EL NACIONAL - DOMINGO 18 DE ABRIL DE 1999
Trasunto de las cosas
19 de abril: un golpe chavista
Jesús Rosas Marcano
Yo estuve ahí, en el Cuartel del Principal, frente al teniente Francisco Roa, custodio del vivac. Testigos, Mauricio Blanco, canastillero de la Plaza Mayor; el cordelero José Pérez, el sastre José Urbina, el zapatero Ignacio Ibarra, el fundidor José Toledo.
En otro rango, el barbero Narciso, acólito de Juan Bautista Piconell; Agustinillo y Juan Pérez, mentado "Juan y medio", guaraperos de la esquina de El Chorro; José María Abalos, bodeguero de Las Marrones. (En Las Madrices vivía Emparan). En fin, Mojica "Pueblo", reencarnado en el Niche Istúriz, por aquello de "el pueblo pide", "el pueblo exige", "el pueblo manda".
Fotografiables en primera fila, los hijos de Margarita Sanoja de Salias, Francisco, Vicente, Pedro, Juan Mariano y Carlos; y los de Juan Antonia Padrón, los hermanos Montilla; ídem Lino Gallardo y Juan José Landaeta. Lo demás, plebe amorfa: maseros, soldados, ayas negras, trashumantes de gofios, vagabundos, comiendo tasajo y jojoto, bebiendo aguardiente de uva y sirope de cidra.
Evaporados el bastimento y las dos talegas de reales mandadas por don José Angel Alamo, todo el mundo se fue pal mismísimo, sin comentar la vaina que pasó ese 19 de abril.
Nota LB: Brevísima nota de JRM, la pudo extenderse como una grata crónica de aquellos eventos, no sólo participa de la versión de un golpe de Estado, sino que lo califica de chavista. Calificación ésta que asoma el ambiente reinante de aquellos días de 1999. Por lo demás, es un legítimo ejercicio el de las proyecciones de un hecho histórico, como ha ocurrido en días recientes a propósito de la negación del recontaje manual de los votos que, a la fecha, considerándosele un triunfo para la oposició, será ampliado al 46% no sin distinguir, como lo refiere el oficialismo, entre auditoría y escritinio. De nuevo, la política es el reino de las percepciones y la pugna por imponer una versión. La imagen, tomada de Facebook, anoche, aunque Weil confunde la declaración juliana de la Independencia con la abrileña, rinde testimonio - esta vez - de los ánimos de 2013.
El 19 de Abril, fue un día particular. El de 1810, 1999 o 2013, necesita todavía de un magnífico retrato que la literatura o la cinematografía, en ejercicio de las libertades culturales, pueden dispensar. Pensamos, ahora, por ejemplo, en Ettore Scola y su "Una giornata particolare" (1977).
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viernes, 19 de abril de 2013
UN DÍA PARTICULAR
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VIEJA INQUIETUD
EL NACIONAL - MIÉRCOLES 19 DE ABRIL DE 2000 / OPINION
Golpística del 19 de Abril
Juaquín Pérez-Ordaz R.
A Eduardo Martínez D.
Pugnare quam cedere malumus
A la escolar confusión que reina sobre el 19 de Abril de 1810 como "Día de la Independencia", " ... de la Declaración...", " de la Firma del Acta...", se agrega la de los especialistas que lo conciben como escenario precursor de los golpes de Estado, dislocada la perspectiva politológica de la historia. Los celosos guardianes de ese positivismo difuso que tanto daño nos hace todavía, están conformes con una grosera ampliación y generalización de categorías que los releva de una distinta caracterización de los hechos, obstinados en justificar los desarreglos del presente, en el intento de legitimar los "grandes remedios".
El golpe, y no puede ser otro que el militar hasta nuevo aviso, es una figura ajena al siglo que no supo de la institución armada, tal como hoy la concebimos en un mínimo de Estado de Derecho lesionado. No podríamos especular en torno a los intereses corporativos afectados, con Eric Nordlinger, o recibir el auxilio de Mario Esteban Carranza, al destacar un contexto de mayor peso teórico como el estado de excepción, subordinada la politización de las fuerzas armadas a los niveles de dependencia tecnológica y expresados los cada vez más fraccionados intereses de clase.
Por lo demás, la ejecución de un golpe supone el despliegue de las tropas intermedias, capaces de controlar los puntos críticos en forma rápida y coordinada, cuyo juego táctico revela toda una estrategia de corto y simple -pero contundente- alcance. Incluso, tratándose de los presentidos o anunciados, como el de 1948, la confidencialidad es una clave de bóveda para estorbar o desbaratar, distorsionar o interrumpir la producción de inteligencia oficialista.
Ahora bien, concuerdo con aquellos que asumen el 19 de Abril como un ejercicio plebiscitario, pues, el capitán general renunció luego de consultada la gente reunida frente al cabildo, previamente agitada por radicales consignas, sin que un directo pistoletazo conminara a Vicente Emparan a abandonar el territorio. Se evidencia un básico ensayo de consulta, no obstante la apreciación algo exagerada de una "orientación genuinamente democrática", como concluye Augusto Mijares.
Un par de serias conspiraciones la precedieron, pero finalmente se impuso la "Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII" que ejerció el gobierno en toda la provincia y, más tarde, se dirigió a todos los ayuntamientos en atención a una confederación hispanoamericana, con las diligencias diplomáticas del caso. La libertad de comercio y la prohibición del tráfico de esclavos figuran en el elenco de las medidas pretendidas.
Si a lo anterior sumamos la posible complicidad del capitán general saliente, cuya sospechosa conducta observó Juan Uslar Pietri en El Nacional (*), queda mal parada la traslación de conceptos y circunstancias, nociones y vicisitudes completamente extraños. Claro está, al fundarse la república y correr los años, la tipología golpegráfica adquiere nitidez y no precisamente por los ahogos climáticos o el dictado de los genes tan contaminados de pereza tropical.
(*) "Consecuencias de la Capitanía General de Venezuela", 16 de agosto de 1977 y 2 de septiembre de 1977; "La caída de la Capitanía General", 26 de septiembre de 1977.
Jporuiz@hotmail.com
Fotografía: http://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2009/06/18/Regreso+Goya+retrato+Fernando+VII.htm
Golpística del 19 de Abril
Juaquín Pérez-Ordaz R.
A Eduardo Martínez D.
Pugnare quam cedere malumus
A la escolar confusión que reina sobre el 19 de Abril de 1810 como "Día de la Independencia", " ... de la Declaración...", " de la Firma del Acta...", se agrega la de los especialistas que lo conciben como escenario precursor de los golpes de Estado, dislocada la perspectiva politológica de la historia. Los celosos guardianes de ese positivismo difuso que tanto daño nos hace todavía, están conformes con una grosera ampliación y generalización de categorías que los releva de una distinta caracterización de los hechos, obstinados en justificar los desarreglos del presente, en el intento de legitimar los "grandes remedios".
El golpe, y no puede ser otro que el militar hasta nuevo aviso, es una figura ajena al siglo que no supo de la institución armada, tal como hoy la concebimos en un mínimo de Estado de Derecho lesionado. No podríamos especular en torno a los intereses corporativos afectados, con Eric Nordlinger, o recibir el auxilio de Mario Esteban Carranza, al destacar un contexto de mayor peso teórico como el estado de excepción, subordinada la politización de las fuerzas armadas a los niveles de dependencia tecnológica y expresados los cada vez más fraccionados intereses de clase.
Por lo demás, la ejecución de un golpe supone el despliegue de las tropas intermedias, capaces de controlar los puntos críticos en forma rápida y coordinada, cuyo juego táctico revela toda una estrategia de corto y simple -pero contundente- alcance. Incluso, tratándose de los presentidos o anunciados, como el de 1948, la confidencialidad es una clave de bóveda para estorbar o desbaratar, distorsionar o interrumpir la producción de inteligencia oficialista.
Ahora bien, concuerdo con aquellos que asumen el 19 de Abril como un ejercicio plebiscitario, pues, el capitán general renunció luego de consultada la gente reunida frente al cabildo, previamente agitada por radicales consignas, sin que un directo pistoletazo conminara a Vicente Emparan a abandonar el territorio. Se evidencia un básico ensayo de consulta, no obstante la apreciación algo exagerada de una "orientación genuinamente democrática", como concluye Augusto Mijares.
Un par de serias conspiraciones la precedieron, pero finalmente se impuso la "Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII" que ejerció el gobierno en toda la provincia y, más tarde, se dirigió a todos los ayuntamientos en atención a una confederación hispanoamericana, con las diligencias diplomáticas del caso. La libertad de comercio y la prohibición del tráfico de esclavos figuran en el elenco de las medidas pretendidas.
Si a lo anterior sumamos la posible complicidad del capitán general saliente, cuya sospechosa conducta observó Juan Uslar Pietri en El Nacional (*), queda mal parada la traslación de conceptos y circunstancias, nociones y vicisitudes completamente extraños. Claro está, al fundarse la república y correr los años, la tipología golpegráfica adquiere nitidez y no precisamente por los ahogos climáticos o el dictado de los genes tan contaminados de pereza tropical.
(*) "Consecuencias de la Capitanía General de Venezuela", 16 de agosto de 1977 y 2 de septiembre de 1977; "La caída de la Capitanía General", 26 de septiembre de 1977.
Jporuiz@hotmail.com
Fotografía: http://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2009/06/18/Regreso+Goya+retrato+Fernando+VII.htm
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PARLAMENTO
Santos fantasmal
Ox Armand
Nefasto, precedente, el monagato de entonces atentó contra el parlamento, muriendo días después Santos Michelena, luego de recibir una puñalada en la refriega que tuvo por escenario la Iglesia de San Francisco. Los hechos acaecidos en enero de 1848, fueron recurrentemente recordados por las fuerzas insurgentes en la década de los sesenta del siglo XX, y ahora convenientemente olvidados cuando sus presuntos herederos ejercen el poder.
No ha habido una sola sesión, serena y – añadimos – productiva de la actual Asamblea Nacional, debido a la violencia que le imprime el oficialismo. Dentro y fuera del hemiciclo, los diputados de la oposición ven severamente amenazada su integridad física por obra de sus colegas oficialistas y de los partidarios que tienen por oficio el amedrentamiento y la agresión contra la disidencia.
La golpiza propinada al merideño William Dávila constituye un ejemplo palpable, aunque no es la primera vez, porque otras veces se impone la cobarde trampa tendida en la calle o en los pasillos del Capitolio, lejos de las cámaras de televisión. Sin embargo, hay otras agresiones que no deben pasar por alto.
El presidente de la Asamblea Nacional decidió reemplazar a los opositores que presiden cuatro comisiones permanentes, faltando a la normativa vigente y a la sensata distribución institucional del trabajo parlamentario que olvida el elevado porcentaje de las curules democráticas. El propósito de fondo reside en obstaculizar la tramitación de las denuncias y toda iniciativa legislativa que surja independientemente a las que impone el Ejecutivo Nacional, en las comisiones; e inmovilizar aún más esta elemental estructura de trabajo, consagrando y reforzando el carácter de ininterpelables que ostentan los desagradecidos altos y medianos funcionarios del gobierno.
Y nada más inconstitucional y antirreglamentario que pretender que el diputado que hable en las sesiones plenarias, como en las comisiones, previamente deba reconocer a Maduro que, en la práctica, es un juramento. Se podrá decir que es miedo a la verdad que el orador pueda decir, pero no es así cuando manipulan las imágenes televisivas y son apenas cinco minutos los concedidos para hablar, seguido por la réplica de un insulto de distracción, cuya obscenidad y estridencia distrae y borra cualquier cosa. En propiedad, Cabello está obligado a dar un testimonio de dureza para complacer al madurismo en ciernes que tanto lo desprecia.
Sea propicio el 203° aniversario de los históricos acontecimientos del 19 de Abril, para recordar no sólo que la rápida consulta popular convenció e hizo renunciar al capitán general Vicente Emparan, convirtiéndose en un caro y primigenio ejemplo continental, sino que tan precursor evento condujo al establecimiento del Congreso Nacional que, poco más de un año después, declaró la Independencia forjada en la pacífica rebelión caraqueña que celebramos y reflexionamos. Vale decir, un parlamento que efectivamente parlamentó, sin miedo a la disidencia, sin cortapisas y, mucho menos, dispuesto a adular, alabar y congraciarse con los hermanos Bonaparte o Fernando VII, quienes eran tan foráneos como hoy los hermanos Castro Ruz, son.
El fantasma de Santos Michelena recorre el Capitolio Nacional….
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/14815-santos-fantasmal
Fotografía: Visita de la Comisión de Guerra y Marina del Congreso Nacional a las instalaciones, debidamente acompañada por el entonces ministro, coronel Manuel Morán. El Universal, Caracas, 02/06/45.
Ox Armand
Nefasto, precedente, el monagato de entonces atentó contra el parlamento, muriendo días después Santos Michelena, luego de recibir una puñalada en la refriega que tuvo por escenario la Iglesia de San Francisco. Los hechos acaecidos en enero de 1848, fueron recurrentemente recordados por las fuerzas insurgentes en la década de los sesenta del siglo XX, y ahora convenientemente olvidados cuando sus presuntos herederos ejercen el poder.
No ha habido una sola sesión, serena y – añadimos – productiva de la actual Asamblea Nacional, debido a la violencia que le imprime el oficialismo. Dentro y fuera del hemiciclo, los diputados de la oposición ven severamente amenazada su integridad física por obra de sus colegas oficialistas y de los partidarios que tienen por oficio el amedrentamiento y la agresión contra la disidencia.
La golpiza propinada al merideño William Dávila constituye un ejemplo palpable, aunque no es la primera vez, porque otras veces se impone la cobarde trampa tendida en la calle o en los pasillos del Capitolio, lejos de las cámaras de televisión. Sin embargo, hay otras agresiones que no deben pasar por alto.
El presidente de la Asamblea Nacional decidió reemplazar a los opositores que presiden cuatro comisiones permanentes, faltando a la normativa vigente y a la sensata distribución institucional del trabajo parlamentario que olvida el elevado porcentaje de las curules democráticas. El propósito de fondo reside en obstaculizar la tramitación de las denuncias y toda iniciativa legislativa que surja independientemente a las que impone el Ejecutivo Nacional, en las comisiones; e inmovilizar aún más esta elemental estructura de trabajo, consagrando y reforzando el carácter de ininterpelables que ostentan los desagradecidos altos y medianos funcionarios del gobierno.
Y nada más inconstitucional y antirreglamentario que pretender que el diputado que hable en las sesiones plenarias, como en las comisiones, previamente deba reconocer a Maduro que, en la práctica, es un juramento. Se podrá decir que es miedo a la verdad que el orador pueda decir, pero no es así cuando manipulan las imágenes televisivas y son apenas cinco minutos los concedidos para hablar, seguido por la réplica de un insulto de distracción, cuya obscenidad y estridencia distrae y borra cualquier cosa. En propiedad, Cabello está obligado a dar un testimonio de dureza para complacer al madurismo en ciernes que tanto lo desprecia.
Sea propicio el 203° aniversario de los históricos acontecimientos del 19 de Abril, para recordar no sólo que la rápida consulta popular convenció e hizo renunciar al capitán general Vicente Emparan, convirtiéndose en un caro y primigenio ejemplo continental, sino que tan precursor evento condujo al establecimiento del Congreso Nacional que, poco más de un año después, declaró la Independencia forjada en la pacífica rebelión caraqueña que celebramos y reflexionamos. Vale decir, un parlamento que efectivamente parlamentó, sin miedo a la disidencia, sin cortapisas y, mucho menos, dispuesto a adular, alabar y congraciarse con los hermanos Bonaparte o Fernando VII, quienes eran tan foráneos como hoy los hermanos Castro Ruz, son.
El fantasma de Santos Michelena recorre el Capitolio Nacional….
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/14815-santos-fantasmal
Fotografía: Visita de la Comisión de Guerra y Marina del Congreso Nacional a las instalaciones, debidamente acompañada por el entonces ministro, coronel Manuel Morán. El Universal, Caracas, 02/06/45.
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jueves, 18 de abril de 2013
GOLPEGRAFÍA

Luis Barragán
Frecuentemente, los hechos del 19 de Abril de 1810 que, poco más de un año después, desembocaron en la formal declaración independentista, resultan configurados como ejemplo de un eficaz golpe de Estado. Equivocado, por lo menos, de la lectura del acta de la sesión extraordinaria del Ayuntamiento de Caracas (http://es.wikipedia.org/wiki/Acta_del_19_de_abril_de_1810), se desprende la atención dispensada por el presidente del cuerpo y también capitán general, Vicente de Emparan, a los planteamientos transmitidos por los diputados que representan a los distintos sectores sociales que, organizados y movilizados, se encontraban en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como la Casa Amarilla.
Suspendida la sesión, so pretexto de los oficios religiosos que esperaban a las altas autoridades, tratándose de un Jueves Santo, hubo que recomponer el cuerpo por la protesta y presión de las multitudes que, por entonces, proporcionalmente, pueden así calificarse. Y, de acuerdo al testimonio sostenido en el tiempo, Emparan se devolvió al cabildo, emplazado por Vicente Salias, sin que las tropas reaccionaran, sometido inmediatamente a una suerte de plebiscito que, al perder, gracias a la habilidad del canónico José Cortés de Madariaga, produjo la consabida renuncia.
Luego, no hubo una violencia significativa en el desarrollo de un acto institucional que se tradujo en el establecimiento de una Junta Suprema de Gobierno, tan afín a la propia crisis experimentada por la monarquía española, la cual procuraba respuestas para las colonias que, por un artilugio jurídico, la decían que no eran tales. Y, si bien es cierto que podemos flexibilizar una noción tan contemporánea, como la del golpe de Estado, no menos lo es que, a juzgar por teóricos como Eric Nordlinger, los acontecimientos incumplieron con los requisitos esenciales para generarlo: por ejemplo, la conformación de una fuerza de tarea y otra de apoyo, ejecutada por una corporación castrense consciente hasta de su propia y autónoma existencia, expuesta la coordinación real de las distintas acciones simultáneas que procurasen la ulterior cohesión, estabilización y unidad de mando.
Historiadores como Guillermo Morón y Antonio Arellano Moreno, sostienen una versión golpista, posiblemente, por las gravísimas consecuencias del acto, sobre las cuales abunda Augusto Mijares, otro ejemplo. Y, aunque ellas fuesen indeseables para las autoridades ibéricas en zafarrancho de resistencia ante el invasor francés, se inscriben en un reclamo de lealtad hacia el imprevisivo Fernando VII, como puede apreciarse en la circular que la caraqueña Junta Conservadora de sus derechos remite a los restantes cabildos capitalinos de América, a tenor de la documentación compilada por Santos Rodolfo Cortés.
Obviamente, el asunto ha de suscitar el interés de los historiadores y politólogos también para ayudar a una mejor comprensión del presente, pues, hay cierta tendencia a exhibir y celebrar el golpe, ´pronunciamiento o asonada, como una modalidad política e irresistiblemente creadora, inscrita genéticamente en nuestra republicanidad. Empero, nuestro historial habla de inconcebibles retrocesos, creadores – eso sí – de una mayor discordia, violencia y miseria.
Valga acotar, acaso por una larga e intensa mentalidad rentista, ligada a la tierra o al petróleo, que solemos olvidar los venezolanos que alcanzamos nuestra independencia rindiendo un inmenso testimonio de sacrificio, desprendimiento e idealismo. Y, siendo indispensable la diferenciación, la sociedad post-rentista se reconocerá en un esfuerzo genuino y espontáneo de solidaridad, como supimos cuando acaeció la consabida tragedia del estado Vargas, y no en la interesada y programada del actual gobierno que esconde las insólitas cadenas de la sumisión.
E, inevitable referirlo, constituye un llamado para insistir en la defensa de las libertades públicas, la paz y la democracia, como bien lo ilustran los cacerolazos que, no está demás acuñarlo, vencen día a día al gobierno que se ha dicho respaldado por los cohetazos. Éstos, tan escasos, advierten el fracaso de un llamado del presidente encargado de la República, quien deberá indagar si alguien se embolsilló los dólares que los hicieran posible.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/14818-del-19--a
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domingo, 14 de octubre de 2012
TRES PARTES
NOTITARDE, Valencia, 14 de Octubre de 2012
Seguir a Cristo en libertad (Mc. 10, 17-30)
Joel Núñez Flautes
El pasaje del evangelio que hoy leemos y donde Jesús habla sobre la riqueza, tiene tres partes: En la primera parte, aparece un joven que se postra ante Jesús y llamándolo “Maestro bueno” le pregunta que tiene que hacer para ganar la vida eterna. Tanto el gesto del muchacho que se pone de rodillas ante Jesús y las primeras palabras que Jesús le dirige: “¿Por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno: Dios”, dejan ver claramente la intención del evangelista Marcos: Presentar no solo la humanidad de Jesús, sino su divinidad. El hombre, según la Sagrada Escritura se debe postrar solo ante Dios y es lo que hace este joven y las palabras de Jesús, que pudieran ser una corrección o un reproche, son una reafirmación o reiteración; ya que aquel muchacho está reconociendo con su gesto y con su palabra que ante quien se está postrando es ante Dios mismo; sabe reconocer la condición divina de Cristo. Luego de esto, en la segunda parte del texto, Jesús le empieza a recordar los preceptos que un creyente en el Dios de Israel debe cumplir (los diez mandamientos) y el muchacho responde que ya esos mandamientos los cumple y Jesús mirándolo con cariño lo invitó a vender todo lo que tenía, dárselo a los pobres y luego hacerse discípulo suyo. Antes estas palabras, el muchacho se echó atrás, triste, porque era muy rico y le costaba hacer aquello que le pedía El Señor. Jesús aprovechó este momento para instruir a sus discípulos diciéndoles que era difícil que un rico entre en el Reino de Dios y más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico al Reino. Ante tales palabras los discípulos estaban perplejos y se preguntaban quien entonces se podría salvar. Esta segunda parte del evangelio, hay que saberla interpretar muy bien o mejor dicho, entender con exactitud lo que Jesús dice, lo que quería dar a entender al joven que se postró ante Él y a sus discípulos. El ser rico materialmente o pobre materialmente no es condición de entrada para que una persona se condene (lo que a simple vista se pudiera entender de las palabras de Jesús, si lo tomamos literalmente) o se salve. Porque sabemos en nuestra vida diaria que hay ricos materialmente que son buenos y pobres materialmente que son también buenos y malos hay de lado y lado. De hecho, por la forma en que vivía este joven rico deja ver que era bueno, creyente, cumplidor de la palabra de Dios, preocupado por encontrar la salvación eterna y Jesús lo miró con aprecio. Jesús le estaba pidiendo en pocas palabras dos cosas: La primera, no basta hacer una religión a tu medida, individualista, solo creyendo que importa mi relación personal con Dios y nada más; Cristo le estaba recordando que lo esencial en la Palabra de Dios es vivir en el amor, que también los hermanos existen, que son necesarios e instrumentos para alcanzar la vida eterna y que no basta con hacer unos rezos o cumplir esto o aquello, sino lo importante es servir al hermano necesitado, al pobre, ser generosos con lo mucho o poco que tenemos. Que no podemos ser indiferentes ante el dolor o la miseria de los hermanos que están a nuestro lado. Lo segundo que le pidió el Señor a este joven fue decirle: sé libre, no permitas que las cosas materiales te atrapen, te enreden, te esclavicen; lo importante es seguir a Dios con corazón libre, en desprendimiento, relativizándolo todo por el Reino de Dios, temiendo perder a Dios y la vida eterna, que preocupado o preso en cosas que si bien son buenas y válidas para la vida, son efímeras y no pueden comprar lo que Dios puede ofrecer de manera estable, plena y para siempre: felicidad, paz, justicia, alegría, vida y amor. El joven se fue triste porque estaba olvidándose del principal mandamiento: el amor y porque se reconoció esclavo del dinero y optó por esto antes que por Dios; su dios era el dinero y una distorsionada religiosidad a su medida.
En la tercera parte del evangelio Pedro, como siempre, tomando la palabra en nombre de todos los apóstoles le dice a Jesús que ellos lo han dejado todo por seguirlo a Él con radicalidad; es decir, por poner a Dios de primero, han ido aprendiendo que ser cristiano es ante todo darse, donarse y desgastarse por lo demás. Ante esto, Jesús le dice a Pedro que aquel que sabe ser generoso, que pone a Dios de primero, que es capaz de ayudar al pobre, recibirá en esta vida mucho más de lo que es capaz de dar o dejar por amor a Dios y los hermanos y al final recibirá vida eterna, el mayor de los regalos de Dios.
IDA Y RETORNO: El pasado 11 de octubre nuestra Iglesia Cristiana Católica, convocada por el Santo Padre Benedicto XVI, inició el “Año de la Fe” que terminará en noviembre de 2013. Que sea un año para abrir más nuestra vida a Dios Uno y Trino que nos ama y nos ofrece su gracia para transformarnos.
El viernes 12 de octubre, junto a nuestro Arzobispo Reinaldo Del Prette, sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y laicos celebramos los 90 años de la creación de la “Diócesis de Valencia”. Que el Espíritu Santo siga guiando esta porción del Pueblo Santo de Dios, para que siga cosechando frutos.
Ilustración: Ana Luisa Figueredo.
Seguir a Cristo en libertad (Mc. 10, 17-30)
Joel Núñez Flautes
El pasaje del evangelio que hoy leemos y donde Jesús habla sobre la riqueza, tiene tres partes: En la primera parte, aparece un joven que se postra ante Jesús y llamándolo “Maestro bueno” le pregunta que tiene que hacer para ganar la vida eterna. Tanto el gesto del muchacho que se pone de rodillas ante Jesús y las primeras palabras que Jesús le dirige: “¿Por qué me llamas bueno? Uno solo es bueno: Dios”, dejan ver claramente la intención del evangelista Marcos: Presentar no solo la humanidad de Jesús, sino su divinidad. El hombre, según la Sagrada Escritura se debe postrar solo ante Dios y es lo que hace este joven y las palabras de Jesús, que pudieran ser una corrección o un reproche, son una reafirmación o reiteración; ya que aquel muchacho está reconociendo con su gesto y con su palabra que ante quien se está postrando es ante Dios mismo; sabe reconocer la condición divina de Cristo. Luego de esto, en la segunda parte del texto, Jesús le empieza a recordar los preceptos que un creyente en el Dios de Israel debe cumplir (los diez mandamientos) y el muchacho responde que ya esos mandamientos los cumple y Jesús mirándolo con cariño lo invitó a vender todo lo que tenía, dárselo a los pobres y luego hacerse discípulo suyo. Antes estas palabras, el muchacho se echó atrás, triste, porque era muy rico y le costaba hacer aquello que le pedía El Señor. Jesús aprovechó este momento para instruir a sus discípulos diciéndoles que era difícil que un rico entre en el Reino de Dios y más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico al Reino. Ante tales palabras los discípulos estaban perplejos y se preguntaban quien entonces se podría salvar. Esta segunda parte del evangelio, hay que saberla interpretar muy bien o mejor dicho, entender con exactitud lo que Jesús dice, lo que quería dar a entender al joven que se postró ante Él y a sus discípulos. El ser rico materialmente o pobre materialmente no es condición de entrada para que una persona se condene (lo que a simple vista se pudiera entender de las palabras de Jesús, si lo tomamos literalmente) o se salve. Porque sabemos en nuestra vida diaria que hay ricos materialmente que son buenos y pobres materialmente que son también buenos y malos hay de lado y lado. De hecho, por la forma en que vivía este joven rico deja ver que era bueno, creyente, cumplidor de la palabra de Dios, preocupado por encontrar la salvación eterna y Jesús lo miró con aprecio. Jesús le estaba pidiendo en pocas palabras dos cosas: La primera, no basta hacer una religión a tu medida, individualista, solo creyendo que importa mi relación personal con Dios y nada más; Cristo le estaba recordando que lo esencial en la Palabra de Dios es vivir en el amor, que también los hermanos existen, que son necesarios e instrumentos para alcanzar la vida eterna y que no basta con hacer unos rezos o cumplir esto o aquello, sino lo importante es servir al hermano necesitado, al pobre, ser generosos con lo mucho o poco que tenemos. Que no podemos ser indiferentes ante el dolor o la miseria de los hermanos que están a nuestro lado. Lo segundo que le pidió el Señor a este joven fue decirle: sé libre, no permitas que las cosas materiales te atrapen, te enreden, te esclavicen; lo importante es seguir a Dios con corazón libre, en desprendimiento, relativizándolo todo por el Reino de Dios, temiendo perder a Dios y la vida eterna, que preocupado o preso en cosas que si bien son buenas y válidas para la vida, son efímeras y no pueden comprar lo que Dios puede ofrecer de manera estable, plena y para siempre: felicidad, paz, justicia, alegría, vida y amor. El joven se fue triste porque estaba olvidándose del principal mandamiento: el amor y porque se reconoció esclavo del dinero y optó por esto antes que por Dios; su dios era el dinero y una distorsionada religiosidad a su medida.
En la tercera parte del evangelio Pedro, como siempre, tomando la palabra en nombre de todos los apóstoles le dice a Jesús que ellos lo han dejado todo por seguirlo a Él con radicalidad; es decir, por poner a Dios de primero, han ido aprendiendo que ser cristiano es ante todo darse, donarse y desgastarse por lo demás. Ante esto, Jesús le dice a Pedro que aquel que sabe ser generoso, que pone a Dios de primero, que es capaz de ayudar al pobre, recibirá en esta vida mucho más de lo que es capaz de dar o dejar por amor a Dios y los hermanos y al final recibirá vida eterna, el mayor de los regalos de Dios.
IDA Y RETORNO: El pasado 11 de octubre nuestra Iglesia Cristiana Católica, convocada por el Santo Padre Benedicto XVI, inició el “Año de la Fe” que terminará en noviembre de 2013. Que sea un año para abrir más nuestra vida a Dios Uno y Trino que nos ama y nos ofrece su gracia para transformarnos.
El viernes 12 de octubre, junto a nuestro Arzobispo Reinaldo Del Prette, sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y laicos celebramos los 90 años de la creación de la “Diócesis de Valencia”. Que el Espíritu Santo siga guiando esta porción del Pueblo Santo de Dios, para que siga cosechando frutos.
Ilustración: Ana Luisa Figueredo.
miércoles, 18 de abril de 2012
OTRO 19-A

Emparan Habla
Francisco Gámez Arcaya
Martes, 17 de Abril de 2012 00:59
En vista del fugaz papel que me concederá la historia, como le ocurre a los perdedores, hoy, 23 de abril de 1810, he decido contar mi versión de los hechos, mientras viajo solo y desterrado en un barco que me lleva a Filadelfia.
El 19 de abril, el día amaneció caluroso en Caracas. A pesar del clima, seguí vistiendo a diario mi uniforme de mariscal de campo, por razones de autoridad. Eso lo aprendí en Cumaná. Fueron doce largos años de gobierno tranquilo en esas tierras. Ya en Caracas tenía casi un año de haber llegado. La Junta Suprema que defendía los intereses de mi soberano, S.M. Fernando VII, me nombró Capitán General de la Provincia de Caracas en mayo de 1809.
En febrero de este año me había llegado una alarmante noticia de la Península. La Junta Suprema se había disuelto y en su lugar se constituyó el Consejo de Regencia, mientras el Rey retomaba el mando. Bonaparte avanzaba. Recuerdo que al leer la carta un frío angustioso me corrió por la espalda. Estoy a la deriva en estas lejanas tierras, pensé. Desde ese entonces no tuve más noticias y el silencio peninsular no me dejaba dormir.
Los falsos y arrogantes mantuanos de Caracas estaban inquietos por la incertidumbre del reino. Había notado extrañas actitudes en mi amigo Fernando del Toro. Confieso que no les di importancia. Me preocupaba más mi propio destino.
Esa mañana del 19, el Cabildo me informó que deseaba mi presencia. Hablaban abiertamente de sus intenciones de constituir una junta local que velara por los intereses del Rey y que asumiera el mando transitoriamente, desconociendo mi autoridad y la del Consejo. Una insolencia inaceptable contra mi, el líder máximo de esta tierra. ¡Caraqueños traidores y apátridas!
Estando en el Cabildo, repleto de malditos burgueses llenos de odio, me percaté que habían hecho una fría planificación de sus desobedientes pasos. En vano traté de aparentar el control de la situación. Subí el tono de voz. Mentí con respecto a inexistentes noticias que llegaban de España. Con la excusa de la misa de Jueves Santo, salí a la Catedral para despejar la mente y ganar tiempo. En la plaza, algunos irreverentes me impidieron el paso y me conminaron a volver al Cabildo. Querían manipular al pueblo. Llamé a mis colaboradores pero nadie acudió. Aquel frío en la espalda había vuelto.
A mi regreso de la plaza, el cura José Cortés de Madariaga, que estaba en el Cabildo por una ampliación ilegal de sus miembros, tuvo la osadía de solicitarme la renuncia. Nunca le tuve confianza al tal Madariaga, sabía que ocultaba sus oscuros intereses políticos bajo la sotana. Envalentonados por Juan Germán Roscio, quien actuaba como supuesto representante del pueblo, Madariaga y los mantuanos me obligaron a subir al piso superior y a salir al balcón. Subiendo las escaleras sentí que todo estaba perdido. Traté de aparentar aplomo. El bullicio de la plaza era evidentemente hostil. En un último esfuerzo salí al balcón y le pregunté a mi pueblo, a ese pueblo que le he dado todo, si me quería como su Capitán General. No sé por qué se me ocurrió hacer semejante consulta. Caí en la trampa de mis enemigos. De inmediato la respuesta fue negativa. Madariaga sonrió al verme voltear. Cabizbajo y sin fuerzas bajé las escaleras para firmar mi renuncia, que ya Roscio tenía redactada.
Este es el relato de los hechos sucedidos. Los golpistas han manipulado y engañado al pueblo. Se dicen fieles al Rey pero lucen como lacayos del imperio napoleónico. El 19 de abril no pude mantener el poder en Caracas. Me han derrotado, por ahora.
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/11520-emparan-habla
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19 de Abril,
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Francisco Gámez Arcaya,
Vicente Emparan
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