La nota de Albinson Linares (http://elestimulo.com/climax/yendri-sanchez-quemado-poder/), nos actualiza sobre el caso de Yendri Sánchez. En 2013, accedió a la Tribuna de Oradores para abrazar y mensajear a Nicolás Maduro, enuna sesión a la que, por cierto, rehusamos asistir, en línea contraria a lo que dispuso la dirección del partido en el que militaba. El caso está en que Sánchez, con evidentes problemas mentales, fue aprehendido y procesado como un vugarísimo delincuente, compartiendo celda con los más comunes y peores. Vaya humanismo el del régimen que, en lugar de asumir el caso, lo despchó por esa banalización del mal que lo explica. Poco importó el destino kafkiano del muchacho y, quedando a la suerte de la burocracia, todavía le es indiferente a Maduro Moros. Empero, Sánchez fue hallado muerto. Quedó a la merced de la Venezuela colapsada.
Videos:
https://www.youtube.com/watch?v=Z0oCfqjlhfc
https://www.youtube.com/watch?v=l8JbQO2C7kc
https://www.youtube.com/watch?v=W5Tm1KT17Jc
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viernes, 17 de agosto de 2018
martes, 23 de abril de 2013
CUADERNO DE BITÁCORA (3)
El caso de Yendri Sánchez preocupa, pues, como leímos en alguna parte, lo trataron como a un delicuente. Podrá decirse que, indiciado e imputado por uno o más delitos, lo es, pero también que no está en condiciones mínimas de salud mental, por lo que requiere del tratamiento especializado. Sobre todo cuando no hubo ninguna intención política que autorice al habitual castigo, pues, recordemos, hasta el enfermo conductor de un camión de Primero Justicia fue a dar a La Planta, tiempo atrás. Lo cierto es que, Yendri, con problemas de salud mental, si no es delincuente, ha sido destinado a la sede de una universidad del delito. No sabemos cómo se puede dormir tranquilos, con semejante remisión.
Valga observar, la normativa aplicada es la Orgánica Contra la Delincuencia Organizada, etc. Se ha dicho, aunque esta Ley la escuchamos como una amenaza frecuente del ministro del Interior durante el desarrollo del acto comicial reciente. Legítimamente podemos preguntarnos, ¿la amenaza es para toda actividad política, suponiéndola parte de los partidos concebidos como delincuentes organizados?
Por último, inevitable, el hecho acaecido en la tribuna de oradores de la Asamblea Nacional genera diferentes mensajes de humor. Y nos servimos de un ejemplo, tomado de la red de redes.
LB
Valga observar, la normativa aplicada es la Orgánica Contra la Delincuencia Organizada, etc. Se ha dicho, aunque esta Ley la escuchamos como una amenaza frecuente del ministro del Interior durante el desarrollo del acto comicial reciente. Legítimamente podemos preguntarnos, ¿la amenaza es para toda actividad política, suponiéndola parte de los partidos concebidos como delincuentes organizados?Por último, inevitable, el hecho acaecido en la tribuna de oradores de la Asamblea Nacional genera diferentes mensajes de humor. Y nos servimos de un ejemplo, tomado de la red de redes.
LB
domingo, 21 de abril de 2013
AYENDRAMIENTO
Yendrismo
Luis Barragán
Minutos antes de salir de casa, coincidió el último vistazo que dimos al televisor con la muy inesperada interrupción que un muchacho hizo al principiar el discurso de toma de posesión de Maduro. Éste, naturalmente sobresaltado, descargó la responsabilidad en su personal de seguridad, y por instante se puso en los zapatos de quienes día a día salimos a la calle, absolutamente desprotegidos frente al hampón implacable que no precisamente busca un micrófono para revelar su nombre.
Al parecer, no es la primera vez que Yendri Sánchez González incurre en actos tan temerarios, ostentando un récord personal que, seguramente, tendrá por respaldo un largo historial de dificultades, generando curiosidad sobre la definitiva y no menos compleja imputación de la que puede hacerse acreedor. Sobrando los ejemplos, hay actos banales que provocan inmensas e impredecibles consecuencias, a pesar del limitado propósito del accionante que, posiblemente, los conciba como una inigualable oportunidad para la diversión. Sin embargo, esas fracciones de segundos se tradujeron en nuestro inmediato e intenso pánico, que – es necesario reconocerlo – logró aplacar el orador, transcurridos sus minutos de pavor.
Que sepamos, el gusto del arriesgado interruptor es por esta inaudita modalidad del deporte extremo que carece de toda orientación, propósito y sentido político, aunque también encuentra algunas coincidencias y matices con aquellos que, siendo indiferentes a la suerte del país, algo más que cacerolear y cohetear desde sus ventanas, participan activa y traviesamente en un acto oficialista y, al día siguiente, en otro opositor. Descomprometidos, suelen recrearse en una u otra ocasión y, aún inmerecidas por las circunstancias, pueden redondear la faena con una pedrada decisiva u otro no tan modesto alarde que los movilizadores jamás sospecharían.
Quizá por la burda malicia, inexperiencia y atolondramiento, más de las veces tememos que la torpeza de los protagonistas en la escena política, siempre equívoca e inestable, innecesariamente agrave la crisis planteada. E, incluso, desconociendo el derecho de palabra tan inherente al ejercicio parlamentario, respondiendo a las pugnas interiores del oficialismo, asistamos a una maniobra destinada a Maduro y no a la odiada oposición, apostando por el ocioso trastorno institucional que creará.
Una probable expresión superior del fenómeno que nos permitimos acuñar, obviamente resulta más peligroso con los atrevimientos del poder, donde anida también la frivolidad. Son incontables los casos en los que, sus protegidos, realizan sendas incursiones, causando destrozos en nombre de una revolución que se convierte en un divertimento frente a la oposición, como ha acaecido en la Ciudad Universitaria de Caracas.
http://www.noticierodigital.com/2013/04/yendrismo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=960478
Fotografía: EFE.
Luis Barragán
Minutos antes de salir de casa, coincidió el último vistazo que dimos al televisor con la muy inesperada interrupción que un muchacho hizo al principiar el discurso de toma de posesión de Maduro. Éste, naturalmente sobresaltado, descargó la responsabilidad en su personal de seguridad, y por instante se puso en los zapatos de quienes día a día salimos a la calle, absolutamente desprotegidos frente al hampón implacable que no precisamente busca un micrófono para revelar su nombre.
Al parecer, no es la primera vez que Yendri Sánchez González incurre en actos tan temerarios, ostentando un récord personal que, seguramente, tendrá por respaldo un largo historial de dificultades, generando curiosidad sobre la definitiva y no menos compleja imputación de la que puede hacerse acreedor. Sobrando los ejemplos, hay actos banales que provocan inmensas e impredecibles consecuencias, a pesar del limitado propósito del accionante que, posiblemente, los conciba como una inigualable oportunidad para la diversión. Sin embargo, esas fracciones de segundos se tradujeron en nuestro inmediato e intenso pánico, que – es necesario reconocerlo – logró aplacar el orador, transcurridos sus minutos de pavor.
Que sepamos, el gusto del arriesgado interruptor es por esta inaudita modalidad del deporte extremo que carece de toda orientación, propósito y sentido político, aunque también encuentra algunas coincidencias y matices con aquellos que, siendo indiferentes a la suerte del país, algo más que cacerolear y cohetear desde sus ventanas, participan activa y traviesamente en un acto oficialista y, al día siguiente, en otro opositor. Descomprometidos, suelen recrearse en una u otra ocasión y, aún inmerecidas por las circunstancias, pueden redondear la faena con una pedrada decisiva u otro no tan modesto alarde que los movilizadores jamás sospecharían.
Quizá por la burda malicia, inexperiencia y atolondramiento, más de las veces tememos que la torpeza de los protagonistas en la escena política, siempre equívoca e inestable, innecesariamente agrave la crisis planteada. E, incluso, desconociendo el derecho de palabra tan inherente al ejercicio parlamentario, respondiendo a las pugnas interiores del oficialismo, asistamos a una maniobra destinada a Maduro y no a la odiada oposición, apostando por el ocioso trastorno institucional que creará.
Una probable expresión superior del fenómeno que nos permitimos acuñar, obviamente resulta más peligroso con los atrevimientos del poder, donde anida también la frivolidad. Son incontables los casos en los que, sus protegidos, realizan sendas incursiones, causando destrozos en nombre de una revolución que se convierte en un divertimento frente a la oposición, como ha acaecido en la Ciudad Universitaria de Caracas.
http://www.noticierodigital.com/2013/04/yendrismo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=960478
Fotografía: EFE.
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