EL NACIONAL - MIÉRCOLES 19 DE ABRIL DE 2000 / OPINION
Golpística del 19 de Abril
Juaquín Pérez-Ordaz R.
A Eduardo Martínez D.
Pugnare quam cedere malumus
A la escolar confusión que reina sobre el 19 de Abril de 1810 como "Día de la Independencia", " ... de la Declaración...", " de la Firma del Acta...", se agrega la de los especialistas que lo conciben como escenario precursor de los golpes de Estado, dislocada la perspectiva politológica de la historia. Los celosos guardianes de ese positivismo difuso que tanto daño nos hace todavía, están conformes con una grosera ampliación y generalización de categorías que los releva de una distinta caracterización de los hechos, obstinados en justificar los desarreglos del presente, en el intento de legitimar los "grandes remedios".
El golpe, y no puede ser otro que el militar hasta nuevo aviso, es una figura ajena al siglo que no supo de la institución armada, tal como hoy la concebimos en un mínimo de Estado de Derecho lesionado. No podríamos especular en torno a los intereses corporativos afectados, con Eric Nordlinger, o recibir el auxilio de Mario Esteban Carranza, al destacar un contexto de mayor peso teórico como el estado de excepción, subordinada la politización de las fuerzas armadas a los niveles de dependencia tecnológica y expresados los cada vez más fraccionados intereses de clase.
Por lo demás, la ejecución de un golpe supone el despliegue de las tropas intermedias, capaces de controlar los puntos críticos en forma rápida y coordinada, cuyo juego táctico revela toda una estrategia de corto y simple -pero contundente- alcance. Incluso, tratándose de los presentidos o anunciados, como el de 1948, la confidencialidad es una clave de bóveda para estorbar o desbaratar, distorsionar o interrumpir la producción de inteligencia oficialista.
Ahora bien, concuerdo con aquellos que asumen el 19 de Abril como un ejercicio plebiscitario, pues, el capitán general renunció luego de consultada la gente reunida frente al cabildo, previamente agitada por radicales consignas, sin que un directo pistoletazo conminara a Vicente Emparan a abandonar el territorio. Se evidencia un básico ensayo de consulta, no obstante la apreciación algo exagerada de una "orientación genuinamente democrática", como concluye Augusto Mijares.
Un par de serias conspiraciones la precedieron, pero finalmente se impuso la "Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII" que ejerció el gobierno en toda la provincia y, más tarde, se dirigió a todos los ayuntamientos en atención a una confederación hispanoamericana, con las diligencias diplomáticas del caso. La libertad de comercio y la prohibición del tráfico de esclavos figuran en el elenco de las medidas pretendidas.
Si a lo anterior sumamos la posible complicidad del capitán general saliente, cuya sospechosa conducta observó Juan Uslar Pietri en El Nacional (*), queda mal parada la traslación de conceptos y circunstancias, nociones y vicisitudes completamente extraños. Claro está, al fundarse la república y correr los años, la tipología golpegráfica adquiere nitidez y no precisamente por los ahogos climáticos o el dictado de los genes tan contaminados de pereza tropical.
(*) "Consecuencias de la Capitanía General de Venezuela", 16 de agosto de 1977 y 2 de septiembre de 1977; "La caída de la Capitanía General", 26 de septiembre de 1977.
Jporuiz@hotmail.com
Fotografía: http://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2009/06/18/Regreso+Goya+retrato+Fernando+VII.htm
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viernes, 19 de abril de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Joaquín Pérez-Ordaz R. "El fracaso generacional". El Globo, Caracas, 12/03/2001.
- Néstor Mora y la intervención de Caldera en la convención nacional de la JRC. El Nacional, Caracas, 01/11/1965.
- Abdón Vivas Terán. "Hacia una sociedad solidaria". Resumen, Caracas, nr. 63 del 19/01/75.
- S/a. "Propiedad comunitaria y licitaciones: señales de tránsito". Sin Gríngolas, Caracas, 30/07/80.
- Documento de la Escuela de Letras. Semana, Caracas, 29/05/69.
Fotografía: Abdón Vivas Terán, según Justo Molina. Momento, Caracas, nr. 721 del 10/05/70.
- Néstor Mora y la intervención de Caldera en la convención nacional de la JRC. El Nacional, Caracas, 01/11/1965.
- Abdón Vivas Terán. "Hacia una sociedad solidaria". Resumen, Caracas, nr. 63 del 19/01/75.
- S/a. "Propiedad comunitaria y licitaciones: señales de tránsito". Sin Gríngolas, Caracas, 30/07/80.
- Documento de la Escuela de Letras. Semana, Caracas, 29/05/69.
Fotografía: Abdón Vivas Terán, según Justo Molina. Momento, Caracas, nr. 721 del 10/05/70.
martes, 17 de abril de 2012
ENTRE EL PRESENTE Y EL FUTURO

EL NACIONAL, Caracas, 09 de Enero de 2001
Sanoja Hernández en los últimos días del presente
Por: Joaquín Pérez-Ordaz R.
Llegando al país, en días pasados, uno de los sobrinos mayores vino a conocer a mi nuevo (y único) nieto. Me sorprendió que un aventajado ingeniero de sistemas que antes quiso ser sucesivamente bombero, militar y antropólogo, casado con una poeta mexicana que dejó la veterinaria por las ciencias actuariales, se interesara por conocer mi opinión sobre los mejores columnistas del país. Y ante su pregunta, surgió Jesús Sanoja Hernández encabezando a los diez más destacados.
Recuerdo que conocí al periodísta una tarde de 1970, cuando regresé provisionalmente al país, en algo interesado por la convención juvenil copeyana. Nos acercamos a Cantaclaro para defender, junto a dos o tres compañeros, las tesis del ¡socialismo comunitario!, pues, surgieron algunos comentarios desfavorables en Tribuna Popular y, además, nos pareció confusa y timorata la entrevista realizada a un candidato llevado de la mano por un líder de los verdes.
Dispensó una amable atención a nuestros argumentos. Tomó el lápiz y garabateó un papel ajado, remitidos luego a la jefatura de redacción. No formábamos la nómina de los más conocidos, quizás engreídos por colocar una que otra nota a pié de página en nuestra atrevida (y prolífica) documentación: “siempre ponemos el ojo a lo aparentemente anónimo”, más o menos nos dijo al despedirse.
Años después, lo interceptamos en el bautizo de un libro y compartió unos comentarios sobre la segunda presidencia de Pérez. Se dice un “cronista menor”, aún cuando conoce al dedillo los detalles de una historia que no termina , confiriéndole expresa o tácitamente una interpretación que habla de un testimonio moral y de perseverancia poco frecuente en la Venezuela que transcurre.
Su obra es el mejor ejemplo. Una inmensa dosis de responsabilidad le puso, en el ¿pasado? proceso constituyente al fijar una posición seria y firme, con el sí y con el no que bien sabrán valorar los investigadores del futuro.
Nos disgustó mucho el prólogo inmerecido que le hizo al breviario masista (o masistoide) de Pastor Heydra, pero le dio la gana de hacerlo. Y eso vale.
Cuenta con un estilo impecable y, a menos que los transcriptores hagan de las suyas, difícilmente puede pescársele un gazapo. Ha sido un maestro en el empleo de los pseudónimos, presuntamente abandonado un recurso antaño creador, útil y legítimo.
Le enseñé a mi sobrino la fotografía “escaneada” de Sanoja, con quien –por cierto- no me une relación alguna de amistad, tomada por Manuel Sardá. Del promontorio gigantesco de libros y papeles, desbordados en la mesa y en los estantes, surge la figura del periodista en guayabera, impidiendo que las gafas atajen la mirada del sacerdote sorprendido en la intimidad de su intacta devoción.
Ojalá haya casa editorial dispuesta a recoger, desde ya, toda su obra. La preferimos privada, pues, la pública generalmente está ocupada en las antologías poéticas de los prohombres del régimen e, incluso, en la colección de sendos discursos parlamentarios de oposición, una soberbia contradicción moral de sus autores jamás sometidos al concurso con otros venezolanos que esperan la gracia de la publicación.
Está el bosque de las celebridades inocuas. Y también el espeso río de aquellos que nos permiten interpretar estos últimos días del presente, arengados por la modestia.
Un compendio de todos sus trabajos, adecuadamente ilustrados, será esperado por mi nieto para conocer y sentir el largo e intenso itinerario del país que le corresponderá. Al otro Joaquín le remitiré poco a poco, a Guadalajara, los tomos para complementar el que electrónicamente ha armado: Sanoja hablará en los primeros días del futuro.
Fotografía: Manuel Sardá
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Jesús Sanoja Hernández,
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Manuel Sardá
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