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martes, 25 de febrero de 2020

ALGO MÁS QUE UN TEMPORAL

Los rostros de la decadencia
Asdrúbal Aguiar

Hace 27 años Samuel Hungtinton escribe su ensayo seminal ¿Choque de civilizaciones?, acaso como explicación de lo que imagina se hará realidad en lo sucesivo y concluye, antes bien, en el fenómeno de la autodestrucción.

Al perder los Estados las bases de sustentación de su poder histórico como la unidad de las gentes varias y dispersas dentro de territorios comunes, luego del ingreso a la sociedad de la información y de la inteligencia artificial, quedan al descubierto e intentan sobrevivir, en su defecto, las civilizaciones raizales subyacentes. Ser musulmán o judeocristiano, o confucionista, se supone para Hungtinton como lo definitorio del nuevo marco de las relaciones globales una vez llegado el siglo XXI.

De que la historia, que se nutre del tiempo y cuyos proventos germinan en los espacios llega a su final, es lo que predica Francis Fukuyama. Y que lo teóricamente deseable es el diálogo o la “alianza entre civilizaciones” como fuera posible en 1948 cuando se adopta la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, nadie lo pone en duda; pero ni parece que sobrevivirán las civilizaciones –al menos la judeocristiana– ni promete nada el diálogo que propone ante la ONU el tristemente célebre José Luis Rodríguez Zapatero.

Reclama España, en 2005, la comprensión recíproca entre el Occidente y el islamismo, sobre una mesa de platos envenenados. Busca adormecer o adormecerse, neutralizar al primero mientras los musulmanes ganan terreno y avanzan. Tras las ideas de la amistad entre las culturas y la consolidación de la paz apenas le interesa ponerles freno a los norteamericanos, por depositarios de parte de la civilización judeocristiana y a quienes acusa de alimentar el militarismo y los males que sufre la humanidad.

El resultado está a la vista

Los musulmanes, quienes aún se destruyen entre ellos –chiitas contra sunitas– invaden los suelos del Occidente a marcha forzada como en el año 711 d.C., siguen violentando a sus propias mujeres y practicando la pederastia como parte de sus tradiciones, mientras los chinos, cultores del confucianismo asumen la economía liberal y de mercado sin renunciar a su genética paternalista, negadora de las libertades fundamentales. Entre tanto, los cristianos, como Saturno, devoramos nuestro futuro y callamos lo anterior.

Muy atrás, como antigualla queda así cuanto constata Jacques Maritain durante la reunión de la Comisión Nacional francesa de la Unesco que evalúa la citada Declaración Universal: “Alguien manifestó su extrañeza al ver que ciertos defensores de ideologías violentamente opuestas se habían puesto de acuerdo para redactar una lista de derechos. «Claro –replicaron ellos– estamos de acuerdo en esos derechos a condición de que no se nos pregunte por qué»”.

Lo paradójico es que luego del portazo islámico sobre el Occidente, cuando se derriban las Torres Gemelas de Nueva York, símbolo del capitalismo cristiano y se cierra, es verdad, el ciclo de las relaciones y confrontaciones entre Estados que viene desde 1648, la propuesta “onusiana” de la alianza entre civilizaciones como distractor deja de lado lo esencial. Valora más conjugar en clave antinorteamericana y avanzar, ahora, hacia la destrucción de los sólidos romanos. El filme Dos Papas no es ingenuo al respecto.

Lo destacable, sin embargo y como lo apunta Niall Ferguson en 2006, es la “civilización de conflictos” del mundo árabe, la propensión de su cultura política a resolver las disputas mediante la violencia y no a través de la negociación”. Lo constatable, asímismo, es que mientras una parte de los occidentales saluda y aplaude las alianzas con el mundo chino y musulmán, todos a uno se avergüenzan de sus propias raíces y las ocultan con vergüenza, comenzando por el señor Zapatero y sus muñecos de ventrílocuo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Las Tablas de la Ley, destruidas hace 3.500 años por Moisés y no por ello desaparecidas sus prescripciones, pues son las leyes universales de la decencia humana, en suma, cristalizan en los derechos humanos que consagra el texto mencionado de 1948. Es el denominador común que ahora pisotean y relativizan los traficantes de ilusiones en Cuba, Venezuela, Nicaragua, la señalada España y sus aliados en el Lejano Oriente y en el Oriente Medio.

Que Donald Trump, sin relevarle de pecados, reivindique la defensa de lo nativo se presenta como escandaloso, obviamente. Que se obligue a las escuelas españolas retirar los crucifijos o que los alemanes de izquierda protesten a Benedicto XVI por hablar ante el Parlamento y exigir la defensa del Estado liberal y democrático de Derecho en 2011 antes de su renuncia, se presenta como un signo de tolerancia.

Papa Francisco, por si faltasen las sorpresas, habla: “No estamos más en la cristiandad. Hoy no somos los únicos que producen cultura, ni los primeros, ni los más escuchados… No estamos ya en un régimen de cristianismo, porque la fe –especialmente en Europa, pero incluso en gran parte de Occidente– ya no constituye un presupuesto obvio de la vida en común…”.

“Una civilización –lo precisa con lucidez y sensiblemente un ateo, en su Breviario de podredumbre – comienza a decaer a partir del momento en que la vida –el vivir para la experiencia instantánea y narcisista, agrego yo– se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio de realizarlos”. En “el crepúsculo, usados y derrotados, son abolidos”, es la sentencia lapidaria de Cioran.

Fuente:
Ilustración: Melita Denaro.

domingo, 6 de mayo de 2018

CAZA DE CITAS

"Maritain, filósofo de la historia, ha definido el marxismo como religión atea, ha mostrado la propiedad de su unidad, su origen en  el resentimiento contra el mundo cristiano, su finalidad y acción en la sustitución de todo valor cristiano, su inviabilidad metafísica y su viabilidad ética, su acción humanista en el ámbito de la Rusia soviética"

Luciano Morati

"El marxismo en Humanismo Integral", en: Ucabet Anuario, UCAB, San Cristóbal, nr. 04 de 1980:169)

lunes, 4 de noviembre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Héctor Guillermo Villalobos. "El aula en la calle: Pedagogía y liderismo". El Nacional, Caracas,
16/05/1948.
- Fermín Acosta. "Democracia y estructura del Estado". El Nacional,  25/08/79.
- Miguel Acosta Saignes. "Los candidatos de la izquierda: José Vicente (Rangel)". Últimas Noticias, Caracas, 12/10/77.
- Roberto Hernández W. y los juicios de Conejo Blanco, Carúpano, Puerto Cabello, PCV y MIR. Deslinde, Caracas, 03/04/69.
- Pedro Pablo Aguilar. "El significado de (Jacques) Maritain". El Nacional, 21/11/62.

Reproducción:  Oswaldo Alvarez Paz señala al Juez Guillermo La Riva López, quiwen fue expulsado con el grado de teniente de las Fuerzas Armadas en el (primer) gobierno de Rafael Caldera. Caso detentención de Nicomedes Zuloaga. El Diario de Caracas, 02/06/1989.

sábado, 15 de diciembre de 2012

CAZA DE CITAS

"Moral y razón plenamente entendidas son los dos pilares de la democracia. y cuando ambas o una de ellas son desconocidas, aquélla pierde su sentido"

Gregorio Peces-Barba

("Pensamiento social y político de Maritain", Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1972: 236)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL ESFUERZO: ÍNTEGROS E INTEGRALES

Teñidos de Maritain
Luis Barragán


Domingo, 1 de junio de 2003

En una reciente asamblea partidista realizada en Petare, sentimos a Jacques Maritain, relevante figura del pensamiento cristiano contemporáneo, desaparecido físicamente treinta años atrás. No hubo necesidad de nombrarlo. Bastaba el ambiente, cada pieza de los oradores, la invocación de una cierta manera de ver el mundo y las cosas, para descubrirlo entre los más humildes con la aceptación de un compromiso de lucha y la riqueza invalorable del diálogo sencillo al culminar el acto.

Lo reconocimos,incluso, en quienes jamás lo leyeron directamente. Un estudioso de los partidos de larga trayectoria, con tradiciones, con la consciencia crítica de sus éxitos y de sus errores, puede adivinarlo según el código empleado. Posible porque quedó en lo más profundo de la reflexión en aquellos años en los que pudimos descubrirlo. Después de algún círculo de estudio, al que nos atrevíamos en la Venezuela dineraria, impactada por los altos precios del petróleo, nos permitiamos una lectura personal que –por fortuna, inevitable- adquiere otros sentidos al pisar la madurez.

Jóvenes, incursionamos en la política con el afán de los ideales, a veces incomprendidos por la burda penetración que hizo el populismo o la cultura populista en el partido. Gracias a esos ideales, soportamos las crisis experimentadas, los años de devastación electoral. Los mismos ideales que, redimensionados en la medida que sean discutidos y compartidos, abren la esperanza cierta de la recuperación, de la renovación, del compromiso.

Nuestra primera aproximación al autor fue en la búsqueda de la utopía. Una nueva sociedad de inspiración cristiana nos animaba y acentuaba una militancia en la que –es necesario reconocer- hubo mucho de ingenuidad e inmadurez. La crítica ética que hizo del capitalismo nos convencía del acierto de nuestras posiciones. “El hombre y el Estado” y –sobre todo- “Humanismo integral”, eran emblemáticos, junto a los documentos de Medellín y -en camino- Puebla. No obstante, necesario de reivindicar definitivamente, cultivamos un cierto sentido de la irreverencia, de la inconformidad, del deseo de nadar a contracorriente, como él mismo lo aconsejara, y que –debemos reconocerlo también- extrañamos en muchos jóvenes que elevan por bandera la edad, pero se nos antojan tan conservadores y calculadores que bien les hace falta un buen balde de tensión espiritual.

Revisando viejos apuntes hemerográficos, observamos que la muerte de Maritain atrajo la atención de la opinión pública porque la democracia cristiana gobernaba por vez primera en Venezuela. Por ejemplo, Antonio Aparicio inmediatamente lo relacionaba con “la defensa de la acosada fortaleza donde el humanismo pugna por sobrevivir en medio de una época sin ideales, en la que regímenes y sistemas contrapuestos rivalizan en precipitar la liquidación de los valores del espíritu” (El Nacional, 11/05/73). Fernando Valera señaló por entonces que “se ha podido decir de Jacques Maritain y de sus discípulos que han funcionado como un grupo de presión de los que empujaron a la Iglesia Católica hacia el Concilio Vaticano II” (ibidem, 02/07/73). Ana Carranza inventariaba a los líderes que recibieron su influencia en un reportaje cuyo título nada le debía a la relación intentada (“Maritain: ¿marxista-cristiano?”, Elite, 11/05/73).

Hoy, teñidos de los aportes del autor, en las circunstancias tan duras que atraviesa el país, no basta la simple divulgación del francés que siempre nos invitó, como él mismo lo hizo con tantos, a superarlo. Y, lo más importante, con la urgencia de repensar al país, de nadar a contracorriente. Hay nociones que se vuelven tan convencionales, aceptadas a ciegas por el mundo político, que siempre será necesario el debate. Y en este sentido no olvidemos, otro ejemplo, el llamado de atención que ha hecho José Rodriguez Iturbe en un texto significativo como “Sobre la sociedad civil y la oposición política” (Revista Nueva Política, nrs. 71-72 de noviembre de 2000) que pone en aprietos no sólo a unos cuantos que dicen profesar el socialcristianismo, sino a los que no se cansan de recitarlo, mencionando como un recurso de autoridad a Maritain, sin molestarse con dos o tres párrafos que lo asuman de acuerdo a los nuevos tiempos.

Maritain está hecho para la irreverencia creadora. Vivimos también el fenómeno llamado “chavismo”, porque nos instalamos en la comodidad del mundo dado. Y éste ya tiene años de agotado.

Fuente: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5615461.asp

miércoles, 25 de julio de 2012

LA MANO JUNTO AL MURO

EL PAÍS, Madrid, 25 de Julio de 2012
TRIBUNA
Un ilustrado del siglo XX
Sin Gregorio Peces-Barba se agrava el peso de la fatiga cívica que prende en el ánimo de tantos
José María Lassalle 

La muerte de Gregorio Peces-Barba supone una pérdida irreparable que nos debilita a todos. Especialmente ahora, cuando España sufre y resiste con grandes sacrificios el cerco de una crisis despiadada, que hiere nuestra prosperidad, erosiona la concordia y socava la confianza en nosotros mismos como país. Perder un padre de la Constitución, un político propicio al diálogo y un universitario que nunca bajó la guardia apasionada del conocimiento, dañan profundamente el substrato simbólico que cimienta nuestra democracia desde la Transición.
Sin Gregorio Peces-Barba se agrava el peso de la fatiga cívica que prende en el ánimo de tantos. Lo hace porque, con su desaparición, nuestra sociedad se queda un poco más huérfana de referentes intelectuales y políticos desde los que afrontar con responsabilidad, sentido de Estado, moderación y sensatez la difícil coyuntura que nos toca vivir. No solo porque se apaga el testimonio vivo de uno de los protagonistas que hicieron posible la superación de la confrontación de las dos Españas, sino porque su fallecimiento contribuye al olvido progresivo de la voluntad de entendimiento generacional sobre la que se construyó la democracia del 78.
Nuestro país tiene por delante un escenario en el que no puede quebrarse la paz social ni prender la desesperanza frente al futuro. Hemos tenido éxito como país y tenemos que ser fieles a esta convicción. Mucho nos ha costado llegar hasta aquí como para que ahora se desdibuje nuestra insistencia en reconocernos como lo que somos: una gran nación que ha materializado, a partir de la Constitución, todos los anhelos colectivos que, desde las Cortes de Cádiz, quedaron pendientes de realizarse generación tras generación. De hecho, todos tenemos la obligación de contribuir día a día a que perduren el espíritu de conciliación, diálogo y respeto hacia el otro que hacen posible nuestra civilización democrática, ya que en la vivencia de estos valores nos sentimos todos como parte de un mismo proyecto.
Quizá el legado más querido por él sea la Universidad Carlos III de Madrid
Gregorio Peces-Barba creía en ello y siempre defendió estos principios. Más allá de las discrepancias, que nunca las ocultaba porque creía en la fortaleza crítica de la democracia y el pluralismo que la sustenta, defendió el valor ético intrínseco que nace del respeto a la Ley como expresión de la mayoría y a los derechos que amparan la dignidad de la persona, bien cuando actúa a título individual como colectivamente.
Su visión de la política se alimentaba de un fuerte componente ético de servicio público y defensa del interés general. En sus ideas se conciliaba la herencia de lo mejor del liberalismo y lo mejor del socialismo, a la manera de pensadores como Harold Lasky, Hans Kelsen o Julián Besteiro. De ahí que siempre exigiera a los políticos una épica cívica que fuera capaz de sobreponerse enérgicamente frente a las dificultades que impone la realidad y, de paso, ilusionar y concitar el espíritu de superación y progreso que debe impulsar a los pueblos cuando se enfrentan a retos en los que se forja su carácter e, incluso, se pone en cuestión su vocación democrática.
Tal es así que estoy seguro de que en estos difíciles momentos de zozobra colectiva por los que atraviesa España, asumiría a pies juntillas aquello que afirmaba Manuel Azaña en medio de la riada que se llevó por delante la II República: “Tener miedo es humano, y si usted me apura propio de hombres inteligentes. Pero es obligatorio dominarlo cuando hay deberes públicos que cumplir”.
Hijo del bando republicano represaliado por el franquismo, inició su carrera académica de la mano de Joaquín Ruiz-Jiménez con una tesis doctoral sobre Jacques Maritain y el personalismo. Vinculado tempranamente a Izquierda Democrática, soportó la hostilidad de la dictadura y se enfrentó a ella desde la práctica de la abogacía y su militancia clandestina en el PSOE. En tan difícil educación sentimental fraguó su personalidad de jurista que trató de conciliar la política y la academia. No siempre lo logró y algunos claroscuros y controversias provocó su intento de armonizar ambas vocaciones. Con todo, hay que reconocer en él su empeño por ser fiel, con mayor o menor fortuna, al intento de materializar aquel ideal de Justicia que tan plásticamente dibujó su admirado Ihering en la Lucha por el derecho. Pero de todas las facetas personales que acompañan su biografía la más importante fue, sin duda, la de universitario, tanto en el papel de docente como en el de investigador.
Su pasión más importante radica en el conocimiento, que interpretó bajo coordenadas ilustradas y dentro de un proyecto regeneracionista de hondas raíces krausistas
En realidad, su pasión más importante radica en el conocimiento, que interpretó bajo coordenadas ilustradas y dentro de un proyecto regeneracionista de hondas raíces krausistas. Sería prolija la enumeración de sus obras y las líneas de investigación que desarrolló durante su vida científica. Localizada sobre el estudio de los derechos humanos y la fundamentación ética de una teoría positivista de la justicia, ha aportado a la filosofía del derecho española una dimensión de extraordinario reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Admirador de Kelsen, Bobbio y Dworkin, deja tras de sí una escuela de discípulos de primer nivel investigador que han continuado las inquietudes intelectuales de su maestro.
Fruto de su larga dedicación académica es la plasmación de la Universidad Carlos III de Madrid, como una universidad pública de calidad donde la excelencia en la docencia y la investigación han supuesto un auténtico revulsivo para la vida universitaria de nuestro país. Quizá su mayor legado, y el más querido por él, sea este. De hecho, quien desee palpar los anhelos intelectuales de Gregorio Peces-Barba debe asomarse a los campus universitarios de Getafe y Colmenarejo, donde el siempre anhelado equilibrio entre la política y la academia, que acompañó toda su vida, cobró por fin una forma definitiva al plasmar un espacio público en el que la pulsión del Sapere aude! kantiano que marcó su apetito de saber logró expresarse como un proyecto racional y ponderado de servicio público, que miles de universitarios españoles han hecho suyo.
Estoy seguro de que su ejemplo cívico prenderá en todos ellos, mientras muchos, desde la discrepancia, echaremos en falta sus críticas casi siempre bien fundadas. Ojalá que el diálogo fluido que este país necesita más que nunca al defender la cosa pública, no se resienta. No nos merecemos perder la fortaleza de nuestra unidad como pueblo. Y es que, como pensaba Gregorio Peces-Barba: la diferencia respetuosa y sincera nunca podrá debilitar la comunidad democrática si existe la voluntad de querer compartir un horizonte común de dignidad colectiva.
(*) José María Lassalle es secretario de Estado de Cultura.

DIARIO DE SEVILLA, 25 de Juio de 2012
hoja de ruta
Peces-Barba: la convivencia pacífica
Ignacio Martínez 

Ha muerto Gregorio Peces-Barba, padre de la Constitución. Ya fallecieron antes que él Gabriel Cisneros en 2007, Jordi Solé Tura en 2009 y Manuel Fraga este año. Sólo quedan vivos tres de los siete redactores de la Carta Magna española de 1978, el gaditano Pérez-Llorca, Roca Junyent y Herrero de Miñón, los tres de la quinta del 40. La muerte de personalidades tan señaladas nos envejece y nos empobrece a todos. Catedrático de Filosofía del Derecho, Peces-Barba fue diputado en las tres primeras legislaturas y presidente del Congreso entre 1982 y 1986. Por cierto, prohibió fumar en el hemiciclo a pesar de ser un gran aficionado a los habanos.
Antes de ser congresista había sido fundador de Cuadernos para el Diálogo, con Joaquín Ruiz Giménez en cuyo partido Izquierda Democrática militó, para más tarde entrar en el PSOE. Después, fue el fundador de la Universidad Carlos III. Y entre 2005 y 2006 ejerció como Comisionado para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, un puesto que le produjo sinsabores por la colisión con la militancia política de dirigentes de alguna asociación. Me asombra que aquellas reticencias se utilizasen ayer para denigrar su memoria en internet.
Somos muy considerados con los muertos en este país. Es una pena que no sepamos dar homenajes en vida, aunque Peces-Barba participó en 2005 en uno de esos raros eventos; el que se hizo por sorpresa a Santiago Carrillo en su 90 cumpleaños. Hace pocos meses mostró su enorme pesar por la muerte de Fraga a quien admiraba "por su cultura y decencia", cita textual. Una rara avis un español capaz de considerar a las personas por lo que valen y no por lo que piensan. En 2005 escribí de él -en vida- que parecía un sabio bueno, por su talante personal, por su capacidad intelectual y quizá también por su edad; entonces tenía 67 años. Su receta para la vida política española era sencilla: la convivencia pacífica.
Lo que no impedía practicar una franqueza que a veces molestaba. En octubre de 2011, en un congreso de abogados en Cádiz, hizo una broma desafortunada que levantó indignación en Cataluña. Se preguntó en voz alta sobre los intentos de secesión de Portugal y Cataluña en 1640, y se cuestionó si nos habría ido mejor con Portugal y sin Cataluña. Añadió que esta vez no sería necesario bombardear Barcelona. Alusión al general Espartero, que dijo en 1842 que para gobernar España había que bombardear Barcelona cada cincuenta años. Peces- Barba pidió disculpas sin éxito. Le dijeron de todo menos bonito.
Contrario al pacto fiscal que reclama Cataluña, aunque partidario de Carmen Chacón que lo pidió en las elecciones de 2008, me admitió en una entrevista que pudo ser un error recoger en la Constitución los privilegios fiscales de vascos y navarros. Todos tenemos contradicciones, pero pocos tanta grandeza como don Gregorio. Descanse en paz.


Nota LB:

Inicialmente, conocimos a GPB por el hallazgo casual en un puesto de viejos-libreros: la entrega de Cuadernos para el Diálogo (¿1972?) de su tesis doctoral (cum laude) sobre el pensamiento político y social de Jacques Maritain, pieza extraña y hasta desconocida en COPEI que nos permitió, además, orientar algunos cursos de formación cuando tuvimos responsabilidades en el área de la juventud socialcristiana. Luego, escuché hablar brevemente de él en una clase de Henrique Meyer, hasta que - más adelante - nos cautivó  un artículo publicado en El Nacional de Caracas sobre el proceso judicial que sufrió Jesús (debido proceso, derecho a la defensa, etc.), y un texto sobre la teoría general de los derechos fundamentales que necesitamos urgentemente revisitar. Además, cuando llegaba a Caracas y, específicamente, a la Hemeroteca Nacional, algunos divulgados por la revista Claves de Razón Práctica.
Se impone, en definitiva, revisitar al demócrata-cristiano que se incorpora a Izquierda Democrática, yendo después al PSOE. Tránsito que no niega ese interés supremo por levantar una universidad pública como la Carlos III.
El estudioso que, colocando la mano junto más que en el muro, también supo meter la pata,  jugando una broma pesada de las tantas que - se dice - hizo, merece la revisita. !Fotocopiadores del mundo, uniós!
La libertad con truco...


miércoles, 4 de julio de 2012

LA SOBERANÍA PLURAL DE LAS IDEAS

Lamentamos la muerte de Enrique Pérez Olivares, destacado dirigente demócrata-cristiano, quien ejercía el rectorado de la Universidad Monte Ávila. Podemos citar algunas de las más importantes facetas, pero creo que la fundamental de todas fue la de recoger, sintetizar o esquematizar el pensamiento socialcristiano en los sesenta (el celebérrimo desarrollo metapolítico, político y operativo), coincidente con el movimiento que encabezó COPEI hasta hacerse de la victoria presidencial en 1968. Etapa estelar, sin duda alguna, repetida en 1978 con una ampliación de las bases sociales de gran significación popular.
Fue escasa nuestra relación con Pérez Olivares, estudioso del pensamiento maritainiano. Recordaría la vez que le prestamos, en los ochenta, siendo subsecretario general del partido, el libro de Gregorio Peces-Barbas sobre el pensador francés; o, ya en el siglo XXI, ejerciendo esta vez la subsecretaría general, al contactarlo para algunas consultas políticas. Deja importantes títulos que reactualizar, ya de cara a otra experiencia en Venezuela, procurando el ejercicio de la soberanía plural de las ideas.

LB

Referencia: El Nacional, Caracas, 04/07/12

sábado, 31 de marzo de 2012

CAZA DE CITAS








"Moral y razón plenamente entendidas son los dos pilares de la democracia, y cuando ambas o una de ellas son desconocidas, aquélla pierde su sentido".

Gregorio Peces-Barba

("Pensamiento social y político de Maritain", Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1972: 236)


Ilustración: Nacho Frades, "Experiment".

viernes, 26 de agosto de 2011

CAZA DE CITAS


"El fin de la sociedad política es el bien común, constituido fundamentalmente por los elementos de justicia, de libertad y de amistad cívica que permiten el desarrollo integral de la persona humana. El orden es un factor necesario, pero axiológicamente subordinado, en el bien común".

Gregorio Peces-Barba

("Persona, sociedad, Estado. Pensamiento social y político de Maritain", EDICUSA, Madrid, 1972: 294).

Ilustración: Henry Ossawa Tanner Miraculous Haul of Fishes

miércoles, 13 de julio de 2011

CAZA DE CITAS


"La posibilidad de escoger el mal no es la esencia de la libertad, es una imperfección de nuestra libertad".

Jacques Maritain

("Primacía de lo espiritual", Club de Lectores, Buenos Aires, 1967: 174)

Ilustración: Ryoji Ikeda

domingo, 13 de marzo de 2011

CAZA DE CITAS


"Por el mero hecho de ser yo una persona y de comunicarme a mí mismo, exijo comunicarme con el otro, y con los otros, en el orden del conocimiento y del amor. Es esencial a la personalidad el exigir un diálogo en el que las almas se comuniquen entre sí".

Jacques Maritain

("La persona y el bien común", Club de Lectores, Buenos Aires, 1968: 45)

Ilustración:Alfredo Montaña, "Composición monocromática con instrumentos monocromos"