dictadura, va al exilio y
regresará a Venezuela a finales o principios de los setenta para fundar un
partido. Suponemos que lo patrocinó y avaló, porque la actividad estrictamente
política no fue su preocupación esencial.
lunes, 23 de mayo de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Eduardo Ortíz Ramírez. "La política comercial externa de Venezuela". Economía Hoy, Caracas, 18/06/1992.
- Manuel Pernaut (SJ). "Retorno al patrón de oro o reforma del Fondo Monetario Internacional". El Nacional, Caracas, 20/10/65.
- Diego Bautista Urbaneja y la economía de mercado. El Diario de Caracas, 06/01/88.
- Salvador de La Plaza. "Cambios diferenciales y economía nacional". Clarín, Caracas, 29/12/63.
"Aquí el Padre Ginés charla con dos Ministros: Llovera Páez y Gerardo Sansón, titulares de los Despachos del Interior y Obras Públicas, respectivamente". Reproducción: Élite, Caracas, nr. 1381 del 22/03/1952.
- Manuel Pernaut (SJ). "Retorno al patrón de oro o reforma del Fondo Monetario Internacional". El Nacional, Caracas, 20/10/65.
- Diego Bautista Urbaneja y la economía de mercado. El Diario de Caracas, 06/01/88.
- Salvador de La Plaza. "Cambios diferenciales y economía nacional". Clarín, Caracas, 29/12/63.
"Aquí el Padre Ginés charla con dos Ministros: Llovera Páez y Gerardo Sansón, titulares de los Despachos del Interior y Obras Públicas, respectivamente". Reproducción: Élite, Caracas, nr. 1381 del 22/03/1952.
jueves, 26 de junio de 2014
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Miguel Garcia Mackle. "Cuentos de izquierda". 2001, Caracas, 21/04/1977.
- Tulio Chiossone. "La tutela del Estado". El Nacional, Caracas, 14/12/65.
- Mensaje a los venezolanos José Vicente Rangel: responsabilizó directamente del desastre nacional al Presidente de la Republica. El Nacional, 02/08/81
- Eduardo Gallegos Mancera. "El estudio de la historia". Tribuna Popular, Caracas, 05 al 11/08/88.
Reproducción: Miembro de la Junta Militar de Gobierno y ministro de Relaciones Interiores, teniente-coronel Luis Felipe LLovera Páez, recorre la devastada ciudad de El Tocuyo. Billiken, Caracas, nr. 1071 de 08/1950. Entre otros, lo acompañan Antonio Martín Araujo (ministro de Sanidad y Asistencia Social), Carlos Felice Cardot (gobernador del estado Lara), Leonardo Altuve Carrillo (subsecretario de la JMG), Saverio Barbarito (presidente de la Corporación de Fomento),y el mayor C. Tamayo (Comandante de la Guardia Nacional).
- Tulio Chiossone. "La tutela del Estado". El Nacional, Caracas, 14/12/65.
- Mensaje a los venezolanos José Vicente Rangel: responsabilizó directamente del desastre nacional al Presidente de la Republica. El Nacional, 02/08/81
- Eduardo Gallegos Mancera. "El estudio de la historia". Tribuna Popular, Caracas, 05 al 11/08/88.
Reproducción: Miembro de la Junta Militar de Gobierno y ministro de Relaciones Interiores, teniente-coronel Luis Felipe LLovera Páez, recorre la devastada ciudad de El Tocuyo. Billiken, Caracas, nr. 1071 de 08/1950. Entre otros, lo acompañan Antonio Martín Araujo (ministro de Sanidad y Asistencia Social), Carlos Felice Cardot (gobernador del estado Lara), Leonardo Altuve Carrillo (subsecretario de la JMG), Saverio Barbarito (presidente de la Corporación de Fomento),y el mayor C. Tamayo (Comandante de la Guardia Nacional).
sábado, 21 de junio de 2014
NICONOTAS
Almorzando con amigos
Nicomedes Febres
* Esta semana he almorzado dos veces con amigos. El miércoles almorcé en el CEGA con José Rafael Lovera, su presidente, quién me invitó a almorzar allí. Fue un almuerzo de trabajo pues él está escribiendo el prólogo de mi libro sobre la historia de comer fuera de casa en Caracas, que para abreviar llamamos el libro de los restaurantes. El Dr. Lovera es Consultor Jurídico de un prestigioso banco y miembro de la Academia de la Historia, aparte de eso, es el padre de la nueva gastronomía venezolana, pues del CEGA han salido todos los grandes chefs venezolanos de hoy en día que andan repartidos por el mundo. Si tuviéramos un gobierno serio, Lovera, quién es admirado en todo el continente, sería tan promocionado como el peruano Gastón Acurio. Por supuesto la conversación derivó hacia la gastronomía venezolana y las historias de la vieja Caracas. El menú fue (todo en porciones pequeñas pero suficientes) primero 3 arepitas diferentes con queso de mano y nata, luego unas 3 tartaletas crujientes de un solo bocado de pescado desmenuzado en salsa fría de mayonesa casera con ají dulce, luego un plato de frijolitos criollos con chorizo carupanero desmenuzado y finalmente un pescado en salsa de mostaza suave. Los postres consistieron en una torta de naranja crujiente por fuera y muy porosa por dentro bañada con una salsa culí de ron con naranja y luego café. Todo mojado con un exquisito jugo de patilla. El Dr. Lovera se ha involucrado con el libro porque le ha permitido topar con imágenes imprescindibles para comprender la gastronomía caraqueña. Ya dimos, gracias a Esso Álvarez, con una foto de Torito, del primer restaurante que hubo como tal en Caracas y que quedaba en El Calvario. Por mi cuenta, encontramos fotos de una reunión de los primeros chefs de la ciudad en el siglo XX y muchas cosas por el estilo.
El jueves almorcé con mi hermano en el afecto y soberbio artista Miguel Von Dangel y con mi entrañable amiga Carmen Sofía Leoni. Visité a Miguel en su ranchón de Petare. Miguel es de origen prusiano, aristócrata de cuna, por lo cual puede usar libremente el “von” de acuerdo a una resolución de la antigua Alemania Oriental exComunista. Habla 5 idiomas y es uno de los intelectuales más lúcidos de este país. Está emparentado con la casa Hohenzollern, una de las aristocracias más antiguas de Europa y cuyo titular está casado con la hermana de Jacqueline Kennedy. Actualmente tiene una expo en el casco histórico de Petare y como tenía una tertulia pública sobre su obra después, almorzamos en el pueblo viejo de Petare. Lo hicimos en un figón llamado la Casa del Maracucho, donde pedí un pasticho casero, mientras Miguel y Carmen Sofía pidieron otras cosas. La comida mala, pero la compañía y la conversación exquisita. Carmen Sofía luchando para llevar adelante el Museo de Arte Popular de Petare con un presupuesto exiguo. Mientras almorzaba con ellos pensaba en los chavistas de medio pelo, en esos que les gusta ofender diciendo: “Fascista, golpista y terrorista”, y que se atiborran de parrilla en los restaurantes caros del este caraqueño, mientras liban bebidas mayores de edad que pagan con el erario público, mientras humildemente uno estaba tomando carato de avena con la hija de un expresidente y la más genuina primera dama de mi país y con un aristocrático y soberbio artista, que vive en Petare para que su obra fluya y sea siempre una referencia del arte venezolano. Miguel estaba muy contento porque su hija se había ganado una beca de postgrado para estudiar filología en la Universidad de Heidelberg, una de las más prestigiosas de Europa. Como diría don Miguel de Unamuno: “Lo que casa no da, Salamanca no quita”.
* Las fotos del día: Carmen Sofía Leoni.
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10203743234642110
TOTÓN, OSCAR DE LA RENTA, GIORDANI Y YO
* Cuando yo tendría como 10 años llegó a trabajar como capataz en la hacienda de mi padre en la Cortada del Guayabo el tío de la primera esposa de un tío mío. Se llamaba Andrés Santana, natural de Santo Domingo de donde había escapado huyendo en una balsa hasta Cuba, luego de un atentado que perpetraron algunos estudiantes universitarios al entonces déspota Rafael Leonidas Trujillo, el sádico tirano de Quisqueya, de la estirpe de los Somoza, los Castro, los Duvalier, o el difunto. Muchos jóvenes universitarios fueron asesinados por el suceso, muy pocos se salvaron, como el padre de un hermano entrañable mío ya fallecido llamado Manolo Álvarez Renta, cuyo padre Virgilio Álvarez, también involucrado en el atentado, se había casado con Thelma, la hermana mayor de Oscar de la Renta, quienes tuvieron que exiliarse de la República Dominicana, pese a su prestigio social y económico. Manolo era el sobrino favorito de Oscar de la Renta y su socio.
Era Santana, a quién yo llamaba Totón, un hombre recio, serio, abstemio, parecía un cristero por lo magro y lo ascético y llevaba la hacienda con cordura y no era comunista. Se veía por encima que procedía de buena cuna y cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba en 1959, el hombre se comenzó a entrenar afanosamente sin llamar la atención. Me llevaba con él a cazar por esos despeñaderos de la Cortada del Guayabo buscando venados y lapas. Las caminatas duraban el día entero sin parar y yo estaba extenuado cuando regresábamos. Mi padre me decía: “mira Musiú, anda a cazar venados” y yo iba. Un buen día Santana desapareció y yo le preguntó “papá, donde esta Totón?. Mi padre me responde, “se fue a liberar a su país”. Y en efecto, se había ido a Cuba para enrolarse en la invasión para liberar a Santo Domingo de Chapita Trujillo en la expedición dirigida por Enrique Jiménez Moya, de quién llegó a ser el segundo jefe de la incursión en junio de 1959. Este cuento lo echo hoy, por primera vez, solo porque me irritó que un pobre bolsa como Giordani, nativo de San Francisco de Macoris allá en Dominicana, nacido en el año 1940, ande diciendo por allí que él tomó las armas en esa expedición, donde no sobrevivió nadie porque fueron delatados, pues los esperaron los helicópteros militares dominicanos de la Guardia Nacional del tirano, quienes acribillaron a los expedicionarios, tal como contó en su momento Eloy Gutiérrez Menoyo, quien aseguró que fue del propio Castro que salió la delación. Giordani, si empuñó las armas sería para mover la pistolita del escaparate al escritorio en su casa y de vaina. En su momento hablaré de Giordani cuyos muertos, que son muchos, son por otras razones, pero no por su hombría.
* La victoria de Santos desencadenó la salida de Giordani; si hubiese ganado Zuluaga, el régimen hubiera jugado cuadro cerrado y se seguirían tapando las vagabunderías mutuas. No duden de eso. Claro, todo lo desencadenó el tamaño de la crisis económica del país. En política, todo tiene que ver con todo.
* La foto del día es una foto del pintor rumano Sammy Mutzner, cuando su exposición en el Club Venezuela hacia 1920, gran amigo de Reverón y uno de los introductores del impresionismo en nuestro país.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10203735893298581&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=1&theater
UN HERMANO COMUNISTA, DE LOS DE ANTES
* Voy hablar de un fraterno y entrañable amigo de quién acabo de leer un libro de los años 1990 llamado Nadia, la esposa de Stalin, sobre la muerte de ese personaje y su vida dentro de los vaivenes de la política de alcoba rusa. Antonio es médico pediatra, político retirado, historiador y ha escrito ensayos monumentales sobre Los Pobres de Caracas y otros, además novelas, como su última llamada El Macho de la Orchila, sobre la vida de Pérez Jiménez documentada en las mejores fuentes, que a veces no aparecen en la prensa. Todas las novelas de Antonio tienen un elemento autobiográfico porque a sus 85 años ha tenido una vida muy agitada, desde ser secretario juvenil del Partido Comunista en la época de Pérez Jiménez y vivir en la clandestinidad y luego en la Unión Soviética, donde se desenvolvía como pez en el agua entre los muros del Kremlin, hasta su participación en la lucha armada de los años 1960s. Además, cuando fue diputado al congreso nacional o concejal por Caracas, siendo jefe local del PCV, vivía en una pensión de un amigo común en La Pastora, pues todo su salario político lo entregaba a su partido, mientras él vivía de su trabajo como médico del Hospital de Niños. Además del interés por la política, la historia y la medicina, me unen a Antonio en nuestros 40 años de amistad, el amor a Caracas que se la conoce como pocos, el amor a la buena mesa y al buen vino, los toros y la admiración por las damas, que no es poca cosa. Cuando era concejal por los años 1970s nos íbamos juntos al Nuevo Circo a presenciar el espectáculo taurino, incluso recuerdo que estábamos presentes cuando le indultaron el último toro a Dámaso González quién toreaba esa tarde con el mexicano Manolo Martínez y Morenito de Maracay. Antonio es de una bondad y generosidad sin límites, una simpatía personal arrolladora y es un conversador insigne. Él que conoció a la nomenklatura soviética por dentro, abandonó al comunismo desde hace mucho tiempo y ha sido desde siempre un acérrimo rival del régimen por lo que escribió un libro maravilloso llamado Adiós a la Izquierda; y si hubiese querido medrar del país, con sus galones políticos habría tenido lo que hubiera querido, pero como es hombre de principios, jamás se acercó a esta banda de malandros, a quienes conoce como la palma de sus manos. Una larga tertulia con Antonio es toda una experiencia, desde analizar la faena de un torero, echar cuentos sobre la historia oscura de un personaje que vive en las sombras de la política o la degustación de un banquete. Ojalá a Antonio le dé por escribir sus memorias, que sería con mucho la memoria del país que le tocó vivir.
* Post Scriptum: No escribo sobre Giordani porque no escribo sobre locos, pues eso empava, tampoco hoy sobre los conflictos internos del gobierno, pues me enseñaron a no meterme en pleito de putas, porque puedo coger un botellazo que no era para mí y hay que dejarlos solos para que se sigan equivocando. Como no soy periodista, no estoy obligado a dar noticias, así que prefiero escribir sobre un amigo muy querido que es Antonio García Ponce, quien es un gran tipo, a quien no lo conoce la mayoría de mis amigos lectores, pues es un hombre muy sencillo en lo personal y no pertenece a ninguna cofradía del halago mutuo. Les recomiendo leer cualquiera de sus novelas, que han sido galardonadas.
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ASESINA, ASESINA.
* No recuerdo nada más canallesco en el campo de la política venezolana ni de la hombría como las acusaciones histéricas de maduro contra María Corina tildándola de “asesina, asesina”. Eso no es posible en un hombre que se respete a sí mismo, ni que respete a las damas. No se me ocurre gritárselo histéricamente ni a la fosforito, a quién considero debe ser investigada por los crímenes cometidos por sus panas que han liberado por el sistema de libertad express, para descongestionar las cárceles. Como este pueblo étnicamente es en su base una mezcla de caribe con andaluz, creo que ser simpático de manera natural es un rasgo indispensable para gobernarlo. Me cuentan que Betancourt en el trato privado era malcriado pero afable y con sentido del humor. Leoni, Lusinchi, CAP y Herrera eran hombres simpáticos; y Caldera tuvo que aprender a fuerza de reveses dejar de ser una chupeta de ajo hasta llegar a ser presidente dos veces. Eso es de la idiosincrasia de los pueblos, por ejemplo, en España, el señor Aznar por quién hubiese votado, era más pesado que un collar de bolas criollas, lo mismo que decir para el señor Rajoy y de la señora vcepresidenta del gobierno la señora Saenz de Santamaría que no se caracterizan por su simpatía precisamente, cosa distinta a Felipe González, Alfonso Guerra o Pérez Rubalcaba, por quienes nunca hubiese votado por ser del PSOE; lo cual no quita que son hombres simpáticos y con quienes provoca compartir un “chato”. Si lo llevamos a la política local actual debo decir que Henrique y Leopoldo son tipos simpáticos de manera natural. Henrique lo es de manera general y Leopoldo tiene una grata sonrisa que desarma a los demás, en especial a las damas. María Corina debe ser más simpática, o es tanta la adversidad que le da a sus intervenciones un aire con la Pasionaria española. Pero en lo personal es simpática, pero debe mostrarlo más. Diosdado es la propia chupeta de bilis con cianuro, maduro, que era el más digerible, se ha vuelto un batido de chayota con ají chirel y emulsión de Scott, pobrecito, ya está llegando a los niveles de la fosforito. La gente del régimen en vez de tratar de ser simpático como era Aristóbulo, se ha vuelto grave, cuando no anda histérica, como si de la gravedad dependiera la seriedad. Con un vientico, hasta con el estornudo de alguien cercano, se les cae el barniz de seriedad y les brilla el malandro que son en verdad. Son como esos tipos que con el primer whisky, se les sale la clase y empiezan a poner la torta: limpiarse los mocos con las cortinas, robarse la cubiertería, cosa que es verdad, decir palabrotas y faltarle el respeto a las damas presentes como si fueran su mamá. Eso debe ser el complejo del ignorante, que acude a la gravedad para hacer creer que está diciendo algo importante, cuando suelta por la bocota una necedad, pero como todos son ignorantes, creen que se engañan mutuamente.
Alguien debería decirle a maduro que después de esa grave acusación contra María Corina está obligado por la ley, primero, a darle derecho a réplica a ella, en cadena nacional, tal como él lo hizo cuando la acusó; segundo a demostrarlo con pruebas fehacientes y tercero, a enfrentar un juicio por vilipendio. Por supuesto eso es como pedirle peras al olmo. La verdad es que para andar de duelo no es necesario vestirse de luto. Que ridículos son caray.
* La foto del día es del general Luis Felipe Llovera Páez, en el medio del trío, campaneando un escocés al cual era aficionado; fue miembro de la junta de gobierno que derrocó al presidente Gallegos. Era el verdadero líder del ejército en ese entonces por su inteligencia y su coraje. Cuentan las crónicas, que nunca cogió el poder por no desunir al ejército. Ayudó a mucha gente y por ser guayanés, creó la oficina que fue después Cordiplan y creo la Corporación del Sur, que después fue la CVG. Era famoso por su simpatía y su carisma. Es un personaje mucho más interesante que lo que dice la historia oficial. Era amigo de mi padre y un día se presentó de improviso en casa a tomarse un whisky. Cuando se iba le dijo a mi padre: Mueve a los adecos que tienes escondidos aquí y se murieron de risa ambos. Era cierto, en el garaje estaban escondidos unos adecos amigos.
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Nicomedes Febres
* Esta semana he almorzado dos veces con amigos. El miércoles almorcé en el CEGA con José Rafael Lovera, su presidente, quién me invitó a almorzar allí. Fue un almuerzo de trabajo pues él está escribiendo el prólogo de mi libro sobre la historia de comer fuera de casa en Caracas, que para abreviar llamamos el libro de los restaurantes. El Dr. Lovera es Consultor Jurídico de un prestigioso banco y miembro de la Academia de la Historia, aparte de eso, es el padre de la nueva gastronomía venezolana, pues del CEGA han salido todos los grandes chefs venezolanos de hoy en día que andan repartidos por el mundo. Si tuviéramos un gobierno serio, Lovera, quién es admirado en todo el continente, sería tan promocionado como el peruano Gastón Acurio. Por supuesto la conversación derivó hacia la gastronomía venezolana y las historias de la vieja Caracas. El menú fue (todo en porciones pequeñas pero suficientes) primero 3 arepitas diferentes con queso de mano y nata, luego unas 3 tartaletas crujientes de un solo bocado de pescado desmenuzado en salsa fría de mayonesa casera con ají dulce, luego un plato de frijolitos criollos con chorizo carupanero desmenuzado y finalmente un pescado en salsa de mostaza suave. Los postres consistieron en una torta de naranja crujiente por fuera y muy porosa por dentro bañada con una salsa culí de ron con naranja y luego café. Todo mojado con un exquisito jugo de patilla. El Dr. Lovera se ha involucrado con el libro porque le ha permitido topar con imágenes imprescindibles para comprender la gastronomía caraqueña. Ya dimos, gracias a Esso Álvarez, con una foto de Torito, del primer restaurante que hubo como tal en Caracas y que quedaba en El Calvario. Por mi cuenta, encontramos fotos de una reunión de los primeros chefs de la ciudad en el siglo XX y muchas cosas por el estilo.
El jueves almorcé con mi hermano en el afecto y soberbio artista Miguel Von Dangel y con mi entrañable amiga Carmen Sofía Leoni. Visité a Miguel en su ranchón de Petare. Miguel es de origen prusiano, aristócrata de cuna, por lo cual puede usar libremente el “von” de acuerdo a una resolución de la antigua Alemania Oriental exComunista. Habla 5 idiomas y es uno de los intelectuales más lúcidos de este país. Está emparentado con la casa Hohenzollern, una de las aristocracias más antiguas de Europa y cuyo titular está casado con la hermana de Jacqueline Kennedy. Actualmente tiene una expo en el casco histórico de Petare y como tenía una tertulia pública sobre su obra después, almorzamos en el pueblo viejo de Petare. Lo hicimos en un figón llamado la Casa del Maracucho, donde pedí un pasticho casero, mientras Miguel y Carmen Sofía pidieron otras cosas. La comida mala, pero la compañía y la conversación exquisita. Carmen Sofía luchando para llevar adelante el Museo de Arte Popular de Petare con un presupuesto exiguo. Mientras almorzaba con ellos pensaba en los chavistas de medio pelo, en esos que les gusta ofender diciendo: “Fascista, golpista y terrorista”, y que se atiborran de parrilla en los restaurantes caros del este caraqueño, mientras liban bebidas mayores de edad que pagan con el erario público, mientras humildemente uno estaba tomando carato de avena con la hija de un expresidente y la más genuina primera dama de mi país y con un aristocrático y soberbio artista, que vive en Petare para que su obra fluya y sea siempre una referencia del arte venezolano. Miguel estaba muy contento porque su hija se había ganado una beca de postgrado para estudiar filología en la Universidad de Heidelberg, una de las más prestigiosas de Europa. Como diría don Miguel de Unamuno: “Lo que casa no da, Salamanca no quita”.
* Las fotos del día: Carmen Sofía Leoni.
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10203743234642110
TOTÓN, OSCAR DE LA RENTA, GIORDANI Y YO
* Cuando yo tendría como 10 años llegó a trabajar como capataz en la hacienda de mi padre en la Cortada del Guayabo el tío de la primera esposa de un tío mío. Se llamaba Andrés Santana, natural de Santo Domingo de donde había escapado huyendo en una balsa hasta Cuba, luego de un atentado que perpetraron algunos estudiantes universitarios al entonces déspota Rafael Leonidas Trujillo, el sádico tirano de Quisqueya, de la estirpe de los Somoza, los Castro, los Duvalier, o el difunto. Muchos jóvenes universitarios fueron asesinados por el suceso, muy pocos se salvaron, como el padre de un hermano entrañable mío ya fallecido llamado Manolo Álvarez Renta, cuyo padre Virgilio Álvarez, también involucrado en el atentado, se había casado con Thelma, la hermana mayor de Oscar de la Renta, quienes tuvieron que exiliarse de la República Dominicana, pese a su prestigio social y económico. Manolo era el sobrino favorito de Oscar de la Renta y su socio.
Era Santana, a quién yo llamaba Totón, un hombre recio, serio, abstemio, parecía un cristero por lo magro y lo ascético y llevaba la hacienda con cordura y no era comunista. Se veía por encima que procedía de buena cuna y cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba en 1959, el hombre se comenzó a entrenar afanosamente sin llamar la atención. Me llevaba con él a cazar por esos despeñaderos de la Cortada del Guayabo buscando venados y lapas. Las caminatas duraban el día entero sin parar y yo estaba extenuado cuando regresábamos. Mi padre me decía: “mira Musiú, anda a cazar venados” y yo iba. Un buen día Santana desapareció y yo le preguntó “papá, donde esta Totón?. Mi padre me responde, “se fue a liberar a su país”. Y en efecto, se había ido a Cuba para enrolarse en la invasión para liberar a Santo Domingo de Chapita Trujillo en la expedición dirigida por Enrique Jiménez Moya, de quién llegó a ser el segundo jefe de la incursión en junio de 1959. Este cuento lo echo hoy, por primera vez, solo porque me irritó que un pobre bolsa como Giordani, nativo de San Francisco de Macoris allá en Dominicana, nacido en el año 1940, ande diciendo por allí que él tomó las armas en esa expedición, donde no sobrevivió nadie porque fueron delatados, pues los esperaron los helicópteros militares dominicanos de la Guardia Nacional del tirano, quienes acribillaron a los expedicionarios, tal como contó en su momento Eloy Gutiérrez Menoyo, quien aseguró que fue del propio Castro que salió la delación. Giordani, si empuñó las armas sería para mover la pistolita del escaparate al escritorio en su casa y de vaina. En su momento hablaré de Giordani cuyos muertos, que son muchos, son por otras razones, pero no por su hombría.
* La victoria de Santos desencadenó la salida de Giordani; si hubiese ganado Zuluaga, el régimen hubiera jugado cuadro cerrado y se seguirían tapando las vagabunderías mutuas. No duden de eso. Claro, todo lo desencadenó el tamaño de la crisis económica del país. En política, todo tiene que ver con todo.
* La foto del día es una foto del pintor rumano Sammy Mutzner, cuando su exposición en el Club Venezuela hacia 1920, gran amigo de Reverón y uno de los introductores del impresionismo en nuestro país.
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UN HERMANO COMUNISTA, DE LOS DE ANTES
* Voy hablar de un fraterno y entrañable amigo de quién acabo de leer un libro de los años 1990 llamado Nadia, la esposa de Stalin, sobre la muerte de ese personaje y su vida dentro de los vaivenes de la política de alcoba rusa. Antonio es médico pediatra, político retirado, historiador y ha escrito ensayos monumentales sobre Los Pobres de Caracas y otros, además novelas, como su última llamada El Macho de la Orchila, sobre la vida de Pérez Jiménez documentada en las mejores fuentes, que a veces no aparecen en la prensa. Todas las novelas de Antonio tienen un elemento autobiográfico porque a sus 85 años ha tenido una vida muy agitada, desde ser secretario juvenil del Partido Comunista en la época de Pérez Jiménez y vivir en la clandestinidad y luego en la Unión Soviética, donde se desenvolvía como pez en el agua entre los muros del Kremlin, hasta su participación en la lucha armada de los años 1960s. Además, cuando fue diputado al congreso nacional o concejal por Caracas, siendo jefe local del PCV, vivía en una pensión de un amigo común en La Pastora, pues todo su salario político lo entregaba a su partido, mientras él vivía de su trabajo como médico del Hospital de Niños. Además del interés por la política, la historia y la medicina, me unen a Antonio en nuestros 40 años de amistad, el amor a Caracas que se la conoce como pocos, el amor a la buena mesa y al buen vino, los toros y la admiración por las damas, que no es poca cosa. Cuando era concejal por los años 1970s nos íbamos juntos al Nuevo Circo a presenciar el espectáculo taurino, incluso recuerdo que estábamos presentes cuando le indultaron el último toro a Dámaso González quién toreaba esa tarde con el mexicano Manolo Martínez y Morenito de Maracay. Antonio es de una bondad y generosidad sin límites, una simpatía personal arrolladora y es un conversador insigne. Él que conoció a la nomenklatura soviética por dentro, abandonó al comunismo desde hace mucho tiempo y ha sido desde siempre un acérrimo rival del régimen por lo que escribió un libro maravilloso llamado Adiós a la Izquierda; y si hubiese querido medrar del país, con sus galones políticos habría tenido lo que hubiera querido, pero como es hombre de principios, jamás se acercó a esta banda de malandros, a quienes conoce como la palma de sus manos. Una larga tertulia con Antonio es toda una experiencia, desde analizar la faena de un torero, echar cuentos sobre la historia oscura de un personaje que vive en las sombras de la política o la degustación de un banquete. Ojalá a Antonio le dé por escribir sus memorias, que sería con mucho la memoria del país que le tocó vivir.
* Post Scriptum: No escribo sobre Giordani porque no escribo sobre locos, pues eso empava, tampoco hoy sobre los conflictos internos del gobierno, pues me enseñaron a no meterme en pleito de putas, porque puedo coger un botellazo que no era para mí y hay que dejarlos solos para que se sigan equivocando. Como no soy periodista, no estoy obligado a dar noticias, así que prefiero escribir sobre un amigo muy querido que es Antonio García Ponce, quien es un gran tipo, a quien no lo conoce la mayoría de mis amigos lectores, pues es un hombre muy sencillo en lo personal y no pertenece a ninguna cofradía del halago mutuo. Les recomiendo leer cualquiera de sus novelas, que han sido galardonadas.
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ASESINA, ASESINA.
* No recuerdo nada más canallesco en el campo de la política venezolana ni de la hombría como las acusaciones histéricas de maduro contra María Corina tildándola de “asesina, asesina”. Eso no es posible en un hombre que se respete a sí mismo, ni que respete a las damas. No se me ocurre gritárselo histéricamente ni a la fosforito, a quién considero debe ser investigada por los crímenes cometidos por sus panas que han liberado por el sistema de libertad express, para descongestionar las cárceles. Como este pueblo étnicamente es en su base una mezcla de caribe con andaluz, creo que ser simpático de manera natural es un rasgo indispensable para gobernarlo. Me cuentan que Betancourt en el trato privado era malcriado pero afable y con sentido del humor. Leoni, Lusinchi, CAP y Herrera eran hombres simpáticos; y Caldera tuvo que aprender a fuerza de reveses dejar de ser una chupeta de ajo hasta llegar a ser presidente dos veces. Eso es de la idiosincrasia de los pueblos, por ejemplo, en España, el señor Aznar por quién hubiese votado, era más pesado que un collar de bolas criollas, lo mismo que decir para el señor Rajoy y de la señora vcepresidenta del gobierno la señora Saenz de Santamaría que no se caracterizan por su simpatía precisamente, cosa distinta a Felipe González, Alfonso Guerra o Pérez Rubalcaba, por quienes nunca hubiese votado por ser del PSOE; lo cual no quita que son hombres simpáticos y con quienes provoca compartir un “chato”. Si lo llevamos a la política local actual debo decir que Henrique y Leopoldo son tipos simpáticos de manera natural. Henrique lo es de manera general y Leopoldo tiene una grata sonrisa que desarma a los demás, en especial a las damas. María Corina debe ser más simpática, o es tanta la adversidad que le da a sus intervenciones un aire con la Pasionaria española. Pero en lo personal es simpática, pero debe mostrarlo más. Diosdado es la propia chupeta de bilis con cianuro, maduro, que era el más digerible, se ha vuelto un batido de chayota con ají chirel y emulsión de Scott, pobrecito, ya está llegando a los niveles de la fosforito. La gente del régimen en vez de tratar de ser simpático como era Aristóbulo, se ha vuelto grave, cuando no anda histérica, como si de la gravedad dependiera la seriedad. Con un vientico, hasta con el estornudo de alguien cercano, se les cae el barniz de seriedad y les brilla el malandro que son en verdad. Son como esos tipos que con el primer whisky, se les sale la clase y empiezan a poner la torta: limpiarse los mocos con las cortinas, robarse la cubiertería, cosa que es verdad, decir palabrotas y faltarle el respeto a las damas presentes como si fueran su mamá. Eso debe ser el complejo del ignorante, que acude a la gravedad para hacer creer que está diciendo algo importante, cuando suelta por la bocota una necedad, pero como todos son ignorantes, creen que se engañan mutuamente.
Alguien debería decirle a maduro que después de esa grave acusación contra María Corina está obligado por la ley, primero, a darle derecho a réplica a ella, en cadena nacional, tal como él lo hizo cuando la acusó; segundo a demostrarlo con pruebas fehacientes y tercero, a enfrentar un juicio por vilipendio. Por supuesto eso es como pedirle peras al olmo. La verdad es que para andar de duelo no es necesario vestirse de luto. Que ridículos son caray.
* La foto del día es del general Luis Felipe Llovera Páez, en el medio del trío, campaneando un escocés al cual era aficionado; fue miembro de la junta de gobierno que derrocó al presidente Gallegos. Era el verdadero líder del ejército en ese entonces por su inteligencia y su coraje. Cuentan las crónicas, que nunca cogió el poder por no desunir al ejército. Ayudó a mucha gente y por ser guayanés, creó la oficina que fue después Cordiplan y creo la Corporación del Sur, que después fue la CVG. Era famoso por su simpatía y su carisma. Es un personaje mucho más interesante que lo que dice la historia oficial. Era amigo de mi padre y un día se presentó de improviso en casa a tomarse un whisky. Cuando se iba le dijo a mi padre: Mueve a los adecos que tienes escondidos aquí y se murieron de risa ambos. Era cierto, en el garaje estaban escondidos unos adecos amigos.
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martes, 7 de mayo de 2013
OTROS ACTORES, OTROS IDEALES, OTROS PROCEDIMIENTOS
Coprotagonismo olvidadoOx Armand
Quizá por aquella vieja disertación de Manuel Caballero (“La pasión de comprender”, 1983) sobre Gonzalo Barrios y su destacado rol de número uno, cuando se le supuso el dos en las filas de Acción Democrática, despertó la curiosidad en torno a los segundones de la política venezolana. Al respecto los hubo reales y pretendidos, voluntarios e involuntarios, vanidosos y modestos, culpables e inocentes, fallidos y realizados, impuestos y sobrevenidos, en relación a la política y a los partidos que la hacía o decían hacerla.
La sociología política venezolana, valga acentuar, hecha por los periodistas de la fuente, ha dedicado una mayor atención al delfinato y muy poca a aquellos que, sin querer queriendo, por interés o comodidad, no fueron más allá de administrar la generosa cuota correspondiente de poder, detrás del trono. Y es el caso de Luis Felipe Llovera Páez, también artífice de los golpes de 1945, 1948 y 1952, algo que dice mucho.
Dato que trae la Wikipedia, mas no el consabidido Diccionario de la Fundación Polar, egresó en 1932 de la Escuela Militar ostentando el primer puesto de su promoción. Y que muy después nada dirá, ya que los últimos de las listas del pregrado suelen ocupar altas responsabilidades militares en esta centuria.
Revelando la importancia de Llovera Páez, formó parte de dos triunviratos que, por mucho que uno de los miembros lo presidiera, tenían una semejante autoridad formal. Obviamente, menos igual que los otros iguales, lo encabezó, en un caso, el oficial asimilado Carlos Delgado Chalbaud, y, en otro caso, Germán Suárez Flamerich, literalmente un segundón, desertor del célebre movimiento generacional del ’28.
Nuestro protagonista ocupó distintas carteras, contribuyendo decisivamente al encumbramiento de Marcos Pérez Jiménez, en forma abierta, a partir de 1953, pero la más importante y provechosa jefatura estuvo en la Oficina de Estudios Especiales, dispuesta a la rentable transformación urbana del país o, mejor, a la de Caracas. Domingo Alberto Rangel (“La revolución de las fantasías”, 1966), abundó sobre lo que llamó las andanzas comerciales de los prohombres del régimen, facilitadas – entre otros negocios – por la reedificación efectiva de la ciudad capital que bien ejemplifica Ocarina Castillo DÍmperio (“Los años del buldozer”, 1990), convertido Llovera Páez en un habílisimo gerente y figura estelar de los más exclusivos picoteos, añadida su presencia en los clubes nocturnos, que dejaba el trabajo político y más arduo al ministro Vallenilla Plachart o al jefe policial Estrada, bastando con su influencia en la entidad armada.
Y es que, en las postrimerías de la dictadura, tampoco se tomó en serio la posibilidad de reemplazar a Pérez Jiménez en la presidencia de la República, como lo procuró el compadre y ministro de la Defensa, Rómulo Fernández. Se largó del país para el exilio de un consumado hombre de negocios, consecuente con sus viejas amistades, hasta que reingresó en 1969 y, después de sortear severas dificultades con la justicia, conciente de su importancia y jerarquía política entre los perejimenistas alentados por el éxito electoral del año anterior que los dislocó, fundó un partido político que no le permitió llegar al parlamento en 1973, diluyéndose.
La atención dispensada a este número uno que se complació con una posición aparentemente subalterna, la del decisivo ramo de los negocios, no tiene intención alguna de ofender a sus familiares y relacionados de ahora que, por cierto, empleando varios pseudónimos, incursionan en las redes sociales estimulando ese neoperezjimenismo fundamentalmente juvenil hambriento de referentes, aunque moralmente no lo tienen con esa hondura imaginada. Es tiempo de historia y no de presumir de un anacronismo político, por lo que, al menos, deben probar el coraje varonil, la condición cristiana y la vocación hogareña de Llovera Páez, a juzgar por lo que afirmó Leonardo Altuve Carrillo en un réquiem ya olvidado (El Mundo, Caracas, 16/09/1977).
Ilustración: Élite, Caracas, 1950.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/14948-coprotagonismo-olvidado
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Luis Felipe LLovera Páez,
Ox Armand
sábado, 8 de diciembre de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- J.A. Mayobre Machado. "Nixon y Watergate: El sistema funciona". Resumen, Caracas, nr. 40 del 11/08/74.- Luis Beltrán Prieto Figueroa. "El partido de los militares". El Nacional, Caracas, 09/06/81.
- Pausides Reyes. "La banalización del debate político". El Nacional, 18/02/10.
- Joaquín Marta Sosa. "El país de los presidentes". Summa, Caracas, nr. 52 del 15/06/72.
- Alberto Müller Rojas. "El debate contemporáneo: Agenda militar". 2001, Caracas, 28/01/95.
Fotografía: Comida ofrecida por el teniente coronel Carlos Pulido Barreto, en su residencia de La Castellana, en honor a los oficiales de la Promoción de 1933. Pueden distinguirse Germán Suárez Flamerich, presidente de la Junta de Gobierno; coronel Marcos Pérez Jiménez, ministro de la Defensa Nacional; teniente coronel Luis Felipe LLovera Páez, ministro de Relaciones Interiores y miembro de la Junta de Gobierno, entre otros, "quienes disfrutaron de las amabilidades del cumplido anfitrión". Billiken, Caracas, nr. 1083 del 29/08/51.
lunes, 3 de septiembre de 2012
DE UNO A OTRO CASO
Dos veces Amuay: autoritarismo y tragedia
Luis Barragán
Casualmente, Amuay ejemplifica las vicisitudes del autoritarismo en Venezuela, pues, a la tragedia recientemente acaecida, sumamos otra que data de 1950. Ambas ocasiones tienen por común denominador, aunque de signos contrapuestos y en el marco de distintas realidades geopolíticas, un régimen autoritario de transición.
A tal efecto, concebimos el autoritarismo producto de un marcado poder de la individualidad que, aún formalmente reconocidas, se impone frente a las restantes manifestaciones institucionales dentro o fuera del Estado, incluyendo las dependencias especializadas, los medios de comunicación social autónomos, o la sociedad civil organizada. Colegimos con Georges Burdeau y Norberto Bobbio, la tendencia es la de una superior concentración del poder que está en tránsito de hacerse definitiva, restándole valor a todo el elenco institucional a favor de quien ejerce una superior jerarquía (consagrada la desigualdad); los problemas colectivos ameritan de una suprema e irrebatible versión, cuya resolución obliga a la simplificación de los procedimientos; procurando disminuir todo costo político, la propensión es a una campaña defensiva frente a los críticos; y, valga acotar, la atención dispensada a las ceremonias más solemnes.
Hallamos, superado únicamente por el de Lagunillas, por entonces invocado, el incendio de grandes proporciones que reportó el diario El Nacional de Caracas (25 y 26/02/50), en la referinería de la Creole, ubicada en la bahía de Amuay, partiendo del almacén de un costoso e innovador edificio que, siendo insuficientes los bomberos de la empresa, forzó la participación de los de la localidad, voluntarios e integrantes de las Fuerzas Armadas de Cooperación. El saldo fue de varias personas carbornizadas, un número importantes de heridos, pérdidas calculadas en seis millones de dólares, movilizadas las mujeres en demanda de información a las puertas de la compañía.
Hubo incidentes, como el intento del jefe de Relaciones Industriales de la transnacional por impedir la labor del fotógrafo Botaro, amenazado con cárcel, así como la conformación de una suerte de comisión compuesta por representantes de la Creole, el secretario de gobierno del estado Falcón (Briceño Reyes), el del ministerio de Fomento y Relaciones Interiores (Vitelio Reyes), orientados por las actuaciones de un juez de municipio. Un grupo de trabajadores fueron conminados a declarar ante la Seguridad y la Guardia nacionales, sin que la prensa de entonces pudiera aportar las otras revelaciones de una tragedia que llamó la atención de los sectores públicos y clandestinos de la oposición.
Recordemos, después del consabido magnicidio, la Junta de Gobierno estaba encabezada por Germán Suárez Flamerich, Luis Felipe LLovera Páez (también ministro de Relaciones Interiores), y Marcos Pérez Jiménez (ministro de de la Defensa), todavía distante de la asamblea constituyente que procuró una salida a la provisionalidad, consagrando al último de los citados. Una rápida revisión de las ediciones de entonces, expone con nitidez la (auto) censura de prensa, aunque fuese obvio el reporte inevitable de los hechos que generaban gran conmoción, sigilosamente ventiladas las opiniones que pudiesen suscitar. No obstante, paradójicamente, el visitante José Rafael Pocaterra, nuestro embajador en Estados Unidos, se mostró sorprendido porque se dijese de la existencia de la censura (ibídem, 28/02/50).
El trágico accidente, no impidió el normal desarrollo de las actividades gubernamentales cada vez más estelarizadas por los altos oficiales militares, sin que se hiciese sentir una pública discusión en torno a las responsabilidades de la Creole, la dotación y eficacia de los servicios de defensa civil, la inquietud de los familiares de las víctimas u otras organizaciones del mundo civil, ausente el foro parlamentario. Transitando la aún incierta provisionalidad concebida, definida e implementada fundamentalmente por el otrora cuidadoso Pérez Jiménez, esas otras actividades adquirieron una extraordinaria relevancia, configuradas como irrebatibles actos de Estado, despachando como un mero caso burocrático las consecuencias del incendio.
Ciertamente inexacto el parecido, respondiendo a contrastantes circunstancias históricas, los novísimos y harto conocidos sucesos de Amuay, nos colocan en otra experiencia autoritaria. Y, al respecto, expropiados por el poder establecido, enunciemos las dificultades para una libre investigación de los medios de comunicación social que pueden afrontar severos riesgos al publicar sus revelaciones, asediados por los medios gubernamentales empeñados en una versión como la del sabotaje, por siempre presumido; la obstaculización y neutralización de todo esfuerzo parlamentario de indagación, en beneficio del comité establecido por el Miraflores que, a lo sumo, pudiera incorpora a las juntas comunales y contralorías sociales conformadas por la militancia del PSUV, carente de toda capacidad técnica; la notable carencia de una inmediata y acreditada vocería principal de los funcionarios bomberiles o de defensa civil, subordinados en sus distintos niveles a los lineamientos esenciales de la rápida campaña propagandística y publicitaria del gobierno nacional; suele ocurrir, la exaltación fue la del heroísmo de las víctimas a redimir por los resultados electorales, amén de las pensiones vitalicias para los familiares, resumidas las diligencias del jefe de Estado en un ceremonial militar.

Una sola versión es la que puede gozar de legitimidad, añadida la pronta descalificación personal de todo crítico capaz de empinarse por encima de su indignación, subestimado todo cauce institucional en función de una rápida respuesta que abarate el precio político que la campaña electoral supone. El Comandante-Presidente ha sentado precedentes, formalizada convenientemente la democracia participativa de la que incansablemente habla: por ejemplo, el presidencial y revelador regaño que recibió una vez el señor Néstor Mora (http://www.youtube.com/watch?v=NMMA5j4IOE8&feature=related)
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/09/dos-veces-amuay-autoritarismo-y-tragedia/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=898876
Fotografías: El Nacional, Caracas, 25 y 26/02/50.
Luis Barragán
Casualmente, Amuay ejemplifica las vicisitudes del autoritarismo en Venezuela, pues, a la tragedia recientemente acaecida, sumamos otra que data de 1950. Ambas ocasiones tienen por común denominador, aunque de signos contrapuestos y en el marco de distintas realidades geopolíticas, un régimen autoritario de transición.
A tal efecto, concebimos el autoritarismo producto de un marcado poder de la individualidad que, aún formalmente reconocidas, se impone frente a las restantes manifestaciones institucionales dentro o fuera del Estado, incluyendo las dependencias especializadas, los medios de comunicación social autónomos, o la sociedad civil organizada. Colegimos con Georges Burdeau y Norberto Bobbio, la tendencia es la de una superior concentración del poder que está en tránsito de hacerse definitiva, restándole valor a todo el elenco institucional a favor de quien ejerce una superior jerarquía (consagrada la desigualdad); los problemas colectivos ameritan de una suprema e irrebatible versión, cuya resolución obliga a la simplificación de los procedimientos; procurando disminuir todo costo político, la propensión es a una campaña defensiva frente a los críticos; y, valga acotar, la atención dispensada a las ceremonias más solemnes.
Hallamos, superado únicamente por el de Lagunillas, por entonces invocado, el incendio de grandes proporciones que reportó el diario El Nacional de Caracas (25 y 26/02/50), en la referinería de la Creole, ubicada en la bahía de Amuay, partiendo del almacén de un costoso e innovador edificio que, siendo insuficientes los bomberos de la empresa, forzó la participación de los de la localidad, voluntarios e integrantes de las Fuerzas Armadas de Cooperación. El saldo fue de varias personas carbornizadas, un número importantes de heridos, pérdidas calculadas en seis millones de dólares, movilizadas las mujeres en demanda de información a las puertas de la compañía.
Hubo incidentes, como el intento del jefe de Relaciones Industriales de la transnacional por impedir la labor del fotógrafo Botaro, amenazado con cárcel, así como la conformación de una suerte de comisión compuesta por representantes de la Creole, el secretario de gobierno del estado Falcón (Briceño Reyes), el del ministerio de Fomento y Relaciones Interiores (Vitelio Reyes), orientados por las actuaciones de un juez de municipio. Un grupo de trabajadores fueron conminados a declarar ante la Seguridad y la Guardia nacionales, sin que la prensa de entonces pudiera aportar las otras revelaciones de una tragedia que llamó la atención de los sectores públicos y clandestinos de la oposición.
Recordemos, después del consabido magnicidio, la Junta de Gobierno estaba encabezada por Germán Suárez Flamerich, Luis Felipe LLovera Páez (también ministro de Relaciones Interiores), y Marcos Pérez Jiménez (ministro de de la Defensa), todavía distante de la asamblea constituyente que procuró una salida a la provisionalidad, consagrando al último de los citados. Una rápida revisión de las ediciones de entonces, expone con nitidez la (auto) censura de prensa, aunque fuese obvio el reporte inevitable de los hechos que generaban gran conmoción, sigilosamente ventiladas las opiniones que pudiesen suscitar. No obstante, paradójicamente, el visitante José Rafael Pocaterra, nuestro embajador en Estados Unidos, se mostró sorprendido porque se dijese de la existencia de la censura (ibídem, 28/02/50).
El trágico accidente, no impidió el normal desarrollo de las actividades gubernamentales cada vez más estelarizadas por los altos oficiales militares, sin que se hiciese sentir una pública discusión en torno a las responsabilidades de la Creole, la dotación y eficacia de los servicios de defensa civil, la inquietud de los familiares de las víctimas u otras organizaciones del mundo civil, ausente el foro parlamentario. Transitando la aún incierta provisionalidad concebida, definida e implementada fundamentalmente por el otrora cuidadoso Pérez Jiménez, esas otras actividades adquirieron una extraordinaria relevancia, configuradas como irrebatibles actos de Estado, despachando como un mero caso burocrático las consecuencias del incendio.
Ciertamente inexacto el parecido, respondiendo a contrastantes circunstancias históricas, los novísimos y harto conocidos sucesos de Amuay, nos colocan en otra experiencia autoritaria. Y, al respecto, expropiados por el poder establecido, enunciemos las dificultades para una libre investigación de los medios de comunicación social que pueden afrontar severos riesgos al publicar sus revelaciones, asediados por los medios gubernamentales empeñados en una versión como la del sabotaje, por siempre presumido; la obstaculización y neutralización de todo esfuerzo parlamentario de indagación, en beneficio del comité establecido por el Miraflores que, a lo sumo, pudiera incorpora a las juntas comunales y contralorías sociales conformadas por la militancia del PSUV, carente de toda capacidad técnica; la notable carencia de una inmediata y acreditada vocería principal de los funcionarios bomberiles o de defensa civil, subordinados en sus distintos niveles a los lineamientos esenciales de la rápida campaña propagandística y publicitaria del gobierno nacional; suele ocurrir, la exaltación fue la del heroísmo de las víctimas a redimir por los resultados electorales, amén de las pensiones vitalicias para los familiares, resumidas las diligencias del jefe de Estado en un ceremonial militar.

Una sola versión es la que puede gozar de legitimidad, añadida la pronta descalificación personal de todo crítico capaz de empinarse por encima de su indignación, subestimado todo cauce institucional en función de una rápida respuesta que abarate el precio político que la campaña electoral supone. El Comandante-Presidente ha sentado precedentes, formalizada convenientemente la democracia participativa de la que incansablemente habla: por ejemplo, el presidencial y revelador regaño que recibió una vez el señor Néstor Mora (http://www.youtube.com/watch?v=NMMA5j4IOE8&feature=related)
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/09/dos-veces-amuay-autoritarismo-y-tragedia/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=898876
Fotografías: El Nacional, Caracas, 25 y 26/02/50.
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