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domingo, 12 de abril de 2020

¿DICE MÁS UN SELFIE?

Reaprender a leer (o la necesidad y el placer de hacerlo)
Luis Barragán

Signo de una aparente redención social, al principiar el régimen hubo una  intensa y bulliciosa campaña que  dijo desterrar definitivamente el analfabetismo en Venezuela; por cierto, en contraste con las  cruzadas del siglo anterior,  la del presente  prontamente devino misión que no fue, no ha sido ni será, siquiera una política pública de acuerdo al canon .  E, irremediable,  agravamos la situación de analfabetismo funcional, siendo más importante la dádiva o prebenda económica  asociada al aprendizaje que la adquisición de capacidades en los términos consabidos de Amartya Sen, por ejemplo.

Importante  para toda propuesta totalitaria en curso, luce decisivo alcanzar y condicionar un mínimo nivel de comunicación con la población sojuzgada y, por ello, la pronta y delimitada re-escolarización de sectores que puedan recibir y acoger el mensaje escrito, fuere por  la vía convencional, fuere por la digital, por lo menos, hasta que convenga. Y tratándose de una lectura ajena al ejercicio de la libertad, poco o ningún valor tiene las respuestas que suscite, excepto la de obediencia, despuntando la deseada sociedad de ágrafos.

Brecha digital aparte, una modalidad de resistencia la ofrecen los internautas capaces de leer y de responder libremente a una mensajería que compite con los abundantes y fáciles motivos gráficos, prefiriendo simplificar las palabras para evitar  la delación de sus errores ortográficos. Reivindican también al  guerrero del teclado para diferenciarlo de las piezas de laboratorio en auge, ensayando frecuentes telegramas que rompen con las viralidades de ocasión para la probable  angustia de los órganos de (contra) inteligencia.

Luego, las  redes sociales obligan a un ejercicio mínimo de cotidiana lectura, por imperfecta que sea, y, al observar a distintos grupos de  discusión en las aplicaciones telefónicas, podemos contrastar  una cierta profundidad del intercambio con la pusilanimidad de aquellos que sólo confían en la viralidad para dejar constancia de su presencia, celebrando la indiscriminada profusión noticiosa en tiempos del coronavirus. Empero, aunque no tengamos conocimiento ni trato personal con otros, facilita la consulta directa y respetuosa de quienes, desde su esperticia, arrojan luces en torno a asuntos más específicos. Por ello, al hacerlo con la profesora universitaria Yajaira Cabrera,  especialista en la materia, quien amablemente contestó a nuestras preguntas, concluimos sobre las inmensas posibilidades que se asoman para el reaprendizaje de la lectura; acotemos, conclusión que no necesariamente la compromete.

Entre varios de los aspectos tocados telegráficamente por la profesora @YcabrerabB, destaca el  acto de leer como un placer que depende de la transacción que se dé con el texto, subrayando el gusto estético adquirido desde la infancia que, al perfeccionarse, garantiza el hábito por el resto de la vida.  Así, a nuestro juicio, las redes que fuerzan al canje permanente de pareceres para la debida contextualización del momento del que nadie escapa, más allá de la política, fuerzan – en propiedad – a toda la sensatez posible y necesaria, pero – igualmente – a recrear una estética del mensaje que la suponemos heredera de la cultura  pop con mucho de lo  kitsch: insuficiente la noticia, hay grupos virtuales y espontáneos  que no sólo inducen al mejoramiento de la ortografía o a la consulta de un libro indispensable, sino – caracterizándose - también a expresarnos con la relativa novedad, sobriedad y  hasta sarcasmo frente a  lo confortable y asfixiantemente viral.

13/04/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/04/13/reaprender-leer-la-necesidad-placer-hacerlo/
Breve nota LB: La profesora Cabrera se convirtió, una semana antes, en nuestra seguidora de Twitter. Su cuenta destaca: "Profesora universitaria (UPEL/UCAB). Desarrolladora de contenidos web (Link gerencial). Especialista en Lectura y Escritura. Maestría en Educación a Distancia". En ciernes otro texto sobre la lectura rutinaria de las redes, nos animamos  seguirla y a preguntarle a través de la mensajería aplicada del sistema.  De nuevo, comprobamos la utilidad del intercambio preciso y también selectivo, en un medio tan masivo, sucedáneo y efímero, así no haya trato personal alguno. Esta es la tercera vez que lo hacemos, siendo las otras oportunidades a través de Facebook. Por ejemplo, tiempo atrás o muy atrás, tuvimos dudas sobre algunos aspectos propios de la arquitectura y de la psicología para un par de artículos y, recordándolas, le escribimos a la arquitecto María Fernanda Jaua y a la psicólogo Clara Márquez Ávila, recibiendo la generosa orientación esperada. Empero,  convengamos, que el ejercicio depende de un triple compromiso previo, tácito o sobreentendido: por una parte, la debida consideración y respeto de una petición que genera el mínimo de confianza necesaria, convertida en credibilidad; por otra, la indispensable autorización paa citar el nombre de la persona consultada que, en un caso, no se dio, quedando sólo constancia de un dato, sin la acreditación, según el compromiso contraído; y, luego, dejar a salvo a la orientadora de la opinión política del consultante.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

EMBUTIDOS EN 140 CARACTERES

EL MUNDO, Barcelona, 28 de diciembre de 2016
 EL RUIDO DE LA CALLE
Democracia de tuiteros
Raúl del Pozo

Ésta ya no es una democracia de oradores sino de tuiteros. Las luchas por el poder se desarrollan en las redes sociales. «Viral respuesta de Rufián al discurso del Rey», titulan los periódicos. Lo viral, lo que se propaga como un virus, ha sustituido a lo veraz que ya nadie está seguro de lo que es verdadero. Se convierte en viral cualquier parida, cualquier calumnia. Arturo Pérez-Reverte dijo que la España que sentó en el Congreso a ese joven llamado Rufián merece irse al carajo. Pero es lo que se lleva y triunfan los textos hiperbólicos y demagógicos, los análisis equivocados que se aceptan como si fueran exactos, los linchamientos al enemigo, el escrache a los disidentes.

Los de Podemos tienen sus sedes en los platós y en las redes sociales, les dan 100 vueltas a los otros partidos. Doblan en seguidores al PP y al PSOE. La Red es su campo de juego, y como en el fútbol también se presencian en vivo y en directo sus zancadillas y lesiones. Su lucha interna emerge en los hashtags. Quizás por primera vez en la Historia, el izquierdismo aventaja, en la utilización de la propaganda, a la derecha. Hasta la aparición de internet las luchas sociales se desarrollaban en los libros y en los periódicos y eran más activos los agitadores de la reacción ante los motines y las revueltas obreras. No hay más que recordar los textos de Flaubert contra la Comuna: «No siento ningún odio por los de la Commune, por la sencilla razón de que no siento odio por los perros rabiosos. Está en sus estertores, es la última manifestación de la Edad Media. La Commune rehabilita a los asesinos».

Cuando la oratoria ha sido desplazada por el micromensaje y el titular, los nativos arrollan a los analógicos y se acabó la oratoria para todos. Hubo un tiempo áureo en el que a la tribuna de las arengas se subían para cautivar a la gente los grandes oradores que habían aprendido retórica en la academia de Molón de Rodas, que fue maestro de Julio César y de Cicerón. El arte de la persuasión por medio de la palabra tuvo su esplendor en la Asamblea de los jacobinos. Hoy no se echa de menos a los picos de oro. Además no hay que mostrar la verdad desnuda sino en camisa, como dijo el clásico.

Hoy la verdad es menos fuerte que la creencia. Cuando Pilatos le preguntó a Jesús si era rey, Jesús le respondió: «Por eso nací, para dar testimonio de la verdad». Pilatos replicó: «¿Qué es la verdad?», y después de decir esto salió. Voltaire escribe que es una lástima que Pilatos se fuera porque quizás le hubiera respondido que la verdad es una palabra abstracta que la mayoría de los hombres usan con indiferencia en sus libros, por equivocación o por mentir. Pilatos podría haber inventado la posverdad 200 años antes de que se descubriera que las verdades sólo son probabilidades distorsionadas por las creencias.

Fuente:
http://www.elmundo.es/opinion/2016/12/28/5862cef322601d34578b461f.html

domingo, 20 de marzo de 2016

VIRALES

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Hay una infinidad de ocurrentes motivos gráficos de opinión y denuncia en la red que, irremediable, se pierden. El ingenio apuesta a una postura crítica que se hace viral y garantiza mejor el anonimato del apostador. Hemos perdido muchas piezas alusivas a la situación política, por ejemplo, que tienen un poder de transmisión impresionante, desechando las más vulgares y perniciosas. Imposibles de guardar todas, intentaremos hacerlo con algunas. No sabemos cómo indexarlas, pues, ¿bastará con "motivo gráfico", "iconografía", "opinión de redes", "opinión viral"? ¿Cómo hallarlas con prontitud? Quizá probando con "humor de redes". Por cierto, que el pendón - foráneo - es elocuente. Pudiera servir para el ejercicio jurídico de algún estudiante novel, por ejemplo. Elocuencia que es desafío público y abierto. 
La otra pieza, muestra la severidad con la que es juzgada la Fuerza Armada. Acaso, ninguna encuesta puede dar cuenta de una opinión que se generaliz - irremediable - en el contexto de un régimen perverso.
LB