La última rama de olivo
Luis Manuel Aguana
En toda esta confusión que ha surgido por la posición oficial del gobierno norteamericano con su propuesta denominada “Marco para la transición democrática para Venezuela” del 31 de Marzo (ver propuesta oficial en https://translations.state.gov/2020/03/31/marco-para-la-transicion-democratica-de-venezuela/) la única reacción política racional ha sido la del régimen de Maduro, rechazando la propuesta. Y no se equivoquen, es posible que eso sea lo que precisamente estén buscando los norteamericanos. Veremos más abajo porqué.
Difícilmente podría entenderse la nueva posición del gobierno de los Estados Unidos en respaldo a la propuesta de cohabitación con el régimen formulada por el gobierno encargado de Juan Guaidó (ver mi pasada nota Cohabitación de Emergencia, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/cohabitacion-de-emergencia.html), trayendo del pasado los mismos planteamientos hechos en el marco de las conversaciones de dialogo que se habían dado en Oslo y Barbados, de un gobierno de transición conjunto con personeros del régimen, pero sin Maduro y sin Guaidó en la papeleta, que trajeron el rechazo unánime del país opositor.
Y ellos saben de cierto que eso no es precisamente una solución para la crisis venezolana, no solo porque ignora la verdadera situación política de la Asamblea Nacional que no está ni siquiera en posición de reunirse en el Palacio Federal por ordenes del régimen, sino por el atajo de criminales que conducen el poder en Venezuela, que tienen en el bolsillo a muchos –si no la mayoría- de los diputados de esa oposición oficial, razón por la cual Guaidó no quiso entrar al Hemiciclo el 5 de Enero de 2020 cuando todas las fracciones opositoras ya estaban adentro. ¿Son esos diputados quienes que los norteamericanos pretenden que nombren un Consejo de Estado? Insisto, no creo en ingenuidades políticas. ¿Qué buscan entonces los norteamericanos?
Mi pregunta no iría dirigida al porqué los gringos salieron con una propuesta que respalda plenamente al Presidente Encargado Juan Guaidó con su Gobierno de Emergencia Nacional, a solo horas de ser anunciado, y después que su propio Departamento de Justicia le ponía precio a la cabeza de quienes detentan el poder en Venezuela. Mi pregunta va dirigida al como ellos pretenden ayudarnos a resolver la crisis con algo que de antemano saben que no funcionará. Ya he mencionado antes que las cosas en los Estados Unidos no funcionan como en el resto de los países.
Hace un año analizaba el tema de la intervención militar en Venezuela (ver Conflicto de intereses, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/conflicto-de-intereses.html) y repito lo que mencioné en esa oportunidad porque calza al rompe con lo que voy a decir a continuación: “La administración norteamericana funciona como una composición ordenada de compartimientos estancos donde el único que tiene la visión de conjunto es el Presidente. Cualquiera que diga que el conjunto hará o dejará de hacer algo, no está diciendo la verdad porque eso solo es competencia del Presidente de los Estados Unidos. Es más, Elliott Abrams, que es lo que se puede llamar aquí un Viceministro del Exterior en su área, puede estar diciendo eso y al mismo tiempo el DOD (Departament of Defense) puede estar a punto de lanzar las tropas en Venezuela y el DOS (Departament of State), órgano del cual depende Abrams, ni siquiera estar enterado de esa maniobra si el Presidente no les informa, y es posible que sean los últimos en enterarse internamente. Las cosas allá no funcionan como aquí ni en ningún otro país. Entonces, ¿ven lo ridícula que es la afirmación de marras? Y más ridículos quienes la repiten.”. Y la afirmación era precisamente “en Venezuela no habrá una intervención militar de los Estados Unidos”…
A horas de haber sido anunciado -tras años de investigaciones- por un poder autónomo del Estado norteamericano, el Departamento de Justicia y el Fiscal General, que los principales personeros del régimen habían sido señalados como criminales que debían ser puestos a la orden de la justicia norteamericana, con un precio sobre sus cabezas, sale el mismo gobierno a respaldar esa fórmula conjunta de Guaidó donde se posibilita que personajes del régimen señalados por el Departamento de Justicia se posicionen en puestos claves de un gobierno de transición, y suspendidas sus sanciones. ¿Qué significa eso? Que el Poder Ejecutivo norteamericano tomó una decisión independiente de su Poder Judicial por alguna razón, respaldando el plan de cohabitación de Guaidó, que ofrece no solo un salvavidas a Maduro y su régimen sino un barco completo para que todos ellos se monten. ¿Es eso bueno? No lo creo. Veamos.
Como mencionaba al inicio, los únicos que han reaccionado racionalmente a esta propuesta son los personajes del régimen. ¿Y por qué lo digo? Porque los únicos que se no salvarían allí son los que precisamente han sido señalados por el Departamento de Justicia porque tienen acusaciones concretas y abiertas sobre sus cabezas; y por más que el gobierno de Trump que no tiene poder sobre su justicia, o un posible gobierno de transición venezolano, los salve con una supuesta Ley de Consejo de Estado, seguirán siendo buscados y perseguidos internacionalmente con un precio sobre sus cabezas. Y si estos mismos personajes son los que precisamente manejan el poder en nuestro país, ¿cuál podría ser la respuesta racional esperada? La que acaba de dar el régimen: que se vayan al largo al carajo.
Entonces esa propuesta no es viable, por más buena intención o ingenuidad con la que haya sido formulada, o desconocimiento de la realidad política venezolana de quienes la hicieron, al margen de haber aparecido como respaldo a la posición de Guaidó y su gobierno encargado. En el mejor de los casos de poderse llevar a cabo esa propuesta, difícilmente ese “Consejo de Estado” descrito terminará en manos opositoras. Caería bajo el control de la “mesita” y del PSUV, sin contar con inconstitucional que resulta que las facultades del Presidente de la Republica pasen a manos de un órgano que no está descrito en la Constitución (puntos 5 y 6 del Marco de Transición). Pero como ya a la Constitución le han dado con todo, una mas no hace la diferencia.
Ahora bien, si ya saben que la propuesta es inviable, ¿Qué es lo que queda? ¿Dejar las cosas así? Eso ya no es posible. Maduro y sus mil ladrones son prófugos de la justicia norteamericana. ¿Qué hacemos con eso? Decía al final de una nota anterior algo que no termine explicando detalladamente (ver Después del 26 de Marzo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/despues-del-26-de-marzo.html): lo que ocurra en Venezuela lo decidirá quién concretamente termine desplazando del poder a Nicolás Maduro Moros y apresando a los señalados por la justicia norteamericana, incluyendo a Maduro. Si no es posible una negociación/cohabitación como es la aspiración de Guaidó y el G4, y de manera accidental los norteamericanos, porque quieren evitar lo inevitable, entonces el desplazamiento deberá ser forzado. Y ese desplazamiento se llevará por los cachos a todo el mundo, G4 incluido (¡vayan poniendo sus bardas en remojo!). Dudo mucho que a estas alturas Guaidó crea que todavía es posible una cohabitación con estos delincuentes. Pero cualquier estupidez es posible en el absurdo mundo de la política venezolana…
Si esa acción la realiza el Alto Mando militar del régimen actual y los entregan a las autoridades norteamericanas, lo siguiente será lo que ellos decidan. Y eso no será precisamente buscar a Guaidó para ponerlo en Miraflores a cuenta de Presidente Encargado. Asumirá el poder la persona que ellos designen, con los consabidos decretos iniciales que hagan eso legal. Si lo hace una coalición internacional militar porque el régimen no aceptó esta última rama de olivo como símbolo mundial de paz de los norteamericanos, entonces serán los gringos y compañía los que decidan a quien que le entregan el poder después de una intervención, con la misma cobertura legal inicial de cualquier gobierno que comienza en esas circunstancias. El resto son cuentos de camino y los gringos lo saben. El reloj está corriendo para todos…
Fuente:
https://gytlaw.awsve.com/2020/04/01/la-ultima-rama-de-olivo-por-luis-manuel-aguana/
Fotografía: Campaña de la llamada "Furia bolivariana". Casa pintorreteada por colectivos armados.
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miércoles, 1 de abril de 2020
domingo, 6 de mayo de 2012
ESCENAS, ESCENARIOS
EL NACIONAL - Domingo 06 de Mayo de 2012 Nación/3GOBIERNO El organismo podría ayudar a reducir las pugnas por el poder en el PSUV
Consejo de Estado allanará el camino al sucesor de Chávez
Confiabilidad, ascendencia militar, relación con Cuba, popularidad entre los militantes y solidez ideológica serán factores determinantes que consideraría el Presidente si llegara la hora de delegar su capital político
MARU MORALES
Sucesión y transición son las dos palabras vetadas en el PSUV desde junio de 2011 cuando se le detectó el cáncer al presidente Hugo Chávez que, sin embargo, cada día que pasa resuenan no sólo en los análisis de la oposición, sino también, Wilmar Castro Soteldo dixit
, en las reuniones del partido de gobierno. La revisión de los escenarios planteados por el gobernador pesuvista (sin Chávez, con Chávez y suspensión de elecciones) ocupan a tirios y troyanos.
Los analistas políticos Vladimir Villegas, Gabriel Reyes y José Vicente Carrasquero coinciden en que, dada la personalidad y ejercicio del poder por parte de Chávez en los últimos 13 años, los factores determinantes por considerar si le llegara la hora de delegar su capital político son confianza en la persona, ascendencia militar o participación en el 4-F, aprobación por parte de los Castro, popularidad entre los militantes del partido y solidez ideológica.
Pero difieren en cuanto a la procedencia de los nombres.
Mientras Villegas cree que Chávez sólo apelaría a un militar en caso extremo, Carrasquero destacó que la acumulación de poder que el Presidente ha puesto en los últimos meses en uno de sus compañeros del golpe del 4-F lo perfilan como uno de los favoritos.
Momento complejo. Pese a la negativa del Gobierno de ofrecer un parte médico que informe a la opinión pública sobre el pronóstico de recuperación de la salud del jefe del Estado, sus cada vez más prolongadas ausencias del país, la disminución en tiempo y en recurrencia de sus apariciones públicas y el obvio deterioro físico evidencian que la fortaleza del Presidente ha mermado.
Más aún, la reciente decisión de ordenar la creación de un organismo asesor del nivel del Consejo de Estado permite concluir que Chávez entiende la complejidad del momento.
No convocó al Consejo en 2000 como lo ordena la carta magna, ni en 2002 año del golpe, ni en el agitado bienio 2003-2004, sino en la antesala de un proceso electoral definido por él mismo como vital para la revolución, marcado además por el signo de su enfermedad.
Por otra parte, dado el carácter personalista con que Chávez ha conducido al PSUV, no existen decenas de liderazgos naturales en el partido que puedan ser considerados como continuadores de la promesa chavista.
Por el contrario, apenas un puñado de nombres salta a la vista, no tanto por su trayectoria como líderes políticos, sino por su relación personal con el Presidente.
EL UNIVERSAL, Caracas, 6 de Mayo de 2012
Consejo de Estado: ¿Por qué ahora?
TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ
Esa es la gran pregunta. Si el Presidente venezolano en efecto está recuperándose exitosamente de su enfermedad, tal como lo afirman los voceros de las cúpulas rojas, ¿qué necesidad tiene el comandante de activar este Consejo ahorita?
Es inevitable pensar que la conformación del Consejo de Estado en este momento es un drenaje del poder. Sus miembros ciertamente servirán de asesores para los temas que el Presidente requiera pero de la misma manera es interesante como en estos momentos donde el Presidente pide "unidad" para los suyos, el Consejo obliga a sentarse en la misma mesa a distintos personajes de peso del chavismo.
¿Pero qué exactamente es lo preocupante del Consejo de Estado? Si vemos la Ley Orgánica del Consejo de Estado podemos observar lo siguiente:
En su artículo 2 dice que estará encargado de evaluar, formular y recomendar políticas públicas en todas aquellas materias consideradas estratégicas para el desarrollo nacional. La palabra clave aquí es formular.
En su artículo 13 se lee que las opiniones del Consejo de Estado no tendrán carácter vinculante, dada su función consultiva, y su contenido será reservado, salvo que el Presidente de la República disponga lo contrario. Las palabras claves aquí es "contenido reservado".
En su artículo 16 vemos que el Consejo de Estado tendrá los siguientes ingresos/fondos: las cantidades asignadas en el presupuesto nacional; los que perciba por cualquier otro concepto; asignaciones de recursos financieros y no financieros efectuados por la República; donaciones, legados, auxilios, contribuciones, subvenciones, transferencias o cualquier clase de asignaciones lícitas provenientes de personas naturales, jurídicas, órganos nacionales e internacionales, públicos o privados. Las palabras claves aquí son básicamente todas.
En estos momentos de incertidumbre este Consejo, que lo puede presidir el vicepresidente Elías Jaua en la ausencia del paciente, pasa a tener un rol protagónico en el proceso de toma de decisiones. Tan es así que el mismo José Vicente Rangel, miembro de este Consejo, salió hace pocos días a aclarar que "él no le está velando el puesto a nadie". ¿A quién, evidentemente de los rojos, van dirigidas estas palabras José Vicente?
Al momento de escribir este artículo todavía no está claro quiénes serán los últimos 3 miembros de este Consejo. Falta por definir quién será el representante de la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y el representante de los gobernadores. Estas designaciones no son triviales. Se debe leer entrelíneas una vez las conozcamos pues en estos momentos críticos cualquier indicador mal interpretado puede generar una estrategia errónea para la oposición.
Por ahora vendrán días se tensa calma en el PSUV. La estadía y el silencio desde Cuba no hacen sino alimentar el desespero de los líderes rojos. La estrategia oficialista está muy clara por ahora y se resume en 140 caracteres. El poder, por ahora, sigue en manos de una sola persona.
Finalmente, a menos de un mes para la inscripción de los candidatos presidenciales en el CNE tenemos a un candidato que recorre las calles de Venezuela mientras el otro se debate si soltar o no el coroto...
viernes, 4 de mayo de 2012
¿POR QUÉ CARVAJAL SOLAMENTE TIENE UNA FIESTA DE DESPEDIDA?
EL NACIONAL - Viernes 04 de Mayo de 2012 Opinión/9
Al compás de los días
La transición chavista
MANUEL FELIPE SIERRA
La activación del Consejo de Estado anunciado por Hugo Chávez antes de partir de nuevo a La Habana no es una decisión caprichosa. Como tampoco lo es el hecho que haya enfatizado la presencia en él de José Vicente Rangel. De alguna manera, éste sería el camino escogido por el mandatario para el inicio de una transición desde el mundo del chavismo. Está claro que cada vez son menores las posibilidades de que Chávez asuma la candidatura en términos que aseguren su reelección.
Después de negarse a reconocer la necesidad de la sustitución en razón de su delicado cuadro de salud, Chávez habría decidido despejar el camino que facilite las posibilidades de prolongarle el poder en las elecciones del 7 de octubre. Para ello, el Consejo de Estado resulta una salida oportuna. De otra manera, era lógico que la Vicepresidencia se convirtiera en un tema altamente polémico. La escogencia de un nuevo vicepresidente habría representado la designación de un eventual sustituto en la candidatura. El nombramiento de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Adán Chávez hubiera significado la liquidación de las aspiraciones de Elías Jaua y ofrecería una señal de hacia dónde apuntaban los pasos del mandatario, amén de reconocer su incapacidad para mantener la candidatura.
El Consejo de Estado, si bien es un organismo consultivo y no ejecutivo y cuya designación obedeció al estudio de la factibilidad para la separación de Venezuela de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA, habrá de cumplir una función decisiva en el manejo de temas políticos urgentes sin que ello interfiera con la estructura formal del gobierno. El peso y las destrezas políticas de Rangel lo convierten en este caso en un factor de negociación para conducir una transición en el chavismo.
No es menos importante el hecho de que el equipo asesor esté integrado por funcionarios que si bien no menos radicales mantienen una visión civilista del proceso y con vínculos con los factores democráticos.
La victoria de Henrique Capriles Radonski decretaría inevitablemente un período para la recomposición de las instituciones y para el abordaje de temas complejos como el rescate del aparato productivo, el futuro de Pdvsa y las Fuerzas Armadas y el replanteamiento de la obscena alianza estratégica con Cuba. Ello no podría lograrse solamente con el triunfo electoral, que si bien garantiza la Presidencia de la República no asegura el ejercicio pleno de los poderes, hoy en manos de la hegemonía chavista. ¿Es posible que en algún momento coincidan las transiciones del chavismo y de las fuerzas democráticas? El otro escenario significaría el uso de la violencia, en la cual tiene una clara ventaja el régimen. El Consejo de Estado no es un simple pote de humo.
EL UNIVERSAL, Caracas, 4 de Mayo de 2012
Consejo de Estado: Útil pero no sirve
Su instauración es otra acción efectista del Gobierno, para aparentar que trabaja
La responsabilidad del Consejo de Estado recae en el Vicepresidente Ejecutivo, es decir, Elías Jaua AVN
Los seis integrantes principales del Consejo de Estado ¿Quién es quién?
GERARDO FERNÁNDEZ
La Constitución de 1999 consagró la institución del Consejo de Estado (CE), figura novedosa que desde el comienzo fue mal entendida desde el punto de vista constitucional y político.
Considero que el CE es "una de esas cosas útiles que no sirve para nada". Prueba de ello es que estando consagrada en la Constitución de 1999, solo 12 años después fue que se promulgó la ley que regulaba la institución y es solo ahora que el Presidente la recuerda nuevamente y nombra a sus miembros, quizás por aquello de en épocas difíciles se nombran asesores o notables que ayuden a compartir las responsabilidades.
La Exposición de Motivos de la Constitución de 1999, compara el CE que se estaba recién creando con el Consejo de Estado en Francia y en Colombia. Ello demuestra una ignorancia manifiesta del constituyente sobre el tema, porque lo que se creó en la Constitución venezolana nada tiene que ver con la institución del mismo nombre que tienen esos países. Eso refleja la incomprensión de la institución desde su misma concepción.
De acuerdo con la Constitución, en sus artículos 251 y 252, el CE es un órgano superior de consulta del Gobierno que recomendará políticas de interés nacional en aquellos asuntos que el Presidente de la República reconozca de especial trascendencia y requieran su opinión. Dicho órgano lo preside el Vicepresidente Ejecutivo y estará conformado, además, por cinco personas designadas por el Presidente de la República; por un representante designado por la AN; un representante designado por el TSJ; y un Gobernador designado por el conjunto de mandatarios estadales.
En definitiva, el CE es un órgano asesor del Presidente, y sus recomendaciones sobre asuntos de interés nacional no tendrán ningún efecto vinculante.
Este organismo, olvidado durante más de una década, revivió el 15 de febrero pasado, con la promulgación de un decreto ley producto de la Ley Habilitante que reguló su funcionamiento. En este instrumento legal, con la típica retórica revolucionaria, se justifica la existencia del CE en la idea plasmada por el Libertador, en el discurso de instalación del Congreso de Angostura de 1819, en el cual planteaba la existencia de un órgano al que le correspondiese el conocimiento de los asuntos públicos que ayudaran al correcto funcionamiento de la República. Asimismo, señala que el CE es necesario porque "se ha vuelto imprescindible articular las políticas internas de desarrollo y de modernización con los objetivos que persigue el Estado venezolano", agregando que "una visión interinstitucional integrada en la representación de diversas ramas del Poder Público, permitiría enfrentar simultáneamente las necesidades que plantea el pueblo.
Es por ello, que el funcionamiento del Consejo de Estado garantizaría un análisis completo, interdisciplinario y objetivo de las políticas que vayan a ser dictadas por el Ejecutivo nacional, y complementaría la toma de decisiones y la ejecución de los planes que sean implementados en beneficio del desarrollo nacional".
Como vemos, el CE se perfila, de acuerdo con la dialéctica revolucionaria, como las típicas instituciones que nadie comprende y que son fundamentales y útiles, pero que, en la práctica, no sirven para nada.
La ley que regula el CE ratifica su carácter consultivo, asesor y propositivo, y establece las atribuciones de sus miembros, crea una Secretaría Permanente a cargo del Procurador General, que verifica la viabilidad jurídica de las opiniones que emanen del CE, y una Secretaría Ejecutiva que será la unidad de apoyo administrativo y técnico, encargada de coordinar la labor del CE y de centralizar toda la información y documentación atinente al mismo. Asimismo, se regula el funcionamiento y presupuesto del CE.
La instauración del CE es otra acción efectista del Gobierno para intentar demostrar que está trabajando, pero en falso.
La mora de más de una década en ponerlo en funcionamiento solo refleja la poca utilidad del CE, y se me asemeja mucho la situación a las épocas de CAP II y su Consejo de Notables. El CE pudiera interpretarse como una acción que se adopta en momentos difíciles, buscando compartir responsabilidades, legitimar decisiones y oxigenar a los gobiernos desgastados.
A título informativo, la Constitución de Cuba consagra el "Consejo de Estado" como el órgano de decisión política, legislativa, judicial y gubernamental más importante del país. Es la dirección política del sistema y la herramienta fundamental del régimen totalitario. El Presidente del Consejo de Estado es el jefe de Estado y del gobierno.
Espero que en el régimen venezolano, a nadie se le ocurra confundir las instituciones, sus roles y funciones. Suficiente con que a través de los tiempos se diga erróneamente que el CE venezolano es análogo a la institución del mismo nombre en Francia y Colombia, o que su origen se remonta a Angostura de 1819, para que ahora los piticubanos del régimen digan que en esta onda de hermandad, identidad y unidad entre los dos países, el CE, en consecuencia, es lo mismo en Cuba que en Venezuela.
Al compás de los días
La transición chavista
MANUEL FELIPE SIERRA
La activación del Consejo de Estado anunciado por Hugo Chávez antes de partir de nuevo a La Habana no es una decisión caprichosa. Como tampoco lo es el hecho que haya enfatizado la presencia en él de José Vicente Rangel. De alguna manera, éste sería el camino escogido por el mandatario para el inicio de una transición desde el mundo del chavismo. Está claro que cada vez son menores las posibilidades de que Chávez asuma la candidatura en términos que aseguren su reelección.
Después de negarse a reconocer la necesidad de la sustitución en razón de su delicado cuadro de salud, Chávez habría decidido despejar el camino que facilite las posibilidades de prolongarle el poder en las elecciones del 7 de octubre. Para ello, el Consejo de Estado resulta una salida oportuna. De otra manera, era lógico que la Vicepresidencia se convirtiera en un tema altamente polémico. La escogencia de un nuevo vicepresidente habría representado la designación de un eventual sustituto en la candidatura. El nombramiento de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Adán Chávez hubiera significado la liquidación de las aspiraciones de Elías Jaua y ofrecería una señal de hacia dónde apuntaban los pasos del mandatario, amén de reconocer su incapacidad para mantener la candidatura.El Consejo de Estado, si bien es un organismo consultivo y no ejecutivo y cuya designación obedeció al estudio de la factibilidad para la separación de Venezuela de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA, habrá de cumplir una función decisiva en el manejo de temas políticos urgentes sin que ello interfiera con la estructura formal del gobierno. El peso y las destrezas políticas de Rangel lo convierten en este caso en un factor de negociación para conducir una transición en el chavismo.
No es menos importante el hecho de que el equipo asesor esté integrado por funcionarios que si bien no menos radicales mantienen una visión civilista del proceso y con vínculos con los factores democráticos.
La victoria de Henrique Capriles Radonski decretaría inevitablemente un período para la recomposición de las instituciones y para el abordaje de temas complejos como el rescate del aparato productivo, el futuro de Pdvsa y las Fuerzas Armadas y el replanteamiento de la obscena alianza estratégica con Cuba. Ello no podría lograrse solamente con el triunfo electoral, que si bien garantiza la Presidencia de la República no asegura el ejercicio pleno de los poderes, hoy en manos de la hegemonía chavista. ¿Es posible que en algún momento coincidan las transiciones del chavismo y de las fuerzas democráticas? El otro escenario significaría el uso de la violencia, en la cual tiene una clara ventaja el régimen. El Consejo de Estado no es un simple pote de humo.
EL UNIVERSAL, Caracas, 4 de Mayo de 2012
Consejo de Estado: Útil pero no sirve
Su instauración es otra acción efectista del Gobierno, para aparentar que trabaja
La responsabilidad del Consejo de Estado recae en el Vicepresidente Ejecutivo, es decir, Elías Jaua AVN
Los seis integrantes principales del Consejo de Estado ¿Quién es quién?
GERARDO FERNÁNDEZ
La Constitución de 1999 consagró la institución del Consejo de Estado (CE), figura novedosa que desde el comienzo fue mal entendida desde el punto de vista constitucional y político.
Considero que el CE es "una de esas cosas útiles que no sirve para nada". Prueba de ello es que estando consagrada en la Constitución de 1999, solo 12 años después fue que se promulgó la ley que regulaba la institución y es solo ahora que el Presidente la recuerda nuevamente y nombra a sus miembros, quizás por aquello de en épocas difíciles se nombran asesores o notables que ayuden a compartir las responsabilidades.
La Exposición de Motivos de la Constitución de 1999, compara el CE que se estaba recién creando con el Consejo de Estado en Francia y en Colombia. Ello demuestra una ignorancia manifiesta del constituyente sobre el tema, porque lo que se creó en la Constitución venezolana nada tiene que ver con la institución del mismo nombre que tienen esos países. Eso refleja la incomprensión de la institución desde su misma concepción.
De acuerdo con la Constitución, en sus artículos 251 y 252, el CE es un órgano superior de consulta del Gobierno que recomendará políticas de interés nacional en aquellos asuntos que el Presidente de la República reconozca de especial trascendencia y requieran su opinión. Dicho órgano lo preside el Vicepresidente Ejecutivo y estará conformado, además, por cinco personas designadas por el Presidente de la República; por un representante designado por la AN; un representante designado por el TSJ; y un Gobernador designado por el conjunto de mandatarios estadales.
En definitiva, el CE es un órgano asesor del Presidente, y sus recomendaciones sobre asuntos de interés nacional no tendrán ningún efecto vinculante.
Este organismo, olvidado durante más de una década, revivió el 15 de febrero pasado, con la promulgación de un decreto ley producto de la Ley Habilitante que reguló su funcionamiento. En este instrumento legal, con la típica retórica revolucionaria, se justifica la existencia del CE en la idea plasmada por el Libertador, en el discurso de instalación del Congreso de Angostura de 1819, en el cual planteaba la existencia de un órgano al que le correspondiese el conocimiento de los asuntos públicos que ayudaran al correcto funcionamiento de la República. Asimismo, señala que el CE es necesario porque "se ha vuelto imprescindible articular las políticas internas de desarrollo y de modernización con los objetivos que persigue el Estado venezolano", agregando que "una visión interinstitucional integrada en la representación de diversas ramas del Poder Público, permitiría enfrentar simultáneamente las necesidades que plantea el pueblo.
Es por ello, que el funcionamiento del Consejo de Estado garantizaría un análisis completo, interdisciplinario y objetivo de las políticas que vayan a ser dictadas por el Ejecutivo nacional, y complementaría la toma de decisiones y la ejecución de los planes que sean implementados en beneficio del desarrollo nacional".
Como vemos, el CE se perfila, de acuerdo con la dialéctica revolucionaria, como las típicas instituciones que nadie comprende y que son fundamentales y útiles, pero que, en la práctica, no sirven para nada.
La ley que regula el CE ratifica su carácter consultivo, asesor y propositivo, y establece las atribuciones de sus miembros, crea una Secretaría Permanente a cargo del Procurador General, que verifica la viabilidad jurídica de las opiniones que emanen del CE, y una Secretaría Ejecutiva que será la unidad de apoyo administrativo y técnico, encargada de coordinar la labor del CE y de centralizar toda la información y documentación atinente al mismo. Asimismo, se regula el funcionamiento y presupuesto del CE.
La instauración del CE es otra acción efectista del Gobierno para intentar demostrar que está trabajando, pero en falso.
La mora de más de una década en ponerlo en funcionamiento solo refleja la poca utilidad del CE, y se me asemeja mucho la situación a las épocas de CAP II y su Consejo de Notables. El CE pudiera interpretarse como una acción que se adopta en momentos difíciles, buscando compartir responsabilidades, legitimar decisiones y oxigenar a los gobiernos desgastados.
A título informativo, la Constitución de Cuba consagra el "Consejo de Estado" como el órgano de decisión política, legislativa, judicial y gubernamental más importante del país. Es la dirección política del sistema y la herramienta fundamental del régimen totalitario. El Presidente del Consejo de Estado es el jefe de Estado y del gobierno.
Espero que en el régimen venezolano, a nadie se le ocurra confundir las instituciones, sus roles y funciones. Suficiente con que a través de los tiempos se diga erróneamente que el CE venezolano es análogo a la institución del mismo nombre en Francia y Colombia, o que su origen se remonta a Angostura de 1819, para que ahora los piticubanos del régimen digan que en esta onda de hermandad, identidad y unidad entre los dos países, el CE, en consecuencia, es lo mismo en Cuba que en Venezuela.
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