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domingo, 4 de septiembre de 2011

NOTA

EL NACIONAL - Domingo 28 de Agosto de 2011 Primera Página/1
INVESTIGACIÓN DEL IESA DESESTIMA IMPACTO DE PROGRAMAS GUBERNAMENTALES
En Venezuela se produce 30% menos de alimentos por persona
La cantidad de rubros básicos como arroz, maíz, frutas, caña de azúcar y café disminuyó entre 2005 y 2010, y sólo hay aumento en porcinos, aves y huevos, explicó Carlos Machado Allison
El sector pesquero es uno de los más afectados debido a la eliminación de la pesca de arrastre. En 2004 la producción per cápita era de 23 kilos, en 2005 bajó a 17 y al cierre del año pasado llegó a 6 kilos, lo cual constituye una merma de 64,7%.

sábado, 10 de julio de 2010

Pede-avalizados


EL NACIONAL - Sábado 10 de Julio de 2010 Nación/2
PDVAL Alimentos con fecha límite de vencimiento fueron al Ejército
Molina: Gobierno cometió delito de lesa humanidad
La comisión paralela del Parlamento propone citar e interrogar a Ramón Carrizales y a funcionarios del Seniat y de la industria petrolera
HERNÁN LUGO-GALICIA

Ramón Carrizález salió de la Vicepresidencia presuntamente por denunciar hechos de corrupción, señalan en el Parlamento AFP

Miraflores conocía de la corrupción en Pdval desde 2009.

La comisión paralela de la Asamblea Nacional, integrada por Podemos y el Movimiento Ecológico, que investiga irregularidades en la compañía de Pdvsa, obtuvo copia de un acta de una reunión el 16 de enero de 2009, en la que los gerentes petroleros informan al entonces vicepresidente Ramón Carrizález que había un total de 7.858 contenedores en La Guaira y Puerto Cabello, y proponen hacer un plan de distribución a la red de mercados populares del Estado, debido a que vencían en menos de 6 meses.

El diputado Juan José Molina señaló que asistieron, además de Carrizález, los ministros de Alimentación y Salud, Félix Osorio y Jesús Montilla, respectivamente, el general de división Arias Petit, el superintendente del Seniat, David Cabello, Asdrúbal Chávez, José Pulido y Jorge Kabboul, en representación de Pdval y Bariven.

"El Gobierno está como los containers: podrido. El Gobierno debe ser enjuiciado porque cometió un delito de lesa humanidad, un delito contra el pueblo, porque pretendía ­si es que no lo hicieron­ vender productos vencidos. En el informe `Acuerdos, acciones, plan extraordinario de extracción de contenedores y plan de venta’ se advertía del congestionamiento en los puertos de Vargas y Carabobo y se propuso un programa de venta y distribución. ¿Por qué el Parlamento no investiga esto? ¿Acaso los militares son intocables? El presidente Hugo Chávez sabía y no hizo nada.

La responsabilidad recae en él por ser administrador de la hacienda pública", dijo.

En el punto 11 del acuerdo se señala: "Pdvsa realizará ventas de productos con fecha de expedición próxima (leche y cárnicos) a empresas de procesamiento y su reincorporación a la red Pdval como productos terminados (quesos, embutidos, derivados lácteos) y donaciones".

En la reunión, Carrizález y Pdval acuerdan vender a terceros los productos de Indugram-La Fina, Diana, Enlandes, y de manera directa al Instituto Nacional de Nutrición, Servicio de Alimentos del Ejército, comedores de Pdvsa y Cancillería. Y se informa que se enviaron 7.700 toneladas a Cuba como "ayuda humanitaria" y que los alimentos expiraban en un máximo de 7 meses.

La Comisión Especial paralela elaborará un informe sobre Pdval que incluirá capítulos sobre la industria petrolera, pues en la averiguación han descubierto otros casos: en Pequiven y Petrocasa, y la adquisición de una plataforma que se hundió costa afuera en Sucre.

"Como Mario Isea, del PSUV, no investiga, sino que esconde y oculta, se instaló un equipo que presentará un informe el 20 de julio, que pedirá a toda Pdvsa y que el Parlamento cite a los responsables, entre ellos a Carrizález", dijo Molina.

Pedevalización del país


EL NACIONAL - Jueves 08 de Julio de 2010 Opinión/7
Siete tesis sobre la corrupción
COLETTE CAPRILES

1 . No es la persona sino el sistema. Por supuesto, son personas con nombre y apellido las que se han enriquecido grotescamente, las que han violado no sólo las leyes sino los preceptos más elementales de la decencia y de la nacionalidad, pero esto sólo ha sido posible porque la discrecionalidad en las atribuciones de gestión y control del Estado se ha vuelto descomunal. La corrupción es directamente proporcional a la concentración de poder.

En sociedades que gozan de un esquema de poder balanceado, la corrupción queda sin oxígeno.

2. Pero se trata de una relación de doble vía: los regímenes despóticos no pueden estabilizarse sin corrupción. La construcción de intempestivas fortunas entre los apparatchik mientras se reserva al "pueblo" la miseria igualitaria, es absolutamente necesaria para la consolidación de los gobiernos arbitrarios y autoritarios.

3. Cierto es que las posibilidades de aumentar el poder en forma discrecional guardan correspondencia con la extensión de las atribuciones del Estado más allá de la esfera política. A mayor sustitución del mercado por el Estado, más oportunidades para las economías mafiosas. El mercado es un mecanismo de igualación de poder; el Estado genera por definición asimetría en el poder (y el Estado despótico abusa del poder). Sin embargo, varios de los países con menor índice de corrupción tienen sistemas en los que el sector público tiene un importante rol económico como actor productivo (y no sólo como regulador). Pero este protagonismo económico no elimina, sino que por el contrario, incrementa el uso de mecanismos de mercado para la asignación de recursos. El Estado, como empresario, se somete a las reglas que él mismo sostiene para garantizar la competencia económica. La propiedad pública de empresas no las hace menos capitalistas.

4. Pero sobre todo, sociedades como Islandia, Nueva Zelanda o Finlandia, exhiben un aparato de Estado que cumple eficiente e igualitariamente la prestación de bienes y servicios públicos, con lo cual los incentivos para robar al Estado disminuyen. Por muchas razones, pero quizás la principal es una muy humana: la seguridad de tener instituciones que aseguran cierta calidad de vida reduce la incertidumbre acerca del futuro y esto cambia la valoración del delito de corrupción. En Venezuela es común, y se percibe como natural, la justificación del latrocinio como "seguro patrimonial", al amparo de una ejemplar impunidad.

5. La corrupción, en Venezuela, no es sólo el origen de fortunas que sacian el resentimiento; es también una "formación discursiva", un dispositivo retórico que opera como metonimia del mal gobierno. Cuando la corrupción irrumpe en la conciencia pública (y coagula alrededor de sí tantas otras piezas sueltas, tantos hechos y sospechas hasta entonces inconexos, tantas frustraciones y esperas insatisfechas) sabemos que el Gobierno se dirige al lado oscuro de la luna. Los efluvios de la corrupción concentran el resto de los males.

6. Ante las sombras, y en pleno conocimiento de las consecuencias políticas de una agenda pública con esos titulares, el Gobierno recurre a defensas retóricas: la llamada "dicaiología" (argumento que reconoce la culpa minimizándola, como cuando se habló de un "error" al referirse al espantoso e inhumano fraude alimentario), o al clásico, al rey de los argumentos, millones de veces repetido: acusar al otro de lo mismo; es la llamada "anticategoría" en los manuales de retórica. La lejana y mitológica "cuarta república" sería así un hervidero de putrefacciones, o será el ya casi fantasmal "sector privado" el que desempeñe el papel de ese otro que peca igual, y sufra la defensa represiva con una justicia cómplice del poder.

7. Y es que hay también un clásico topos en el discurso público venezolano: la relación causal y directa que habría entre pobreza y corrupción. El lugar común afirma que la pobreza es un asunto de mala distribución de la riqueza debida, precisamente, a la corrupción; en realidad, la pobreza es el resultado de un sistema de controles, mediaciones y limitaciones (en el desarrollo de las fuerzas productivas, como diría Marx, o en las libertades y oportunidades del emprendimiento económico, si se prefiere) que también genera corrupción: gemelas terribles, no madre e hija.

miércoles, 30 de junio de 2010

¿Ferrarización o conteneinerización de la economía?


EL NACIONAL - Jueves 24 de Junio de 2010 Opinión/8
Lecciones de economía política
COLETTE CAPRILES

Lo de la comida podrida es una tragedia en varios actos. Primero, como gigantesca y apoteósica metáfora del talante utilitario, o alienado más bien ­para usar el lenguaje que tanto se precian de admirar­ de los responsables, que conducen un "gobierno" de cosas y no de personas (y que, como aquel grito de guerra caribe, proclaman que sólo ellos mismos son personas), en el que, por lo tanto, sobran las consideraciones morales más elementales, inútiles cuando uno trata con objetos.

Luego están las "evidencias", las pruebas materiales que se desgranan en un rosario inverosímil: los anaqueles vacíos, con la misma melancolía que conocieron los rusos, los búlgaros, los rumanos, los vietnamitas, y que siguen conociendo junto con nosotros los cubanos; los siniestros "entierros" y "contenedores", las cifras inconcebibles, las cuadraturas que conectan la insaciable avaricia de los que mantienen al país en estado de ocupación.

Y por debajo de la podredumbre está el concepto. La grotesca idea de que es posible y necesario proyectar la sociedad venezolana como una única, gigantesca, pero muy simple empresa que produce petróleo para comprar y distribuir bienestar. La idea del bienestar como commodity, como bien indiferenciado, tal vez es la síntesis más desnuda, y posiblemente cruel, de los experimentos marxistas. La experiencia de felicidad de la gente se convierte en una mercancía que se transa monopólicamente.

Marx pretendió, más bien, contrastar su tesis del fetichismo de la mercancía con la recuperación de la condición humana, que notaba desvanecida en el capitalismo precisamente por la presunta cosificación de las relaciones entre las personas.

Y he aquí que sus apóstoles contemporáneos, desde Lenin, no sé si por ironía o cinismo, le rinden homenaje y se anotan en su genealogía con sus remedos inhumanos.

Marx nunca dejó más que indicios oraculares acerca de cuáles podían ser las instituciones que podrían sustituir a la empresa capitalista en un régimen socialista, y gracias a la lectura de esos oráculos se han perdido millones de vidas y esperanzas. En sus intentos por inventar esas nuevas instituciones, las camarillas oligárquicas socialistas no han hecho más que mostrar el absurdo de la teoría del valor marxista.

Y sin tanta teoría, fijémonos en el guevarismo petrolero que el feliz ayuntamiento entre Cuba y Venezuela ha dado como resultado: la conversión del país entero en la vastísima posesión de una empresa, Pdvsa, colosal fetiche, descarnada máquina de lucro que llena los bolsillos de sus nuevos propietarios. Lucro que exige, por supuesto, el respeto escrupuloso de la exacción más salvaje; así, se procurará comprar el bienestar cada vez más barato y de peor calidad. El negocio debe continuar. Y si hay que enterrar la comida para mantenerlo, así habrá de hacerse.

Algo, de paso, hay que reconocerle a los patrones: que una enseñanza fundamental del marxismo los inspira, seguramente sin saberlo. La que prescribe la indistinción entre economía y política; la reducción de todas las relaciones a vínculos económicos. Pdvsa es el país, es el gobierno, es alimento y excremento, es el poder, es el templo y el casino, es la institución que contiene todas las instituciones.

Frente a estos temas siempre me asalta la misma duda.

Me pregunto cómo hacen para olvidar, negar u obliterar los testimonios, tantos de ellos vivientes y con voz, que muestran la miseria y la degradación humana que esta experiencia, la misma, ha dejado en las desafortunadas sociedades que la han padecido. Me respondo con el argumento del cinismo hipócrita. No importan miseria o degradación; importa afirmarse en la dominación. Pero olvidan también, siempre, que no hay punto de no retorno y que las sociedades, tarde o temprano, se curan.

¿Unicamente continentales?


EL NACIONAL - Domingo 27 de Junio de 2010 Opinión/9
Esos cajones metálicos
MILAGROS SOCORRO

Dos fenómenos corren juntos como atletas siameses: información e indolencia.

Todo el país sabe lo que está pasando. Nadie puede decir que ignora cuáles son los resortes del régimen.

Las constantes revelaciones acerca de toneladas de alimentos dañados por la corrupción y la incuria oficial no dejan margen a la duda. La cadena de acontecimientos está clara: estrangularon la producción nacional/ aplicaron un régimen de control cambiario y de precios/ocasionaron desabastecimiento/ por pulsión proselitista, destinaron sumas astronómicas sin planificación ni contraloría a la compra de comida en el extranjero/ auspiciaron el negocio fraudulento de importar víveres vencidos al costo de los frescos/ trajeron mucho más carga de la que podían manejar/ por mezquindades ideológicas, impidieron la participación de los transportistas privados en la distribución/ sacaron y distribuyeron lo que pudieron/ incineraron unas cuantas toneladas/ repartieron comida agriada o al borde del vencimiento/ y el resto lo dejaron librado al tiempo y al fermento. Esta es la revolución. No hay más.

En el camino, el país perdió inmensas cantidades de dinero, ya sea por lo que se malbarató al comprar mercancía fugitiva para el consumidor y, mucho más, por lo que dejó de invertirse en la economía... y por lo que se desvió a las cuentas corrientes de los ladrones amparados por el poder.

La república ha sido afrentada en proporciones escandalosas y a la vista de todos, pero todavía pueden abusarla más con el mismo negocio de la comida importada por el Estado para dejarla podrirse.

Esos alimentos han llegado en unos cajones de aluminio o hierro, llamados contenedores; y conocidos como containers, su denominación en inglés, alineación debida al simple hecho de que ni uno de estos cajones ha sido hecho en Venezuela o es propiedad de un nacional. Todos vienen de afuera. Están hechos en inglés.

El transporte marítimo de todo el mundo se hace en estas enormes gavetas cerradas porque facilitan la carga y la descarga en los puertos; porque, al ser cerrados, reducen las posibilidades de robo de las mercancías; y por un imperativo ecológico, ya que evita el vertido de carga líquida capaz de contaminar.

Estos contenedores pueden medir 20, 40 ó 45 pies. El de 20 tiene unos 6 metros de largo; el de 40 tiene 12. Y todos miden algo menos de 3 metros de altura, en previsión de que los túneles suelen tener 3,90 metros de altura; y es preciso sumar la altura del camión. Un contenedor de 20 puede albergar entre 18 y 20 toneladas métricas; el de 40, entre 35 y 40 toneladas métricas. Esto, desde luego, en promedio, según de qué sean las toneladas (todas pesan lo mismo, pero no ocupan el mismo lugar).

Todos los contenedores son propiedad de las compañías de barcos. Los importadores, los comerciantes, los Estados, no son dueños de estos cajones. Cuando alguien contrata una carga, suscribe un contrato por el uso de los contenedores; allí se establece que estos serán usados mientras dure el traslado y unos días después de su llegada a puerto. Terminado ese plazo, que puede ser de 10 ó 15 días, si no se devuelve el contenedor al dueño, el contratante está obligado a pagar una mora. Cada día que el contenedor esté en el puerto, más allá de lo establecido en el contrato, debe cancelar un extra.

Los de 20 pagan entre 90 y 150 dólares diarios. Los de 40 pagan entre 120 y 200 dólares cada día. Y los contenedores especiales, los que miden 45 pies o son refrigerados, pagan entre 350 y 400 dólares por día. Hay compañías que cobran 120 dólares al día siguiente de vencido el contrato; 200 dólares, a partir del día 31; y 140 dólares, después del día 60.

Hasta la semana pasada se hablaba de 4.000 contenedores varados en los diversos pudrideros. Y hay quien habla de más de dos años de retención.

Un somero cálculo nos habla, pues, de muchos millones de dólares adeudados por Pdvsa en alquiler de contenedores.

Desde luego, todo esto, tanto el dinero botado como los costos que innecesariamente se han añadido a la comida importada, se traslada al consumidor.

Si no han cobrado ya, los armadores van a cobrar por sus contenedores alquilados. Se sabe que hay deudas muy altas. El país debe estar atento ante las negociaciones que habrán de establecerse para honrarla. Debemos exigir que el gobierno emplace profesionales calificados y probos para negociar con las empresas navieras acuerdos que no terminen de desangrar al país. No puede dejarse otro pingüe negocio a militares incompetentes y a los voraces cubanos.

martes, 29 de junio de 2010

Triquiñuelandeses


Triquiñuela de Estado
Luis Barragán


Además de la exacta y gigantesca triquiñuela que representa, quizá inédita en los anales del rentismo venezolano, el caso de la masiva importación y putrefacción de los alimentos evidencia de nuevo la profunda lesión que sufre el Estado. Jamás había sufrido el daño ocasionado en diez años de irónico estatismo, quedando prácticamente como una instancia que monopoliza la pólvora de guerra, mantiene a innumerables funcionarios y contratistas públicos, marca la pauta e inversión propagandística y publicitaria del país, política y judicialmente irresponsabilizados sus conductores. Dicen que la oportunidad la pintan calva y ascendió a 900 mil toneladas el rubro de los alimentos importados en nombre de nuestra soberanísima e independentísima soberanía e independencia alimentaria. Tal redundancia es necesaria de resaltare, porque también se dice que de la citada cifra, apenas 300 mil toneladas estuvieron disponibles esperando el despeje de las otras 600 mil toneladas, incógnita de un modelo de subdesarrollo al que no le tiembla el pulso a la hora de “auto-suicidar” al país.

El Estado que no está en capacidad de garantizar la vida de los venezolanos, caídos por herida y muerte diariamente a manos del hampa, ni la de administrar justicia o la independencia misma respecto a toda potencia extranjera, como deberes universales que lo hacen precisamente Estado, tampoco lo está para acopiar y distribuir tal volumen de importación. Y cuando lo hace, a pesar de las evidencias, tan importador neto como cualquier experiencia neoliberal extrema del mundo, es demasiado elocuente que el socialismo se erige como un negoción que nunca dibujó el 4 de agosto de 2009, ni dibujará, un contralor general que solamente es un soldado inhabilitador de adversarios, disidentes u opositores, según el discurso del que aún no tiene noticia el ministerio público.

Socialismo de puerto (y de puerto escondido), envidia del más acérrimo neoliberalismo, encaramado sobre el simulacro de un Estado que ha devastado. Triquiñuela del Estado que habrá que reconstruir algún día para actualizarlo, mientras sus triquiñueladores y destructores emprendan la huída.

lunes, 21 de junio de 2010

Boliporteños


EL NACIONAL - Domingo 20 de Junio de 2010 Siete Días/3
LOS CONSEJOS COMUNALES FUERON LOS PRIMEROS EN INFORMAR SOBRE LA PESTILENCIA
La comunidad se lo olió primero
Los habitantes de Tinaquillo y Puerto Cabello denunciaron los casos de alimentos dañados en 2009. Más de un año después se hicieron las primeras detenciones en busca de culpables de una situación que todavía tiene consecuencias
LAURA CASTILLO


Desde la autopista que lleva a San Carlos, capital de Cojedes, se ven las torres de contenedores arrumados en un terreno de Pdval, frente al destacamento de la Guardia Nacional. A lo lejos se leen, sin necesidad de graduar la vista, los nombres de las navieras a las que aún no les han sido devueltos: Hapag Lloyd, ZIM, Maersk, Hamburg, MSC, Nedlloyd, P&O.

Las puertas del terreno están cuidadosamente cerradas, pero las abren a cada momento para que entren y salgan carros y motos. Un trabajador se asoma por una rendija y dice que no puede declarar porque "la cosa ta’ fuerte". Mujeres y hombres hablan por radios y teléfonos y caminan, intranquilos, cerca de los furgones. Una funcionaria que se asoma por una ventana señala que no puede dar información y recomienda ir al Centro de Acopio Tinaquillo/Cojedes de Pdval, en la zona que todos conocen como La Hilandería, aunque desde 1992 ahí no se fabrica ni un carrete.

A 100 metros, unos hombres sentados alrededor de una mesa con teléfonos de alquiler dicen que esos contenedores tienen casi 2 años allí. El sudor les empapa la frente y las camisas, pero se toman su tiempo para recitar las noticias de la prensa local que hacen referencia a fosas que fueron cavadas por trabajadores de Pdval con la intención de enterrar alimentos podridos. Saben que con la comida no se juega.

La noticia sobre los productos alimenticios importados por el gobierno de Hugo Chávez, que nunca llegaron a los consumidores y se dañaron en el camino, se conoció con una estridencia nacional a principios de junio, pero en el interior del país, sobre todo en las zonas vecinas a los cementerios de contenedores, el tema lleva meses sonando como un murmullo.

La que fue durante 15 años la sede de la fábrica de tejidos Hilanderías Tinaquillo es ahora un enorme depósito de Pdval que surte a los estados centrales del país. La empresa se declaró en quiebra en 1992 y en 2005 se inició un ejercicio de cogestión entre el Estado y un grupo privado con la creación de la empresa Invetex que, 5 años después, ni siquiera ha comenzado a producir. El 1° de junio encontraron allí 800 contenedores con aceite y leche en polvo dañados. El Ministerio Público reconoció que el número ascendió a 1.260. Y este no era el primer capítulo de una historia de pestilencias.

Roberto González vive en una de las casas que están justo al frente del almacén de Pdval.

Viste una camisa roja con el logo del Consejo Legislativo de Cojedes, pero no trabaja ahí. Es miembro del PSUV y asume la labor de contraloría social alentada por el presidente Chávez.

Desde su programa de radio en Cojedeña 98.1 FM denunció en diciembre de 2009 los olores fétidos que salían desde el depósito de Pdval.

"Había un mosquero. A las 4:00 pm pegaba el mal olor por los alimentos descompuestos.

En ese momento vino una comisión de la Disip a investigar y hace 15 días el Sebin estuvo casi todos los días", dice González, que asegura que en los terrenos de la filial de Pdvsa no quedan ni la mitad de los contenedores que había antes. A su lado, Bertha Hernández afirma que últimamente no han percibido hedores extraños y su esposo aclara que es, tal vez, porque ya se acostumbraron.

Otra mujer se levanta de una hamaca colgada en el garaje donde mece el sopor de la tarde y se acerca a la reja del estacionamiento. Dice que es pensionada y por eso prefiere no decir su nombre. "Hace 10 o 12 meses olía muy feo porque quemaban pollos en mal estado.

Lo hicieron al menos tres veces", recuerda agazapada en la angustia de que nadie la vea.

En los bloques Buenos Aires ­que ya no son tan buenos­ está Miriam Pérez. Tiene 30 años viviendo ahí y dice que desde que se instaló el Pdval se siente, sobre todo en las noches, el olor a alimentos descompuestos. Un hombre que se come un yogur viendo por la ventana del segundo piso se une a la conversación: "En las noches huele a comida piche".

La edición de Cojedes del diario Notitarde publicó el 8 de junio que el alcalde peseuvista del municipio Falcón (donde está Tinaquillo), Carlos Añez, admitió que meses atrás envió una carta para pedir la inspección de los contenedores.

En febrero, el periódico Última semana que circula en la región abrió la primera página con un titular de punta a punta: "Cojedes, vertedero de la revolución". Faltaban tres meses para que se conocieran, también, otros vertederos.

En alerta. En Puerto Cabello, el que no trabaja en los muelles tiene un familiar allí. El temor a declarar es la norma. Bolipuertos es la gran empleadora en una ciudad que poco se beneficia del negocio de la importación: del casco histórico ­que queda a pocos metros y es una zona colonial con potencial turístico­ lo que quedan son las migajas.

Desde la sala de la casa de una integrante del consejo comunal que está cercano al puerto se ven las grúas de los muelles. Hasta esa misma sala llegaron los olores de alimentos descompuestos el año pasado.

"Agarraba el Pinolín y me agachaba en el baño para buscar de dónde salía la hediondez.

Fui a casa del vecino para averiguar y me dijo: `Es en el muelle que todo está podrido".

Un familiar de la mujer ­que no quiere identificarse­ fue testigo del proceso de abrir los contenedores: "Llegó pálida y vomitando a la casa, con unas botas hasta la rodilla, contándome que había pollos podridos y unos gusanos así de grandes", narra y muestra el dedo índice como medida del tamaño de los animales.

Fueron, precisamente, los consejos comunales cercanos al puerto los primeros en alertar sobre las irregularidades en la institución que dirige el Gobierno central.

A mediados de febrero de 2009, la Agencia Bolivariana de Noticias informó sobre la inspección de 120 contenedores con mercancía en abandono legal: el Ministerio de Salud y el Área de Control de Almacenamiento de Bienes Adjudicados del Seniat hallaron carne, pollo y leche en polvo dañados, circunstancia que los vecinos ya se habían olido.

Aura Montero, diputada de la Comisión de Contraloría del Consejo Legislativo de Carabobo, recuerda que una de las primeras denuncias que hizo ante el Seniat -junto con las parlamentarias Neidy Rosal y Karelys Lizarraga- fue la de 50 contenedores con cerca de 28.000 litros de leche cada uno que se dañaron entre enero y febrero de 2009. Los consejos comunales porteños fueron los que las alertaron. Sin embargo, el 20 de marzo de 2009, Saúl Ortega, diputado del PSUV por Carabobo en la Asamblea Nacional, desestimó la información y el Poder Legislativo tampoco inició una investigación.

Montero recuerda que cada vez que iban al Seniat a denunciar la situación les decían que esos casos habían pasado a la Comisión Presidencial para la Disposición Final de Mercancías Legalmente Abandonadas en las Aduanas de Venezuela, que está integrada por funcionarios del Seniat y de los ministerios de Finanzas e Industrias Ligeras y Comercio.

Ninguna de estas noticias tuvo eco en Caracas; nadie fue señalado como responsable. Eso fue antes de que se conociera, hace un mes, que el país es un campo minado de contenedores y de que la Fiscalía detuviera a 3 personas, incluido Luis Pulido, ex presidente de Pdval.

Otro miembro del consejo comunal cercano a los muelles lamenta que sea imposible hacer la contraloría social que les manda la ley y les exige el presidente Chávez. "A los consejos comunales no nos toman en cuenta. Si nos dejaran, nosotros haríamos contraloría del puerto y tendríamos hasta fotos de los contenedores. Desde que arrancó Bolipuertos todo es un misterio. A mí me prepararon tanto que soy un cuchillo de doble filo para la revolución. Esto es decepcionante".

Ilustración: Zapata (El Nacional, Caracas, 19/06/10)