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lunes, 6 de abril de 2020

GANAR LA SOLIDEZ EN TIEMPOS DE REAL O APARENTE DISOLUCIÓN

De la sociedad civil en tiempos de pandemia
Luis Barragán

La consabida cuarentena se ha convertido en una muy engañosa tregua para el conflicto  universitario, bajando la temperatura a una polémica que tampoco la había ganado en sectores que aún apuestan por una resignación glacial.  Agravados los posibles escenarios, el asunto sigue pendiente.

El plazo para reordenar electoralmente a las universidades públicas y autónomas, esperando otras vías para las privadas, según el arbitrario oficioso,  oficialista y oficial, está vigente y, lo que es peor, es susceptible de toda suerte de manipulación negociadora. No imaginamos la angustia de los oportunistas de la hora que dudan  ante la  supervivencia o no del régimen, para obrar y celebrar en consecuencia.

Por cierto, la universidad venezolana ha sufrido trágicamente el coronavius, por lo que ya sabemos de contaminados y de muertos, hasta nuevo aviso. Relegados sus cursantes y egresados en el área de la salud, igualmente reprimidos hasta por reclamar una gota de gasolina para atender a sus pacientes,  muchos menos los investigadores han sido convocados por la usurpación que, además, emplea al huésped indeseable para un llamado a la unidad nacional insincero y traidor que hace mella en varios núcleos de la oposición nominal.

Excepto que CONATEL torpedeé la iniciativa, Aula Abierta, legítima expresión de la sociedad civil organizada, ha planteado y propuesto un proyecto de Ley Orgánica de Universidades tan necesario de conocer, discutir e impulsar con la intensidad que la coyuntura permite. Ofrece una alternativa específica y concreta que significa ganar tiempo para una discusión extraordinariamente necesaria que conceda toda la sensatez política a un problemario tan complejo y para el cual debemos tener una exacta e indispensable  la voluntad ciudadana.

La iniciativa legislativa ejemplifica muy bien una faceta a cumplir por la sociedad civil y a la cual debe estar atenta la Asamblea Nacional, aún en medio de todos los peligros que la asedian.  Nada más propicio el receso forzado para que la universidad, reflexionándose en un contexto del cual no podrá escapar por demasiado tiempo, actúe – al menos – digitalmente para los días que serán impostergables: los que diriman su propia existencia.

lunes, 16 de marzo de 2020

AJEDREIDAD

Inusitada arma política: coronavirus
Luis Barragán

Desde hace varias semanas atrás, los venezolanos hemos prestado atención a las iniciativas implementadas  en  otras latitudes ante la  propagación del llamado coronavirus (COVID-19). Observamos las rápidas y organizadas medidas, por cierto, avisando de la propia existencia de un Estado, en contraste con un régimen que inicialmente intentó decretar la confianza que, simplemente, nadie le tiene.

Todos sabemos cuáles son nuestras condiciones sanitarias, la escasez y el encarecimiento  de medicamentos, equipos médicos y complementos nutricionales, por no  invocar el trauma de la  energía eléctrica y el agua potable. Hay enfermedades que alguna vez superamos,  volviendo bajo la rigurosa censura de la usurpación, sin que sepamos de cifras, tendencias y soluciones; e, incluso, desde la escuela de Medicina Luis Razetti (UCV), el estudiantado demanda la publicación del correspondiente boletín epidemiológico que revele las cifras reales para adoptar las medidas más adecuadas en torno al control y prevención del CIVID-19, ejemplificado un acto de responsabilidad ciudadana.

Absolutamente previsible,  Tarek William Saab  inculpa a la oposición por  todo aquello del embargo y las sanciones y, seguramente, tratará de engordar la diligencia en la que se ha empeñado Maduro Moros ante la Corte Internacional Penal de la cual, por cierto, poco se sabe; por lo además, entendemos,  el sector salud no ha sido afectado por las medidas adoptadas por otros países, pues, ha  informado el presidente Guaidó sobre las vacunas de los Programas Especiales de Sarampión y Difteria de 2019 y 2020, implementados con fondos estadounidenses.  O, un poco más creativo, Henri Falcón solicita una tregua y un diálogo nacional intentando darle sintonía política al sector que representa y compite con otros en una órbita indeseable para las grandes mayorías.

Le toca a la sociedad civil organizarse en todo lo posible para evitar el contagio, seguir las orientaciones de los especialistas y, definitivamente,  confiar en Dios, anunciando otra y también  distinta  experiencia de supervivencia, en  medio del marasmo humanitario.  Acierta el diputado Omar González al exigir la inmediata protección para los médicos que cumplen con la más elemental responsabilidad de alertar respecto a la situación actual o eventual del coronavirus en Venezuela, pues, se disparan rápido los resortes de la (auto) censura y de  la represión, como si bastaran para detenerlo o doblegrlo.

Mil veces comprobado, nadie duda del carácter malévolo de esta dictadura que calcula y jura las ventajas que puede obtener del asunto, comenzando por el siempre deseado toque de queda, parálisis, inmovilismo y resignación del país que lo rechaza y protesta, dándole ocasión para cualesquiera maniobras que despacha Miraflores,  sin el menor rubor, y aún en las peores circunstancias. Luego, el COVID-19 funge como una inusitada arma política que está más acá, por su brutalidad, de las reflexiones suscitadas por la  biopolítica y sus derivados.

16/03/2020:
https://www.lapatilla.com/2020/03/16/luis-barragan-inusitada-arma-politica-el-coronavirus/
https://apuntoenlinea.net/2020/03/16/luis-barragan-inusitada-arma-politica-el-coronavirus/?doing_wp_cron=1584375952.2300209999084472656250
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-inusitada-arma-politica-el-coronavirus/
https://theworldnews.net/ve-news/luis-barragan-inusitada-arma-politica-el-coronavirus

CORONAVIRUS: SOCIEDAD CIVIL

De cierta inversión del principio de subsidiariedad
Luis Barragán

Un elevado porcentaje de la población, no accede a las redes digitales. Empero, de una forma u otra, está mínimamente informada de la pandemia.

La respuesta social, al menos, en las zonas metropolitanas, es de extrema cautela. Intuimos y sentimos que no existen los recursos necesarios, institucionales y materiales, como se evidencia en otras latitudes, con un mínimo de organización responsable, para afrontar el coronavirus, aunque tensamos el arco entre las escenas del "Nessun dorma"  de Turandot, interpretado por un tenor espontáneo para levantar el ánimo del vecindario en Italia y la resistencia de los llamados chalecos amarillos frente a la cuarentena, en Francia.

La sociedad civil organizada y los partidos políticos de la oposición, agotan sus mejores esfuerzos por orientar a los venezolanos, a través de sendas campañas electrónicas.  Estudiantes, docentes, profesionales o especialistas, aportan su tiempo para orientar a la ciudadanía y, particularmente, Vente Venezuela ha tenido por empeño una tarea de divulgación personal y digital que también contrasta con la sola asunción del fenómeno, por el régimen, como propio de la seguridad y defensa de la nación.

Habrá ocasión para hacer el necesario y exhaustivo balance de esta otra experiencia de supervivencia de los venezolanos, pero – sin duda alguna – no basta con la militarización del problema. Por ello, a pesar de la disparidad de los recursos disponibles, opera una cierta inversión del principio de subsidiariedad: proporcional y crecientemente, con todas  las limitaciones, la ciudadanía sustituye en importante medida el papel que le corresponde al Estado o a quienes lo dirigen de facto.

Una nota esencial es la de jamás generar pánico en la población, como lo ha observado recientemente Víctor Maldonado. Ante las circunstancias más difíciles, serenidad y equilibro, ya referido por María Corina Machado en un video sobrio, responsable y directo.

domingo, 22 de abril de 2018

ESEQUIBACIÓN

IDEF y FIM: un importante documento
Luis Barragán


Pocos días atrás, el Instituto de Estudios Fronterizos (IDEFV) y el Frente Institucional Militar (FIM), suscribieron un importante manifiesto en defensa del Esequibo.  La consabida y pavorosa crisis que nos aqueja, no autoriza a soslayar la grave situación planteada al este de una República que, por cierto, deseamos que sea tal.

Destaquemos,  los especialistas coinciden en un diagnóstico necesario de reivindicar ante las inventivas, falsificaciones y confusiones de un régimen negligente que, por ejemplo, ha insistido en la exclusiva y artera conspiración de una de las transnacionales del petróleo, soslayando a la otra que tiene por origen un país con el que ha hipotecado nuestros recursos naturales, a propósito de los intereses que emergen – novedosos -  de la Fachada Atlántica.  Insólito, todavía recordamos una nota de protesta decidida y glosada por el ex - canciller Maduro Moros, destinada a la Exxon Mobil, en lugar del gobierno de Georgetown.

E, igualmente, a través del didáctico documento en cuestión, denuncian la violación del Acuerdo de Ginebra por la vecina Guyana que ha otorgado sendas concesiones, realizando actos y actividades en el Territorio Esequibo y sus aguas marinas. Proponiendo el inmediato desalojo, así como la impugnación de la conocida remisión del caso a la Corte Internacional de Justicia, aspiran a la “reivindicación jurídica del  Territorio Esequibo o Guayana Esequiba como el Estado Bolivariano de Venezuela: MANUEL PIAR, todo ello en salvaguarda
de la Justicia, el Honor Nacional y la Paz Internacional”.

De nuevo, la sociedad civil organizada, incluyendo a los profesionales de las armas en situación de retiro, planteando el problema, impide que sea obviado, traspapelado o diluido en el marco de otros parecidos, en el extenso abanico de nuestras emergencias. En lo personal, no concebimos la existencia de organizaciones, incluso, partidistas, que no expresen sus inquietudes al respecto o se entretengan con el asunto, acaso, como un divertimento privado o presto a otros fines.

Por lo demás, la sola manifestación de entidades tan importantes como el IDEF y el FIM, en tiempos de normalidad democrática, hubiese obligado a las instituciones del Estado a responderles, abriendo sus puertas para un trabajo provechoso y compartido. Por lo menos, desde la Fracción 16 de Julio de la Asamblea Nacional, nos motivan a seguir el camino en la defensa de la integridad territorial, sabiéndola una tarea de toda la ciudadanía.

23/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/23/idef-y-fim-un-importante-documento-por-luis-barragan/
https://venezuelaunida.com/idef-y-fim-un-importante-documento-por-luis-barragan/
Brevísima nota LB:  Por cierto, agradecido con el general (r) Oswaldo Sujú por su audio en WhatsApp.

domingo, 4 de febrero de 2018

DESTRUCCIÓN DE UNA HERENCIA

Sociedad civil y Esequibo
Luis Barragán

Es necesario decirlo de un modo directo y tajante: si no fuese por la sociedad cvil organizada, el problema del Esequibo hubiese perdido importancia, jerarquía y significado. Mientras que al poder establecido le importó un bledo, desde el instante mismo de su ascenso, respondiendo por inercia a la Política de Estado que heredó hasta destruirla, diferentes entidades de la llamada sociedad intermedia, mantuvieron viva una justa causa histórica, incluyendo la propia vivencia en tierras eequibanas.

Disculpándonos por cierto tono personal, con la arbitraria destitución administrativa de la otrora diputada María Corina Machado, quien planteó sostenidamente el problema y organizó principalmente el inédito viaje de los parlamentarios allende el río Cuyuní en 2013, prácticamente la materia quedó desierta con la salvedad de algunas voces que la mantuvimos en pie y forzamos la comparecencia de Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional para un largo e inútil monólogo, como el de 2015. Uniéndolo al Proyecto de Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica, promovimos el de la estadidad esequibana y el de la reforma parcial a la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, sin éxito alguno debido al control oficialista de la cámara.

Después de los comicios del 6-D, persistimos en el asunto y todo fue posible por la decidida y desprendida cooperación de los sectores académicos, profesionales y activistas, mediante numerosas jornadas de trabajo. Hubo especialistas y organizaciones que no consiguieron cupo en la Comisión Permanente de Política Exterior de la Asamblea Nacional, también importa decirlo con franqueza, que ayudaron a la elaboración permanente de una respuesta que nos llevó, por ejemplo, al esfuerzo editorial, como el de “La cuestión Esequibo”, publicado por la Universidad Metropolitana y propulsado fundamentalmente por insignes profesores de la Universidad Simón Bolívar.

Mi Mapa Incluye Nuestro Esequibo, el Instituto de Estudios Fronterizos (IVEF), ONSA y, ahora, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI), ofrecen el testimonio de un trabajo de cooperación extraordinaria para la comprensión y resolución del problema. Evidentemente, la situación contrasta con una cancillería desprofesionalizada que no tiene el menor gesto de humildad para solicitar la oportuna orientación de los expertos, como – de un modo u otro – lo han tenido partidos como Vente Venezuela y la Fracción 16 de Julio que jamás ha improvisado sus posturas en este u otro ámbito.

La propuesta de declaratoria de inaplicabilidad, a propósito de la remisión del caso esequibano a la Corte Internacional de Justicia por el Secretario General de las Naciones Unidas, está planteada por la Fracción 16 de Julio en correspondencia con las entidades citadas. Ilustra la necesidad y posibilidad de un reencuentro con la ciudadanía que, en el caso concreto del Esequibo, ha mantenido en pie el asunto, en medio de las más duras circunstancias.

domingo, 12 de noviembre de 2017

ALLANAMIENTO UNIVERSAL

Fuero alguno
Luis Barragán

El obsceno desconocimiento de la inmunidad parlamentaria del diputado Freddy Guevara, marca de nuevo un precedente y señala un camino seguro para la sociedad civil organizada. Así, el desafuero no constituye un episodio anecdótico y adicional a los ya conocidos.

Además de   escarmentar, advertir y aleccionar al país con la medida, tratamos de modalidades distintas a las históricamente conocidas en el ámbito de los allanamientos de décadas cada vez más remotas. Así como, poco tiempo atrás, una medida pretendidamente administrativa se llevó por el medio la curul  de María Corina Machado, facilitando el ascenso de un suplente que así fundaba mejor su vocación colaboracionista y traidora, ahora, un cuerpo distinto a la Asamblea Nacional, de nula legitimidad y calificación, se lleva por el medio el asiento de Guevara, forzado a refugiarse en la embajada de Chile en Caracas.

Consabido, hablamos de prerrogativas o privilegios que no tienen carácter personal, perteneciéndoles al cuerpo asambleario para facilitar su desempeño. En alguna medida, semejante a las prerrogativas o privilegios sindicales, por ejemplo, que ayudan al mejor desenvolvimiento gremial, sobre todo al disentir o confrontarse con el patrono y con el Estado, hoy, la misma cosa.

Resulta impensable que no haya garantías para que un sindicato o gremio profesional, otro ejemplo, exija y discuta un contrato colectivo, quedando sus representantes a la merced de sus poderosos interlocutores.  Así como existen los naturales fueros parlamentarios en toda sociedad democrática, también es natural que los haya en otros ámbitos del quehacer social, en un Estado Constitucional, pues, los pseudoconstitucionalistas del régimen no logran explicar una radical igualación, desamparando – en su nombre -  a los testigos judiciales que merecen ser protegidos, mientras que los altos y medianos funcionarios de la dictadura gozan de la protección concedida por el Código Orgánico de Procedimiento Penal, dejando muy atrás las antiguas y meritorias fórmulas conocidas, como las averiguaciones de nudo hecho, pretendiendo alcanzar – equiparándose - al diputado que tiene por amparo nada más y nada menos que el artículo 200 de la Constitución de la República.

El camino anunciado por el desafuero reciente del diputado Guevara, no es otro que el del desconocimiento formal de toda representación sindical o gremial. No habrá garantía alguna para una sociedad que, al luchar por su misma supervivencia, debe contar con las herramientas necesarias o indispensables.

13/11/2017:
http://www.diariocontraste.com/2017/11/fuero-alguno-por-luis-barragan-luisbarraganj

sábado, 4 de noviembre de 2017

DE LO DEMASIADO SABIDO

Temario
Luis Barragán

La mayor represión ejercida por las dictaduras, aunque no vomite inmediatamente la sangre de sus torturas, reside en el debate público. La obsesión está en reducirlo al máximo, banalizando los más variados aspectos de la vida ciudadana que buscan copar y controlar. No obstante, por muy subterráneo que sea el drama, éste tiende a reventar en un amplio e, inmediatamente,  insoluble temario.

Hambre, inseguridad personal, hiperinflación, desempleo, insalubridad,  decrecimiento y quiebra económica, deserción estudiantil, retraso tecnológico, entre otros, son aspectos que cobran toda la amargura en el ámbito doméstico, trazando el sendero de la desesperación. Además, la censura y el bloqueo informativo, aparentan, sólo aparentan, la simplicidad de una vida pública en la que únicamente destaca la voz del poder establecido, por siempre efímera, al lado de la complejidad de los regímenes democráticos que hacen visibles y palpitantes los problemas que compiten entre sí para llamar la atención y retar a las instituciones.

Los regímenes de fuerza tienden a ser cada vez de más fuerza, en una dinámica que no tarda en dar alcance a sus cabecillas, en los capítulos postreros, intentando atajar esos temas en los que se reconoce todo un país, conmoviéndolo. Se resignan al inevitable enunciado, a las quejas de una población que busca destinatarios, cortándole toda posibilidad de reivindicación, pues, una cosa son los estudios de opinión y muy otra la posibilidad de solventar todas y cada una de las situaciones que, por profundas y amplias, interpelan la existencia misma del Estado.

Vale decir, quejarse es diferente a actuar, por lo que la dictadura allana, elimina o distorsiona toda la institución capaz de procesar y de responder a las demandas. A guisa de ilustración, todo el mundo sabe que los venezolanos pasamos hambre, pero no es posible abrir un canal de ayuda humanitaria, indagar y alcanzar cifras precisas para la propuesta de alternativas realistas, procesar penalmente a sus responsables, y, menos, acorde a la Constitución, apuntar a la soberanía y  a la seguridad alimentarias; corriendo un inmenso y definitivo peligro la autonomía y la universidad misma en Venezuela, pueden aparecer focos de descontento, mas, lo importante para la dictadura es que los gremios estudiantiles y docentes, las autoridades y el personal administrativo, no concuerden siquiera en el diagnóstico, promoviendo acciones cada vez más contundentes que los relacionen con los partidos y el resto de la sociedad civil organizada; o que la industria petrolera, quebrada, sea objeto de la contraloría ciudadana y de la militante denuncia, escondida en la mar de sus complejidades y secretos, impidiendo el solo planteamiento de respuestas novedosas.

Luego, el asunto no reside en conocer y padecer los problemas, sino en articular a todos los agentes del cambio por el inevitable camino de la política a reivindicar, la que va más allá de los fuegos fatuos de un estudio de televisión o de las redes sociales que tienden cada vez más a acentuar el narcisismo.  Por lo pronto, no se entiende a un partido que sea tal, desligado de todos los ámbitos y vicisitudes sociales que llaman a un compromiso real de movilización, pues, luce distinto, yendo más allá del habitual entrampamiento electorero, el que denuncia y acuerda acciones reales y concretas para revertir la hambruna, defender a la universidad o la industria petrolera, portadores de un temario específico y desafiante.

06/11/2017:
http://www.diariocontraste.com/2017/11/temario-por-luis-barragan-luisbarraganj

jueves, 28 de septiembre de 2017

DE LA ESTRUCTURA DE INCENTIVOS

Cuando le dejamos el camino libre a los políticos
Alejandra Martinez 

La sociedad civil abandonó la política y ha dejado el camino libre a los partidos políticos. En la oposición al régimen dictatorial que hoy sufre Venezuela, convergen un sinfín de tendencias de todo el espectro político, cada una con mayor o menor fuerza: desde la izquierda trotkista, el revisionismo crítico del régimen, la centro-izquierda y la socialdemocracia, la democracia liberal e incluso, una minúscula derecha nacionalista. Sin embargo, entre tantas tendencias políticas e ideológicas  ? muchas incluso opuestas y enfrentadas entre sí  ?  no se ha logrado siquiera una alianza táctica o un frente amplio en contra de la dictadura, lo que ha hecho que la oposición política sea una suerte de archipiélago, que la dictadura aprovecha a su favor. Los políticos de la MUD, el sector mayoritario de la oposición, parecieran estar en una contradicción permanente con respecto a lo que dicen y a lo que hacen: entrampados en la incoherencia y en un discurso que en algún momento exageró las expectativas de un electorado y de la opinión pública prometiendo varias veces la salida definitiva del régimen dictatorial, pero que al final terminó suplicando las migajas que les ofrecieron los esbirros de la dictadura en una negociación, hasta hoy infructuosa, y que gran parte de la ciudadanía interpretó como una traición.

Para nadie es un secreto que la MUD, los partidos y dirigentes que la componen, han cooptado por completo a todo el movimiento opositor, despojándolo incluso del peso determinante que otrora (hablamos antes del surgimiento de la MUD, en 2008), tuviera la Sociedad Civil, conformada por Fedecámaras, la Corporación de Trabajadores de Venezuela, en algún momento el tren gerencial de PDVSA, las universidades autónomas y privadas, el movimiento estudiantil y medios de comunicación como Globovisión y RCTV. Esta aniquilación de la sociedad civil en la toma de decisiones políticas, fue parte de un plan deliberado de los partidos políticos por re-capitalizar al electorado y constituirse como una verdadera opción electoral, después de más de una década de anti-política y bajísima participación en las urnas, que el país venía arrastrando desde inicios de los años 90 hasta inicios del nuevo milenio.

Ahora, desde la distancia de los años, puede ponderarse que este fue un cambio de estrategia válido y acertado para el momento, después de los fracasos estrepitosos del golpe de abril de 2002, el paro petrolero y el desmantelamiento de PDVSA, la abstención en las legislativas de 2005 y el cierre de RCTV. Tampoco puede negarse que los réditos de este “resurgimiento” de los partidos políticos en la vida pública venezolana a finales de la década pasada   ? específicamente a partir de las regionales de 2008 ?  consolidó una opción electoral que poco a poco fue creciendo hasta lograr el éxito rotundo de 2015, cuando se ganó por una mayoría abrumadora el Poder Legislativo de la república.

Muchos tuvimos claro que una vez consolidada una mayoría electoral de la oposición, el régimen tendería a la radicalización y al afianzamiento del modelo comunista de sus mentores cubanos y que, por ende, sus costos de salida aumentarían. Otros, dentro de esta “oposición institucionalizada” pensaban ingenuamente que con sólo tener una mayoría electoral, el régimen se vería obligado a negociar un consenso para alternarse el poder y enrumbar el país hacia una transición democrática que comenzaría con las elecciones presidenciales de 2019.

Pero la dictadura venezolana entiende perfectamente la estructura de incentivos bajo la cual funcionan los políticos de la MUD: con premios de consolación a corto plazo. El político de la MUD, por definición, no piensa en el largo plazo sino en lo que puede tomar ahora, aunque le termine costando su propia existencia (inhabilitaciones, prisión y exilio). Por esa razón, un curul, una gobernación, una alcaldía, una concejalía, etc., a pesar de no ser poder real, representan otorgamiento de recursos y la posibilidad de seguir construyendo liderazgos (el eufemismo es “conquista de espacios”). Desde las negociaciones de 2004, con la implantación de la tesis del “apaciguamiento”, la oposición institucionalizada se ha conformado con el “second best”, que no son más que ciertos espacios de existencia concedidos por la dictadura, lo cual en un momento se justificó bajo el argumento de no tener una mayoría electoral ni apoyo internacional, pero que ahora revela una inexistente vocación de poder y una incapacidad para enfrentar a la dictadura cada vez que sus costos de salida aumentan. En ese sentido, como estos políticos son la voz cantante dentro de la oposición y hablan en nombre de todas sus fuerzas vivas, necesariamente la estrategia es dictada por ellos y obedece directamente sus intereses.

Quien crea que la oposición venezolana actúa por el único fin de la libertad en Venezuela, ve la vida de una forma inocente. En la oposición venezolana confluyen muchísimos intereses: tantos intereses, como individualidades la componen. Es por ello que nuestro reto como sociedad civil no es imponerles un fin único (eso es una práctica totalitaria), sino lograr de la mejor forma posible la articulación de todos esos intereses con los menores costos a largo plazo. Para ello, es completamente necesario que existan pesos y contrapesos que contrarresten y coordinen todas esas voluntades. En todas partes del mundo, los contrapesos naturales de los partidos políticos son los empresarios, la academia, los medios de comunicación, los sindicatos, las ONG y fundaciones, la Iglesia e incluso la administración pública. Los intereses del burócrata que quiere mantener su cargo el mayor tiempo posible, frenarán los intereses del político que piensa siempre en las próximas elecciones y estos, a su vez, estarán enfrentados a los empresarios y buscadores de renta que desean mantener sus empresas a flote, como también se hallarán opuestos éstos a los sindicatos de trabajadores y a los lobbys que manejan la opinión pública. De manera que, cada decisión se ejecutará tomando en cuenta todos los intereses involucrados y se tratará de buscar la vía del consenso entre todas las fuerzas vivas que son parte del movimiento.

Así las cosas, es completamente necesario que como ciudadanos hagamos parte de la vida pública y de las decisiones estratégicas para que la dirigencia no vaya en contra de nuestros intereses ya que esto es lo que pasa cuando, como sociedad civil, abandonamos la política y se la dejamos exclusivamente a los políticos.

Fuente:

sábado, 12 de noviembre de 2016

ASTUCIA

EL UNIVERSAL, Caracas, 12 de noviembre de 2016
Retórica intransigente y debilidad de la razón
Félix Palazzi
   
Retórica intransigente y debilidad de la razón
Desde que la lógica militar se impuso sobre la civil y democrática el lenguaje político venezolano se transformó en uno de guerra, confrontación y neutralización del adversario. Cuando la clase política asume un lenguaje intransigente comunicando un discurso de odio y simplismo conceptual, la sociedad civil termina siempre siendo la víctima de los mayores desafueros. Este lenguaje permeó a todas las esferas de nuestra cultura acentuando los males ya existentes y carcomiendo el tejido social y humano. La sociedad civil se encuentra actualmente desarticulada precisamente en este momento histórico cuando se necesita de su potencialidad para reconstruir el tejido social fracturado.
Razones
La sociedad civil tiene todas las razones objetivas para desconfiar del proceso del diálogo. No es un desatino asumir que el gobierno está buscando ganar tiempo y evitar el camino constitucional del referéndum revocatorio en el 2016. La sociedad civil tiene sobradas razones para desconfiar del gobierno. Muchas de estas razones se han expuesto en excelentes artículos durante estos días. Más allá desde toda valida opinión o argumentación, todos hemos sido testigos de la actuación de bandas civiles armadas que intimidan o atacan toda protesta legítima y manifestación pública. Tal vez, este hecho es el que más debe preocupar a todo político o representante de la sociedad civil que llame al enfrentamiento de las partes. Evitar esta confrontación a toda costa nace de la sincera reflexión que cada uno debe hacer al preguntarse sobre su papel activo en la sociedad. Nadie está llamado ser Abraham para sacrificar a su hijo/a o a sí mismo en una confrontación cívico-militar. Ya hemos sacrificado a muchos venezolanos y, al final, las familias que padecieron las tristes consecuencias han quedado olvidadas.
La razón parece ser una herramienta poca efectiva en estos días. De allí su percepción de poca eficacia. Mucho más cuando la lógica de la fuerza y el poder es la predominante. La opción del diálogo fue sin duda la más frágil, pero hay que confiar en la capacidad democrática de la sociedad civil para exigir los derechos. La Asamblea Nacional es continuamente socavada, vulnerando así la expresión del voto popular.
Gracias al voto
Aquí el diálogo se ha dado porque la oposición ha ido ganando una presencia significativa en el ámbito nacional. Y lo ha hecho gracias al voto popular, aún en contra de la desventaja frente a los medios y recursos del Estado. El gobierno, por su parte, cual Goliat, sólo confía en la fuerza que lo blinda y su tamaño desmesurado. No logra ver que ésta es su mayor debilidad, que puede llevarlo a su total fracaso.
La fuerza por sí sola es temporal, y como canta la narración de David y Goliat, es siempre insuficiente. El tamaño desmesurado que el gobierno ha alcanzado con la acumulación de poder y espacio le impide percibir que la mejor opción para su continuidad como opción política a futuro es cumplir con la Constitución y fortalecerse en las elecciones.
La sociedad civil no tiene otra alternativa que confiar en la astucia y crecer en la confianza a pesar de lo desesperado que parece la situación actual. Ha de valerse de todas las herramientas por insignificantes que parezcan para restituir la democracia y lograr el reconocimiento de los derechos constitucionales. Así como David logró desafiar a un imperio, la sociedad civil debe insistir por todas las vías posibles, por débiles que parezcan, para reconstruir el espacio democrático.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/retorica-intransigente-debilidad-razon_626373

domingo, 26 de abril de 2015

OTROS SON LOS DEFENSORES

Una nota fedecamarizable
Ox Armand


Digresión oportuna, creo que fue Niall Ferguson el autor que estableció la mejor distinción entre la colonización británica y la española de América. En una, la promesa – por lo demás cumplida – fue la de alcanzar la condición de propietarios de una parcela, por más modesta que fuese, que favoreció la migración de familias convencidamente protestantes y laboriosas que deseaban realizarse así fuese bajo cielos diferentes. En la otra, a la provisionalidad de las encomiendas, se sumó la duplicidad del catolicismo vapuleado por la reforma, estimulando a la aventura masiva de quienes no hallaban oportunidades en la península intolerante, contando a no pocos delincuentes y pendencieros, que soñaban con la riqueza rápida para dilapidarla bajo el cielo natal. Huelga comentar lo que vino después, pero lo cierto es que la celosa defensa de la propiedad privada, entre otros derechos, obligó a los colonos a organizarse crecientemente y hasta el sol de hoy, buena parte de las conquistas – principalmente políticas, traducidas en enmiendas constitucionales – se debe a la activa y vigorosa iniciativa de la llamada sociedad civil que ha aportado ideas y contribuido a crear instituciones. Otra cosa ocurre en este rincón del planeta, pues, por lo general, los partidos políticos tuvieron que organizar e infundirle doctrina a esa sociedad civil que ha dependido completamente del Estado, en Venezuela, como una vez lo hizo de la Corona o, en definitiva, de las concesiones graciosas del Estado Patrimonial.

Las grandes federaciones y confederaciones de trabajadores, empresarios y colegios profesionales, siendo tan efímera las que agruparon o intentaron agrupar a los vecinos, perduraron por la bendición que el Estado les dio. Las que intentaban desenvolverse independientemente, simplemente fueron relegadas como una suma de siglas que no estorbó  a nadie, a la postre incomprendidos sus planteamientos. Hay orígenes nobles y legítimos, como el de los maestros que sentaron una cátedra; otros, oportunos y necesarios, como FEDECÁMARAS y la CTV de itinerarios llenos de esplendor mientras fueron reconocidos y – de un modo u otro – subsidiados, como interlocutores de cada gobierno. Hubo trámites técnicos y administrativos que pasaban por el colegio médico, de ingenieros, de abogados o farmacéuticos. Pero en los últimos años, las cosas han cambiado amargamente y esas viejas instancias, en buen número sometidas a sendas medidas cautelares que las limitan, eternizándose sus directivas, parecen grandes espectros que suenan de vez en cuando al servir de sedes para foros de cierta sonoridad, mantener una piscina limpia o concertar una cita en la ansiosa búsqueda de los clientes que ya no llegan solos. El chavismo, reencauchado o no, ha fracasado en su intento de crear entidades paralelas con un mínimo de credibilidad, pero – gobierno al fin y al cabo – tiene el sartén agarrado por el mango.

Lo que queda de Fedecámaras (y la CTV), por ejemplo, es una historia que a lo mejor ayudará a un futuro regreso al protagonismo, porque la tradición se perdió desde el mismo momento que la presidieron los empleados y no los propietarios de las grandes empresas (como un alto porcentaje de la dirección de los trabajadores estaba en manos de quienes jamás presidieron un solito sindicato).  El petróleo consagró al empresario rentista como una vez lo señaló Emeterio Gómez, encumbrado en Fedecámaras.  No generaba divisas sino que las gestionaba con el Estado que las captaba casi completamente). Las exportaciones no tradicionales nunca fueron el fuerte de sus actividades, agremiándose ventajosamente para el comercio de importación y la especulación financiera. Por ello, cuando arrecia el modelo socialista, sucumben con facilidad y el hueso más duro de roer ha sido y es el sector industrial apenas sobreviviente. A veces, un acto legítimo porque se trata de actividades lícitas, otras un acto de cinismo porque no las produjo, el gremio empresarial ha quedado reducido a tres roles  básicos: pedir dólares, mantener como puede el edificio sede y permitir que lo dirijan aquellos cuadros dispuestos a cargar con el bacalao que, en otras circunstancias, estarían condenados a papeles secundarios. No ha habido ni hay una postura firme de defensa de la libre empresa  y, por muy fracasado que sea el modelo en curso, la economía de mercado tiene defensores  más convincentes en partidos que siempre han sospechado del paradigma, porque los socialdemócratas, socialcristianos o tardomarxistas han tenido que hacer lo que los liberales no logran, sencillamente, porque no existen como partidos y de existir reclamarían una pureza inconcebible en la coyuntura de toda esta década. Habrá una que otra actividad de CEDICE o de COINDUSTRIA inspirada en tal defensa, pero Fedecámaras ni siquiera arriesga por su ideario, como no lo hizo con la suspensión de las garantías económicas por 40 años, ni la CTV o los colegios profesionales se atreven por temor de perder literalmente sus inmuebles.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22342-una-nota-fedecamarizable