Mostrando entradas con la etiqueta Historiadores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historiadores. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de diciembre de 2016

RUPTURA

LA RAZÓN, Caracas.
Germán Carrera Damas: “La República ha sido destruida”
Patricia Marcano
28/11/ 2016

Aclara ser historiador de oficio y no aficionado como otros, es profesor jubilado de la Escuela de Historia de la UCV y diplomático retirado. Germán Carrera Damas confiesa haber sido comunista y militado en el Partido Comunista francés entre 1950 y 1954, y salirse de él luego de hacer “lo peor que puede hacer un comunista: leer a profundidad el marxismo”. Después no ha militado en otro.
Como preámbulo a una conversación que busca dar respuestas a las circunstancias que se viven hoy en Venezuela, y donde se pasea por la historia del país, Carrera Damas, con 86 años de edad, explica que las dos leyes que rigen a la historia son el tiempo histórico y la dialéctica de continuidad y ruptura, y en ambas sitúa sus particulares respuestas que además rompen el esquema de lo posiblemente esperado.
“Somos un país en construcción de sí mismo, pero un país no es una nación, el país es otra experiencia. La nación venezolana comenzó a formarse decididamente hacia mediados del siglo XX, es decir, es una recién nacida”, comenta sobre Venezuela
“Un país es el territorio, la delimitación, pero una nación significa la formación de una conciencia, el vínculo ingenuo en el sentido libre de una comunidad que responde a una necesidad de procedencia, de pertenencia y de permanencia, y esto requiere de un tiempo histórico muy prolongado, llegar a eso es una tarea muy difícil y muy delicada”, continúa explicando Carrera Damas. Y en esa formación de nación se hallan los hechos que hoy marcan a los venezolanos.
¿Cuál es su análisis histórico sobre el momento actual?
Yo parto de una certidumbre, no es optimismo. La sociedad venezolana será en una o dos generaciones la primera sociedad genuinamente democrática de América Latina. Este es un camino que comenzamos a recorrer en 1863, cuando el general Falcón y en su decreto de garantías dijo que había llegado el momento de que los venezolanos entraran en el ejercicio de los cánones de la democracia, tanto social como individualmente.
Usted pensará que 1863 suena como muy lejano pero históricamente no, venimos de tres siglos de monarquía absoluta. Pero en medio siglo nosotros hemos avanzado más que otros pueblos de América Latina porque llegamos a tener una democracia que fue punto de referencia no solo en América Latina sino en un universo más amplio, y como embajador pude comprobar eso.
¿Cuál era la pregunta que más le hacían a uno? “¿Cómo han hecho ustedes para cambiar un régimen dictatorial, encausarse hacia la democracia, enfrentar la subversión, la guerrilla, enfrentar la primera invasión cubana y sin embargo mantenerse en la democracia? ¿Cuál es la fórmula secreta que ustedes han manejado?” Y no estoy hablando de profesores sino de altos funcionarios.
¿Hemos retrocedido en estos 17 años?
No hemos retrocedido, hemos sufrido una ruptura. La prueba flagrante de que no hemos retrocedido es el 6 de diciembre de 2015. Y la ofensiva antidemocrática puesta en marcha por el régimen a partir de ese día se da porque alguien se ha dado cuenta de que todos los años transcurridos no han sido eficaces.
¿Cómo quedarán registradas en la historia las elecciones del 6 de diciembre, cómo las vio usted?
Fue una experiencia extraordinaria, para mí de una enorme importancia; yo viví una gran emoción. Pero yo había planteado un poco antes que eso había que verlo con cuidado porque la historia no registra ningún caso de un régimen sociopolítico, liberal, democrático establecido democráticamente, y tampoco de un régimen sociopolítico, liberal democrático restablecido democráticamente.
Cuando viene la elección y sucede esa cosa extraordinaria, de que el pueblo venezolano votó por la libertad y la democracia, sentí la tremenda emoción de que este pueblo era capaz de romper esa tradición. Primera vez en la historia de Venezuela que la democracia no descendía de un partido o de un líder o de un iluminado, ascendía de la sociedad. El 6 de diciembre sorprendió incluso a los dirigentes de la oposición, me lo han dicho. Fue una afirmación genuinamente de la sociedad. Pero bueno, ya vemos lo que ha pasado y pasó incluso desde el día siguiente.
Pero cuando dije eso, antes de la elección, fui criticado. Me decían que estaba desalentando a la voluntad electoral del pueblo. No, quizás cometí la ilusión de creer que aquello podía motivar a unos sectores a que trataran de prevenir lo que pudiera suceder, nada más.
¿Entonces ese establecimiento o restitución de un régimen sociopolítico no se da por la vía electoral?
Es por la vía electoral, y ahí viene la razón política firme en la medida en que la sociedad es movilizada para hacer valer el resultado. Eso es un poco lo que está planteado. Creer que ese cambio pudiera ser una cosa automática era una ilusión.
¿Pero implicaría pasar por un hecho traumático o violento?
La violencia la gente la cambia de escenario y adquiere un significado diferente. La violencia puede ser firmeza, lucidez, rechazo de engaños o puede ser trancazos. La capacidad de un líder está en manejar la violencia en un caso como ese. Vale tomar medidas precautelativas y no esperar que las cosas sucedan de por sí, como en cierta forma ha sucedido. Y sí tener conciencia de que ese peligro existe.
“Los pueblos sí se equivocan”, asegura el historiador.
URGE UNA DECISIÓN POLÍTICA
¿Cuál es su apreciación sobre la mesa de diálogo?
Una vez publiqué un mensaje que se llamaba “Yo dialogo, tú no dialogas”.  Si yo dialogo soy un demócrata, si yo no dialogo soy un autócrata. ¿Cuáles son las condiciones básicas del dialogo?  Primero que haya, aunque contradictorio o combatido, un  objetivo común; eso es fundamental, lo hicieron los norteamericanos y vietnamitas en Corea. Segundo, que haya un reconocimiento respectivo, que cuando tú puedas renunciar a algo eso signifique que estás contribuyendo a un objetivo común, en la medida en que el otro también está contribuyendo. Y tercero, se necesita que los dialogantes tengan una eficaz comunicación con sus mandantes porque ellos son mandatarios; esa idea de que primero tiene que haber un trato secreto y después lo otro, no.
Ellos han recibido un mandato, por lo que se convierten en mandatarios, pero el mandante sigue conservando la capacidad de decisión. Yo tengo la impresión de que en algunos aspectos eso no ha sido bien comprendido.
No quiero decir que no hagan un esfuerzo, o no valga lo que están haciendo, lo que digo es que no parece ser correctamente orientado y, leyendo los acuerdos a los que han llegado, esto se fortalece porque en definitiva no veo la voluntad del mandante clara y eficientemente servida por el mandatario que va al diálogo. En definitiva es el destino de una sociedad lo que se está jugando. Quien recibe ese mandato se tiene que convertir en guardián de eso. Creo que eso es fundamental.
¿A la oposición le hace falta un líder, o falta un líder que conduzca a la sociedad venezolana?
La oposición no debe y ojalá no tenga nunca un  líder. La oposición tiene que aprender a funcionar  democráticamente y tener no líderes sino comisionados o representantes, pero lo importante es cómo se forma esa representación o comisión, que eso sea democráticamente.
    “Antes de cualquier salida electoral tiene que haber un establecimiento de normalidad sociopolítica”
Aquí se barajó la idea inicial de que la Mesa de la Unidad debía ser algo muy, muy parecido al famoso Pacto de Punto Fijo: objetivos compartidos, diferencias de tácticas y estrategias, pero que en la medida en que se reunían lograban llegar a esos objetivos. Eso  era el Pacto de Punto Fijo, los partidos conservaron su autonomía.
La gente que dice que no hay que volver al pasado, curiosamente, no se dan cuenta que estamos viviendo un Pacto de Punto Fijo. Y más, vamos en camino a un gobierno de coalición, es decir, estamos huyendo hacia delante yendo al pasado, porque tú no puedes  innovar, crear o fabular cosas que realmente funcionan en la sociedad.
¿Cuál sería el paso previo para llegar a ese gobierno de coalición, un revocatorio presidencial, unas elecciones generales?
No, esas cosas no son equivalentes.  Aquí hay que tomar una decisión política antes de un proceso electoral. Es decir, crear las condiciones para que esas elecciones se hagan en un régimen de absoluta legalidad y libertad. Hay que tomar una decisión política porque no puede ser que se hagan elecciones con un CNE que no represente la voluntad democrática del pueblo, ni puede ser que haya un TSJ que esté diciendo lo que se puede hacer y no se puede hacer.
Antes de cualquier salida electoral tiene que haber un establecimiento de normalidad sociopolítica.  Si hubiera un  mínimo propósito de llegar a eso, la Asamblea Nacional sería el organismo ideal para lograr esa solución política, ¿Qué han hecho? Están negando la máxima expresión de la soberanía popular ¿Quiénes están en una posición de rechazo y de antidemocracia?
    “Cuando un pueblo se equivoca el daño es siempre profundo, general y duradero”
DICTADURA MILITAR MILITARISTA
“¿Sabe cuándo anuncié a los venezolanos que vendría una dictadura militar militarista? En el año 2000, cuando escribí el libro El Bolivarianismo-Militarismo, una ideología de reemplazo. Y en aquel momento todo el mundo creía que yo estaba exagerando. Pero yo venía siguiendo todo el proceso y veía lo que ahora es brutalmente presente”, relata el historiador Carrera Damas.
¿En qué momento llegó esa dictadura militar militarista, cuando gana la presidencia Hugo Chávez o en algún momento de estos 17 años?
No, no, eso llegó mucho antes. Cuando me planteé lo que significaba el hecho de que estos supuestos redentores de la patria fuesen capaces de vivir la ridícula escena de ir a juramentarse ante el Samán de Güere, donde ya uno no sabía dónde quedaba la ingenuidad, la ignorancia, la alevosía, es decir, una conducta nada racional, me dije para mí que el nivel de racionalidad de quienes participaban en aquella empresa no es que era muy bajo, que lo era, sino que era otra, no era la racionalidad del hombre que pone su futuro en manos de la sociedad.
Esto lo hacían depender de una voluntad y no hay nada más peligroso, históricamente  comprobado, que esa voluntad que pretende sobreponerse ignorando la condición humana y, sobre todo, la legitimidad de las aspiraciones del hombre como ciudadano, porque se fabrica una racionalidad artificial que la supone no solo superior a la que existe sino insuperablemente mejor, entonces se dedica a imponerla con una actitud  más pasional que racional, a defenderla y a suprimir cualquier disidencia, cuestionamiento y diferencia que puede haber sobre esa racionalidad.
¿Cómo se explica que un Gobierno que presumía de hacer elecciones casi anuales ahora las evade?
El Gobierno no puede correr el riesgo de llamar de nuevo a ejercer la soberanía popular porque, si teniendo todos los controles que ya tenía, sucede un 6D, imagínese después de que el pueblo se ha dado cuenta de que sí es posible, ¿cómo lo van a controlar ahora? El 6D parecía un imposible pero sucedió, a pesar de toda la propaganda y el soborno. Han querido convertir a una legión de pobres en una legión de mendigos para poderlos controlar.
Para mí la salida real es la resistencia y la capacidad de reivindicar la vigencia plena de la soberanía popular. La elección para nosotros no es simplemente ir a depositar un voto, es todo lo que rodea la elección, que para ser realmente significativa tiene que ser libre, desde la formación, el funcionamiento de los partidos.
Curioso: ¿quiénes conformaban el Consejo Supremo Electoral en aquella execrable, según ellos, cuarta República? Representantes de todos los partidos acreditados, quienes se vigilaban entre ellos. ¿Este régimen podría tolerar un CNE formado por los representantes de los partidos?
¿Estarán buscando eso con las designaciones de rectores del CNE a través del TSJ?
Nunca confunda la forma o la apariencia con la realidad. Para llegar a suprimir la necesidad de que se ejerza la soberanía popular, la condición clave es demoler la República, por eso ellos pasaron de desacreditar la democracia a la destrucción de la República.
La vía para la destrucción de la República es ese gusto desarrollado por las leyes extraordinarias, leyes habilitantes. Ese estado de excepción, que constituye un poder absoluto, es monárquico. Eso es la destrucción de la República, el Presidente decide decretar él la continuidad del estado de excepción. La República no está vigente.
No quería decirlo con todas sus letras pero la República ha sido destruida. Desde el punto de vista oficial la República sobrevive en la sociedad. Pero la sociedad venezolana es republicana y está viviendo una tremenda indigestión de la democracia. ¿Sabe cuáles son las características de una indigestión? Que es muy molesta pero pasajera. El pueblo votó por Chávez con un Consejo Supremo Electoral absolutamente democrático y en medio de un ambiente absolutamente democrático, y una de las cosas que queda de saldo de esta situación que hemos vivido es que los pueblos sí se equivocan, con la circunstancia de que cuando un pueblo se equivoca el daño es siempre profundo, general y duradero.
¿El pueblo se equivocó en el 98?
Claro, como se equivocó el pueblo argentino, como se equivocó el pueblo cubano, el que nacía para la democracia y vea cómo está. Y si alguno sabe de eso es el pueblo alemán.
¿Cómo se explica la creciente presencia militar en el Gobierno, que Maduro siendo civil tenga más militares en su equipo que Chávez?
Esa es la mejor prueba del fracaso total de este proyecto pseudopolítico, porque no es político, es un proyecto de sorprender el poder político, que es diferente, porque no es ganarlo por la vía de la competencia.
¿En la historia del país los militares han sido buenos gerentes?
Cuando todo el mundo convino que el general Ravard era capaz de dirigir el Guri, Pdvsa y todo aquello, no fue por ser el general Ravard, él era un hombre con formación técnica demostrada, pero no por militar sino por técnico. Ahora, ser militar no es una carrera fácil, exige muchos sacrificios, esfuerzos y una formación muy seria. ¿Si usted mata al ciudadano para tener a un militar obediente en la misma persona, estará usted llamando a su desarrollo o estará haciéndolo dependiente de la jerarquía superior e instrumentalizando? Ese es el grave problema.
Yo pienso que si este régimen deja un saldo, lo único que parece positivo en ese saldo son dos cosas: haber producido el hastío de Bolívar y haber absolutamente demolido el mito de que los militares son la garantía del orden y de la eficiencia.
Yo me pregunto, si una auditoría de Pdvsa como la que acaba de hacer la AN ha producido el efecto que tuvo, ¿qué arrojaría una auditoria a la Fuerza Armada, donde se han invertido millones de millones?
¿Cómo puede pasar a la historia Nicolás Maduro, cuál sería su alcance?
La historia es muy selectiva, todos que tratan de entrar a la historia terminan en el basurero. La historia siempre procura reservarse para aquellas personas que han puesto por delante el trabajar por el bien colectivo. Eso es muy importante, tanto en el terreno material como en el espiritual.
El destino de los hombres se realiza en la capacidad de llevar adelante grandes propósitos, o llámelo usted grandes sueños, pero esos sueños orientados hacia procurar el bien común, bien sea en el orden material, espiritual, intelectual.
¿Y Hugo Chávez?
Una verruga. Ya una vez lo dije. Yo no encuentro ningún hecho que recomiende a esa persona para merecer más de una nota de pie de página.
Germán Carrera Damas recuerda que durante décadas los gobernantes venezolanos incorporaron en sus equipos de trabajo a personas notables, como un Fernández Morán o un Arnoldo Gabaldón, por citar solo a dos. No las destaca como personas brillantes sino como venezolanos con conciencia y compromiso de su condición ciudadana, responsabilidad técnica, científica y administrativa.
“Eso es lo importante, porque el prestigio consistía no en saber ni en mandar, sino en hacer, en lograr cosas importantes. Eso se ha perdido”, lamenta el historiador, pero las circunstancias, además marcadas por el éxodo de profesionales venezolanos al exterior, lo hacen relatar una experiencia que le otorga una esperanza sobre la reconstrucción del país.
“Felizmente yo creo que Venezuela tiene un fondo o, como se dice, una reserva, lo suficientemente asentada y confiable como para que la continuidad sea menos traumática de lo que algunos puedan pensar. Tengo una base para eso”, dice, e inicia su relato.
“Cuando me dieron la posibilidad de ir a un destino diplomático yo escogí Praga. Praga tenía más de medio siglo de dominación, primero Nazi, luego fue el régimen comunista, con la circunstancia de que el régimen comunista se implantó en la República Checa por la vía electoral. Yo había ido antes invitado como historiador y encontré una ciudad gris, abandonada, llena de traficantes, casi me dije ‘no vuelvo a este país’. Pero escogí Praga. Llegué en el 94.
Decía un humanista español que todo el mundo sabe ir del huevo a la tortilla, pero todavía no ha habido alguien que sepa regresar de la tortilla al huevo.
Yo sabía que la sociedad checa era una de las más desarrolladas de estilo capitalista antes de la Segunda Guerra Mundial. Yo quería ver cómo hacían ellos para regresar de la tortilla al huevo. Y puedo decirle que en cuatro años que serví allá como diplomático, aquella ciudad gris y triste se convirtió en una ciudad más radiante, que recibía millones de turistas todos los años. Absolutamente prodigioso. ¿Qué pasó? Todos los checos que se habían ido huyendo del nazismo y del comunismo a Inglaterra, Francia, a Estados Unidos, a Venezuela, todos se habían mantenido desarrollándose con un sentido de la sociedad capitalista democrática, habían adquirido o desarrollado técnicas y habían acumulado capital.
Cuando les devolvieron sus propiedades en la República Checa regresaron y transformaron aquello en cuestión de meses, y la ciudad renació y llegó a un esplendor impresionante. Yo lo viví completamente. Yo sueño con que nosotros podamos repetir el milagro checo. Ese sí fue verdaderamente un milagro.
Que estos jóvenes que se han negado a cubanizarse y se han ido del país nos traigan de nuevo esa vitalidad que se requiere para que, quieres hemos permanecido aquí, podamos también participar de ese esfuerzo de renacer de Venezuela. Eso es lo que está planteado”, relata el historiador, e individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, entre la esperanza y la certeza.

Fuente:
http://www.larazon.net/2016/11/28/german-carrera-damas-la-republica-ha-sido-destruida/
Fotografías: Manuel Alegría.

miércoles, 10 de junio de 2015

UN MODESTO TRIBUTO

Ildefonso Leal y Freddy Múñoz
Luis Barragán


Una nota de urgencia, en medio de la prologada crisis,  desaparecen casi inadvertidamente voces que, de un modo u otro, construyeron el país que todavía somos, ante la comprensible indiferencia de las nuevas generaciones. Éstas, más urgidas todavía que un modesto memorandum,  molidos por las circunstancias, les tocará redescubrir a quienes físicamente les ha tocado marcharse en los días que corren.

El uno, prominente historiador de quien ajadamente conservamos un recorte de prensa que nos impactó  desde siempre por el buceo en la densidad de la vieja tinta y papel [Encarna de Bajza, "Tres venezolanos entre millones de documentos (Horacio Pérez Guédez, Carlos E. Múñoz e Ildefonso Leal, en el Archivo de Indias)". Momento, Caracas, nr. 239 del 12/02/61], nos impresionaba cada vez que lo veíamos personalmente en la Hemeroteca de la Academia Nacional de Historia. Furtivamente, le tomamos algunas gráficas (hasta de la cédula de identidad que María Efe halló en el piso, en una ocasión), por esa manía de ampliar los instantes.

De avanzada edad, con la vista poblada de viejas miradas,  mirares y miramientos, con una humildad que rayaba engañosamente en el temor, alguna precisa diligencia realizaba en la sala de la corporación que presidía, deteniéndose en los periódicos que encontraba al azar sobre la mesa. Sin saberlo, nos obsequiaba con un momento de reflexión, pues, ¿quién podría imaginar, al transitar por las calles, con el andar lento y la lucidez intacta, que Ildefonso Leal fue un inmenso repertorio de saberes en el amplísimo mundo de ciegos con pretensiones de tuertos?

El otro, fue un actor público de empeños y desafíos, aciertos y fracasos, que – es necesario decirlo – superan a los que ahora se ufanan de grandes y ambiciosas metas. La sola ida del Partido Comunista y la experiencia del MAS, constituyen ejemplos de una actividad desplegada con acentos de innovación que debe acomplejar al más bullicioso revolucionario de esta hora.

No sabemos si hizo la política clásica de la que somos tributarios, haciendo caso de una distinción que busca comprender cómo nos desubicamos hoy con sendos estilos y contenidos que, al hacerla, se nos antoja desnaturalizada y díscola ante el proyecto totalitario que refleja. Freddy Múñoz era de la otra escuela, múltiple, rica, profunda, exigente, que creemos sin cupo en la constante transición de los mismos sucesos que nos agobian.

Contó con mejor suerte Múñoz en la reciente sesión plenaria de la Asamblea Nacional que lo mencionó,  mientras no ocurrió así con Leal, a pesar de nuestras diligencias.  Ambos también constituyen una tarea pendiente para las nuevas generaciones, así se les presuma dispensables y hasta desechables.

http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/22793-ildefonso-leal-y-freddy-munoz
http://www.entornointeligente.com/articulo/6175596/VENEZUELA-Ildefonso-Leal-y-Freddy-Munoz


Fotografías: LB, Hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia (Caracas, 15/02 y 09/04/2013).
Reproducción: arlos Hernández. Economía Hoy, Caracas, 12/11/1990.


El Nacional, Caracas, 02/07/1986.

martes, 17 de marzo de 2015

ABRIDORES DE CAMINOS

Breve entrevista a un novel historiador venezolano (1): José Alberto Olivar
Carlos Balladares

La idea de entrevistar jóvenes y/o noveles historiadores venezolanos nos animaba desde hace un tiempo. Porque consideramos que hay una nueva generación que viene trabajando relativamente en silencio o con poca publicidad. La idea es sacarlos a la luz, en especial en esos aspectos que son menos conocidos: sus carreras, el origen de su vocación y cómo enfrentan el reto de ser historiadores en tiempos tan duros para esta profesión.
Para nosotros es un honor y una alegría comenzar este espacio de todos los viernes y sábados (dependiendo de la extensa de la entrevista), con el buen amigo y excelente historiador: José Alberto Olivar, el cual por cierto, no sabemos si llamarlo novel porque ya tiene tiempo desde que comenzó a publicar y ha hecho presencia en la Academia y los medios de comunicación. En todo caso es muy joven para todo lo que ha hecho dentro de la comunidad de historiadores. Desde acá nuestro sincero agradecimiento por darnos parte de su valioso tiempo.
A José Alberto lo conozco desde hace 8 años cuando fue mi profesor en la Maestría de Historia de Venezuela de la UCAB. Desde ese entonces nos hemos mantenido en contacto y le estoy agradecido, no solo por su amistad, sino por animarme a escribir y publicar. José Alberto es ejemplo de disciplina y pasión por la historia, buen padre y esposo; pero especialmente es un ser humano excepcional porque no ha caído en la soberbia que algunos padecen en el medio académico e intelectual.
A todos los lectores les pedimos sus críticas e ideas para mejorar este espacio, y a los noveles y jóvenes historiadores les rogamos su tiempo para formar parte de los entrevistados. Este espacio es de ustedes también.
Breves entrevistas a noveles historiadores venezolanos (1): José Alberto Olivar
1. Resumen de su vida como historiador: (ciudad de nacimiento, año), ciudad donde vive actualmente, pregrado, postgrado, docencia, investigación, publicaciones.
Nací un 5 de julio de 1976 en el hospital del Algodonal, parroquia Antímano de la ciudad de Caracas. Mi infancia y adolescencia transcurrió en el eje Guarenas-Guatire. Antes de ser Historiador, me formé como Técnico Medio en Electricidad en la Escuela Técnica Industrial Rubén González de Guarenas. En 1994 ingresé a estudiar la carrera de Profesor en Geografía e Historia en el Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, lo hice dado que las asignaturas donde me destaqué como estudiante fueron justamente las de Historia y porque desde los 15 años ya tenía afición por la lectura de libros sobre Historia de Venezuela del siglo XX. Me gradué en junio del año 2000, como primero de mi promoción. Y casi inmediatamente comencé a ejercer la docencia en varios liceos privados, siendo el más significativo para mi experiencia profesional mi paso por Fe y Alegría, durante casi diez años. Conocí las intringulis de ingresar como profesor interino en el Ministerio de Educación, en un liceo que contribuimos como parte de la comunidad residente a organizar para contrarrestar el déficit de cupos escolares. Paralelamente, seguí mi formación en la Maestría en Historia de Venezuela Republicana de la Universidad Central de Venezuela de donde egresé en junio de 2004 y sin perdida de tiempo me inscribí en el Doctorado en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello. (Al final de la entrevista pueden ver sus publicaciones).
2. ¿Cuándo y cómo nació su vocación como historiador
Una vez caminando errante por el centro de Caracas durante mi adolescencia, decidí entrar a una modesta librería y allí me llamó la atención un libro escrito por Manuel Caballero sobre Rómulo Betancourt, lo compré y allí comenzó todo.
3. ¿Qué lectura, película-serie, o persona fortaleció dicha vocación?
Luego comencé a leer más libros de Historia de Venezuela, la mayoría de carácter biográfico, particularmente los escritos por Tomás Polanco Alcántara.
4. ¿Cómo fue su experiencia en el pre y/o postgrado de historia?
Gracias a la sugerencia de uno de mis profesores de Pregrado, comencé a investigar sobre el tema de las carreteras y su impacto político y económico. No olvidaré una frase que me dijo en aquel entonces  -"Si usted se lo propone, puede llegar a ser un carreterólogo"- 
Le tomé en serio su desafío, y y llegué a la Maestría y al Doctorado con un tema bajo el brazo.
5. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó?
A mediados de 1993, en medio de la gran crisis política de aquella época, vi con atención la salida constitucional del presidente Carlos Andrés Pérez y la designación de Ramón J. Velásquez para concluir el período presidencial. Aquel acontecimiento, salvando las diferencias obvias, lo relacioné con la llegada a la presidencia de Pedro Gual en el convulsionado siglo XIX. De inmediato comencé a seguirle los pasos por medio de los  periódicos que mi papá llevaba a casa, a las acciones de aquel corto gobierno. Y me propuse a los 17 años escribir sin mayor conocimiento del método histórico un "libro" sobre el gobierno del Dr. Ramón J. Velásquez.  A ello dediqué casi integro los fines de semana cuando descansaba de mi jornada laboral como ayudante de electricidad entre agosto de 1993 y marzo de 1994. Cuando lo terminé, apenas logré  pasar en mi máquina de escribir 96 páginas, después las guardé en una carpeta de recuerdos. Por casualidad, tuve la suerte de conocer al Dr. Velásquez en un evento en el CELARG y como muchos intenté acercarme para saludarlo. Luego de breves palabras, me dió su número de teléfono y después me concedió una audiencia en su oficina ubicada en el Capitolio Federal. Allí, le presenté mi barroco escrito, lo leyó, sugirió varias correcciones y me dijo que podía ayudarme a publicarlo. Así vió luz mi primer libro a finales de 1998, bajo el título de La Democracia Andariega. Tiempo de Transiciones.
6. ¿Cuál escuela historiográfica sigue y por qué?
A medida que fui avanzando en mis estudios de pregrado y como parte de las asignaciones en los respectivos seminarios, me inicié como muchos, bajo la influencia de la Historia Regional y Local. Ya en la Maestría de Historia me identifiqué con la Geografía Histórica propulsada por Pedro Cunill Grau, además de la forma de historiar la economía venezolana desarrollada por Eduardo Arcila Farías. 
7. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia?
Procuro leer quincenalmente un libro y escribir los fines de semana, feriados y sobre todo en vacaciones laborales.
8. ¿Cómo sobrevive siendo historiador?
Soy Historiador por vocación, no percibo ganancias por los escasos libros que he publicado, salvo el metálico que recibí con ocasión del Premio de Historia Rafael María Baralt y el Premio a la Labor Investigativa de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). Mantengo mi familia con mi corroído sueldo como profesor universitario.
9. ¿Cuáles son sus "ritos" cuando se dedica a escribir sobre historia?
Procuro hacer ejercicios antes de escribir y tener cerca un vaso de agua para hidratarme. Pero la clave, en mi opinión es leer mucho, pero mucho, sobre el tema objeto de atención.
10. ¿Para qué sirve la historia?
Entre muchas aplicaciones, estimo que debería servir, para no cometer los errores del pasado.
11. ¿Tiene futuro la historia en general y en Venezuela?
Quienes hemos incursionado en estas lides tenemos el deber de justificar ante la sociedad la importancia del conocimiento histórico y contrarrestar la manipulación perversa de los poderosos de turno.
12. ¿Qué piensa su familia de su condición de historiador?
A veces piensan que fue un error. Que debí estudiar ingeniería u otra carrera con mejores perspectivas económicas. Aún así, me apoyan y aceptan mi error.
13. ¿Sus mejores amigos son historiadores?
Casualmente sí.
14. ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?
Mi línea madre es la Historia del Transporte en Venezuela. Ahora estoy incursionando en Historia de las Relaciones civiles y militares en Venezuela.
15. ¿Piensa abandonar la historia algún día? ¿Por qué?
No lo creo. El compromiso como historiador y ciudadano en un país en crisis, exige resistencia y voluntad para contribuir con el proceso de reconstrucción nacional.
16. Recomiéndeme más de 2 historiadores jóvenes que deberíamos entrevistar.
Jean Carlos Brizuela (37 años)   y Lorena Puerta Bautista
17. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.
¿Desea que sus hijos escriban libros de Historia como su padre?
Defintivamente NO.
18. ¿Qué otras preguntas deberíamos hacer en esta entrevista?
¿A quien dedicó su primer libro?
Además de la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?
19. Puede hacerle una pregunta al entrevistador
¿Cuándo saldrá tu próximo libro?
El entrevistador responde: Espero algún día publicar, es mi gran sueño, y espero que sea muy pronto. Tengo un texto casi listo y otro en el que estoy comenzando. Lo que sí deseo es que José Alberto Olivar escriba el prólogo de uno de mis futuros libros.
Muchas gracias por su tiempo querido amigo, le deseo todo lo mejor en la vida y en la Academia.
Publicaciones del historiador José Alberto Olivar:
Libros
1.- La Democracia andariega. Tiempo de Transiciones. Caracas, Imprenta Nacional, 1998.
2.- Jesús Muñoz Tébar. Caracas, Biblioteca Biográfica Venezolana, Volumen 83, 2008.
3.- Román Cárdenas. Caracas, Biblioteca Biográfica Venezolana, Volumen 107, 2009.
4.- Pedro Gual. Caracas, Biblioteca Biográfica Venezolana, volumen 135, 2011.
5.- Automovilismo, vialidad y modernización. Una aproximación a la historia de las vías de comunicación  durante la primera mitad del siglo XX. Caracas, Academia Nacional de la Historia-Fundación Bancaribe, 2014.
Capítulo de libros
1.- Vías de comunicación y geohistoria en Sudamérica. Mérida, Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes, 2009.
2.- Tierra Nuestra. Caracas, Fundación Venezuela Positiva, 2009.
3.- Homenaje a Tomás Enrique Carrillo Batalla. Caracas, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Instituto de Derecho Público, 2009.
4.- De la hueste indiana al pretorianismo del siglo XX. Valencia, Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo, 2012.
5.- Levitas y sotanas en el proceso de edificación de la república. Proceso político e ideas en tiempos de emancipación. Turmero, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, 2012.
6.- La opción republicana en el marco de las independencias. Ideas, política e historiografía 1797-1830. Caracas, Universidad Metropolitana-Academia Nacional de la Historia, 2012.
7.- La Venezuela perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos. Caracas, Vicerrectorado de Extensión-Universidad Pedagógica Experimental Libertador, 2014.
8.- Venezuela y la Guerra Fría. Caracas, editorial Nuevos Aires, 2014.
Miembro de Comisión Editorial de revistas
1.- Director-editor de la revista Tiempo y Espacio.
2.- Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Mañongo.
Quizás también le interese:
Tres críticas a la película "Libertador" de Alberto Arvelo. ...
Una lectura para meditar en Viernes Santo: Julián Marías: ...
El fenómenos del caudillismo según el historiador Domingo ...
Centenario de la Primera Guerra Mundial en palabras del ...

Fuente: http://venezuelaysuhistoria.blogspot.com/2015/03/breve-entrevista-un-novel-historiador.html

martes, 24 de junio de 2014

VOCACIÓN Y OFICIO


Del que daba de leer

Luis Barragán

Convengamos, ha desaparecido lentamente la historia de la prensa cotidiana e independiente, excepto que tengamos por tal la que frecuenta los medios oficialistas con una inocultable intención manipuladora.  Diferente a lo que ocurría ayer, el pasado luce como un dato prescindible y, por ello, tendemos a repetir sus dramas, inexactitudes y traumas.

Fue importantísima la contribución periodística de Ramón J. Velásquez, añadido el ejercicio docente, al divulgar con autoridad la historia que  investigaba, escribía y – faltando poco – hacía. Dando para leer, no nos referimos sólo a una obra fundada y bien escrita, sino a sendas compilaciones como las referidas al pensamiento político venezolano de los siglos XIX y XX, entregándonos un patrimonio documental que ha podido perderse;  o, afanado por otros hallazgos, impulsando la  Fundación para el Rescate Documental Venezolano (Funres), lamentablemente desaparecida.

Antes de entregar la pieza bibliográfica, los venezolanos de entonces tuvieron la  ocasión de ver por entregas “La caída del liberalismo amarillo” en la revista Élite de finales de los cincuenta, por ejemplo; u, otro, al dirigir en dos ocasiones un relevante periódico de la prensa capital, la historia estuvo diaria y amenamente presente, por no citar la sección de crónicas que creó, iniciativa propia del que luego será individuo de número de la Academia Nacional de la Historia y de la Venezolana de la Lengua, que todavía nos deleita en nuestras visitas a la hemeroteca por su variedad, vocación polémica y humor. Acotemos, ocupando altas responsabilidades de Estado, lejos de ensimismarse arqueológicamente para capitalizarlo, seguidamente fundó el Archivo Histórico de Miraflores y lo compartió a través de los magníficos boletínes que, por cierto, no nos llegan desde hace década y media.

Lo caracterizaba la sencillez de un hijo del Táchira que, con plena conciencia regional, lo llevó a la creación de la  Biblioteca de Temas y Autores Tachirenses, además de brindar su inmediata amistad con los paisanos, así distaran de sus posturas políticas. Y, algo que el arte únicamente posibilita, nos quedó viva la representación que se hizo del joven reportero en “Diógenes y las camisas voladoras” de Javier Vidal, aunque aún nos parece innecesario que Francisco Suniaga le confiriera un pseudónimo en “El pasajero de Truman”.

Acumuló una extraordinaria experiencia política que probó, y probamos los venezolanos, en las difíciles e irrepetibles circunstancias de 1993.  No obstante, evitando la tentación de excedernos en una nota relacionada con alguien a quien no tuvimos la suerte de conocer personalmente, pero sí de leerlo, rendimos tributo a quien fue – reivindicando oficio y vocación – un servidor público.

Reproducción: Destaca Ramón J. Velásquez, Secretario de la Presidencia de la República, al comenzar la reunión de los ministros tras el atentado contra el Presidente Betancourt. “Un vacío en la reunión, el Presidente de la República”, refiere la leyenda. La Esfera, Caracas, 25/06/1960.

Fuentes:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19734-del-que-daba-de-leer
http://www.noticierodigital.com/2014/06/el-que-daba-de-leer/
ttp://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1040171