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miércoles, 16 de abril de 2014

REFLEJOS Y REFLECTORES

Síndrome de Estocolmo
Ox Armand

Se manifiesta de distintas maneras en la vida cotidiana, pero su mejor figuración y caracterización es en los casos de secuestro. No hay curandero, psicólogo o psiquiatra que no advierta una relación crecientemente afectiva con los victimarios hasta llegar a otra de complicidad con la idea primaria de superarlo o derrotarlo, colaborándole directa o indirectamente.  Siguiente paso, la víctima intenta comprender a su agresor, creyéndose más hábil.  Resulta que el instinto y ánimo de supervivencia cuando es éste el comprensivo, convierte quizás indefectiblemente a aquélla en partícipe de sus ideas y acciones. La generalización nos lleva a aproximarnos así al fenómeno del malandraje tolerado por necesidad y después ambientación, porque se impone la adaptación y la costumbre bajo mínimas  reglas (¿no lo es callar ante lo que se ve y cumplir con un horario restringido de circulación por el barrio?). Dijimos, el asunto muy bien lo sintetiza y dramatiza el secuestro para arribar a las más conocidas referencias históricas, como la aventura de Patricia Hearts, comprometida con el Symbionese Liberation Army que antes la había raptado y solicitado unos millones de dólares por su devolución.  Sin embargo, esta patología descubierta y acuñada por Nils Bejerot, como veremos, acepta otras manifestaciones.  Asaz desgraciado el curioso que no intenta una interpretación que vaya más allá de las versiones oficiales, por ejemplo, como en el caso de la dividida oposición. Por ello, procuramos recomponer el tal diálogo de Miraflores  no a partir de la huera diferenciación entre moderados y radicales, sino entre los que sufren más y sufren menos su Síndrome de Estocolmo.

Algunos, experimentados dirigentes de la oposición,  en la cita de palacio,  argumentaron sus posturas denunciando al gobierno nacional.  No hay cosa más parecida (si fuere el caso) entre los alegatos concretos de los llamados moderados a los de los radicales, porque salvo un tal Polesel que de vez en cuando adquiere resonancia ante el régimen, sin explicar su raudo liberalismo, aquí es muy poco lo que puede inventarse de asomarnos a las más crudas realidades.  Entonces, el problema no es el de la argumentación, sino de su alcance convertido en un logro la transmisión en cadena nacional del evento que tuvo por mediador a quien se desempeña como Jefe de Estado (todo  un síntoma del carácter de la reunión).  El asunto estriba en los hechos constantes y sonantes.  Sin condiciones, se va al encuentro y prosigue la insólita represión imposible de detener con el ejercicio socrático.  Y, como no se puede detener, queda como  saldo la coincidencia: se trata de normalizar a  cualquier precio la coyuntura con la promesa del captor: elecciones parlamentarias donde toda la concurrencia puede alcanzar su cupo.  Únicamente los concurrentes que aceptan la urgencia de restablecer el orden público.  Se es más hábil que el equipo gubernamental y, por lo tanto, enderezando las cargas en el camino, respetuoso de las reglas mínimas, se verá obligado si no a rectificar, a respetar las fronteras por ahora marcadas. Digamos que todos se van a debatir en el parlamento en sana paz, nadie moverá un dedo para la protesta y, siendo tan calamitosa, la crisis económica forzará a la concertación de medidas más o menos sensatas, por las que lidia un Hirám Gaviria, a guisa de ilustración.  Todo eso incliye un poco de cordialidad y una menor carga de ofensas personales ese u otros debates.  Como se sabe que la comunidad internacional les pide la aceptación de una oposición, en ésta habrá los que padecerán un delirio erotomaníaco que es la ilusión delirante de sentirse amado.  Tolerado, comprendido y respetado ya no por la firmeza de una posición, sino por la simpatía natural a desplegar.  Otra vertiente puede ubicarse en la enemistad en el seno de esa oposición. Vale decir, a la coincidencia en el trato personal se añade otra: la de los enemigos y estos son los que se pueden catalogar como radicales. Por consiguiente, el desafuero parlamentario de Mardo, Aranguren y María Corina no será motivo de discrepancia, por lo menos, vehemente y convincente, sino de coincidencia: le resta unos nombres a la inexorable competencia en el territorio político de la oposición, dejando pendiente el social con la aparición circunstancial de líderes que no hacen el grado político. 

Especulación aparte, Fernando Claudin tiene un viejo y extenso libro sobre la oposición en el socialismo real, surgida desde sus propias entrañas en nombre y seña del propio socialismo. La experiencia de la Unión Soviética y de toda Europa Oriental nos remite a las transiciones realizadas por dirigentes tenidos originalmente como parte de la ortodoxia ideológica.  Gómez, López Contreras e Isaías Medina emergieron del seno del ciprianato y del gomezato. Pero  también olvidamos a Lech Walesa y a Rómulo Betancourt y las campanadas que fueron escuchadas.  De tratarse de una transición en a Venezuela actual, hay nombres del mismísimo chavismo que podrían facilitarla  y hacerla. Ocurre que los hay fuera de las nóminas originales del régimen que, rozando en el colaboracionismo, dirán mimetizarse para emprender la tarea del cambio.  E incurrirán en un suicidio político (ojo: político, pues los maldicientes se equivocan de tomarlo  en sentido literal). No es la solución, como no lo fue para la protagonista de una película imperdible como "Stockholm" de Rodrigo Sorogoyen (2013).  Al desactivar la lucha de calle, los tesistas de la acumulación de fuerzas y de la conversión de la minoría que somos en mayoría que será reconocida, caen en su propia trampa.  Nada fortalece más la tesis que el activo, cívico y pacífico desempeño de la protesta estudiantil, aunque ésta se sabe expresión de la mayoría real que busca sus cauces y para eso está la Constitución, agregada una medición de fuerzas para la Asamblea Constituyente que sincere nuestra realidad histórica. Al parecer no hay soluciones terapéuticas a la mano, ya que los curanderos, psicólogos y psiquiatras solamente apuestan por la liberación de Simonovis para reforzar la acumulación-conversión de marras.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/18938-sindrome-de-estocolmo
Fotograma: "Stockholm" de Rodrigo Sorogoyen (2013).

domingo, 9 de marzo de 2014

CRISIS SISTÉMICA

Teoría de la válvula de escape
Luis Barragán


Los más avisados sugieren una sobrecarga del sistema político, incapaz de procesar las demandas y – menos – de solventarlas, añadida la manipulación contraproducente de la memoria.  Atrofiadas las válvulas de admisión que permiten oxigenarlo,  las de escape están tapiadas escaseando las oportunidades para que fluya el sistema.

La Asamblea Nacional no discute ni investiga – frustrándolas -  las denuncias hechas sobre la putrefacción de los alimentos importados o tragedias como la de Amuay, protegiendo a toda costa al Ejecutivo Nacional.  Hay más de temerosa evasión que fundado rechazo a los planteamientos de una oposición comprobadamente representativa,  generando – además – inéditas situaciones de violencia verbal y física.

Las altas tasas de homicidio, el colapso eléctrico o el desabastecimiento, reciben como respuesta aquello de la inseguridad como una sensación, el tropiezo con una iguana o la guerra económica que no prueban, insultando la inteligencia de los venezolanos que patentemente subestiman.  A las varias capas de sedimentación, contribuye la abierta ofensiva contra la opinión pública, la (auto) censura, la deliberada escasez del papel periódico que monopoliza el Estado y el bloqueo informativo de las agencias internacionales.

A pesar de las obstrucciones, la Constitución de la República contempla el recurso ordinario de la protesta, pues, ella no puede calificarse de excepcional cuando versamos de derechos y garantías ciudadanas. Empero, el ejercicio pacífico y sostenido del estudiantado, ya generalizado en la población que lo respalda,  ha sido objeto de un recurrente terrorismo de Estado.

Así,  sumados a la Guardia Nacional Bolivariana, los conocidos  grupos irregulares cumplen una feroz y desleal faceta represiva. La desproporcionada respuesta se ha traducido en un lamentable saldos de asesinados, torturados, detenidos, retenidos  y hasta desaparecidos,  obstruyendo decididamente la contestación social.

Obstrucción que es acumulación perniciosa de indignación, malestar e irritación, en una democracia pretendidamente participativa, deseando inútilmente amurallarla frente a toda la natural y legítima orientación política que merece.  Llama poderosamente la atención el sadismo de los actos represivos que, por cierto, no distan de los actos criminales, antes inconcebibles, como el reciente homicidio de un niño en el estado Apure por un incidente de tránsito, pues, el presunto agresor, efectivo policial de la entidad, le disparó en venganza del tropiezo que sufrió su motocicleta por el automóvil del padre que únicamente le solicitó esperar a las autoridades correspondientes.

Ocupándose más de las consecuencias que de las causas, buscando la neutralización y reversión de la protesta, ha surgido – por una parte – la iniciativa del diálogo presidencial, con antecedentes inmediatos nada favorables, igualmente acometida por individualidades de la oposición que generan desconfianza; y – por otra – sospechamos de una cierta maniobra  gubernamental respecto a la alteración del orden público que, al administrarla, aceptando su prolongación a través de las barricadas que también estimula, procura victimizarse tal como ocurrió a principios y mediados de la década pasada.  Sentimos que, al dañar las válvulas de admisión y de escape, en uno y otro caso, prospera un deliberado ambiente de angustia, zozobra, incertidumbre y riesgo que apuesta teóricamente por la explosión misma del sistema.

Sistema que se niega a reconocer a las mayorías, repeliéndolas para no comprometerse a una nueva consulta electoral que la propia Constitución prevé en los casos de renuncia, referendum, enmienda o Constituyente. Y, faltando poco, compromete a la oposición políticamente organizada, confundiendo a algunos sectores que temen – sencillamente – a la calle, aunque ésta pueda reforzar la tesis conocida como la de la paciente acumulación de fuerzas para los todavía distantes comicios parlamentarios y, más aún, presidenciales.

La conducción opositora expone frecuentemente algunos preocupantes síntomas de confusión al adoptar la caracterización que hace el gobierno criminalizador, pues, trastocando el sentido,  entiende por una postura radical la de provocar  la ira oficial, como si los protestatarios incurriesen en actos de terrorismo, colocasen bombas o ejecutasen planes de gobiernos foráneos. Esto efectivamente ocurrió con el intento de sabotaje de las elecciones generales de 1963, por ejemplo, o con las acciones extremistas de decenios anteriores a la postre banales, sentenciadas por una paradoja que circula exitosamente en las redes sociales: en los ochenta y noventa, los encapuchados fueron considerados héroes, mientras que ahora son enemigos del pueblo aquellos jóvenes que protestan con la cara descubierta.

Invertidos los términos, los moderados no son los que reclaman por medios pacíficos sus derechos, caceroleando – incluso – al gobierno, sino que – inferimos – están representados por los que le colaboran, asisten a sus diálogos incondicionales, reconocen que acuden a título personal porque no lo discuten o dialogan con los propios partidos o fracciones parlamentarios de adscripción y, sacrificándose por la patria, están dispuestos a incorporarse al gabinete ejecutivo o a una embajada, conviniendo que Leopoldo López, entre otros, incurrió – por lo menos - en un delito.  Por lo general, arguyen   que los radicales están más propensos a caer en las emboscadas de violencia del régimen, aunque ellos – moderados – han reconocido el engaño cuando no se les dejó hablar en Miraflores,  después de la humillante instalación de la Asamblea Nacional.

Sobresaturado, la crisis del sistema amerita de sendas válvulas de escape apreciando que la unidad opositora es un valor que también se realiza en las calles, imposible de sintetizar en un mecanismo institucional que, además, muestra sus fallas imposibles de postergar. Curioso,  siendo la calle una clave fundamental para el replanteamiento de la Mesa de la Unidad, añadido el cabal reconocimiento de los sectores políticamente independientes de un parlamento que ha subestimado, y del mismo estudiantado, hay opinadores muy cercanos a su dirección que, desesperando por escapar ellos mismos a una situación sin precedentes, e impotentes para interpretarla, piden castigo para los responsables de la convocatoria y movilización que significativamente arrancó con las asambleas de ciudadanos del 2 de febrero pasado en Caracas y otras ciudades del país: «¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, Señor / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todo el pueblo, a una»,

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/03/teoria-de-la-valvula-de-escape/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1021037
Reproducción: El Nacional, Caracas, 28/01/1993.

miércoles, 5 de marzo de 2014

INEVITABLE CUESTTIONAMIENTO PÚBLICO



Diputado Luis Barragán (Movida Parlamentaria) al discrepar del diputado Hiram Gaviria (UNT): 
Rechazamos el pretendido diálogo de espaldas al duelo nacional

“Una aparente redundancia, la unidad democrática de la oposición ha de ser convincentemente opositora para que haya unidad con el pueblo que protesta y abra un camino convincente hacia la democracia”, señaló enfáticamente el diputado Luis Barragán, miembro de la Movida Parlamentaria, al referirse a los anuncios que ha hecho el Vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, con el  diputado Hiram Gaviria (UNT) sobre las llamadas Conferencias de Paz a realizarse en los estados Miranda, Anzoátegui, Carabobo y Barinas.

“Hasta hace poco, jefe de la bancada de su partido (Un Nuevo Tiempo) en la Asamblea Nacional, las diligencias del diputado Hiram Gaviria no pueden reputarse como enteramente personales,  ya que comprometen la credibilidad del resto de la bancada opositora que no ha sido consultada al respecto.  Varias son las razones que obligan a una pública discrepancia para evitar toda confusión en el seno de una oposición que bien está representada por una juventud corajuda, pacífica y decidida con la que se identifica el pueblo venezolano”.

El diputado Barragán aludió a la criminalización de la protesta, considerada por el gobierno nacional como una gigantesca asociación para delinquir a pesar de los sobrados motivos que moral y políticamente la autorizan, como las tasas de homicidio, la inflación o el desabastecimiento de los alimentos y medicamentos.

“Recordemos – prosiguió – que hay una mínima e indispensable colegiación de las decisiones que conciernen a la bancada de la oposición, por lo que no podemos compartir las diligencias unilaterales e inconsultas que se hagan, comprometiéndola.  Nos indignó que por boca del propio  Vicepresidente Arreaza nos enterásemos de las reuniones sostenidas con Gaviria,  en la misma sesión del día 25 de febrero en la que se le quitó el audio a la diputada María Corina Machado, objeto de la sistemática ofensa gubernamental, por denunciar  la feroz represión desatada contra el estudiantado que protesta legítimamente”.

Agregó: “Hay condiciones irrenunciables para el diálogo con el gobierno, como el cese inmediato de la represión,  la libertad de Leopoldo López y de todos los presos políticos o la clausura de los grupos de irregulares que incurren en terrorismo de Estado. Lo que ha acaecido y acaece no es poca cosa, superable con una mera demostración de buenos modales.  La situación es de una profunda gravedad, por lo que particularmente fuerza a deslindarnos con posiciones que no han sido consultadas ni asumidas en una asamblea de los diputados de la oposición, y – a nuestro juicio – solamente comprometen a las direcciones de los partidos que las autorizaron”.
  

 Finalmente, subrayó el diputado  Barragán: “Nos parece elemental y necia la sola condena de la violencia viniese de donde viniese.  Tamaña generalización únicamente contribuye a la evasión de las responsabilidades del gobierno nacional en el tsunami represivo que intenta liquidar la legítima insurgencia cívica de los jóvenes venezolanos. Estamos en desacuerdo con todo aquel que pretenda un diálogo de espaldas al luto nacional que nos embarga, participando de la extensión de un carnaval que ya no enmascara el pánico del gobierno nacional y el de sus procónsules regionales”.


Fotografías: Campaña parlamentaria en el estado Aragua: 23/08 y 10/10/2010.

jueves, 27 de febrero de 2014

FICHAJE

El primer requisito de la paz es la verdad
Nicomedes Febres Luces

* Viendo la reunión que se dio anoche en Miraflores para hablar de la paz, pienso que fue convocada por la necesidad del gobierno de calmar los ánimos de la gente. No oí la intervención de maduro por lo que no puedo juzgarla, incluso deseo creer que es sincero su anhelo de paz. Me bastó con la intervención de Aristóbulo, quién no tan veladamente amenazó a la oposición con tierra arrasada, al “empresario” Pérez Abad, el presidente de Conindustria, una institución de maletín que sirve al régimen y a seudo empresarios tracaleros para obtener dólares preferenciales, diciendo que la economía del país va mejor que nunca y declarándose socialista, o a Jorge Rodríguez manifestando que la oposición son cuatro gatos locos para notar que aquello fue una encerrona. Siento que también había gente que fue creyendo de buena fe en la imprescindibilidad del diálogo, y dijo verdades en tono mesurado y respetuoso. Así que cada quién fue a la reunión con lo que tenía en el corazón. Los que tenían la verdad, fueron con ella, los que dijeron mentiras, también fueron con ellas y cada quién es responsable de lo que carga en el corazón y en los labios. Creo que los pocos voceros de la oposición lo hicieron como representación sectorial y de sitios puntuales, y todos dijeron verdades. Probablemente si me hubiesen invitado habría ido, pero hubiese desenmascarado las mentiras allí mismo, manifestando que mientras el gobierno no asuma la verdad de lo que sucede, eso no es más que un show politiquero. Hubiese dicho por ejemplo, que el socialismo no aparece en la carta magna, por ende el intento de su instalación es motivo de violación del pacto social en Venezuela. Me habrían criticado los presentes, pero les digo: Con la verdad ni ofendo ni temo y me quedo sentado allí, para más arrechera de ellos. Total, que pese a mi gran deseo honesto de paz y diálogo, sigo apoyando a los estudiantes en sus justos reclamos por un futuro mejor.
* La foto del día es una seña o ficha de la hacienda La Floresta, ubicada en lo que es hoy la urbanización homónima. Servía para comprar en la pulpería de la hacienda, y a lo mejor, en algún local comercial del cercano pueblo de Chacao. Esas fichas eran emitidas porque la escasez de monedas menudas siempre fue un gran problema para el comercio menor. Las fichas eran impresas en la casa del Cuño en Caracas, controlada por el Estado. Se hacían de latón o de plomo. A su alrededor se armó toda una leyenda negra, la cual en parte era cierta, pero también hay una leyenda blanca de la cual no se habla. La historia muestra que los grandes tracaleros siempre se han arropado con la bandera nacional para cometer sus fechorías, incluso en el tema religioso. Esa ficha es de 1920.
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