Simplicidad ultraizquierdista
Luis Barragán
Naturalmente, el consabido triunfo presidencial de Mauricio Macri ha suscitado toda suerte de comentarios. Por lo pronto, lo creemos el quiebre inicial de todo un proyecto político continental que ha contado – nada más y nada menos - con una transnacional de la desinformación, como Telesur. Empero, hay opiniones deplorables que nos remiten al atraso de una dirigencia que reclama su vigencia al transitar el nuevo siglo, supuesto escenario de realización de las más caras conquistas democráticas.
Tarek William Saab, el flamante Defensor del Pueblo, cuyo nombramiento fue fruto de las maniobras parlamentarias del oficialismo, expresamente señaló: “Macri recibió orden de Estados Unidos para tratar de dividir Mercosur”. Nada original, cierto, la sentencia guarda una correspondencia con la simplicidad de una ultraizquierda que, al ejercer el poder en Venezuela, no explica y jamás explicará el inmenso fracaso de su gestión (y sugestiones).
En los tiempos de nuestra militancia juvenil, sobre todo cuando mediaba el bachillerato impactado por la polémica nacionalización del petróleo, los más alborotados adversarios del marxismo nos acusaban de serviles y obedientes al imperialismo. Hasta el gusto musical de moda, con la pugna del disco-music y la salsa, siempre que fuese ajeno, lo interpretaban como expresión de una docilidad ciega a los intereses del norte.
En nada nos sorprendió, con ocasión de un debate parlamentario, que nos dijesen que Washington llamó al teléfono para instruirnos sobre las intimidades de algún problema fundamental del país que ventilamos, aún cuando – por decir lo menos – nuestras deudas y posturas en nada abonaban a una condición de agentes de la CIA. Imagínese el amable lector tamaña estupidez, propia de una degeneración banal de la discusión política, capaz de desconocer sus complejidades y de suponerla producto de una vulgar tarifa de oportunidad.
El Defensor del Pueblo, flamante Defensor del Pueblo en la era de una - antes impensable - sistemática, como sofisticada violación de los derechos humanos, además, supuesto poeta, susceptible de hallar las palabras que necesita, despacha tamaña sandez, pero ésta, concluimos, es parte de la tradición, de su formación ideológica y tradición política. Así las cosas, ejemplifica e indica la urgencia de reconquistar toda la riqueza, hondura y matices de la polémica pública: la modernización política tan criminalmente postergada.
Fuente:
http://www.diariocontraste.com/simplicidad-ultraizquierdista-por-luis-barragan-luisbarraganj/
Referente: http://www.noticierodigital.com/2015/11/saab-macri-recibio-orden-de-eeuu-para-dividir-mercosur/
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martes, 1 de diciembre de 2015
jueves, 31 de julio de 2014
CUADERNO DE BITÁCORA
Mediante una ley, promulgada en 1971, todos los bienes, instalaciones y
equipos de las empresas transnacionales del petróleo pasarían a la
nación al vencerse las concesiones en 1983. Nacionalizado el gas por el
presidente Caldera, todo apuntaba a un consenso básico para que se
produjera la petrolera. El presidente Pérez, entrante, nombró una
comisión presidencial para estudiar la materia en 1974, de una
extraordinaria amplitud y pluralismo. La única diferencia fue el otrora
famoso artículo 5° del Proyecto de Ley: totalmente estatal o la admisión
de la participación privada, con la que concordó Fedecámaras. El
presidente Pérez asumió la responsabilidad de las empresas mixtas,
levantándose un estupendo debate en el país que tuvo como centro de
atención el que dio el Congreso de la República que contaba con voces
autorizadas en la materia, en ambas cámaras. Fue una discusión nacional
que ahora es escasa, cuantitativa y cualitativamente hablando, donde no
hubo fuerza política, corriente ideológica ni sector social excluido. El
29 de agosto de 1975 es promulgada la Ley: en un breve período, pasamos
de la Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de
Hidrocarburos (30/07/1971), desarrollando los supuestos constitucionales
de la Carta de 1961 y de la Ley de Hidrocarburos de 1943, a la Ley que
Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos
(29/08/1975), fruto de los planteamientos elevados por la Comisión
Presidencial de la Reversión Petrolera. Añadía el aludido artículo 5°:
“"En casos especiales y cuando así convenga al interés público, el
Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán, en el ejercicio de
cualquiera de las señaladas actividades, celebrar convenios de
asociación con entes privados, con una participación tal que garantice
el control por parte del Estado y con una duración determinada. Para la
celebración de tales convenios se requerirá la previa autorización de
las Cámaras en sesión conjunta, dentro de las condiciones que fijen, una
vez que hayan sido debidamente informadas por el Ejecutivo Nacional de
todas las circunstancias pertinentes”. Al día siguiente, es creado
Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), ahora constitucionalizado (1999),
bajo la presidencia de Rafael Alfonzo Ravard, orientada al más alto
nivel por el ministerio de Energía y Minas, antes Minas e
Hidrocarburos.
“… Una vez terminado el almuerzo, cuando íbamos a tomar el ascensor, le dí al Presidente Caldera mi opinión sobre a conveniencia de nombrar una gran comisión para estudiar la nacionalización de la industria petrolera. Incluso, le propuse la designara él: ‘Así podríamos decir que la nacionalización se inició en su período y terminó en el mío’. No lo hizo. Entonces yo nombré la gran comisión al asumir la Presidencia de la república (SIC)”. Así lo señaló Carlos Andrés Pérez (en: Alfredo Peña, “Conversaciones con Carlos Andrés Pérez”, Editorial Ateneo de Caracas, 1979: 74).
Volante apenas sobreviviente de la etapa y ambientación nacionalizadora del petróleo, a mediados de los setenta del XX. Así como hicimos una implícita referencia a los consensos propiciados por entonces, administradas las diferencias, que ameritan de la inevitable conjunción del historiador con el economista y el politólogo para estudiar tan inédito período, ahora, explícitamente, señalamos la necesidad de estudiar el fenómeno estrictamente político que supuso la aludida etapa. El volante en cuestión es moderado, proveniente de la instancia reorganizadora del gremio estudiantil de la UCV. Hubo una intensa propaganda en la que, específicamente, destacó el ultraizquierdismo. Por ahora, contextualizándonos, se nos ocurren dos fuentes para una adecuada aproximación: “Los ultrosos” de Radamés Larazábal (Caracas, 1978) y “Así se iniciaron nuestras luchas” de varios autores (Caracas, 2010), donde se puede apreciar un poco la conformación, ideas y conductas del sector político.
LB
Reproducción: Sesión inicial de trabajo de la comisión presidencial ya citada. Fuente: revista Resumen, Caracas, aunque traspapelamos la data. Presumimos la gráfica de 1974, tomada en los espacios Parque Central. Y volante aludido.
“… Una vez terminado el almuerzo, cuando íbamos a tomar el ascensor, le dí al Presidente Caldera mi opinión sobre a conveniencia de nombrar una gran comisión para estudiar la nacionalización de la industria petrolera. Incluso, le propuse la designara él: ‘Así podríamos decir que la nacionalización se inició en su período y terminó en el mío’. No lo hizo. Entonces yo nombré la gran comisión al asumir la Presidencia de la república (SIC)”. Así lo señaló Carlos Andrés Pérez (en: Alfredo Peña, “Conversaciones con Carlos Andrés Pérez”, Editorial Ateneo de Caracas, 1979: 74).
Volante apenas sobreviviente de la etapa y ambientación nacionalizadora del petróleo, a mediados de los setenta del XX. Así como hicimos una implícita referencia a los consensos propiciados por entonces, administradas las diferencias, que ameritan de la inevitable conjunción del historiador con el economista y el politólogo para estudiar tan inédito período, ahora, explícitamente, señalamos la necesidad de estudiar el fenómeno estrictamente político que supuso la aludida etapa. El volante en cuestión es moderado, proveniente de la instancia reorganizadora del gremio estudiantil de la UCV. Hubo una intensa propaganda en la que, específicamente, destacó el ultraizquierdismo. Por ahora, contextualizándonos, se nos ocurren dos fuentes para una adecuada aproximación: “Los ultrosos” de Radamés Larazábal (Caracas, 1978) y “Así se iniciaron nuestras luchas” de varios autores (Caracas, 2010), donde se puede apreciar un poco la conformación, ideas y conductas del sector político.
LB
Reproducción: Sesión inicial de trabajo de la comisión presidencial ya citada. Fuente: revista Resumen, Caracas, aunque traspapelamos la data. Presumimos la gráfica de 1974, tomada en los espacios Parque Central. Y volante aludido.
lunes, 4 de julio de 2011
CONSTATACIÓN

Necropolítica: el ultraizquierdismo consumado
Luis Barragán
El ultraizquierdismo recibió la más enfática condena de Vladimir Lenin, aunque fue llave maestra de los esplendores de la revolución cubana en el continente. Tardíamente, cuando lo creímos superado, galopó sobre los lomos de la llamada antipolítica, confundiéndose ambos fenómenos.
No olvidamos que la “política del muertico” fue objeto de una vehemente denuncia de Radamés Larrazábal, a finales de los setenta, en un breve, conciso y sustancioso ensayo sobre el ultraísmo. Bastaba con una víctima fatal para desatar la ira callejera y dar al traste con alguna táctica o estrategia coherente, propulsada por los partidos marxistas de tradición.
El socialismo del siglo XXI ha logrado victimizarse en incontables ocasiones, incluyendo toda la estridencia en torno al fiscal Danilo Anderson, únicamente útil para la calculada agitación gubernamental. Y, creyendo en la versión presidencial, paradójicamente el ultraizquierdismo tiene en Hugo Chávez una ocasión decisiva y, acaso, definitiva, para innovarse de acuerdo a sus estrategas comunicacionales que aún buscan despejar algunas claves de la novísima etapa discursiva en ciernes.
Ojalá no ocurra nada y Hugo siga con vida, pues, rechazamos el morbo – por decirlo de alguna manera – de izquierda o derecha. Sin embargo, la necropolítica es una protagonista antes insospechada de la década, necesaria de derrotar urgentemente, como la propia cultura de la muerte que la parió.
Fuente: www.medios24.com
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martes, 30 de noviembre de 2010
de la falsa acuñación

Una enfermedad senil
Luis Barragán
El ciudadano presidente nacional del gobernante PSUV no exhibe – precisamente – una argumentación ideológica que, por lo menos, guarde alguna correspondencia con la revolución que dice propulsar. Empleando los lugares comunes que, por ironía, ya dejaron de serlo, etiqueta y llama la atención sobre la más desavisada aún opinión pública en torno a las fuerzas que se medirán dramáticamente en el parlamento. Resumen de toda bondad, la autocalificación es un grito de guerra: representan a la ultraizquierda a la que, por si faltara poco, se le pide una mayor radicalización, frente a la maldita ultraderecha que no se rinde más por comprensión o piedad de aquellos que por los cañonazos recibidos.
Ahora resulta que el suscrito, modesto parlamentario electo, suplente por el estado Aragua, pertenece a las más pura expresión reaccionaria que, para rematar, es hasta clásica manifestación de los llamados “wasp”. Nomenclatura de ocasión, el ideólogo y romántico guerrillero de juventud, autor de pésimos panfletos traumáticamente breves y cobrador puntual de sus marciales quincenas casi toda la vida, no sabe qué diablos es el ultraizquierdismo. Empero, sus colaboradores sabedores del asunto, lo celebran porque equivale a eso que llaman la antipolítica, y que Chávez Frías explotó y explota hasta la saciedad, motor de todas sus ambiciones.
En la red de redes hay textos completos de Vladimir Lenin sobre el izquierdismo como enfermedad infantil del comunismo, aunque algún día será más fácil de hallar aquel folleto de Radamés Larrazábal sobre los ultrosos de finales de los setenta. Bastará con leer uno y otro para descubrir la enfermedad senil del régimen que, mediante frases tan infelices, trata de sobrevivir a toda costa.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/11/una-enfermedad-senil/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=714391
Ilustración:
Lenin, según Daniele Panebarco
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