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miércoles, 29 de enero de 2020

OTRORA AFICIÓN

De la pasión hemerográfica 
Luis Barragán

Disculpándonos por el tono personal, todo comenzó de niño al imitar el álbum de recortes de mamá. No olvidamos un libro grueso, publicitando a la industria eléctrica del Estado, en el colocaba las piezas que le llamaban la atención de los periódicos y revistas, fuese la de alguna vieja crónica familiar, versos como los de  Pablo Neruda o llamativas recetas de cocina, entre  otras con las que quiso retener el recuerdo.

Una vez la imitamos y, de los pleitos escolares por el béisbol, tijerábamos (nos gusta más  que “tijereteábamos”) la sección deportiva del periódico quizá para probar en el recreo alguna proeza del equipo que tenía a César Tovar, Víctor Davalillo, Musulongo Herrera y Larry Howard en su alineación, con Delio Amado León y Carlos Tovar Bracho en la narración radial  Un cuaderno “Caribe”, pulcramente forrado, pero que la goma de pegar y el trazo de los gruesos marcadores manchaba, fue nuestro primer Libro de Recortes, según la consolidada denominación hogareña. No obstante, si la memoria no falla, un buen día preferimos guardar ejemplares enteros o deconstruidos, como los referidos a la celebración del  sesquicentenario de la Batalla de Carabobo, publicados en el diario  El Nacional, que, por cierto, movilizó a la familia orgullosa de su valencianidad a los actos oficiales al pie del consabido Arco.

Al pasar el tiempo, en carpetas y cajas, fuimos guardando aquéllos recortes que, por una razón u otra, llamaron la atención del adolecente así fuesen  de incomprensible lectura, aunque de muy atractivos titulares. Abandonamos el afán de comprar, con ahorros de la modesta mesada, uno que otro ejemplar de las revistas “Sport Gráfico” o la una fallida empresa, “Béisbol”, e hicimos de toda nuestra juventud una lectura regular de “Resumen” y “SIC”, sistematizada en la adultez que sobrevivió.

Vienen a nuestra memoria dos anécdotas, pues, en una ocasión, cursando  el tercer año de bachillerato, un profesor nos pidió que hiciéramos una cartelera sobre la industria petrolera en tiempos de nacionalización y fueron tantos los recortes que tuvimos que engraparlos un poco forzadamente, casi  por lotes; por cierto, junto a otros centenares, con el paso del tiempo, los donamos a una biblioteca ubicada en Parque Central distinta a la que nos entusiasmó en el Museo de Arte Contemporáneo.  En otra ocasión, incrédula, la profesora de historia de cuarto año nos desafió, porque era costumbre citar en los exámenes algunas cosas que leíamos, como los párrafos de “Venezuela, política y petróleo” de Rómulo Betancourt que nos prestó la bibliotecaria del liceo, o “Cambio político y reforma del Estado” de Charles Brewer Carías que compramos con las remesas guardadas, por supuesto, enredadísimo a los ojos del imberbe: decidimos probarlo y, antes de culminar las dos horas de clases, junto a un compañero, fuimos a buscar los ejemplares y mostramos en el aula la colección de dos cajas de la revista de El Cigarral y la de Gumilla, dejando la falsa convicción de que absolutamente todo el material lo habíamos leído y, sobre todo, comprendido.

Comenzando la universidad, decidimos tomar nota en todo lo posible de la prensa diaria en sendos cuadernos, añadida la vieja que se hizo hábito en la Hemeroteca Nacional, antes de Mucubají, con esporádicas visitas a los archivos del viejo edificio de El Nacional, constituyendo el fotocopiado un extraordinario recurso, pues, ya no quedaba el  espacio razonable en casa para tanto papel de estorbo. Hasta mediados de los ’90 del ‘XX acumulamos más de ciento y tantos cuadernos de letra pequeña que, inadvertidamente, junto a las planas infantiles, no pocas de castigo, disciplinó un poco nuestra caligrafía: la computadora se hizo una inmensa promesa, aunque han sido notables las pérdidas de datos, como ahora ocurre con los agotados instrumentos de escaneo.

Pasado un muy largo tiempo, no sabemos cómo apreciar esa afición:  quizá para honrar a la madre que meódicamente la cultivó, quizá porque – desde siempre – ha quedado pendiente hacer un libro meticuloso de nuestras vicisitudes históricas, aunque no tenemos una consumada formación académica en la materia; o, posiblemente, queda perdido en el inconsciente el archivólogo o el periodista que pudimos haber sido, junto al arquitecto en ciernes o el novelista que alguna vez quisimos en reemplazo del  militar que animó también los sueños infantiles.  Lo cierto que,  incluyendo la evocación de no pocos papeles y libros perdidos, nos empinamos sobre el único legado que dejaremos.

Puede decirse que esta nota es preterintencional, yendo más allá de dos recientes circunstancias que la motivaron. Por un parte, gracias a un momentáneo intercambio de WhatsApp, Iván Méndez, calificó nuestra afición como la de una  pasión hemerográfica e, irremediablemente, debo concederle la razón: es inmensa la cantera representada por la vieja prensa, inexplorada por investigadores y tesistas de los más diversos ámbitos y especialidades que, además, permite vivenciar  otras épocas insospechadas en un XXI que prometió muchísimo, menos la barbarie en la que nos encontramos; y, por otra, el ejercicio es útil para la propia recreación que tiene la prestancia de los hechos históricos, como es el caso del Club Cataluña.

En efecto, fruto de las recurrentes visitas hemerotéticas, cuando las ocupaciones políticas las permiten, hemos hecho caso de las secciones de aviso de los periódicos y, en una oportunidad, constatamos la existencia del Club Cataluña en Caracas hacia 1906 (https://lbarragan.blogspot.com/2019/12/avisos.html). Siempre acucioso, Nicomedes Febres observó que el citado club no era todo lo que supusimos (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10217567979085901&set=oa.10151736546552039&type=3&theater), pero – además – coincidió con el hallazgo de una prueba contundente que abonó a la caracterización ludopática de aquél club (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10220404645646972&set=a.2324650196458&type=3&theater).

Luego, la pasión hemerográfica también es recreativa. Y, sobre todo, con las redes digitales desesperadas por novedades reales.

30/01/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/36305-barragan-l

NOTAS DE NICOMEDES

Los políticos
Nicomedes Febres

* Viendo los comentarios sobre un artículo reciente comencé a meditar sobre la impresión que causan algunos políticos en las personas. Un político gusta o desagrada por razones tan variadas y extrañas que uno se asombra. Porque nos recuerda a alguien grato o detestable, o por algún hábito o un rasgo de personalidad afín o no a nosotros, o de alguien cercano, y mil razones más. Y eso se llama carisma, pero en general los políticos que llaman la atención son gente inteligente, nos gusten o no. Por ejemplo los presidentes Betancourt y Caldera levantaban pasiones a favor y en contra, al igual que el felizmente difunto. Por ejemplo Betancourt dejó la universidad siendo un brillante estudiante para dedicarse a la política y ya todo el mundo que lo apoyaba o lo detestaba veía como inexorable que llegaría a ser presidente, incluso Laureano Vallenilla Lanz hijo quien en su libro Allá en Caracas en los años 40 lo comentó. Las viejitas calderistas eran asombrosas por su fidelidad al presidente Caldera y él representaba dos virtudes cardinales, ser serio y responsable y ser un esposo fiel, las mismas razones por las que era detestado por muchos hombres. Recuerdo una tía mía maestra y adequísima, y cercana amiga del maestro Prieto que cuando la división del MEP prefirió seguir al presidente Betancourt que a su amigo Prieto y fue cuando por primera vez reconoció que el maestro era físicamente horroroso, así de adeca betancourista era. Hay políticos actuales que levantan pasiones a favor o en contra. No puedo precisar dentro del chavismo porque allí todos sin excepción me parecen detestables y una partida de lacras, pero algunos resaltan como dosdado, carroña o la fosforito y los hermanos rodríguez, los reyes de la mentira pública. También el presidente Guaidó levanta pasiones a favor y no sé si en contra ni porqué, pues presumo que muchos que lo odian obsesivamente deben estar al servicio de la sala situacional de Miraflores o dudo si existen de verdad, o es una maquiavélica jugada de Julio Borges, quien es otro que levanta pasiones y a quien creo el político más competente del país y el armador del tinglado opositor que nos ha llevado hasta la actualidad como salida. Puede ser que aquél programa de televisión donde fungía de juez de paz en asuntos populares por Radio Caracas provocara esa animadversión, pero Borges, mientras era odiado y acosado por el difunto, recorría Venezuela creando Primero Justicia, que no es poca cosa si usted entiende la Política, pues otros partidos son clubes de amigos de un dirigente con algunos seguidores pero sin valor organizativo y de allí la sistemática represión a ese partido y en especial a su gente del aparato organizativo como Fernando Alban a quien asesinaron y a Requesens que es diputado. Aparte de Leopoldo preso porque es inteligente, de buena cuna, preparado, altivo y bien parecido, lo que genera envidia y rabia a ese hatajo de resentidos que es el chavismo. Casi todos los presos políticos son de Primero Justicia por recomendación de los cubanos. Creo que el carisma de Guaidó se monta en algunas razones, primero su aspecto físico de hijo de cualquiera en este país, segundo su afán de superación personal y eso es encomiable porque todos quisiéramos tener un hijo, un esposo, un hermano o un familiar así, tercero, por su prudencia, inteligencia y sobriedad personal. Todos admiran a María Corina por su coraje personal, como le cuestionan su lógico afán de protagonismo. Hay otros políticos que fracasan, pese a que son demasiado inteligentes y preparados, pero diluyen su afán de poder en muchos campos y los casos más emblemáticos son Arturo Uslar, Gonzalo Barrios y Teodoro. El tema es interesante y da para largo. Si van a opinar se les agradece no insultar a algún dirigente, por supuesto, salvo que sea chavista aunque sea más peligroso hoy que chino con gripe.

* En la foto el premier Troudeau de Canadá y el presidente Guaidó, una imagen del siglo XXI

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Un patiquín sin cabeza
Nicomedes Febres

Pedro Sánchez siempre me había parecido un político inteligente y astuto aunque nunca me ha simpatizado, además un digno sucesor de Felipe González porque Bambi rodriguez zapatero siempre me ha parecido un infeliz y un marrullero dentro de un partido histórico donde Felipe González representa la democracia y bambi al socialismo dentro del PSOE, que es un gran partido tradicional en España antes del franquismo. Un movimiento que funcionó incluso en Venezuela hasta en la época de Pérez Jiménez y los primeros años de la democracia hasta la muerte de Franco y por eso poseo un carnet que conseguí del psoe venezolano, el carnet es del psoe, no yo, ni por casualidad. Y muy vinculado a Acción Democrática para bien o para mal, hasta el punto de llevar Carlos Andrés Pérez de polizón a Felipe González en el avión presidencial para que se entrevistara en secreto con Adolfo Suárez, otro político de gran nivel como Felipe y así organizar la transición española que fue ejemplar. Mucho le debe el PSOE a AD, y esa es la verdad histórica y no para ondear deudas que no nos pertenecen. Ahora con sanchez, que parece más un galán de telenovela, la situación cambio y le da preeminencia al chavismo por encima que a los adecos y a la Social Democracia planetaria. Presumo que iglesias y su banda chantajearon al galán transformándolo en un patiquín sin cabeza política porque ese error de negarse a recibir al presidente Guaidó se lo vamos a cobrar caro, muy caro a sanchez. Presumo que maduro debió poner mucho dinero sucio en la campaña de sanchez al ver el desplome de podemos, su banda delictiva afín y franquicia segura, y esto es lo que está pagando el actual presidente del gobierno español, y la culebra nuestra debe ser contra sanchez y no contra el psoe.
*Sabía de la existencia del PSOE en Venezuela desde la época de Pérez Jiménez porque tenía muchos amigos de todos los bandos y como era prudente, todos hablaban delante de mi pese a ser casi un niño, desde los comunistas y anarquistas a quienes tenía mucho afecto personal hasta mis amigos monárquicos españoles que los tenía, y ambos bandos eran activos por haber sufrido la guerra civil. Los últimos anarquistas originarios españoles que traté bastante fueron el viejo Campuzano, padre de la actriz Giove Campuzano y Antonio Serrano, el librero de Lectura que animaba círculos de lectura anarquista con muchachos en los jardines de la UCV y Antonio era tan anarquista que sus bellas hijas se llamaban Alegría y Esperanza, además se comía muy sabrosa comida española en su pequeño apartamento de la avenida Fuerzas Armadas hacia el sur. Todos llamaban a la gente del PSOE como socialistas pero había varios partidos socialistas españoles, como cualquier venezolano del montón. Oía, callaba y aprendía pero no tenía pruebas de la existencia del PSOE en Venezuela hasta que un día encontré en una venta de cosas viejas el carnet de ese partido en Venezuela y que se identificaba mucho con AD porque el presidente Betancourt los había ayudado y defendido mucho en el exilio forzado de los republicanos. Aquí todos esos españoles eran adecos betancouristas

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Sobre el juego
Nicomedes Febres

*En esto de leer Historia uno detecta algunas pistas para la futura investigación genética de algunas patologías sociales como son por ejemplo la embriaguez en algunas tribus aborígenes que tomaban licor hasta emborracharse como una cuba por incluso varios días seguidos, luego desaparecer y regresar al trabajo pasados varios días y entrar en un prolongado período de abstinencia. Eso en español clásico venezolano se llamaba picurearse, es decir actuar como los picures, pero nunca he tenido interés por el origen de las palabras, sino por su uso. Ese ciclo de beber por días y luego un período de abstinencia lo he visto también en algunos pacientes y le generan sufrimiento y angustia. Y en la vida venezolana también he tratado de investigar un poco otra patología como es el juego y su enfermedad que se llama ludopatía, otra enfermedad de la cual nunca he padecido, pero que era muy frecuente en la Venezuela de antes y en la Caracas de hace un siglo. Algunos cronistas como Lucas Manzano, Guillermo José Schael y Oscar Yanes lo describen en sus textos lo cual nos llama la atención. En ese mapa del juego de Caracas aparece como figura central el casino Cataluña ubicado en el segundo piso del Hotel Barcelona que estaba entre las esquinas de Torre y Veroes y era el sitio a donde llegaban los toreros y las cantantes y actrices para las funciones de los distintos teatros de la ciudad. Ellos, que vivieron esa época, primero uno y luego los otros casi que hacen un mapa del juego de la vieja ciudad. Pero nunca había conseguido una prueba fehaciente de su existencia, pero si de otros como el Luna Park y uno del empresario taurino y teatral Miguel Leicibabaza que quedaba en Macuto y del cual tenemos un grabado . También hay referencias claras de la existencia de un casino privado en el Club Venezuela que incluso funcionó en la vieja sede de la Universidad Católica en la esquina de Jesuitas. También hay referencias a un individuo llamado el Mocho Chingüingue apodado así por haber perdido la mano de un machetazo en una jugada de envite y azar, y quien era considerado el más grande tahúr de la ciudad y del cual no tengo fotos.

Fuente:

martes, 29 de marzo de 2011

LUDOPÁTICAMENTE, SUYO


Capitalismo marciano y espíritu de protesta en Venezuela
Luis Barragán


Rompiendo la versión que nos hizo victimarios de todo el espacio sideral, supimos del giro copernicano de H. G. Wells, quien nos convirtió en víctimas de los extraterrestres, excepto aquellas incursiones “humanitarias” a lo Erich von Däniken o J. J. Benitez. Ahora, tardíamente, ellos sucumben frente a la inspirada y decidida interpretación que aporta Hugo Chávez en torno a la destrucción de Marte, fruto del capitalismo que, suponemos por miles de años, precede al terrícola, revolucionando al mismísimo marxismo al que adhiere y que – por fortuna, en beneficio de su talento natural – no ha leído.


Referido en el escenario privilegiado de La Vega, el asunto es deplorable e inmensamente serio. Y es que, por una parte, habla directamente a los sectores más vulnerables de la población, abusando de la majestad presidencial para ocultarles toda responsabilidad en la crisis y debacle social y económica que experimentan.

El ejercicio del poder, por otra, incluye la constante tentación ludopática. Evidentemente, sus colaboradores más inmediatos, presentes en el acto, incurrieron en una risa frustrada por la severidad del rostro de Hugo Chávez, quien le dio un sentido de profunda reflexión y que, más tarde, seguramente, celebraría con carcajadas la cautelosa reacción de sus acólitos nuevamente humillados.

Los actos y decisiones de Estado más graves, los que le permiten sobrevivir, saben de la humorada truculenta y egotista. Basará con revisar el más reciente decreto-ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para descubrir la burla, pues ya no se trata de los errores sobrevenidos de técnica legislativa, sino de la pretendida modificación de artículos que deja intactos, por ejemplo, como un buen día soltó la primera reforma a la Ley Orgánica del Poder Público Municipal para introducir y mezclar materias que le eran ajenas, o la propia y alambicada redacción de sus propuestas constitucionales.

Jamás, finalmente, alguien jugó tanto con el país, incluyendo a aquellos que se creen la vanguardia política, ideológica y emocional de las transformaciones revolucionarias. Sin embargo, esta gesta del poder elocuente, somnífero y ocurrente, no amilana el espíritu esencial de protesta que espera pacientemente por materializar sus demandas, profundizando el imaginario del 2012: extraordinario accidente histórico, ojalá la antipolítica agote todas sus energías hasta que permita reencontrarnos con la sobriedad que reclaman los tiempos.


Fuentes:
http://www.noticierodigital.com/2011/03/capitalismo-marciano-y-espiritu-de-protesta-en-venezuela/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=753110
Ilustración: Reseña tomada de la red sobre la "muerte" del robot estadounidense Phoenix, en el planeta Marte.