- S/f. "4 líderes juveniles, 4 ideales, 4 problemas". Élite, Caracas, nr. 1706 del 07/06/1958.
- Martín de Ugalde. "Problemas de Venezuela No hay 70.000 desempleados en Caracas". Élite, nr. 1444 del 06/06/53.
- Armando Coll y el minimalismo. El Nacional, Caracas,08/03/93.
- Gustavo Luis Carrera. "Signos para un estudio: Novela venezolana, burguesía y masas populares". Crítica contemporánea, Caracas, nr. 5 de mayo.junio de 1961.
Reproducción: "LOS MARINOS Y 'ELITE': aparecen en la foto de izquierda a derecha: Cap. de Navío Luis H. Croce, del Estado Mayor General; Capitán Fgallo; Cap. de Fragata Miguel A. Gutiérrez; Trinita Casado, redactora; D.F. Maza Zavala, Director; Juan de Guruceaga y Leonor Lenís, colaboradora de 'ELITE' ". Élite, Caracas, nr. ? de 09/1948.
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sábado, 21 de enero de 2017
sábado, 12 de octubre de 2013
HECHOS REALES
18 de Octubre de 1945
Nicomedes Febres
La Revolución de octubre de 1945 sigue siendo el hecho político más discutible de la historia política venezolana 68 años después. Todo alrededor de ella son medias verdades. Sus apologistas la consideran el momento en el cual se incorporaron las clases medias y el pueblo a la vida política, lo cual es hasta cierto punto verdadero; pero omiten que a partir de ella se desató el populismo y la demagogia en la política venezolana y que ya se dialogaba con las fuerzas vivas del país para los cambios constitucionales. Sus críticos consideran que es una fecha nefasta por la ruptura del hilo constitucional y abría la puerta para la presencia militar en la política, cuando se había planeado una hoja de ruta tácita para la incorporación electoral en la vida política como eran las venideras elecciones municipales de diciembre de 1945. Pero omiten la necesidad de unos cambios imprescindibles para normalizar la vida política. Si a ello se le suma la urgencia generacional de la logia de comandantes de entonces y la ambición de Poder de Betancourt, tenemos el marco general de la verdad y de allí en adelante, no existe una posición que no esté matizada de simpatías o intereses. Evidentemente, si se hubiese dialogado el país sería otro y ni se hubiera roto el hilo constitucional, ni los militares hubieran entrado en la política por la puerta trasera y se habría consolidado la civilidad nacional. Pero la política no se estudia en base a hechos que no ocurrieron. Sino en base a hechos reales, gratos o no.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/17046-18-de-octubre-de-1945
Fotografía: Aniversario de la revista Élite y, su director, Juan de Gurucéaga, departe - entre otros - con Gonzalo Barrios y Raúl Leoni. Élite, Caracas, septiembre de 1948.
Nicomedes Febres
La Revolución de octubre de 1945 sigue siendo el hecho político más discutible de la historia política venezolana 68 años después. Todo alrededor de ella son medias verdades. Sus apologistas la consideran el momento en el cual se incorporaron las clases medias y el pueblo a la vida política, lo cual es hasta cierto punto verdadero; pero omiten que a partir de ella se desató el populismo y la demagogia en la política venezolana y que ya se dialogaba con las fuerzas vivas del país para los cambios constitucionales. Sus críticos consideran que es una fecha nefasta por la ruptura del hilo constitucional y abría la puerta para la presencia militar en la política, cuando se había planeado una hoja de ruta tácita para la incorporación electoral en la vida política como eran las venideras elecciones municipales de diciembre de 1945. Pero omiten la necesidad de unos cambios imprescindibles para normalizar la vida política. Si a ello se le suma la urgencia generacional de la logia de comandantes de entonces y la ambición de Poder de Betancourt, tenemos el marco general de la verdad y de allí en adelante, no existe una posición que no esté matizada de simpatías o intereses. Evidentemente, si se hubiese dialogado el país sería otro y ni se hubiera roto el hilo constitucional, ni los militares hubieran entrado en la política por la puerta trasera y se habría consolidado la civilidad nacional. Pero la política no se estudia en base a hechos que no ocurrieron. Sino en base a hechos reales, gratos o no.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/17046-18-de-octubre-de-1945
Fotografía: Aniversario de la revista Élite y, su director, Juan de Gurucéaga, departe - entre otros - con Gonzalo Barrios y Raúl Leoni. Élite, Caracas, septiembre de 1948.
jueves, 9 de agosto de 2012
ÉLITE
EL NACIONAL, Caracas, 27 de Septiembre de 1998 / PAPEL LITERARIO
Andrés Eloy todavía
JESUS SANOJA HERNANDEZ
Poda, selección de poemas que Andrés Eloy calificó de saldo, recoge aquellos escritos entre 1923 y 1928 y el que abre el libro es nada menos que "Canto a España". Y digo "nada menos", no porque lo considere la mejor de sus composiciones poéticas, sino porque fue ese "Canto..." el que lo lanzó a la fama. España y América se juntan allí en versos sonoros, impregnando de lujo verbal a la historia. Con él Andrés Eloy exportó a España la poesía, mientras entre nosotros permanecía encerrada la de Ramos Sucre, a pesar de la repercusión de Trizas de papel, y se leían sin mayor curiosidad los versos ultraístas de Borges, Norah Lange y González Lanuza.
Buscó explicar Andrés Eloy lo que en su obra poética representó Poda: "Para algunos -escribió en 1934- este saldo de poemas será la liquidación de mi adolescencia épica". Para otros, acaso, el divorcio de la vieja manera y el esfuerzo de incorporación a la moda. Pero no era, según él, ni una cosa ni la otra, negado a lamentarse de su "adolescencia de epígono literario" tanto como a sumarse a coros "fashionables". Había sido "buen camarada de Gerardo Diego", quien entonces cohetes creacionistas en España, y no fueron pocos los contactos con quienes ingresaban en las filas de vanguardia. Pero no más: él quiso seguir explorando en lo suyo, con inmenso éxito durante su vida y numerosos cuestionamientos o revaloraciones después de su muerte. Si algún poeta popular ha dado nuestro siglo XX, ése fue Andrés Eloy.
En Poda hay poemas con ritmo de prosa franca y casi conversacional, como "Paráfrasis del poeta", donde glosa algunos versos de Fombona Pachano; "Carta a Udón Pérez", escrita en La Habana, contrapunto de época, modas y personajes por donde desfilan Lisandro Alvarado, Sánchez Rubio, Zumeta y Luisa del Valle Silva (tan querida por Silva Estrada, antes y después del Premio Nacional); "El limonero del Señor" y "Las uvas del tiempo", mil veces recitados y ¡citados! en Semana Santa y año nuevo; el muy hermoso "A Florinda en invierno" y aquellos otros que la Comercial Serfaty grabó en la era de la rockola -con la mismísima voz del poeta seduciendo a devotos e imitadores-, entre los que figuran "La renuncia", "Coplas del amor viajero" y "El dulce mal".
De otro temple es "El poema de las tres velocidades", fotopoema, diría yo, de la Cuba de 1925, cuando de Zayas se pasaba a Machado y el automóvil de Miguel Baguer era vibración bohemia y modernizante de La Habana (El Prado, El Vedado, El Malecón) con amaneceres de ron Bacardí y conversaciones sobre la revista Actualidades.
Y de diferente factura su "rimbaudiana" dedicada a López Gallegos ("El día azul", juego cromático) o "El gatito jaspeado", escrito en París en 1924. En Poda pues, pueden anotarse tres niveles, además de algunos tanteos "istas"; épico, popular y, si sirviese el calificativo, epistolar. En conjunto, es selección distanciada de Baedeker 2000, donde abundan excesos vanguardistas y predicciones poéticas, en mezcla no siempre afortunada de un país imaginado y una tendencia hacia lo ejemplarizante en materia cívica. Tómese como un planteamiento visionario en versos.
Más de mi gusto han sido siempre algunos poemas de Barco de piedra: aquellos que están en la línea de "El gato negro", "El gato verde", "La obsesión" y "Estudio en volumen". O "Pesadilla con tambor", retumbar fonético donde emergen, espectrales, personajes del gomecismo. O los palabreos, no tanto el de la loca Luz Caraballo o el de la recluta como el de "la muerte de Martí".
En el tramo final vinieron Giraluna y Canto a los hijos, con algunos versos (o muchos) donde la inspiración está sometida a un lenguaje sobrio. Pero, ya en trance de escogencia, me quedo con "A un año de tu luz", elegía de poderosa emoción. Por ejemplo: "Y esa noche sin Dios que trajo eso/ mi Padre muerto, yo a su cabecera/ y tú a sus pies, amortajando el beso". O aquel terceto: "Tu casa de San Luis de Los Dolores/ alzó al lacrimatorio de los pinos/ la conciencia de ángel de las flores".
Lo conocí en México cuando recordaba él a Udón Pérez. Tres años después vi por última vez su rostro, pálido y perfilado, en el velatorio del Paseo de la Reforma. Su fama poética es sombra de lo que ayer fue. Su condición humana, leña ardiente, pura luz.
Fotografía: Andrés Eloy Blanco, Job Pim,Gustavo Aguerrevere y Juan de Guruceaga. Elite, Caracas, 31/12/60.
Andrés Eloy todavía
JESUS SANOJA HERNANDEZ
Poda, selección de poemas que Andrés Eloy calificó de saldo, recoge aquellos escritos entre 1923 y 1928 y el que abre el libro es nada menos que "Canto a España". Y digo "nada menos", no porque lo considere la mejor de sus composiciones poéticas, sino porque fue ese "Canto..." el que lo lanzó a la fama. España y América se juntan allí en versos sonoros, impregnando de lujo verbal a la historia. Con él Andrés Eloy exportó a España la poesía, mientras entre nosotros permanecía encerrada la de Ramos Sucre, a pesar de la repercusión de Trizas de papel, y se leían sin mayor curiosidad los versos ultraístas de Borges, Norah Lange y González Lanuza.
Buscó explicar Andrés Eloy lo que en su obra poética representó Poda: "Para algunos -escribió en 1934- este saldo de poemas será la liquidación de mi adolescencia épica". Para otros, acaso, el divorcio de la vieja manera y el esfuerzo de incorporación a la moda. Pero no era, según él, ni una cosa ni la otra, negado a lamentarse de su "adolescencia de epígono literario" tanto como a sumarse a coros "fashionables". Había sido "buen camarada de Gerardo Diego", quien entonces cohetes creacionistas en España, y no fueron pocos los contactos con quienes ingresaban en las filas de vanguardia. Pero no más: él quiso seguir explorando en lo suyo, con inmenso éxito durante su vida y numerosos cuestionamientos o revaloraciones después de su muerte. Si algún poeta popular ha dado nuestro siglo XX, ése fue Andrés Eloy.
En Poda hay poemas con ritmo de prosa franca y casi conversacional, como "Paráfrasis del poeta", donde glosa algunos versos de Fombona Pachano; "Carta a Udón Pérez", escrita en La Habana, contrapunto de época, modas y personajes por donde desfilan Lisandro Alvarado, Sánchez Rubio, Zumeta y Luisa del Valle Silva (tan querida por Silva Estrada, antes y después del Premio Nacional); "El limonero del Señor" y "Las uvas del tiempo", mil veces recitados y ¡citados! en Semana Santa y año nuevo; el muy hermoso "A Florinda en invierno" y aquellos otros que la Comercial Serfaty grabó en la era de la rockola -con la mismísima voz del poeta seduciendo a devotos e imitadores-, entre los que figuran "La renuncia", "Coplas del amor viajero" y "El dulce mal".
De otro temple es "El poema de las tres velocidades", fotopoema, diría yo, de la Cuba de 1925, cuando de Zayas se pasaba a Machado y el automóvil de Miguel Baguer era vibración bohemia y modernizante de La Habana (El Prado, El Vedado, El Malecón) con amaneceres de ron Bacardí y conversaciones sobre la revista Actualidades.
Y de diferente factura su "rimbaudiana" dedicada a López Gallegos ("El día azul", juego cromático) o "El gatito jaspeado", escrito en París en 1924. En Poda pues, pueden anotarse tres niveles, además de algunos tanteos "istas"; épico, popular y, si sirviese el calificativo, epistolar. En conjunto, es selección distanciada de Baedeker 2000, donde abundan excesos vanguardistas y predicciones poéticas, en mezcla no siempre afortunada de un país imaginado y una tendencia hacia lo ejemplarizante en materia cívica. Tómese como un planteamiento visionario en versos.
Más de mi gusto han sido siempre algunos poemas de Barco de piedra: aquellos que están en la línea de "El gato negro", "El gato verde", "La obsesión" y "Estudio en volumen". O "Pesadilla con tambor", retumbar fonético donde emergen, espectrales, personajes del gomecismo. O los palabreos, no tanto el de la loca Luz Caraballo o el de la recluta como el de "la muerte de Martí".
En el tramo final vinieron Giraluna y Canto a los hijos, con algunos versos (o muchos) donde la inspiración está sometida a un lenguaje sobrio. Pero, ya en trance de escogencia, me quedo con "A un año de tu luz", elegía de poderosa emoción. Por ejemplo: "Y esa noche sin Dios que trajo eso/ mi Padre muerto, yo a su cabecera/ y tú a sus pies, amortajando el beso". O aquel terceto: "Tu casa de San Luis de Los Dolores/ alzó al lacrimatorio de los pinos/ la conciencia de ángel de las flores".
Lo conocí en México cuando recordaba él a Udón Pérez. Tres años después vi por última vez su rostro, pálido y perfilado, en el velatorio del Paseo de la Reforma. Su fama poética es sombra de lo que ayer fue. Su condición humana, leña ardiente, pura luz.
Fotografía: Andrés Eloy Blanco, Job Pim,Gustavo Aguerrevere y Juan de Guruceaga. Elite, Caracas, 31/12/60.
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